A casi 24 horas de que se anunciara que el Frente de Todos había triunfado en primera vuelta y que Alberto y Cristina iban a ser El Presidente y la Vicepresidente de la Nación Argentina, compruebo algo que no esperaba, por lo menos en esta magnitud: la reacción virulenta y feroz de muchos militantes macristas, descalificando no solo el triunfo, sino al pueblo argentino que eligió al Peronismo como esperanza de una Patria mejor.

Ejemplos: una imagen de Macri con la leyenda Eras muy grande para un país de ignorantes. Otra, con un mono comiendo bananas, que dice A los monos hay que darles bananas.

Abajo les copio textualmente lo que subió una muy querida amiga:

“Ha sido una gran elección de Las Paso a esta. Macri sacó dos millones de votos más mientras que la fórmula FF cien mil. Creo que fue lo conveniente. Si hubiera ganado Macri, el país se incendia. Es de conocimiento público que estaban preparados la cámpora en el norte y en el sur, armados hasta los dientes! Creo que de este modo y en este momento se salva el país. Y toda la gente de buena fe quiere eso. Les queda gobernar sin mayoría en las cámaras, cómo sí lo hizo Macri y con las provincias más fuertes en contra. Quiero verlos.”

¿Cómo explicar esta obvia mentira? Y, sobre todo, que muchos/as macristas, llenos de rencor y odio por lo que no es más que una elección (como la del 2015), la hagan suya. Esto se une con la denuncia de una conspiración internacional que conduciría el Foro de Sao Paulo, con apoyo de Cuba y Venezuela, y que sería la responsable las puebladas de Chile y Ecuador, que es la que preparaba lo que menciona mi amiga sobre Argentina. Me comuniqué por las redes con ella, para decirle era absurdo ese planteo, que era una fantasía sin el menor apoyo en la realidad, pero no me lo aceptó.

Agrego una perlita: Majul, en una entrevista en A24, sostuvo que, en realidad, había sido un empate técnico. Tan ridícula afirmación llevó a que Novaresio y Laje se burlaran diciéndole: Fue un triunfo en primera vuelta.

De todos modos, lo anterior es suficiente demostración de cómo ha tomado el macrismo la derrota electoral.

Están sedientos de venganza, para usar una frase hecha, y están en campaña.

Esto no me a mover ni un centímetro de mi postura de colaborar con el cierre de la grieta. No hemos vuelto para entrar en contienda con estos malos perdedores que, después de pregonar –eran mentiras, claro- su vocación republicana desde antes del 2015, ahora no aceptan la derrota.

Adicionalmente, quiero compartir algo que me ha llamado la atención: desde ayer los medios amigos del macrismo insisten en que “Ganó el Peronismo, pero con menos votos que los que estimaba”. Este bajarle el precio al triunfo peronista, no es casual: van a tratar de limar al próximo Gobierno de los Fernández de la manera que puedan, a como dé lugar.

Analicemos la realidad:

  • Hay que esperar el recuento definitivo: hay números que no cierran, aunque el crecimiento de Macri es real, sobre todo en los centros urbanos, que son los más cercanos al modelo macrista. Lavagna ya hizo denuncias por fraude electoral, tengo versiones ciertas de aprietes en el Sur de la CABA, así que esperemos. Estoy seguro que la diferencia se acentuará, sobre todo porque hicieron carga selectiva, eligiendo los distritos en que mejor les iba. Por eso, los porcentajes fueron variando: Fernández aumentó y Macri disminuyó.
  • Aun así, ganar por el 8% (hasta ahora) no es un triunfo menor, como quieren hacer creer. En números: son dos millones de votos; en el 2015, ganó Macri por 678.774 votos, y estuvieron chochos. Es un triunfo en primera vuelta, impensable hace algunos meses, nomás. No dejemos que lo desvaloricen.
  • Pensemos que Macri es el único Presidente latinoamericano que perdió una reelección, lo que no es un mérito menor, pero explicable si tenemos en cuenta que es el peor Presidente que haya conocido en Argentina. Además de esto, hay una explicación evidente: el Peronismo ganó porque fue unido en el Frente de Todos, lo que no había pasado en las elecciones del 2015 y 2017. Esto tampoco debe ser desvalorizado, y debe ser una prenda irrenunciable de todos los que queremos que Argentina salga del pozo, y recorra un camino de mejora para la mayoría de los habitantes de este país.
  • Otro sí digo: El proyecto macrista era a doce años: Gobierno y reelección de Macri, y una tercera gestión que podía ser la de Eugenia Vidal. No solo era gobernar: era transformar Argentina, y terminar con el Peronismo para siempre. Hoy están llegando a rastras al fin de la gestión, aplicando las medidas que criticaron: marchas en las calles, cepo cambiario, ¿y me van a hablar de derrota exitosa? Por supuesto, el núcleo duro macrista puede creer eso y mucho más, pero no es verdad, y están demostrando su pobre concepción de la Democracia que supimos conseguir.

OLVÍDENSE, VOLVIMOS, Y TRATAREMOS DE SER MEJORES. ENTENDEMOS DE POLÍTICA, Y SOMOS CAPACES DE AGUANTAR Y SUFRIR CUANDO HACE FALTA.