LOS ANDARIVELES POR DONDE VAMOS LOS ARGENTINOS HACIA EL 2019 (Segunda parte)

by | Oct 20, 2018 | Temas políticos | 0 comments

En el Día de la Lealtad (ese día empecé a escribirla, aunque recién la terminé hoy), tan caro para los Peronistas (de paso, saludo a todas/os las/los cumpas con un fuerte abrazo peronista), quiero comenzar comentando algo que me decía hace poco una compañera. Había leído una encuesta que circuló hace poco, indicando que, en la CABA, alrededor del 40% de los futuros votantes están dispuestos/as a votar de nuevo al macrismo. Se sentía desalentada, y no se explicaba cómo podrían revalidar a un Gobierno que -y sin dudar lo digo- es el peor que he conocido, y no solo por la gestión económica. Estaba descorazonada, pensando que esta destrucción inmisecorde podría continuar, haciéndonos perder todas las conquistas sociales y políticas que supimos conseguir.

Es real la encuesta, más allá de que no es muy diferente de la historia mayoritariamente anti peronista de los porteños. De hecho, no hay ningún Jefe de Gobierno (desde que fue instaurado el régimen autónomo en 1996) de origen peronista, salvo el caso de Jorge Telerman, que asumió en reemplazo de Aníbal Ibarra, destituido por la tragedia de Cromañón. Tampoco lo de peronista es fiable, porque migró de acompañar a Scioli a aceptar un cargo con el PRO, o sea, es un Peronista perdonable, como los llama Jorge Asís. Por supuesto, hay un factor determinante, y es que el nivel de vida en la CABA siempre fue superior al del resto del país, lo que junto con las actitudes de sus habitantes, disgusta al resto de país, tanto como las ventajas de que disfrutan.

De todos modos, y responsabilizaría a los medios de Comunicación, hay conductas de los porteños que se han contagiado al resto del país, sobre todo a las ciudades argentinas, lo que incluye su visión sobre lo popular.

En la Ciudad de Mendoza pasa algo semejante a la CABA: desde el retorno a la democracia nunca ha habido un Intendente peronista, ni aun cuando el Justicialismo ganó la Gobernación.

Por lo tanto, esa encuesta no marca una tendencia permanente, aunque habría que estudiar las variaciones de los porcentajes de votantes a través de las distintas elecciones.

Sin embargo, es cierto que el macrismo mantiene un porcentaje de votantes dispuestos a reelegirlo a pesar de la muy mala gestión.

En la entrada anterior (http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2018/10/08/los-andariveles-por-donde-vamos-los-argentinos-hacia-el-2019/), comenté el tema de los posibles porcentajes de votantes hacia el 2019, así que no insistiré; solo agrego que el jueves 18/10 en C5N mencionaron una nueva encuesta que no se diferencia demasiado de los que indiqué allí, lo que reafirma el comentario.

Lo anterior es un análisis electoral, inevitable en este momento del país, y que tomará mayor relevancia con el correr del tiempo; sin embargo, hay tema que quiero comentar dentro de ese marco: el de la corrupción.

Primero, aunque sea obvio, quiero indicar mi posición personal al respecto: como acción que transgrede la ley y las normas éticas con las que la Sociedad quiere manejar sus relaciones institucionales y personales para conseguir equidad y justicia, es detestable, y debemos realizar todos los esfuerzos posibles para erradicarla, o por lo menos, reducirla y controlarla lo más posible. Esto no es conformismo, sino reconocer la dimensión del fenómeno. La corrupción es una realidad humana que, si recorremos la historia del hombre, se encuentra en todos los tiempos y lugares.

Aunque se suelen escuchar los clásicos comentarios que consideran a la corrupción como un mal propio de Argentina, pero no realizado por nosotros, sino por otro sector (corriente política, rival electoral, la Iglesia, los clubes de fútbol, etc.), la realidad es que se pueden encontrar actos de corrupción a lo largo y a lo ancho de la actividad humana, aquí o allá, ahora o antes. Lo que sí es real es que hay países que se han hecho cargo de esta realidad, y han desarrollado estrategias para luchar contra ella, no solo por principios éticos, sino para defender su poder político de un flagelo que destruye los fundamentos de la Sociedad, y, por lo tanto, afecta dicho poder. Este es el caso de los EEUU y China que han dispuesto instrumentos cruzados que no dependen del poder de turno (como sería la Agencia Anticorrupción que lleva Laura Alonso, verdadero esperpento institucional), sino que son independientes, con mucho poder, y con legislaciones muy duras.

¿Cuáles son las acciones que se consideran actos de corrupción?

El soborno o coima, el fraude, el tráfico de influencias, la extorsión, la dádiva, la malversación, el nepotismo, la impunidad, el despotismo, la prevaricación, tal vez alguno más que me escapa.

¿Alguien se animaría a nombrar un Gobierno al que no se le puedan adjudicar alguno o varios de estos actos?

Yo, no, y, evidentemente, este Gobierno que trata de instalarse como un paladín de la transparencia y la honestidad, tiene muchos actos de corrupción. Para no ir muy lejos, las acciones de Julio Conte Grand, Procurador de la Provincia de Buenos Aires, en contra de los Jueces Carzoglio y Violini, con amenazas, aprietes, llamadas intimidatorias, etc., y que han tomado estado público en estos días.

Por lo tanto, la lucha contra la corrupción quedará como objetivo central para el próximo Gobierno, y quien quiera serlo, deberá proponer no solo candidatos limpios, sino también un proyecto de lucha contra la corrupción desde lo estructural e institucional, que debería transformarse en una Ley que establezca una política de Estado, desde entonces, y hacia adelante. Por supuesto, esta propuesta incluye a la Corporación judicial para llegar a tener una Justicia objetiva, idónea, que no esté al servicio de ningún Gobierno, también, por supuesto, incluye a las Fuerzas Armadas y de Seguridad (ayer la Doctora Carrió denunció a Gendarmería y Prefectura como partes del negocio del narcotráfico con lo que nuestra sensación de una alta impunidad instalada se hace más fuerte todavía).

Si no se da una transformación estructural así, no habrá chance de terminar con este terrible mal para siempre en Argentina.

No olvidemos que la honestidad que excluye la corrupción, es un acto de decisión personal de cada uno de nosotros, en cada una de las oportunidades (que no son pocas) y tentaciones de ejecutar actos ilegales.

En mi opinión, los argentinos, incluidos los que despotrican y piden cárcel para todos y todas los/las que los Medios instalan como corruptos y corruptas sin ninguna condena judicial firme, no somos un dechado de transparencia personal: pongo solo como ejemplo, la adquisición de objetos robados que alimenta el robo y el crimen, pero cualquiera de nosotros/as puede comprobar en la vida cotidiana ejemplos de pequeños, medianos y grandes actos de corrupción. Difícilmente haya algún ámbito de la sociedad: clubes, empresas (los Cuadernos de Centeno han abierto la Caja de Pandora), la Iglesia, Cooperativas, etc., en los que no haya ejemplos de estos actos.

Entonces, sería conveniente que cada uno/a de nosotros/as hiciera su balance personal, y tomara la decisión firme y definitiva de no ser corrupto/a.

Finalmente, citaré a Joan Antoni Melé, fundador de la Banca Ética y presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, que visita a Mendoza para exponer en el Coloquio de IDEA. Hoy, 19 de Octubre, en MDZ, hace un comentario sobre Argentina, pero, que es más amplio, porque se lo he escuchado en otras oportunidades en relación con otros países y la sociedad en general.

Para Melé, “la corrupción en Argentina no es solo política, sino que lo es empresarial, bancaria y ciudadana y de gente que está en ámbitos sociales y no quiero dar nombres. La corrupción -subrayó- es una enfermedad, un virus que corrompe y que se extiende. Lo que hay que preguntarse es cómo hemos educado a los jóvenes durante las últimas décadas para que acaben corruptos”

Es una buena pregunta, y hay que entender que no cuestiona al sistema educativo en particular, porque los valores tienen mucho más que ver con las conductas y modelos que se proponen en el hogar, sino a la Sociedad en su conjunto.

O sea, nos habla a todos y a todas

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ADOLFO ARIZA

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