ARGENTINA EN DEFAULT SELECTIVO: YA NOS HABÍA PASADO, PERO AHORA ES PEOR
Hoy, finalmente, el Gobierno admitió el fracaso de su plan económico, y, por lo tanto, del político, porque siempre planteó su éxito como medida del proyecto del macrismo. Página 12 lo titula así:
El Gobierno no puede pagar y pide más plazo.
Lacunza anunció la reestructuración de la deuda pública
“Después de una jornada frenética en los mercados financieros, con otra pérdida de reservas de más de 500 millones de dólares, el ministro de Hacienda reconoció la imposibilidad de cubrir los vencimientos en tiempo y forma y planteó una reestructuración general de la deuda, de corto y largo plazo, local e internacional. Lacunza también admitió que está virtualmente caído el acuerdo con el FMI y planteó que se buscará “reperfilar” los vencimientos con el organismo. No se privó de atacar a los opositores.”
Es una situación semejante a lo que pasó en el 2014, cuando los fondos buitres no aceptaron el pago de Argentina y fueron a los Tribunales de Nueva York (Juez Griesa).
Se declaró un default selectivo; esto significa que de todas las deudas que tiene un país, no se está cumpliendo con una parte.
Es conocido el final de esta historia, y no lo digo porque tengamos un riesgo inminente de caer en las manos (garras, mejor) de los holdouts, pero nos acerca, porque este riesgo país de 2012 puntos básicos, permite a los capitales especulativos adquirir nuestros bonos a valores muy bajos, y aumenta la dependencia económica y financiera.
El Gobierno hablo de “reperfilamiento”, lo que es un eufemismo por restructuración, palabra que quiere evitar. Algunos lo llaman MEGACANJE, y no es un término alocado.
¿Qué se anunció?
“El Gobierno anunció una reestructuración de deuda con bonistas, bancos y el Fondo Monetario Internacional. Tras reconocer la imposibilidad de afrontar los próximos vencimientos de deuda, lo que quedó reflejado en que la licitación de letras de este miércoles quedó desierta, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, presentó cuatro puntos que buscan extender los plazos de vencimientos de estos y otros instrumentos. La voluntad de los bancos y acreedores será clave para determinar si la operación tendrá o no éxito. Es decir, el gobierno de Cambiemos condujo a la Argentina a una nueva cesación de pagos. Una semana después de asumir, Lacunza reconoció que habrá que renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y no informó si habrá un nuevo desembolso del organismo, como estaba previsto se hiciera el mes próximo. “Vamos a reperfilar los vencimientos con el FMI”, confirmó el ministro de Hacienda.”
Que sea selectivo, no quiere decir que no sea default, y mucho peor que el del 2014, porque, en ese momento, había una economía funcionando, y reservas en dólares, cosa que no ocurre ahora.
Veamos las medidas:
El primer punto corresponde a una renegociación de los plazos de Letes y Lecap en poder de los inversores institucionales, que representan el 10% de los tenedores, pero más del 90% del capital en esos instrumentos. Para éstos se extenderá entre tres y seis meses el vencimiento. Para los tenedores individuales no habrá, por el momento, una renegociación de los plazos de cobro, según informó el ministro. Lacunza no brindó detalles de cuál sería la estrategia si los bancos rehusaran no cobrar los vencimientos en tiempo y forma.
La segunda medida que anunció Lacunza es el envío al Congreso de un proyecto de ley para la reestructuración de deuda local, la cual se realizará sin quita de capital o intereses, contraviniendo la ley de administración financiera.
El tercero anuncio incluye una extensión de vencimientos de bonos bajo legislación extranjera y contengan cláusula de acción colectiva.
El último punto anunciado es el inicio de conversaciones para un “reperfilamiento” de los vencimientos con el FMI, los cuales caían principalmente en 2021-2022.
O sea que se llega a este default, medida dura y extrema, que va a crearnos muchos problemas, porque el Plan económico ha fracasado y no puede resolver la terrible situación del país, que –hay que recalcarlo- el mismo Gobierno provocó.
Las Letes y otras letras no se iban a renovar en buena parte, y esa plata iba a ir al dólar, aumentando la creciente dolarización del país. Es cirugía mayor, pero no para salvar al enfermo, sino para ganar tiempo, y que el país no se vaya de las manos.
El Ministro, mintiendo, claro, dice que va a ser una solución, no solo a corto plazo, sino para el próximo Gobierno; en realidad, este “reperfilamiento”, nos aumenta la deuda, globalmente, en un 20%, y no se tocan los intereses ni capital, solo se hace un nuevo plan de pagos. Por ejemplo, un pago que había que hacer en agosto, pasa a noviembre.
De todos modos, puede funcionar el algún sentido, si se aumenta la sequía de la plaza financiera, se incrementará la recesión, y, por lo tanto, se reducirá el impacto inflacionario de la mega devaluación post PASO, pero no es mucho más que una prolongación de la agonía para poder irse sin que el país estalle en llamas
¿Y la vida cotidiana de los argentinos?
Seguirá empeorando: los remedios subieron un 30%, los fideos secos, un poco menos. Mucha gente ya no pagaba los servicios, así que el congelamiento no les cambia mucho la vida. Las Pymes siguen cerrando, y hay –y seguirá habiendo- más gente sin trabajo.
El Gobierno actúa como ese jugador de fútbol que sabe que lo van a echar, e intenta llevarse a un contrario con él. Por lo tanto, intentan pegar a Alberto Fernández a su crisis, y si no, lo acusan de querer perjudicar al macrismo, porque los peronistas siempre quieren echar los Gobiernos no propios. Lacunza lo dijo explícitamente, y con poco saber histórico, diciendo que en los últimos 90 años –¿alguna precuela peronista que no conocemos? – el Peronismo no ha dejado que los Gobiernos de otro signo terminen sus mandatos.
El FMI también intenta sacarle a Alberto Fernández algún compromiso, aunque más no sea en una declaración, para la negociación que habrá que hacer en algún momento.
Lo seguro es que, con este Plan, como ya ha ocurrido antes, solo ganarán los especuladores económicos y políticos, y no la gente, que deberá seguir esperando que asuma un nuevo Gobierno que quiera de verdad la felicidad del pueblo argentino.
La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.
Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.
La designación de una persona por razones políticas no es ninguna
novedad, ni en la UNCUYO ni en otras reparticiones. Recuerdo que, cuando fui
designado Delegado Interventor de la Escuela del Magisterio, en 1973, recibí
alguna llamada consultándome si no había algún cargo para designar a una
persona. Nunca fui muy asequible para ese tipo de designaciones, así que nunca
las acepté, pero lo menciono como ejemplo de una práctica tradicional.
Por lo tanto, no me extrañó la Nota de Política del Diario
Los Andes del 26/8/2019, salvo por el hecho de que estas cosas no suelen
comentarse mucho en un medio que hoy apoya al oficialismo provincial. La UNCuyo
tiene un Rector que ha manifestado explícitamente su respaldo al macrismo,
hasta el punto de que se han planteado cuestionamientos formales a que el Ing.
Pizzi haya comprometido un apoyo institucional que no corresponde.
El Rector Pizzi estuvo siempre bajo la influencia de Cornejo
desde su campaña en el 2014, en la que recibió su fuerte apoyo, así como de la
UCR provincial. Por esta razón, el Gobernador tuvo que ver –incluso antes de
llegar a serlo- con la designación de los funcionarios del Gobierno de la
Universidad, y de las Facultades con Decanos que lo acompañaban.
No daré nombres, ni detalles, porque es historia vieja, y de
última, la decisión estaba entre las atribuciones del Rector. Sin embargo, en
las gestiones anteriores, el criterio había sido distinto: se valoraron la
capacidad y condiciones demostradas dentro de la Universidad, más allá de su
pertenencia política. En el Área de Vinculación que estuvo a mi cargo, las
designaciones se hicieron por medio de convocatorias abiertas y de selecciones
por antecedentes y capacidad. El mismo Ing. Pizzi, que había sido funcionario
en la gestión del Ing. Cobos, fue nombrado Secretario de Desarrollo
Institucional, y, a partir de ahí construyó su candidatura a Rector, cargo en
el que fue a contramano de muchos criterios que signaron la gestión anterior, y
que debieron ser contnuados.
El listado de Los Andes demuestra lo que digo, aunque haya
algún ejemplo de otra procedencia política.
La UNCuyo tiene una buena historia de convivencia política.
De hecho, las fórmulas Gómez de Erice – Somoza y Somoza – Kent (fallecido en
funciones en el 2011), eran de peronistas y radicales. Fueron convivencias no
siempre fáciles, pero productivas y buenas para la institución. En gran manera,
eso se perdió, aunque en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales haya un
buen ejemplo de Decana y Vice de distinta procedencia política.
Lo que sí no es bueno para la institución es la
incorporación, no de funcionarios, sino de agentes por razones políticas. Hablo
no solo de administrativos, sino de personal técnico, y aun profesional. El
Rector ha sido sensible a las presiones recibidas, y esto es una debilidad
institucional.
Tampoco ha sido bueno que varios funcionarios de Pizzi hayan
usado a la UNCuyo como trampolín político para posteriores designaciones en
ámbitos provinciales y, sobre todo, nacionales, bajo el Gobierno del Ing.
Macri.
En conclusión, quiero destacar que
todo este proceso a que aludo en la nota y que he pormenorizado en mi blog, no
ha sido positivo para mi querida UNCuyo, y que debiéramos empezar a pensar –y
actuar en consecuencia- en una futura gestión que refleje toda la riqueza
universitaria, con amplitud y sin sectorizaciones, porque Mendoza necesita una
Universidad así.
Incorporo la nota casi completa, y el
link para que puedan consultarla:
Una veintena de ex funcionarios
ocupan cargos en la UNCuyo
Algunos tienen cargos rentados y otros forman parte de los
consejos directivos o Superior, ad honorem.
Una veintena de ex funcionarios ocupan cargos en la
UNCuyoHugo Duch, Alejandro Gullé, Claudia García y Ernesto Espeche.
Por Daniel Peralta – dperalta@losandes.com.ar
Contrariamente a lo que se cree, en la Universidad Nacional
de Cuyo se hace mucha política. Los ciudadanos de a pie suelen creer que la
pasión por la rosca no encaja con la reflexión académica, pero nada más lejos
de la realidad. Hay grupos que se alían de acuerdo a intereses más o menos concretos
para construir candidaturas a los decanatos de las facultades y en el
rectorado; es decir, hay rosca.
Para el observador avezado es fácil reconocer los nombres
que aparecen no sólo en cargos ejecutivos, sino también en los consejos
directivos de las facultades y el Consejo Superior del rectorado. Nombres que
tuvieron o tienen participación política afuera de la UNCuyo. Todos despuntan
el vicio de hacer política y conquistar un poder no menor: el de la universidad
más grande de Mendoza.
De entrada, en la misma cabeza de la casa de estudios está
Daniel Pizzi, quien fuera subsecretario de Agricultura en el gobierno de Julio
Cobos. El rector no es un poblador habitual de los comités radicales ni un
militante en el sentido clásico, pero sí es un profesional con el corazón
cercano al partido de Leandro Alem.
Entre los colaboradores de Pizzi hay algunos nombres ligados
al radicalismo. El más obvio por lo reciente del pase es el de Guillermo Cruz,
quien era subsecretario de Industria y Comercio del gobierno de Alfredo Cornejo
y pasó a la UNCuyo en agosto de 2018, cuando Pizzi asumió su segundo mandato.
Otro profesional ligado a gestiones radicales es el actual
secretario Económico y de Servicios Héctor Smud, quien fue gerente de Pro
Mendoza en los gobiernos de Roberto Iglesias y Cobos.
En el Consejo Superior de la UNCuyo (todos los miembros son
ad honorem) están Hugo Duch, ex director de Escuelas de Felipe Llaver y Roberto
Iglesias, y el ex candidato a diputado nacional K Juan Carlos Aguiló.
Cómo representante de los graduados, en el Consejo Superior
aparece el actual director de Administración de Desarrollo Social del Gobierno,
Gustavo Montoya.
En las facultades
Hay facultades con más participación política que otras. Se
hace política en todas las unidades académicas, pero sólo algunas proyectan más
dirigentes a la arena política provincial.
Hay que recordar que todos los cargos electivos de la
universidad corresponden a la representación por claustro: hay docentes,
alumnos, egresados y personal no docente en los consejos Superior y directivos;
todos ejercen ad honorem.
Decanos y el rector se eligen por voto ponderado de todos
los claustros (“ponderado” significa que los votos de los alumnos -sin duda
mayoritarios- no valen lo mismo que los de los otros claustros).
Por este juego democrático es que siempre se hace política
en la UNCuyo; se rosquean alianzas entre grupos para alcanzar la conducción de
la universidad y de las facultades.
Sin embargo, hay algunos protagonistas de ese juego político
que han tenido o tienen experiencia fuera de allí.
El caso más llamativo se da en el Consejo Directivo de
Ciencias Económicas. Allí fue electo por los graduados el actual coordinador de
gabinete del Gobierno provincial Andrés Lombardi, quien además es el operador
de Alfredo Cornejo en el Comité Nacional de la UCR, que preside el gobernador
mendocino.
En el decanato de la Facultad de Ciencias Políticas y
Sociales hay una mujer que también se desempeñó en el gobierno de Cobos: se
trata de Claudia García, quien fue subsecretaria de Relaciones con la Comunidad
del entonces Ministerio de Justicia y Seguridad.
Hablando de alianzas entre grupos, el vicedecano de García
es Roberto Roitman, un profesional peronista que, durante un tiempo, en el
gobierno de Arturo Lafalla, fue director ejecutivo de Pro Mendoza y asesor ad
honorem del Ministerio de Economía, cuando el ministro era Carlos Rodríguez. En
2003 fue precandidato a gobernador bajo el paraguas protector de Adolfo
Rodríguez Saá, pero por intervención Juan Carlos Mazzón se bajó y apoyó la
candidatura de Guillermo Amstutz. Así se consolidaba el candidato de unidad del
peronismo para enfrentar a Cobos.
Entre los funcionarios de esa facultad se cuenta Alberto
Monetti, el denunciante del fraude de los tickets Vale Más durante el gobierno
de Julio Cobos. Es secretario de Relaciones Estudiantiles.
Yendo a los consejeros directivos (un equivalente al
directorio de una empresa, mientras que decano y vice serían como los
“gerentes”), hay dos nombres conocidos como consejeros docentes, a ambos lados
de la grieta. De un lado, la actual coordinadora general del Ministerio de
Economía, Infraestructura y Energía María Teresa Badui; del otro, el actual
concejal kirchnerista de Capital -y ex director de Radio Nacional con CFK-
Ernesto Espeche. Ambos son suplentes, es decir, van a las reuniones de consejo
cuando faltan alguno de los miembros plenos.
La facultad con más nombres “reconocidos” es la de Derecho.
En el Consejo Directivo de esa unidad académica, representando a docentes, está
el camarista federal Gustavo Castiñeira de Dios, quien también tuvo un cargo en
la gestión de Julio Cobos: fue subsecretario de Justicia. Entre los docentes
suplentes figuran el procurador de la Corte Alejandro Gullé y el secretario
electoral Luis Alfredo Puebla.
En el lote de los suplentes hay otro nombre que en épocas de
Cobos tuvo amplio protagonismo: Luis Horacio Cuervo, quien fuera el conjuez que
intervino en la pelea por la indexación salarial de los jueces. Curiosidades:
en caso de ausencias puede que Cuervo y Castiñeira de Dios se sienten en el
Consejo, cuando en aquellos años vivieron momentos de tensión, porque
Castiñeira rechazaba la indexación de los salarios de los jueces.
Otro nombre conocido de la gestión provincial es el de
Roberto Grillo, que representa a los docentes adjuntos de esa facultad. Fue
ministro de Justicia y Seguridad de Cobos y debió renunciar a su cargo por una
ola de homicidios, particularmente el de la docente Claudia Oroná.
Entre los consejeros suplentes de los egresados está la
subdirectora de Derechos Humanos de la Suprema Corte Eleonora Lamm (área que
depende del supremo Omar Palermo, uno de los jueces más combatidos por el
gobernador Alfredo Cornejo). Y otra consejera egresada suplente es la
secretaria Legislativa de la Cámara de Diputados de Mendoza, Carolina Lettry.
Lo elegí porque es
muy adecuado para los momentos que vive Argentina; una desmentida a que no
somos competitivos por el sistema laboral. Tenemos muchas desventajas, pero no
compremos modelos que nos destruyen socialmente.
La historia de Blue
Star Group, la empresa dueña de las cadenas Todo Moda e Isadora que cree que
ganarle a China en competitividad es posible.
De poseer un comercio a ser empleado en una fábrica o dueño
de otra. Durante una primera etapa de su vida, Carlos Castelli representó al
estereotipo de argentino que puede mudar su ocupación una infinidad de veces si
eso es lo que requiere sobrevivir a los vaivenes de la economía local. Sin
embargo, esa vida tendría, sin que él lo supiera, una fecha de vencimiento: el
4 de abril de 1995. Ese día, Castelli inauguraría la versión reconvertida en
minorista de su negocio de venta de accesorios de moda al por mayor; el mismo
día en el que Martín Castelli, su hijo, cumplía 18 años.
Así nació lo que Castelli padre fundó como Todo Moda, una
empresa que luego sus hijos convertirían, luego de crear la marca Isadora, en
Blue Star Group (BSG): la compañía de accesorios de moda líder en América
latina, con 730 tiendas repartidas en países como México, Argentina, Perú,
Chile y hasta Vietnam, un negocio que al día de hoy factura U$S 300 millones al
año y emplea a 4.500 personas.
“Siempre ayudaba a mi padre en lo que podía, pero ese 4 de
abril fue que, junto a mis dos hermanas, empezamos a trabajar en serio en
conjunto”, recuerda Martín Castelli, hoy Vicepresidente de BSG, en diálogo con
Apertura.com.
Afectado por los difíciles momentos que vio atravesar a su
padre, quien les aseguraba a él y sus hermanas que “si tenía que manejar un
taxi para pagarles el colegio lo iba a hacer”, el ingeniero en sistemas se
formó para, llegado el momento de poder trabajar en la empresa familiar, no
repetir errores. “Me di cuenta que mi padre se había fundido en varias
oportunidades, además de por el contexto de crisis, por no llevar un control de
su negocio”, revela Castelli.
Para el VP, fue justamente la mixtura entre todo el
aprendizaje heredado por su padre y los valores transmitidos por su madre los
que ayudaron a los hermanos a delinear la identidad que define a la compañía
hoy en día. “Mi padre nos enseñó sobre esfuerzo, compromiso y experiencia,
mientras que mi madre nos contagió el chip de la importancia del estudio y el
profesionalismo”, comenta.
A la hora de analizar cómo es que el negocio pasó de constar
de un solo local a competirle a las cadenas más grandes del mundo (Claire’s, de
origen estadounidense, tiene 2.900 tiendas, y Accesorize, de origen inglés,
unas 1.300), Castelli sostiene: “Como para toda pyme, el proceso es duro,
requiere esfuerzo y pasión, lo que se traduce en jornadas de 14 horas, sin
fines de semana ni vacaciones. Luego, se trata de encontrar tus ventajas
competitivas, potenciarlas, y cuidarse de los errores”.
En ese sentido, el hoy ejecutivo asegura que una de las
cualidades de BSG fue “tener siempre una estrategia clara y un plan de
ejecución prolijo enmarcados en una visión a mediano y largo plazo”. “Así fue
como en años como el 2001, donde todo explotó, nosotros crecimos un montón y
hasta abrimos en los shoppings”, agrega.
Parte de esa estrategia fue detectar la necesidad de cubrir
un segmento para una mujer algo mayor y con mejores ingresos, gracias a la cual
en 2003 nació Isadora. “Cuando comenzó fue una prueba, pero terminó siendo un
éxito”, confiesa Castelli, quien además revela que entre los experimentos de su
padre hubo desde cadenas de peluquerías hasta casas de té.
Hoy, BSG se desarrolla en distintas categorías, pero
mantiene fuerte su core: la bijouterie y los accesorios para el cabello. De
toda su producción, el 45 por ciento es importada; el resto es producción local
propia o de proveedores.
“Principalmente nuestra fábrica lo que hace es medias,
remeras, marroquinería, productos para el cabello, algunos productos menores de
regalería, cosas pequeñas”, detalla el ingeniero. Además de su planta
productiva, BSG tiene en Argentina a su casa matriz, la cual emplea a 200
personas y les brinda un servicio a todos los países en los que hay sucursales
de Todo Moda o Isadora.
“En cada país hay una sociedad local que es la que opera
allí. Todos los países se abastecen de los mejores orígenes de mercadería, como
ocurre con todos los players. Desde Claire’s y Accesorize, hasta Forever 21 y
H&M; todos se abastecen en Oriente, y nosotros también, con la salvedad de
que en Argentina tenemos las fábricas al máximo potencial, a triple turno,
porque tenemos ventajas con respecto a China por el tema del capital de
trabajo”, resalta el VP.
Al respecto, explica:
“En Argentina nuestras fábricas no pueden competir con China en costo, pero
como podemos preparar la mercadería, que se está vendiendo muy bien, mandarla a
la tienda y que ya comience a generar cash-flow, obtenemos financiación para
las telas, para los sueldos que se pagan a mes vencido, y en términos de
capital de trabajo o retorno sobre la inversión, la fábrica empieza a cobrar
los productos que produce antes de pagarlos. Entonces eso de hecho es una
ventaja competitiva que puede tener cualquier fábrica en la Argentina”.
HEMOS DEJADO DE SER UN PAÍS CON UNA GRAN CLASE MEDIA
Como ya lo he dicho antes en este blog, durante muchos años se nos reconoció en América Latina porque aquí existía una clase media, cosa que no pasaba en los otros países. Era casi un lugar común, que he escuchado y dicho con orgullo.
Este informe del Instituto de Pensamientos y Políticas Públicas (IPYPP) (un centro de estudios, investigación y formación perteneciente al Instrumento Electoral por la Unidad Popular (UP)), establece que esto ha cambiado.
He subrayado en la síntesis del informe las cifras que determinan esta dura realidad.
Creo que una gran parte de la derrota del macrismo en las PASO tiene que ver con eso. Esa clase media apoyó a Cambiemos en las elecciones anteriores; además, fue el blanco de las estrategias comunicacionales del Gobierno, tanto en los medios como en las redes. No es parte del núcleo duro macrista anti peronista, aunque están más cerca de él que del peronista. Sin embargo, evaluaron correctamente la realidad: el Gobierno de Macri ha destruido gran parte de lo que le daba calidad de vida, y acceso a una mejor salud, salud, confortabilidad que la que tiene ahora.
Es claro que el Gobierno está tratando –con poca convicción- de hacerles creer que las cosas están mejor, y que finalmente aparece la luz al final del túnel. Me cuesta creer que eso sucederá, sobre todo después del golpe inflacionario que significa la devaluación post PASO (que el Gobierno quiso endosar a la oposición triunfante sin asumir su obvia responsabilidad).
Cualquiera sabe que las suspensiones de aumentos de los servicios, y otras tenues medidas paliativas, terminarán con las elecciones, y después volveremos a la dura realidad que venimos viviendo los argentinos. Acaba de decir: “Seguiremos teniendo la misma política que hemos tenido”, respondió Macrí cuando le preguntaron cómo planeaba bajar la inflación y advirtió que no hará nuevos cambios en el gabinete.
Es más, todavía no sabemos cómo seguirán esas medidas: las petroleras no aceptan el congelamiento del precio de los combustibles, las Provincias, tampoco. Ya Macri cedió con las retenciones al campo, y está por venir una misión del FMI para entrevistarse con el Gobierno y la oposición.
De todos modos, creo –como muchos en Argentina y afuera- que Macri está derrotado, aunque formalmente falten instancias electorales. Leo en un tuit de Marcelo Zlotogwiazda: “Concluye Fernando Laborda en una columna en La Nación titulada ¿Un resultado irreversible para Macri?
“Conclusión: Macri debería necesitar una suerte de carambola perfecta para llegar al ballotage en un contexto económico que no lo favorece”.
Por lo tanto, pienso que debemos concentrarnos en la manera en que recuperaremos esa riqueza social que nos distinguió y que nos permitió desarrollarnos armónicamente.
Recuerdo que vivía en la calle San Martín de Las Heras (desde 1946 hasta fines de los ’70). Había empleados diversos, un albañil, un suboficial de la Fuerza Aérea, todos con casa propia, no había autos, los niños íbamos a la escuela pública, y son todavía mis amigos.
Era un barrio de clase media, en épocas en que las villas y los barrios cerrados no eran las dos caras de la exclusión.
Es obvio que no voy a plantear retornos a épocas doradas que ya no existen, pero sí la necesidad de desarrollar estrategias políticas que procuren una sociedad que ofrezca oportunidades equivalentes para todos/as los/las que vivimos en ella.
TENDREMOS UNA NUEVA OPORTUNIDAD DE MEJORAR LA SOCIEDAD ARGENTINA, NO LA DESAPROVECHEMOS NI EN LAS URNAS, NI EN LA RECUPERACIÓN POSTERIOR DE UNA CLASE MEDIA QUE NOS PERMITA UNA VIDA DE MAYOR CALIDAD.
Argentina después de Macri: 2.700.000 personas dejaron de pertenecer a la clase media
Informe Aproximación a la Estructura Social de la Argentina actual, Argentina después de Macri, elaborado por Ana Rameri y Claudio Lozano.
Este material fue elaborado en base a una estratificación que toma en cuenta el ingreso de los hogares y la capacidad de acceso a los distintos umbrales de consumo.
Para Lozano, “la observación de esta estratificación, en base a la información que el INDEC provee para el primer trimestre del 2019, indica que, más allá de rasgos culturales construidos a lo largo de la historia, desde la perspectiva de los ingresos la Argentina clasemediera no domina ya el paisaje social de nuestro país. La información disponible permite concluir que el 57,4% de la población se encuentra en situación de vulnerabilidad social que va, desde la fragilidad de ingresos hasta la indigencia. Se trata de 25,7 millones de personas que viven en hogares con consumos por debajo de lo socialmente aceptable. De ese total el 60% son pobres y el 40% restante transita entre la vulnerabilidad y la fragilidad de ingresos.
El trabajo incorpora también una comparación entre la estratificación social actual y los vigentes cuatro años atrás en el primer trimestre del 2015. Los resultados son contundentes y arrojan elementos importantes para analizar las recientes elecciones. Al hacer la comparación surge con nitidez no sólo el aumento de la indigencia (más de 600.000 personas) y de la pobreza (más de 2.300.000 personas), sino también: el aporte significativo que a dichos incrementos hace el derrumbe de los estratos medios de la población. En el período Macri- Cambiemos los sectores medios pasan de representar el 43,5% de la población a significar el 37,4%. Considerando la evolución demográfica se puede concluir que más de 2.700.000 personas dejaron de pertenecer a los estratos medios de la población. De ese total, el 71,6% (más de 1.900.000 personas) pasa a engrosar el estrato de pobres no indigentes, el 17,8% (más de 490.000 personas) pasan del estrato medio a la indigencia, el 3,7% (más de 86.000 habitantes) se suma a la población vulnerable y el 0,2% (5.600 personas) se sumaron a la población con fragilidad de ingresos. Solo el 7,4% (unas 200.000 personas) vivieron un proceso de movilidad social ascendente y pasaron a ser parte de los sectores acomodados. En suma, en los cuatro años de la gestión de Macri y el mejor equipo de los últimos cincuenta años, 2.557.580 personas que formaban parte de la clase media de nuestro país vieron derrumbarse sus condiciones de vida”.
La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.
Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.
En el Espacio de
Opinión Blanco&Negro del Diario Los Andes del 19 de agosto de 2019 se
plantea el tema de la prisión perpetua a raíz de fallo del Juez Eduardo
Martearena, que, argumentando que era inconstitucional, se negó a la condena de
prisión perpetua decidida por el jurado popular en contra de tres imputados,
acusados de asesinar a un cuidacoches.
Las dos opiniones
son:
La
prisión perpetua: hay que aplicar lo que prevé el Código Penal – Por Marcelo
Rubio
La
prisión perpetua: a favor de la dignidad humana – Por Carlos Moyano – Abogado.
Universidad Nacional del Litoral.
Solo voy a utilizar la nota de Moyano, porque la otra solo
reproduce los criterios oficialistas y refleja de alguna manera la opinión y
sentimiento de un sector no menor de la sociedad que sostiene la necesidad de
mano dura para resolver los problemas de inseguridad que padecemos en nuestro país.
Está claro que esto no sucede solo en Argentina, pero esta decisión del Juez
Martearena ha puesto el tema en un punto muy polémico, que, en algún modo,
divide a la sociedad, aunque la sectorización es compleja.
La opinión de Moyano se inscribe en una posición jurídica que
podría tener como referente al Dr. Eugenio Raúl Zaffaroni, lo cual complica el
análisis por su pública adscripción política al kirchnerismo, lo que lo puso en
la mira de los trolls macristas y, por lo tanto, de todos/as los/las que han
asumido la estrategia de descalificación desde antes de las elecciones del
2015. Por lo tanto, se hace difícil analizar con alguna objetividad la
controversia.
A pesar de esto, por ser parte de una sociedad que tiene que
enfrentar crímenes aberrantes, y que no puede quedar indiferente ante estos,
reconozco que es difícil no sentir que los responsables merecen lo peor.
Recordemos que hay gente que defiende la implantación de la pena de muerte como
medida (es conocido que en los lugares que se la utiliza no ha producido los
efectos que se buscan) de combatir el delito.
Esta etapa electoral también complica el análisis porque es
poco probable que algún candidato o político de cierta relevancia cuestione la
prisión perpetua; sin embargo, creo que es positivo leer la nota de Moyano,
clara y contundente: no hay manera de no entender esta pena como una variante
de la Ley del Talión: ojo por ojo, diente por diente.
Sin embargo,
creo que es válido el análisis y discusión del tema, porque el sistema jurídico
y carcelario es inhumano y vergonzante, y deberíamos plantearnos cómo.
No podemos dejar de buscar una
sociedad más justa que reconozca que cada hombre y mujer vale lo mismo, también
debemos hacernos cargo de que esta injusticia excluye, que los excluidos viven
en mundo cruel, y que es nuestra obligación moral tratar de que tengan
oportunidades equivalentes a las de los incluidos.
Ojalá que les sirva. Les dejo el link
en el que se encuentra la nota
La prisión perpetua: a favor de la
dignidad humana – Por Carlos Moyano
La sociedad mendocina hace unos días abrió un debate a
partir de la declaración de inconstitucionalidad de la pena a prisión perpetua
dictada por un juez después de que un jurado popular hallara culpables a los
imputados.
Diversas voces comenzaron a escucharse, entre ellas la de la
máxima autoridad de la provincia quien, tal vez desde el oportunismo político,
la demagogia punitiva y/o el desconocimiento del derecho, una vez más, avasalló
la división de poderes a través de la amenaza de enjuiciamiento a los jueces
provinciales por el contenido de una sentencia.
Eso, en total violación de nuestra Constitución Provincial,
la cual les veda a los funcionarios de los otros poderes del Estado efectuar
declaraciones públicas respecto de causas en trámite.
No obstante, la discusión va más allá de la opinión
interesada de un político.
Los mendocinos debemos sincerarnos y crecer como sociedad.
Ante hechos inhumanos, como un delito aberrante, no podemos responder con más inhumanidad,
como la pena a prisión perpetua, se siembra más violencia como respuesta a
ella.
¿Por qué la prisión perpetua es inhumana? Porque nuestro
sistema carcelario no da respuesta al mandamiento Constitucional – Convencional
de que las cárceles no son para castigo sino para resocialización del reo. En
las cárceles de Mendoza nadie puede salir mejor de lo que entró por la
situación en la que cumplen su pena, con estado de hacinamiento debiendo orinar
en botellas, convivir con roedores o con los oídos tapados para que no se le
introduzcan cucarachas, que, si no fuera por la loable tarea del personal
penitenciario, ya habría colapsado. Si alguien es condenado de por vida a esto,
es condenado a una pena de muerte solapada.
Quienes en ejercicio de la función pública están a favor de
la prisión perpetua, primero deberían garantizar un sistema carcelario que
sirva para que un ser humano, de por vida, se encuentre en estado de encierro,
intentando que su vida dentro de la cárcel sea útil para él y para la sociedad.
Deberían diseñar un sistema carcelario contrario al vigente en Mendoza, en
dónde los presos deben estar luchando cada día para sobrevivir en condiciones
infrahumanas. Pero en las condiciones actuales, la pena perpetua es una condena
cruel, inhumana y degradante y por lo tanto es una condena contraria a nuestros
mandamientos constitucionales.
¿Alguien de nosotros puede imaginarse un correctivo más
inhumano que la condena perpetua? Algunos dirán, pero lo que hizo es para que
“se pudra en cárcel”, en mi opinión ese pensamiento nos trasforma en menos
humanos, porque si alguien cometió un delito, por más atroz que éste resulte,
lo que debemos procurar es que nunca más lo cometa y pueda reinsertarse entre
nosotros.
Planteo difícil en estas épocas, donde a la sociedad se le
traslada el falaz mensaje de que la seguridad de todos se logra con menos
garantías y más leyes punitivas. Esto es manipular el objeto de la seguridad,
desviando la mirada y que no se perciba el origen de la misma que no es ni más
ni menos que la deficiencia en derechos sociales básicos que deben ser
garantizados por las autoridades estatales. Se atacan las consecuencias, pero
no las causas. ¿Será que atrae más al votante una pena a perpetua, que una
escuela nueva, y que se acabaron los estadistas?
En mi opinión, utilizar a los seres
humanos para dar sensación de seguridad o aparentar que el Estado actúa, es una
derrota de los derechos y garantías constitucionales. La humillación a la
dignidad humana, a través del encierro perpetuo, es una derrota de todos como
sociedad.
Ayer, me llegó esta nota de El País, y la comparto para que
conozcan cómo se viendo la situación de nuestra Patria. Más allá del tono
tremendista, la descripción es real: los supermercados se llenaron de gente que
se preparaba para el desastre.
Estamos en una situación delicada, pero no estamos al borde
del desabastecimiento y del corralito. Ha habido una corrida cambiaria, pero no
bancaria. Sin embargo, mucha gente ha entrado en pánico, y está haciendo lo
contrario de lo que hay que hacer en situaciones como éstas.
Es cierto que un rasgo propio de esta época, aquí, y en el
mundo, que es la INCERTIDUMBRE, se
ha agigantado exponencialmente en Argentina.
Veníamos diciendo que todas las variables, sobre todo
económicas, pero, también sociales y políticas, daban mal. El Gobierno, que uno
supone que lo sabía, trataba de taparlo con un relato fantasioso y perverso.
Con el apoyo de medios de comunicación amigos (¿cómplices?), y una red de
trolls pagados por el Estado, construyó un relato de un camino necesario hacia
un futuro promisorio. En más de una ocasión en mis blogs lo describí como una
MATRIX, que le sirvió para ganar elecciones en el 2015 y 2017, pero era
imposible que pudiera con la tormenta que la gestión macrista había desatado
sobre Argentina.
Sobre la base de los microdatos de la Encuesta Permanente de
Hogares (EPH) relativos al primer trimestre de 2019 que publicó el Instituto
Nacional de Estadística y Censos (INDEC), surge información incontrastable que
indica que, en los últimos doce meses, en la Argentina se crearon casi cuatro
millones de nuevos pobres y un millón de nuevos indigentes.
Esto significa que, sobre una población urbana de 40.500.000
personas, hay 13.800.000 pobres, con un aumento en doce meses de 3.600.000
nuevos pobres. De esos totales, los indigentes urbanos suman 2.900.000, con un
incremento de casi un millón de nuevos indigentes.
Según Infobae, unas cincuenta pequeñas y medianas compañías
están cerrando por día en la Argentina debido a la crisis económica,
advirtieron en la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) y en la
agrupación Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC).
Según la AFIP, son 43 empresas las pymes que cerraron por
día entre enero y abril de 2019, y dejaron de existir 5170 firmas en ese
cuatrimestre. En un año ya superan las 12 mil. La cantidad de empresas activas
es la más baja desde abril de 2010.
Finalmente, se perdieron 266000 puestos de trabajo en un
año.
Argentina era –y debe seguir siéndolo- un país distinto en
América Latina. Siempre nos enorgullecimos de tener una clase media que en
otros países no había. En gran medida, esas pymes que están cerrando eran las
que proveían esos empleos que se perdían.
Por esto, este modelo, semejante al de Chile o Australia,
aspira a que Argentina se quede con la producción de algunas commodities
exportables y no desarrolle productos industriales ni avance en Ciencia y
Tecnología.
No había manera de que no se produjera una crisis como la
que sucedió. Argentina cuenta con una organización social, política y sindical
también única en América Latina (y tal vez más allá). No podía no haber
reacción, los argentinos no íbamos a permitir que destruyeran nuestro sistema
de vida. Con este modelo del Gobierno de Macri, 20 millones de argentinos/as
debían desaparecer porque no tenían cabida en este sistema productivo
primarizado.
Era una posibilidad real –más allá de las diferencias
epocales-, que se desataran protestas que podían tener consecuencias trágicas,
como en el 2001. Sin embargo, casi todos los sectores tuvieron una actitud
prudente, sin abandonar las denuncias y los reclamos.
Y sucedieron las PASO, estas elecciones Primarias Abiertas
Simultáneas y Obligatorias tan controvertidas por estos días, y que habrá que
revisar.
Las encuestas más difundidas daban ventaja a la fórmula
Fernández – Fernández, con diferencias de por lo menos dos puntos, aunque había
de todo un poco, inclusive el viernes previo a las elecciones, se difundió una
encuesta que mostraba paridad entre Fernández y Macri, y se generó una injustificada
euforia bursátil (personalmente, escribí una entrada: ¿OYERON HABLAR DEL
“BOOSTING” ELECTORAL? http://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/08/10/oyeron-hablar-del-boosting-electoral/),
en la que dudaba de esas predicciones).
En realidad, había otras encuestas que estaba mucho más
cerca de lo que en definitiva pasó. La que más cerca estuvo del resultado fue
Proyección, que registró 45,1% de intención de voto para el Frente de Todos y
30,2% para Juntos por el Cambio. Es decir, una diferencia de 14,9 puntos, a
0,67 décimas de la diferencia real.
La sociedad argentina supo analizar la situación del país, y
elegir una alternativa política que le ofreciera la esperanza de recuperar la
calidad de vida perdida.
O sea que se confió en una salida democrática, como
correspondía; es cierto, falta mucho tiempo para el 10 de diciembre, cuando
debe asumir el nuevo Gobierno, y la situación es difícil, pero es importante
que el pueblo haya superado toda la engañosa estrategia político electoral del
Gobierno, y haya actuado con la madurez política requerida.
Será necesario tener la tranquilidad necesaria para avanzar
hacia las elecciones de octubre, si es que no se adelantan, como algunos lo han
reclamado para evitar que el deterioro del país se profundice. En este sentido,
el Gobierno no ha estado a la altura de la situación, y ese es uno de los
factores que acentúa la incertidumbre.
Confiamos en que la sociedad en su conjunto siga manteniendo
la actitud de sensatez que lo ha caracterizado hasta ahora, a pesar de la
emergencia social en que estamos viviendo.
Que no se cumplan los negros augurios de El País, que una vez más
los/las argentinos/as salgamos de la crisis, como ocurrió en el 2001.
Que el próximo Gobierno sepa conducir ese proceso que nos lleve a la
estabilidad económica y social que merece la Patria.
La nota En
El País, 16/08/2019
Los
argentinos encienden las alarmas de otra crisis terminal
El último
derrumbe del peso activa las estrategias de una población habituada a
situaciones
Los
argentinos sienten en la piel la inminencia de una gran crisis. Es una
sensación casi imperceptible, un malestar que recorre todo el cuerpo e insinúa
que algo no anda bien tras la calma de un día cualquiera. El malestar crece
poco a poco hasta que se transforma en preocupación y luego en angustia. La
realidad, finalmente, termina dándoles la razón. Esta vez llevan tiempo con la
piel erizada, atentos a una nueva debacle. En las calles de Buenos Aires se
respira crisis.
Las elecciones primarias del domingo, que dieron un
abrumador triunfo al kirchnerista Alberto Fernández por encima del liberal
Mauricio Macri, consumaron los peores augurios. El peso se desplomó casi 30%
desde el lunes y la Bolsa perdió en una sola jornada el 38% de su valor, la
segunda mayor caída en la historia de los mercados. El bloqueo político entre
un presidente sin poder y un ganador que debe convalidar su título en octubre
complica aún más las cosas. ¿Qué hacen los argentinos ante la catástrofe? Lo
que han hecho siempre: aguantar.
“El lunes fue un desastre, hice cuatro ventas en todo el
día”, dice Carlos Gutiérrez detrás del mostrador de un local de venta de comida
para mascotas en Villa Urquiza, un barrio de clase media de Buenos Aires. El
martes, Gutiérrez recibió por WhatsApp el mensaje de uno de sus proveedores: “A
raíz del aumento que ha sufrido el dólar, nos vemos obligados a incrementar la
lista de precios un 15% a partir del día de la fecha”. Tiempo después, otro
vendedor le advertía de que “debido a la incertidumbre” había decidido
suspender las ventas durante una semana. Mientras tanto, le aconsejaba que
“aumente la mercadería un 12%”.
Puede elegirse como punto de partida mayo del año pasado,
cuando el presidente Mauricio Macri anunció el inicio de una negociación con el
Fondo Monetario Internacional. Macri presentó como una bendición que el resto
del mundo confiaba tanto en su Gobierno que estaba dispuesto a prestarle
dinero, muchísimo dinero. Finalmente, fueron 57.000 millones de dólares, un
récord sin precedentes. Con la vuelta al Fondo, los recuerdos de las peores
crisis arruinaron el sueño de los argentinos, que desde entonces se prepararon
para lo peor. Y lo peor sucedió.
El deterioro fue veloz. A principios de mayo se necesitaban
21 pesos para comprar un dólar. En octubre ya eran 41. Y este miércoles, 63. El
Gobierno intentó contener la caída de la moneda local con tasas de interés de
hasta 70% y la economía colapsó. El consumo se detuvo y crecieron la pobreza y
el desempleo. Miles de pequeñas empresas cerraron. Óscar Ferraro tiene 65 años
y desde hace 25, cuando perdió su trabajo como gerente comercial de una
multinacional que se fue de Argentina, vende insumos de oficina a grandes
empresas. Timonel en mil crisis, sabe cuándo el mercado tambalea. Lleva tiempo
con el termómetro en números rojos y el lunes puso en práctica toda su
experiencia. “Como en la hiperinflación de Raúl Alfonsín o la debacle de 2001”,
dice.
El
“canibalismo” de la crisis
Ferraro acaba de transferir a la cuenta de un proveedor de
cartuchos de impresora el dinero de una compra que realizará mañana. “El martes
pasé precios a un cliente con un dólar a 61 pesos y hoy mi proveedor ya me
pidió 63. Entonces pagué por adelantado para congelar el precio”, explica, y
lamenta que en la crisis aparece lo que llama “canibalismo”: “El grande se come
al chico, el que tiene el dinero en la mano te pone el precio. Lo que no
entienden es que si les cobro al valor de hace una semana, me como los márgenes
de ganancia”.
“Sube el dólar, no tengo un mango” (un peso), cantan los
alumnos del tercer grado de una escuela pública de Colegiales, en el norte de
la capital. La melodía es la de la Bella Ciao, la canción popular rescatada por
La casa de papel. Los argentinos se preparan desde niños, gracias a los
anticuerpos que reciben de sus padres, que a su vez los recibieron de los
suyos. La experiencia se mete en el ADN nacional y permite sobrevivir. Cómo
hacen Gutiérrez, Ferraro y también Jorge Favur, un peluquero de 46 años que
para ahorrar gastos ya no prende la calefacción y mantiene las luces de su comercio
apagadas cuando no hay clientes. “Lo primero que hice el lunes fue ir al
supermercado y comprar 10 kilos de carne de pollo y maples de huevos, antes de
que aumenten”, cuenta.
Favur no fue el único. Las ventas en supermercados
mayoristas subieron un 40% entre el lunes y el martes en productos como harina,
fideos y pañales. La estrategia fue demorar el impacto en el bolsillo del pico
de inflación que vendrá. La fiebre por comprar antes de las subidas de precios
complicó el trabajo de Eduardo Pérez, encargado de un restaurante de Barracas,
en el extremo sur de la capital. “En el mayorista pusieron límites a la
cantidad de unidades”, se queja Pérez, abrumado por la necesidad de cambiar el
menú ante la falta de insumos. “Ayer teníamos en las previsiones un matambre de
cerdo”, explica, “pero como no pudimos conseguir lo cambiamos por
carne de vaca. Algunos frigoríficos incluso cerraron, porque dicen que no saben
a qué precio vender”.
El día a día de los argentinos es mucho más que preocuparse
por comprar dólares antes de que la cotización frente al peso siga subiendo.
Como cantan los niños, nadie tiene “un mango” y queda poco margen para el
ahorro si uno es un simple asalariado. Tampoco hubo largas colas en los bancos
para retirar dinero, tal vez por el temor a males mayores. Una cadena de
WhatsApp que circuló entre votantes kirchneristas pedía no participar de
protestas como las que en diciembre de 2001 terminaron con el Gobierno de
Fernando de la Rúa. “Compañeros, están llegando cadenas de cacerolazos. No hacer
nada de eso. Mucho menos tomar las calles. Nos quieren responsabilizar de todo
y generar caos. Reenvíen, por favor”, decía el texto. Todos desean que Macri
termine su mandato, sea como sea, y garantizar el triunfo de Fernández en las
elecciones de octubre.
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