UN TÍTULO PUEDE ESCONDER LA VERDAD: PERÓN, FASCISTA

UN TÍTULO PUEDE ESCONDER LA VERDAD: PERÓN, FASCISTA

El Diario Los Andes publica hoy, una entrevista titulada así:

Federico Finchelstein: “Trump y Bolsonaro se parecen más al fascismo que Perón”

Después de leer la entrevista, no encuentro mayor justificación para el título usado, salvo la intención de poner el nombre de Perón junto con el fascismo para descalificar al General. De paso, ponen a Trump y Bolsonaro, como un toque de color.

Sería mucho más lógico algo así como “Evolución de los populismos y el fascismo” o “Como llega el fascismo a la actualidad”, pero es permanente la intención del Diario de agregar ladrillos a la construcción de la Matrix macrista, que he nombrado varias veces, sin ninguna pretensión de objetividad periodística.

Dice parte dela nota:

“Para Federico Finchelstein, si algo tienen en común los populismos, de izquierda o de derecha, es que “juegan al límite de las reglas”. El autor de Del fascismo al populismo en la historia es un estudioso de la génesis de esta tendencia política, en ascenso con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y el triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil.”

Historiador argentino y radicado en Nueva York, Finchelstein sostiene que “el fascismo no es el populismo, pero para los historiadores es claro que ambos comparten afinidades importantes con respecto al pueblo, la nación, los líderes y sus enemigos”.

El populismo está genética e históricamente ligado al fascismo. Se podría sostener que es su heredero: un posfascismo para tiempos democráticos, que combina un compromiso limitado con la democracia y que presenta impulsos autoritarios y antidemocráticos”, escribe el autor de Los alemanes, el Holocausto y la culpa colectiva, Fascismo trasatlántico y El mito del fascismo: de Freud a Borges, entre otros libros.”

Este es el planteo del autor, y está hablando en gran manera de Europa. Sin embargo, más adelante, hace una referencia a Latinoamérica, y ahí aparecen Perón y Getulio Vargas.

“Después de la derrota de los fascistas en la Segunda Guerra Mundial, los populistas, muchos de los cuales habían sido fascistas como nuestro general Perón, deciden que la dictadura no es algo que ellos quieren y deciden que en este nuevo mundo que se abre a partir de la derrota de los fascistas, la dictadura no va a tener la legitimidad que tuvo antes. Entonces lo que hace Perón es destruir esa dictadura desde adentro, llamar a elecciones y construir una democracia, que tiene una genealogía autoritaria, pero que es una democracia al fin. En cambio, en los casos de Mussolini o Hitler, el fascismo lo que hace es llegar al gobierno por medios democráticos y destruir la democracia desde adentro. Perón hace el movimiento inverso, igual que Vargas en Brasil.”

Acá entramos en tema complejo: el tema del fascismo de Perón. Como analizar esto no es el objetivo de esta entrada, ya que es un tema muy meneado, y que tampoco no me aporta mucho en el análisis de la actualidad, me voy a concentrar en otra cosa. Otra pregunta al autor me lo permite. “–¿Por qué el populismo se vuelve opción política?” Fíjense que habla del populismo en general, del mismo que descalifican permanentemente el macrismo, el Gobernador de Mendoza, y otros, locales y extranjeros.

Responde Finchelstein:

“–Pensemos que surge como reformulación e incluso como rechazo del fascismo. ¿Qué lo define? La violencia política, la represión estatal, la persecución, el encarcelamiento, la eliminación y el racismo. En ese marco, los primeros populismos reniegan de los fascistas. Perón los llama “pianta votos”. Y más allá de sus gustos personales, Perón deja atrás esa característica esencial que es el racismo. Para él no son políticas legítimas violencia y racismo.”

Acá tocamos una de las razones porque no entré en el tema de fascismo de Perón: fuera lo que fuera, no es eso lo que define el valor de Perón como creador y líder de la doctrina peronista.

Más allá del valor de los aportes del historiador, se equivoca en la caracterización de Perón como un populista que mejoró su fascismo; si no, ¿cómo explicaría que un 9 de abril de 1949, en la clausura del Primer Congreso Nacional de Filosofía en Mendoza, el presidente Juan Domingo Perón presentara por primera vez el concepto de “Comunidad organizada”, que cerró así:

“Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias. Nuestra disciplina tiende a ser conocimiento, buscar ser cultura. Nuestra libertad, coexistencia de las libertades que procede de una ética para la que el bien general se halla siempre vivo, presente indeclinable. El progreso social no debe mendigar ni asesinar, sino realizarse por la conciencia plena de su inexorabilidad. La náusea está desterrada de este mundo, que podrá parecer ideal, pero que es en nosotros un convencimiento de cosa realizable. Esta comunidad que persigue fines espirituales y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo puede realizarse y realizarla simultáneamente, dará al hombre futuro la bienvenida desde su alta torre con la noble convicción de Spinoza: «Sentimos, experimentamos, que somos eternos.»”

La experiencia latinoamericanista que Perón impulsó es un faro que todavía brilla en propuestas como la del MERCOSUR y UNASUR, desvirtuadas por esta nueva onda neoliberal, que piensa más en Tratados de Libre Comercio que en proyectos continentales como los que necesita Latinoamérica. ¿Cómo explicar esto en una mirada que analiza solo el fascismo de Perón?

Solo un comentario más: Perón volvió en 1973 en lo que algunos llaman el “Tercer Gobierno Peronista”. El 23 de septiembre de ese año, fue elegido con el 61, 85% de los votos. Fue el Perón que dijo “Para un argentino no hay nada mejor que otro argentino”. ¿Suena a fascismo esto?

Otra pregunta “–¿Y los populismos de Trump y Bolsonaro?

–Trump y Bolsonaro se parecen más al fascismo que Perón o Vargas. Basta ver su racismo, su discriminación, el ataque a las minorías… Para un Bolsonaro es “el” tema de la política. Trump llama violadores y criminales a los mejicanos. Perón lo hubiera entendido como un problema, y ellos lo entienden como una forma de hacer política. Creo que los nuevos populismos tienen elementos que los acercan al fascismo que los anteriores populistas no tenían. Por eso es un momento muy raro. El populismo se acerca más al fascismo, pero hay elecciones y reglas democráticas.”

Este es un aporte que hay tener en cuenta (el subrayado es mío), porque se relaciona con lo que nos aporta Béliz en mi entrada anterior: (http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2018/11/17/la-democracia-entre-las-redes-y-los-laberintos/), desde las conclusiones obtenidas en un mirador de la percepción de los latinoamericanos. Como dice el autor es un momento raro, pero hay que comprenderlo, aceptarlo (¿qué otra opción queda?), y desarrollar las estrategias acordes y convenientes.

Finalmente, una pregunta más:

“–¿El populismo es el que mejor interpreta las necesidades del pueblo?

–En términos futbolísticos, es el que sabe cómo ganar los partidos al límite de las reglas y jugando de forma bastante sucia. Crisis de representación política significa que los votantes no se identifican con sus representantes y creen que éstos gobiernan para sus propios intereses. Piensan “los políticos son todos millonarios y son dueños de los medios y esa no es mi condición”. La pregunta es cómo hacen aquellos que se presentan como la nueva política para convencer a votantes cuyos intereses son distintos. Es donde encuentra su lugar el discurso de la antipolítica. “Voten por mí que yo no soy político”.”

Esto es interesante, porque este análisis excede a los populismos: lo han tenido en cuenta la mayoría de las propuestas electorales más o menos contemporáneas, no solo Bolsonaro, sino también el macrismo, con su estrategia de desprestigiar a la política y a los políticos, resaltando al populismo, claramente al peronismo, con expresiones como que estamos cambiando el país destrozado en los últimos setenta años.

Esta valoración positiva de Perón y el peronismo no tiene intención histórica, sino mostrar que Argentina tiene muchos elementos positivos, que hay conocer, darle su valor y recuperar todo lo que permita vivir en un país como queremos los argentinos.

Voy a recuperar las llamadas tres banderas doctrinales del Justicialismo: “la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, para lograr los objetivos permanentes del Movimiento: la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación”.

Creo que ya son banderas de todos los argentinos que queremos vivir en un país equitativo, justo y próspero, y deberíamos exigírselas a todos/as los/las candidatos/as que aspiren a ser Gobierno en el 2019, cualquiera sea su pertenencia política.

 
ADOLFO ARIZA

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LA DEMOCRACIA, ENTRE LAS REDES Y LOS LABERINTOS

LA DEMOCRACIA, ENTRE LAS REDES Y LOS LABERINTOS

Por Gustavo Beliz – Director Intal-BID Exministro del Interior (1991-93) y de Justicia (2003-4)

Desde el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe-Banco Interamericano de Desarrollo (Intal-BID), merced al bien público regional que apoya la labor de la Corporación Latinobarómetro, construimos un mirador de la percepción de los latinoamericanos.

Utilizamos una base de datos que congregó en los últimos cuatro años más de 80.000 encuestas domiciliarias, en 18 países de la región.

Basándonos en un cuestionario originado y validado por los propios países y por académicos, la medición de 2018 arroja resultados significativos.

Los resumimos aquí en diez claves:

1. Progreso ausente. En 2018, 77% de los latinoamericanos opinan que su país está estancado (49%) o en retroceso (28%). Esto se compara con un valor de 58% en 2010. En los 25 años que Latinobarómetro ha medido la región, nunca había habido esta percepción de retroceso tan grande.

2. Déficit de capital intangible. América Latina y el Caribe (ALC) es la región más desconfiada de la tierra. Solo 14% de los latinoamericanos dicen que se puede confiar en la mayoría de las personas. La confianza en las instituciones, especialmente las instituciones políticas y el gobierno, muestra una caída similar.

3. Déficit de equidad. La proporción de los latinoamericanos que cree que se gobierna para el bien de todo el pueblo, cayó de 36% en 2011 a 17% en 2018. Para un 35% los problemas más importantes de su país son económicos. En segundo lugar, se ubica la delincuencia con el 19% y más lejos, en tercer lugar, la situación política y la corrupción con el 9%.

4. Anomia democrática. En 2018, el apoyo a la democracia en la región registra el menor valor desde 2001 y, en cambio, la indiferencia registra su mayor valor en la serie. Solo 48% dice preferir la democracia a cualquier otra forma de gobierno (igual valor al 2001).

5. Indiferencia creciente. La caída no se debe a un aumento del apoyo explícito al autoritarismo -la proporción que justifica el autoritarismo en algunas circunstancias es la misma que en 2010 (15%)- sino a un aumento de la indiferencia, con 28% de los latinoamericanos que consideran que es lo mismo un régimen democrático que uno no democrático (era 16% en 2010).

6. Impunidad estructural. A su vez, las personas que perciben un aumento en la corrupción en el último año y las que están muy preocupadas de ser víctimas de un delito también están en promedio más insatisfechas con la democracia, 76% y 77% respectivamente.

7. Grieta etaria. 44% de los más jóvenes (16 a 25) apoyan la democracia vs. 52% entre las personas de mayor edad (más de 61 años). 63% de las personas con educación superior apoyan la democracia. El apoyo es de tan solo 40% entre personas con educación básica.

8. Grieta de pobreza. El apoyo a la democracia oscila entre 30% para las personas con nivel socioeconómico muy bajo y 54% para los que tienen nivel socioeconómico muy alto. El apoyo a la democracia es también mayor entre las personas que poseen bienes, son dueños de un negocio o ejecutivos medios.

9. Agora hiper-conectado. El 89% de los ciudadanos tienen teléfono celular. El 32% de los latinoamericanos que sufre falta de alimentación tiene, a su vez, un smartphone; en los jóvenes de 18 a 25 años esto aumenta al 44%. El 80% de los que suelen tener una sola comida al día, cuentan con un celular.

10. Apoyo digital. El apoyo a la democracia es consistentemente más alto entre los usuarios de redes sociales. Una idea de lo que viene en términos de inclusión democrática, a mitad de camino entre el mundo digital y el mundo analógico: la penetración del smartphone (47%) es mayor que la del agua caliente por cañería (36%) en América Latina.

 
 
ADOLFO ARIZA

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EL EDIFICIO HISTÓRICO ARGENTINO

EL EDIFICIO HISTÓRICO ARGENTINO

“Esto es como la vieja hacha del abuelo” es una expresión anglosajona para referirse a que algo está completamente reformado, pero mantiene su esencia, es decir, que el hacha del abuelo, pese a haber tenido cuatro filos y tres mangos nuevos, aún sigue siendo la vieja hacha del abuelo y conserva su utilidad y esencia.

Douglas Adams, el autor de “El autoestopista galáctico” contaba una anécdota relacionada con esto: El señor Adams, durante un viaje a Japón, se maravillaba de lo bien conservado que estaba un templo de Kioto del siglo XIV. El guía le explicó que, de hecho, el templo se había quemado por completo dos veces en los últimos cien años. Entonces, el señor Adams observó que, en ese caso, no se trataba del edificio original, a lo que el guía respondió algo sorprendido que por supuesto que era el edificio original. Por supuesto que se quemó y que fue reconstruido dos veces con materiales completamente nuevos, pero seguía siendo el mismo edificio histórico importante, porque la finalidad del mismo y su diseño continuaba inmutable. Preocuparse de los materiales originales es quedarse solo con recuerdos sentimentales del pasado y es no saber apreciar el edificio.

Este texto y la anécdota me hicieron pensar en Argentina y su situación actual. ¿Somos conscientes del valor  del edificio histórico? ¿De lo que nos dio a los argentinos/as? ¿Queremos volver a vivir en un país como ese?

¿CÓMO ESTAMOS HOY?

Una gran parte de la Sociedad siente que está todo mal: que toda la clase política es corrupta, que la Educación no sirve, que el Sistema Financiero nos roba, que el país ha retrocedido (aunque muchas veces la comparación se hace con países cuyo edificio histórico no es el argentino, y que no son los mejores modelos), etc.; una parte, seguramente menor, cree que, además, estamos, junto con el mundo, dentro de un sistema perverso en el que el 10% de la población tiene el control del 90% de las riquezas del mundo, y va por más. Como esto incluye la propiedad de las Corporaciones que manejan los medios de Comunicación sabe que la información es mala y sesgada. Finalmente sabe que este proceso de dominio del mundo por el poder económico concentrado incluye instalar Gobiernos cómplices que en muchos lugares son los que permiten y favorecen medidas que solo benefician a ese poder perjudicando a la mayoría de la Sociedad. Contemplamos -desde adentro- una sociedad cada vez más injusta, insegura y desigual, que no es lo que queremos en nuestra gran mayoría, con conciencia de nuestra fragilidad para cambiar esa situación porque el poder pasa por otras manos que no trabajan para nosotros/as.

Sin embargo, no está todo mal, aunque el macrismo, en lugar de corregir los problemas en que había concluido el kirchnerismo, nos ha llevado a una enorme crisis económica, política y social.  No voy a intentar hacer un análisis de los aspectos positivos que siguen subsistiendo en Argentina, porque me interesa más destacar el hecho de que, en gran manera, son parte del edificio histórico que centra mi entrada.

UNA MIRADA AL CAMINO HASTA ACÁ

El lunes, en C5N, el periodista Marcelo Zlotogwiazda mostraba este camino en un análisis mundial sacado de un sitio de Internet, y Argentina hasta los ’60 era parte del top 10 de los países según su PBI. Después salimos de ese ranking en caída libre, aunque con intervalos cíclicos de mejoramiento y desmejoramiento. Es interesante ver en ese gráfico dinámico el ascenso de China, que hoy ocupa el segundo lugar después de EEUU y que ha dejado bastante atrás a Japón y Alemania. En cambio, nosotros estamos detrás de varios países de América Latina.

Se ha tratado de instalar casi como un lugar común que la culpa de ese retroceso es el Peronismo, englobado con otros populismos latinoamericanos, acompañando las estrategias del Imperio del Norte. Una frase de café es que, si no fuera por el Peronismo, seríamos como Australia o Nueva Zelanda.

No me voy a poner a discutir algo tan poco demostrable como eso, pero voy a tratar de incorporar otro factor que nos haya perjudicado como país.

Ese factor son las interrupciones militares (mejor, cívico militares) tomadas desde la del 6 de septiembre de 1930 contra el “Peludo” Yrigoyen hasta la que instaló el infame Proceso de Reorganización Nacional, incluyendo los movimientos internos en el poder militar. No tengo dudas de que la sociedad argentina sin estas interrupciones hubiera desarrollado un proceso político económico que nos hubiera evitado tantas crisis y fracasos.

Claro, esto también es conjetural, pero, si observamos los virajes de estos Gobiernos fascistas en lo político, pero liberales en lo económico, está claro que beneficiaron a intereses que van en contra de los de la Sociedad. Pensemos en el fin de Gobiernos como el de Illia, Frondizi, Alfonsín, y comprenderemos que, sin la intervención del poder cívico militar (incluyo sus consecuencias), podríamos haber construido una mejor democracia.

Sin embargo, de nuevo voy a destacar que tenemos varios elementos positivos, tanto en la Sociedad de hoy como en su historia, que nos ponen incluso a la cabeza frente a muchos países del mundo, y que nos permitirían volver a ser un país más justo, equitativo, próspero y soberano.

¿DE QUÉ EDIFICIO HABLO?

Usé la metáfora del hacha del abuelo y del edificio histórico para ayudar a que se visualicen aquellos elementos de nuestra sociedad que hemos vivido como parte valiosa de la vida, y que nos permitieron evolucionar personalmente, y en conjunto.

El motivo por el que elegí este tema tiene que ver con lo mencionado más arriba: la estrategia del macrismo de descalificar el pasado de la Argentina para que la sociedad acepte los cambios  que quiere instalar bajo la pantalla de que nos van a llevar ser un país moderno y próspero. Como ya he hecho algunos comentarios sobre la falacia de estas afirmaciones, no abundaré  en más opiniones, pero recomiendo la lectura de: https://www.mdzol.com/mundo/La-politica-economica-de-Pinochet-que-Bolsonaro-quiere-imitar-20181108-0081.html, para comprobar que digo la verdad.

Estamos cerca del 2019, y de las elecciones generales, en las que el macrismo, a pesar de su pésima gestión, quiere ser reelecto para continuar su nefasta obra (aclaro, porque, si no el reproche es obvio, que este plan es continuidad del aquel del Proceso de Reorganización Nacional y del que instrumentó Menem). Es clave entender que debemos defender el edificio histórico de la Argentina que ha costado sangre, sudor y lágrimas.

Mencionaré, solo a título de ejemplo, algunos de los pilares del edificio histórico que debemos defender, ahora y siempre, sobre todo en las urnas, exigiendo a los candidatos propuestas que los defiendan, consoliden y mejoren.

La participación en la Democracia

Desde la Ley Sáenz Peña de voto universal, secreto y obligatorio la sociedad, tanto en la democracia formal, como en su participación en la toma de decisiones, la Sociedad ha mostrado que valora la democracia, la vive y enriquece, más allá de las expresiones fascistas que han aparecido en estos últimos tiempos. Además, se han producido muchas manifestaciones sectoriales en defensa de sus intereses que son parte de la democracia también. Defendamos este sistema no solo en las elecciones, sino también informándonos responsablemente y participando en todas las actividades que permitan construir una sociedad mejor.

La Educación Pública

Como yo, muchos han sido los primeros universitarios en las familias argentinas. La Educación Pública ha sido, y seguirá siendo un factor fundamental, en el ascenso social, la construcción de la clase media, la equidad social y la inclusión. Desde la Generación del 80 hemos desarrollado un proyecto de Educación Pública que, a pesar de diferentes sesgos, e idas y venidas, nos permitió desarrollar una sociedad mejor. Pensemos en el valor de la Reforma Universitaria de 1918 que está en la base del pensamiento de la Unión Cívica Radical para entender la dimensión de lo que hemos sabido construir.

Memoria, Verdad y Justicia

Argentina ha sido pionera en el juicio y castigo a los responsables de los crímenes de lesa humanidad. Pensemos que el Partido Militar en Brasil ha jugado, y sigue jugando, a favor de Bolsonaro, en cambio en nuestro país sería impensable que los militares volvieran a actuar, sectorialmente, en política.

Políticas de protección e inclusión social

Ejemplos, para los sectores vulnerables, son la  Asignación Universal por Hijo (AUH), el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria (PNSA), el Programa de Ingreso Social con Trabajo “Argentina Trabaja”, el Programa Jóvenes con Más y Mejor Trabajo, el Plan Nacer, y otros.

Más allá de la estrategia de descalificación de estas políticas desde el macrismo con sus ejércitos de trolls que han conseguido que un buen sector de nuestra clase media urbana critique esas medidas que, en gran manera, impidieron el incendio del país en el 2001, la realidad es que han posibilitado que se mantengan algunas estructuras de permanencia dentro de la sociedad formal, y alguna mínima inclusión. En otros países no se han dado estas políticas.

También podría hablar de la Salud Pública, de la Cultura, de música, de la Literatura, de las Organizaciones de la Sociedad Civil, del Movimiento Obrero Organizado, de la creatividad y la pasión. El edificio es muy grande, sólido y complejo, y nos permitió ser un país distinto, con una importante clase media. Debemos revertir la situación de pobreza que apena a tantos y tantas argentinos,  integrarnos con América latina, México incluida, como pensaron San Martín y Bolívar. Tenemos la opción en el 2019, pero hay que ser conscientes de cuál es el país que necesitamos, y no dejarnos engañar por nadie.

 
 
ADOLFO ARIZA

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MATRIX II: ¿EN VERDAD, GOEBBELS HA MUERTO?

MATRIX II: ¿EN VERDAD, GOEBBELS HA MUERTO?

Terminada la elección de Brasil, creo que hay tantas cosas para observar, que daría para escribir muchas páginas, pero habrá que seleccionar.

Voy a usar de nuevo a la Matrix como marco conceptual del análisis.

¿Qué es la Matrix?

El mito de la caverna de Platón es uno de los puntos importantes a la hora de desentrañar la Matrix. En él se narra cómo unos esclavos viven en una cueva creyendo que lo que ven (unas sombras proyectadas en una pared) es la realidad cuando lo cierto es que viven engañados. Pero uno de ellos escapará y verá la luz del sol, entonces volverá para rescatar a los otros, pese a que corra el riesgo de que lo maten por no creerle.

Antes lo usé (http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2018/08/05/la-matrix-macrista-al-palo/), en una visión local, referida a una situación puntual: el mega carpetazo de los Cuadernos de Centeno, pero ahora quiero hacer una referencia más amplia porque esta estrategia de instalar pos verdades que reemplacen a la verdad ocurrida ha sido utilizada desde hace mucho, y en muchas partes del mundo, aunque la denominación de pos verdad sea contemporánea.

Buscando información para escribir este posteo, me encontré lo que voy a transcribir abajo. Debo confesar que sabía muy poco sobre Joseph Goebbels, el director de la tarea comunicativa del Partido Nazi y el gran arquitecto del ascenso al poder de Adolf Hitler, que lo puso como responsable del Ministerio de Educación Popular y Propaganda, en 1933, pero lo que encontré es de una actualidad tal que los reproduzco a la letra.

Once principios de la propaganda nazi

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

La contrastación de estos principios con la estrategia comunicacional (clave en su triunfo electoral, y en su proyecto de continuidad) del macrismo se me apareció como necesaria, y la identificación de acciones que se ajustan a aquéllos, evidente. Solo voy a mencionar un ejemplo: cada vez que la situación política y, sobre todo, económica, se pone crítica, se lanza un tema que la reemplaza en la atención de la gente, y que sirve, además, para trasladar culpas a otros, ya sean los adversarios políticos, ya otro sector que se pueda asimilar a aquéllos. Hoy es el tema de la xenofobia, que sirvió para colaborar en la demonización de la oposición popular y callejera que se enfrentó al proyecto de Presupuesto Nacional 2019, y que, de paso, sirve para castigar políticas “populistas” que serían las que causan nuestros problemas como país.

Hay que destacar la inescrupulosidad total de la estrategia y de sus responsables, a los que no les importa el daño que hacen; en este caso, a comunidades de hermanos latinoamericanos que, desde hace mucho, conviven con nosotros. Ya lo habían hecho con la comunidad mapuche cuando desaparecieron a Maldonado.

Ahora bien, a estos principios, no novedosos, se agrega la capacidad de fuego que genera la tecnología soportada por Internet, en gran medida a través de las redes sociales: acá aparece otro concepto necesario: la POS VERDAD.

El Oxford English Dictionary eligió en 2017 la “post-truth” como palabra del año y la definió así: “[la posverdad] Denota circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”.

Y aquí se encuentran los elementos que justifican que hable de la Matrix y de la caverna de Platón. Se trata de que la gente cree que está viviendo una realidad, que, estrictamente, no lo es. Es decir, el proceso de formación de creencias de cada persona está contaminado; sobre todo, por las llamadas “fake news”. Y no es que antes las noticias falsas no existieran, es que ahora las noticias verdaderas ya no importan.

Quiero recordar que estas “fake news” (según Wikipedia, las fake news (español: noticias falsas) son un producto pseudo periodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y redes sociales cuyo objetivo es la desinformación deliberada o el engaño) y que han sido utilizadas en la estrategia electoral de Jair Bolsonaro, diseñadas por empresas internacionales, y financiadas por las Corporaciones que querían desplazar al Partido de los Trabajadores del poder en Brasil. Esto fue comprobado y denunciado por organizaciones internacionales durante la campaña electoral, y fue útil para llegar a la población más pobre y hacerles creer noticias muchas veces inverosímiles, pero que colaboraron eficazmente en el triunfo del fascismo en Brasil.

La conclusión no es nueva en mis posteos, pero es la única posibilidad de defensa de nosotros y nosotras, la gente más o menos común, de preservar una sociedad que responda a nuestros intereses y necesidades, no a los de Gobiernos corruptos que representan el interés de las Corporaciones que manejan el 80% o 90% de la riqueza del mundo.

NO DEBEMOS ACEPTAR QUE NOS HAGAN CREER MENTIRAS, PODEMOS ACERCARNOS A LA VERDAD, Y DEBEMOS INTENTARLO, POR NOSOTROS, NOSOTRAS, Y NUESTRA DESCENDENCIA, QUE ES LA QUE TIENE EN JUEGO LA POSIBILIDAD DE UNA VIDA QUE VALGA LA PENA SER LLAMADA ASÍ.

 
 
 
ADOLFO ARIZA

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