MÁS DE LO MISMO, AUNQUE NO LES GUSTE

MÁS DE LO MISMO, AUNQUE NO LES GUSTE

Me atrajo esta nota de Julio Bárbaro por dos razones: primera, que es un periodista formado e inteligente; segunda, que militó un antikirchnerismo radical desde los comienzos de la gestión de los Kirchner (de paso, comento que conozco varios casos de peronistas que se pusieron en esa posición desde el mismo 2003, con perfiles semejantes: intelectuales, y con muy buena formación doctrinaria). Como hace bastante tiempo que en las redes sociales, vengo planteando que los fundamentalismos anti y pro K son poco útiles para la comprensión de la realidad del país, y sobre todo, para tomar las decisiones que hace falta para enfrentar la realidad -nada fácil, por cierto- de la Argentina actual, me pareció muy válida esta nota de Bárbaro para plantear esta discapacidad de un sector de nuestra sociedad urbana. Voy a citarla en fragmentos, tratando de que se mantenga el sentido total del texto.

Fanatismos, de un lado y del otro

Julio Bárbaro – Periodista. Ensayista. Ex diputado nacional. Especial para Los Andes
http://www.losandes.com.ar/article/fanatismos-de-un-lado-y-del-otro

“Son muchos, demasiados, los que combaten el fuego con nafta. Absurdo, ellos se la pasan hablando mal de los fanáticos, y lo ejercen con un apasionado fanatismo. Algunos que no necesito nombrar fueron compañeros contra el kirchnerismo.

Pero de pronto descubro que lo de ellos no iba por esos lados. Hacen kirchnerismo conservador, o liberal, o macrista, o cómo diablos sea, fanatizan lo que tocan, dan clases de verdad en un curso donde nos cuentan que a veces dudan. Pero es trampa, no dudan nunca, hablan “ex cáthedra”, justo ahora que el Papa Francisco humanizó a la iglesia ellos te bajan línea desde una verdad absoluta.
Si lo peor del kirchnerismo era su dogmatismo, ¿a qué diablos se debe que tantos de sus ayer detractores hoy se embanderen de similar manera? Escucho amigos de ayer que no soporto hoy. ¿Seré yo? Según ellos, Perón nació para perseguir la guerrilla, fundar las tres A y alguna estupidez por el estilo que en lugar de definir el lugar de Perón en la historia solo describe la estatura de sus detractores.
Asombra este fanatismo según el cual si destruyen la memoria de Perón podrán instalar la figura de Macri, Carrió o algún prócer sustituto por el estilo.
Si no se enojan y no nos hacen enojar, en ese caso podremos avanzar hacia un encuentro por encima de la grieta. Lo absurdo es que imaginen que el haber derrotado a Cristina les sirva para pasar por encima de la memoria de Perón y las propuestas del Papa Francisco por el mismo precio.

Si quisieran pacificar, aislarían a los violentos para construir una sociedad democrática. Si la cosa es más pequeña, casi de enanos, para ganar una elección necesitan, según asesores demasiado bien pagos, quedarse solo en el lugar de la verdad.

Yo sigo teniendo como enemigo al autoritarismo kirchnerista aun cuando en los últimos días necesité sumar a algún supuesto liberal a la lista de los fanáticos insufribles.

Digo esto porque hay ya muchos del Pro que se han vuelto kirchneristas, en la manera en que sostienen su verdad, que eso es lo esencial de la maldad, de la enfermedad que intentamos combatir. Si de pronto descubrieron que los liberales son los buenos y los populistas somos el mal, si esa es la verdad a la que arribaron, hasta pueden ganar una elección, pero tengan por seguro que eligieron continuar el camino del fracaso del cual no logramos salir.
La corrupción por grave que sea, es muy inferior a la soberbia. La soberbia es el peor de los pecados, de ese no se salvan ni los ateos. Y menos ellos, que ni a Dios respetan.”

Me ha costado el distanciamiento -y hasta la pérdida de la amistad- con varias personas el tratar de hacer comprender que ya no gobierna Cristina, y que lo que nos pase en Argentina está determinado por las decisiones del Gobierno de Macri, así como que darse cuenta de que un gran sector de la sociedad -asalariados, jubilados, pequeños y medianos empresarios- está siendo perjudicado por un Programa de Gobierno que beneficia a los que más tienen, y que está alineado con líneas internacionales de Capitales concentrados, corporaciones mediáticas, organismos afines y Gobiernos que aceptan sus roles de proveedores de bienes y servicios, precarizando a sus trabajadores y sociedad en general, no significa defender al kirchnerismo. No voy a decir nada del tema de la corrupción -que no soslayo ni defiendo- porque ya lo planteé en mi entrada “Corrupción y política” de este mismo blog, pero tiene que ver con esto: que no nos escondan -como cuando Ulises escapó de la cueva del cíclope debajo de una oveja- las medidas que nos están perjudicando, y que van a comprometer gravemente nuestro futuro.
Es cierto que resolver la complejidad del mundo y de la sociedad con simplificaciones fundamentalistas es una elección de todos los tiempos -mucho más en la Argentina posterior al planteo de “grieta”, funcional a la demonización del kirchnerismo, y que fue un componente clave del triunfo electoral de Macri, pero no deja de ser una actitud errónea y perjudicial para los propios intereses de los que la toman.
El objetivo de este blog no es hacer profundos análisis políticos sino llegar al ciudadano de a pie -como yo y mi familia, además- con reflexiones útiles para tomar las mejores decisiones para todos nosotros; por eso, he querido hacerles llegar una reflexión interesante, y que nadie puede acusar de prokirchnerista, para que piensen si no están cayendo en los mismo que quieren -o creen, de buena fe- combatir.

 

ADOLFO ARIZA

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¿CUÁNTO RESISTIRÁ LA CLASE MEDIA? (Segunda entrada) DE MARCHAS, PAROS Y PIQUETES: ES LA LUCHA

¿CUÁNTO RESISTIRÁ LA CLASE MEDIA? (Segunda entrada) DE MARCHAS, PAROS Y PIQUETES: ES LA LUCHA

Escribo esto porque desde el 24 de marzo en que escribí la Primera, han sucedido hechos destacables y se han visualizado actitudes y reacciones de la gente que vale la pena comentar.
Ya han ocurrido las multitudinarias –en más o en menos, pero todas lo han sido- manifestaciones, descriptas así por Clarín:

“La cronología arrojó como saldo dos enormes movilizaciones de los docentes (una de carácter federal); una por el día internacional de la mujer (politizada como nunca); una de la Confederación General del Trabajo (CGT) con final escandaloso; otra de repudio al golpe del 24 de marzo segmentada en tres partes; la de la Confederación de Trabajadores de la Argentina (CTA) que unió al kirchnerismo con la izquierda; la del último sábado convocada a través de las redes sociales bajo la mano solapada del macrismo. Mañana está la huelga nacional cegetista y de nuevo el activismo callejero de la CTA.” (Sobran las marchas, escasea la política, Eduardo van der Kooy, 5/4/2017)
Más allá de la visión sesgada del periodista, me interesa el título, no tanto por lo de la sobreabundancia de las marchas, sino por lo de la escasez de la política, que achaca en gran manera a los dirigentes sindicales. En realidad, los responsables de las políticas son los Gobiernos, y en este caso, es este Gobierno es el que ha puesto en marcha y desarrollado una política que beneficia al 1% de los argentinos (ejemplo, el consumo de leche cayó un 40% y el de BMW, creció un 380%, y hay más, demasiado más). La frase, viralizada a través de las redes, de que es el momento de trabajar para que el país progrese y no el de parar, es de un cinismo enorme, y llama la atención de que una buena parte del 30% (históricamente antiperonista, encendidamente antiK, y hoy, macrista, por las razones anteriores sobre todo) se contagie, con la mayor de las cegueras posible, de esta visión psicótica de Macri y Peña que habla de un país que no es real, y que hoy paró (digan lo que digan, Argentina paró en un 90%, y, muchos de ellos votaron a Macri)

Es cierto, la marcha, y las luchas en general no arreglan nada, pero no es ese su objetivo, porque se dan cuando los instrumentos previstos para solucionar problemas no funcionan: o no hay paritarias o hay con techos muy por debajo de lo que el mismo Gobierno prevé, o seudo diálogos o negociaciones para ganar tiempo, o acuerdos espurios y vergonzosos contra los intereses del pueblo (hoy, el presidente Macri por DNU acaba de resignar la soberanía jurisdiccional a favor del Reino Unido de Inglaterra. En lo sucesivo los diferendos sobre la deuda externa serán resueltos por la justicia de EEUU o Inglaterra.), o mano libre a las fuerzas de represión, y cuántas otras cosas más se podrían citar. La lucha no va a cesar, porque el Gobierno no va cambiar su modelo, porque llegó para eso, además sus dirigentes, con Macri a la cabeza, son unos ciegos insensatos que no ven o no quieren ver que van hacia el precipicio.

Carlos Fara (7 Miradas: http://7miradas.com/marchas-marchitas/) piensa por todo esto, que nada va cambiar y se preguntaba (allá por principios de Marzo):

“¿Cómo sigue la película? Cuando las estrategias de los respectivos actores no cambian el escenario, el que tiene más poder conserva la primacía. En este caso el que tiene más poder es el gobierno, política, material y mediáticamente: la política económica no va a cambiar de aquí a las elecciones.
Cuando se cristaliza cierto status quo, el que tiene menos poder debería replantearse la estrategia. Cosa que por ahora tampoco sucederá, ya que el paro general –ya comprometido- muy probablemente se lleve a cabo, salvo que el gobierno encuentre un cebo para frenarlo.

Si el paro se realiza y tiene éxito de convocatoria (lo más probable, dado que se frenaría todo el sistema de transporte), tampoco cambiarán las cosas. El gobierno dirá que fue una actitud equivocada, “que atrasa”, y que la solución a los problemas argentinos es otra (quizá agitando cierto anti peronismo). Resultado: el que tiene más poder sigue conservando la primacía.

Hasta aquí no hay mucha novedad, ya que cada endurecimiento del sindicalismo lo va a fortalecer al gobierno frente a su propio voto duro (“los forajidos le quieren hacer la vida imposible” dirán).
Pero el problema es más complejo que la foto del sindicalismo y sectores K en la calle. La foto que realmente importa es la de la gente. Y ahí es donde el gobierno está teniendo problemas –que se siguen alimentando semana a semana por las sospechas de más “conflictos de intereses”- con el telón de fondo de una economía que a los ojos de la sociedad no arranca (y quizá nunca se sienta mucho en la calle).

Claro que la complicación no termina ahí, porque “el círculo rojo también existe”. La imagen de no futbol, no clases, no consumo repuntando genera en empresarios políticos, periodistas, analistas, etc. la sensación que algo no anda bien con la estrategia política de la administración Macri.”
Es un panorama sombrío, sobre todo porque los pronósticos son mucho peores de lo que Fara insinúa, y, sobre todo, porque no se ve en el horizonte nada que haga pensar en un cambio en este rumbo hacia el desastre.

Creo que la marcha del 1 de abril envalentonó al Gobierno, y lo animó, no solo a continuar con su proyecto de Gobierno –pareciera que nunca dudó de eso-, sino que se animó a disciplinar a los que se opongan en la calle (o en cualquier lugar, fíjense en las medidas que tomaron con los jueces que se opusieron, ahora contra la Jueza Dora Temis). Fue una represión dura, al mejor estilo de los “pacos” chilenos, con su impronta pinochetista. Es un camino peligroso, cuando se le suelta la mano a las fuerzas de seguridad, solo queda rezar para que no muera alguien, y si eso pasa, sabemos cómo sigue. A los argentinos no los paró la represión, ni la de los milicos fusiladores, pero los costos siempre fueron terribles.

En Zuleta sin techo, Ignacio afirma que aquella marcha confirma que –lo cree él, un operador del Gobierno, y el Gobierno también- Cambiemos conserva el voto del 33% de la primera vuelta del 2015, aunque refiriéndolo principalmente a la burguesía urbana.

Pienso que, en el estado actual de la situación social a causa de las consecuencias del plan económico macrista, un 33% es muy optimista, pero hay que tener en cuenta algo: el 25% –algunos llegan al 30% , pero me parece mucho- de la población argentina jamás votó, ni votará al peronismo, desde los moderados hasta los de “Viva el cáncer”, cuando murió Evita, o los de: “Néstor te olvidaste de Cristina” (no creo que haga falta aclarar). Incluyo también a los que piensan que el problema fue que los militares no mataron a todos los que tenían que matar (hay testimonios de algunos en la marcha del 1 de abril), y a los Radicales, como lo demuestra la Historia.

 

ADOLFO ARIZA

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