LEY 7.722, EL AGUA DE LOS MENDOCINOS. YA NADA SERÁ IGUAL

by | Dic 23, 2019 | Temas políticos | 0 comments

 

Mientras se acerca a Mendoza la marcha que se inició en el Departamento de San Carlos, en protesta por las reformas a la Ley 7.722 aprobada por los legisladores mendocinos el viernes, y que habilitó la actividad minera con el uso de sustancias químicas, se me ocurren algunos comentarios para compartir.

Acabo de leer, el tuit de Guillermo Carmona en el que pide –de manera no institucional, sino personal- lo siguiente: “Ante la amplia y creciente expresión popular en contra de la sanción de la reforma de la ley 7722 por usted impulsada, le solicito gobernador que la misma no sea promulgada”.

Anoche le decía a mi esposa que esa reforma estaba muerta, sea promulgada o no. Es imposible aplicar una norma con tal rechazo social. Además, ya están en marcha por lo menos cuatro planteos de inconstitucionalidad que judicializarán, una vez más, el debate acerca de si Mendoza va a tener o no minería. El mismo Diario MDZ se pregunta por qué Rodolfo Suarez optó por la vía rápida para impulsar los cambios y descartó lograr un proyecto consensuado con todos los sectores.

¿Es el espíritu de Cornejo, que siempre prefirió imponer su voluntad a buscar consensos, el que privó para que Suárez (que parece más conciliador que su antecesor) se lanzara a esta empresa ya fracasada?

Pero esta factura la va a pagar el Rody Suárez, seguro.

¿Cuánto pesó el lobby empresario en esa decisión?

De todos modos, hacen falta algunas aclaraciones:

Primero, la explotación minera –incluida la metalífera- no es nueva. Recordemos que la Edad del Bronce es un periodo de la Prehistoria o de la Protohistoria. Esa aleación del cobre y el estaño, resultó un metal más duro que el cobre, y dio nombre a una de las Edades de los Metales, a saber:

Edad de cobre (A partir del año 6500 A.C.)

Edad de bronce (A partir del año 2800 A.C.)

Edad de hierro (A partir del año 1000 A.C.)

Hago este aporte escolar para realzar la dificultad de oponerse, sin más, a la minería metalífera, tal como se percibe en muchas de las posiciones ambientalistas. Por lo demás, es parte de la riqueza de Mendoza, una Provincia estancada económicamente desde hace bastante. ¿Podemos negar a Malargüe esa posibilidad de desarrollo y condenarlo a vivir solo de la cría de los chivos y el turismo?

Segundo, la historia de la minería está teñida del sufrimiento humano, sangre incluida. Desde la explotación de los mineros, que no ha terminado, hasta la contaminación y destrucción del medio ambiente. No me olvido de la desidia y vista gorda de quienes debían velar porque eso no ocurriera, en muchos casos, por haber sido sobornados por las empresas mineras. Estas son parte de corporaciones poderosas, que no respetan en nuestros países los protocolos que tienen en su tierra de origen. Además, los argentinos tenemos experiencias propias: pasé hace unos años por Famatina, el pueblo que en nueve años (desde 2005) expulsó a cuatro mineras para defender su hábitat (y su agua, claro). Nos pararon en la ruta (había chicos y chicas de muchas provincias), pero, cuando los dijimos que éramos de Mendoza nos dijeron, entre risas, que a nosotros no había que explicarnos nada, porque sabíamos cuál era el problema.

Claro que lo sabemos, y lo estamos demostrando: de nada sirve la extracción de nuestras riquezas –nuestras, se entiende- a costa de la destrucción del hábitat en qué vivimos.

Tercero, y a partir de la palabra riquezas, ¿Cuánto del valor de lo extraído en Veladero o en Bajo la alumbrera se ha transformado en mejoramiento de la vida de los habitantes de esos lugares? Si les preguntamos a los jachalleros sanjuaninos, la respuesta es negativa. Es cierto que ha generado trabajo. Tengo sobrinos que trabajan en Veladero, los que, seguramente, no apreciarán mis comentarios, pero el tema es el balance, y, hasta ahora, de esa manera, no nos conviene. Además, una cosa es extraer los metales que necesitamos para nuestro desarrollo que el oro para que se lo lleve la Barrick al exterior. Miremos a Chile: gran parte del éxito económico del mejor ejemplo del modelo neoliberal en América Latina, ha sido, y es, el valor del cobre. Los ingresos del Estado chileno por el cobre que se llevan las empresas extranjeras no se volcaron al mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo chileno que hoy está diciendo basta a ser el país más desigual de América Latina.

Cuarto: hace un rato, leía el comunicado del PJ titulado “Situación actual de la Política y la Gestión Ambiental en la Provincia de Mendoza en relación con la cuestión minera”.

Extraigo dos párrafos que me parecen un buen ejemplo de lo que se propuso.

“La participación ciudadana en el control ambiental de las actividades mineras se realizará a través de la red de Vigilancia Ambiental prevista en el artículo 34 del Decreto Provincial Nº 820/06 u otras que se conformen, incluyendo a tales efectos a las ONG y ciudadanos. El Poder Ejecutivo reglamentará su integración y funcionamiento.

La inclusión: de Informes de control y seguimiento a los emprendimientos mineros, realizados por la Policía Ambiental de Actividades Extractivas; e Informes de auditorías internacionales.”

En el texto completo aparecen muchos temas que se han cuestionado y planteado desde hace mucho, y medidas que se han reclamado, ya sea por ausencia, o por falta de aplicación, también desde hace tiempo (recuerdo discusiones en las reuniones de Ordenamiento Ambiental, por ejemplo).

Di una mirada a las modificaciones introducidas a la Ley 7722, y se establece la tutela del recurso hídrico; además, se asegura el cumplimiento en la actividad minera de los principios ambientales de sustentabilidad establecidos en leyes nacionales y provinciales, como la de Ordenamiento Territorial y de Protección de Áreas Naturales, e incluso la Constitución Nacional y Provincial, en otras varias medidas.

O sea, no son malas propuestas, al contrario: el tema es que las sancionan ahora para beneficio de los 19 proyectos mineros que están esperando, incluso algunos que ya han sido cuestionados, como el de San Jorge, en Uspallata.

¿A ninguno se le ocurrió que podía pasar algo así? ¿Cómo no se van a dar cuenta del valor simbólico y real del agua para las comunidades andinas?

Mendoza tiene una historia, desde las comunidades originarias, de valorización de agua, ¿cómo no pensar que íbamos a defender lo que es parte esencial de nuestra vida?

El mismo Gobierno cuya D.G. Escuelas tiene materiales escolares –desde hace bastante- sobre el valor del agua, como Aqualibro o Aquabook (Facebook), nos propone que nos olvidemos de todo, y aplaudamos estas modificaciones que, en este contexto, hoy, son inadmisibles para la sociedad mendocina. NO ENTIENDO.

Más allá de que es posible la lectura de que el apoyo del PJ mendocino a estas modificaciones tiene que ver con colaborar con un Gobierno entrante, y de que es un tema de tratamiento necesario, hubiera preferido que no lo hubiera hecho. ¿Para qué quedar pegado en un proyecto ajeno, tan impopular? Ya nos costó un montón remontar una campaña electoral con figuras que ni la gente, ni los mismos militantes querían. Ahora también lo pagaremos todos y todas, aunque espero que sirva para la renovación del peronismo, que tiene muchos jóvenes que entienden lo que Mendoza necesita.

El problema es que hay temas controversiales, de difícil solución: ya me ha pasado con el fracking. Cuando estuve a cargo del Área de Vinculación de la UNCuyo organizamos en Mendoza un encuentro sobre temas petroleros por pedido –y con su financiación- de la Secretaría de Política Universitaria del Ministerio de Educación de la Nación. Vino gente de todo el país, y allí el IAPG (Instituto Argentino del Petróleo y el Gas) presentó el tema del fracking. Quedé convencido de que era un proceso sin mayor impacto negativo, y totalmente controlable. Después conocí planteos diferentes, hasta contrapuestos, como el que responsabiliza al fracking por provocar terremotos. Para el ciudadano común es un tema complicado. ¿Cuál es la verdad? Tal vez no se plantee en términos tan contrapuestos, pero, ¿cómo saberlo?

¿Quién lauda entre estas posiciones, estudios, opiniones? Hay intereses, política, posiciones ideológicas, fundamentalismos, emociones.

TENEMOS QUE ENCONTRARLE LA VUELTA, DE UNA VEZ.

CONCLUSIONES

Escribí el subtítulo ayer, y recién ahora, a las 20 del 23 de diciembre, me siento a escribir de nuevo, y claro, pasaron cosas: miles de mendocinos de toda la Provincia marcharon hasta la Casa de Gobierno para reclamar que las reformas no entren en vigencia, el Gobernador no los recibió y se anunció que no vetará la ley, hubo disturbios provocados por un grupo que no era parte de la marcha, y se desató una represión descontrolada, con policías en motocicleta disparando al aire por la Plaza España, lejos del lugar de los disturbios, entre autos y gente que estaba en la calle.

No recuerdo un Gobernador que haya empezado tan mal su gestión.

Lo anterior me lleva a una primera conclusión: en lenguaje común, ¿con qué necesidad todo esto? Ahora mismo, hay un cacerolazo en el Kilómetro 0, hay detenidos y lesionados, gente que desde ayer ha dejado sus actividades para decirle a sus gobernantes que van a defender el agua de Mendoza, con todas sus fuerzas.

Ahora salen a explicar las razones por las que estas modificaciones convienen a Mendoza, cuando debieron hacerlo antes de aprobarlas. La política no se hace así: los consensos se buscan y se construyen. Hay muchos sectores de la sociedad, sobre todo del interior de la Provincia, que no han participado ni opinado y tienen derecho. Andrés Lombardi, presidente de la Cámara de Diputados, minimizó la convocatoria (una de las más importantes que haya visto, no solo por la cantidad de participantes, sino por la homogeneidad y claridad del reclamo). Además, la mayoría de los mendocinos, como cualquiera puede comprobarlo, apoya esta defensa del agua.

Ya dije que muchas de las modificaciones son buenas y útiles, pero deberían haber sido parte de una estrategia provincial que tendría que haberse puesto en marcha hace mucho. Por lo menos, el Gobierno de Cornejo tendría que haberlo propuesto antes, si quería plantear la reforma de la 7722. Entonces, ¿cómo aceptar que te palmeen la espalda para convencerte que van a hacer ahora lo que no han hecho antes?

Es cierto que hay otros temas que hay que mencionar: que la sociedad en su conjunto no cuida el derroche de agua, o tira residuos a la calle que tapan los cauces, que la agricultura es la mayor responsable del consumo de agua, y otros varios, pero, justamente por eso, hace falta una estrategia integral.

No es fácil que la gente crea a un Gobierno, que se presenta como continuidad del de Cornejo, cuando dice que el 80% de la red de agua (después de cuatro años de gestión) está en malas condiciones y pide un aumento de tarifas del 162%.

¿Cómo le vas a pedir a la gente de Huanacache, de las Lagunas del Rosario (lo eran, y se las han arrebatado), que entienda la necesidad de emprendimientos mineros que consumen agua de manera masiva, cuando se les mueren los animales por falta de agua? ¿Hace falta recordar que a esos pueblos ancestrales les llegaba agua, y solo reclaman lo que les corresponde por derecho?

Por lo tanto, hacía falta otra actitud: ahora se va a judicializar la aplicación de las reformas, y no va a ser sencillo ponerlas en práctica.

NO SE PUEDE GOBERNAR CONTRA LA SOCIEDAD, SOBRE TODO CUANDO TIENE RAZÓN, Y ES JUSTO SU RECLAMO. ARRIBA, NI LOS RECIBO Y LOS CORRO A TIROS.

TODO MAL, PERO TENEMOS QUE ENCONTRARLE LA VUELTA. HUBIERA SIDO MEJOR CON CONDUCCIÓN POLÍTICA, PERO, SI NO LA HAY, ORGANICÉMONOS COMO SOCIEDAD, Y LOGREMOS LO QUE MENDOZA NECESITA.

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ADOLFO ARIZA

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