Después de un lapso de ausencia, por vacaciones, problemas para solucionar, enfermedades y otras yerbas, vuelvo al blog con una sensación algo extraña: era una posibilidad, agitada con cierta timidez, por razonable precaución, que se alcanzara alguna estabilidad económica que justificara mínimamente, las optimistas declaraciones oficiales, sobre todo del Presidente Macri. Sin embargo, nunca adherí a esta posición -y lo he dicho en el blog- porque no encontraba en la vida real argentina, nada que justificara esa visión de un mundo mejor, ni siquiera remoto.

Hoy, el dólar a más de $40, el Riesgo País a más de setecientos puntos, la alta tasa de interés, me dicen que, lamentablemente, las visiones pesimistas estaban más acertadas que las mentiras pour la galerie del Gobierno, los trolls que trabajan para él, y los medios amigos o pagos.

Por lo tanto, la clave, cada vez más es que Haya 2019, no en el sentido de que gane el Peronismo, el cuco (¿o Kuko?) con que el macrismo pretende compensar el enorme fracaso de su gestión (me animaría a calificar sin antecedentes que conozca en mi vida) para lograr la reelección de Macri (pareciera inevitable su candidatura, aunque sea un salvavidas de plomo del que huyen varios Radicales), ya que no pueden hablar de casi ningún otro tema.

Hoy escuchaba los resultados del viaje a la India: les vamos a vender limones, huevos, semillas, a cambio de bio tecnología y otros productos de un país que eligió el Conocimiento como capacidad a desarrollar, al revés de lo que está pasando hoy en Argentina. O sea, como decía un medio digital: ”De intentar ser el “supermercado del mundo” exportando a Europa y Estados Unidos, Argentina será la “verdulería” al intentar introducir en el mercado naranjas, mandarinas, pomelo, uvas, arándanos, nueces, yerba mate y semillas de sésamo.”

Por eso elegí este análisis  de Claudio Lozano en el IPyPP (Instituto del Pensamiento y Políticas Públicas), porque es un tema que es clave para los argentinos, y sobre el que vamos a tener que pedir propuestas claras a los candidatos.

Reflexiones elaboradas por Claudio Lozano. En las mismas se da cuenta de las reuniones entre el FMI y algunos opositores, en el marco del propósito del Fondo, de querer “blindar” la política económica en curso, más allá de un eventual cambio de gobierno.

La reunión con Urtubey agradó a los funcionarios del FMI ya que los planteos del gobernador salteño eran propios de un aspirante a integrar el staff del organismo. Para el caso de Lavagna, Kicillof y Massa está claro que en ellos se expresa la idea de que hay que renegociar el acuerdo, renegociación sobre la cual se abren interrogantes acerca de su significado, dadas las contradicciones que exhibió el massismo en su comportamiento parlamentario y los límites de la experiencia del gobierno anterior.

Plantear la nulidad del Acuerdo con el FMI es abrir la puerta a una revisión del endeudamiento argentino en base a una clave distinta a la que hemos seguido desde que comenzó la democracia en nuestro país.

Las deudas se pagan, las estafas no.

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