PRIMERA

Los titulares de los medios dieron la noticia de que el Premio Nobel de Economía se concedió a investigaciones para aliviar la pobreza. Se trata de que Banerjee, Duflo y Kremer han contribuido a desarrollar políticas e incentivos para ayudar a los hogares más pobres. Concretamente, dice: “por su aproximación experimental al alivio de la pobreza global”.

A pesar de que he leído algunas opiniones que discrepan con la capacidad de esta metodología para aplicarse globalmente y generar patrones válidos en diferentes contextos, está claro que son un importante aporte en pos de reducir el flagelo de la pobreza en el mundo. Justamente, que la Academia sueca –con sus criterios tan particulares a veces- haya priorizado este tema refleja el peso del problema.

SEGUNDA

El INDEC dio a conocer la cifra de pobreza en el país y también en Mendoza. Tal como se esperaba, el número sigue creciendo y en la provincia trepó al 37,6% de las personas, y al 27,3% de los hogares. A nivel país la cifra es de 35,4% y 25,4% respectivamente.

Las cíclicas crisis de nuestro país han hecho que los niveles de pobreza también hayan sido variables. Trataré de mostrar algunos datos que ayuden a la comprensión del problema desde el retorno a la democracia.

En general, “Si bien la pobreza multidimensional se redujo lentamente en la Argentina en las últimas décadas (como se explicó en esta nota), entre 1983 y 2018 la pobreza medida por ingresos sólo disminuyó después de las dos crisis macroeconómicas, luego de que había crecido, y “en el período de excepcionales circunstancias externas durante parte de los 2000”, según destaca un estudio del Cedlas, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Según la misma fuente, en octubre de 1982 la pobreza en el Gran Buenos Aires llegaba al 21,6% de los hogares (CEPED-UBA).

Cuando finalizó el mandato de Cristina Fernández la pobreza habría bajado de 37% a fines de 2007 a 30% a principios de 2015.

Por eso, una de las promesas incumplidas de campaña del macrismo fue la de “Pobreza cero”, incluso como parámetro absoluto de evaluación del éxito de su gestión.

Sin embargo, “Los datos que publicó hoy el INDEC -que son comparables con los del Cedlas- muestran que en la primera mitad de 2019 la pobreza llegó al 35,4% de las personas y la indigencia al 7,7% de los argentinos, siendo los niveles más altos desde 2009 -al tomar la estimación del Cedlas-.” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Aunque el macrismo rechazó la observación está claro que, además de la tragedia de la pobreza e indigencia en sí mismas, tienen incidencia en la criminalidad y narco criminalidad.

TERCERA

Es imprescindible que el próximo Gobierno tenga un Programa que permita empezar a revertir la pobreza, más allá de los largos plazos que requiere superar significativamente el problema.

Por eso, me pareció necesario hacer conocer el Plan Alimentario que presentó Alberto Fernández, en caso de que sea el próximo Presidente de los Argentinos.

Dada la cercanía de las elecciones generales, creo que es imprescindible asegurarnos de que la próxima Gestión tenga una propuesta consistente, no promesas mediáticas.

El candidato opositor dijo que, si bien el plan “puede ser implementado inmediatamente”, prevé medidas a tomar a nivel ejecutivo.

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, convocó a la sociedad a poner en marcha una política de Estado “para terminar con su mayor vergüenza, que es el hambre”. Fue durante la presentación de la campaña “Argentina contra el hambre”, que se hizo en la Facultad de Agronomía, donde estuvo acompañado por líderes empresarios, de opinión pública, sindicales, de organismos de derechos humanos y a las organizaciones sociales y religiosas, entre otros sectores.

En qué consiste

Bajo el título “Argentina sin hambre, comer es un derecho y no un privilegio”, el plan marca siete ejes: mejor alimentación y nutrición; bajar el precio de los alimentos; generar más ingresos familiares; romper el círculo hambre, exclusión, pobreza; crear empleos; articular en red de alimentación con salud, educación, desarrollo local y generación de trabajo; y por último, implementar un sistema de alimentación sustentable y sostenible desde la producción hasta el consumo (mejorando prácticas, producción y precios).

Prevé tres etapas en su implementación: acciones urgentes, locales y estructurales para la puesta en marcha de cinco patas básicas del plan: constituir el Consejo Federal Argentina sin Hambre; acceso a la Canasta Básica de Alimentos; canales de comercialización y economía social; Programa Nacional de Seguridad Alimentaria y Sistema Federal de Financiamiento.

Amén de la injerencia de los Ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud y Producción y trabajo, se coordinarán los esfuerzos del Gobierno nacional con las provincias y los municipios.

Consejo Federal

El Consejo Federal Argentina sin hambre estará integrado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, Iglesias, organizaciones sociales y otros actores locales, espacio en el que articularán acciones los tres niveles del Estado.

Estará complementado con la creación del Observatorio Interdisciplinario ”Argentina sin hambre“ con la función de realizar el monitoreo, seguimiento y evaluación del plan.

Alimentos

Para garantizar el acceso a la Canasta Básica de Alimentos (CBA), proponen: regulación de precios; creación por Ley del Programa Precios Cuidados; fortalecer y ampliar la Tarjeta de Alimentación; implementar una nueva CBA Saludables: crear una gran red de círculos de productores locales y consumidores para comprar a precios baratos frutas, verduras, lácteos y carnes; control sanitario y nutricional; refuerzo alimentario escolar; elaborar una CBA de Primera Infancia; devolución del IVA a las familias en situación de vulnerabilidad sobre los productos de la CBA, destinada prioritariamente a titulares de los derechos a la AUH y la Asignación por Embarazo, de la pensión y jubilación mínima, y de pensiones por discapacidad; y reducir los precios de los productos saludables.

Comercialización

En cuanto a los canales de comercialización y economía social, anticipan: promover la sanción de una Ley de Góndolas; créditos a tasas bajas e incentivos a la economía social y la agricultura familiar; promover el Compre Argentino; crear un Sistema de Financiamiento y Apoyo técnico a la producción de alimentos; financiar infraestructura para agregado de valor; Generar programas de articulación conjunta con Inta/Inti /Inaes; promover Marcas Colectivas productos nacionales alimenticios; régimen especial impositivo para figura colectiva de cooperativa de la agricultura familiar; restituir el monotributo agropecuario y el monotributo a cooperativas sociales; impulsar la Ley de Economía Social, Solidaria y Popular, entre otros.

Seguridad alimentaria

Sobre el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria, indicaron: articular controles de salud en establecimientos educativos; programas de educación y nutrición saludable; transformación progresiva de Comedores Comunitarios y Merenderos en Centros Comunitarios de Seguridad Alimentaria y Nutricional; crear una red de Promotoras y Promotores de Seguridad Alimentaria y Nutricional con todas las madres que perciben la AUH, de los programas Haciendo Futuro, Primera Infancia, etc.; incluir alimentos frescos (frutas, verduras, carnes y lácteos) en las políticas públicas compradas por el Estado a la agricultura familiar y campesina y a micro, pequeñas y medianas empresas; crear becas para estudiantes de carreras vinculadas a la nutrición y a la alimentación, etc.

Financiamiento

Por último, en cuanto al Sistema Federal de Financiamiento, establecen que estará: financiado por un Fondo Federal de Alimentación y Nutrición sobre la base de un porcentaje del presupuesto nacional; Compre estatal a los productores de la economía social y popular, de la agricultura familiar y campesina y a micro y pequeñas empresas; y transferencias de recursos Nación, Provincias y Municipios.

NO HAY MARGEN DE ERROR, QUE NUESTRO VOTO SEA ÚTIL PARA LA MAYORÍA DE NUESTRA SOCIEDAD, NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA DE LOS ARGUMENTOS QUE APELAN A NUESTRAS EMOCIONES BÁSICAS.

QUE NO NOS VUELVAN A MENTIR, MIREN CUÁNTO HEMOS PERDIDO EN ESTOS CASI CUATRO AÑOS.