MENDOZA NECESITA ELEGIBLES QUE SEAN “ELEGIDOS” DE VERDAD

MENDOZA NECESITA ELEGIBLES QUE SEAN “ELEGIDOS” DE VERDAD

La nota de opinión de abajo se publicó en el Diario Los Andes el 16 de enero de 2021.

Me parece una idea interesante esta reflexión en la que Lafalla relaciona la detestable invasión de los partidarios de Trump al Capitolio con la política en general, y, sobre todo, de Argentina.

Sería imposible no estar de acuerdo con sus conclusiones que, por lo demás, en muchos sentidos, ya pensábamos desde antes.

Es una opinión fundada ya que él fue parte de esa democracia liberal que abrazó el mundo porque creyó que era “el camino hacia un mejor futuro y sin lugar a dudas el líder de ese proceso eran los EEUU de América.”

Arturo fue un destacado político de la primera etapa de esa época en Mendoza: Vicegobernador de 1987 a 1991; Diputado nacional de 1993 a 1995 y Gobernador de 1995 a 1999. Wikipedia resume su actuación así: “Su mandato estuvo marcado por la privatización de numerosas empresas estatales, incluyendo el Banco de Mendoza, los recursos financiarían la construcción de la presa de Los Potrerillos (sic).”

Por lo tanto, fue uno de los “elegidos” como los llama, que son los que deben “Acordar en vez de confrontar hasta el hartazgo y por todo, innovar en vez de repetir prácticas fracasadas, revisar y reconocer errores en vez de insistir en los del otro, asumir y reconocer las dificultades en toda su dimensión en vez de tratar de generar expectativas imposibles de realizar sean tal vez alguno de los caminos a transitar.”

Tiene razón, pero el problema es que desde esa época –o antes- la calidad de los elegibles es cada vez peor. De hecho, Bordón, el primero de los Gobernadores justicialistas del retorno a la democracia, fue el único que he conocido que afrontó su mandato con un proyecto integral de desarrollo provincial. Fue el muy castigado –injustamente, porque no fue ese el problema- Libro Verde, en el que colaboré. Los logros de esa propuesta no estuvieron a la altura del proyecto.

En realidad, Mendoza no ha tenido –de ningún signo político- buenos gobiernos en este periodo de la democracia, tal como la realidad de nuestra Provincia lo demuestra.

Tampoco un paneo de los/las políticos/as mendocinos en actividad abre muchas esperanzas: un peronismo que viene acordando con el cornejismo, sin críticas a sus malos Gobiernos, conformándose con ser la segunda fuerza política y quedarse con los cargos “entrables” sin plantear un proyecto político que nos vuelva a posicionar como la cuarta Provincia argentina; un mendoradicalismo macrista cada vez más de derecha, sin un plan de transformación, con una estructura de democracia hereditaria.

No hay –salvo algunos saludables intentos de romper las hegemonías que menciono- discusión ni participación. Encontramos los mismos nombres que vimos desde los ’90 en adelante. El peronismo de Guaymallén es buen ejemplo de esto. Los jóvenes no tienen lugar ni hay espacios de debate reales. Espero que las elecciones partidarias permitan visualizar alguna luz.

No es fácil que estos elegidos, si lo fueran, cumplan lo que el Arturo solicita.

No es un comentario esperanzado el mío, y siento tristeza, después de más cuarenta años de militancia política.

Espero que surjan esos líderes que Mendoza necesita: estamos llenos de posibilidades de todo tipo: recursos naturales, humanos, tecnológicos.

FALTA QUE HAYA ELEGIBLES QUE SEAN BUENOS ELEGIDOS

Los hechos del Capitolio y los argentinos

Arturo Lafalla, ex gobernador de Mendoza

https://www.losandes.com.ar/opinion/los-hechos-del-capitolio-y-los-argentinos-2/

Un ataque a la democracia

Lo acontecido en el Capitolio de EEUU ha merecido el repudio de todos los dirigentes de occidente, coincidiendo en general en señalar el ataque que significan a las democracias liberales que hoy imperan en occidente. Han puesto claramente del otro lado a Rusia y China las dos potencias con regímenes no democráticos que hoy inciden en el mundo.

Tendría poco para aportar a lo dicho por tantos y reconocidos líderes mundiales, coincidiendo por cierto en que esos hechos fueron un ataque a la democracia, pero si pretendo aportar alguna reflexión sobre nosotros en este tema.

La ilusión de Alfonsín

Suena aún en los oídos de los mayores aquella contundente afirmación del Alfonsín en el no tan lejano 1983: ¡¡Con la democracia se come, con la democracia se cura, con la democracia se educa!!

Muchos entre los que me cuento quisimos creer que era cierto.

Casi cuatro décadas después podemos afirmar que, con democracia, con esta democracia que supimos conseguir, no todos comen, no todos se educan y no todos se curan. Son más, son muchos, demasiados, los que no reciben en la medida de sus expectativas y de nuestras potencialidades esos bienes sustanciales a la condición humana en el siglo XXI.

El mundo luego de la caída del muro de Berlín creyó encontrar en la democracia liberal el camino hacia un mejor futuro y sin lugar a dudas el líder de ese proceso eran los EEUU de América.

¿Qué le paso al maestro de la democracia? ¿Será como dice Hillary Clinton que los arrolló la “supremacía blanca” que impulso Trump? ¿O hay más insatisfacciones en los votantes, millones, por cierto, del desdeñable Trump?

¿Qué paso en Brasil que votaron y votan muchos aún a Bolsonaro, que no es precisamente un líder de la llamada democracia liberal?

Una persona un voto, parece que no alcanzó para las expectativas de todas esas personas que también somos nosotros.

Algunos afirman que la desigualdad ha secuestrado a la democracia. Los gobernantes democráticos se han limitado a respetar las libertades mientras que la búsqueda de la igualdad ha desaparecido de sus realizaciones. Cada vez más libres, pero cada vez más desiguales.

No falló la democracia

Es el momento de recordar lo obvio, que esta democracia de la que hablamos es la llamada representativa, la persona con su voto no decide que hacer, sino quien lo va a hacer por un determinado período.

La insatisfacción se me ocurre no es entonces con la democracia sino con lo que hicimos aquellos que fuimos elegidos, con los resultados de las distintas gestiones. Y ello a mi juicio está lamentablemente a la vista: un país con escandalosos índices de población bajo el nivel de pobreza, inflación record en el mundo, estancamiento por décadas, dos o tres defaults en este período de la novel democracia y la lista continua.

¿Quién podría afirmar que esta es una dirigencia exitosa, que cumplió con las expectativas de sus votantes? ¿Cuantos argentinos de arrepintieron de haber votado a tal o cual en estos 37 años?

¿Quién puede negar que en este mismo tiempo apareció una pléyade de políticos perpetuados en la actividad que mejoraron sustancialmente su nivel de vida con la actividad política?

Con esta realidad no me parece que los que tengan que reflexionar sean los votantes, sino más bien los votados.

Hora de reaccionar

Hora de reaccionar. Cuando oigas sonar campanas no preguntes por quien tañen, suenan también por ti. Lo del Capitolio es un aviso, sería bueno que lo escucháramos sin simplificar la realidad que por cierto es muy compleja. Pero me caben muy pocas dudas que la principal responsabilidad está en la dirigencia toda, y en especial en la política, la que no puede seguir haciendo lo mismo que hace 37 años, porque a la mayoría de este país pese a ese gran logro que fue recuperar la democracia en este tiempo le ha ido y le va mal.

Las próximas elecciones no son la única solución. La solución la tienen que gestar los elegidos. No podemos seguir haciendo lo mismo porque no nos fue bien.

Acordar en vez de confrontar hasta el hartazgo y por todo, innovar en vez de repetir prácticas fracasadas, revisar y reconocer errores en vez de insistir en los del otro, asumir y reconocer las dificultades en toda su dimensión en vez de tratar de generar expectativas imposibles de realizar sean tal vez alguno de los caminos a transitar.

Es probable que con eso no se ganen elecciones, pero hoy los ciudadanos de a pie de este querido país necesitan resultados y no solo ser espectadores de triunfos electorales que únicamente satisfacen a los elegidos.

¿FIN DEL BIPOLARISMO? ¿HABRÁ UNA PERESTROIKA PARA EEUU?

¿FIN DEL BIPOLARISMO? ¿HABRÁ UNA PERESTROIKA PARA EEUU?

Perestroika: De la caída Soviética a la de Washington – 1989-2020

Wim Dierckxsens, Walter Formento

https://www.aporrea.org/internacionales/a283534.html

Encontré esta larga nota y creo que hay que leerla porque es un desarrollo muy completo con una estructura cronológica que se remonta al Imperio Romano para intentar encontrar aspectos comunes en evolución, decadencia y caída de proyectos geopolíticos hegemónicos en el mundo.

Hablando de la Prestroika, escriben los autores: “A lo largo de la historia, el colapso de las grandes potencias de cada época coincidía justo, en un tiempo histórico donde creían que eran invencibles, lo creían justo antes de su desastrosa caída que denominan Reestructuración (Perestroika) integral sistémica.

Sin pretender hacer un análisis histórico aquí, lo cual hicimos ya (Dierckxsens 1982), esto lo hemos visto ya en la Antigüedad con el Imperio Romano, lo vimos con la descomposición de la Unión Soviética hace treinta años y lo vemos hoy en Estados Unidos. Observamos, que rara vez se percibe el borde del acantilado, o incluso el fondo del abismo, antes de que éste se haya tragado un imperio entero y, aun así, tampoco lo ven hoy.”

En este contexto, analizan a la Unión Soviética y a los EEUUU como los ejes del “bipolarismo este-oeste resultante de la segunda guerra mundial (1929-1944).”

Para nuestra actualidad, lo importante es que “Con la crisis financiera de 2001-2008, que manifiesta el inicio de la Caída del Unipolarismo Continentalista de EEUU, entramos claramente en la etapa de la caída del último actor del bipolarismo.”

Esto ya lo he leído antes, y no es tan sencillo convencerse de que va a suceder, y, mucho menos, si es algo próximo o futuro o muy futuro. Hay demasiados factores de poder que van a intentar que este capitalismo neoliberal (¿es realmente capitalismo?) se mantenga.

Por ejemplo, veamos este título: Mientras crece la desigualdad, la fortuna de los superricos de la Argentina y la región aumentó durante la pandemia (https://www.redaccion.com.ar/mientras-crece-la-desigualdad-la-fortuna-de-los-superricos-de-la-argentina-y-la-region-aumento-durante-la-pandemia/).

Pensar que toda esta gente que gana tanto dinero con la devastación del ambiente y la miseria de la mayoría de los hombres y mujeres del mundo va a ceder fácilmente a que caiga el poder de EEUU, sería de una ingenuidad total.

Es cierto que hay aspectos globales que están en una fase crítica, y que están empujando a reacciones sociales que podrían ser de una fuerza y violencia no conocidas por nosotros/as.

Para los autores, la situación es la siguiente: “Desde antes del triunfo en las elecciones de Trump de noviembre de 2017, hemos señalado que Estados Unidos está en medio de una gran crisis estructural, interna entre las fuerzas globalistas, continentalistas y Trump expresando un nacionalismo de país central que es principalmente anti-imperio globalista. Ya hemos señalado, en otros artículos, que esta crisis interna, luego de la “Batalla de Alepo” donde se derrota militarmente a las fuerzas de la OTAN en Siria, ya no puede exportarse hacia otras naciones (Ej.: India, Rusia y China) y por lo tanto solo puede profundizarse dentro de los Estados Unidos.

Por lo que significaría, a la vez, el fin del Imperialismo unipolar norteamericano –que denominamos: Washington- y, probablemente, el fin de la civilización imperialista anglo-occidental. Esta afirmación es tan profunda y fuerte para el bloque occidental capitalista, como lo fue la perestroika y la desintegración de la URSS hace 30 años para el bloque oriental. Porque las consecuencias para los Estados Unidos y el “Occidente angloamericano” serán tan profundas, como lo fueron para el Imperio Romano en la Antigüedad y para la URSS en los tiempos de la modernidad. La Perestroika de “Washington” es el último hecho de la modernidad.

Esta imposibilidad de trasladar los gastos militares a otras naciones es la clave de la posible “caída del Unipolarismo Continentalista de EEUU.””

Analicemos lo que fue la Perestroika:

“Hace 25 años (Dierckxsens 1994[iii]) ya habíamos anticipado “La Perestroika en Occidente” y sobre la base de la Economía Política. En nuestro libro “Las Relaciones Sur-Sur y el desafío de un nuevo proyecto de civilización” (2017) hicimos una renovada referencia a las condiciones ya dadas para una Perestroika en Occidente, necesidad que tiene que ver con el gasto militar insoportable y ya no transferible a otras naciones u otros pueblos como fue el caso del Imperio Romano, de la Unión Soviética en los ochenta y de EEUU hoy. Los fundamentos de la economía política que tantas veces aciertan, también nos dan la razón hoy. Queremos retomar y proyectar este análisis a la crisis de EEUU como Imperialismo y de la civilización occidental anglosajona hoy.”

Por todo esto, me pareció una nota de imprescindible lectura para los/las que queremos entender el mundo en que vivimos para tomar mejores decisiones.

Es cierto que esto parece una misión difícil en Argentina donde los manifestantes anti cuarentena gritan que la pandemia y la vacunación son una estrategia de los “amos del mundo que quieren que seamos zombies” (lo escuché, no invento), y otras barbaridades de los libertarios y terraplanistas, que atacan (no casualmente) al Estado y a toda intervención contra la libertad de mercado y otras libertades. Sin embargo, hay que intentarlo, porque me preocupan no los individuos que se visten de cuernos y pieles, sino que haya una buena cantidad de jóvenes que están adhiriendo a esta posición extrema.

Esta nota es anterior a las elecciones en EEUU, y hace una serie de consideraciones sobre un mundo con Trump y sin Trump. De hecho, uno podría preocuparse más por lo que sucedería si Trump perdiera las elecciones –como ocurrió- que si las ganara.

“En síntesis, la crisis interna de EEUU está llegando a su clímax, con mucha corrupción y ninguna transparencia. El año 2020 podría tomar forma hasta de guerra civil más que de campaña electoral. Si gana Trump, o no, de todos modos, el panorama para el año 2020 es de una gran crisis económica en el país y a nivel mundial. Queda clara la necesidad de otro sistema monetario internacional donde EEUU como nación ya deje de ser el centro.

Si los globalistas ganan, lo más seguro es un fraccionamiento del mundo en dos sistemas monetarios internacionales en pugna y muy probablemente el fraccionamiento de EEUU en diferentes economías regionales-locales. Si Trump logra un segundo período, lo más probable es una derrota tanto de los globalistas así como de los continentalistas y la posibilidad real de la construcción de un mundo multipolar sin nuevo imperio. Ambas alternativas tienen en común una Perestroika para EEUU.”

Esta es la conclusión de la nota, y es muy terminante, por eso destaco la oración final.

Si sucede así, nos encontraremos frente a un marco internacional muy complicado, y, para nuestra difícil situación económica y social, significarán nuevas situaciones complejas para solucionar. Sería muy importante que los países de América Latina avanzaran en alguna integración que nos permitiera tener mejores posibilidades de acción en este contexto global. Lamentablemente, hemos retrocedido. Se ha atacado al MERCOSUR, y Macri tuvo una acción destacada en esta penosa acción.

Los autores analizan las opciones de “los globalistas así como de los continentalistas”, pero desconocemos cómo se concretarán las futuras acciones de los poderes centrales, y su reacomodación después de la pandemia.

ESPEREMOS, PERO NO DEJEMOS DE TRABAJAR POR UNA ARGENTINA QUE SUPERE ESTA DURA SITUACIÓN. ESTAMOS TODOS/AS EN JUEGO EN ESTO.

MEMORIAS DE UNA ALCAHUETA (SAGA MEMORIAS IMPURAS) POR ADOLFO ARIZA

MEMORIAS DE UNA ALCAHUETA (SAGA MEMORIAS IMPURAS) POR ADOLFO ARIZA

Memorias impuras fue pensado originalmente como díptico. La primera parte “Los padres”, se publicó en 2007, y luego se presentó una edición definitiva y completa que incluye esa primera parte a la que se suma “Los huérfanos”.

Lo leí en el 2007. En el 2019 visité a Jorge Bodoc en su casa de El Trapiche, San Luis (cerca de su primera casa donde comimos un asado con mi esposa y Liliana, supongo que por el 2010). Entonces me contó cómo él y su familia estaban construyendo esta continuidad.

Pasó el tiempo y me enteré en Facebook que Roberto Chiavetta, el hermano de Liliana, estaba vendiendo Memorias de una alcahueta, publicado en Ediciones Hasta Trilce.

Así comienza el prólogo de esta obra:

“Hay aquí un amasijo de memorias impuras. Recuerdos de memorias previas que son rejuntes de jirones de quién sabe qué otras antiguas memorias. Un mapa reconstruido con fragmentos dislocados, ocres y de bordes quebradizos. Un pergamino indescifrable para la razón, pero coherente y útil para la sabia falta de lógica de la emoción.

No estamos ante una obra, sino ante un entramado dramático que es un efecto colateral de un proceso versátil y colectivo. Un tránsito donde se conjugan realidades, historias, ficciones, poemas y presagios. Esta obra más-que-teatral es un vástago inesperado de su ancestro: la novela Memorias Impuras y de todo el territorio simbólico que la orbita.”

Queda definida la obra: “es más-que-teatral”, que es casi como decir que es muy difícil clasificarla genéricamente.

En una entrevista (“Memorias Impuras” o el sencillo acto de la lectura comprometida” https://www.telam.com.ar/notas/201304/13914-memorias-impuras-o-el-sencillo-acto-de-la-lectura-comprometida.ht ), Liliana Bodoc dice: “Básicamente `Memorias…` es un sustrato histórico-realista y está libremente ficcionanalizado. Quiero ser clara -agrega- no es una novela histórica. No hay referencias reales, no existe un virreynato de Albora; puede ser el Del Río de la Plata o cualquier otro”.

En la misma entrevista se dice: “La autora de “Los días del venado” cuenta que “partí de una premisa, de una coyuntura espacio-temporal, por decir de alguna manera, de una utopía y de un género literario -que también podría denominarse novela histórica alternativa- no hay ninguna referencia histórica”, revela.”

En Memorias de una alcahueta se sintetiza cómo Liliana construyó sus universos ficcionales:

“Memorias Impuras, novela compuesta por dos partes inseparables, fue concebida en base a un dispositivo casi análogo al que la autora desplegó en su Saga de Los Confines: tomar un acontecimiento histórico crucial de nuestro mundo y extrapolarlo a un otro mundo ficticio donde los nombres, los territorios, los pueblos y las anécdotas son otras, pero preservan características esenciales de la historia como tal, ese conjunto impune de relatos que la sociedad considera “ciertos” y “científicos”.

En la Saga de Los Confines, la matriz histórica es la invasión europea a Abya Yala o América, y la consiguiente colonización y exterminio de los pueblos originarios. En cambio, en Memorias Impuras, la plataforma histórica es la época colonial o mejor, el comienzo del fin de las colonias europeas en Latinoamérica a raíz del surgimiento de los procesos libertadores que condujeron a la definitiva independencia de estas tierras del yugo de la corona española, forjando las identidades de las nuevas naciones, construidas sobre los cimientos de diversas ruinas.”

Es la historia de una gesta, que nos deja a las puertas de una revolución.

Tiempo de Dragones –una trilogía que se completará pronto, según espero, ya que la Editorial rescató el manuscrito en que estaba trabajando Liliana cuando murió- es otro proyecto cercano a los anteriores. En esta saga, la ficción gira en torno a la fraternidad entre los humanos y los dragones. “Se nos transporta a un tiempo sin tiempo donde la magia, el bien y el mal, la lucha por sobrevivir, las guerras y la esperanza tejen un destino vinculado (posiblemente) a un pasado ancestral” (lo leí en una reseña y me gustó)

En Elisa, la rosa inesperada, lo épico se hace personal. En mi comentario (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/09/11/elisa-la-rosa-inesperada-de-liliana-bodoc-por-adolfo-ariza/), digo “Es una novela de mujeres, como fin de un proceso personal en el que las mujeres fueron buscando y encontrando un lugar protagónico.”

Sin embargo, el dispositivo es semejante. Era su forma de novelar, de crear ficción, de crear mundos desde lo que somos, desde esta América Latina que buscó resignificar para que fuera ella misma más que nunca.

Pero Memorias de una alcahueta va hacia algo muy profundo, que estuvo siempre, pero que ahora hay que destacar porque la Lili ya no está en este plano, y como dice para cerrar la síntesis biográfica del libro, cuando pone la fecha de su partida: “Y desde entonces, no ha dejado de expandirse.”

Eso le da sentido a la dramatización que son las Memorias en las que la alcahueta –Cusi-, el poeta y los Baguales nos ponen frente al Poeta que rehúsa escapar del Principal que ordena que le corten la lengua, para que no haya más palabras rebeldes.

“CUSI

Que habiendo recibido el lenguaje y el huevo del que nace el lenguaje, tenemos la obligación de cantar para que escuchen los vivos, los muertos, ¡y todos los que están entre unos y otros!

PRINCIPAL

(Se espanta y piensa)

Entonces, si el buen rebelde se queda sin palabras se quedará sin armas. La sentencia es una fruta madura, lista a caerse. ¡Su lengua! ¡Queremos su lengua! ¡Traigan su lengua! ¡Deslengüen al poeta!”

Así lo explica el Poeta:

“Y en fin el río es río cuando corre, la luz es luz cuando ilumina, y el hombre es hombre cuando sueña.”

Así lo explica Berlino, uno de los Baguales:

“Tienen toda la libertad de ser Baguales junto a nosotros. ¡Vamos! Demostremos que si le cortan la lengua a un poeta, entonces nacerán miles de poetas más… ¡Juguemos juntos a ser poetas!”

Las palabras mías, nuestras, ligadas con las de otros, son las armas de nuestros pueblos.

USÉMOSLAS. ES LO QUE NOS PIDE EL POETA, ES LO QUE NOS PIDE LILIANA BODOC. SOÑEMOS PARA SER HOMBRES, COMO LA LILI.

Está bueno leer Memorias de una alcahueta. No se vende en librerías, pero les dejo los datos de contacto para los que quieran conseguirla.

Ediciones Hasta Trilce

www.edicionesht.com – edicioneshastatrilce@gmail.com  – (+54) 11 – 60036472

QUE LA IDEOLOGÍA NO NOS HAGA EQUIVOCAR

QUE LA IDEOLOGÍA NO NOS HAGA EQUIVOCAR

Hace mucho que sigo la columna Dar la palabra de Nené Ramallo en Diario Los Andes. Soy Profesor de Lengua como ella (trabajamos juntos también), y siempre me interesó el origen de las palabras y la normativa que ella ha desarrollado tan bien.

Hoy me encuentro con esta nota, que, dentro de su temática habitual, toca no solo usos de la Lengua castellana, sus orígenes y evolución y su corrección normativa, sino la importancia de entenderla desde lo que es y significa para la sociedad, antes y ahora.

Desde los diez y ocho años he trabajado en política, y un tema que he comentado más de una vez es el de la política y la ideología.

En algún momento de esa militancia, en la etapa universitaria, creí que lo central era la ideología, en consonancia con cierto acercamiento al marxismo, y llegué a decir que “todo es ideología”. La misma militancia y mi encuentro con el peronismo en 1973, me hicieron entender que lo que importa es la política, no la ideología, porque es aquella la sirve para mejorar el mundo y hacerlo más justo y equitativo.

Esto no significa despreciar la ideología, que es la que le da el marco al proyecto político, que es la que nos ayuda a comprender los movimientos y acciones de la política, pero es esta y no aquella la que permite construir un mundo mejor y defender los derechos y necesidades de la sociedad.

Desde hace un tiempo, coincidiendo con la radicalización de las posiciones en la vida social, en las que las derechas mundiales han tomado empuje, hay sectores de la sociedad que han adherido a proyectos políticos que proponen medidas represivas contra los que protestan porque quieren un mundo más justo y se encierran en conservadurismos teñidos de fascismo, la caracterización ideológica ha adquirido relevancia.

Es más, esta situación ha justificado actos violentos y discriminatorios en muchos lugares del mundo. Esa posición encontró lugar en los proyectos del capitalismo neo liberal con tanto vigor que, desde los ’70, formó parte de los Gobiernos latinoamericanos, que, primero por la fuerza, y después, con metodologías seudo legales, basadas en el uso del poder económico de las corporaciones concentradas que la globalización posibilitó, tomaron el poder en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, y algunos otros países.

Hoy estamos viviendo la reacción a esa situación, en varios casos porque la asimetría generada por ella ha llevado a actitudes violentas de los sectores postergados, y en otros, como en Argentina, porque la madurez política de un sector mayoritario de la sociedad usó las elecciones para buscar otro proyecto político que reemplazara al que no la había beneficiado.

En este contexto el movimiento feminista (al que considero el hecho político más relevante de los últimos tiempos) ha tomado un auge sin precedentes, y a lo que parece, imparable. En ese marco se dan los cuestionamientos a todas las expresiones que se puedan relacionar –con o sin justificación-con la historia patriarcal y machista de la sociedad. Allí adquirió relevancia el término “matria” (aunque Nené Ramallo lo incluye en usos anteriores como éste: “Miguel de Unamuno (la “matria vasca”)”.

A partir de esta palabra, partiendo de “patria”, la autora hace un análisis excelente con un objetivo claro: “Seamos custodias de las palabras y no las disfracemos de intencionalidades que ellas no poseen.”

El tema es que estas búsquedas y descalificaciones de todo lo que sea o parezca patriarcal han provocado muchos cuestionamientos a la palabra “patria” (la relación es clara) con un sentido peyorativo.

La nota de Ramallo es muy precisa en la mostración de la evolución de esta palabra y de otras de la familia, y sirve para entender que no hace falta caer en extremismos y tratar de reemplazarlas por otras que parecieran ideológicamente más representativas del movimiento feminista.

Aclaro que siempre defendí y valoré el movimiento feminista, y he tenido discusiones por esto; también que siempre respeté la propuesta del lenguaje inclusivo, aunque no la use (prefiero todas y todos) porque me pareció ideológica, y la lengua no procede así. Si el uso la incorpora al lenguaje general, la utilizaré.

Creo que esta nota desarrolla un buen ejemplo de cómo la ideología no es la mejor vía para usar bien la Lengua, que hay criterios mejores que tienen que ver, en primer lugar, con la verdad y la realidad, y, después con avanzar en hacer cosas que mejoren la vida, que nos ayuden a encontrarnos en un proyecto común, y no dividirnos.

Pienso que este modo de planear las cosas se puede ampliar a otras áreas de la vida en las que se manifiesten actitudes determinadas por planteos ideológicos, y que no colaboren en la convivencia de los argentinos/as.

Por eso, comparto con ustedes esta nota.

Tal vez haya ido demasiado lejos en la extrapolación de la nota a un nivel sociopolítico, pero creo que ese análisis de esta situación cotidiana del uso de la Lengua con intencionalidades que exceden y falsean la verdad, demuestra que se puede salir por arriba de las confrontaciones ideológicas y avanzar en mejores propuestas para la vida en sociedad de nuestra patria.

En defensa de las palabras

El término “matria” no es un vocablo de creación reciente; lo respetamos y admitimos, pero reivindicamos el valor de “patria”.

Nené Ramallo

https://www.losandes.com.ar/opinion/en-defensa-de-las-palabras/

LAS PALABRAS HAN ATRAVESADO LOS SIGLOS. Y SIGUEN ALLÍ, COMPAÑERAS DE JORNADAS Y DE REALIDADES, A VECES, MUY DISTANTES Y DISTINTAS DE LOS ENTORNOS EN QUE SE ENGENDRARON.

Fascinada por el poder evocativo de las palabras, quisiera cerrar el año 2020 refiriéndome a toda la magia que se esconde en el corazón de un término. Y lo hago a partir de las afirmaciones de Álex Grijelmo en el comienzo de su obra “La seducción de las palabras”: “Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Contaremos sus letras, el tamaño que ocupa en un papel, los fonemas que articulamos con cada sílaba, su ritmo, tal vez averigüemos su edad; sin embargo, el espacio verdadero de las palabras, el que contiene su capacidad de seducción, se desarrolla en los lugares más espirituales, etéreos y livianos del ser humano”.

Las palabras han atravesado los siglos. Y siguen allí, compañeras de jornadas y de realidades, a veces, muy distantes y distintas de los entornos en que se engendraron; escucho y me sorprendo cuando se rechaza un término porque se lo vincula al varón y, en su lugar, se crea otro sin ahondar en la riqueza léxica que nos brindan tantos años de historia del español: se ha cuestionado, junto a tantos otros, el término “patria” porque se lo ha vinculado, exclusivamente, al vocablo “pater”; el desconocimiento del idioma latino ha llevado a mirar en forma parcial el significado de “patria”; en efecto, la “patria” era la tierra de los ancestros, porque el sustantivo “pater”, metido en el corazón semántico de “patria”, no aludía exclusivamente al “padre biológico”: su plural,  “patres”, eran todos los antepasados, mujeres y hombres. Y esa raíz indoeuropea está presente en otros vocablos, como “Júpiter” (“el padre de los dioses”); en “patrocinio” y “patrocinar” (“defender, proteger, amparar, favorecer”). Y en “patrimonio” (“hacienda que alguien ha heredado de sus ascendientes”); en “patricio/a” (“que pertenece a la clase social alta”), en “padrón” (“registro de los vecinos de un municipio”) y en “patrón” o “patrono” (“persona que emplea trabajadores”). ¿Dejaremos de usarlos por una interpretación parcial de su valor semántico? ¿Y no llamaremos más “¿Madre Patria” a España, cuando allí “patria”, que provenía del adjetivo “patrius -a -um” es equivalente a “de los antepasados”?

A veces, la palabra “padre” está muy disimulada, como ha sucedido con el hipocorístico “Pepe”, que se usa para invocar familiarmente a alguien que se llama José; en efecto, este término proviene de llamar a San José, “pater putativus Christi” (“padre putativo de Cristo”). Se tomó la costumbre de colocar, en lugar de toda esa frase desarrollada, la forma abreviada “P.P.” que, en la oralidad, se lee “Pepe”.

Erróneo es pensar que la “p” es siempre exclusivamente signo de género masculino y la “m”, de femenino; veamos casos en que esta creencia se contradice: el latín tenía “maritus”, que dio en español “marido”; en el núcleo de este término, hallamos “mas”, que significaba “macho” y que encontramos en el comienzo de “masculino”; la “m” no vincula, pues, el género. Si se quiere eliminar del habla todo vestigio de género, deberíamos suprimir vocablos como “maridar” y “maridaje”, relacionados con aquel “maritus” y con su núcleo “mas”; los dos términos hoy son muy usados en el ámbito de la gastronomía. En efecto, este verbo, aparte de significar “unirse en matrimonio”, sirve para nombrar la correspondencia o unión de dos cosas diferentes: “maridar vino y comida”, “maridar música árabe y rock”. No cuestionamos el término.

Y, para no generar confusiones, sobre todo de intereses, se hace imperioso marcar bien las diferencias semánticas y fonéticas entre “matrimonio” y “patrimonio”, en donde no reside el valor de uno u otro vocablo en la consonante inicial.

A la inversa, poseemos vocablos que comienzan con “m” y que se vinculan a lo femenino, pero que la comunidad no discrimina a la hora de usarlos, aunque designe objetos masculinos: “matriz”, más allá de indicar el útero, tiene otros valores tales como el molde, de cualquier clase, con que se da forma a algo; también, en la imprenta, los espacios en blanco de un texto impreso; y en el ámbito matemático, es un conjunto de números o símbolos algebraicos colocados en líneas horizontales. ¡Lo femenino ha invadido un ámbito masculino! ¿Y el que se matricula tendrá en cuenta, si es varón, que su “matrícula” (diminutivo de “matriz”) debería ser “patrícula”?

Seamos custodias de las palabras y no las disfracemos de intencionalidades que ellas no poseen. Mi deseo de ver los últimos cambios en el aula ha provocado que, siguiendo muy de cerca todas las discusiones en torno a “presidente” y “presidenta”, enseñara a mis estudiantes de diferentes edades que está totalmente autorizado decir “presidenta”. He llevado al aula la obra académica, consensuada por las veintitrés academias de lengua española diseminadas en el mundo, para indicar el femenino de ese sustantivo, no solamente con el artículo, sino con su terminación “-a”.  Siempre cuento que ya en el siglo XIX estuvo permitido a Leopoldo Alas publicar su magistral obra “La regenta”, palabra análoga por su terminación a “presidenta”. Entonces, con justicia, también debo decir, sin rasgarme las vestiduras, que el término “matria” no es un vocablo de creación reciente: hicieron uso de él autores famosos como Edgar Morin (la “matria Europa”) o Miguel de Unamuno (la “matria vasca”); lo respetamos y admitimos, pero reivindicamos el valor de “patria”. En ese sentido, con verdadera maestría, Borges reivindica el sentido profundo de “patria”, no circunscripta exclusivamente al ámbito masculino; en su “Oda al sesquicentenario”, en bellos versos nos hace reflexionar:

“Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo / cargado de batallas, de espadas y de éxodos / y de la lenta población de regiones / que lindan con la aurora y el ocaso, /y de rostros que van envejeciendo / en los espejos que se empañan /y de sufridas agonías anónimas /que duran hasta el alba /y de la telaraña de la lluvia sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo como el perpetuo mundo. […] Nuestro deber es la gloriosa carga /que a nuestra sombra / legan esas sombras que debemos salvar. /Nadie es la patria, pero todos lo somos. / Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante /, ese límpido fuego misterioso. (Borges, J. L. “Oda al sesquicentenario”).

Como cierre, más allá de la palabra poética, valiosísima y elocuente, me quedo con la definición, neutra, que nos dan los diccionarios: “Patria es la tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos”. Y también, añade el diccionario, es el “lugar, ciudad o país en que se ha nacido”.

*La autora es Profesora Consulta de la UNCuyo.

ECONOMÍA DE LA ATENCIÓN: NO LA REGALEMOS, VALE MUCHO

ECONOMÍA DE LA ATENCIÓN: NO LA REGALEMOS, VALE MUCHO

Esta introducción la escribí después de terminar la entrada, porque me pareció que había empezado con un planteo y después fui avanzando en otra dirección, que no es divergente, sino concurrente, por lo menos en mi cabeza, pero que merece una explicación.

La globalización marcó el inicio de un mundo diferente. Nos mintieron cuando dijeron que había terminado la Historia, y que venía un mundo mejor.

En realidad, si uno analiza lo que hacía el hombre a fines del siglo XIX y en la primera parte del XX, no ve tantas diferencias entre los que exterminaban focas a palos para desollarlas, o cargaban barcos con hombres, mujeres y niños africanos para hacer trata de esclavos, con los que incendian la Amazonia o bombardean Siria, pero, la capacidad de daño es tremendamente superior, sin posibilidad de comparación.

Si no comprendemos estas cosas, es difícil que podamos hacer algo para que el mundo sea mejor.

Encontré esta nota en el Dipló:

La verdad tiene patas cortas

https://www.eldiplo.org/notas-web/la-verdad-tiene-patas-cortas/

Empecé leyéndola interesado en el tema de las elecciones en EEUU, pero me llamó la atención otra cosa desde el copete:

“Fake news, polarización, discursos de odio… la capacidad de injerencia de las redes sociales en la arena política está en el centro del debate internacional…”.

El tema excede a la política, en realidad tiene que ver con el modo en que las big tech nos manejan, por supuesto, para hacer negocios –cada vez tienen más poder, y más concentrado-, pero lo importante es que entendamos que así logran crear la Matrix en que creemos vivir.

Claro, estamos hablando de algo nuevo, que todavía no alcanzamos a comprender, pero está actuando sobre nosotros: la “economía de la atención”. Para tratar de aclarar el tema, copio un fragmento de una nota (https://www.bbc.com/mundo/noticias-45509092):

“Sean Parker, cofundador de Facebook, declaró el pasado noviembre que la manera en el que se construyeron algunas aplicaciones (como Facebook) se basó en fundamentos psicológicos.

“Pensamos en cómo podemos consumir la mayor parte de tu tiempo y captar tu atención en la medida de lo posible. Eso significa darte un poco de dopamina de vez en cuando porque alguien hizo clic en ‘Me gusta’ o comentó en una foto que publicaste”, dijo el empresario.

“Es el tipo de cosa que a un hacker como yo se le ocurriría. Explotamos una vulnerabilidad de la psicología humana”.

“Hoy día, todo consiste en hacer que la gente quiera cosas y en lidiar con el hecho de que tenemos una capacidad de atención limitada. Quien se adentre en la mente de la gente gana… y los demás pierden”, explica Wu.

Y cuanto más saben las apps sobre nosotros, mejor pueden captar nuestra atención y más dinero hacen.”

Por supuesto, la política encontró en esto la veta que les permite usar la democracia formal para quedarse con el poder. En abril del 2019, lo planteé en una entrada en este mismo blog: https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/04/13/como-se-plantean-las-politicas-electorales-aqui-y-en-el-mundo/. Esto no ha cambiado, al contrario, se sigue perfeccionado desde el poder de las corporaciones tecnológicas.

Es real que esto no es novedoso: volveré a recordar a Goebbels, el temido Ministro de Propaganda de Hitler: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.” Y Durán Barba –clave en el triunfo electoral del macrismo- dijo cosas semejantes: “… las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno” y que “es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice ‘no me interesa la política’ como hizo Donald Trump.”

Solo incluyo estas citas a título referencial, porque me interesa lo siguiente, que plantea la nota de Le Monde diplomatique:

“El problema es global. En los próximos años vamos a asistir a mucha discusión en este sentido. Pero no hay que centrar la discusión solo en las grandes plataformas, sino en cómo se constituye el ecosistema, el entorno mediático, en cada caso particular. Creo que el tema es cuando las otras instituciones están en crisis. Porque si hay medios tradicionales más o menos sanos, que gozan de niveles de credibilidad transversales a las diferentes posiciones políticas dentro de una sociedad, hay defensas contra estos problemas”. En síntesis, la desinformación, las fake news y la circulación de discursos de odio ni son problemas nuevos ni son males que dependan únicamente de las redes sociales. En todo caso, hay que analizar cómo operan las dinámicas de las redes en un entorno mediático más amplio y en un contexto político y social en cada caso.”

O sea, la única defensa que tenemos es nuestra capacidad social e institucional para comprender la realidad, para darnos cuenta de que el producto que interesa a las corporaciones, o a los proyectos políticos, somos nosotros, por eso nos regalan aplicaciones o dispositivos, para que estemos todo el día con el celular debajo de la nariz, haciendo clicks.

Más abajo dice: “En octubre, un comité de la Cámara de Representantes de Estados Unidos publicó un informe en el que se señalaba a Google, Apple, Facebook y Amazon como monopolios. “Compañías que en un momento eran startups que amenazaban el statu quo se convirtieron en especies de monopolios como los que habíamos visto por última vez en la era de los barones del petróleo y magnates del ferrocarril”, destacaba el texto, de más de 400 páginas, que sugería una serie de posibles cambios en la ley antimonopolio para atender dicha situación.

Teniendo en cuenta este panorama, la regulación de contenidos por parte de las propias empresas, ¿es la cura (insuficiente o hipócrita, dicen algunos) o un síntoma más del problema? Si la democratización del nuevo entorno mediático es el objetivo, ¿la auto regulación es el camino?”

Esto parece lo ideal, pero no es sencillo: una vez que la gente escuchó tantas veces lo mismo, en los medios de comunicación, en las redes sociales, y en todo lo que se usa para difundir noticias, verdaderas o falsas, ya no cree otra cosa. Es más, si tratamos de hacerle ver la verdad, dirá que somos mentirosos, aunque tengamos datos que demuestran que decimos la verdad.

Es lo mismo que planteaba Goebbels, pero en otro mundo: el de la globalización. El poder de fuego es tan enorme que parece ingenuo e inútil hablar de luchar contra él.

Sin embargo, tenemos que hacerlo, si no, estamos en camino de ser zombis, aunque lo de un chip en la cabeza parezca ficción barata.

El producto que buscan es nuestra atención, que estemos todo el día con el smart en la mano, como millones de personas lo hacen. No la regalemos, es nuestra. Si seguimos siendo dueños de ella, sin caer en los miles de trampas que nos tienden, todavía tendremos el control.

La nota también dice: “Ahora aparece la regulación de contenido que me parece problemática, porque la regulación pública es difícil por razones logísticas y la auto regulación es muy peligrosa porque estás dejando a un actor privado, corporativo, opaco, tomar decisiones acerca de qué es un discurso aceptable y qué no lo es.”

Esto hay que entenderlo: hay gente que trabaja todo el tiempo para hagamos lo quieren, aunque lo camuflen diciendo que esa decisión es producto de nuestro ejercicio de la libertad.

Por eso, la propaganda de un neo liberalismo que intenta instalar Gobiernos propios, exalta nuestra libertad para hacer lo que les conviene a ellos.

Un ejemplo: en las últimas marchas anti cuarentena, en Argentina y en otros lugares del mundo, hemos visto a los libertarios, que Wikipedia define así: “filosofía política y legal que defiende la libertad del individuo en sociedad, los derechos de propiedad privada y la asignación de los recursos a través de la economía de mercado (capitalismo)”. Esto defiende el capitalismo neo liberal promovido por las corporaciones y los proyectos políticos propios como el mejor sistema socio político, y económico, claro.

Es la libertad para destruir la Amazonía, por ejemplo.

Acabo de leer en un medio digital: Milei, Espert y Rosales lanzaron el frente “Avanza Libertad”. Gracias por colaborar tan fuertemente con esta entrada de mi blog.

De todos modos, lo que quiero es resaltar una idea que ha estado siempre en Miradas desde Mendoza: es imprescindible desarrollar una opinión y capacidad de decisión propia, hay que buscar fuentes de información confiables y diversas (aunque sean tan escasas), hay comunicarse con personas que tengan un pensamiento independiente, más allá de la militancia política y social que tengan.

Insisto: si las corporaciones dedican tanto tiempo y dinero para quedarse con nuestra atención, valorémosla con la misma intensidad. NO LA REGALEMOS.

Si nos llenan de noticias sobre los peligros del Comunismo, como en la época de la Guerra Fría del Siglo XX, no seamos pavos y no creamos esa, o cualquier otra tontería.

Si nos quieren consumistas, no caigamos en la trampa, compremos solo lo necesario. DEFENDAMOS A TODOS/AS LOS/LAS QUE LUCHAN POR UN MUNDO SUSTENTABLE Y SOSTENIBLE. TENEMOS LAS ARMAS EN LAS MANOS: USÉMOSLAS POR LA SALVACIÓN DE LA HUMANIDAD, QUE ES LA NUESTRA.