DERRUMBE SOCIAL: HAY 4.755.984 POBRES MÁS

DERRUMBE SOCIAL: HAY 4.755.984 POBRES MÁS

 

Épocas de poco tiempo para escribir. Encontré en mi correo una nota del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, y me parecieron dos cosas: primero, que era terrible, y que debía saberse, para que se conozca este Gobierno, el peor democrático que yo haya vivido, y segundo, para tratar de colaborar con que esta barbarie producida por un modelo “civilizado” de los que generan las èlites corporativas que predominan hoy, se termine lo antes posible, porque cada día que pasa, es un día de gente que pasa hambre, y son 4.755.984 personas.

Informe: Derrumbe Social en la Argentina, Pobreza e Indigencia en el 2do. Semestre de 2018, elaborado por Claudio Lozano.

Para Lozano, “el INDEC ha publicado los datos semestrales de pobreza (32%, 14.291.546 personas) y de indigencia (6,7%, 2.992.292 personas). Nuestro Instituto hace tiempo que, utilizando las bases de ingresos del INDEC, lleva adelante un seguimiento trimestral de la información. Por lo tanto y como sabemos que la pobreza en el 3er. trimestre del 2018 se ubicaba en el 28,1%, y la indigencia en el 6%, queda claro que para que el INDEC haya emitido la información que proporcionó, es porque el cuadro social se agravó de manera extrema en el último trimestre del año. Así las cosas, si hay un promedio semestral del 32% es porque la pobreza en el 4to. Trimestre trepó al 35,9%. Es decir que a finales del año pasado en la Argentina había 16.066.601 personas en situación de pobreza. Al mismo tiempo, la indigencia en el 4to. trimestre se ubicó en el 7,4% lo que equivale a decir que 3.322.740 personas pasan hambre en la Argentina. 

La presentación semestral nos dice que en un año (2do. Semestre del 2018 vs. 2do. Semestre del 2017) se agregaron 2.928.690 personas a la situación de pobreza, y que los hambrientos son 870.047 personas más. Sin embargo, al comparar los últimos trimestres de cada año la situación se agrava mucho más. Hay 4.409.678 pobres más y 1.344.665 hambrientos más. Pero lo más relevante a observar, porque indica con claridad el derrumbe social vivido en nuestro país durante el 2018 a consecuencia de las corridas cambiarias y el acuerdo con el FMI, surge al comparar el cuarto trimestre del 2018 con el 1er. trimestre de ese mismo año antes de las corridas. En el 1er. trimestre la tasa de pobreza se ubicaba en el 25,5% y, en el 4to., escaló al 35,9. Durante el año la tasa se expandió en un 41%. Al observar el comportamiento de la indigencia vemos que esta pasó del 4,9 % en el 1er. trimestre al 7,4% en el cuarto, es decir que el hambre creció en un 52,9 %.

La conclusión es brutal: Macri y el FMI generaron en el 2018, 4.756.984 pobres más y 1.165.466 hambrientos más”.

ADOLFO ARIZA

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¿POR QUÉ APARECEN CADA VEZ MÁS ACTITUDES FASCISTAS EN LA SOCIEDAD ARGENTINA?

¿POR QUÉ APARECEN CADA VEZ MÁS ACTITUDES FASCISTAS EN LA SOCIEDAD ARGENTINA?

 

Desde hace un tiempo observo –y me preocupo por eso- que en la Sociedad argentina, como en la mundial, se ven diversas manifestaciones fascistas: es el caso de los que quieren que maten a un adolescente por robar un celular, o el de los que quieren que expulsen a los mapuches, o a los paraguayos, o los que quieren que repriman a los piqueteros que cortan una calle, aunque sea un reclamo justificado, o los que aplauden el ítem aula, aunque prive a los docentes de derechos legítimos. Estos modos de actuar atraviesan nuestra clase media urbana con bastante frecuencia, y los he observado en gente –a mucha de ella le tengo afecto, incluso- que no profesa afecto político por el fascismo, y que lo rechaza en sus manifestaciones históricas. Si uno les consultara sobre Hitler, o Mussolini, o Franco, es muy probable que los rechazaran, junto con sus deleznables acciones.

¿Por qué gente común, capaz de tener conductas solidarias más de una vez, clama por Policía de mano dura, y por ejecuciones sumarias en la calle, o llega a linchar a reales o posibles delincuentes hasta con una crueldad propia de un psicópata?

También sucede en Europa con los inmigrantes, o con los que reclaman por derechos esenciales de la humanidad.

Encontré una nota sobre este tema. Como es larga, y bastante compleja porque supone conocimientos sicológicos, he extraído algunos párrafos para proponérselos como un modo de comprender el fenómeno que comento arriba, que es grave, y que significa un retroceso de la Sociedad argentina a etapas terribles de la humanidad.

Por supuesto, copio el link abajo, para que aquellos que quieren leerla en forma completa. Me parece importante reflexionar sobre todo aquello que deteriore la calidad de la vida de los argentinos/as.

 

Una visión desde el psicoanálisis sobre el ascenso de las derechas

Los nuevos modos del fascismo en las democracias occidentales

https://www.pagina12.com.ar/182268-los-nuevos-modos-del-fascismo-en-las-democracias-occidentale

El fascismo actual no es igual al que existió tras la Primera Guerra Mundial. El rasgo común es la xenofobia y la defensa de formas autoritarias. Pero el de ahora es una respuesta a la crisis del capitalismo tardío, no para superarlo, sino para afirmar las condiciones de sometimiento.

Por Enrique Carpintero

Debemos reconocer que el fascismo está de regreso. Con esta afirmación consideramos los modos del fascismo en las democracias occidentales que en la actualidad no reproducen aquel que existió luego de la primera guerra mundial. Designamos con el término “modos del fascismo” al ascenso de las derechas radicales en diferentes partes de Europa y América. Un rasgo común, desde los movimientos neonazis a los diferentes partidos de la derecha, es la xenofobia y la defensa de formas autoritarias. Creemos que no es posible asimilar las características disímiles de todos estos grupos con una palabra como “posfascismo” o “neofascismo” ya que su particularidad es responder desde el fascismo de las diferencias a la crisis que genera el capitalismo tardío; pero no para superarlo, como en los fascismos clásicos, sino para afirmar las mismas condiciones de sometimiento.

……..

El ascenso del fascismo tiene lugar en Europa durante las décadas de 1920 y 1930. Después del colapso del orden liberal y ante el avance de las fuerzas revolucionarias socialistas que habían triunfado en Rusia, se presenta como una alternativa que anunciaba la utopía del “hombre nuevo” que iba a reemplazar las democracias liberales decadentes para defenderlas de la barbarie “judeo-comunista”. Mussolini anunciaba el renacimiento del Imperio Romano y Hitler el advenimiento de un nuevo Reich que duraría mil años en la que el pueblo, el Volk alemán, viviría en una fraternidad social.

Una de las bases del fascismo clásico es el antisemitismo. El odio a los judíos es su razón de ser. Pero no ya un antijudaísmo basado en los prejuicios religiosos, sino en un antisemitismo sostenido en el positivismo biológico que establecía que los seres humanos se dividían en razas superiores e inferiores. En Francia, desde el affaire Dreyfus, importantes sectores de la población se convirtieron en antisemitas; en Alemania era el eje de la visión nacional-socialista; la Italia fascista en un comienzo le dejaba al Vaticano el monopolio del antijudaísmo hasta que Mussolini promulgó en 1938 una legislación racial antisemita. En España, donde ya no había judíos, pues habían sido expulsados por la Inquisición, la propaganda franquista agitaba la relación entre los judíos y los “rojos” enemigos del nacional-catolicismo. Pero debemos destacar que, en Europa y gran parte del mundo occidental, el antisemitismo fundado en las ciencias positivistas tenía una gran legitimidad. Este llevaba a procesos de subjetivación que producían efectos en las diferentes culturas nacionales desde múltiples variantes. Lo que agitaba el fascismo era que los judíos debían ser considerados socialmente extranjeros para las naciones europeas. Además, debía considerarse que su inteligencia los había puesto en el centro del capitalismo donde su racionalismo calculador los llevaba a destruir las viejas culturas a través de la revolución socialista. De allí que el fascismo es una respuesta del gran capital ante la crisis capitalista que no se sentía defendido por las instituciones liberales democráticas. El fascismo es racista por definición: su objetivo es afianzar el miedo al diferente. De esta manera lleva a cabo una estatización de la vida económica, política, social y cultural. Ésta se sostiene en un gobierno totalitario donde predomina la adopción de uniformes, el lenguaje militar y el uso de los símbolos patrióticos para adoctrinar a la población.

En el año 1930, cuando el fascismo todavía era un proyecto que se estaba afirmando, Georges Bataille escribió un texto muy poco conocido donde desarrolla este tema: El Estado y el problema del fascismo. Sus reflexiones no se ocupan tanto de la violencia o de la administración estatal del exterminio, sino sobre el proyecto comunitario que propone el fascismo. Allí sostiene que su expansión se explica por proponer un programa para la comunidad; su triunfo es el de representar a los descontentos para ser la expresión política de una comunidad que se piensa acabada y homogénea. Para Bataille, la homogeneidad consagrada en las sociedades fascistas no es sino el efecto de una heterogeneidad vivida como imperfección y carencia. La necesidad de asimilar, primero y de eliminar después lo heterogéneo es lo que se impone en la comunidad heterogénea: “solo el rechazo de las formas miserables tiene, para la sociedad homogénea, un valor constante universal”. Pero el acto de exclusión de las formas consideradas miserables asocia necesariamente la homogeneidad con las formas imperativas. De hecho, la sociedad homogénea utiliza las fuerzas imperativas contra los elementos más incompatibles con ellas. Como se plantea en el texto de introducción al libro de Bataille, el sentimiento de pertenencia a una comunidad cerrada protege al individuo de aquello que amenaza su propia integridad: el contacto con lo otro, con lo extraño, con lo desconocido. Lo que más teme el individuo es su propia muerte, o lo que viene a ser lo mismo: la pérdida de su propia identidad en la confusión indistinta con todos los otros seres. Es esta angustia ante la pérdida de sí la que le hace tratar como enemigos a cuantos no forman parte de su propia comunidad política. Es la voluntad de asegurar la perennidad de sí mismo y de la propia nación la que da origen a la guerra entre los pueblos: “La existencia nacional y militar están presentes en el mundo para intentar negar la muerte reduciéndola a una porción de gloria sin angustia”. Y es este miedo a la muerte, este afán insensato de sobrevivir a costa de los otros, el que hace “zozobrar cualquier intento de comunidad universal.” Por ello el fascismo construye una “comunidad para la muerte” ya que la conservación de la homogeneidad exige la muerte de lo heterogéneo: la comunidad se funda en su sacrificio. La economía política del fascismo deviene en el germen de su acción genocida. Así como el humo de Auschwitz fue una señal del inconfesable vínculo con la comunidad; en la actualidad ocurre lo mismo cuando los inmigrantes que quieren llegar a Europa mueren en el mar Mediterráneo o los latinos que intentan cruzar la frontera entre EE.UU. y México desaparecen en las arenas del desierto.

La ética son los otros humanos. Esto es lo que formuló Spinoza en el siglo XVI. El otro humano necesariamente molesta; si no está esa molestia, ese malestar como diría Freud, no hay ética. En el mundo en que vivimos el otro no existe; da lo mismo si hay personas que están en situación de precariedad, hambre o miseria. Preferimos pensar que eso ocurre muy lejos y no que esas personas o familias están sentadas en la puerta de nuestra casa o en el negocio de la esquina. Cuando se lo ve, ese otro es un enemigo que me puede atacar, que me puede robar. Esta ruptura del lazo social hace que el individualismo se transforme en el eje de nuestras vidas. De allí que las políticas del neoliberalismo en el capitalismo tardío generan la sensación de desvalimiento: su respuesta son los nuevos modos del fascismo. De esta manera la xenofobia y el racismo son aceptados por grandes sectores de la población que encuentran formas de identificación ante un “enemigo” que es considerado el “mal pueblo”. Este lo constituye un conjunto variado que va desde los musulmanes, los inmigrantes pobres, los drogadictos y todos aquellos que sostienen ideas que rompen con formas patriarcales de la cultura. Por lo contrario, el “buen pueblo” es homofóbico, misógino, antifeminista, indiferente a la contaminación, antiinmigrante, apoya políticas autoritarias y de defensa de la seguridad hasta las últimas consecuencias; es decir, exige un poder fuerte, leyes de seguridad y eventualmente la pena de muerte.

Si en otras épocas el fascismo se apoyaba en un racismo que se fundamentaba en el positivismo biológico del siglo XIX, en la actualidad la xenofobia se sustenta en la gran desigualdad social que es justificada por una producción intelectual neoconservadora donde el enemigo es el extranjero pobre. Aclaremos, no cualquier extranjero: el que es pobre; es aquel que ante la crisis social capitalista viene para sacar los trabajos de la población autóctona o utilizar los servicios de salud públicos. Este “buen pueblo” encuentra en los nuevos modos del fascismo una expresión política que aglutina un proyecto comunitario muchas veces apoyado –como en Brasil– por las iglesias evangélicas o, como en Hungría y Polonia, por sectores del catolicismo conservador; es decir, se piensa en una comunidad –al decir de Bataille– acabada y homogénea. Es así como, si el fascismo clásico era antiliberal, hoy los nuevos modos del fascismo aparecen para salvar el liberalismo con fórmulas proteccionistas y del nacionalismo más rancio: Make America Greet Again. Para ello requiere imponer un dispositivo sociocultural que se sostiene en actos crueles. El eje de ese dispositivo cruel es la mentira. Lo que se conoce como la posverdad generada por medio de los fake news.

… los nuevos modos del fascismo encuentran formas fuertes de identificación para importantes sectores de la población que se sostiene en la crueldad, donde el otro es un enemigo que hay que rechazar y, en lo posible destruir. De allí la importancia que están adquiriendo en las democracias occidentales los espacios de identificación que se oponen al capitalismo patriarcal como los movimientos feministas, los que luchan por la defensa de la diversidad sexual y la legislación del aborto.

ADOLFO ARIZA

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¿ES VERDAD QUE YA NO TIENE VALIDEZ EL SISTEMA POLÍTICO ECONÓMICO ARGENTINO?

¿ES VERDAD QUE YA NO TIENE VALIDEZ EL SISTEMA POLÍTICO ECONÓMICO ARGENTINO?

 

Esta mañana en la Sección de Opinión del Diario Los Andes encontré esta nota de Paul Krugman, economista estadounidense, Profesor de la Universidad de Princeton. Está claro que es sobre EEUU, pero las reflexiones valen para Argentina, sobre todo en esta etapa pre electoral, y con un Gobierno, como el macrista, que ha machacado permanentemente contra medidas llamadas “populistas”, aunque la referencia sea contra el peronismo que concretó políticas en las que se desarrollaron la Educación y la Salud pública, que son temas que analiza Krugman, hablando de capitalismo y socialismo

Se pregunta: “¿acaso ya determinamos que los mercados son la mejor forma de hacerlo todo? ¿Deberíamos hacerlo todo a través del sector privado? No lo creo.”

Más abajo: “No hay razón para pensar que el sector privado hace esas cosas mejor que el público. Las aseguradoras privadas obviamente no proveen un servicio que no pueda proporcionar, tal vez más barato, un seguro de salud nacional. Los hospitales privados obviamente no son ni mejores ni más eficientes que los públicos. La educación privada es, de hecho, una zona de desastre.”

Ese análisis cabe perfectamente para Argentina, y se podría ahondar, porque nuestra Educación pública universitaria es, claramente, superior a la privada, aunque correspondería verlo pormenorizadamente, porque hay muchas diferencias institucionales.

Respecto a la salud, en Mendoza, si tenemos un problema grave, vamos al Hospital Central, si somos adultos, o al Notti, en los casos pediátricos.

Por lo tanto, creo que debemos defender la gestión pública en la Educación y la Salud, así como el sistema jubilatorio que quieren reemplazar por un sistema privado de las jubilaciones, como el que instaló el Gobierno de Menem, y que fue eliminado en el 2008, durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y reemplazado por uno de reparto estatal. Es el sistema vigente en Chile, que ha fracasado y condenado a miles de chilenos a jubilaciones miserables.

Finalmente, agrego un párrafo del Krugman, en el que se plantea:

“… es posible ver una economía que funciona bien con, digamos, una tercera parte de propiedad pública.”

O sea que la estructura económica argentina, tal como la que he vivido durante mi vida (nací en 1946), y que ha sido desarrollada por Gobiernos de diferente signo político, y atacada por el Proceso militar y los Gobiernos democráticos de Menem y Macri, es perfectamente válida para que nuestra Sociedad viva con dignidad, y con posibilidades de ser feliz.

Dejo abajo el texto completo, para el que le interese leerlo, y pensar, a partir de estas reflexiones.

EL ARGUMENTO A FAVOR DE UNA ECONOMÍA MIXTA

Por Paul Krugman – The New York Times. 2019

Es terrible perder algo como la mente, en particular si la mente en cuestión es la del presidente de Estados Unidos. No obstante, creo que necesito tomarme un descanso de ese tema. Así que vamos a hablar sobre algo totalmente distinto, y quizá irrelevante.  

Recientemente, me han preguntado en varias entrevistas si el capitalismo ha llegado a un callejón sin salida, y necesita cambiarse por otra cosa. Nunca estoy seguro sobre lo que piensan los entrevistadores cuando hacen esa pregunta y sospecho que ellos tampoco. No creo que estén hablando sobre planificación centralizada, que todos consideran que está desacreditada. Tampoco he visto siquiera una propuesta inverosímil de un sistema descentralizado que no dependa de los incentivos de precios y el interés propio: por ejemplo, una economía de mercado con propiedad privada, que muchos considerarían capitalismo.

Así que tal vez esté siendo lerdo o falto de imaginación, pero parece ser que las únicas opciones siguen siendo los mercados o algún tipo de propiedad pública, tal vez con algo de descentralización del control, pero todavía más o menos aquello a lo que solíamos referirnos como socialismo. Todos piensan ya sea que el socialismo está desacreditado o les ponen esa etiqueta a cosas —como los programas de seguridad social— que no son a lo que solíamos referirnos cuando usábamos esa palabra.  

No obstante, me he estado preguntando exactamente qué tan desacreditado está el socialismo en realidad. Es cierto, ahora nadie se imagina que lo que el mundo necesita es la segunda llegada del Gosplán, pero ¿acaso ya determinamos que los mercados son la mejor forma de hacerlo todo? ¿Deberíamos hacerlo todo a través del sector privado? No lo creo. De hecho, hay algunas áreas, como la educación, en las que es evidente que al sector público le va mejor en la mayoría de los casos, y otras, como los servicios médicos, en las que el argumento para recurrir a la empresa privada es muy débil.  

Sumen esos dos sectores y son bastante grandes.  

En otras palabras, aunque el comunismo fracasó, todavía hay un muy buen argumento a favor de una economía mixta y la propiedad/el control público podría ser un componente importante, si bien no mayoritario, de esa mezcla. Haciendo un cálculo muy general encuentro que dado lo que sabemos sobre el desempeño económico, es posible imaginar una economía bastante eficiente que sea dos tercios capitalista y un tercio propiedad pública; es decir, algo que podríamos denominar hasta cierto punto socialista.

Llegué a esa cantidad observando los datos del empleo. Lo que salta a la vista es que incluso ahora, con toda la privatización, etc. que ha tenido lugar, el gobierno a varios niveles da empleo a aproximadamente el quince por ciento de la fuerza laboral: casi la mitad en el sector educativo, otra gran parte en los servicios médicos, y por último en una combinación de servicios públicos y administración.  

Si revisamos las cifras del empleo en el sector privado, encontramos que otro quince por ciento de la mano de obra se emplea en la educación, la salud, y la asistencia social. Ahora, una gran parte de ese empleo se paga con dinero público, piénsenlo como los dólares de Medicare que se gastan en hospitales privados. Buena parte del resto corre por cuenta de aseguradoras privadas, que existen en su función actual solo gracias a enormes subsidios y regulación.  

No hay razón para pensar que el sector privado hace esas cosas mejor que el público. Las aseguradoras privadas obviamente no proveen un servicio que no pueda proporcionar, tal vez más barato, un seguro de salud nacional. Los hospitales privados obviamente no son ni mejores ni más eficientes que los públicos. La educación privada es, de hecho, una zona de desastre.  

Así que es posible imaginar una economía en la que la mayor parte de la educación, la salud y la asistencia social en general, que actualmente está en el sector privado, se vuelva pública, con la mayoría de la gente casi tan bien como está ahora.  

Luego existen otras actividades privadas que bien podrían ser públicas. Los servicios públicos se regulan fuertemente y, en algunos casos, ya son propiedad pública. Los seguros médicos privados emplean directamente a cientos de miles de personas, con un propósito social dudoso, y estoy seguro de que se me están escapando otros más.  

En general, otras áreas como el comercio minorista o la manufactura no parecen adecuadas para el sector público, pero hasta en esas industrias podemos ver algunos ejemplos. Elizabeth Warren está sugiriendo la fabricación pública de los medicamentos genéricos, que no es para nada una mala idea.  

Si sumamos todo esto, como dije, es posible ver una economía que funciona bien con, digamos, una tercera parte de propiedad pública.  

Ahora, esto no satisfaría a la gente que odia el capitalismo. De hecho, ni siquiera estaría a la altura del viejo lema sobre el gobierno que controla las “alturas dominantes” de la economía. Esto sería más como si el gobierno tuviera la caldera encendida en el sótano. Además, me parece que no hay ninguna posibilidad de que esto ocurra en mi vida laboral.  

Pero pienso que vale la pena tratar de pensar un poco más allá de nuestro actual paradigma, que establece que todo aquello que podríamos llamar socialista ha sido un fracaso total. ¿Puede que el fracaso no haya sido tanto? 

ADOLFO ARIZA

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HAGAMOS TRANSPARENTE LO QUE NOS QUIEREN OCULTAR, Y DECIDAMOS LO QUE NOS CONVIENE

HAGAMOS TRANSPARENTE LO QUE NOS QUIEREN OCULTAR, Y DECIDAMOS LO QUE NOS CONVIENE

 

Encontré esta nota, y me pareció interesante compartirla, porque revela uno de los varios modos “oscuros” en que se resuelven los temas políticos que determinan la vida de la sociedad, o sea de la gente como nosotros/as.

Es larga, y seleccioné algunos párrafos que hacen evidente la corrupción en EEUU, no en Venezuela. Si esas cosas suceden en ese país, que tiene muchas medidas para combatir la corrupción, es obvio que en muchos países, como el nuestro, muchos más laxos en el control de la corrupción, esto sucede también.

Cuando en este blog publiqué las entradas LA MATRIX MACRISTA AL PALO, del 5/8/2018 y MATRIX II: ¿EN VERDAD, GOEBBELS HA MUERTO?, del 1/11/2018, también escribía sobre estas cosas que son las que permiten que unos pocos manejen el mundo y el dinero, mientras nos hacen creer que, como en la saga de películas Matrix, que vivimos en un mundo que no existe.

MATRIX es una visión ilusoria de la vida y del Universo.

La misma democracia, por la que creemos que decidimos sobre nuestros países, aparece cuestionada si nos ponemos a pensar en cómo ocurren las cosas en verdad.

Como si fuera poco, hace unos momentos encontré la siguiente nota:

https://www.pagina12.com.ar/182011-los-ultraderechistas-de-vox-camuflaron-donaciones

Los ultraderechistas de Vox camuflaron donaciones

La formación de extrema derecha, que tiene como uno de sus lemas de campaña la transparencia, quedó en el ojo de la tormenta por revelaciones sobre su financiación. De cara a los comicios de abril, Vox ha incorporado a figuras que reivindican a Franco.

Por lo tanto, es clave enterarnos de estas realidades que están por detrás de la ilusión en la que pensamos que vivimos, tratar de tomar decisiones y realizar acciones en la dirección que nos lleven a vivir en un mundo digno para la mayoría de los argentinos/as.

Así, entramos a dos conceptos contrapuestos, y que parecerían con entidad propia: transparencia y opacidad. Pero, la realidad es que se nos aparecen como “transparentes”, hechos que son manifestados así por las redes de comunicación nacionales e internacionales, y las redes sociales, mientras que se opaca la verdadera realidad, la “real”.

Como siempre, tratemos de entender el mundo en que vivimos, pensemos, saquemos conclusiones, exijamos a los candidatos las medidas que queremos que se hagan.

 NOS VA LA VIDA EN ELLO.

 Qué es el “dinero oscuro”, la sigilosa forma de “corrupción” que salpica la política del país más poderoso del mundo Lioman Lima – @liomanlima BBC News Mundo 11 marzo 2019

Un dinero de “oscuros” orígenes salpica la política del país más poderoso del mundo.

¿Qué es y de dónde viene el “dinero oscuro”?

En Estados Unidos existen estrictas normas para controlar qué organizaciones o personas financian las campañas electorales, explica a BBC Mundo Anna Massoglia, investigadora de “dinero oscuro” del Center for Responsive Politics (CPR), una organización que rastrea el uso de fondos en la política y en las elecciones.

De acuerdo con la analista, los candidatos están usualmente obligados a desclasificar esa información al público y las personas u organizaciones que les donan dinero están generalmente limitadas en los montos que les entregan.

“Lo que llamamos ‘dinero oscuro’ son los financiamientos que se canalizan a través de terceras partes que, a su vez, reciben dinero de fuentes anónimas que no están obligadas a desclasificar”, señala.

Mary Bottiny, del Center for Media and Democracy (CMD), una organización progresista que investiga el uso de fondos por corporaciones y políticos, explica que, en la práctica, estos se producen cuando millonarios, multimillonarios o corporaciones donan dinero para apoyar -o ir en contra de- ciertos candidatos a través de grupos de bienestar social, ONGs o asociaciones comerciales.

Estas organizaciones, según un dictamen de 2010 de la Corte Suprema, pueden recibir donaciones ilimitadas de empresas o individuos, aunque no están obligados a revelar sus donantes.

Esto ha llevado, según el CPR, a que en algunas elecciones estos grupos hayan gastado más dinero en los comicios que los propios comités de acción política corporativa.

Datos del organismo indican que en las elecciones de 2012, agrupaciones de “dinero oscuro” gastaron cerca de US$308 millones entre ambos partidos.

Mientras en los comicios de medio término de 2014 se gastó la mayor cantidad de ‘dinero oscuro’ jamás invertido en una elección al Congreso: US$342 millones (frente a los US$89 millones que gastaron ambos partidos en conjunto), según el organismo.

En los comicios de 2016, entre tanto, se habrían gastado unos US$22 millones a favor de Donald Trump y otros US$16 millones fueron en apoyo de Hillary Clinton.

¿Cómo funciona el “dinero oscuro”?

En su libro “Dark Money” (2016) la periodista estadounidense Jane Mayer considera que este mecanismo ha promovido el surgimiento de una “derecha radical” en Estados Unidos y tiene un alcance que llega más allá de la política.

El texto expone una supuesta red de multimillonarios que han financiado una serie de organizaciones que trabajan en conjunto para influir en instituciones académicas, centros de estudio, tribunales, el Congreso y hasta la Casa Blanca.

Bottini, por su parte, señala que generalmente se buscan beneficios económicos o de otro tipo, como revelaron los llamados Archivos John Doe (los controversiales documentos secretos de la Corte Suprema de Wisconsin sobre el gobernador Scott Walker filtrados al diario británico The Guardian en 2016).

Los textos expusieron cómo grandes corporaciones y algunos de los donantes más ricos de Estados Unidos usaron su fortuna para apoyar a políticos prominentes para, en algunos casos, obtener favores a cambio.

“Uno de los más notables fue cómo una empresa de producción de pinturas apoyó a Walker para que luego, como gobernador, impidiera una investigación que vinculaba a la firma con la aparición de cáncer en un grupo de niños”, recuerda.

ADOLFO ARIZA

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EL MUSICAL DE TRUMP: TODO VALE

EL MUSICAL DE TRUMP: TODO VALE

 

“Hoy todos los tipos de regímenes empeoran. Las democracias liberales se vuelven más intolerantes”.

 

Por Thomas L. Friedman – © The New York Times 2019.

Hace bastante que no leía a Friedman, más que nada porque me cansé de Los Andes y su prédica macrista-cornejista, pero hoy vi el título, me interesé, y leí esta nota, que quiero compartir porque avanza en la línea que he intentado presentar en mi blog: comprender y criticar el mundo en que estamos para tomar actitudes y decisiones que permitan buscar en otra dirección, con una visión del mundo, de la política nacional e internacional y una cabal compresión de la inequidad e inviabilidad del modelo que se está desarrollando desde los países desarrollados, encabezado por EEUU.

Léanlo: terrible y devastador, porque prevalece, como lo vemos en Argentina, el Anything goes. TODO VALE.

Que Argentina, como México, como Bolivia, haga otra elección en el 2019.

Soy consciente que este texto supone un mínimo conocimiento de la realidad política nacional e internacional, pero comprendamos que necesitamos comprender este mundo, a pesar de todos los obstáculos: nos va la vida en ello.

Dios sabe que estos días no estoy interesado en escribir nada que alimente el ego de Donald Trump. Sin embargo, esta vez es inevitable. Está surgiendo una nueva era política a nivel mundial que, aunque no se les puede atribuir por completo a Trump, su partido y su gobierno, es evidente que han tenido un papel muy importante al momento de promoverla.

Una variedad de analistas ha nombrado a esta época de la misma manera: “Todo vale”. Y por una buena razón.  Si se observa lo que sucede en todo el mundo, no solo se ve una recesión democrática -la cantidad de democracias que están abandonando su buena fe con elecciones falsas está aumentando sin cesar-, sino algo mucho más grotesco: los líderes buscan asirse al poder de por vida, asesinando o encarcelando hasta los críticos menos severos y creando coaliciones descaradas con partidos abiertamente racistas e intolerantes.  

Aún más significativo, lo hacen con una impunidad absoluta, pues están seguros de que nadie los está viendo o que nadie importante los desafiará.  Esto pasa cuando la gente piensa que Estados Unidos no está viendo, no le importa o, aún peor, tiene un presidente que por sí solo ha enunciado más de 9000 mentiras y declaraciones engañosas, y que no tiene ninguna autoridad moral para desafiar a otros. Cuando se busca al vigilante del mundo que intenta hacer cumplir algunas de las normas básicas de decencia, Estados Unidos salió a comer, bajo el mandato de Trump…   y mucha gente se ha percatado, así que todo vale.  

“La democracia liberal no solo se está retractando por la presión que ejercen políticos demagogos que explotan las tensiones de la globalización, la desigualdad en aumento, la inseguridad económica, el desplazamiento de empleos, la inmigración, etcétera”, menciona Larry Diamond, autor de un profético nuevo libro: “Ill Winds: Saving Democracy From Russian Rage, Chinese Ambition, and American Complacency”: “Las fuerzas autoritarias de todas partes perciben que ya no hay que pagar ningún precio por gobernar de la manera más horrible que quieran”.  Por lo tanto, hoy, “todos los tipos de regímenes están empeorando”, agrega Diamond. “Las democracias liberales se están volviendo más intolerantes. Las democracias intolerantes están eligiendo personalidades autoritarias, como el presidente Rodrigo Duterte en Filipinas, quienes están purgando a los jueces y encarcelando a los periodistas que se atreven a criticarlos.

Los regímenes autoritarios que alguna vez coexistieron con bastiones de oposición ya no sienten la necesidad de hacerlo. En Camboya, el partido del dictador de años, Hun Sen, ahora controla todos los curules en el Parlamento. Y China está construyendo el verdadero primer Estado de vigilancia orwelliana”.  Todo esto hace que algunas partes de la letra de la canción clásica de Cole Porter suenen muy adelantadas a su tiempo:  “The world has gone mad today/ And good’s bad today/ And black’s white today/ And day’s night today/ And that gent today/ You gave a cent today/ Once had several chateaux …/ Anything goes”. (Hoy el mundo se ha vuelto loco / Y hoy lo bueno es malo / Y hoy lo negro es blanco / Y hoy el día es la noche / Y hoy ese caballero / Al que le das un centavo / Alguna vez tuvo varios castillos… / Todo vale).  “Just think of those shocks you’ve got/ And those knocks you’ve got/ And those blues you’ve got/ From that news you’ve got/ And those pains you’ve got/ (If any brains you’ve got) …/ ‘Cause Franklin knows/ Anything goes”. (Solo piensa en esas sacudidas que te dan / Y esos golpes que das / Y esa tristeza que da / De las noticias que ves / Y ese dolor que te da / [Si tienes algo dentro de la cabeza] / Porque Franklin sabe / Que todo vale).  (Los subrayados son míos)

Cuando Estados Unidos, la democracia más influyente del mundo, tiene un líder que carece de vergüenza, que tiene el respaldo de un partido sin fuerza de voluntad, dispuesto a prostituirse ante Trump sin importar cuán bajo caiga el mandatario -y ambos están protegidos por una cadena televisiva sin integridad que prácticamente dirige el Estado, llamada Fox-, los líderes de todo el mundo reciben una licencia para cazar a sus propios oponentes domésticos y cruzar cualquier línea de advertencia de derechos humanos con el fin de permanecer en el poder.  Y estamos hablando de algunos de nuestros aliados cercanos. La semana pasada, el procurador general de Israel recomendó que el primer ministro Bibi Netanyahu fuera acusado por cargos de fraude, soborno y abuso de confianza relacionados con tres diferentes casos de corrupción.

Esta situación llega justo después de que Netanyahu forjó una alianza política con un partido abiertamente racista y antiárabe.  El linaje del nuevo aliado político de Netanyahu, el partido Otzma Yehudit (Poder Judío), asciende hasta el partido Kach del rabino Meir Kahane, el cual defendía el anexo de Cisjordania, la expulsión de los palestinos que vivían ahí y el reasentamiento de los árabes israelíes en países árabes. En 2012, Estados Unidos rechazó la solicitud de visa al líder de Otzma, Michael Ben-Ari, con quien Bibi hizo la alianza, bajo el argumento de que se le asociaba con un violento grupo extremista.  

Según informó la Agencia Telegráfica Judía, entre los líderes de Otzma “se encuentra el ex ayudante de Kahane, Baruch Marzel, un residente de Hebrón que ofrece una fiesta todos los años en la sepultura de Baruch Goldstein, quien en 1994 masacró a 29 palestinos en la Tumba de los Patriarcas”.  Esta es la gente que Netanyahu quiere llevar a su gobierno. ¿Por qué no? Bibi sabe que, sin importar cuán bajo llegue, Trump siempre lo respaldará.  

Sí, la política puede ser un negocio sucio, “pero hay áreas sagradas en las cuales no se juega a la política, donde debe haber un límite”, comentó Moshe Halbertal, un filósofo de la Universidad Hebrea. Y, aliarse “con un partido racista es uno de ellos. Porque, cuando lo haces, en realidad se los infla y se envía un mensaje de cuáles son los tipos de discursos permitidos”.  Se podría pensar que “solo son medios para un fin”, agregó Halbertal.

“Pero, a fin de cuentas, ellos te controlarán, dominarán tu identidad”, y, en el caso de Bibi, “definirán quién es, qué es Israel, qué es Israel antes los ojos del mundo judío y qué es Israel ante los ojos del mundo”.  Nuestros enemigos y rivales también son peores que nunca. Irán se ha vuelto un cómplice fundamental de la limpieza étnica de los sunitas en Irak y Siria, del uso que hizo el régimen sirio de gas venenoso y de la destrucción de la democracia libanesa por medio de sus representantes, los milicianos del Hezbolá.  No obstante, Irán se sale con la suya. Los iraníes saben que los activistas de derechos humanos en Estados Unidos están tan concentrados en el homicidio vil que hizo Arabia Saudita del periodista Jamal Khashoggi y de los bombardeos de los sauditas en Yemen que están ignorando el mal comportamiento de Irán.

Por lo tanto, todo vale.  El gobierno de China ha sentido la libertad suficiente como para admitir que ha obligado a minorías religiosas, en especial a los musulmanes chinos, a ingresar a “campamentos de reeducación” para eliminar el “extremismo”. Sin embargo, las noticias que se filtran de estos campamentos indican que tienen “mucho en común con campos de concentración. Miles de guardias armados con palos con clavos, gas lacrimógeno y pistolas paralizantes vigilan a los ‘estudiantes’ del gobierno, quienes están en edificios rodeados de alambre de púas y cámaras infrarrojas”, comentó Vox, tras citar un reportaje reciente de Agence France-Presse.  Los aliados del presidente de Egipto, Abdulfatah el Sisi, han avanzado mucho en la modificación de la Constitución de Egipto para convertirlo, en la práctica, en presidente de por vida, o al menos hasta 2034, y para darle aún más poder al Ejército.

El Sisi, quien se adjudicó estos poderes después de una visita del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo -la cual fue elogiada por el mismo funcionario-, también ha arrestado a muchos más egipcios por haber hecho críticas muy suaves y ha terminado con muchas más libertades de prensa que su predecesor Hosni Mubarak…   sin que Estados Unidos asome un dedo.  En Uganda, el presidente Yoweri Museveni, de 74 años, pudo abolir los límites de edad para también volverse, en efecto, presidente de por vida, después de enviar tropas al piso del Parlamento para golpear a legisladores de oposición que rechazaban la medida.

Larry Diamond dice: “Uno de los principales abogados de derechos humanos de Uganda me escribió para contarme que, con Trump en la Casa Blanca, Europa en silencio y las normas democráticas por lo general en retirada, los mandatarios africanos como Museveni ahora se sienten envalentonados para gobernar el tiempo y con el grado de brutalidad que quieran”.  

De nueva cuenta, no importa si son los presidentes de China, Egipto, Uganda, Rusia y Turquía que en esencia buscan ser presidentes de por vida; o Bibi que, para poder aferrarse al poder en Israel, forja una alianza con un político racista que tiene prohibida la entrada a Estados Unidos; o un equipo del príncipe heredero saudita que asesina al periodista y crítico moderado Jamal Khashoggi; o los aliados Polonia, Brasil y Hungría que se están alejando de la democracia bajo el influjo de nacionalistas hambrientos de poder, es evidente que antes de realizar sus respectivas maniobras ninguno de ellos, ninguno de ellos, siquiera se molestó en preguntarse: “¿Qué dirán los estadounidenses si hacemos esto?”.  Sabían la respuesta: todo vale. 

https://losandes.com.ar/article/view?slug=el-musical-de-trump-todo-vale-thomas-l-friedman

ADOLFO ARIZA

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