UNA IMPORTANTE ACLARACIÓN SOBRE LAS TAN CONVERSADAS RETENCIONES

by | Dic 18, 2019 | Temas políticos | 0 comments

 

(Del muro de Facebook de Ricardo Campero)

Mi intención era –y es- escribir lo menos posible sobre la etapa macrista para salir de temas que engruesan la “grieta” (término desgraciado, que hay que enterrar definitivamente), pero el comienzo de la gestión de Alberto Fernández ha desatado muchísimas noticias falsas, o títulos sesgados, y otras cosas. O sea que estamos frente a una oposición que se planteó así, sin concesiones, ni reglas de convivencia desde que Macri salió a hablar después de las elecciones, con una imagen de político maduro que no coincide en nada con lo que ha mostrado desde siempre.

Por lo tanto, sin enroscarme con estos temas, porque ahora somos gobierno, y el laburo es gestionar, trataremos de colaborar en compartir información fehaciente, o que ayude a entender la realidad, que no es poco.

Tomó notoriedad el tema de las “retenciones”, y justo, mi amigo Ricardo Campero, dirigente radical de toda la vida, ex Secretario de Comercio Interior, Exterior y Turismo de Ricardo Alfonsín, subió esta nota a su perfil de Facebook.

Es excelente, y espero que les sirva a los que quieren, de buena fe, comprender mejor la realidad internacional y argentina.

Esto dice Ricardo:

 

Nadie retiene nada.

Retenciones es un neologismo argentino que refiere a los derechos de exportación que gravan las ventas al exterior. La imposición del término fue una de las conquistas culturales más significativas de la oligarquía agrícola ganadera de fines de la década del 50. Tanto sugiere despojo, “me retienen”, que no es extensible a los derechos de importación que gravan a casi toda la nomenclatura arancelaria. No se dice para importar este producto “me retienen” x por ciento. Tan conquista cultural es que el propio Presidente se expresa al respecto hasta con complejo de culpa y lo que no es una originalidad, por otra parte.

Es mentira que se trata de una creación argentina. Remito a John Stuart Mill quien introduce el tema a propósito de la renta de la tierra y su relación con el comercio internacional.

En Argentina quien originó teóricamente el tema fue Raul Prebisch y desde la cuestión industrialización y ventajas comparativas dinámicas, el Ing. Alberto Davie, quien dice: “Todos los países pueden ser competitivos para cualquier cosa, la cuestión a qué tipo de cambio”. A lo que agregué, en mi caso, “y con qué costo de oportunidad”.

Es que Japón puede producir soja mediante una brutal devaluación que arruinará a los japoneses que pueden dedicarse a otra cosa sin tamaño costo social.

Estos derechos de exportación, y sus contrarios lo de importación, tienen que ver en nuestro país en una mirada industrial como factor principal de ocupación de la mano de obra. El tipo de cambio es relevador de productividades o eficiencias. Si se tratara de relevar la eficiencia de la producción de la pampa húmeda, el tipo de cambio necesario es mucho menor. Entonces cuando se habla de eficiencia la pregunta es “a qué tipo de cambio”. Si Argentina necesita un tipo de cambio alto, la cuestión es el beneficio adicional, marginal, para las producciones mineras o agropecuarias. En este caso último, a mayor tipo de cambio más costo de los alimentos para las masas urbanas que dependen de la industria y sus externalidades.

En Argentina, el productor agropecuario sufrió en su rentabilidad cuando sin gravámenes tuvo precios o tipo de cambio bajo. Entonces es un tema económico que, cuando se politiza, pasa a ser una cuestión social. Llama la atención que la política en los grandes conglomerados urbanos no atiendan esta puja por lo que resulta en una cuestión social. Definitivamente, creo que ignoran la importancia de los tipos de cambio reales. (Tipo de cambio – derechos de exportación). Obviamente la defensa de la producción introduce el tema de los precios internacionales.

El problema es que en Argentina al tema lo abordamos desde la cuestión fiscal y no de los tipos de cambio necesarios. ¿Es que un exportador de productos biotecnológicos debe tener el tipo de cambio igual al de un exportador agropecuario? ¿O un exportador de cuero crudo que el de marroquinería? Con una buena situación fiscal, ¿los gravámenes deben ser iguales y tender a 0 en todo el universo arancelario?

Y la politización deviene en puja política por la apropiación de los beneficios marginales. Durante nuestro gobierno, el de Alfonsín, la puja con la Sociedad Rural no se da por “las retenciones”. El verdadero interés era el de contar el sector primario pampeano con el tipo de cambio financiero en vez del denominado comercial. Eso es lo que estuvo en juego en la silbatina de la Sociedad Rural. En definitiva, el tipo de cambio redundante. Hoy sería una pretensión de beneficiarse con el tipo de cambio del turismo.

Entonces los derechos de exportación no son ni solidaridad ni concesiones sociales, sino un complemento del tipo de cambio con el que el país se vincula con la economía internacional con la necesidad de contar con un tipo de cambio adecuado para incrementar todas las exportaciones y con el menor costo social. No se le retiene nada a nadie y detrás de los prejuicios ideológicos está la disputa por la renta. Es la diferencia de trato entre las ventajas comparativas estáticas vs. las dinámicas.

Durante la denominada lucha del campo dije que una de las peores herencias del kirchnerismo iba a ser el factor cultural para el abordaje de este tema y la creencia que tenía la cuestión ribetes revolucionarios. Son las debilidades de hoy y que anticipé en las notas de más abajo.

El tema está politizado en desmedro de la modernización inclusiva de la Nación Argentina.

Nadie retiene nada. Decir eso es una trampa.

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ADOLFO ARIZA

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