Después de la última ¿alianza?, la de Lavagna – Urtubey tomé la decisión de escribir un aporte explicativo, destinado, fundamentalmente, como todo este blog, a los ciudadanos de a pie que quieran comprender en algún grado la compleja realidad política de nuestra Patria.

También observo que estas alianzas han agregado desconcierto y sentimientos negativos a mucha gente, hecho que ya antes estaba bastante instalado en la Sociedad.

Frases como “los políticos son todos iguales”, o “no sé a quién votar”, o “voy a votar en blanco” son muy frecuentes, tanto en lo personal, como en las redes. Por eso, trataré a colaborar –espero que no en la confusión- con la comprensión y el análisis objetivo de la realidad.

Mi primera idea fue la de marcar hitos históricos que ayudaran a entender la situación actual. Las razones para esto se centraban en lo difícil que será tomar una decisión en las elecciones presidenciales de octubre, sobre todo para los más jóvenes. No podemos dejar de mencionar la dificultad –que he mencionado varias veces en este blog- para tener información fehaciente y objetiva en estas épocas de “fake news” y operaciones mediáticas.

Lo intenté, pero, cuando llegué al retorno a la Democracia de 1983 ya llevaba escritas dos hojas, con lo que la idea original perdía sentido, porque difícilmente alguien leería toda esa información histórica; De todos modos, aconsejo a quien le interese conocer cómo hemos llegado a este presente intentar conocer nuestra historia, aunque sea en Wikipedia.

Lo que sí me queda claro, después de este repaso veloz de la historia política de Argentina desde la Ley 8.871, que sanciona el voto universal, secreto y obligatorio para los ciudadanos argentinos, es que hay que hacer un esfuerzo supremo para comprender la realidad, y tomar la mejor decisión en las próximas elecciones.

1. Es evidente cuánto nos han perjudicado los golpes militares que han permitido instalar políticas económicas liberales y conservadoras que fueron continuadas por Gobiernos democráticos como los de Menem y De la Rúa, y hoy por el macrismo. Solo enumeraré los Gobiernos democráticos destituidos por estos golpes:

Hipólito Yrigoyen (UCR) – 6 de septiembre de 1930

Juan D. Perón (PJ) 16 de septiembre de 1955

Arturo Frondizi, (Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI)) – 29 de marzo de 1962

Arturo Illia (UCR) – 28 de junio de 1966

María Estela Martínez (PJ) – 24 de marzo de 1976

Por eso, es incomprensible la actitud de aquellos que piden que vuelvan los militares porque con ellos estábamos mejor. Una mínima lectura histórica basta para comprender cuánto daño nos han hecho los militares de esas épocas a los argentinos

2. Otro aspecto llamativo es que un Partido tan relevante para la vida política de los argentinos como la UCR, no haya conseguido consolidar –incluso completar- Gobiernos del mismo nivel.

Recordemos:

La Ley 8.871 “Sáenz Peña”, sancionada por el Congreso de la Nación Argentina el 10 de febrero de 1912, estableció el voto universal secreto y obligatorio para los ciudadanos argentinos. Más allá de sus limitaciones (el voto femenino recién se incorporó en 1947), terminó con una larga etapa de fraude electoral que permitió al Partido Autonomista Nacional (PAN) mantener un régimen conservador u oligárquico entre 1874 y 1916.

Esta ley permitió a la Unión Cívica Radical ganar las elecciones de 1916 y que Hipólito Yrigoyen fuera elegido Presidente de los argentinos.

Agreguemos el papel fundamental de Raúl Alfonsín en el retorno a la democracia en 1983 para dejar claro el concepto de más arriba. Hoy este centenario Partido no tiene ni siquiera candidato propio para las próximas elecciones presidenciales. Esto es muy malo para la vida política argentina.

3. Hoy las tres fórmulas presidenciales para las próximas elecciones incluyen peronistas.

Joaquín Furriel en el ciclo “Debo Decir” que conduce Luis Novaresio en la pantalla de América preguntó: “¿Y los gorilas a quién votan ahora?”, lanzó espontáneo y no exento de cierta ironía. Acto seguido, el actor se dirigió también a Novaresio: “¿Luis, ¿qué vas a hacer ahora?”, inquirió.

“Los antiperonistas tienen que votar a un peronista para ganarle a un peronista. Espectacular”, resumió Ernestina Pais.

Me pareció una buena síntesis de la situación actual, sobre todo después de los varios años en que las redes estuvieran llenas de las afirmaciones de los trolls, viralizadas por una buena parte de nuestra clase media urbana antiperonista: “No vuelven más”. Es cierto que esa frase la he escuchado antes, pero ahora el anti peronismo fue incentivado por el macrismo como responsable de todos nuestros males. Extrañamente, mucha gente que debería ser consciente, por edad y formación, de los aportes positivos del peronismo a nuestra vida cotidiana, adhirió a esa actitud, incluso con odio para los “negros”, “planeros”, “piqueteros”, y demás adjetivos con que los descalifican.

No entro en ningún análisis o juicio de valor porque no es mi objetivo en este comentario, solo quiero hacer notar la situación, casi bizarra, que deberemos enfrentar como votantes. Es claro que no ayuda a resolver positivamente la decisión del voto.

Una reflexión desde la historia: el Peronismo siempre abarcó posiciones ideológicas diversas. Perón hablaba de conducir desde el centro esa diversidad, con las tres banderas como referencia: soberanía política, independencia económica y justicia social, “para lograr los objetivos permanentes del Movimiento: la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Nación.” (Doctrina Nacional Justicialista)

Solo dos comentarios más, el primero, obvio: Perón ya no está, y como sucede en la sociedad en su conjunto, ha habido –y hay- crisis dirigencial. El pedido de Perón para que la organización venciera al tiempo no se cumplió en la medida deseada, salvo sectorialmente. El segundo tiene que con un efecto de los ’90: el pragmatismo que va en contra de las buenas prácticas políticas: el decidir un plan político o acompañar a un dirigente a partir de lo que digan las encuestas, en lugar de tratar de hacer lo que más conviene a la sociedad ha bastardeado la práctica política y es, en parte, responsable por el descrédito de la clase política.

4. El Gobierno de Mauricio Macri es tan malo, que podría ser el primer oficialismo presidencial que perdiera su reelección. Aunque, porque es Gobierno, y cuenta con todo el poder que eso significa, y porque ha mostrado capacidad electoral, está en carrera, y sería necio que la oposición levantara banderas triunfales prematuramente. Por supuesto, que eso significa que continuará, y se profundizará la estrategia electoral del macrismo, con su carga de fake news, programas y noticias convenientes en medios amigos, avalanchas de mensajes en las redes sociales, y el “law fare”, tan de moda en la política, aquí y afuera, por estos días.

Esto tampoco ayuda a tomar una buena decisión electoral, ya sea que uno/a sea de los/las que aceptan como verdadero todo lo que sea contra el kirchnerismo, o sea de los/las que quieren conocer la verdad de la realidad del país.

CONCLUSIONES

No recuerdo (empecé a militar en política en 1965) una elección semejante, con un escenario tan volátil, con análisis cruzados y discrepantes.

Siempre una elección presidencial es muy importante, pero esta lo es más aún, porque el macrismo puso en marcha una propuesta de gobierno que, además de fracasada en la concreción, apunta un modelo político económico que busca que nos transformemos en un país dependiente de los países centrales, proveedor de insumos sin valor agregado, que abandona la rica tradición argentina de integración latinoamericana para hacer Tratados de Libre Comercio desfavorables para nuestras economías locales. Es un modelo de país al que le sobran 20 millones de argentinos, al estilo de Australia o Chile.

Argentina creció en otro sentido, y es mentira que sea un sentido equivocado. Hubo Gobiernos que se equivocaron y fracasaron, difícilmente como este de Macri, pero esa dirección de desarrollo es la que debemos retomar para salir de la pobreza y de la tristeza actual.

Macri ha dicho que, si gana, hará las mismas cosas, pero más rápidamente. O sea que solo podemos esperar que esta realidad de hoy se agrave y profundice.

CADA VOTO VA A DECIDIR SOBRE ESTO, SOBRE LA CLASE DE VIDA QUE VIVIREMOS NOSOTROS, Y NUESTRA DESCENDENCIA. NO VOTEMOS ANTI NADA, SOLO A FAVOR DE LA ARGENTINA.