QUE NO NOS ENGAÑEN HABLANDO DE POPULISMO

QUE NO NOS ENGAÑEN HABLANDO DE POPULISMO

 

En esta entrada del 25/5/2019 (http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/05/25/de-como-transformar-una-nota-internacional-interesante-en-un-panfleto-electoral/) planteé el tema del Populismo como bandera descalificadora de Gobiernos que quieren desarrollar políticas favorables a las mayorías populares.

Como estoy cansado de esas diatribas reduccionistas y sesgadas (en la Convención Radical Cornejo habló de cómo Alfonsín soñaba con un peronismo puro (porque no tenía mucho para decir de Cambiemos), y el mendocino Sergio Bruni dijo que el populismo nos acecha en cada esquina como una versión actualizada del cuco), le pedí a mi querido amigo Humberto Podetti que me ayudara a presentarles una visión verdadera de lo que es el Populismo, como para que no los engañen más.

Me envió el excelente artículo de abajo, que comparto con Uds. Solo una aclaración adicional: Humberto cita a Francisco cuando dice que en América Latina el populismo es algo muy distinto de lo que significa en Austria, ligado al nazismo y a grupo neo nazis: eso es lo que hay que entender porque no es que los que planean las estrategias contra los Gobiernos populares no lo sepan, sino que tratan de engañarnos para que elijamos Gobiernos como el de Macri, por ejemplo.

HOY LOS ARGENTINOS/AS SABEMOS QUÉ QUIEREN ESOS GOBIERNOS, NO PERMITAMOS QUE DESTRUYAN NUESTRO TEJIDO ECONÓMICO Y SOCIAL.

De paso, si queremos ver qué hay otras opciones de Gobiernos, y que es mentira que es el único camino, les recuerdo otra entrada mía sobre Portugal:

PORTUGAL, EL MILAGRO DE CRECER GASTANDO EN LA GENTE

http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/04/26/portugal-el-milagro-de-crecer-gastando-en-la-gente/

Acerca del populismo

Por Humberto Podetti

El mundo atraviesa una situación difícil y compleja. El sistema económico global regido por el paradigma tecno económico está en quiebra: produce más perjuicios que beneficios. Pero a diferencia de lo que debiera ocurrir ante una quiebra, en la que el empresario se hace cargo de los perjuicios, en este caso, como diría Atahualpa, todos los beneficios son de los otros y todos los daños son de nosotros. ‘Los otros’ son el 1 % de la población del mundo y ‘nosotros’ el 99 % restante, como dice Joseph Stiglitz en su libro El precio de la desigualdad.

Es que la economía global está estructurada de modo que la riqueza se acumule cada vez más en menos manos, dañe la naturaleza, muchas veces en forma irreparable y excluya de la sociedad a millones de personas. Y también afecte a los demás habitantes del planeta, erosionando el sentido de la vida personal y social. Simultáneamente la democracia representativa se manifiesta impotente para poner remedio a la situación porque no es capaz de expresar cabalmente los intereses y necesidades de los pueblos y porque los grandes actores de la economía global –y también el narcotráfico, la trata de persona o el tráfico de armas- tienen más poder que los estados.

Como consecuencia de esta grave situación desde comienzos del siglo todos los pueblos del mundo se manifiestan exigiendo que la riqueza y el conocimiento se distribuyan equitativamente, que se profundice la democracia, que se recupere el poder de los estados, que se formen estados continentales y que los organismos internacionales –ONU, OIT, OMC, UNESCO, etc.- sean puestos al servicio de los pueblos.

También como consecuencia de la gravedad de la crisis, los partidos políticos tradicionales están en crisis en todo el mundo y han surgido nuevos movimientos y partidos pugnando por expresar las aspiraciones de los pueblos.

Pero simultáneamente han surgido fuerzas políticas que sólo pretenden aprovecharse de esos legítimos reclamos insatisfechos de los pueblos, como ha ocurrido en Estados Unidos y en Europa.

Confundir ambas expresiones es ingenuo o malicioso. Una cosa es quiénes intentan que la voz de los pueblos se exprese y oriente al poder político, económico y social y otra, opuesta, quiénes medran con el descontento popular para que todo parezca cambiar y sólo cambien algunas cosas, a veces significativas, pero, en ningún caso, suficientes.

En América Latina es muy difícil confundirlos porque los movimientos populares, herederos del movimiento independentista han procurado siempre expresar a sus pueblos. Sin embargo, es cada vez más frecuente que periodistas y políticos usen la ambigüedad de la palabra “populismo” para confundir a los movimientos y partidos que se proponen ser o son cabalmente una expresión de la voluntad de los pueblos con aquellos que sólo medran con la situación para que todo siga siendo como era.

Todos sabemos que –como dice Francisco- “toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad” (Laudato Si´, 5).

Pues bien, eso es lo que diferencia a los partidos y movimientos populares –como el peronismo- de los partidos y movimientos que sólo pretenden ser incluidos en el sistema que hay que cambiar. A estos últimos, precisamente llamaba “populistas” Erenesto Laclau, que sostenía que toda exclusión del sistema institucional ‘democrático’ originaba un populismo, que pugnaba porque los que estaban fuera del sistema se incorporaran a él. Por eso proponía la lógica ‘amigo/enemigo’ como expresión del conflicto y motor de la política y establecía como objetivo la erradicación de los ’otros’. Más aún afirmaba que todo consenso se basa en actos de exclusión de otros.

Muy por el contrario, el peronismo en tanto movimiento y partido popular, propone cambiar el sistema, cambiar las estructuras de poder y contribuir a crear una nueva sociedad humana y un mundo poliédricos. Y el método que propone es el diálogo y el encuentro para definir un modelo nacional y continental que exprese los intereses de todos.

En 2017 el diario El País hizo un reportaje a Francisco que puede leerse en  http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/21/actualidad/1485022162_846725.html

Una de las preguntas se refirió precisamente a la diferencia entre “populista” y “popular” en la tradición política latinoamericana:

El País: Tanto en Europa como en América, las consecuencias de una crisis que no acaba, el aumento de la desigualdad, la ausencia de liderazgos sólidos está dando paso a formaciones políticas que están recogiendo el malestar de los ciudadanos. Algunas de ellas –las que se dan en llamar antisistema o populistas— aprovechan el miedo de la ciudadanía a un futuro incierto para construir un mensaje de xenofobia, de odio hacia el extranjero. El caso de Trump es el más llamativo, pero ahí están también los casos de Austria, e incluso Suiza. ¿Está preocupado por este fenómeno?

Francisco: Es lo que llaman los populismos. Que es una palabra equívoca porque en América Latina el populismo tiene otro significado. Allí significa el protagonismo de los pueblos, por ejemplo, los movimientos populares. Se organizan entre ellos… es otra cosa. Cuando oía populismo acá no entendía mucho, me perdía hasta que me di cuenta de que eran significados distintos según los lugares. Claro, las crisis provocan miedos, alertas. Para mí el ejemplo más típico de los populismos en el sentido europeo de la palabra es el 33 alemán. Después de [Paul von] Hindenburg, la crisis del 30, Alemania destrozada, busca levantarse, busca su identidad, busca un líder, alguien que le devuelva la identidad y hay un muchachito que se llama Adolf Hitler y dice “yo puedo, yo puedo”. Y toda Alemania vota a Hitler. Hitler no robó el poder, fue votado por su pueblo, y después destruyó a su pueblo. Ese es el peligro. En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua. Busquemos un salvador que nos devuelva la identidad y defendámonos con muros, con alambres, con lo que sea, de los otros pueblos que nos puedan quitar la identidad. Y eso es muy grave. Por eso siempre procuro decir: dialoguen entre ustedes, dialoguen entre ustedes. Pero el caso de Alemania en el 33 es típico, un pueblo que estaba en esa crisis, que buscó su identidad y apareció este líder carismático que prometió darles una identidad, y les dio una identidad distorsionada y ya sabemos lo que pasó. ¿Las fronteras pueden ser controladas? Sí, cada país tiene derecho a controlar sus fronteras, quién entra y quién sale, y los países que están en peligro –de terrorismo o cosas por el estilo– tienen más derecho a controlarlas más, pero ningún país tiene derecho a privar a sus ciudadanos del diálogo con sus vecinos.

 

Dr. Humberto Podetti

Humberto Podetti es abogado egresado de la UBA, postgraduado en la UCA y especializado en Derecho de la Integración y Comunitario y Derecho Económico y Contractual Latinoamericano.

Ha sido Director de Proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Profesor de Grado y Director y Profesor de Postgrado en la Universidad de Buenos Aires. Es Profesor invitado de la Universidad de la República (Montevideo) y de la Universidad Tecnológica Nacional.

Es miembro fundador del Foro Permanente de Juristas y Asociaciones de Derecho Comparado del MERCOSUR, del Foro para la Unificación del Derecho Privado, del Instituto de Integración Latinoamericana de la Universidad Nacional de Cuyo, del Foro San Martín para la reunificación de nuestra América y miembro de la Asociación Argentina de Derecho Comparado, del Corredor de las Ideas del Cono Sur, del Instituto de Derecho Internacional Público, Relaciones Internacionales y Derecho de la Integración del Colegio Público de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires.

Ha sido huésped de Honor y Coordinador Institucional de la Universidad Nacional de Cuyo en Buenos Aires.

ADOLFO ARIZA

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¿FACUNDO MANES, UN CASO DE COLONIZACIÓN INTELECTUAL?

¿FACUNDO MANES, UN CASO DE COLONIZACIÓN INTELECTUAL?

 

Esta tarde vi en televisión una entrevista de Mauro Viale a Alberto Fernández, pre candidato por Unidad Ciudadana a la Presidencia de la Nación, junto con Cristina Fernández como Vice Presidenta. Me pareció muy buena, con preguntas incisivas y desacuerdos, pero me llamó la atención que Alberto Fernández, ante preguntas sobre quienes podrían acompañarlo en caso de ser Gobierno, mencionara a Facundo Manes como de necesaria consulta. Me llamó la atención porque mi valoración de Manes no coincide con la que los medios y mucha gente sostienen. Ha sido instalado como una especie de genio que puede opinar de todo, además de las neurociencias que es su tema central.

Parece difícil criticar a alguien que tiene tantos logros intelectuales, y que hasta se auto candidatea para algún rol político (El Cronista, el 18 de febrero de este año, titulaba: Un outsider en la carrera presidencial. Manes piensa en ser candidato no tradicional), pero voy a hacer conocer mi opinión.

A Manes lo conocí hace algunos años, en un momento de auge de su figura, con muchas apariciones públicas. Me interesó el título El cerebro argentino, lo compré y lo leí. Cuando lo terminé, me sentí decepcionado: un libro interesante, pero con conclusiones que eran un lugar común, casi de charlista de autoayuda. Después, cuando entró en tratativas para incorporarse a Cambiemos, tuve otra visión crítica porque no entendía ese cambio de rumbo, ya que no es lo que suelen hacer los que se dedican a estas tareas intelectuales. No es común que dejen todas sus actividades de investigación, difusión, escritura, para ocupar un cargo legislativo. Me pareció oportunismo político. Esas tratativas fracasaron, por diversas circunstancias, en las que no entraré ahora. Después, colaboró con el gobierno de Vidal en la Provincia de Buenos Aires, y ahora, nuevamente, con apoyo de los medios, intenta colocarse como candidato político.

Hoy, no casualmente, porque me suele pasar esto de encontrar justo lo que me hacía falta para completar una idea o desarrollar un tema, me hallé frente a la nota de abajo en una revista de Concepción del Uruguay, La ciudad Punto de Encuentro.

En realidad, no tengo el suficiente conocimiento psicológico como para hacer mías las afirmaciones de la autora de la nota, pero sí para compartirla como un interesante punto de vista. Por lo demás, y ya he tratado el tema en mis entradas, hay muchos intentos de colonización intelectual (además de la real) como para no tomar en cuenta sus afirmaciones. No es una intelectual de prestigio público como Manes, pero es docente e investigadora de la UBA, así que es procedente darle valor a su opinión.

Las neurociencias: un intento de colonizar la subjetividad

Colonización de la subjetividad: las neurociencias

https://laciudadrevista.com/las-neurociencias-un-intento-de-colonizar-la-subjetividad/?fbclid=IwAR1RZKLyHLGjPQbbshp9pUDl-BiwvT9oVre1eAkoXtI75A3itqbdJlfUUF4

El discurso apolítico de las neurociencias convierte intereses económicos y empresariales en conocimientos neutros instituidos como verdades. El Dr. Facundo Manes es uno de los representantes de esta corriente que sitúa a las neurociencias como el paradigma biopolítico funcional al neoliberalismo; un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos y las empresas farmacológicas.

El sistema capitalista en su variante neoliberal funciona imponiendo ideas a través de los medios de comunicación corporativos y el marketing, que se incorporan, se demandan y terminan naturalizándose. Se trata de un proyecto colonizador que necesita realizar una producción biopolítica de subjetividad, y con ese objetivo se apropia de sentidos y representaciones de la cultura.

La subjetividad neoliberal se configura siguiendo el modelo empresarial planteado como una serie uniformada, en la que lo humano se reduce a su mínima expresión: todo debe estar calculado, disciplinado y controlado. Las personas se someten a los mensajes comunicacionales, que terminan funcionando inconscientemente como órdenes. De esta forma, incorporan los imperativos de la época y sustentan la creencia de que eligen libremente mensajes comunicacionales, mientras que en verdad son impuestos a fuerza de repetición y técnicas de venta.

El neoliberalismo como régimen de colonización de la subjetividad, tapona con objetos tecnológicos y medicamentos el lugar de la falta estructural del sujeto y de lo social, rechazando lo que hace límite o funciona como imposibilidad. Esta operación inevitablemente conduce a la angustia, principal afecto desarrollado en el neoliberalismo, la que se manifiesta en el cuerpo como taquicardia, sudoración, mareos, ahogos, etc. Otras veces produce culpa inconsciente y necesidad de castigo, porque el sujeto, transformado en consumidor, siempre está en falta, nunca se siente a la altura de los mandatos empresariales del éxito y el mérito. Se establece una dialéctica circular y compulsiva entre desarrollo de angustia o culpa y consumo de psicofármaco-tapón, cuya dosis nunca resulta suficiente.

Entre las tácticas que apuntan a la colonización de la subjetividad, se sitúa el apelar a la ciencia y convertir intereses económicos y políticos en conocimientos neutros que se instituyen como verdades indiscutibles. Se trata de una manipulación mediática, repetitiva y supuestamente acrítica, que se hace en nombre del prestigio social de la ciencia y de una supuesta objetividad apolítica. Se pretende imponer saberes aparentemente neutrales, que con su insistencia se vuelven sentidos “consensuados” por la comunidad. ¿Quién se anima a contradecir a “La ciencia”? ¿Quién pone en tela de juicio lo que afirma un “doctor”?  La subjetividad indefensa se arrodilla y se somete ante un supuesto saber científico siempre triunfante que se erige como uno de los amos de la civilización.

En esta perspectiva debe considerarse que la investigación sobre el cerebro puede funcionar como una renovada oferta de espejitos de colores. Las neurociencias son un conjunto de disciplinas que estudian la estructura, la función, y las patologías del sistema nervioso, pretendiendo establecer las bases biológicas que explican la conducta y el padecimiento mental.

Las neurociencias, funcionales al neoliberalismo, se proponen fabricar la construcción biopolítica de un sujeto adaptado al circuito neuronal, portador de amores calculados y angustias medicadas en nombre de una supuesta salud mental equilibrada que viene con receta y protocolo.  Por ejemplo, el Dr. Facundo Manes, uno de los referentes de esta corriente en la Argentina, afirmó que “El amor más que una emoción básica, es un proceso mental sofisticado y complejo”.  Manes determina un amor basado en un circuito neuronal, que se fundaría en el funcionamiento del cerebro cuando nos enamoramos, sosteniendo, por ejemplo, que el tamaño de la pupila influye en la atracción que podemos provocar en el otro.

No deja de sorprender que se presente a las neurociencias como lo más moderno cuando en realidad se trata de un reduccionismo pre-freudiano, que homologaba lo psíquico a lo biológico y que afirmaba que los procesos mentales eran cerebrales. (“Un servidor de pasado en copa nueva”, como dice Silvio Rodríguez). Reducir el sujeto, la relación con el prójimo, lo social, a la actividad espontánea de la corteza cerebral o a la conectividad neuronal implica un anacronismo. El descubrimiento de la neurona, a fines del siglo XIX, realizado por Santiago Ramón y Cajal fue un aporte fundamental a la neurología. Pero ya en 1895 siendo neurólogo, Sigmund Freud sostuvo que esa disciplina era estéril para investigar lo psíquico.  Abandonó ese camino y se orientó hacia lo que sería el psicoanálisis: descubrió la importancia de la palabra y la escucha en la afectación del cuerpo y la producción de síntomas, planteando que es vía la palabra y la escucha de cada sujeto que advendrá la curación. En 1.900 descubrió el inconsciente e inventó el psicoanálisis como práctica, construyendo una teoría que traería muchas novedades, entre ellas un nuevo cuerpo que no sólo es orgánico ni determinado por conectividades neuronales, sino que está marcado, traumatizado y sintomatizado por las palabras del Otro. El psicoanálisis propuso un corte epistemológico radical: vino a cuestionar la universalidad de la norma, otorgando, como nunca antes había sucedido en la historia de la cultura, dignidad a la diferencia absoluta: cada sufrimiento es singular, cada caso es una excepción, cada amor es único, la sexualidad no es biológica, uniformada ni coincide con la genitalidad y el cuerpo hablado se constituye como erógeno. Más tarde Jacques Lacan continuó desarrollando el psicoanálisis: lo articuló a la lingüística, la lógica, la topología, etc., y ese cuerpo teórico constituye la herramienta fundamental para tramitar el sufrimiento del hablante-ser.

Las neurociencias intentan avanzar hacia la medicalización a partir de situaciones comunes de la vida, por ejemplo, un duelo, una ruptura de pareja, un conflicto, apuntando a narcotizar la angustia, la culpa y lo que consideran anomalías sintomáticas. Otro aspecto a considerar es que parten de un supuesto que en sentido estricto constituye una estafa, que es la adaptación o la homeostasis y la armonía como horizontes posibles de la existencia humana sexuada y mortal. Para graficarlo, sería la metáfora del amor como media naranja, o la acomodación de los sujetos al orden instituido, generando la ilusión de una completud sin restos, diferencias ni perturbaciones.

Los psicoanalistas nos oponemos a regresar a la caverna paleontológica que proponen las neurociencias. Nuestro punto de vista es que el padecimiento subjetivo singular no está causado por la neurona, que el inconsciente no es biológico y que los tratamientos que proponen las neurociencias no son modernos ni serios. La medicación que proponen opera como una mordaza para adormecer a los sujetos y silenciar el sufrimiento, lo que termina agravándolo, en tanto que desde una posición psicoanalítica de lo que se trata es de que exprese y se aloje en una escucha especializada: el analista.

El proyecto de las neurociencias no es inocente, apunta a la medicalización de la sociedad, pretendiendo engrosar el mercado de consumo de medicamentos acorde con las corporaciones de los laboratorios, así como disciplinar y adaptar los sujetos a la moral y la norma del dispositivo capitalista.

Hoy la palabra neurociencia está de moda en consonancia con el desarrollo  neoliberal; en estos tiempos y en nuestro país tiene entre sus representantes a un gurú comunicacional sostenido por los medios corporativos, el Dr. Facundo Manes. Dicho neurólogo no resulta un actor social neutral sino una figura ligada al gobierno, probablemente candidato de Cambiemos en las próximas elecciones. Asimismo, se quiere crear un polo de “neurociencias aplicadas” en beneficio de empresas privadas, negocios inmobiliarios y laboratorios. Ese centro se constituiría a través de la reconversión y refuncionalización de los hospitales neuropsiquiátricos José T. Borda y Braulio Moyano, que a su vez pasarán a ser “centros de atención, experimentación e investigación relacionados con las neurociencias aplicadas”. Una decisión tan fundamental de política sanitaria no se puede tomar de forma unilateral, sino que debe ser el resultado de un debate que incluya a todos los agentes involucrados en la salud mental.

Las neurociencias implican el triunfo de la medicalización, del paradigma positivista y de la investigación técnica desligada de los efectos políticos y subjetivos  de vivir con otros y otras. Supone el negocio de los laboratorios y el triunfo de la colonización neoliberal que produce psicología de masas, donde el sujeto se reduce a ser un objeto de experimentación manipulado, cuantificado y disciplinado.

El sujeto no se calcula por expertos ni viene con protocolo de “normalización civilizada”, no cedamos la cultura.

Por Nora Merlin-*Psicoanalista, docente e investigadora de la UBA- Magister en Ciencias Políticas- Autora de Populismo y psicoanálisis-(para La Tecl@ Eñe)

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DE CÓMO TRANSFORMAR UNA NOTA INTERNACIONAL INTERESANTE EN UN PANFLETO ELECTORAL

DE CÓMO TRANSFORMAR UNA NOTA INTERNACIONAL INTERESANTE EN UN PANFLETO ELECTORAL

 

Esta mañana cuando leía el Diario Los Andes (algo que tendrá que explicarme mi terapeuta), encontré esta nota y me llamó la atención la falta de relación del título con el contenido, así que la leí entera. No es mucho más que una anécdota interesante sobre como esas mujeres grandes resisten la oleada neo fascista en Austria, y en otras naciones de Europa y el mundo, pero nada que ver con el populismo, salvo las implicancias que se puedan hacer entre algunas prácticas del fascismo y el nazismo. Claro que habría que aclarar qué estamos entendiendo por populista para no quedar enganchados en la difusa bandera del anti populismo enarbolada por esa minoría intensa que es el macrismo, al igual que Bolsonaro, y otros gobernantes que quieren desplazar para siempre los movimientos populares de América Latina.

En ese concepto se engloba el rechazo por las AUH (Asignación Universal por Hijo), el querer volver a las AFJP, la reforma laboral, la reducción de los presupuestos para la Educación Pública y para el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología, y otra serie de medidas diversas, pero que tienen como propósito barrer con conquistas sociales que han sido ejemplo para otros países.

Insisto: estemos atentos, porque esta campaña en contra de los intereses de la Sociedad argentina se va a intensificar, porque el macrismo tiene el Estado, y no va a renunciar así nomás a perder las elecciones de octubre, como su desastroso Gobierno amerita.

Las abuelitas antipopulistas de Austria

Son las Abuelitas Contra la Derecha, decenas de mujeres de una generación que vio a sus madres padecer la Segunda Guerra Mundial.

Por Melissa Eddy – The New York Times. 2019

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=las-abuelitas-antipopulistas-de-austria-por-melissa-eddy

Son figuras habituales de las protestas en contra del gobierno cada jueves por la noche en la capital de Austria: mujeres de edad avanzada con gorras tejidas a mano con los colores púrpura, rojo y azul. Les gusta marchar entre los estudiantes que gritan y los antifascistas encapuchados, saludando a las personas que observan y esperando captar la mirada de alguien el tiempo suficiente como para intercambiar una sonrisa.

“Son las Abuelitas”, gritó una voz desde una ventana del tercer piso mientras la manifestación hacía su recorrido por el quinto distrito de Viena el mes pasado. “¡Miren! ¡Las Abuelitas!”.

Son las Abuelitas Contra la Derecha, decenas de mujeres de una generación que vio a sus madres padecer las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y ayudó a conformar una democracia en Austria.

Ahora, libres de la carga de criar una familia y trabajar para mantenerla, están movilizando protestas en contra del viraje de Austria hacia la derecha bajo el gobierno conservador nacionalista del canciller Sebastian Kurz.

Incluso tienen la meta de formar una “resistencia” internacional contra la derecha y los extremistas de toda Europa y fuera de ella, según declararon las Abuelitas en una reunión anual el mes pasado.

“Estamos enojadas por sus políticas”, comentó Monika Salzer, de 71 años y abuela de tres nietos. Fue ella quien fundó el grupo de Facebook en noviembre de 2017 por la preocupación por el retorno de un partido de extrema derecha al gobierno. El año pasado, registró a las Abuelitas como una organización oficial de Austria, y ahora cuenta con trescientos integrantes y con delegaciones en toda Austria y Alemania, así como miles de seguidores en las redes sociales.

La lista de reclamos de las Abuelitas es larga: el recorte a los programas para las mujeres; la discriminación contra las mujeres, quienes no reciben compensación alguna en sus pensiones por el tiempo que invirtieron criando a sus hijos; la satanización de los refugiados y de las minorías en general, y la falta de empatía generalizada en el discurso político.

“Pretenden destruir todo lo que hemos construido durante los últimos cincuenta años”, comentó Salzer acerca de la coalición conservadora de Kurz y del Partido de la Libertad, de extrema derecha, el cual es parte del gobierno por segunda vez en veinte años.

La vez anterior que el Partido de la Libertad se unió al gobierno, en el año 2000, hubo alaridos de protesta por toda Europa y decenas de miles de austriacos tomaron las calles. La reacción después de que tomó posesión el gobierno de Kurz en diciembre de 2017 fue más apagada.

Las manifestaciones habituales de los jueves por la noche apenas empezaron en octubre, para cuando las Abuelitas ya estaban organizadas. Las Abuelitas no han faltado a ninguna manifestación desde entonces, pero con el debilitamiento actual de la oposición política, la influencia de estas protestas ha sido limitada, mencionó Martin Dolezal, politólogo de la Universidad de Salzburgo.

“Las Abuelitas han recibido mucha atención debido a su edad: destacan en la multitud formada principalmente por gente más joven y están bien relacionadas”, comentó Dolezal. “Pero yo no sobrestimaría su influencia”.

No obstante, precisamente por su edad, su presencia sirve como recordatorio de los horrores del pasado originados por la intolerancia y de los logros democráticos que las Abuelitas desean preservar.

A pesar de que su cifra varía de una manifestación a otra, dependiendo en gran parte de la ayuda que se requiera de ellas para atender a sus nietos, las Abuelitas se han convertido en una fuerza política reconocida.

Para Irene Haider, quien se unió al grupo en una manifestación con motivo del Día Internacional de la Mujer el mes pasado, la edad de las Abuelitas no solo las hace peculiares, sino también importantes.

“Es fabuloso que mujeres mayores manifiesten su postura política”, comentó Haider, de 48 años. Sin que se lo pidieran, tomó una de las más de diez pancartas guardadas en un carrito para las compras que llevan a todas las manifestaciones.

Ese ánimo de apertura define a este grupo, el cual, pese a su nombre, recibe a cualquiera, sin importar su género ni su edad, que apoye su oposición a la discriminación y a la ideología de la extrema derecha. El apartidismo es importante.

“No queremos un escaño en el parlamento, no queremos convertirnos en canciller”, señaló Susanne Scholl, de 69 años, antigua corresponsal de la radiodifusora nacional ORF, quien espera a su primer nieto este año. “Queremos que los principios sociales y democráticos de nuestro país con los que crecimos existan para nuestros hijos y nietos”.

En una marcha por una de las principales calles comerciales de Viena el Día Internacional de la Mujer, aproximadamente quince de las Abuelitas tomaron su lugar en el centro de los manifestantes. Les hicieron señales a dos mujeres que las veían desde la acera, luego sacaron de su carrito un par de pancartas que decían “Abuelitas Contra la Derecha” y les pidieron que se unieran.

Ebru Uzun, de 26 años, y Sabine Schwaighofer, de 49, aceptaron riéndose y se unieron al grupo para participar en la marcha.

“Esto envía un mensaje importante a los conservadores”, comentó Uzun, de 26 años. “Todos tenemos una abuelita, ellas participan en la unión de la familia, están para ayudar a todos”.

ADOLFO ARIZA

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CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA EL DESARROLLO NACIONAL

CIENCIA Y TECNOLOGÍA PARA EL DESARROLLO NACIONAL

 

Comparto absolutamente la defensa de la Ciencia y la Tecnología argentinas. Argentina tiene una rica historia en estos temas, pero el Gobierno macrista planteó, como objetivo para nuestra nación, que fuera el “supermercado del mundo”. Como hay que revertir esto, los invito a leer a esta nota para que, en esta etapa preelectoral, exijamos a los candidatos –y los votemos en función de eso- un proyecto claro de promoción y apoyo a la Ciencia y Tecnología argentinas. Mendoza es muy rica en Conocimiento transferible, incluso tenemos antecedentes de proyectos destinados al desarrollo de estos sectores. Por ejemplo, el Área de Vinculación de la UNCuyo que coordiné en la gestión del Ing. Somoza fue creada para favorecer la transferencia del conocimiento necesario para el desarrollo de nuestro país, así que una decisión política firme podrá lograr avances rápidamente, teniendo en cuenta que son procesos que llevan mucho tiempo.

Por Carlos Gianella

20/5/2019

https://www.pagina12.com.ar/194992-ciencia-y-tecnologia-para-el-desarrollo-nacional

A partir de una convocatoria abierta y plural desde la Comisión de Innovación, Ciencia y Tecnología del Instituto Antonio Cafiero, estamos trabajando en el diseño de políticas de ciencia y tecnología para el desarrollo del país.

Fruto de este intercambio colectivo, y con vistas a las elecciones nacionales, hemos elaborado un documento con 16 propuestas para el próximo gobierno. Participaron de este trabajo interdisciplinario equipos de 18 universidades nacionales y representantes de los organismos de ciencia y tecnología.

Recuperación del rango de ministerio para el área, retomando el plan de formación de jóvenes investigadores, fortalecimiento de las herramientas de articulación; presupuesto plurianual al 2030 tomando como base el año 2017; creación de empresas público privadas de tecnología para economía regionales; y consolidación de una extensa red de vinculadores, son algunas de las medidas que proponemos realizar desde el próximo 11 de diciembre.

A partir del lugar que le cabe al conocimiento científico en el mundo de hoy como palanca para el desarrollo, se plantea un principio rector: No se trata de “apoyar a” la ciencia, consiste en “apoyarse en” la ciencia y la tecnología.

Sin dudas el punto de partida es el crítico escenario que nos deja el gobierno de Cambiemos, que en cuatro años mostró un rumbo económico con una dirección opuesta al desarrollo, guiado por soberbia y un profundo desprecio por lo propio. Mientras desalienta las capacidades nacionales, insiste en una promesa de modernización y progreso que llegarán de la mano de actores y recursos extranjeros. A partir de este pobre y errado enfoque, el gobierno implementó una drástica adecuación del Estado.

Sostiene que a las tecnologías es mejor importarlas, dado que están libremente disponibles y son un bien de mercado más. Más allá del modelo de dependencia que implica, es ingenuo pensar que se comparten tecnologías sensibles para el desarrollo, como la nuclear, satelital o aeroespacial. Tampoco las tecnologías de punta. Ninguna empresa comparte información cuando su aplicación le permite posicionarse. Por lo tanto, o hay un plan de desarrollo científico o no habrá acceso a tecnologías estratégicas.

La suma de decisiones de estos años conforma una transformación con consecuencias serias sobre el presente y, en especial, sobre el futuro del país. El sistema nacional de ciencia y tecnología no ha sido la excepción. Junto al sistema universitario fue sometido a una triple crisis: presupuestaria, institucional y de sentido.

Mientras la discursividad del gobierno está cada día más alejada de la realidad y sus evidencias, la perspectiva en la actualidad es muy preocupante. Es público el reclamo de los investigadores del Conicet, el freno a los proyectos de CONAE, la incertidumbre del sector nuclear, la reducción de personal del INTI, la falta de definiciones en una industria del software que está en jaque, y la falta de presupuesto de las universidades. Este es el modelo de Cambiemos.

Nosotros proponemos otra mirada. En nuestro modelo de país ese conocimiento es estratégico.

Para ello debemos articular y coordinar los recursos y capacidades con una agenda de prioridades, en la que confluyen las tendencias a nivel mundial, como el calentamiento global y las energías sustentables, el impacto de la inteligencia artificial y la robótica, pero siempre respetando el “saber hacer” propio, como es el caso de la biotecnología, la energía nuclear o la tecnología espacial, áreas en las que el país es referencia internacional. El sistema científico también debe orientarse a la solución de los problemas estructurales de la vivienda, la contaminación y el transporte; y la mejora sustancial de servicios públicos básicos de agua, gas y electricidad.

Entendemos que toda política pública es virtuosa cuando produce empleo, riqueza y bienestar para la población. Y el conocimiento aplicado es un gran acelerador de los procesos de innovación, agregado de valor y mejora de la competitividad, por ello sostenemos que la ciencia y tecnología no es un gasto, sino una inversión. Porque sin conocimiento no hay desarrollo.

* Coordinador Comisión Innovación, Ciencia y Tecnología del Instituto Cafiero.

ADOLFO ARIZA

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ASÍ SE NOS ENGAÑA: NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA

ASÍ SE NOS ENGAÑA: NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA

Hoy el Diario Los Andes publicó como Nota de Opinión este artículo, y quiero hacerlo conocer en mi blog porque me parece que reitera uno de los caballitos de batalla de la estrategia política destinada a reemplazar Gobiernos que defienden los intereses de la Sociedad en su conjunto para reemplazarlos por los que favorecen los intereses de los países centrales, concretamente EEUU y las corporaciones asociadas. En realidad, han tenido bastante éxito: Brasil, Paraguay, Argentina, son claros ejemplos. Hoy están concentrados en Venezuela, a como dé lugar, y si hace falta la terminarán de destrozar, más allá de los errores de Maduro.

Argentina también está teniendo una atención especial, si no, pensemos en el FMI que nos presta miles de millones de dólares para que Macri siga siendo Presidente a pesar de que es un Gobierno nefasto que está destruyendo el país.

PERO DICE MUCHAS FALSEDADES

Sólo citaré algunas de ellas para que nos demos cuenta de cómo nos están atacando a través de diversos medios de comunicación: televisión, periódicos (digitales y en papel), y, sobre todo las redes sociales.

Empiezo con el título, que es doblemente falso, primero, porque apela a esa visión simplificada y descalificante del Populismo que han elegido como bandera contra los Gobiernos que quieren atacar; segundo, porque intenta describir peyorativamente la valoración de los argentinos por un estilo de vida de calidad, que nos ha diferenciado de muchos países, y que parece -por lo menos el macrismo así lo ha sostenido más de una vez- no merecemos.

Sigo con: (la cursiva es mía)

“Somos el producto de:

  • Los ciento cincuenta años de la “nación católica”, con sus “pobrismo inmaculado”
  • el radicalismo que, con su lucha, en la que se debate entre el populismo y el republicanismo, aquel le viene ganando por paliza y
  • el peronismo que terminó imponiendo su cultura social y política.”

Está claro que esta nota se caracteriza por ser total e interesadamente sesgada y de una simplificación extrema, llamativa en alguien que se presenta con trayectoria académica, pero esto es demasiado: ignorar la herencia española, los aportes de la inmigración, la evolución social, además de descalificar, no solo al peronismo, sino también al radicalismo que llegó al Gobierno cuando se estableció el voto secreto y obligatorio desplazando a las minorías terratenientes de la Pampa Húmeda que, por supuesto, nunca abandonaron la vocación hegemónica. También es llamativa la metáfora anti catolicismo, aunque sea incomprensible.

No voy a perder tiempo en desmentir sandeces: sólo voy a comentar algunas de esas afirmaciones falsas y malintencionadas:

“Este populismo nos ha dejado tristemente inmersos en:

  • Nuestro déficit fiscal e inflación crónica, la pesadilla del dólar, nuestra “Justicia Social”, con el culto absurdo e irracional de la pobreza. Como si fuera un valor positivo y moral ser pobre, junto a nuestra sobre ponderación de lo económico respecto de lo ético y moral, nuestra injusta justicia, nuestra falta de respeto por la división de poderes, nuestra sobrevaloración de la mentira sobre la verdad y nuestra manipulación enfermiza de la información pública y privada.””

El comentario sobre el culto a la pobreza es incomprensible, y tampoco se entiende cuál sería la relación con ese populismo que critica. Es solo una de las tanta afirmaciones rimbombantes que tiene la nota. Además, el macrismo manipuló los medios de comunicación, fabricó causas judiciales con fines electorales, entre otras cosas ilegales, por lo tanto, resulta difícil aceptar esa afirmación.

“El “cristinismo”, solo es su expresión más extrema y cerril.”

Esta frase explica el sentido de la nota: que la gente no vote a Cristina, como un recurso extremo ante el fracaso del macrismo, y la posibilidad real de que Macri no sea reelecto.

De última, una vez más, solo quiero alertar a aquellos que no quieren votar ni a Macri ni a Cristina, entiendan cómo se está manejando el Gobierno, con todo el poder que significa serlo, para ganar las elecciones, y pueda lograr cierta opinión objetiva. Por supuesto que, del otro lado, también habrá manejos, es parte de la política, pero es poco probable que puedan disfrazarlos de información objetiva y republicana.

Estaría bueno que quienes tengan trabajado el tema del populismo pudieran aportar al blog para que todos Uds. comprendan cómo se lo utiliza para hacernos apoyar a un mal Gobierno. Esto incluye a Mendoza, porque Cornejo se ha cansado, primero, de echarle culpas al populismo de lo que tiene responsabilidad tanto el Gobierno nacional como el provincial, y segundo, de amenazarnos con su vuelta como si fuera el cuco.

Incluiré el link de la nota del Diario Los Andes para que el que quiera leer la nota completa, pueda hacerlo.

El populismo está en nuestro ADN – Por Luis Ojea

Por Lic. Luis Ojea – Sociólogo con experiencia en procesos de cambio cultural y organizacional

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=el-populismo-esta-en-nuestro-adn-por-luis-ojea

 

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

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