SERVICIO CÍVICO VOLUNTARIO: POR QUÉ NO SIRVE PARA LO QUE DICEN QUE SIRVE

by | Ago 3, 2019 | Educación | 0 comments

 

El lunes pasado, el Diario Los Andes en un espacio de opinión, tomó el tema del Servicio Cívico que ha comenzado a implementar el Gobierno nacional, y recogió las opiniones del ex Gobernador Ing. Julio Cobos y del Dr. Javier Ozollo.

En estos momentos ya ha pasado la controversia que generó el tema, sobre todo porque ya han aparecido otros temas controversiales (Argentina es prolífica en noticias llamativas), por lo tanto, me pareció un buen momento para rescatar el planteo de Javier porque es claro y definitorio.

Por supuesto, hay una postura política, no en el sentido partidista, sino de una concepción de la sociedad, su sentido y proyecto, detrás de sus palabras, y de las mías.

He escuchado –ya antes del Decreto del Gobierno- opiniones sobre la necesidad de reinstaurar el Servicio Militar para encauzar a la juventud, dándoles disciplina y orden. Hay un sector de nuestra clase media urbana que reclama medidas de esta clase: mano dura, palos y tiros, disciplinamiento de las disidencias. Está claro que el macrismo cree que propiciar este tipo de política le va a hacer ganar apoyo –y votos, claro- para las próximas elecciones, además de tener alguna simpatía con esta forma de ordenar la sociedad para que no haya reclamos frente al empobrecimiento al que se está sometiendo a los sectores sociales de menores recursos, y a su creciente exclusión.

Por estas razones, adhiero a la postura de Javier, y la comparto en mi blog para colaborar con los que tengan interés en definir su posición.

Blanco&negro

Diario Los Andes, Lunes 29 de julio de 2019, página 9

SERVICIO CÍVICO VOLUNTARIO. ¿ÚTIL O NO PARA LOS JÓVENES?

Más allá de la clara intención electoral del anuncio lanzado por el Gobierno nacional de implementar un servicio civil voluntario para los jóvenes que ni estudian ni trabajan (Ni-Ni) en manos de la Gendarmería, se trata también, por un lado, de una terrible forma de profundizar las desigualdades.

Y por el otro, de una gravísima distorsión de las competencias y funciones de las instituciones.

El modelo neoliberal, impulsado frenéticamente desde 2015, tiene entro otros objetivos la baja del salario real mediante un fuerte desempleo, con el achicamiento del mercado interno y, también, la disminución de los “gastos” (en realidad es inversión) del Estado. O sea, menos trabajo y menos educación, salud y seguridad social pública. Estas medidas afectan a los sectores más vulnerables de la pirámide de edad laboral: los jóvenes y los jubilados. Cuando estos “efectos” aparecen, en lugar de corregir los problemas centrales, aparecen esclarecidos que proponen medidas conservadoras y disciplinares: por ejemplo: una nueva colimba voluntaria. Por supuesto que lo que no se dice, es que este nuevo régimen se centra en los jóvenes pobres que son los mismos que el modelo genera y margina. En el esquema neoliberal: para los pobres el disciplinamiento cuartelario para que entiendan que tienen que seguir siendo pobres y, para peor, que aprendan cómo reprimir a otros pobres; para los ricos (y la clase media sumisa) las bondades de la escuela privada. He ahí, la verdadera grieta.

En el otro aspecto, desde lo más elemental, este proyecto es un contrasentido, se desvirtúa la verdadera especialización de las instituciones de la República. Si los jóvenes necesitan inclusión, existe una institución prestigiosa: ¡la educación pública! La escuela pública argentina, desde la primaria hasta la universidad, es la institución que más sabe y trayectoria tiene en la contención, formación y desarrollo educativo de las personas. Los maestros y profesores nos preparamos durante años para realizar esta tarea. La Gendarmería, en cambio, es una “fuerza de seguridad, de naturaleza militar con características de fuerzas intermedia, que cumple su misión y sus funciones en el marco de la seguridad interior, defensa nacional y apoyo a la política exterior”.

¿Cuál es la expertise de la Gendarmería en tareas de educación con inclusión? ¿Por qué esta institución sería mejor educadora que los colegios públicos o las universidades nacionales? Si los gendarmes son aptos para la educación de los jóvenes, ¿quiere decir que los maestros y profesores son unos excelentes agentes de la seguridad y control de las fronteras? Una barbaridad.

En síntesis: ¿el Gobierno Nacional quiere inclusión para los jóvenes que ni estudian ni trabajan? Simple: que aumente el presupuesto de la educación pública, que construya más escuelas, colegios y universidades, que dignifique el trabajo docente y, sobre todo, que genere lass condiciones para más y mejor trabajo de calidad en lugar de fomentar la timba financiera, el endeudamiento y la fuga de capitales.

Javier Ozollo

Es Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Cuyo; magíster en Ciencias Sociales por FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales); diplomado en Ciencias Sociales por FLACSO y licenciado en Sociología por la Universidad Nacional de Cuyo.

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ADOLFO ARIZA

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