CAMBIA AMÉRICA LATINA, Y ARGENTINA PUEDE LIDERAR ESA TRANSFORMACIÓN

CAMBIA AMÉRICA LATINA, Y ARGENTINA PUEDE LIDERAR ESA TRANSFORMACIÓN

Estaba buscando información que explicara este proceso explosivo y dinámico que recorre América Latina (siempre incluyo México cuando hablo de ella).

Paralelamente a este largo y desgastante proceso electoral argentino, en el resto de AL –y del mundo- han “pasado cosas”, diría Macri.

Voy a utilizar la nota que encontré en la Revista NODAL sobre Chile, porque muestra con claridad que estamos viviendo transformaciones inéditas.

Chile y su noche de brujas: el incendio espontáneo del modelo neoliberal

19 octubre, 2019

Por Paul Walder *

Tal vez el 18 de octubre se inscriba como un momento de levantamiento popular. O tal vez lo sigan otros momentos de mayor intensidad. Pero sin duda, a partir de este día algo cambió en Chile. El modelo neoliberal, hoy administrado por Sebastián Piñera, pero amado desde Ricardo Lagos a Michelle Bachelet, está herido de muerte.

La declaración por parte del presidente del estado de emergencia, que faculta al ejército a restablecer el orden en Santiago, no resuelve el problema, sino que lo agrava.

No es una coincidencia que, a poco más de una semana de finalizadas las protestas en Ecuador, que obligaron a Lenín Moreno a echar pie atrás en el alza de los precios de combustibles, Santiago de Chile viva incidentes y manifestaciones similares.

El alza en las tarifas del ferrocarril metropolitano de Santiago provocó a partir del lunes una escalada de protestas que el viernes por la noche alcanzó una extensión e intensidad no observada durante el periodo post dictadura. En ambos casos hay una costura común: el modelo de mercado y las alzas como la gota que rebalsa una copa rellena de paciencia.

Primer acto: Las protestas comenzaron a inicios de esta semana por estudiantes secundarios organizados a través de las redes sociales para asaltar las compuertas del Metro. Acciones puntuales que con el paso de las horas y los días se extendieron por todas las estaciones de la red del ferrocarril. El éxito rotundo de las acciones, que gozó de una retroalimentación positiva y a gran velocidad, amplió de manera espontánea las acciones que se reproducen en intensidad y frecuencia.

Un segundo acto se abre con la intervención cada vez más ruda de los carabineros y la habitual violencia de las fuerzas especiales. Y es a partir de aquí que todo se desbanda. Si en un comienzo fueron estudiantes en un proceso de desobediencia civil, hacia el viernes los disturbios escalaron a barricadas en las calles, destrozos de escaleras mecánicas, incendios de buses, vehículos policiales, contenedores urbanos y estaciones del Metro.

Durante la noche ardía el edificio de Enel, una expresión sobre la verdadera naturaleza de la protesta. No son solo las tarifas del metro. Es un sistema basado en aquello que David Harvey llama acumulación por desposesión. Cada chileno siente que las grandes corporaciones le estafan un poquito cada día. Un hurto que se ha prolongado por décadas desde las tarifas de los servicios, los créditos usureros, el transporte, las pensiones privadas miserables, o el lucro en la educación y la salud.

En pocas horas la indignación se ha precipitado. Un país que el fin de semana parecía ordenado y sumiso, este viernes ha estallado de ira, de rabia acumulada por generaciones y traspasada a los adolescentes, como decantación de las frustraciones de sus padres, hermanos y abuelos.

Políticos de la alianza Chile Vamos han increpado a los jóvenes de protestar sin una causa propia en cuanto gozan de tarifas escolares rebajadas. La respuesta no se ha hecho esperar. Es una expresión de un dolor social acumulado por toda la larga historia del neoliberalismo chileno.

Al inicio de la primera década del siglo, durante el gobierno de Ricardo Lagos, otra generación de secundarios le reclamó por el sistema escolar vigente impuesto por la dictadura. Un primer aviso remecía por primera vez el modelo chileno, representado entonces como el gran paradigma de crecimiento económico y aparato de ascenso social.

Años más tarde otra generación de adolescentes movió nuevamente la brújula de las elites. A alguien, a más de uno estaban dejando fuera de escena. Aquella fue la revolución de los Pingüinos que años más tarde, durante el primer gobierno de Sebastián Piñera a inicios de la presente década, retomó con nuevas demandas el movimiento universitario. En Chile, como en otros grandes movimientos, han sido los estudiantes quienes han empujado la historia.

Los incidentes del viernes 18 de octubre han sido los más intensos, espontáneos y extendidos de toda la transición post dictadura. La convocatoria a un cacerolazo realizada por redes sociales a las 18:00 horas tuvo una respuesta masiva en todas las estaciones del Metro a las 20:30. Decenas de millares de personas, la gran mayoría sin organización ni militancia conocida, pasaron horas golpeando latas y cacerolas en piquetes que detenían el tránsito.

Ante este levantamiento, que ha sorprendido al país porque no tiene detrás ni organización ni colectivo conocido, el gobierno solo atina con la amenaza. Desde inicios de la semana ha aumentado la presencia policial en las estaciones del Metro y los métodos de control. Este viernes en twitter aparecían videos de estudiantes heridas por balines o perdigones.

Piñera ha salido de la escena desde el miércoles. Este viernes, cuando la situación era ya difícil de controlar por la policía, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, un pinochetista que se esfuerza por no parecerlo, instala en un patio en La Moneda un punto de prensa para anunciar que el gobierno invocó la ley de seguridad del Estado, que aumenta las penas a quienes alteren el orden público.

En poco más de cinco minutos y sin responder preguntas, Chadwick despachó lo que ya se intuía: la única estrategia del gobierno es la represión y no considera una revisión de las alzas de las tarifas. Pero se trata de una inútil estrategia comunicacional. A esas horas la red de Metro estaba cerrada, millones de santiaguinos intentaban buscar un medio para llegar a casa y la policía estaba totalmente superada. La intensidad de las protestas, de los millares de piquetes, de los incendios se extendían por toda la ciudad y sus barrios.

Un recuento realizado a primeras horas del sábado por las fuerzas militares estableció que anoche hubo unos 300 detenidos, centenares de lesionados, decenas de vehículos incendiados, una veintena de estaciones de Metro destrozadas, saqueos.

Heridos graves con balas de armas de servicio de la policía, balines, apaleados, detenidos, presos, aún no acaban de contarse. Fuerzas Especiales de Carabineros arrojaron una mezcla líquida de toxinas lacrimógenas e irritantes de origen desconocido, cuando aún resuenan las cacerolas y los gritos en contra del mal gobierno en innumerables comunas de la Región Metropolitana.

Piñera es el pato de la boda de un proceso largo que involucra a toda la clase política. Porque las políticas post dictadura no hacen diferencia entre aquellos socialdemócratas de la tercera vía, neoliberales y pinochetistas. En este momento la indignación ciudadana tampoco hace diferencia entre los carabineros, el gobierno y toda la clase política, responsable de todas las causas y efectos actuales.

* Periodista y escritor chileno, director del portal Politika. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)

El pinochetismo planificó con precisión su plan económico neo liberal. Mandó un equipo de jóvenes economistas a formarse con los Chicago boys (Wikipedia los describe así: “Chicago Boys es una denominación aparecida en los años 1970 que hace referencia a los economistas liberales educados en la Universidad de Chicago, donde aprendieron de las ideas económicas de los estadounidenses Milton Friedman y Arnold Harberger.”) Así se estableció una “política económica de mercado con orientación neoclásica y monetarista, además de la descentralización del control de la economía”, que nunca fue cambiada ni cuestionada por los Gobiernos posteriores.

Está claro que el éxito de este plan tuvo mucho más que ver con el precio del cobre, que con las consecuencias positivas para la mayoría de la sociedad chilena.

Es evidente que aquella ola neoliberal, centrada en sectores de derecha y en el poder económico concentrado, y que está respaldadas por el Imperio estadounidense, ha entrado en crisis. Esa ola –con métodos novedosos y fraudulentos- se llevó puestos a los Gobiernos de base nacional y popular que habían florecido antes. Incluso, en Argentina, se nos tiraba por la cara un No vuelven más, despectivo y burlón.

Muy rápidamente esos proyectos de transformarnos en países productores básicos, que “vendíamos cueros de vaca y comprábamos cinturones” como en el Siglo XIX, nos aumentaron la pobreza y la indigencia, y nos fueron llevando a situaciones de injusticia social que han empezado a explotar.

El recule de Piñera y Moreno, que han dado marcha atrás con sus injustas medidas (con el FMI atrás en Ecuador, como corresponde), no asegura nada, porque buscarán otras vías y tomarán precauciones para que no les suceda lo mismo otra vez, pero la bandera está izada, porque estos Gobiernos inicuos han rebasado el límite de lo que la Sociedad quiere.

Ahora voy al título que elegí. ¿Por qué hablo de que Argentina puede liderar un retorno a mejores Gobiernos, que busquen la felicidad del pueblo y la soberanía de la Nación?

Porque el próximo 27 de octubre, podremos haber desalojado, por vías democráticas, por medio de las urnas, a uno de estos Gobiernos, que se auto denominaron neo liberales, aunque solo sean una banda que buscan que el poder quede en pocas manos que disfruten con la riqueza de todos/as.

Argentina puede hacer esto porque existió el Peronismo, esto es, un Movimiento Nacional y Popular que luchó, sufrió y fue perseguido por sus ideas políticas. Porque tiene organizaciones gremiales y sociales que saben lo que es ser parte del poder popular. Porque vivimos un proyecto de Comunidad Organizada que dejó huellas, estructuras, vocaciones, líderes, que siguieron trabajando por una sociedad mejor y nunca abandonaron el proyecto de un país justo, libre y soberano.

Por eso no hubo otro 2001 como el que nos dejó tanto dolor, en cambio, hubo una valoración objetiva del Gobierno de Macri y una elección de otra alternativa política que le diera la esperanza de vivir en un país mejor.

Por supuesto, faltan las elecciones nacionales que confirmen que, una vez más, el Peronismo tendrá la oportunidad de trabajar para que los/las argentinos/as tengamos una vida mejor.

Por lo tanto, de nosotros/as depende que esa esperanza se haga real.

Que podamos recuperar el MERCOSUR, no esos Tratados de libre Comercio que nos perjudican.

Que avancemos en una integración latinoamericana con los países que comparten un modelo continental que pueda competir contra los países centrales.

Que empecemos a reducir la pobreza y la indigencia

Que nos encontremos en una propuesta de país más justo y equitativo.

Que se abran las fábricas.

Que no se vayan los jóvenes.

QUE LA PATRIA SE PONGA DE PIE.

¿CÓMO SUPERAMOS LOS MENDOCINOS EL GANSISMO QUE NOS JODE?

¿CÓMO SUPERAMOS LOS MENDOCINOS EL GANSISMO QUE NOS JODE?

 

Ayer, en el Diario Jornada, de distribución gratuita, encontré otra nota de opinión que me pareció interesante para compartir.

No era nada menor, porque la había escrito el gran Rodolfo Braceli -que ha hecho muchas entrevistas espectaculares- sobre Quino, y con un título muy provocador: Mendoza, ¿se merece a Quino?

Como hace poco, después de las elecciones provinciales en Mendoza, planteé el tema del conservadurismo menduco (ELECCIONES PROVINCIALES 2019: ¿CUÁNTO DE GANSO TENEMOS LOS MENDOCINOS? https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/10/08/elecciones-provinciales-2019-cuanto-de-ganso-tenemos-los-mendocinos/), me pareció que este análisis y entrevista agregaban otro punto de vista a la visión de esta particularidad local.

En este blog digo: Mirar desde Mendoza no es sencillo, parece una ciudad grande, pero, en realidad, es una aldea grande, llena de gente brillante: músicos, programadores, hacedores de vino, escritores, deportistas (el olvido de los/las políticos/as no es casual), pero con una mirada conservadora y pacata en una buena parte de nuestra sociedad urbana.

Creo que esa descripción puede explicar perfectamente la aparente contradicción que destaca Braceli, y que son caras de la misma moneda.

De todos modos, deberíamos –es lo que yo hago- tratar de superar las limitaciones que este conservadurismo supone, y que nos perjudican, individualmente y como sociedad.

En este mundo que evoluciona tan velozmente -lo que ya es una dificultad para la mayoría de nosotros-, que, además, necesitemos referenciarnos en modos de ser que ya no tienen validez para resolver la vida actual, es un grave problema.

Pensemos en cómo ha cambiado Argentina en solo cuatro años –desgraciadamente para mal-, o todo lo que ha significado la Presidencia de Trump en el mundo.

Si no logramos actualizar qué Mendoza necesitamos para los próximos cincuenta años –y que puede ser muy diferente de la que conocieron nuestros padres, y hasta nosotros- no podremos generar el proyecto político que nos permita vivir felizmente en ella.

Muy poca gente critica las plataformas que nos avasallan por todos lados: Uber, Cabify, Pedidos Ya, etc. Tengamos en cuenta que ya se habla de uberización como fenómeno emergente, o sea que no se trata de fenómenos aislados, sino de tendencias mundiales que tienen que ver con la concentración económica que impulsan los países centrales. Muchas de esas plataformas significan la precarización del trabajo y la destrucción de fuentes laborales preexistentes, y deben de ser reguladas, y prohibidas, incluso, si perjudican a sectores locales que generan trabajo y riqueza.

Esto no quiere decir que no reconozcamos que el mundo ha cambiado y que hay que encontrar el modo de desarrollarnos y prosperar en esta realidad tan distinta de la en que hemos crecido.

Nuestra rica historia, que nos permitió transformarnos, desde ese mínimo 2,50% de superficie en oasis fértiles, en la cuarta provincia argentina, necesita hoy otra mirada, informada y moderna, para visualizar el progreso que necesitamos para no seguir retrocediendo y quedar solo como una provincia turística que depende del valor del dólar para subsistir.

Hagamos como Quino, o como Liliana Bodoc, o como los emprendedores innovadores, o como los que proyectaron en el siglo XIX una ciudad moderna.

Nuestra red de canales de riego toma como modelo lo que hacían las comunidades originarias. Esto es conservadurismo útil: tomar lo que sirva del pasado para crear un futuro mejor.

Dejo la nota de Braceli porque, además del tema descripto, muestra aspectos de la vida de Quino que son muy interesantes.

Pienso que sí, que tenemos derecho a levantar chapa con Quino, pero, también tenemos que seguir su ejemplo: revisar nuestra realidad, despojarnos de lo que no necesitamos (como las hojas que caen en nuestro bello otoño), y llenarnos de frutos nuevos.

 

Mendoza, ¿se merece a Quino?

Por Rodolfo Braceli

https://jornadaonline.com/rodolfo_braceli/212344-mendoza-%C2%BFse-merece-a-quino?-

VIERNES, 18 DE OCTUBRE DE 2019

Por estos días Quino no está cumpliendo años. Ni la Mafalda tampoco. Y entonces: ¿por qué esta columna? Simplemente porque a veces soy cantor. Y se me canta.

Damas y caballeros, aunque no resulte simpático, una vez más pregunto: ¿no es acaso una paradoja que Joaquín Lavado, el Quino, ¿haya nacido y aprendido a respirar en Mendoza?

Resulta oportuno insistir con la antipática pregunta: ¿el promedio de la sociedad mendocina -no todos, el promedio- está a la altura de la lucidez del inconformista hacedor de la niña Mafalda? Concretamente: el conservadurismo, la pacatería, los prejuicios, la contractura moral de nuestro promedio social ¿tiene derecho a sacar pecho/s con el Quino que hace algunos años ganó esa especie de Nobel que es el premio Príncipe de Asturias? ¿Qué hubiera sido de Quino si la dictadura del ’76 lo encontraba en Mendoza? ¿Le hubiera ido mejor que a Di Benedetto, que a Jorge Bonnardel?  Hagámonos cargo de las preguntas. Voy por Joaquín Lavado. Lo primero que hizo fue nacer (Mendoza, 932). A los 21 años hizo pie en Buenos Aires, y de aquí al mundo. Cierto día de 1967 vino de pasada a Mendoza y lo entrevisté. Otros encuentros nos sucedieron ya en Buenos Aires: en 1987 para hacerle el reportaje-prólogo destinado a su antología “10 años de Mafalda”. Después lo entrevisté en 1990 y en 2001. Pasados los años observé a un Quino que superaba el corsé del denso pesimismo y se animaba a la alegría, desanudaba su grave timidez.

Repaso: tenía Quino 35 años cuando lo entrevisté por primera vez. No nos tuteamos. Le entré mal: “¿Cómo es posible que no le guste el fútbol?” Me respondió disgustado: “¿Acaso eso es una tragedia?” Le respondí: “No. Es una lástima”. Después le pregunté: “¿A dónde va a parar el mundo?” No encontró palabras. Le pedí que me respondiera con un dibujito en una servilletita. Y Quino con mi birome dibujó primero un hombrecito de anteojos (yo), después un globo terráqueo… El hombrecito pateaba el globo, lo convertía en balón. Adiós planeta, adiós.

Dos décadas después lo volví a reportear. Quino venía de vivir en Europa los años del limbo del infierno, a partir de 1976. Le pregunté sobre el día de su nacimiento.

-Sólo sé que nací a las cuatro de la tarde. Entre los 10 y los 18 años viví asediado por la muerte: un abuelo, mi madre, mi padre… No podía escapar del luto: puerta entornada, nada de radio ni de música ¡y un brazalete negro! Con ese brazalete me sentía un nazi. Feo, ¿no?

-¿Cómo era Quino a la edad de Mafalda?

-Muy solitario. No jugaba a la pelota; por mi timidez espantosa no quería ir a la escuela. Sólo quería dibujar. Mi madre me convenció de que, si quería dibujar con los globitos, como en las historietas, también tenía que escribir los textos. Y a escribir iba a aprender sólo yendo a la escuela. Fui. Mientras, me acercaba a mi tío Joaquín Tejón, que era pintor, dibujante publicitario. Ahora me viene una imagen lejana: un día mi madre trajo una enorme mesa de madera clara, de álamo… yo me acosté boca abajo sobre ella y la fui cubriendo de dibujos… Ella me dijo: “Si quieres seguir dibujando tienes que lavar la mesa cada vez.”

– ¿Cuál es la clave de Mafalda?

-Una contradicción: a uno de chico le enseñan cantidad de cosas que no deben hacerse porque hacen daño… pero resulta que cuando uno abre los diarios se encuentra con que los adultos perpetran masacres, guerras, etc.

   (Quino metía el dedo en nuestra llaga: la hipocresía. Siguió contando.)

-No reniego de Mafalda. Fueron diez años de mi vida y la de Alicia, mi mujer. Pero el viejo Oski tenía razón: la permanencia en la historieta me endureció la línea… Para que los personajes me salieran iguales… a veces los calcaba. Fue duro eso: Alicia debió soportar esta rutina y resolver mi vida exterior con el mundo. Hay dibujantes a los que mantener su historieta les costó el matrimonio. Mucha gente me dice “Quino, ¿por qué mató a Mafalda?” Si seguía, la historieta iba a terminar por liquidar al dibujante.

-Si hoy le pregunto dónde va a parar el mundo, ¿qué me dice?

-Iremos a parar al espacio. Porque volaremos en cohetes. Yo era muy pesimista, viajando aprendí cosas. En Cuba vi lo que puede la voluntad y la unidad. Aun en la pobreza, con el esfuerzo común se puede conseguir salud, educación, alimentación.

– ¿A dónde cree que vamos a parar cuando dejamos de respirar?

-A la nada.

-Confiéseme alguna íntima maldad suya.

-A ver… je. de chico, jugando solo, miraba mucho a las hormigas: las negras grandotas, buenazas; las chiquitas coloradas, malísimas; y las marroncitas, que no eran dañinas. Miraba las terribles guerras entre las hormigas, quedaba la tendalada. Algunas veces atrapaba una mosca viva, le arrancaba las alas y la arrojaba al centro del hormiguero. Hoy me da escalofríos decirlo.

  (El Viernes Santo del 2001 ya nos tuteábamos. Le pregunté si seguía incrédulo:)

-No, creo muchísimo… Soy agnóstico; no sé, ateo también. Creo en taaantas cosas. soy un animista. He sido educado como hijo de republicanos españoles. Mi vieja, Antonia Tejón, y mi abuela eran comunistas. Mi abuelo también ¡muy anticlerical!

-La carencia de un Dios, ¿te desasosiega?

-No. Porque creo en aquel árbol y en el sol y en la lluvia y en los pajaritos. Mirá, Rodolfo, la otra noche soñé con una pareja de pajaritos. Venían a invitarme a su boda.

Posdata.  Puse una pregunta en remojo sobre la paradoja que significa que el Quino haya nacido en Mendoza. Un sitio con muuuuy alta tasa de mentalidad pacata. Digamos que a la Mendoza neoliberal, conservadura, el Quino le salió por la culata. ¡Brindemos por Antonia Tejón, la autora del autor de la Mafalda!

 

* zbraceli@gmail.com == www.rodolfobraceli.com.ar

ADOLFO ARIZA

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NOTAS SOBRE LA POBREZA ANTES DE LAS ELECCIONES

NOTAS SOBRE LA POBREZA ANTES DE LAS ELECCIONES

PRIMERA

Los titulares de los medios dieron la noticia de que el Premio Nobel de Economía se concedió a investigaciones para aliviar la pobreza. Se trata de que Banerjee, Duflo y Kremer han contribuido a desarrollar políticas e incentivos para ayudar a los hogares más pobres. Concretamente, dice: “por su aproximación experimental al alivio de la pobreza global”.

A pesar de que he leído algunas opiniones que discrepan con la capacidad de esta metodología para aplicarse globalmente y generar patrones válidos en diferentes contextos, está claro que son un importante aporte en pos de reducir el flagelo de la pobreza en el mundo. Justamente, que la Academia sueca –con sus criterios tan particulares a veces- haya priorizado este tema refleja el peso del problema.

SEGUNDA

El INDEC dio a conocer la cifra de pobreza en el país y también en Mendoza. Tal como se esperaba, el número sigue creciendo y en la provincia trepó al 37,6% de las personas, y al 27,3% de los hogares. A nivel país la cifra es de 35,4% y 25,4% respectivamente.

Las cíclicas crisis de nuestro país han hecho que los niveles de pobreza también hayan sido variables. Trataré de mostrar algunos datos que ayuden a la comprensión del problema desde el retorno a la democracia.

En general, “Si bien la pobreza multidimensional se redujo lentamente en la Argentina en las últimas décadas (como se explicó en esta nota), entre 1983 y 2018 la pobreza medida por ingresos sólo disminuyó después de las dos crisis macroeconómicas, luego de que había crecido, y “en el período de excepcionales circunstancias externas durante parte de los 2000”, según destaca un estudio del Cedlas, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Según la misma fuente, en octubre de 1982 la pobreza en el Gran Buenos Aires llegaba al 21,6% de los hogares (CEPED-UBA).

Cuando finalizó el mandato de Cristina Fernández la pobreza habría bajado de 37% a fines de 2007 a 30% a principios de 2015.

Por eso, una de las promesas incumplidas de campaña del macrismo fue la de “Pobreza cero”, incluso como parámetro absoluto de evaluación del éxito de su gestión.

Sin embargo, “Los datos que publicó hoy el INDEC -que son comparables con los del Cedlas- muestran que en la primera mitad de 2019 la pobreza llegó al 35,4% de las personas y la indigencia al 7,7% de los argentinos, siendo los niveles más altos desde 2009 -al tomar la estimación del Cedlas-.” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Aunque el macrismo rechazó la observación está claro que, además de la tragedia de la pobreza e indigencia en sí mismas, tienen incidencia en la criminalidad y narco criminalidad.

TERCERA

Es imprescindible que el próximo Gobierno tenga un Programa que permita empezar a revertir la pobreza, más allá de los largos plazos que requiere superar significativamente el problema.

Por eso, me pareció necesario hacer conocer el Plan Alimentario que presentó Alberto Fernández, en caso de que sea el próximo Presidente de los Argentinos.

Dada la cercanía de las elecciones generales, creo que es imprescindible asegurarnos de que la próxima Gestión tenga una propuesta consistente, no promesas mediáticas.

El candidato opositor dijo que, si bien el plan “puede ser implementado inmediatamente”, prevé medidas a tomar a nivel ejecutivo.

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, convocó a la sociedad a poner en marcha una política de Estado “para terminar con su mayor vergüenza, que es el hambre”. Fue durante la presentación de la campaña “Argentina contra el hambre”, que se hizo en la Facultad de Agronomía, donde estuvo acompañado por líderes empresarios, de opinión pública, sindicales, de organismos de derechos humanos y a las organizaciones sociales y religiosas, entre otros sectores.

En qué consiste

Bajo el título “Argentina sin hambre, comer es un derecho y no un privilegio”, el plan marca siete ejes: mejor alimentación y nutrición; bajar el precio de los alimentos; generar más ingresos familiares; romper el círculo hambre, exclusión, pobreza; crear empleos; articular en red de alimentación con salud, educación, desarrollo local y generación de trabajo; y por último, implementar un sistema de alimentación sustentable y sostenible desde la producción hasta el consumo (mejorando prácticas, producción y precios).

Prevé tres etapas en su implementación: acciones urgentes, locales y estructurales para la puesta en marcha de cinco patas básicas del plan: constituir el Consejo Federal Argentina sin Hambre; acceso a la Canasta Básica de Alimentos; canales de comercialización y economía social; Programa Nacional de Seguridad Alimentaria y Sistema Federal de Financiamiento.

Amén de la injerencia de los Ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud y Producción y trabajo, se coordinarán los esfuerzos del Gobierno nacional con las provincias y los municipios.

Consejo Federal

El Consejo Federal Argentina sin hambre estará integrado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, Iglesias, organizaciones sociales y otros actores locales, espacio en el que articularán acciones los tres niveles del Estado.

Estará complementado con la creación del Observatorio Interdisciplinario ”Argentina sin hambre“ con la función de realizar el monitoreo, seguimiento y evaluación del plan.

Alimentos

Para garantizar el acceso a la Canasta Básica de Alimentos (CBA), proponen: regulación de precios; creación por Ley del Programa Precios Cuidados; fortalecer y ampliar la Tarjeta de Alimentación; implementar una nueva CBA Saludables: crear una gran red de círculos de productores locales y consumidores para comprar a precios baratos frutas, verduras, lácteos y carnes; control sanitario y nutricional; refuerzo alimentario escolar; elaborar una CBA de Primera Infancia; devolución del IVA a las familias en situación de vulnerabilidad sobre los productos de la CBA, destinada prioritariamente a titulares de los derechos a la AUH y la Asignación por Embarazo, de la pensión y jubilación mínima, y de pensiones por discapacidad; y reducir los precios de los productos saludables.

Comercialización

En cuanto a los canales de comercialización y economía social, anticipan: promover la sanción de una Ley de Góndolas; créditos a tasas bajas e incentivos a la economía social y la agricultura familiar; promover el Compre Argentino; crear un Sistema de Financiamiento y Apoyo técnico a la producción de alimentos; financiar infraestructura para agregado de valor; Generar programas de articulación conjunta con Inta/Inti /Inaes; promover Marcas Colectivas productos nacionales alimenticios; régimen especial impositivo para figura colectiva de cooperativa de la agricultura familiar; restituir el monotributo agropecuario y el monotributo a cooperativas sociales; impulsar la Ley de Economía Social, Solidaria y Popular, entre otros.

Seguridad alimentaria

Sobre el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria, indicaron: articular controles de salud en establecimientos educativos; programas de educación y nutrición saludable; transformación progresiva de Comedores Comunitarios y Merenderos en Centros Comunitarios de Seguridad Alimentaria y Nutricional; crear una red de Promotoras y Promotores de Seguridad Alimentaria y Nutricional con todas las madres que perciben la AUH, de los programas Haciendo Futuro, Primera Infancia, etc.; incluir alimentos frescos (frutas, verduras, carnes y lácteos) en las políticas públicas compradas por el Estado a la agricultura familiar y campesina y a micro, pequeñas y medianas empresas; crear becas para estudiantes de carreras vinculadas a la nutrición y a la alimentación, etc.

Financiamiento

Por último, en cuanto al Sistema Federal de Financiamiento, establecen que estará: financiado por un Fondo Federal de Alimentación y Nutrición sobre la base de un porcentaje del presupuesto nacional; Compre estatal a los productores de la economía social y popular, de la agricultura familiar y campesina y a micro y pequeñas empresas; y transferencias de recursos Nación, Provincias y Municipios.

NO HAY MARGEN DE ERROR, QUE NUESTRO VOTO SEA ÚTIL PARA LA MAYORÍA DE NUESTRA SOCIEDAD, NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA DE LOS ARGUMENTOS QUE APELAN A NUESTRAS EMOCIONES BÁSICAS.

QUE NO NOS VUELVAN A MENTIR, MIREN CUÁNTO HEMOS PERDIDO EN ESTOS CASI CUATRO AÑOS.

¿QUÉ ES, EN VERDAD, NUESTRO FRACASADO NEOLIBERALISMO CRIOLLO?

¿QUÉ ES, EN VERDAD, NUESTRO FRACASADO NEOLIBERALISMO CRIOLLO?

En la entrada anterior traté de colaborar con la comprensión de las razones que llevaron a los mendocinos a elegir continuar con un Gobierno que es parte del macrismo que ha devastado Argentina.

Mirando medios digitales, encontré en Página 12 del 10 de octubre de 2019, esta nota que reproduzco abajo. Realmente, me pareció excelente porque logra una descripción y una explicación excelentes de lo que Halperín llama el Capitalismo de derecha, lo que es una mejor denominación de este “neoliberalismo progresista” (en Argentina es solo el nombre, claro).

Tal vez alguien podrá discutir los conceptos del autor, pero en verdad me quedó una visión integral de la situación actual, y encontré sentido a muchos términos o posiciones que andan dando vuelta por ahí: anti populismo, rechazo de organizaciones y políticas populares, defensa de un republicanismo externo, alianza con el mundo empresario, operaciones judiciales contra la oposición, Gobiernos de derecha, etc.

No es difícil sentir que este mundo de hoy es contradictorio, paradojal y cargado de incertidumbre, por eso me pareció muy bueno que alguien intentara su explicación integral.

La comparto, estaría bueno que, si hay otras opiniones, o aportes, se incorporaran al blog: entender lo que nos pasa, sobre todo en estas instancias electorales, es mejorar nuestra capacidad de intervención en la realidad.

Finalmente, es importante entender que este macrismo en retirada, casi en desbande, fue una mala versión de este neoliberalismo global en extinción, que fracasó por ineptitud, pero también por incapacidad de entender la política que requiere el mundo y qué es Argentina, su historia, sus organizaciones, sus ideas.

El progresismo ya no es lo que era

Por Jorge Halperín

https://www.pagina12.com.ar/224433-el-progresismo-ya-no-es-lo-que-era

Si algo tiene de distinta la última versión neoliberal en Argentina, la de Macri, es que enamoró a amplios sectores de clase media, como el gobierno de Menem, pero también sedujo en su momento a muchos intelectuales progresistas que fueron enemigos de Menem en los ’90, y que en 2015 llegaron a saludar a Cambiemos como una “derecha moderna”.

¿Cómo lo logró? En gran parte hay que atribuirlo a un enemigo común, el peronismo kirchnerista, que es tanto el fenómeno maldito de la sociedad burguesa que hoy hablamos de progres de derecha. En otras palabras, el peronismo de los primeros 15 años del milenio provocó reacciones no sólo en la oligarquía y en clases medias aspiracionales sino también en izquierdas y en gente frustrada de las izquierdas.

¿Qué clase de categoría es progres de derecha?

Lo define Nancy Fraser, que es una filósofa política y feminista estadounidense de quien acaba de publicarse entre nosotros el libro “¡Contrahegemonía ya!”.

En una conversación celebrada el año pasado con Shray Mehta, sociólogo de South Asian University, en Nueva Delhi, Fraser plantea que la agenda de justicia social de la izquierda fue secuestrada por lo que ella llama el “neoliberalismo progresista”. Y cree que, como solución, una economía política marxista matizada puede guiar a la izquierda para reconquistar a las masas con una agenda adaptada a nuestro tiempo.

El hindú le habla de lo que califica como “alarmante” ascenso de líderes populistas en el mundo, pero está pensando en los votos masivos que dieron triunfos a Trump, el Brexit, a Modi o al Movimiento Cinco Estrellas en Italia.

Es decir, un populismo de derecha.

Y Fraser define que el populismo es síntoma de una crisis hegemónica del capitalismo –o, mejor dicho, de una crisis hegemónica de la forma específica que hoy presenta el capitalismo: una variante globalizante, neoliberal y financiarizada–.

Dice que este régimen capitalista financiarizado sustituyó al modelo anterior de capitalismo gestionado desde el Estado, y redujo las conquistas de las clases trabajadoras.

Afirma Fraser: “He llamado a este bloque ‘neoliberalismo progresista’”. Como poder dominante, el neoliberalismo progresista se centró en los estados más poderosos del norte global, aunque hizo avanzadas en todas partes, incluyendo América y el Asia Meridional. Son ejemplos el Nuevo Laborismo de Tony Blair, el Nuevo Partido Demócrata de Clinton, el Partido Socialista en Francia y los gobiernos recientes del Partido del Congreso en la India.

¿Cómo identificarlos? Porque combinan políticas económicas regresivas y de cuño liberal con políticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Su política económica se centra en el “libre comercio”, lo que significa, en realidad, el libre movimiento del capital, y en la desregulación de las finanzas, que da más poder a inversores, bancos centrales e instituciones financieras globales para dictarle políticas de austeridad al Estado por decreto y mediante el arma de la deuda (Lagarde en Argentina).

Mientras tanto, esta derecha seduce y gana reconocimiento con una comprensión liberal del multiculturalismo, el ecologismo y los derechos de mujeres y LGBTQ [lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer].

Son plenamente compatibles con la financiarización neoliberal. ¿Por qué? Porque estas comprensiones son meritocráticas, esto es, no igualitarias. Orientando la discriminación, tratan de asegurar que unos cuantos individuos “con talento” de “grupos poco representados” –sólo unos cuantos– puedan llegar a la cima de la jerarquía corporativa ¡y lograr puestos por los que les paguen como a los hombres blancos heterosexuales de su misma clase!

Lo que no se dice, en cambio, es que mientras esta minoría “rompe el techo de cristal”, todos los demás siguen atrapados en el sótano.

El reconocimiento ha funcionado como coartada del lado económicamente regresivo. Ha facilitado que el neoliberalismo se presente como cosmopolita, emancipatorio, progresista y moralmente avanzado –en oposición a unas aparentemente provincianas, retrógradas e ignorantes clases obreras–.

Muy bien, agrega Fraser: el neoliberalismo progresista fue hegemónico durante un par de décadas. Presidiendo grandes aumentos de la desigualdad; entregó una gran prosperidad principalmente al 1% más rico, pero también al estrato profesional directivo.

Quienes fueron atropelladas fueron las clases trabajadoras del norte, que se habían beneficiado de la socialdemocracia; los campesinos del sur, que sufrieron un renovado despojo por medio de deudas a escala masiva. Y también sufrió un creciente sector urbano sometido a la precariedad en todo el mundo.

Lo que se ha llamado populismo es una revuelta de estos estratos contra el neoliberalismo progresista. Votando a Trump, el Brexit, a Modi o al Movimiento Cinco Estrellas en Italia han manifestado que no quieren seguir siendo corderos sacrificados en un régimen que no tiene nada que ofrecerles.

Y el liberalismo tiene una larga historia en lo que se refiere a intentar deslegitimar su oposición –estigmatizando a su oponente por ser, por ejemplo, “estalinista”, “fascista”, lo que sea–. Esto es sin duda lo que está ocurriendo en la actualidad con el término “populismo”.

Desde luego que Cambiemos ha sido una muy adulterada versión de aquel neoliberalismo progresista. Tienen mucho mayor impacto sus diatribas contra el populismo que sus escasos tintes “progres”, pero estos también forman el combo: el ambientalismo simbolizado por las bicisendas y vaciado por el rabino Bergman; el apoyo a Margarita Barrientos y sus comedores; la nueva mirada de género apenas esbozada al estimular el debate sobre la legalización del aborto, debate rápidamente abortado por Macri; las ideas de “libertad” y “República”, retóricas e insípidas pero útiles para descalificar al populismo peronista.

La naturaleza esencialmente retrógrada del modelo de Cambiemos, concebido casi exclusivamente para los grandes grupos de negocios, ha producido un colapso que deja a la intemperie a esos sectores progres que sucumbieron en 2015. Pero el ímpetu revulsivo del peronismo de la inclusión sigue siendo un factor de rechazo para estos liberales tardíos.

No cederán. En todo caso, emprenderán su viaje por el desierto, a la espera de un nuevo canto de sirena.

ELECCIONES PROVINCIALES 2019: ¿CUÁNTO DE GANSO TENEMOS LOS MENDOCINOS?

ELECCIONES PROVINCIALES 2019: ¿CUÁNTO DE GANSO TENEMOS LOS MENDOCINOS?

Desde que terminaron las elecciones provinciales recientes, tuve la intención de subir una entrada sobre esta Mendoza y el peronismo local que perdió las elecciones. Me demoré, y el 3 de octubre en Página 12, Javier Ozollo presentó un buen análisis -que incluyo más abajo-, con lo que mi idea perdió sentido.

Sin embargo, creo que puedo hacer algunos aportes propios o acotaciones que sean útiles a los que les interese el tema.

Una aclaración inicial: vi en el perfil de Patricia Slukich un posteo sobre la nota que menciono, que incluye observaciones de Laura Antún en la que se destacan muchos logros mendocinos, a modo de contraposición con lo que dice Ozollo; sin embargo, el mismo autor aclara que su nota es solo un análisis electoral de coyuntura, y que no debe de ser leída de otra manera. Personalmente, en este blog Miradas desde Mendoza, digo: Mirar desde Mendoza no es sencillo, parece una ciudad grande, pero, en realidad, es una aldea grande, llena de gente brillante: músicos, programadores, hacedores de vino, escritores, deportistas (el olvido de los/las políticos/as no es casual), pero con una mirada conservadora y pacata en una buena parte de nuestra sociedad urbana.

Estos rasgos no descalifican la enorme historia mendocina, pero intentan describirla, y no podemos ignorarlos a la hora de comprender la elección de referencia.

Yendo al tema de la nota: coincido con Javier en que el porcentaje de votos del Peronismo mendocino es, más o menos, el histórico, así que no cabe el análisis conspirativo de que hubo compañeros/as que no la votaron. Sin embargo, hay otro rumor conspirativo que se puede mencionar: Anabel era la candidata que Cornejo quería. Es difícil saber cuánto pudo influir en que lo fuera, pero es real que, si bien el Gobernador de Mendoza no ha demostrado ser un gran político, que haya gobernado con un proyecto importante, y que nos hiciera avanzar como Provincia, sí ha dejado en claro su capacidad para la intriga política. Lo hizo durante el Gobierno del Paco Pérez, trabándole el endeudamiento provincial, con el objetivo de que cayera en cesación de pagos. Lo logró, lo vivimos, y eso ayudó bastante a ganar la elección, aunque, después, argumentando lo contrario de lo que objetó a Pérez, tomara una importante deuda pública. Esto lo demuestra un informe del Observatorio Económico Regional Urbano, dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que expresó que la deuda pública de Mendoza registró un incremento entre el 2015 y el 2018 de 3,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG). Es más, Cornejo siguió usando los problemas de caja de Pérez como argumento electoral hasta ahora, al igual que el Gobernador electo, Rody Suárez.

Esto –como otras objeciones políticas que se pueden hacer a la gestión de Cornejo (una visión electoralista y cosmética muy diferente de un proyecto político serio y del vuelo que merece Mendoza, el ítem aula, la inseguridad o los problemas de presupuesto del sistema de salud)-, no fue considerado por los votantes mendocinos, que lo apoyaron fuertemente.

Hay que destacar que la oposición fue muy complaciente con que Cornejo terminara su gestión con una aureola de éxito que era discutible, más de allá de sus habilidades como intrigante político (que es una virtud necesaria, pero no suficiente) y como administrador.

Solo un comentario más sobre los candidatos: Anabel fue una buena candidata, trabajó bien, con solidez y capacidad, e hizo una buena elección; sin embargo, reitero las objeciones que hice cuando presentó su candidatura: me pareció que había armado las candidaturas sobre un Peronismo histórico que ya había fracasado y que, a muchos militantes, y a la misma sociedad, no convencían, o directamente, lo rechazaban.

En Guaymallén, donde vivo, eso fue muy claro, se dejó de lado a dirigentes y militantes valiosos y reconocidos, y tuvimos que acompañar a un candidato al que muchos le reclamábamos por su responsabilidad en el bochorno que significó que Luis Lobos estuviera al frente de la Comuna. Fue difícil la campaña, y no pudimos remontar esa imagen negativa nunca.

Creo que corresponde el análisis del peso que tuvo el conservadurismo mendocino en los resultados de estas elecciones, porque, si un gran porcentaje de argentinos/as ha sido capaz de revisar su apoyo al macrismo, y votar por otra opción con la esperanza de tener un mejor Gobierno, que Mendoza siga sosteniendo a una gestión que tiene responsabilidad directa con la llegada y permanencia del macrismo en el poder, tiene que haber factores locales que expliquen esa decisión.

Recordemos que Sanz tuvo mucho que ver con la Convención Radical que, en su momento, aceptó la alianza con el PRO, y que Cornejo es el Presidente de la UCR que se cansó de defender al macrismo y a sus ideas, hasta que tuvo que ocultar al Presidente para que no se los llevara puestos.

¿Por qué no darse cuenta de esto? ¿Por qué cuatro años más de lo mismo? ¿Por qué lo votaron hasta los pequeños productores que están en la lona?

Incluso Cornejo tratará de impulsar la minería metalífera que muchos mendocinos rechazan.

O sea que lo ganso sigue funcionando, con su carga de anti peronismo esencial, y se ha integrado a una variante de radicalismo menduco que es el que nos gobierna.

Una aclaración final: hubo un conservadurismo que tuvo mucho que ver con el desarrollo de Mendoza. Son los dirigentes que pusieron las bases de la que fue, por lejos, la Provincia más importante del oeste argentino. Si vemos lo que ha progresado San Juan (y comparto las críticas al modelo de extracción metalífera que lleva a cabo), nos daremos cuenta de que necesitamos replantearnos qué Provincia queremos para nosotros y nuestros descendientes.

Si no lo hacemos, y no generamos los dirigentes que nos defiendan y la organización que asegure que el proyecto político sea lo mejor para Mendoza, seguiremos retrocediendo, y yendo al Plumerillo a despedir a nuestros hijos que buscan el lugar en que puedan cumplir los sueños que acá no podrán.

Tengamos esto en cuenta en las próximas elecciones: nos estamos jugando mucho.

Opinión / Lo que dejaron las elecciones provinciales

Mendoza, la pacata

Por Javier Ozollo

https://www.pagina12.com.ar/223263-mendoza-la-pacata

En las recientes elecciones de Mendoza, el Frente Cambia Mendoza ganó la gobernación con el 49,88 por ciento de los votos, seguido por el Frente Elegí con el 34,96 por ciento. Muy atrás quedaron, el nuevo partido provincial Protectora, con el 8,44, y el FIT, con 3,30. De esta manera, el oficialista Rodolfo Suárez, sucesor de Cornejo y de fuertes lazos con Macri, fue elegido gobernador con una diferencia de casi 15 puntos sobre la candidata opositora Anabel Fernández Sagasti, representante en la provincia de Alberto Fernández.

Nuevos escenarios

Si bien Anabel mantuvo el mismo porcentual que en las PASO provinciales de junio obtuvo todo el Frente Elegí e incluso, en votos nominales, aumentó su caudal (lo que hace inviable cualquier análisis serio de “fuego amigo”), lo significativo de la elección es que la brecha aumentó en alrededor de 7 puntos en relación con las primarias y que el Frente no pudo capturar todos los votos de Alberto en las PASO nacionales, en un contexto de debacle política y económica del oficialismo a nivel nacional, del cual es socio el radicalismo local.

La población mendocina, en su mayoría, desmejoró su condición económica, sin embargo, no se ha comportado electoralmente a nivel provincial de acuerdo a ello, y sí lo ha hecho a nivel nacional: el Frente de Todes ganó las PASO nacionales en la provincia por 3 puntos.

A pesar de las posibilidades de gestión de las provincias, está claro que la política económica es principalmente resorte del gobierno nacional. Por lo tanto, para los ciudadanos los problemas económicos tienen dimensión nacional y el éxito o fracaso depende de la gestión nacional. La inflación, la deuda, los servicios energéticos, valor del dólar, etcétera, son, según el votante medio, problemas nacionales.

Primer acierto obvio del oficialismo mendocino, desdoblar la elección y desmarcarse profundamente del gobierno de Macri. Digamos rápidamente, el mendocino votó mayoritariamente con el bolsillo a Alberto Fernández y con las creencias a Rodolfo Suárez.

Se puede inferir que la elección nacional provocó una “sobre-reacción” cultural, y la diferencia a favor de Cambia Mendoza provino de un aumento en la cantidad de votantes (del 74,6 al 79 por ciento del padrón), de una disminución de los votos en blanco (del 3,74 al 2 por ciento), del vuelco de los votantes de los partidos que no obtuvieron el mínimo en las PASO, y de un insignificante porcentual de votantes peronistas no conformes con la candidata del Frente Elegí.

Ahora bien, ¿cómo se compone el sistema de creencias, valores y expectativas de los mendocinos? Muy por encima podemos decir que Mendoza, basada en el desarrollo de la industria vitivinícola, entre otras cuestiones, ha generado pautas culturales conservadoras en lo político. Ese conservadurismo político ha tenido tres vertientes: el conservadurismo tradicional, que se ha identificado más o menos con el Partido Demócrata (PD) y recoge históricamente un 15 por ciento aproximado del electorado; el conservadurismo republicano y de clase media, que se ha identificado con el radicalismo y ha tenido un piso del 30 por ciento histórico, y finalmente el conservadurismo popular, adscripto al peronismo y que se sostuvo en otro 30 por ciento histórico. Queda un 25 por ciento que se reparte en los indecisos que basculan entre una y otra según la coyuntura, los nuevos partidos y la izquierda clasista. Ahora bien, ¿si todos son mayoritariamente conservadores por qué sólo el espacio popular y nacional puede impulsar candidat@s progresistas?: por su origen de clase, el conservadurismo tradicional tiene poco margen para oscilar a posiciones fuera de las ideas conservadoras clásicas (clasismo, liberalismo y neo liberalismo, catolicismo, admiración por la cultura hegemónica mundial, etc.), mientras que en el otro extremo, por lo mismo, el conservadurismo popular tiene mayor margen para bascular y puede ir desde candidatos conservadores hasta candidatos abiertamente progresistas y disruptivos como Anabel.

El segundo acierto (este estructural y no coyuntural) de Cornejo fue subirse a la ola de derecha y aliarse al sector conservador tradicional (el PD) y así subir el piso histórico del radicalismo. Eso le significó transformar al radicalismo mendocino en el nuevo partido de derecha, pero ganando elecciones. Como efecto de este segundo acierto es la imagen del candidato Suarez, el típico hombre blanco rubio, anti-derechos, con traje almidonado y parco en su elocuencia. Una imagen acorde a la nueva estructura de Cambia Mendoza y a ese piso de 45 por ciento de votantes de ambas identidades conservadoras.

El tercer acierto es más bien territorial. Los municipios de Mendoza, vía endeudamiento provincial, se llenaron de pavimento, plazas y circuitos para bicicletas. No hay cambios estructurales ni mejoras profundas, pero hay mejoras que “se ven”.

Los errores de la oposición fueron también importantes. Un primer error es histórico: los anteriores gobiernos justicialistas de Celso Jaque y Francisco “Paco” Pérez no supieron aprovechar la ola económica de crecimiento que produjeron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández a nivel nacional. Este es un punto en el cual machacó Cambia Mendoza en campaña. Un segundo error es territorial y también histórico. Muchos de los intendentes peronistas, en los departamentos más populosos, hicieron hasta el 2015 gestiones muy malas o con importantes niveles de corrupción. En su comparación las gestiones mediocres de los intendentes de Cambia Mendoza, con plazas y adoquines, fueron valoradas por los votantes.

Hay un punto que no se puede considerar un error sino un acierto, aunque influyó negativamente en la elección tomando en cuenta la matriz conservadora de una mayoría de la población. En una Mendoza pacata, Anabel, mujer, joven, progresista y de La Cámpora, … fue demasiado.

Finalmente, hay un error enorme que se podría cometer: pensar que una elección de particularidades muy específicas como las mendocinas puede nacionalizarse. Lo que para Mendoza fue demasiado, para la Argentina puede ser imprescindible.

* Javier Ozollo es director de la Maestría en Política y Planificación Social, Universidad Nacional de Cuyo.