MAÑANA LLEGA EL PAPA A CHILE, NO CREAMOS LO QUE NO ES VERDAD

MAÑANA LLEGA EL PAPA A CHILE, NO CREAMOS LO QUE NO ES VERDAD

No es nueva la campaña anti Francisco en la estrategia comunicativa del macrismo, en búsqueda de imponer su “pos verdad”. El término pos verdad se refiere a toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público. Desde el 2003 la RAE tiene registros de esa palabra, pero el auge de su uso desde la política es mucho más cercano. En su libro “El arte de ganar”, el conductor de las campañas electorales del PRO, Jaime Durán Barba, afirma: “El electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. Las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno… Es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice “no me interesa la política”… El papel de los medios es fundamental, no hay que educar a la gente. El reality show venció a la realidad…”
¿Cuál es la pos verdad que el macrismo quiere imponer? Hay que ir a una estrategia más amplia de lo comunicativo para entenderlo. En ella aparece claramente una descalificación del populismo en general, y en particular del peronismo. No es el lugar para teorizar al respecto, pero es incorrecto que se lo incluya en esa generalización, incluso habría que desarrollar el término populismo, ya que no es un concepto unívoco, con versiones diversas en el tiempo y el espacio.
Es al Peronismo al que se quiere atacar, porque comprenden con claridad que es el único que podría oponerse con eficacia a la imposición de su modelo político y económico sujeto a los criterios del FMI y de los grupos corporativos.
De hecho, lograron ganar las elecciones, pero tienen que consolidar el proyecto. La ley previsional, injusta e ilegal, es un ejemplo de esto, y ahora van por la ley laboral. La ofensiva jurídica, que nos ha sacado del estado de Derecho, es el ariete de esta avanzada, pero se necesita que la gente odie a los que pueden oponerse a su política, como dice Durán Barba.
¿Por qué Francisco? Primero, porque, hoy, es la máxima referencia mundial de oposición a este modelo consumista y explotador, y somos muchos los que tratamos de apoyar sus palabras y propuestas, en Argentina y en el mundo, ante la ausencia de líderes políticos que defiendan los intereses del pueblo; segundo, porque quieren reducirlo a la categoría de puntero político de las villas de la CABA. Si la gente piensa que es peronista, lo descalifica como Papa, y descalifica al Peronismo.
Hoy esa campaña está en su apogeo por la presencia del Papa en Chile: algunos medios, como los del Grupo Vila (Radio Nihuil y el UNO, por ejemplo) la están desarrollando con ferocidad. Es el caso de Andrés Gabrielli, al que escuché ayer en La Conversación y leí su nota en el UNO. Se montan en un sentimiento de frustración de mucha gente por la no venida del Papa a Argentina, que es comprensible, sobre todo porque no conocemos, en general, las razones para no visitar nuestro país, su Patria. Conozco lo suficiente a la Iglesia para estar seguro de que no es porque sea Macri el Presidente, y como es Peronista, no quiere venir. Creer esto es infantil, y solo se entiende después de leer lo que dice Durán Barba arriba. El Papa toma las decisiones que cree convenientes como Papa, ya ni siquiera es Bergoglio, es Francisco.
Hay que reconocer que siguen teniendo éxito en imponer su pos verdad y que uno se encuentra con bastante gente que habla muy mal de Francisco, además de los anticlericales, por supuesto. Mucha información hoy tiende a mostrar que a la gente no le interesa la visita del Papa. Difícil es saber cuánta de esa gente ha llegado a pensar esto por la influencia de los medios. Lamentablemente, creo que es mucha.
También se le atribuyen al Papa voceros que no lo son o ser el autor oculto de medidas o palabras de otras personas. Es cierto que nadie tiene por qué conocer mundo eclesiástico, mucho más, cuando no es tan público, pero sería esperable más sentido común y/o buena voluntad para analizar las acciones de Francisco.
Andrés Opazo, doctor en Sociología por la Universidad de Lovaina, Bélgica,  explica así que el Papa no haya venido a Argentina aún:
“Francisco visita a las regiones más afectadas por la violencia, la discriminación y la pobreza: Egipto, República Sudafricana, Bangladesh, Birmania, Colombia, Bolivia, entre otras. Hasta hoy no ha viajado a Europa, salvo a Fátima”. El cardenal Bergoglio fue elegido Papa para reformar la Iglesia, una misión casi imposible para un humano.”
Voy a citar un fragmento de la siguiente nota: Las erróneas interpretaciones del
mensaje del Papa (Domingo 14 de eero de 2018, Víctor Manuel Fernández, Rector de la Universidad Católica Argentina (UCA) para La Nación)
“… Hoy, con Francisco, la Iglesia goza de una inédita libertad de expresión y no es necesario estar pensando qué diría el Papa para poder opinar. Ahora muchos católicos pueden tratar irresponsablemente a Francisco de hereje o de cismático, sin que les llegue siquiera un pedido de aclaración desde el Vaticano. Pocos años atrás recibíamos sanciones graves por mucho menos.
De todos modos, cualquier opinión que defienda los derechos de los más débiles podrá tener semejanzas con el mensaje de Francisco, que siempre habla desde las heridas de los más frágiles. Es improbable que él se dedique a reclamar a favor de las grandes empresas o de los poderes concentrados, por más racionales que suenen. Los poderosos ya tienen recursos de sobra para defender sus intereses y difundir su visión de la realidad. Los débiles de este mundo ya escucharon muchas veces que hay que seguir esperando.
Es en la sociedad civil donde han crecido la intolerancia y nuevos modos de censura. Por eso muchos optan por no opinar acerca de graves temas sociales, porque opinar es verse expuesto a una catarata de descalificaciones y de sospechas.
Esto no le hace bien a nuestro querido país. Solo empobrecerá más y más el ya limitado debate público, y no habrá progreso económico que supla la decadencia cultural y social.”
Tengo bastante en claro que es poco probable que la mayoría de los que están inmersos en la Matrix macrista, vayan a cambiar de opinión por leer esta entrada, pero creo que hay que insistir en la verdad, para que estos mensajes destinados a la capa reptiliana de nuestro cerebro no tengan éxito, y que se haga verdad la afirmación de Durán Barba de que somos simios ignorantes.

 

ADOLFO ARIZA

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EL PROYECTO ECONÓMICO DE MACRI

EL PROYECTO ECONÓMICO DE MACRI

Me cuesta bastante encontrar tiempo para escribir en mi blog, y este tema me anda rondando la cabeza desde hace un buen tiempo, aunque, a medida que este pasa, los elementos de juicio aumentan, siempre en la misma dirección.
Soy profundamente crítico –y ya lo he manifestado varias veces, así que no abundaré sobre esto- del modelo económico neoliberal que está instalando el macrismo, sin mayor originalidad, porque es el que –en distintos grados y estadios- aplican la mayoría de los Gobiernos latinoamericanos (Chile, Perú, Colombia, México –sí, la incluyo, porque, a pesar de todos sus situaciones, pertenece a Latinoamérica), o la Comunidad europea).
El punto de análisis que me gustaría plantear tiene que ver con la validez de la propuesta desde lo conceptual. En realidad, no lo haré desde una visión economicista, porque no tengo idoneidad sobre el tema, sino intentando lograr cierta comprensión política del proceso. De todos modos, he leído lo suficiente como para ver que, cuando se habla de neoliberalismo, no nos encontramos frente un concepto unívoco, sino a uno que provoca diferentes interpretaciones, críticas y alabanzas.
Otro tema de análisis es la aplicación del plan, no porque el Gobierno no tenga una decisión muy clara de terminar con lo que llaman populismo, al que consideran el cáncer de la Argentina. Es claro que hablan del Peronismo, y han logrado que una buena cantidad de argentinos (por supuesto, están incluidos los tradicionales antiperonistas) compartan esta visión descalificadora del populismo, término por lo demás, usado genéricamente, con poca precisión histórica y conceptual, pero eso no tiene mayor importancia, porque lo que importa no es la verdad, sino lo que la gente crea, o mejor, sienta, que es a lo que se llama pos verdad.
La mayoría de los países arriba mencionados han adoptado este modelo político económico bastante antes que Argentina. Un ejemplo claro y cercano es el de Chile, que lo empezó a poner en práctica con la dictadura de Pinochet, y que no se movió de él –salvo algunas modificaciones más cosméticas que otra cosa- ni siquiera con Gobiernos socialistas como el de Bachelet. Si queremos poner otro ejemplo, consolidado y desarrollado, podemos citar a Australia. Cuando alguien quiere denostar al Peronismo (lo he escuchado y leído) dice que, si no fuera por este, seríamos como Australia.
Tampoco entraré en la discusión sobre si esto hubiera sido mejor para Argentina: de hecho, cuando miro a Chile, nuestros vecinos, país al que he viajado desde los once años, o sea, desde hace setenta años, digo que no quiero ser como ellos, aunque están considerados por el establishment como el país top de Sudamérica.
Mi planteo es que el macrismo elige este modelo, en parte porque detesta al Peronismo, y todo lo que significa como proyecto político (recordemos sus tres banderas: la justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política), pero también porque es la exigencia de los organismos internacionales que le aseguran el crédito para vivir, aunque Macri diga que no quiere tomar deuda: léase, Educación desregulada, Salud pública mínima, Jubilación privada, todo lo que permite a las Corporaciones hacer negocios fabulosos, aunque sea a costa de la calidad de vida de la gran mayoría de Sociedad, etc. Las recomendaciones del FMI, que son públicas, y sin ninguna vergüenza, me inhiben de otros ejemplos.
El tema es que Argentina es distinta, justamente porque existió el Peronismo, y hay un sistema de salud y Universidades públicas, y una clase media que, aunque haya olvidado de dónde vino, no va a aceptar fácilmente perder un standard de vida, único en muchos sentidos, en Latinoamérica. Muy a pesar de mí, no avanzaré en estas reacciones, ya visualizadas en la última época, porque no deseo que lleguemos a situaciones críticas, que ya viví varias veces en mi patria.
Además de las situaciones presentadas más arriba, hay otro problema: ¿no estamos subiendo tarde al tren? Es cierto que la mayoría de los trabajos sobre el Capitalismo, desde que surgió a mediados del siglo XIX, son teorías de la crisis, por lo que parecería poco serio augurar su fin, pero ahora hay agravantes, y como dice un autor, alguna vez llegará tarde la caballería.
De hecho, esos salvatajes han dejado huellas profundas y graves en la sociedad. Basta con recordar la crisis europea del 2008 para comprenderlo. Las guerras injustas –como toda guerra, por lo demás- hacen del mundo un escenario cada vez más violento e impredecible. Lo mismo sucede con la conducción política de los países, cuestionadas por sus malas gestiones y su corrupción: citar a Trump es casi un exceso, pero es un factor central del sistema actual.
Collins está convencido de que “el desplazamiento tecnológico de la mano de obra” habrá acabado con el capitalismo, con o sin violencia revolucionaria, a mediados de este siglo, antes de ser derribado por una crisis ecológica en principio igualmente destructiva y definitiva, siendo esta opción más probable que la hipótesis de las burbujas financieras que son comparativamente más difíciles de predecir. (¿Cómo terminará el Capitalismo?, Wolfang Streeck, 2016, p. 24). El hecho es real, aunque sea un augurio no comprobable, y creo esta decisión de Macri -escondida falazmente, por lo demás, en la campaña, y aún ahora-, es mala, por incorrecta y extemporánea, y la pagaremos caro, nosotros, y nuestra descendencia.
Francisco en un Discurso a los movimientos populares en Roma (Hechos e Ideas, Junio – Julio 2017, Nº 3), dijo: “en nuestro último encuentro en Bolivia con mayoría de latinoamericanos hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna, un cambio de estructuras; también de cómo ustedes, los movimientos populares son sembradores de ese cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía, por eso quise llamarlos “poetas sociales”; y también enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana frente a la globalización de la indiferencia : 1. Poner la economía al servicio de los pueblos; 2. Construir la paz y la justicia; 3. defender la Madre Tierra.”

Este debe ser nuestro destino, el que plantea Francisco, que tal vez represente la única oportunidad que se visualiza hoy, para defender un mundo que valga la pena ser vivido.

ADOLFO ARIZA

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