CÓMO SE PLANTEAN LAS POLÍTICAS ELECTORALES, AQUÍ, Y EN EL MUNDO

by | Abr 13, 2019 | Temas políticos | 0 comments

 

Encontré esta nota y me resultó muy interesante, siempre dentro de mi idea central al escribir el blog: poner al alcance del argentino de a pie, información y conocimientos que le permitan comprender mejor esta realidad tan dura, y tomar las mejores decisiones, tanto en lo cotidiano, como en lo electoral, el hecho clave para nuestra Patria en este 2019.

La nota es larga, y he seleccionado los párrafos que me han parecido más relevantes para el objetivo que menciono arriba. Abajo está el link para aquel que quiera leerla completa. Es un interesante análisis político, pero me he quedado con lo que ayuda a comprender lo que hoy nos llega desde los políticos en campaña.

El murmullo social en año electoral

Por Mariana Moyano

11 de abril de 2019

Desconcierto no es una palabra desacertada para describir de modo extremadamente breve pero preciso el ambiente local en estos meses previos a las elecciones de octubre de 2019. Que “Macri puede ganar”, que “está acabado”, que “está nervioso”, que “no está nervioso, sino que imposta”, que “sí imposta, pero porque no tiene más remedio que impostar los nervios que sí tiene”, que “no vuelven más”, que “Cristina puede volver en cualquier momento”, que “no hay forma de que Macri recupere la economía”, que “de acá a octubre aún tienen chances de recuperarse”. Agotador.

¿Cuál es el ruido que está haciendo Argentina? ¿Cuál es sonido que aturde y que no deja ver qué velo correr para eliminar el desconcierto?

Es muy difícil pensar en campañas cuando los dos nombres que funcionan como bueyes y que tiran al resto están aún en duda. Mauricio Macri, porque su imagen positiva cae en picada y Cristina Fernández de Kirchner porque no dice si será o no candidata. Pero el terreno resbaladizo también está en que por momentos suena hasta inmoral pensar en lanzamientos y propaganda cuando el telón de fondo son la inflación galopante, gente con hambre, jubilados sin medicamentos y la mitad de nuestros niños y niñas bajo la línea de pobreza.

¿Cómo sale un candidato a “venderse”, si casi nadie está en condiciones económicas y psíquicas de “comprar”?

Resentimiento y big data

El año político arranca formalmente el 1 de marzo con la apertura de sesiones del Congreso y el discurso presidencial. En ese acto se pincela bastante por qué lado correrán oficialismos y oposiciones. En este 2019 quedó clarísimo que el gobierno nos quiere enojados. La crispación siempre le viene de perillas a los discursos del odio, la furia y el resentimiento. Es decir, al pensamiento binario, superficial y de derecha. Ha sido siempre así aquí y lo es en el mundo. Empoderar los (legítimos) enojos y conducir las tirrias del 10 por ciento no orgánico, no politizado y sin ganas de serlo, hasta darle forma electoral han sido los méritos de Trump, del Brexit y de Bolsonaro.

Big data, sí; ahí reside gran parte de los exitazos electorales mencionados. Pero el triunfo de ellos estuvo en encontrar lo que Argentina hoy aún no tiene: la pregunta correcta. Porque, como se dice en la película citada al inicio de este texto, “aunque tuviéramos la flota rusa si no sabemos a dónde vamos, ¿de qué serviría tenerla?” (“Brexit, the uncivil war”).

Entonces, Macri (y María Eugenia Vidal) nos quieren enojados. Se dijo. Aquí, en esta nota, y en otros textos publicados también en Diagonales.

Los nervios de Macri fidelizan su electorado. Algunos sostienen que imposta la rabieta. Tiendo a estar entre quienes creen que está furioso y que, al no manejar esa furia, el gobierno no hace más que control de daños. Es decir, actúa lo que tiene: nervios. Una buena síntesis de los alaridos gubernamentales podría ser: al final, vivieron a conciliar y terminaron a los gritos.

“No me cabe duda de que es premeditado”, sostuvo una de las cabezas publicitario-políticas más interesantes de Argentina, “y tiendo a pensar que lo han asesorado para que asuste al electorado que se le está alejando. Una indignación y furia que haga recapacitar a quienes se le están yendo, para que recapaciten con un ´pobre hombre, mirá cómo está’ como sentimiento general”.

Mientras este publicista –que prefiere no dar su nombre para no entrar en polémicas en año electoral- hablaba, mi cabeza subrayó como palabra clave el término “sentimiento”.

Un mensaje que sea emoción

Las campañas de Trump, del Brexit, de Bolsonaro lo hicieron. Y Macri parece que tiene las mismas ganas: recorrer el camino de un mensaje que no sea consigna, sino que sea emoción, hacer que el algoritmo aprenda menos de la cabeza y más de las conductas y los miedos. En esta coyuntura triunfan las campañas que se alimentan de los resentimientos acumulados por años; toman eso que construyó la gota horadando por años. Se alimentan y retroalimentan del sentido común general, ese que, como bien indicó el siempre necesario Antonio Gramsci, no es otra cosa que el sentido común de los sectores dominantes de una época.

En ese sentido, el kirchnerismo aún en el gobierno cometió un enorme error de estrategia comunicacional allá por 2013. Me atrevo a no decirlo con medias tintas porque lo verbalicé y escribí mientras lo veía suceder. La equivocación fue apuntar todos sus cañones comunicacionales a combatir el cuchillo de Clarín y de Jorge Lanata y descuidar el daño que hace el modo piedra pómez de la comunicación: los programas de la tarde que se visten de “no políticos” y el barullo y griterío –no como modo sino como mensaje en sí mismo- del primer Intratables.

Hoy, la fuerza que conduce la ex presidenta se enfrenta al mismo desafío: apuntar a la razón y a mostrar que tiene razón o a conmover, a re enamorar y a seducir, para lo cual deberá hablarle a quienes no suele dirigirle la palabra, los no propios.

La derecha ha ocupado el lugar de la osadía

No es panorama sencillo porque hoy lo atractivo es lo revulsivo. Porque es audaz, osado. La derecha se ha vuelto por un lado atrevida y desfachatada (lo que puede interpretarse como valiente y rupturista); ha ocupado el lugar de la osadía. Y, al mismo tiempo y en la misma operación semántica, es la que nos invita a volver, a retornar, a alguna especie de pasado mejor, a un refugio que, en teoría, tuvimos. Nos acurruca en un lugar que conocíamos, sea este ficticio o no.

Entonces, ¿Cristina tiene que hacer lo que hace la derecha y travestirse? No. En lo no genuino siempre se termina viendo el gesto, la hilacha y, al final, es peor. Cristina debiera hacer lo que no se espera que Cristina haga. Cristina tiene que hacer lo que la construcción hecha de ella no espera que Cristina haga. Sacudir el tablero. Ser su mejor versión impertinente. Permitir que su costado “piba de la PJ” irreverente y, al mismo tiempo, mujer común, le gane a la estadista.

Todos sabemos que la ex presidenta es brillante. De hecho, que lo sea tanto es lo que más irrita. Por eso ella desacomoda de semejante manera la escena cuando habla como mujer de Estado por encima de los binarismos y lo esperable. O cuando comenta como mujer común-madre-abuela.

Por eso causaron tanto furor en la conversación virtual de las redes sociales sus frases “vine a discutir todo”, “traigan a ese estadista” (cuando con sarcasmo dejó a Carlos Menem mucho mejor parado en la comparación con Macri), “tenemos que ser verdes Y celestes” (en pleno momento de debate del aborto, cuando se esperaba que ella se posicionara en el lugar más cómodo del progresismo y en el menos peronista) o con el “acá se guardan las porquerías” (al señalar el bajo escalera en el video en que mostró cómo le quedó la casa luego del allanamiento del juez Claudio Bonadío).

Hoy toda la realidad es “memeable”. Un trabajo nuevo en tiempos nuevos es intentar prever qué parte propia se elige quede como meme.

Una nueva matrix emocional de la política

Las cosas no son como eran, las campañas tampoco. Hoy ganan (porque hacen ganar) la híper segmentación, el enfoque selectivo y la llegada directa al corazón. La publicidad genuina, al menos por ahora, ha muerto. Ya no se trata de carteles y de afiches, sino de una nueva matrix emocional de la política.

https://www.diagonales.com/contenido/el-murmullo-social-en-ao-electoral/14088

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  1. PASO 2019: NO AL VOTO DEL ODIO | Miradas desde Mendoza - […] Ya he tocado antes este tema (http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/04/13/como-se-plantean-las-politicas-electorales-aqui-y-e…) […]

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ADOLFO ARIZA

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