EL SIGLO XXI NOS ENFRENTA A LOS DESAFÍOS DE UN CAMBIO DE ERA

EL SIGLO XXI NOS ENFRENTA A LOS DESAFÍOS DE UN CAMBIO DE ERA

Por: Jaqueline Pels

www.grandespymes.com.ar/2019/10/29/el-siglo-xxi-nos-enfrenta-a-los-desafios-de-un-cambio-de-era

Si a un señor feudal le hubiéramos dicho que en un futuro los reyes no serían las figuras políticas más importantes, que sus siervos iban a tener el derecho a voto igual que él, que el agro no sería el centro de la economía, que las ciudades albergarían la mayoría de la población, que los caballos no serían el medio de transporte y, que la comunicación no usaría por postas o palomas mensajeras; seguramente se hubiera reído cual si fuéramos bufones en su corte. Hoy estamos viviendo un cambio de era, un período de transición igual de radical. Estos momentos son excepcionales, la humanidad los ha transitado pocas veces. Vivirlo es un privilegio, pero, también, una incógnita.

Tanto desde la literatura de difusión (ej. autores como Yuval Harari con sus libros Sapiens y De Animales a Dioses), como desde la investigación académica (ej. estudiosos como Jan Rotmans de la Universidad de Erasmus), hay hipótesis que sugieren cómo podría ser este futuro. Estos escritos buscan mostrarnos el punto de llegada. El foco de este artículo no está en vislumbrar cómo será o debiera de ser el futuro; el foco es ayudarnos a transitar mejor el camino, poder entender el proceso de cambio de era.

Ya en 2015, el Papa Francisco I, remarco que no estamos viviendo una era de cambios sino un cambio de era. ¿Qué distingue una era de cambios de un cambio de era?

Primero, en las eras de cambio las transformaciones se aceleran, pero no modifican su lógica (por ejemplo, a lo largo del Siglo XX, los autos se vuelven tecnológicamente más sofisticados, pero no cambia el medio de transporte). Por el otro lado, los cambios de era tienden a ser procesos transversales. En el Siglo XXI los cambios trascienden las innovaciones tecnológicas y pasamos a la gestión del conocimiento (internet de las cosas, inteligencia artificial, blockchain) e involucra cambios en la comunicación (redes sociales, YouTube), en la economía, (el futuro del trabajo, Airbnb, Glovo), en la geopolítica (el Brexit, el auge de China, la caída del eje USA-Rusia), en la filosofía (la post modernidad, la verdad post-científica), en los objetivos colectivos (los nuevos objetivos de desarrollo sustentable de Naciones Unidas), en el arte (arte digital, realidad virtual), en la educación (formación continua), entre otros. Entonces, si en los cambios de era los procesos son transversales, se debe ser consciente que las lecturas parciales pueden ser equívocas. A veces, por el afán de concentrarnos en un tema (típico de la especialización que caracterizó el Siglo XX), perdemos de vista que las diversas fuerzas se presentan en modo interrelacionado, donde un cambio impacta y amplifica los otros. Por ejemplo, si tratáramos de circunscribir el fenómeno de #MeToo a un fenómeno de redes sociales sería una caracterización miope. #MeToo combina varios de los cambios mencionados: internet (tecnología), las redes sociales (comunicación), los objetivos de desarrollo sustentable de Naciones Unidas (objetivos colectivos), no reconocer fronteras ni estar alineado a ideologías políticas (cambios geopolíticos). Desde esta perspectiva, la tecnológica, si bien importantísima, es sólo un síntoma. Es, entonces, importante adoptar una mirada holística y sistémica.

Segundo, en las eras de cambio por su intenso ritmo, vemos en el transcurso de la vida de una persona, su nacimiento, desarrollo y madurez (por ejemplo, el surgimiento y desarrollo de la televisión). Alternativamente, en los cambios de era los tiempos son largos; son tiempos históricos. Tomemos el caso de la Revolución Francesa de 1789. Usualmente, la ubicamos como el fin de las monarquías totalitarias y como el hecho histórico que sienta las bases de la democracia moderna. Sin embargo, Francia, en los ochenta años sucesivos a la revolución francesa, pasa por siete regímenes políticos: tres monarquías constitucionales, dos repúblicas efímeras y dos imperios. Podemos afirmar que un ciudadano parisino seguramente se sintió confundido: sabía que habían decapitado al rey Luis XVI, pero ¿iban para adelante? ¿para atrás? ¿hacia el costado? En un mundo donde la inmediatez nos resulta tan natural, donde Google nos da la respuesta en nanosegundos, frente al cambio de era, tenemos que desarrollar la paciencia.

Por último, en las eras de cambio es relativamente fácil predecir el impacto del cambio (la introducción de Skype afecto en modo directo el negocio de llamados de larga distancia de las telefónicas). Sin embargo, en los cambios de era, es fácil ver lo que ya no es, pero, aún, no sabemos, que será. Entonces, los cambios de era se debe aceptar que “se está siendo” que, producto de las interrelaciones, intentar predecir su forma final, es -casi- un ejercicio inútil. Por ejemplo, ¿sabremos a ciencia cierta cómo será el futuro del trabajo? ¿Es correcto hacer una comparación con lo que fue la revolución industrial del Siglo XIX? ¿Serán las tareas netamente humanas, como el cuidado de las personas, las principales fuentes de trabajo? ¿Es necesario cambiar el sistema educativo? Si tratáramos de definirlo, seguramente, estaríamos en lo cierto por un breve período, pero equivocados respecto del resultado final. Retomemos el caso de las telecomunicaciones, soluciones que parecían novedades que iban a sustituir en modo permanente una tecnología (como ser Skype respecto del llamado internacional del teléfono de línea fijo) fueron rápidamente sustituidas por otras como WhatsApp. Hoy, sabemos que habrá más novedades en las comunicaciones interpersonales. Tomemos otro ejemplo, el cambio en las preferencias en las formas de alimentación (vegano, macrobiótica, vegetariano). Aún no es claro si una de todas estas tendencias se establecerá como el nuevo modo de alimentarse, si todas convivirán o si son la antesala de algo que aún no ha surgido. Lo único que sabemos es que es un repudio a la “vieja” forma de comer y, desde un lugar más profundo, una nueva forma de vincularnos con los otros seres con los que compartimos el planeta. Entonces, en los cambios de era el pensar que ‘hemos llegado’ es muy riesgoso porque crea falsas certezas. Sabemos convivir con cambios; debemos aprender a vivir en la incertidumbre.

Lejos de una mirada pesimista la invitación es a entender procesos más que buscar soluciones.

Comprender que todos los elementos que Zygmunt Bauman brillantemente sintetizó en la expresión de “sociedad líquida” y que pueden parecer negativos, son las características de una etapa de transición. Por ejemplo: los vínculos efímeros (en antítesis de los estables), el auge de los relatos (por sobre los “datos”), la velocidad con la cual los emprendimientos cambian y/o desaparecen (la vida promedio de una empresa en el Siglo XX era de 60 años; hoy es de 18 años, menos de un tercio), la descentralización (que implica pérdida de control), las nuevas formas de la gestión como el lean management, el fail fast, el canvas (frente a la planificación a largo plazo o las estructuras corporativas), entre otros.

Es darnos cuenta que no se puede cambiar de era sin que la anterior “ya no sea”. Implica entender que esta deconstrucción es indispensable y aceptar que la nueva era no ha, aún, encontrado su nuevo formato. Desde esta mirada, los relatos son experimentos, verbalizaciones de posibles futuros, los vínculos efímeros son intentos de nuevas formas de relacionarnos, la velocidad del ciclo de vida de las empresas representa ensayos de las nuevas formas de plantear soluciones, la descentralización impide que haya actores preponderantes que, por si solos, dirijan el cambio. En resumen, todas son maneras de fluir (líquidas como el agua) en búsqueda de, eventualmente, encontrar la nueva forma.

Un cambio de era es el periodo que se ubica entre dos apogeos. Por ejemplo, en el primer párrafo de la nota describimos las características del apogeo de la Edad Media. El apogeo de la Edad Moderna se caracterizó, entre otros aspectos, por el predominio de la ciencia por sobre la religión, cambios tecnológicos, el surgimiento de los estados nación. El tránsito entre uno y otro no fue fácil; éste cambio de era tampoco lo es y genera, simultáneamente, sensaciones encontradas: ilusión por las mejoras que se vislumbran e incertidumbre por la desorientación que acarrean. Sin embargo, si nos quedamos atados al pasado, no dejamos que llegue el futuro. Hay que trabajar para armar ese futuro y no para mantener el pasado. En resumen, esta nota es una invitación a mirar al presente desde la lógica del Siglo XXI y no desde el pensamiento del Siglo XX.

Doctora en Investigación de Gestión, Universidad de Leicester; profesora de Marketing en la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella

Fuente https://www.lanacion.com.ar/opinion/irilisis-dolorti-scilla-alit-ulla-facilla-feu-feugait-la-feu-facilel-siglo-xxi-nos-enfrenta-a-los-desafios-de-un-cambio-de-eratissequi-blam-non-vel-diam-niscipis-dunt-niscipit-alis-at-nid2290954

A PARTIR DE UNA NOTA SOBRE EL LENGUAJE INCLUSIVO

A PARTIR DE UNA NOTA SOBRE EL LENGUAJE INCLUSIVO

Sigo comprando el Diario Los Andes –me he prometido psiconalizarme por eso-, del cual no leo mucho más que los Avisos necrológicos, pero los sábados suelo leer completa la página que agrupa las secciones de mi apreciada colega Nené Ramallo, de la poco objetiva historiadora Luciana Sabina y alguna otra nota de opinión. Este sábado la última era: Inclusive el lenguaje – Por José Niemetz

José Niemetz, mendocino, de Alvear, es escritor, fue Premio Clarín de Novela 2018, por “Tú eres para mí”, interesante novela que estoy leyendo, aunque la interrumpí porque aparecieron otras urgencias lectoras. Lo que escribe es una nota dura, pero certera, sobre el tema del lenguaje inclusivo.

He tenido algunos intercambios (menos de los que habría podido, porque evité discutir con personas con posiciones fundamentalistas, para no perder tiempo) sobre el tema del lenguaje inclusivo, que, evidentemente, excede el marco del estudio de la Lengua para instalarse claramente en el de las ideas.

Soy Profesor de Castellano, así que opiné técnicamente que esta propuesta de lenguaje no era originada en el mismo uso del Habla, sino en un planteo de perspectiva de género en el marco de los avances del feminismo. Por lo tanto, no correspondía hacer análisis lingüísticos (en general sesgados y muchas veces descalificadores), sino esperar que el mismo uso definiera lo que tiene que perdurar.

Rechacé el argumento de la RAE porque no le reconozco autoridad sobre el Habla de los argentinos, aunque sí de consulta.

Niemetz hace un planteo profundo del tema, y de las reacciones que genera (bastante semejante a las que yo había vivido). Además, plantea el tema de la docente sancionada (claramente lo fue), que me causó vergüenza ajena.

Saqué una pequeña introducción, aunque recomiendo leerla completa, y la transcribo para que la conozcan y piensen con ganas de comprender el mundo de hoy, que es muy complejo, y que se transforma a una velocidad muy superior a la del pasado. Es nuestra obligación como mendocinos/as, a los/las que nos cuesta romper la visión conservadora que nos caracteriza.

Que les sea útil para abrir la cabeza.

“… en esta ocasión me preguntaron:

-Che, ¿qué opinás del lenguaje inclusivo?

Lo preguntaron cómo se pregunta algo obvio, retórico, casi divertido. Sin embargo, cuando respondí que el tema no me resulta ni siquiera interesante, todos manifestaron un gran alivio por mi respuesta políticamente correcta. Es por ello que me apuré en agregar:

El así llamado ‘lenguaje inclusivo’ seguramente no es otra cosa que una moda que como toda moda desaparecerá como tal. Y mientras tanto, nos hace hablar pavadas sobre ella.

Lo que no es una moda es la exclusión de las diversidades sexuales que no se adecuan a la hétero normatividad.

¿Cómo es posible que un tema tan pueril alcance este lugar tan repetido en nuestras conversaciones cotidianas? ¿Cómo es posible que la Real Academia intente dictaminar sobre algo en lo que no tiene ninguna competencia? ¿Cómo es posible que el autoritario castigo a una docente mendocina, por el insignificante acto de saludar a sus alumnos con un todes, se haya constituido, (junto con el otro castigo: el del Ítem Aula) en la principal acción del gobierno educativo?

El helado se había terminado, mi mujer servía café, el silencio de los comensales no se debía al interés por el tema sino al arrepentimiento por haberlo planteado.

Sencillamente -continué- porque el sólo hecho de decir todes, visibiliza, sólo eso, la dolorosa exclusión que sufren las distintas identidades sexuales que existen entre nuestros chiques.

El arquitecto, revolviendo el café y hurgueteando unas masitas secas, me increpó:

-Pero la RAE ya dictaminó que…

-Che, si a vos te parece que el lenguaje que vos hablás es un bloque hermético, cerradito y manejado como verdad revelada por un cenáculo de académicos, te cuento que este coso con el que te comunicás es una especie de sobra proveniente del idioma que llevaron los antiguos conquistadores romanos por una buena parte de Europa y que se llamaba latín vulgar (que, a su vez, generaba espanto moral entre los intelectuales de la Roma clásica) y que se fue maravillosamente degenerando y se constituyó en muchas lenguas, entre otras en nuestro amado castellano. Cada pueblo, cada época, cada hablante hacen algo con él. Los que mencionan a la RAE para defenestrar al lenguaje inclusivo, para ser coherentes, deberían comunicarse en latín clásico.

-Bueno, no es para tanto –agregó la médica. ¡Sí! Es para tanto –le contesté-. Primero porque la exclusión no solo continúa entre nosotros, sino que se continúa reprimiendo a quienes la ponen en evidencia, como esa valiente docente de Junín. Y en segundo lugar porque en nombre de proteger a la docente, se la castigó con un patético traslado (como si ese traslado lavara sus ideas). Está claro que los funcionarios educativos se aferraron a este tema porque ante las acuciantes problemáticas de la educación sólo manifiestan incompetencia, y así, aunque sea con violencia, pareciera que hacen algo. La pregunta que me formulo es: ¿y quién protege a esos pibes y pibas de tener padres tan reaccionarios e ignorantes?

-Lo que yo quiero decir es… -atinó cualquiera de los comensales.

-El lenguaje inclusivo en sí mismo, carece de toda importancia. Acá lo único que resulta importante es la exclusión que sufren cientos de miles de seres humanos por su nacionalidad, su color, su peso, su religión, su estándar económico y también por su condición sexual.

Cuando mi mujer ofreció más café, todes respondieron al unísono que no, gracias, que les provoca insomnio. Y que les gusta dormir tranquiles.

No estoy seguro de que lo logren.

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=inclusive-el-lenguaje-por-jose-niemetz

MEJOREMOS EL USO DE LA LENGUA CASTELLANA, LA NECESITAMOS, Y ES PARTE DE NUESTRA INDEPENDENCIA

MEJOREMOS EL USO DE LA LENGUA CASTELLANA, LA NECESITAMOS, Y ES PARTE DE NUESTRA INDEPENDENCIA

Encontré esta nota en el Diario Los Andes. Citaré algunos párrafos que me parecieron relevantes, en parte, destacar el evento que se realizó en Córdoba, ciudad tan ligada con nuestro desarrollo cultural, intelectual y científico, pero sobre todo por el párrafo final, que contiene la afirmación que subrayo abajo.

Es una propuesta interesante, que me pareció comentable.

Más de una vez se han propuesto medidas para evitar la influencia de lenguas extranjeras, sobre todo el inglés, en el castellano.

Esto se ve sobre todo en TICs (Tecnologías de Información y Comunicación), por ejemplo, en Argentina, usamos PC por Personal Computer para denominar la Computadora de escritorio, mientras los españoles hablan de ordenador.

El tema es que la tecnología se origina en países de habla inglesa, y no es fácil reemplazar estas denominaciones que ya nos llegan como parte de la innovación, y que sería muy poco práctico intentar reemplazarlas por una equivalencia en castellano que habría que estar explicando. Un ejemplo, log in, que significa iniciar sesión en una aplicación, programa o sitio web, terminó generando el anglicismo loguear, que compite con la forma doble castellana. La misma palabra aplicación compite con app, que tiene la ventaja de ser más breve. Hay que añadir la influencia de la globalización que nos pone en contacto permanentemente con terminología en inglés.

Está claro que el origen del problema es que la tecnología de punta se genera en los países centrales, y el castellano no es la lengua de esas fuentes, así que siempre iremos detrás de esas tendencias. De todos modos, Argentina, históricamente, tiene un buen nivel en el uso y desarrollo de innovación científica y tecnológica, más allá del tema lingüístico; el problema es que a este Gobierno no le interesa que nos desarrollemos en ese sentido, ya que acepta el rol que nos determinan los Países centrales de proveedores de materias primas.

Esperemos que el próximo Gobierno nos vuelva a esas políticas que le han dado a la Argentina reconocimiento mundial.

Ahora bien, la afirmación inicial es muy válida en relación a la moda tan cool (para darle fuerza al planteo) de usar palabras en inglés para cosas cotidianas que tienen denominaciones habituales en castellano.

Este uso tiene que ver mucho con estrategias publicitarias de venta, y es particularmente agudo en malls y shoppings.

Es difícil contar la sensación de rabia que siento cuando entro a uno de esos lugares, que poco frecuento, al leer: 30% Off, Sale, Mum Day (Día de la Madre). Este cholulismo innecesario es evitable, y deberíamos ser los argentinos los que rechacemos esta terminología en inglés, en cada posibilidad en que podamos hacerlo. Seamos conscientes del daño (también podríamos incluir el uso extremo de la jerga de los chats que llega a ser una jerigonza sin sentido que deteriora el manejo eficiente del habla en Argentina) que estamos produciendo a la lengua castellana.

Recordemos que necesitamos tener la mejor capacidad posible en el uso de la lengua materna, y si tenemos en cuenta que el castellano es la cuarta lengua más hablada en el mundo (no sé de dónde sacan que es la segunda, porque esa es el inglés, según mis conocimientos), deberíamos hacer todos los esfuerzos posibles para mejorar su uso, en lugar de deteriorarlo.

Reflexiones sobre el Congreso Mundial de la Lengua – Por Marta Marín

El español, segunda lengua más hablada en el mundo, deberá lograr liderazgo en ciencia, concluyó el Congreso de la Lengua.

Por Marta Marín – Docente. Magister en Literatura Argentina Contemporánea

Con mujeres trasnochadas,

Con sus largas madrugadas.

Con amores bajo el puente,

Con cirujas y docentes.

Córdoba va, Córdoba va…

Esta es una estrofa de la canción que los cordobeses entonan casi al modo de un himno provincial. Cantan llenos de orgullo su estribillo: Córdoba va. Y Córdoba fue, durante cuatro días del pasado marzo, la anfitriona del VIII Congreso Internacional de Lengua (CILE).

Durante esos días, lingüistas, docentes, periodistas, estudiantes, y público en general llegaron de distintos puntos del país y de otros países de habla hispana para poner en el centro “el futuro del español”, y pensar juntos un plan de desarrollo y promoción de nuestra lengua.

El Teatro del Libertador San Martín recibió en su bellísima sala a los más importantes oradores: Mario Vargas Llosa, Mempo Giardinelli, Joaquín Sabina, Alejandro Dolina, Cristina Bajo, Teresa Andruetto, y otros tantos escritores e investigadores de lujo, quienes dieron, cada uno con su estilo, un aporte sobre el español como lengua.

Este espacio se colmó cada noche de música y humor. La presencia del grupo Les Luthiers provocó risas que distendieron en ámbito académico. Y el hecho se repitió cada noche con lo mejor del folklore cordobés y nacional, con humor local, y el infaltable cuarteto que hizo que la ciudad bailara al ritmo de sus cantantes.

Distintos ejes tuvieron el encuentro, pero, sobre todo, educación y tecnología, en un diálogo tan profundo como amable, ganaron protagonismo en la preocupación de los asistentes.

La ciudad toda se llenó de palabras y versos, encuentros y presentaciones de libros a través del Festival de la palabra que se desarrolló en el marco del CILE con propuestas muy interesantes.

Es la primera vez que un país es dos veces anfitrión. Y fue el nuestro. Y fue en Córdoba.

El español, segunda lengua más hablada en el mundo (utilizado por más de 570 millones de hablantes) deberá lograr liderazgo en la ciencia. Con esa inquietud volvimos a las aulas a enseñar nuestra Lengua en estos tiempos de vertiginosa tecnología.

La llamaremos español o castellano, lo discutiremos nuevamente en otro encuentro, pero como sea, rescato la idea de volver a revalorizar Lengua en la escuela como objeto de estudio para que nuestros niños y jóvenes sean dueños de la palabra que distingue y enaltece al ser humano

El CILE ha sido un tiempo de encuentro para reflexionar sobre el futuro del español, pero sobre todo ha sido un espacio para borrar fronteras y sentir que la lengua nos une más allá de los límites geográficos o ideológicos.

Diario Los Andes, 22 de junio de 2019

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=reflexiones-sobre-el-congreso-mundial-de-la-lengua-por-marta-marin
HA RESUCITADO: LA BUENA NUEVA

HA RESUCITADO: LA BUENA NUEVA

 

Esto fue lo que hizo que millones de personas se volcaran al Cristianismo.

Podrían los Bárbaros arrasar ciudades, podrían las pestes matar a miles de personas, pero hay una Vida Eterna, la del Espíritu.

Marcos 16:6

Buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado: ha resucitado, no está aquí. Vean el lugar donde lo pusieron. Pero vayan a decir a sus discípulos y a Pedro que irá delante de ustedes a Galilea: allí lo verán, como se los dijo.

ADOLFO ARIZA

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NAVIDAD, DESDE MI PATRIA, CON MIS ANCESTROS, Y QUIENES ME ACOMPAÑAN

NAVIDAD, DESDE MI PATRIA, CON MIS ANCESTROS, Y QUIENES ME ACOMPAÑAN

 

El nacimiento de Jesús, como Emmanuel –Dios con nosotros-, trae al hombre, más allá de sus creencias, la certeza de que la Misericordia es también obra nuestra, lo que nos hace corresponsables de lograr un mundo mejor para todos los hombres. Quiero compartir esta idea –que está en la base de mi concepción de la vida- y desearles Feliz Navidad.

Hoy, como debía ser en este Universo sin casualidades, terminé de leer Oficio de Búhos, de Liliana Bodoc. El resto de la Saga de los Confines lo leí hace muchos años, cuando me encontré con el mundo de Liliana y sus libros -mejor, entradas a un universo que es parte, y que explica, tal vez mucho aquel que creemos ver. Después leí otras obras de Liliana, además de llegar a ser amigo de ella y de Jorge, su esposo. Los visité en su casa de El Trapiche y  comimos un asado que asó Jorge.

Hasta que un día vino la Sombra, y Liliana -por alguna razón que no nos fue dada a conocer, pero que intuyo profunda e inmensa- se fue con ella.

Hoy estaba pensando en qué mensaje dar a Uds. en mi blog, en una fecha muy importante: la Natividad de Jesús, el Resucitado, el que me dio la certeza de la vida inmortal, y la Misión de trabajar para un mundo de hermanos, justo y equitativo.

En la última página del libro leí lo siguiente:

Yo, Nakín de los Búhos, digo que no es posible narrar todo, porque todo no puede ser narrado. Y digo que es un imposible que encendía a Cucub, el artista, que decía palabras que se consideraron incomprensibles.

-¿Alguno de ustedes recuerda el día en que llegué a esta casa con un mensaje de los Supremos Astrónomos? -les preguntó cierta vez Cucub a sus hijos reunidos bajo el nogal que crecía a mitad de camino entre la casa y el bosque-. ¿Por qué veo expresiones de burla o de pena? ¿Creen que están absueltos de recordar por el solo hecho de que aún no habían nacido? Sepan que eso no es digno de un verdadero artista… No permitan que me marche preocupado. Déjenme saber que los hijos de Cucub han comprendido la dimensión de la tarea. Un artista no es un recitador o un tañedor de flauta. Un artista, mis Muescas, no se conforma con bailar y cantar con maestría. Serán artistas cuando aprendan a convivir con lo imposible. Aunque en verdad, y bien pensado, sólo podrán ser artistas cuando todos lo sean. ¿Y entonces? Entonces, sean artistas sin poder serlo. Nadie más que un artista es capaz de ser lo que no es, ni puede. ¿Se confunden, se enojan, se asustan…? He ahí el único modo de cantar.

Atardece y se calla esta canción.

Liliana me habla desde el mundo en que la conocí: las letras, la puerta de los Confines, y lo quiero compartir con ustedes.

Todos y todas somos artistas, artistas en el mundo y en la humanidad, y debemos confiar en la utopía de un mundo mejor, desde América Latina, la ancestral, la que que comprende, en sus entrañas, en su corazón, en su mente originaria, qué es lo que necesita el HOMBRE para vivir una vida plena en su condición de fractal de la Luz Divina.

Cantemos, pues, y caminemos hacia la Tierra Prometida, porque es para nosotros y nosotras.

ADOLFO ARIZA

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Θάνατος (THÁNATOS), LA MUERTE

Θάνατος (THÁNATOS), LA MUERTE

Vuelvo a mi blog, demasiado descuidado, es cierto, porque siento la necesidad de escribir sobre el tema del título.
Cuando niño tenía una relación temerosa con la muerte, no quería ni saber de ella. Cuando murió mi abuela paterna, no quise ni acercarme a su cajón, la miraba desde lejos, desde la puerta de una sala muy grande, típica de las casas antiguas. Así seguí bastante tiempo, aunque tuve que sobrellevar alguna muerte cercana, la fui llevando hasta que en 1973 le tocó a mi papá después una muy corta enfermedad. Además de quedar solo al frente de mi casa (soy hijo único), tuve que sentarme frente a ella, la Muerte. Ahora no era algo lejano, había entrado a mi vida, y se había llevado a mi querido viejo (durante mucho tiempo no pude cantar el tema de Piero sin que se me ahogara la voz). Ya no pude rechazarla como si no fuera a tener nada que ver conmigo, la acepté como parte de mi vida en un tejido largo, de mucho tiempo, en el que todavía ando. Es cierto que en ese camino he entrado por senderos desconocidos, he subido y bajado, pero la Muerte siempre ha estado ahí, como siempre donde está la Vida, compañera sutil y necesaria.
Esta semana tuve el impacto sorpresivo de la muerte de Liliana Bodoc, amiga de la vida, pero más de la Literatura, del mundo de la ficción, donde uno no sabe dónde empiezan y terminan las realidades, lo sutil y lo físico. La conocí por los Días del Venado, que hacía leer a mis alumnos. La llevé a dar charlas a la Escuela, para gusto y sorpresa de mis alumnos que quedaron fascinados con sus aportes. Seguimos en contacto, incluso con Jorge, su esposo, por sus actividades como Programador. Estuvimos almorzando con ellos, con mi esposa, en su casa de El Trapiche, en San Luis. El martes murió, y el golpe -para mí, como para tantos- fue enorme. No quiero caer en una nota póstuma más, porque hay varias muy buenas (recomiendo la de Página 12, del Domingo 11), porque quiero hablar de Thánatos, la sempiterna compañera de la Vida, de Eros, como las pulsiones de la muerte y la vida que caracterizó Freud.
Pero tampoco voy a atreverme a hacer comentarios desde el Psicoanálisis, sino quiero acercarme, rozar tal vez, algún esbozo del tejido ancestral de la vida y la muerte, ese que entendieron nuestros pueblos originarios. Para eso, voy a citar una poesía de Liliana:
La poesía
Liliana Bodoc
“Recuerdo muy bien aquel mundo de agua donde empezó mi vida. Lo recuerdo porque puedo imaginarlo, porque puedo conjeturarlo. Ese mundo de agua, redondo y sin fondo, donde adquirí mi forma fue la metáfora primera que conocí. Y el canal entre mi madre y yo, fue el primer verso.
Porque la poesía es una conjetura acerca de lo inefable. Un modo, quizás el único, de acercarse a las quimeras.
Recuerdo también el día en que mi madre se quedó parada a mis espaldas, mientras yo subía las escaleras de la mano de una mujer vestida con guardapolvo blanco. La mujer me dijo que no llorara, que iba a enseñarme a dibujar la letra m. Entonces, llegó de nuevo la poesía. Y entendí que el lenguaje puede ser la extensión del regazo materno.
También recuerdo cuando ocurrió al revés, y fue mi propio vientre una metáfora de agua.
Puedo recordar cuando yo fui la madre detenida a espaldas de mi niña. Aquella vez, regresó la poesía a explicarme los sentidos del tiempo. Hoy recuerdo mi muerte.
Puedo recordarla porque puedo imaginarla, puedo conjeturarla.
Si en ese trance consigo aceptar que es nuestro deber dejar sitio a los otros, entonces la muerte no será más que la mejor metáfora del amor.”
Esa es la metáfora que escribió Liliana, su última poesía en este plano físico, y la primera de su trascendencia insondable. Su hijo, Galileo, lo entendió así, y escribió:
“La Madre de los Confines no murió. Mi madre, que también fue madre de los olvidados, de los marginales, de los tristes, madre de las víctimas, de los desvalidos, de los huérfanos… esa madre no es capaz de morir. Su alma tan crecida, tan repartida entre todas y todos los que necesitaran un poquito de ella, ya no entraba en un cuerpo humano. Ese corazón qué bombeaba amor para los demás ya no era capaz de albergar tanta generosidad. Liliana Bodoc, nuestra madre, debió abandonar un cuerpo que ya le quedaba chico. Estalló y se volvió expansiva para meterse dentro de todas y todos nosotros para siempre. Para darnos la fuerza suficiente de continuar su incansable lucha contra el odio eterno. Su voz cálida seguirá resonando en nuestras almas, recordándonos que cuando las mujeres y los hombres cantan, el odio retrocede.
Hasta siempre mamá, gracias por la vida y por tu revolución. Te prometo que después de esta tristeza brutal seguiremos cantando y riendo por vos.”
En la Edad Media se hablaba de dos tipos de trascendencia: la del alma, según la concepción católica, y la de la fama, la vida que pervive en aquellos que nos conocen. La del escritor es otra: la vida que nace cuando lo leemos, y de esa está hablando Galileo. Pero Liliana fue más allá: entretejió su ficción con el pensamiento ancestral de nuestros pueblos originarios. 
Entonces no sabemos qué conjetura está viendo ahora, su mundo se ha ensanchado e integrado en la vida de su clan, de su pueblo, del Universo. Nos hemos quedado acá, pero sentimos su presencia; estamos muy tristes, es inevitable, pero sabemos, por fe y esperanza en su sentido más primigenio, que el camino conjunto continúa, de manera sutil y excelsa.
ADOLFO ARIZA

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