LA ELECCIÓN MENDUCA: ¿ACIERTO O ERROR?

LA ELECCIÓN MENDUCA: ¿ACIERTO O ERROR?

Más de una vez he sostenido que la gestión de Cornejo no tan buena como la imagen que se vendió, y que muchos/as mendocinos/as compraron llenos de alegría por ser parte de ese 40% que no votaba al peronismo.

Ya he escrito sobre ese conservadurismo menduco, así que no insistiré, pero sí lo haré con que no supieron ver la realidad de Mendoza y el daño que causó el macrismo local y nacional. Para colmo, veníamos de dos malas gestiones peronistas, o sea que, sobre llovido, mojado.

La democracia le debe a Mendoza un Gobierno con un proyecto político en serio, y capaz de generar el acuerdo que necesitamos para que se transforme en una política de Estado que nos saque de este deterioro político, social y económico cada vez más profundo.

También he mencionado que el Rody Suárez va a pagar las consecuencias de estos errores, ya lo está haciendo, pero los que sufriremos –como venimos haciéndolo- seremos los mendocinos.

Lean esta nota, olvídense de sus prejuicios, y abran los ojos, aunque no más sea para entender mejor la realidad y poder afrontarla mejor.

Economía ordenada mendocina: realidad o ficción

Por Dante Moreno – Economista

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=economia-ordenada-mendocina-realidad-o-ficcion-por

Ha concluido el mandato del Lic. Alfredo Cornejo como Gobernador de la Provincia de Mendoza y es necesario hacer un balance de la economía local. Para tal objetivo me permito partir de datos sobre el comportamiento de algunas variables macroeconómicas.

La administración Cornejo siempre puso de relieve que el manejo de las finanzas públicas requiere de un esfuerzo adicional porque los gobiernos precedentes cometían el mismo error por ignorancia o concepción intelectual: gastos superiores a los ingresos, y la evidente ausencia de equilibrio originaba un desbalance de las cuentas oficiales y el consiguiente freno al diseño de políticas públicas de crecimiento. A partir de esa simple premisa, se inició un proceso metodológico e ideológico que hasta la fecha no parece ser la solución.

La gran mayoría de las medidas diseñadas e instrumentadas, no lograron la solución buscada. Ante el avance de los problemas económicos, Cornejo ensayó como respuesta asignar al gobierno nacional la totalidad de la responsabilidad. Posiblemente culpar a otros de errores propios no es un rasgo de la personalidad de Macri, sino una estrategia colectivizada de los dirigentes de Cambiemos.

La obstinada persistencia en declarar a las políticas públicas del peronismo como la única causa del actual presente, no sólo demuestra cerrazón intelectual, sino también ausencia de autocrítica.

Al concluir su mandato Cornejo deja la provincia un 400,8% más endeudada. La composición de la misma es 60% en dólares y 40% en pesos (Informe de la Deuda Consolidada del Ministerio de Hacienda y Finanzas). Este solo dato expone claramente que el futuro de las finanzas públicas de Mendoza está íntimamente ligado a la volatilidad del tipo de cambio.

El actual Gobernador Suárez, al igual que su predecesor Cornejo, otorgan a la obra pública un rol significativo, no sólo por la dinámica que genera en bienes y servicios, sino por la posibilidad de incorporar mano de obra en poco tiempo. En el caso del ex gobernador, los datos emitidos por la Asociación de Fabricantes de Cemento Portland (AFCP) indican que el consumo de cemento de Mendoza en el año 2019 fue de 557.458 toneladas, que representa un 9,7% menor al consumo de 2015 (617.186 toneladas). Se debe destacar que en el Producto Bruto Geográfico (PBG) de Mendoza la construcción pública aporta en promedio el 18% y la privada el 82% restante.

El empleo en Mendoza recorre el mismo camino que el trazado en la Nación. En el caso de los asalariados registrados del sector privado (aquellos que cuentan con recibo de sueldo y acceden a los beneficios de las discusiones salariales encaradas por los gremios) no han tenido mejor suerte que el resto de la fuerza laboral. El Observatorio de Empleo y Dinámica Laboral (OEDE) del Ministerio de Trabajo de la Nación señala que, en Mendoza, al comparar los datos del 2do. trimestre de 2019 con igual período temporal de 2015, la industria manufacturera, la agricultura y el comercio han perdido de forma conjunta 8.320 empleos. El sector industrial es el más golpeado con 5.610 empleos, de dicho total. Asimismo, el Indec, en su publicación “Mercado de trabajo. Tasa e indicadores socioeconómicos” en base a la EPH, informa que la desocupación del Gran Mendoza en el 3er trimestre de 2019 fue 8,6%. En el mismo trimestre de 2015 la tasa fue del 3,1% es decir 2,8 veces menor a la última medición.

¿Qué cambio?

Cornejo y sus funcionarios no deberían haber dinamizado con ayuda de algunos medios de comunicación la hipótesis sobre el desmanejo de las cuentas públicas. Existen razones tanto teóricas como empíricas para desconfiar de ella. Teóricamente, la argumentación del orden fiscal con sus opciones operativas se asemeja a un libro de dietas alimenticias cualquiera, basado en reglas prácticas.

Luego de cuatro años de gestión es claro que la economía mantiene y ha profundizado una tendencia declinante. La estructura productiva provincial no ha logrado superar las barreras propias de la inconsistencia de un modelo económico como el capitalismo neoliberal cuya premisa es la destrucción de actividades productivas de capital nacional, un creciente proceso de desempleo en el sector industrial y una generalizada inequidad en la distribución de la riqueza.

El economista George Akerlof planteó que la economía, al igual que los leones, es salvaje y peligrosa. Entonces es lógico pensar que el ex gobernador Cornejo no tuvo los atributos básicos de un domador de leones. El interrogante que subyace en el presente contexto es si la sociedad mendocina tolerará indiferente la continuidad de un deterioro económico, que vulnera derechos sociales.

OJALÁ QUE CHILE SUPERE ESTA CRISIS, PERO APRENDAMOS DE SU EXPERIENCIA

OJALÁ QUE CHILE SUPERE ESTA CRISIS, PERO APRENDAMOS DE SU EXPERIENCIA

Me resultó llamativo que la clase política chilena no visualizara la crisis que se les venía encima: los sorprendió el tsunami, y todavía no reacciona, y menos todavía el Gobierno que hace todo mal, por lo que se hace difícil ver una salida por arriba de la situación.

Sin embargo, había datos y situaciones que permitían pensar en que visión idílica de la realidad chilena tenía pies de barro. Hace unos años (por el 2013 o 2014) fui como Coordinador del Área de Vinculación de la UNCuyo a unas Jornadas en Pilar donde expuso Marco Enríquez-Ominami, ex candidato a la Presidencia de Chile, el que hizo un análisis bastante crítico de la realidad chilena. Muchos dijimos que detrás de ese aparente modelo exitoso que era presentado como el modelo para Latinoamérica había un país muy desigual e inequitativo.

Por eso, esta nota de Nodal es muy valiosa, porque nos permite entender el modelo teórico económico chileno, y las razones del –ahora- evidente fracaso. También nos permite buscar alternativas y medidas esta aparente dicotomía entre populismo y neoliberalismo.

Ya sabemos que nos mintieron con la receta para la felicidad económica de los países. Es más, si miramos lo que sucedió en Grecia, o en otros países latinoamericanos, es todo lo contrario: es el camino para la infelicidad de los pueblos.

Hay que buscar otros caminos para el bienestar, nos va la vida en ello.

¿Cómo medimos el bienestar? El caso de Chile

3 marzo, 2020

Por Nicolás Oliva (*)

El disruptivo estallido social de Chile y las masivas protestas en Colombia son evidencia de un malestar subyacente que eclosionó en el corazón del modelo neoliberal latinoamericano. La derecha no atiza una respuesta, cierra filas y revive discursos de la Guerra Fría, mientras que la izquierda cómodamente se concentra en una reduccionista forma de entender la desigualdad: sube o baja el índice de Gini. Mientras tanto, la gente hace mucho que no llega a fin de mes.

La efervescencia del momento político no es sólo el desenlace de un modelo excluyente; también es el resultado de una forma obsoleta y parcial de medir el bienestar que, esencialmente, se despreocupa por cuantificar el malestar y las relaciones de poder que condicionan los resultados que los individuos obtienen en el mercado. Lo ocurrido en Chile deja una deuda tremenda a los indicadores de bienestar. ¿Por qué no anticiparon el estallido? ¿El marco teórico que los sustenta está quedando obsoleto?

60 años de hegemonía de la Teoría del Capital Humano

La Teoría de Capital Humano, desarrollada a partir de los trabajos de Gary Becker en los ’60, revolucionó la teoría de bienestar. Tres generaciones de economistas siguen hablando de bienestar anclados a esta teoría. Para ellos, la desigualdad está asociada a la renta personal —comparando individuos “iguales”— y es causada por el poco acceso a salud y educación. La esencia de comparar la renta personal, sin ningún atributo, es asumir que todos los individuos son iguales, abstraídos de cualquier condición de clase y que lo único que los diferencia son sus capacidades iniciales (educación, salud). Bajo este paradigma, las prescripciones de política son de Perogrullo: hay que invertir en educación y los individuos “esforzados” a través de la libre competencia del mercado podrán competir y acceder a empleos bien remunerados.

La Teoría de Capital Humano tiene sus bases en la antigua teoría marginalista de la distribución de la renta de inicios del siglo XIX, que señala que la remuneración del trabajo y del capital es igual a la contribución marginal que hace cada uno de ellos al producto. Como sentenció J.B Clark, unos de los pioneros en la teoría marginalista, el ingreso que reciben los trabajadores y los capitalistas es el resultado de una “ley natural” que remunera a cada factor con lo que cada uno de ellos contribuyó a crear (producción). Las fallas de la teoría marginalista de la distribución son muchas, pero es políticamente atractiva para justificar el statu quo de la distribución de los medios de producción.

En la actualidad, hay un consenso generalizado entre los economistas sobre la afirmación de Clark: no hay que tocar la distribución primaria. Aquellos con una tradición más socialdemócrata, que han nacido con la evidencia de los Estados de Bienestar, aceptan que el Estado intervenga ex post sobre la distribución original a través de impuestos y transferencias, pero nunca ex ante. En cualquier caso, la idea de Clark subyace en la concepción moderna de que el Estado solo debe alterar la distribución secundaria del ingreso, una vez el mercado (distribución primaria) haya asignado eficientemente el ingreso a cada factor de la producción.

Este paradigma no siempre fue así. Desde David Ricardo (1817) hasta bien entrado la década de 1960 el pensamiento económico concebía a la desigualdad como un fenómeno que no estaba deslindado de las relaciones sociales de producción, en las que trabajadores y capitalistas disputan parte del valor creado. Las relaciones capital-trabajo eran parte constitutiva del entendimiento de la desigualad y la formación de los salarios y los beneficios. Esto de repente cambia, y a partir de los años 60 como dicen Anthony Atkinson y François Bourguignion, los economistas se comenzaron a sentir cada vez más incomodos con preguntas normativas como ¿quién debe tener qué?, y prefirieron resguardarse en indicadores “objetivos”, dejando fuera del análisis las relaciones de poder, el stock inicial de riqueza o las relaciones familiares. Poco a poco la “objetividad” de los indicadores buscaron individuos abstraídos de su condición de clase para explicar la desigualdad.

El Índice de Desarrollo Humano (IDH): necesario, pero ya no suficiente

Desde los años ’90 la influyente teoría de Amartya Sen puso énfasis en la necesidad de dotar al individuo de las capacidades necesarias para que éste pueda alcanzar los logros que anhele, es decir, expandir las libertades reales que disfrutan las personas. Entre estas libertades se pueden mencionar la libertad de participar en la economía, la participación política, el derecho a exigir educación y salud, y protección social.

Este marco sirvió para el desarrollo de lo que se llamó el “Índice de Desarrollo Humano (IDH)” como una medida alternativa y complementaria a lo que hasta entonces eran indicadores tradicionales, como el crecimiento del PIB o el equilibrio fiscal. Básicamente, desde 1990 América Latina viene en una carrera por alcanzar patrones aceptables de IDH como centralidad de la política social. En este sentido, el desarrollo se ha entendido como una medida de ampliación de la dotación de capacidades al individuo para que pueda competir en el mercado.

No queda duda de que la educación y las capacidades que formen los individuos juegan un rol central en la creación de condiciones materiales (ingresos) y subjetivas (calidad de vida). En este sentido, el IDH ha sido un avance sustancial en esa dirección, ampliando el paradigma del PIB per cápita. No obstante, el IDH acepta tácitamente que el desarrollo sólo depende de las decisiones de los individuos en autarquía, dejando de lado las relaciones de poder, las redes familiares o la concentración del mercado. No pone en debate la cuestión de la estructura histórica, las instituciones, la captura del Estado y la posibilidad que la pobreza sea, también, producto de la excesiva riqueza en pocas manos, lo que altera la democracia y el orden de prioridades de los Estados.

La concepción de desarrollo del IDH se sustenta en que los individuos con buena educación podrán competir y acceder a mejores salarios. Por lo tanto ¿qué ocurriría con la medición del bienestar si los salarios y la distribución de la renta no están definidos únicamente por la educación de los individuos? Básicamente, el desarrollo cuenta una historia -aunque cierta-, pero amputada o dislocada de las relaciones políticas y económicas que definen el desarrollo. En ese sentido se abre una fractura entre los medios que establecen los estados para la consecución de los fines y los resultados que se alcanzan.

Chile: un malestar subyacente

Chile es la paradoja de la métrica del Capital Humano. Todo indica que medir el IDH es necesario, pero ya no es suficiente. Según el IDH, Chile en el año 1990 ostentaba el segundo puesto entre los países de América Latina (con un índice de 0.7). Para 2019 alcanzó el primer lugar con un valor de 0.8 en el índice. A nivel mundial también mejoró, y pasó del puesto 48 al puesto 44. Chile era reconocido por su estabilidad, institucionalidad y respeto a la inversión. Todo ello expresado en el crecimiento sostenido del PIB per cápita.

¿Qué ocurrió?

Si observamos las condiciones de bienestar individual, en efecto las capacidades materiales y subjetivas pudieron estar avanzando: como se observa, el IDH ha mejorado y deja a Chile como el mejor país en América Latina (gráfico 1). No obstante, si ampliamos el marco de referencia y analizamos las relaciones institucionales que sirvieron de base para que esas condiciones individuales se den, se perciben algunas fallas importantes, pues se estructuraron sobre tres supuestos:

Al privatizar todos los aspectos sociales (educación, pensiones, salud, etc.) se asumía que los individuos podrían competir en un mercado equilibrado, sin exceso de poder.

La educación debía ser pagada por las personas, pues incentiva el esfuerzo personal (era una inversión). No importaba que los hogares generen deudas por su educación porque financieramente es rentable: “invierte hoy en tu educación que mañana te permitirás acceder a un salario de acuerdo a tu productividad marginal”. La educación era una inversión.

El ahorro individual (fondos de capitalización) garantizará que la gente pueda ahorrar lo suficiente para tener una pensión digna en la vejez.

Básicamente, estos supuestos se asientan en una idea generalizada de la Teoría del Capital Humano: la educación dará un salario suficiente para vivir, endeudarse y ahorrar.  Esto no ocurrió. Al final del día, los salarios en porcentaje del PIB vienen en retroceso (gráfico 1): pasaron de un 37% en 1999 a un 30% en 2018. Por su parte, al retirar al Estado y buscar garantizar el superávit fiscal lo que ocurrió fue que los hogares incurrieron en un déficit permanente (ley de contabilidad nacional), lo cual provocó que deban adquirir deuda para poder permitirse el nivel de vida que la privatización exigía. En dos décadas la deuda de los hogares fue insostenible: en porcentaje del PIB pasó de 22% en 2002 a más de 45% en 2018.  Para el año 2018 la deuda estudiantil, producto de la privatización, alcanzaba casi los 10 mil millones de dólares y cerca del 30% de los estudiantes estaban en mora.

Sin punto final

Chile apostó para que sea el mercado el garante del ciclo vital de sus ciudadanos: “con deuda podré educarme, con esa educación tendré un salario bueno para pagar la deuda y ahorrar para la vejez”. En la práctica, la privatización de la educación y la salud endeudaron a la gente, el mercado de trabajo remunera mal y los fondos de pensiones no cumplieron lo que prometieron. Así, los adultos jóvenes tienen deudas, reciben malos salarios y los ancianos reciben pensiones indignas. El modelo estalló.

(*) Máster en Economía del Desarrollo (FLACSO) y en Economía Aplicada (UAB) (Ecuador).

CELAG

LEGADOS DE NUESTROS PUEBLOS ANCESTRALES: VALORÉMOSLOS. EL AGUA ES UNO, Y CENTRAL

LEGADOS DE NUESTROS PUEBLOS ANCESTRALES: VALORÉMOSLOS. EL AGUA ES UNO, Y CENTRAL

LEGADOS DE NUESTROS PUEBLOS ANCESTRALES: VALORÉMOSLOS. EL AGUA ES UNO, Y CENTRAL

 

Generalmente, no coincido con la visión de la historia y del desarrollo de los pueblos con Pablo Lacoste, pero esta nota está bien, aunque no me convenza demasiado el emparejamiento pisco- espumante, porque nos mete en una polémica no deseada: si el pisco es chileno o peruano. Está claro que Lacoste juega para Chile desde hace bastante.

Para salir de ese incómodo lugar, voy a citar un fragmento de la nota que justifica el rescate del texto de Lacoste: “Pero lo más importante de todo, es la conexión profunda -más allá de los umbrales de la historia- que existe entre el pisco de Chile y el espumante de Mendoza. Ambos tienen el mismo origen ancestral, pues están edificados sobre columnas construidas por los pueblos de la tierra: diaguitas y huarpes.”

Rescatemos los aportes de nuestros pueblos originarios.

Si no fuera por ellos, no habría habido asentamientos ni en Mendoza ni San Juan. Hay indicios arqueológicos de agricultura en estas tierras tres milenios antes de la llegada de los españoles, que no se hubieran asentado en estas zonas, de no ser por lo que ellos hicieron.

Los oasis de Mendoza son producto del agua de riego, lo que no es un dato menor, en estas épocas de disputa por el agua que escasea.

Nuestro ser construyó con esa agua: no lo olvidemos.

 

Pisco de Chile y espumante de Mendoza

Por Pablo Lacoste – Académico de la Universidad de Santiago de Chile

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=pisco-de-chile-y-espumante-de-mendoza-por-pablo-lacoste

El pisco es un destilado de uva; se elaboran actualmente cerca de 40 millones de litros por año, 30 en Chile y poco menos de 10 en Perú. Por su parte, el espumante es un vino sofisticado con doble fermentación. Argentina elabora 40 millones de litros por año, de los cuales 95% provienen de la provincia de Mendoza.

Los inicios de cada producto son momentos importantes y fundacionales. El pisco más antiguo fue registrado en Chile, en el Valle de Elqui, 100 km al Este de La Serena, en 1733. Fue anotado por los escribanos del imperio español. Un siglo más tarde, en la década de 1820, se comenzó a usar la palabra pisco para los destilados en Perú. Por lo tanto, Chile ostenta el título de tener “el primer pisco de América”.

En el caso de los espumantes, el emprendimiento más antiguo que ha tenido continuidad hasta la actualidad, surgió en Argentina, en la bodega Santa Ana, Guaymallén, Mendoza, en 1902. Hubo antes intentos en Chile, efímeros. En ese país, el primer proyecto con continuidad fue el de Valdivieso, que salió al mercado en 1933. Por lo tanto, Mendoza puede jactarse de contar con “el espumante más antiguo de América”.

La cuestión del nombre también ha generado polémicas. Los peruanos reivindican el nombre pisco por poseer el puerto de Pisco desde el tiempo de los incas. En Chile, en 1936 se le impuso el nombre “Pisco Elqui” a la localidad del Valle de Elqui donde había nacido el primer pisco en 1733. Actualmente hay una controversia entre Perú y Chile por el uso del nombre “pisco” para los destilados de uva. Se están realizando juicios en diversos países de América, Europa y Asia. Debido a este conflicto, el suscripto ha tenido que declarar como historiador ante la Corte de Tailandia en el pasado abril.

En cuanto al espumante, también hubo problemas de nombre. Los inmigrantes alemanes que lo elaboraron por primera vez en Mendoza, lo llamaron “champagne”, lo cual representaba subordinar la viticultura argentina a la francesa. La prensa se limitó a repetir esta actitud colonialista y se terminó por imponer esta denominación. Durante muchos años ninguna voz se levantó en Argentina para denunciar que llamar “champagne” al espumante argentino es lo mismo que llamar “Falklands” a las Islas Malvinas. En la presentación de su libro sobre Malvinas, Sergio Bruni ha explicado la importancia y valor simbólico de los nombres.

La batalla por la identidad no se limita al nombre, sino que se extiende a otros elementos como la Denominación de Origen y el Día Nacional. En Chile, el pisco fue delimitado como Denominación de Origen el 15 de mayo de 1931 por el presidente Carlos Ibáñez del Campo, el gran amigo de Perón. Perú hizo lo mismo más tarde, en 1991, por decreto de Alberto Fujimori. En Argentina, el 12 de enero de 2019, el intendente de Guaymallén, Marcelino Iglesias, anunció la decisión política de crear la primera Denominación de Origen de América de espumante.

El Día Nacional del Pisco en Chile es el 15 de mayo, en conmemoración de aquel Decreto con Fuerza de Ley de 1931 que delimitó la DO. Fue establecido en 2009 por la presidente Michelle Bachellet. A partir de entonces, todos los años se realiza una semana de fiestas y celebraciones para conmemorar la gesta y visibilizar el pisco chileno.

En Argentina, se está impulsando el 15 de noviembre como Día Nacional del Espumante, para conmemorar esa fecha de 1902, cuando se celebró un banquete en Buenos Aires, en el cual el inmigrante alemán Carlos Kalless, dueño de Bodega Santa Ana, presentó su primer espumante al entonces ministro de Obras Públicas, Emilio Civit. Esta iniciativa es impulsada por la titular del Concejo Deliberante de Guaymallén, Evelin Pérez. Curiosamente, antes de establecerse oficialmente como Día Nacional del Espumante, en Argentina ya se hacen celebraciones del producto a través del evento “Burbujas y sabores”, que el Departamento de Guaymallén organiza cada año desde 2016. En caso de concretarse el proyecto, quedará perfeccionado institucionalmente un movimiento que ha comenzado de abajo hacia arriba. Pero lo más importante de todo, es la conexión profunda -más allá de los umbrales de la historia- que existe entre el pisco de Chile y el espumante de Mendoza. Ambos tienen el mismo origen ancestral, pues están edificados sobre columnas construidas por los pueblos de la tierra: diaguitas y huarpes.

Tanto la Región de Coquimbo como la provincia de Mendoza son zonas áridas, con escasas lluvias. Las precipitaciones anuales (100 y 200 mm respectivamente) son insuficientes para desarrollar la agricultura y la vitivinicultura. Los españoles hubieran pasado de largo en ambos territorios, sin fundar La Serena (1549) ni Mendoza (1561) de no ser por los pueblos originarios. Ellos impulsaron la cultura del agua, el riego y la agricultura, lo cual hizo posible que los españoles introdujeran allí la vid y el vino.

Por este motivo, tenemos que darnos cuenta, de una vez por todas, de la importancia central que tiene el legado de nuestros pueblos ancestrales.

Huarpes y diaguitas son nuestros vikingos, nuestros galos y nuestros celtas. Y el cacique Guaymallén es nuestro rey Arturo, nuestro Cid Campeador, nuestro Beowulf. La diferencia entre el desarrollo de esas imágenes depende de las industrias culturales. Los países desarrollados las han visibilizado a través del cine, la literatura, la música y el arte en general. Nosotros nos hemos quedado muy atrás en ello. Tenemos una enorme tarea pendiente.

El pisco de Coquimbo y el espumante de Mendoza representan productos típicos, modelados a través de siglos de historia. Son construcciones colectivas, realizadas de abajo hacia arriba por los pueblos, con el aporte de campesinos, enólogos, viticultores y profesionales, juntamente con líderes políticos y estadistas que ayudaron a visibilizarlos, promoverlos y valorizarlos.

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

Autor del Blog

La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.

Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.

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HAY QUE DESMENTIR LOS RELATOS (NO SOLO LOS POST) MENTIROSOS, PORQUE EL QUE CALLA, OTORGA

HAY QUE DESMENTIR LOS RELATOS (NO SOLO LOS POST) MENTIROSOS, PORQUE EL QUE CALLA, OTORGA

Se ha hablado mucho de los post relatos, y su capacidad para modificar la realidad verdaderamente ocurrida, pero, desde hace un tiempo, me pregunto hasta qué punto es post, o si no es parte de la realidad que transcurre en la medida que condiciona nuestra capacidad de objetivar esa realidad, y creer que ocurren –y van a ocurrir- cosas que van un configurando una Matrix no digital. Después de todo, una Matrix es un ambiente de relación entre cosas y sucesos creado y controlado artificialmente, y esto se parece mucho.

Por lo tanto, más allá de que ese núcleo duro de nuestra clase media urbana, que se ha derechizado hasta un fascismo que uno creería que no corresponde con la evolución de la humanidad, ya no acepta nada que no corresponda a ese esquema de ideas tan primario, y a lo que le letanizan sus gurúes y trolls permanentemente, hay que discutir las mentiras y falacias que difunden.

Si una persona, tal vez un joven, una mujer, o alguien al que le hace ruido alguna situación (¿cómo no te va a hacer ruido la salvaje represión chilena, o la persecución de las comunidades aborígenes en el mismo Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia (podría agregar Perú en el que llevan una vida esperando medidas que los favorezcan)?), valdrá la pena el esfuerzo.

LA INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA SE CONSTRUIRÁ SOBRE LA VERDAD QUE PERMITA QUE GIECO DEJE DE CANTAR CINCO SIGLOS IGUAL

Mentir sobre Bolivia

Nov 25, 2019 |

Por Atilio A. Boron

http://atilioboron.com.ar/mentir-sobre-bolivia/

Es triste y lamentable comprobar que las artes del buen historiador que Loris Zanatta supo cultivar en el pasado se deterioraron hasta convertirlo en un propagandista. ¿De qué otro modo podría calificarse la más reciente intervención del historiador italiano a propósito de los trágicos acontecimientos en curso en Bolivia? Su nota publicada en uno de los principales matutinos de Buenos Aires es un compendio de falsedades y de ocurrencias que pretenden pasar por una interpretación rigurosa y en las cuales se quiere demostrar la irredimible malignidad de Evo Morales y, según Zanatta, su mentor: el Papa Francisco. En esta breve nota me limitaré a señalar los yerros más groseros de su intervención. Dejo para mis lectores la poco agradable tarea de examinar los demás, que son muchos.

Zanatta, como buen conservador, siente una particular aversión para con el Papa Francisco y, en consecuencia, por quien sería, según él, el líder más amado por el pontífice: Evo Morales. A partir de esa supuesta constatación el historiador italiano se hunde en el submundo de sus obsesiones y sus odios más arraigados. Se pregunta, ya instalado en ese caos de sus prejuicios “¿qué democracia puede haber donde la política es una cruzada contra el infiel, el camino hacia la redención del “pueblo elegido?” Pero, ¿habla de Estados Unidos, cuyos dirigentes y gran parte de su población creen realmente ser el pueblo elegido por el Señor para sembrar la justicia y la democracia en el mundo? ¡No, habla de Bolivia!, de la humilde Bolivia de las señoras de polleras, de un pueblo que fue explotado, oprimido y escarnecido por siglos primero por el colonialismo español y más tarde por Estados Unidos y que ni bien decidió hacerse dueño de su destino atrajo sobre sí todas las iras del averno con sede en Washington, DC. No hubo en la Bolivia de Evo ninguna cruzada contra los infieles; simplemente se gobernó para empoderar al pueblo, respaldar sus derechos, sacarlo de la pobreza y para evitar que los supremacistas blancos, los sanguinarios racistas de la Media Luna Oriental, concreten de una vez y para siempre el genocidio que borre de la faz de Bolivia a esos oscuros personajes originarios que los avergüenzan ante el mundo. Que es lo que, con la complacencia de Zanatta, o su cómplice silencio, que es igual, están haciendo hoy.

Enardecido por los vahos embriagantes de su discurso, Zanatta se interna resueltamente en el terreno del delirio político. Por ejemplo, cuando habla de “la obsesión (de Evo) por perpetuarse en el poder como un Rey Católico.” Esto por cometer la imperdonable transgresión de querer buscar una nueva re-elección si el pueblo así lo decidiera. Pero es asombroso que siendo tan sensible a este tipo de iniciativas de autoperpetuación en el poder no se hubiera también  referido a lo que al parecer es una idéntica obsesión en Ángela Merkel o Benjamín Netanyhau, para no hablar de Helmut Kohl o Felipe González, o de la propia Democracia Cristiana italiana que estuvo más de cuarenta años en el gobierno sin que manifestase la menor preocupación sobre ese desaforado afán por “perpetuarse en el poder” de aquellos dirigentes europeos o del neofascista israelí. O cuando, con absoluta irresponsabilidad habla de “la estafa electoral para evitar el triunfo de las ‘clases coloniales’ no es (solo) el fruto de un ego enloquecido; son el lógico resultado de una ideología en la que el ‘pueblo de Dios’ no piensa doblegarse ante el ‘pueblo de la Constitución’.” Este último debe, sin duda, ser el representado por Luis Fernando “Macho” Camacho que irrumpió acompañado por unos facinerosos al Palacio Quemado blandiendo una Biblia para exorcizar la herética presencia de la Pachamama; o el que personifica la ignota senadora autoproclamada presidenta del Estado Plurinacional por una Asamblea Legislativa que ni siquiera reunía el quórum necesario para sesionar, y cuyos tuits ahora convenientemente borrados revelaban un intenso odio racial contra las poblaciones originarias de Bolivia; o tal vez ese ‘pueblo de la Constitución’ tan exaltado por Zanatta sea el de aquellos probos republicanos que prendieron fuego y orinaron sobre la Wiphala, la bandera de los pueblos originarios de todo el mundo andino; o el que profirió las amenazas pre-electorales del tan alabado Carlos Mesa cuando, exhibiendo el talante democrático que tanto seduce a Zanatta,  amenazó que desconocer cualquier resultado electoral que no sea su victoria.

Cuesta creer que quien fuera un historiador profesional pueda ignorar tantos reportes de investigación que refutan su errónea (y malintencionada) tesis sobre la supuesta “estafa electoral” de Evo. Primero, ni siquiera el informe de la OEA usa la expresión “fraude” y mucho menos habla de estafa, tal como lo ha fehacientemente demostrado un estudio del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Según dicho trabajo el informe de la OEA  “no aporta prueba alguna que pudiera demostrar el supuesto fraude.” Segundo, Zanatta también ignora los resultados del informe del Center for Economic and Policy Research (CEPR) de Washington y cuyos autores ratifican la rectitud de los resultados anunciados por el Tribunal Superior Electoral pues “no encuentran evidencia de que hubo irregularidades o fraude que afecten el resultado oficial que le dio al presidente Evo Morales una victoria en primera vuelta.”  Tercero, el informe de 36 páginas emitido por el más competente departamento de ciencia política de Estados Unidos en materia de estudios electorales, la Universidad de Michigan, que coincide en afirmar que no hubo fraude alguno en las elecciones bolivianas y que Evo ganó en buena ley. Dice textualmente el profesor Walter R. Mebane Jr., experto mundialmente reconocido en el estudio de fraudes electorales, que en las elecciones bolivianas se comprobó la existencia de “irregularidades estadísticas que podrían indicar fraude sólo en 274 de las 34.551 mesas de votación y que (esto) no se diferencia mucho de patrones vistos en otros comicios en Honduras, Turquía, Rusia, Austria y Wisconsin. Incluso removiendo los votos fraudulentos, el MAS tiene una ventaja superior al diez por ciento”, sentenció al final de su extenso trabajo.

De haber tenido en cuenta alguno de los aportes ya referidos el historiador italiano no hubiera podido escribir una afirmación tan descabellada como la siguiente: si se “hubieran celebrado elecciones regulares, es probable que el vencedor habría sido Carlos Mesa, hombre que garantizaba un gobierno respetuoso del pluralismo y de la democracia. En cambio, al manipular las urnas, Morales desató la guerra religiosa y se eligió ‘el enemigo’: al causar la radicalización del conflicto, hizo emerger un ‘enemigo’ que como él invoca a Dios sobre la Constitución, al ‘pueblo’ sobre la democracia.” El problema para el profesor de Bologna es que sí hubo elecciones regulares, que no se manipularon las urnas y que si alguien desató una guerra religiosa, un estallido de racismo y fanatismo religioso no fueron ni Evo ni el MAS sino su tan admirado Carlos Mesa, un politiquero irresponsable al que los prejuicios –o la conveniencia- del italiano lo llevan a percibirlo  como un hombre “respetuoso del pluralismo y la democracia” pese a que antes de llevarse a cabo las elecciones denunciaba el “fraude” que seguramente se cometería y que azuzó los peores sentimientos y prejuicios de las capas medias bolivianas para cometer toda clase de desmanes antes, durante y después de las elecciones, incluyendo, ¡oh sorpresa!, el incendio de las oficinas de las sedes departamentales del Tribunal Superior Electoral en  Sucre, Potosí, Santa Cruz y Tarija y la destrucción de la documentación electoral que podría haber comprobado el “fraude” cometido por Morales.

Podríamos extendernos en otras consideraciones sobre el artículo de Zanatta que marcan un hito irreversible en la conversión de quien fuera un serio historiador del catolicismo en un vulgar propagandista que ofrece su pluma al servicio de la derecha y el imperialismo. Habla, en su nota, de que “el país estaba en llamas” y que eso tornaba inevitable el golpe militar pero bien se guarda de decir quiénes fueron los incendiarios. Insinúa que Brasil podría haber sido uno de ellos, pero omite toda mención de Estados Unidos, barriendo bajo la alfombra toda la evidencia que habla de la activa participación de Washington en el derrocamiento de Morales. ¿Ignora acaso que el infame Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Bolivia, Williams Kalimán, renunció a su cargo ni bien se consumó el derrocamiento de Morales y se radicó en Estados Unidos? ¿No escuchó lo que es vox populi en La Paz de que por su valentía republicana al “sugerirle” a Evo que debía renunciar fue remunerado por Estados Unidos con un millón de dólares gracias a una gestión realizada personalmente por Bruce Williamson, encargado de negocios de la embajada estadounidense? ¿Y que se sospecha que otros generales recibieron una cantidad similar y varios jefes de policía unos quinientos mil dólares cada uno para alentar su oportuno amotinamiento? ¿Qué tiene que decir del viaje que en Septiembre de este año realizara Ivanka Trump a Jujuy, la provincia argentina lindera con Bolivia, y en donde fuera recibida por su gobernador y algunos personajes de la política boliviana que adquirieron notoriedad durante la ofensiva destituyente?

Nimiedades: lo importante para Zanatta es repetir la cantinela que le dictan desde Washington: Evo quería eternizarse en el poder, hizo fraude y la tragedia que desató es todo por su culpa. Y la democracia podría renacer de este golpe. El plan fue muy concienzudamente elaborado por los numerosos especialistas que Estados Unidos tiene para promover “cambios de régimen”, “primaveras de colores” o simples y llanos linchamientos de líderes molestos, como hicieron con Gadaffi en Libia. Bolivia era un objetivo largamente acariciado por la Casa Blanca. Todos conocemos su adicción por ciertos recursos naturales como el petróleo o, en el caso que nos ocupa, el litio, que para el Financial Times de Londres es el equivalente de lo que fue el petróleo en el siglo veinte y que es un insumo esencial para la maquinaria militar estadounidense.  Y Evo y el gobierno de los movimientos sociales eran obstáculos inexpugnables, que no podían removerse apelando a la vía electoral, intentando fabricar líderes de la “sociedad civil” o penetrando en la cultura popular con los tentáculos de su ONG. Por lo tanto había que arrojar por la borda cualquier prurito legalista, olvidarse de la perversa sofistificación de los “golpes blandos” y  el “lawfare” y apelar sin tapujos ni culpas al golpe militar del viejo estilo, precedido por los disturbios de un lumpenaje contratado que pudo sembrar el caos en las principales ciudades de Bolivia gracias a que las fuerzas policiales, compradas por del imperio, les dejaron la calle liberada para crear una situación socialmente insostenible y justificatoria del golpe de estado.

Zanatta no puede desconocer todo esto. Por eso lo suyo, en verdad, es un escándalo. La treintena de muertos, cientos de heridos y detenidos, los desaparecidos, la policía gaseando a los deudos que llevaban los ataúdes de sus seres queridos al cementerio, los incendios de oficinas gubernamentales, las intimidaciones y las cobardes amenazas a los familiares de funcionarios y legisladores del MAS para que traicionaran a Evo, todo este espanto, todo este derrumbe del orden democrático y de la paz social, le resbalan al historiador italiano por su piel de foca, para retribuirle una metáfora que insolentemente le dedica a Evo en su libelo. Hay que mentir, le dijeron, por el bien del imperio y de la civilización del capital. Acabar con Evo y el Mas y, de paso, socavar la autoridad de Francisco. Y el ex historiador arroja su antiguo prestigio a los perros y obedece la orden, con ganas. Lástima y vergüenza.

MERCOSUR IV: POR LA DEFENSA DEL TRABAJO ARGENTINO

MERCOSUR IV: POR LA DEFENSA DEL TRABAJO ARGENTINO

Jorge Benedetti

En realidad, tendría que ser MERCOSUR V, porque en Facebook publiqué un post con el título de MERCOSUR IV, pero voy a seguir la secuencia de los blogs de MIRADAS DESDE MENDOZA.

Tampoco esperaba agregar una publicación más, por lo que dije antes: el tema está clarísimo, salvo para los mentirosos del macrismo, y para aquellos que todavía le creen, (iba a decir ingenuos, pero no termino de encontrar una palabra que denomine a gente –mucha dueña de un nivel cultural y educativo que amerita una mejor comprensión de la realidad- que dice que va a votar en contra de sus intereses), y que a mi parecer son demasiados, pero algunos compañeros me acercaron el link de la nota de Benedetti, un viejo compañero de militancia peronista.

Me pareció un buen cierre de esta saga no buscada sobre el impresentable Acuerdo Mercosur – UE, más allá de que su concreción sea irreal, por lo menos para cualquiera que entienda un poco de política internacional.

Me gustó lo explícito que queda lo que es un PROYECTO NACIONAL Y POPULAR frente a la propuesta neo liberal, o como se la llame, del macrismo. Así que lo comparto con Uds., espero que les sea útil.

Acá está la nota.

Una vez más – y como si fuera poco lo que padecemos – los empresarios Pymes y los trabajadores argentinos sufrimos una nueva agresión a nuestra posibilidad de supervivencia: el insólito tratado de Libre Comercio Comunidad Europea – Mercosur, negociado en el mayor de los secretos y sin la participación, no sólo de las Pymes y los trabajadores, sino de ninguna de las otras partes afectadas, entre ellas la Unión Industrial Argentina y otros sectores de la producción.

Durante el gobierno anterior, en mi carácter en ese momento de presidente de la Cámara que reúne a nivel nacional a los Proveedores del Estado (UAPE), participé de diversas reuniones en la Cancillería y en el Foro Consultivo Económico Social del Mercosur, donde las partes intervinientes, unas 50 instituciones (UIA, CAME; CAC; SRA, CGERA. APYME, UAPE; CGT, CTA, etc.), emitimos opiniones y recomendaciones sobre cada uno de los temas y para cada reunión).

La posición de la producción argentina siempre fue la misma, avanzar en el tratado, pero defendiendo las particularidades propias de las asimetrías existentes y fundamentalmente el trabajo argentino. Mientras cifras oficiales del Sistema Previsional argentino informan la reducción de 203.000 trabajadores en el último año y CAME destaca una caída superior al 12% en las ventas minoristas, o del 23% en los centros comerciales, el Observatorio Social de la UCA da cuenta de que la mitad de los chicos de nuestra Patria están por debajo de la línea de la pobreza.

Es fácil comprobar que esto significa no sólo la pérdida económica para nuestra gente, sino también, al carecer de la dignidad que otorga el trabajo, la de la posibilidad de participar en la transformación de la realidad para construir el bien común.

LA LIBRE NAVEGACION DE RIOS Y MARES

Ahora nos encontramos con que los europeos no han renunciado a ninguna de sus pretensiones ejercidas en muchos años de colonialismo abierto o encubierto. Europa anhela, como lo hizo en toda su historia, navegar libremente por nuestros ríos y mares. No podemos menos que recordar a nuestros 250 muertos en la batalla de la Vuelta de Obligado, para impedir el libre acceso de una poderosísima flota anglo-francesa. Todos escuchamos en la poesía de Miguel Brascó y Alberto Merlo aquello de los “20 buques de guerra”, pero lo importante eran los “90 buques mercantes” que los acompañaban (en realidad parece ser que eran 22 y 92 pero razones de rima obligaron al redondeo). Como dice la canción, y como siempre ha sucedido, los gringos no se la llevaron de arriba y a sus 26 muertos debieron agregar cuantiosas pérdidas materiales que les hicieron preferir sobornar a algunos funcionarios corruptos y vendepatrias antes que intentar otra costosa aventura militar. Igualmente grave es que los europeos exploten hasta el saqueo las riquezas de nuestros mares soberanos.

LA HISTORIA SIEMPRE ENSEÑA

Hoy escuchamos a funcionarios condenar a libro cerrado nuestra historia y en particular los últimos 80 años. Una simple cuenta nos lleva a comprobar que lo que se quiere destacar es lo anterior, es decir “la Década Infame”, aquel momento donde un “bon vivant”, hijo de un miembro de la oligarquía argentina, responsable del genocidio de los indios de la Patagonia, firmaba la entrega de nuestra soberanía, manifestando que constituíamos “la perla más preciada de la corona británica”, nos referimos a “Julito” Roca y al tristemente célebre “Pacto Roca – Ruciman”.

En este momento, mientras los europeos se reservan el “derecho” a imponer cupos o “garantías fitosanitarias” (las que usan como medidas paraarancelarias), podrán invadir nuestros mercados con graves consecuencias para la industria en general, tanto la metalúrgica, automotriz, del calzado, textil e inclusive la agroindustria (desde chocolates, hasta fideos, vinos, licores, artículos de confitería, etc.)

Por otra parte, son conocidos los convenios de factoría que las empresas europeas tienen en el sudeste asiático, por los cuales comercializan productos con etiqueta “Made in Europa” que han sido fabricados en mercados de trabajo semi esclavo.

Otro grave capítulo es el de las compras públicas, donde, si bien se argumenta que serán para operaciones superiores a un determinado monto, con la eliminación de los controles que ha realizado el actual gobierno, miles de productos importados se venden al Estado con el mero cambio de empaque. Esta “liberalización” incluye “bienes, servicios y obras”, con la liquidación entre otras de nuestras empresas informáticas y tecnológicas, desprotegidas por la extensión de las patentes por parte de los europeos, lo mismo que las cooperativas de la economía social o la obra pública (máxime luego de los golpes a las grandes empresas brasileras por el caso Odebrecht, o a las argentinas por el de las fotocopias de los cuadernos).

Es decir, el papel dinamizador y eventualmente contra cíclico que deben cumplir las compras gubernamentales desaparecerá para nuestro país. Otro grave aspecto es la pérdida del mercado brasilero, pues al entrar los productos europeos en competencia y sin protección para los nuestros, las exportaciones a Brasil, en particular las de autopartes, se reducirán a cero. Sin olvidar que no podremos usar 357 denominaciones, desde queso mozzarella, hasta las de los vinos, fiambres o licores.

Por último, envenenan el análisis las afirmaciones de dos lobistas de sí mismos. En primer lugar el señor (Anti)Cristiano Rattazzi, miembro de la familia Agnelli, a quien le da lo mismo fabricar automotores, armarlos o traerlos importados (en realidad prefiere esto último) o Grobocopatel, dueño del mayor monopolio exportador sojero, quien además de envenenar el medio ambiente de nuestro país, manifiesta alegremente que grandes sectores de la producción argentina deberán “desaparecer”, claro junto con sus trabajadores, como parte de la política de descarte que denuncia el papa Francisco.

En definitiva, en un mundo donde las principales potencias económicas del planeta (EE.UU. China, Europa, Rusia, etc.), aplican cada vez más políticas ultra proteccionistas, donde la guerra entre China y los EE.UU. se centra en el control de las patentes y la tecnología y donde se discute, no ya la soberanía de los mares sino de los espacios aéreos y extraterrestres, nuestro país entrega todo gentilmente, en lo que parecería ser una liquidación de “fin de temporada”. Vivimos tiempos de brutal concentración de las riquezas, con una creciente exclusión, un irracional endeudamiento público sin ninguna contrapartida, donde el bien común se subordina a las denominadas leyes del mercado, que no son más que liberar los aspectos depredadores y especulativos de la actividad financiera, como lo destaca el papa Francisco. Los argentinos aspiramos a que el sector financiero canalice nuestro ahorro hacia la producción, valoramos el aporte del sector agropecuario, el comercio y los servicios, en la seguridad de que junto con los industriales, en particular las Pymes con nuestros trabajadores, científicos e investigadores, debemos ponernos en estado de alerta frente a esta nueva pretensión de descartar a nuestra gente y a nuestra nación toda, al tiempo que aspiramos a una Patria que nos contenga a todos para vivir con Justicia y en Paz.

ME TOO, MOI AUSSI, YO TAMBIÉN

ME TOO, MOI AUSSI, YO TAMBIÉN

ME TOO, MOI AUSSI, YO TAMBIÉN

Para completar -hasta ahora, aunque Argentina siempre, pero en particular a fin de año, puede mostrar algo más- este 2018, turbulento y complejo, explotó el Me too argento, como en otros lugares del mundo. Voy a hacer algunos comentarios sobre esto en mis Miradas desde Mendoza.

Leí una nota: Osvaldo Santoro: “Las mujeres se han empoderado tanto, que se subieron a una ola verde” (Los Andes, SOCIEDAD Lunes, 17 de diciembre de 2018 | Edición impresa). Este actor y otras cosas, pertenece a los integrantes de la Fundación SAGAI (una ONG que reúne a artistas, directores y productores), que presentaron un trabajo/encuesta en donde se revela, entre otros puntos, que entre las 1116 personas encuestadas del mundo del espectáculo, un 75% de las mujeres dijo haber sido víctima de malos tratos en el trabajo y un 66% afirmó haber padecido una situación de “acoso sexual”.

O sea que esto de Darthes no es un hecho aislado, ni nuevo, sino que forma parte del metier de ese mundo.

Por lo demás, también se da, desde hace mucho, en otros ámbitos:

Cualquiera con cierta relación con el mundo jurídico, conoce anécdotas sobre abusos de Jueces y otros funcionarios judiciales. Recuerdo risueñas narraciones de las fiestas de fin de año del Poder Judicial, sobre jueces, fiscales, amantes, etc.

Podrían decirme que muchas de estas relaciones son consentidas, y tal vez buscadas, y que no solo son casos de abuso sexual. Es cierto, pero el esquema es el mismo: un sistema machista y patriarcal, donde el sexo está en el vórtice: puede ser moneda de trueque, o algo que poner para poder mantenerse -o escalar- en un ambiente laboral, o algo que se toma por la fuerza en situaciones en que la debilidad del otro no puede impedirlo. Los que vieron la película El cisne negro, en el mundo de los/las bailarines de ballet, tienen un buen relato de estas situaciones.

Muchos/as podemos recordar historias en ámbitos deportivos: me acuerdo de un escándalo en el más alto ámbito del Comité Olímpico Internacional (COI), relacionado con los abusos sexuales del ex médico del equipo de gimnasia de EE.UU. Larry Nassar.

Para no hacer demasiado larga la lista, veamos el espacio de la política: hace muchos años que milito en ella, y conozco muchas anécdotas de problemas de abusos sexuales, y de más de un color político. En estos días, leí una noticia sobre denuncias de abusos sexuales en La Cámpora, ha habido casos de este tipo en el actual Gobierno de la Provincia de Mendoza, y  se ha imputado al  senador por La Pampa Juan Carlos Marino (UCR) por un hecho de este tipo.

También se dan, colateralmente, situaciones de malos tratos en ambientes laborales, es más, el mismísimo Ricardo Darín ha sido mencionado por prácticas de este tipo.

¿Todo es solo contra la mujer? No, claro, pero la mujer padece desde siempre una relación muy asimétrica con el hombre dentro de un sistema de poder patriarcal y machista que viene  de toda la vida  y que se ha desarrollado en múltiples culturas de la Humanidad.

Siempre fue una posición muy débil, más allá de que muchas mujeres manejaron habilísimas estrategias que les permitieron alcanzar situaciones de poder personal, o grupal.

Todo discurrió así, hasta que en el siglo XXI, empezaron a “pasar cosas”, diría el Ing. Macri: diría que “Ni una menos”, es en Argentina un punto de inflexión. No voy a hacer reseñas históricas, solo estoy marcando los que me parecen hitos importantes: por ejemplo, todo lo que se generó alrededor de la Ley del Aborto. No es exagerado decir que la mujer ha sido el cauce, justo y necesario, de un proceso de transformación social inédito, que tiene que ver con una sociedad distinta, diversa, pero más justa e igualitaria.

Es cierto que este sistema de poder ha existido en Occidente (lo acoto solo por razones de organización del relato, pero no porque no ocurran situaciones semejantes en otras culturas), en general, desde siempre, pero lo real es que, como movimiento abarcador, la explosión del feminismo que no acepta definitivamente la situación, se da ahora.

Es una ola mundial irrefrenable, tumultuosa, llena de asimetrías y de excesos, pero no se va a diluir. Nada será igual, y lo celebro.

Algunos hablan de que ahonda una grieta, hay mujeres que se inscriben en la matriz machista (Isela Costantini, ex presidenta de Aerolíneas Argentinas: “Si te pusiste escote, hacéte cargo de lo que va a generar”), con el tema del aborto legal, tenemos pañuelos verdes, celestes y alguno más. Está claro que no será un proceso ni fácil, ni corto, ni me animaría a anticipar los pasos que vendrán, pero no tiene retorno, y como tiene que ver con la equidad entre el hombre y la mujer, lo aplaudo.

En general, a los/las que nos está costando este proceso de la igualdad de género es a los/las de más de cuarenta años. El lunes, Marcelo Zlotogwiazda, en Desafío 20.18, hablaba de las pequeñas incomodidades que se nos producen a los hombres: por ejemplo, ¿le cedo el asiento a una mujer? Podría ser rechazado, y quedaríamos en una situación desairada. Como el sistema de poder abarcó el conjunto de la vida humana, la torrentada de la igualdad de género toca todo, y nos obliga a revisar la cotidianeidad, desde lo simple a lo complejo. No me parece útil tomar una actitud paranoica, como tampoco caer en actitudes vindicativas extremas, porque haría más difícil todavía avanzar hacia ese mundo más equitativo que es necesario. Está claro que no hablo de los delitos: violaciones, abusos, violencia, (que la Justicia se haga cargo de ellos), sino de todas las situaciones cotidianas que atentan contra la igualdad de género.

No me gusta todo lo que sucede, pero, teniendo en cuenta la cantidad de injusticias, abusos, femicidios, suicidios, problemas psicológicos, etc., que ha producido este sistema de poder, comprendo que no había otra manera: por las buenas, no hubiera pasado. Hay mucha gente que ha cambiado sus hábitos de toda la vida por miedo, porque puede ser castigado por la Justicia, o por la presión social. No es esperable un proceso prolijo, pero hay que buscar cambiar el sistema de poder político y social por uno equitativo para la mayoría de los miembros de la Sociedad, de la mejor manera, con el menor daño, y en el menor tiempo posibles.

El lunes, Rita Segato, una de las voces más claras en este tema, escribió en Cosecha Roja: “Si las feministas en términos históricos hemos defendido el derecho al justo proceso, no podemos defender el escrache. Tiene que haber un derecho a la interlocución con el acusado, si no estamos cayendo en los funcionamientos de aquellos que consideramos ser nuestros antagonistas de proyecto histórico. Yo no quiero un cambio de manos del poder, de la capacidad de opresión, de la reducción del otro mediante la burla y el escarnio: estamos luchando por un mundo diferente, no por un mundo igual en otras manos.”

Que el YO TAMBIÉN valga para una Argentina mejor.

 
ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

Autor del Blog

La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.

Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.

Productor de los blogs: 

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