EL informe – La pandemia de coronavirus “podría haberse evitado”, la conclusión de expertos contratados por la OMS– me ha resultado muy interesante porque permite conocer mejor lo que ha pasado y está pasando en relación con la pandemia de COVID 19.
No es la primera vez que digo que mi intención central con este blog es tratar de ayudar a la gente a comprender mejor la realidad en la que vivimos. Está claro que es un objetivo difícil de cumplir, mucho más en Argentina, donde las estrategias políticas (por darle un nombre) y los medios de comunicación que responden a las corporaciones que quieren que un modelo neoliberal se instale en Argentina, trabajan permanentemente para desprestigiar todo lo que tenga que ver con un proyecto nacional y popular, en primer lugar, al Gobierno. Es cierto que pasa en otros lugares y que más de un Gobierno ha llegado al poder en gran medida por su acción (como Peña Nieto en México, y otros) y por el uso de estrategias jurídicas en que el law fare ocupa lugar destacado (en Brasil, con Lula, por ejemplo), pero eso mismo da una dimensión de su poder e intenciones.
Extraigamos un par de párrafos:
“El informe no señala a ningún culpable, sino que apunta “a una gran cantidad de fracasos, lagunas y retrasos en la preparación y la respuesta” a la pandemia, subrayó Sirleaf al presentar el informe en conferencia de prensa.
“Es evidente que la combinación de malas decisiones estratégicas, de una falta de voluntad para abordar las desigualdades y de un sistema mal coordinado, creó un cóctel tóxico que ha permitido a la pandemia convertirse en una crisis humana catastrófica”, dijeron los expertos en el informe.”
Esto ya es un avance después de Presidentes que hablaban del “virus chino”, o en Argentina, la “vacuna rusa”; Y lo es, sobre todo, porque es imprescindible manejarnos con información objetiva y verificable. A partir de ahí podremos tomar mejores decisiones en lo cotidiano y general, incluyendo lo electoral.
Ahora bien, si leemos con cuidado los factores que menciona el comité de expertos (los subrayo), que después describe como “retrasos, vacilaciones y negaciones”, vemos que tienen su origen en situaciones estructurales del mundo de hoy, como la falta de sustentabilidad ambiental que nos está poniendo en riesgo de extinción y la desigualdad social que sumerge en la pobreza y la indigencia a muchos millones de habitantes.
Lo que quiero destacar es que, si bien la propuesta es muy válida, podría ser cosmética, si no se resuelven los factores estructurales que causan los problemas.
La propuesta es: “la creación de un Consejo Mundial de Lucha contra las Amenazas Sanitarias, así como el establecimiento de un nuevo sistema mundial de vigilancia basado en una “transparencia total” en el que la OMS no esté obligada a esperar la aprobación de los países miembros para publicar información importante.”
Salvo la de la “transparencia total”, que es y ha sido evitada siempre por diversos Gobiernos, grupos y personas, son medidas instrumentales, pero lo que se necesitan son las buenas decisiones estratégicas, la voluntad para terminar con las desigualdades y la eficiente coordinación del sistema, lo que supondría actitudes distintas de las que vemos habitualmente.
Lo explico con un ejemplo: hace unos días dos contingentes de jubilados de Gral. Alvear viajaron a Mar del Plata (ciudad con muchos casos positivos) en ómnibus con bastantes pasajeros, aunque las empresas de transporte digan que toman todos los recaudos sanitarios. Cuando volvieron hubo quince (sobre diez y nueve) casos positivos con la variante de Manaos. Se tuvo que cerrar el ingreso y egreso del Departamento.
Es muy difícil que con esas conductas se pueda mejorar la situación sanitaria. Y hay otros ejemplos: viajes de egresados, fiestas clandestinas, etc.
Ex profeso, no he querido entrar en el tema del uso político de la pandemia porque las redes sociales y los medios de comunicación están llenos de ejemplos.
Está claro que guiarse por las publicaciones de organismos científicos es mucho mejor que hacerlo por los medios de comunicación en los que han proliferado versiones infundadas y tendenciosas sobre lo relacionado con la pandemia; así quedan en claro los aspectos que en verdad son la causa de la terrible situación del mundo (la nota la describe como el “verdadero “Chernobyl del siglo XXI””), no solo de Argentina.
Por lo tanto, creo que la única actitud, no solo desde la ética ciudadana (para Argentina y el mundo), sino desde un básico sentido de supervivencia, es informarse con la mayor objetividad posible y tomar las decisiones que colaboran y permiten que mayoría de las personas tengan la mejor vida que merecen.
No es tan sencillo a la vista de lo que ha sucedido y sigue sucediendo y que menciono arriba. Argentina es buen ejemplo de lo que pasa cuando los dirigentes políticos (y sociales) priorizan lo electoral –pareciera que piensan que es lo único que vale como actividad y sentido de la política- sobre la salud y la vida de la gente.
Nuevamente evito los juicios de valor porque es ese no es mi objetivo, no porque no sean importantes, en realidad, creo central que se produzcan, siempre que sean válidos, pero, mientras la justicia no demuestre que no es el peor poder de la democracia, los juicios que importan serán difíciles de realizar.
La nota habla de que “La pandemia de coronavirus “podría haberse evitado”, lo que es contra fáctico, porque es lo que no sucedió.
Si no queremos que sucedan otras tragedias globales como la pandemia, tenemos que modificar nuestras conductas, nuestros modos de informarnos, nuestros criterios de análisis.
En alguna entrada (no me acuerdo de cuál) comenté este tema de la grieta; ahora solo diré que no es nueva como representación de la división entre quienes defendemos un proyecto a favor de las mayorías y quienes tratan que el mundo sea bueno para pocos.
El macrismo usó este tema como estrategia electoral (llamarla política es demasiado), porque su gurú, Jaime Durán Barba, lo planteaba explícitamente. Lo recuerdo otra vez: en “El arte de ganar”, afirmó que “el electorado está compuesto por simios con sueños racionales que se movilizan emocionalmente. “En otro momento afirma que “las elecciones se ganan polarizando al electorado, sembrando el odio hacia el candidato ajeno” y que “es clave estudiar al votante común, poco informado, ese que dice ‘no me interesa la política””.
El problema es la gente que compró esto como una verdad revelada y se transformó no solo en votante del PRO, sino en odiadora del peronismo y todo lo que sonara a “populismo” según el relato que le impusieron por todos lados (medios propios y redes mediante).
Sé que muchas de esas personas (las he visto en marchas contra el Gobierno gritándole a un notero de C5N, “Ya van a tener miedo”) no tienen marcha atrás en esta posición frente a otros seres humanos (argentinos/as y de otras nacionalidades) y grupos sociales. Esto sucede sobre todo en los/las de más edad, pero hay que plantearlo porque es un defecto enorme para la construcción de una Argentina y un mundo mejor.
NO NOS SIRVE ODIARNOS PORQUE ESTAMOS FRENTE A UN PROBLEMA COMÚN QUE DEBEREMOS SUPERAR DE MANERA SOLIDARIA. HE ESCUCHADO Y LEÍDO MUCHAS VECES EN LOS MEDIOS: “AL VIRUS LO VENCEMOS ENTRE TODOS”,” NO HAY SALVACIÓN PERSONAL” Y OTRAS FRASES BELLAS.
BIEN, SON VERDADERAS, PERO TENEMOS QUE ENCARNARLAS, SI NO, ESTAMOS BAILANDO ARRIBA DEL TITANIC.
Y EL TITANIC SE HUNDIÓ
La pandemia de coronavirus “podría haberse evitado”, la conclusión de expertos contratados por la OMS
Expertos contratados por la OMS señalaron que la pandemia de coronavirus “podría haberse evitado”
La pandemia de coronavirus “podría haberse evitado”. Esa es la conclusión a la que llegaron expertos independientes contratados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para investigar el origen del SARS-CoV-2, que ya provocó la muerte de más de 3,3 millones de personas y ha destruido la economía mundial.
En un informe publicado este miércoles en la sede de la OMS en Ginebra, Suiza, el panel independiente denunció que la pandemia es el verdadero “Chernobyl del siglo XXI” y pidió reformas urgentes de los sistemas de alerta y prevención.
“La situación en la que nos encontramos hoy podría haberse evitado”, dijo una de las copresidentas del panel, Ellen Johnson Sirleaf, expresidenta de Liberia.
El informe no señala a ningún culpable, sino que apunta “a una gran cantidad de fracasos, lagunas y retrasos en la preparación y la respuesta” a la pandemia, subrayó Sirleaf al presentar el informe en conferencia de prensa.
“Es evidente que la combinación de malas decisiones estratégicas, de una falta de voluntad para abordar las desigualdades y de un sistema mal coordinado, creó un cóctel tóxico que ha permitido a la pandemia convertirse en una crisis humana catastrófica”, dijeron los expertos en el informe.
Establecido por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en aplicación de una resolución adoptada en mayo de 2020 por los Estados miembros de la organización, el grupo independiente, formado por 13 expertos, pasó los últimos ocho meses examinando la propagación de la pandemia y las medidas tomadas por el organismo sanitario y los países para enfrentarla.
La creación del panel fue en respuesta a las críticas vertidas hacia a la OMS, el organismo de salud de la ONU, por su demora en recomendar las mascarillas y por presuntamente haber sido complaciente con China cuando detectó por primera vez el coronavirus y haber tardado en declarar el estado de emergencia sanitaria mundial.
“Podemos decir que hubo retrasos en China, pero los hubo en todas partes”, comentó la exprimera ministra de Nueva Zelanda Helen Clark, quien copreside el grupo de expertos.
Los expertos estuvieron de acuerdo con que “transcurrió demasiado tiempo”, entre la notificación de un foco epidémico de neumonía de origen desconocido en la segunda quincena de diciembre de 2019 y la declaración, el 30 de enero por la OMS, de una emergencia de salud pública de alcance internacional, el más alto nivel de alarma.
Para los investigadores, esta alerta podría haberse emitido ocho días antes, cuando se reunió por primera vez el Comité de Emergencia de la OMS.
No obstante, aunque la OMS hubiera declarado la emergencia sanitaria una semana antes, las cosas no habrían cambiado mucho ante la “inacción de tantos países”, admitió Clark, en referencia a que no fue hasta el 11 de marzo, cuando la OMS calificó la situación de pandemia, que los gobiernos comprendieron realmente el peligro.
En definitiva, “retrasos, vacilaciones y negaciones” permitieron a la epidemia y luego a la pandemia eclosionar, concluye el informe.
Para evitar que se repita esta situación, el informe propone la creación de un Consejo Mundial de Lucha contra las Amenazas Sanitarias, así como el establecimiento de un nuevo sistema mundial de vigilancia basado en una “transparencia total” en el que la OMS no esté obligada a esperar la aprobación de los países miembros para publicar información importante.
Además, llama a los países ricos a proporcionar, de aquí a 2022, unos 2.000 millones de dosis de vacunas -al menos 1.000 millones de ellas antes de septiembre- para poner fin a la propagación de la covid-19.
Milena Agus (Génova, Italia, 1959) es una de las principales novelistas de la Nueva ola literaria sarda, que comenzó en la década de 1980 y que incluye nombres de ámbito internacional como Michela Murgia (La acabadora) y Marcello Fois (Estirpe).
La mujer en la luna es de 2006 y su título original era Mal di pietre, por los cálculos renales –male de is pèrdas, como aclara la nota al pie de página (en el sardo nuorese hablado sobre todo en el sur del territorio, del que se introducen varias expresiones en la novela)- que aquejaban a la protagonista, la Abuela, porque nunca se la menciona por su nombre.
Ya había visto esta novela antes, pero no sé por qué no la leí. Ahora lo hice. Es corta, aunque no es tan lineal como para leerla rápidamente. Por ahí hay que volver atrás para ver quién es tal o cual personaje, pero es una novela muy interesante.
Lo central de la novela –narrada por su nieta- es la intensa vida de la abuela, tomada desde 1943, cuando ya tenía treinta años, aunque comienza contando un episodio clave de su vida, posterior, de 1950, cuando conoce al Reduce (en sardo, veterano) en un viaje que hace a Civitavecchia para curarse en sus aguas termales de los cálculos renales que la hacían abortar.
Está escrita como un racconto bastante personal, porque es una linealidad no recta, que avanza, pero que a veces vuelve sobre sí misma para agregar algún rasgo o situación que enriquece la narración. Así van apareciendo otros personajes de la familia, y otros retazos de esa vida familiar de Cagliari, porque siempre se vuelve ahí como lo ha hecho la autora en la realidad.
En realidad, el racconto más de una vez se ve interrumpido por la aparición de otros episodios del pasado (a esto se lo conoce como flashback, una técnica muy usada en el cine también por la que se introducen en la narración episodios breves –a veces solo pantallazos- que sirven para recordar eventos o desarrollar más profundamente el carácter de un personaje). Esto enriquece el relato de la novela, aunque colabora en que tengamos que volver hojas para rearmar el hilo, en lo posible.
Mencioné que la autora se radicó en Cagliari, la ciudad de su familia, y esta ciudad y la hermosa isla de Cerdeña son muy importantes en la obra de la escritora. Por ejemplo, ya mencionamos el uso de un dialecto sardo porque en esa isla italiana el idioma nacional convivía con el fuerte dialecto local. En algún momento, miembros dela familia de la abuela la describían así: De su mali de is pèrdas, saminor cos, poita su prus mali fiara in sa conca. La traductora eligió poner el texto original al pie e insertar la traducción en su lugar, decisión que creo que le quita belleza a la lectura. Leamos el texto traducido e insertado: “De los cálculos renales, el mal menor, porque el el mal mayor estaba en su cabeza”. Opino que no se puede comparar el efecto en el lector.
Con esta cita entramos al personaje central de la novela: la abuela.
Como leímos, había gente que la creía loca. Su madre –la bisabuela para la narradora-, la esperó un día para golpearla hasta lastimarla con una manguera porque había descubierto que escribía intensas cartas de amor a los pretendientes con alusiones eróticas, lo que hacía estos huyeran; por eso había llegado a los treinta años soltera, o mejor, solterona, porque a esa edad, para la época, lo era. Para ella era una puta. Sin embargo, el bisabuelo y sus hermanas la querían de verdad, como su nieta, que vivió mucho tiempo en la casa de la Via Manno, que prefería a la propia.
La abuela solo quería conocer el amor, “que era la cosa más bella, la única por la que vale la pena vivir la vida”, y lo pedía desesperadamente a Dios en la iglesia. Todo eso lo sabe la nieta porque la abuela lo escribe en un cuaderno negro con bordes rojos que mantiene escondido (para que no la creyeran loca) y que llega a sus manos muchos años después. En ese cuaderno también estaban sus poemas de amor.
En junio de 1943, “luego de los bombardeos de los norteamericanos a Cagliari”, llega a la casa familiar, el que sería su abuelo, alojado porque había perdido su casa y su familia en un bombardeo. Aunque era mayor que ella, la pide como esposa, y se casan, a pesar de su gran resistencia inicial, porque se comprometen a no tener relaciones sexuales. Fue una relación estable, pero extraña, duermen como hermanos bastante tiempo hasta que la abuela le ofrece realizarle los servicios sexuales que le daban en el prostíbulo para que no gastara y pudieran ahorrar para arreglar la casa de Via Manno y para comprarse tabaco.
Conocemos cómo fueron esos servicios sexuales porque la abuela se los cuenta –con un detalle propio de una novela erótica- al Reduce que mencionamos al principio (tampoco aparece el nombre): un veterano de guerra que ha perdido una pierna “en la retirada del invierno entre el ’44 y el ’45.” A él también le lee sus poemas, porque lleva el cuaderno consigo.
Con el Reduce vive un romance apasionado y poético, que es contado usando los flashbacks que mencioné antes. En la narración de ese breve episodio amoroso conocemos más de la vida íntima del abuelo y la abuela que en el resto de la novela.
Allí el Reduce le dice que “su marido era un hombre afortunado, en serio, y no un desgraciado, como ella decía, al que le había tocado en suerte una pobre loca. Ella no estaba loca, era una criatura hecha en un momento en Dios simplemente no tenía ganas de hacer las mujeres en serie de costumbre y le había dado la vena artística;”.
En este párrafo está la clave de la novela: es la historia de una mujer distinta de lo que era el común de las mujeres de entonces: quería amar libremente, era una poeta, analizaba la realidad. El problema era que ella no se creía buena, que le faltaba “la cosa principal de la vida”, la que encuentra junto al Reduce, con el que llega a pensar que era del mismo pueblo de la luna que ella, porque eso le decían para describir sus locuras.
Sin embargo, también junto con el abuelo tenía momentos en el que era una prostituta, que no solo tenía relaciones sexuales, sino que hacía con destreza juegos sexuales de prostíbulo, y los disfrutaba intensamente, aunque, después se acostara a dormir encogida en el extremo opuesto de la cama lejos del abuelo. Fue otra forma de amor, que no valoró, aunque fue capaz de liberarse también ahí.
El Reduce la libera, abre una ventana en su vida, tanto que, cuando vuelve, se queda embarazada por única vez (¿o sería hijo del Reduce?). La duda queda, pero ese hijo que vive para y por la música, también vive fuera del mundo, como ella. En el fin de la novela el Reduce le escribe: “No deje de imaginar. No está loca. Nunca más crea a quien le diga esta cosa injusta y malvada. Escriba”.
No vuelve a verlo, aunque vive soñando con él, y hasta va buscarlo a Milán, donde tiene una crisis que continúa después de su vuelta, mientras el abuelo, como siempre, la cuidaba.
No me ha sido fácil este comentario sobre una mujer marginal, su vida, su historia, su ciudad. Incluso aparecen en la obra rasgos sociales de Italia, no solo de antes: los italianos del norte industrial y próspero menosprecian a los del sur y muchos quisieran cortar la península al sur de Roma y soltar ese lastre ruidoso y desordenado.
Casi extrañamente, de esa breve novela me han surgido muchos temas para seguir escribiendo.
Solo mencionaré que están las descripciones de la ciudad, como la casa de la Via Manno, que es adonde se va a ir a vivir la nieta que narra la novela, o antes, la de la Via Sulis, y otras, que muestran a esa bella ciudad, que tuve la suerte de conocer y donde está viviendo mi nieto mayor porque juega hockey sobre césped para un club de Cagliari.
No por nada esta novela, ya traducida a cinco idiomas, entre ellos el alemán, el francés y el español, ha sido un resonante éxito de crítica y público.
LÉANLA, PERO CON TIEMPO PARA RELEER NO LINEAL, SINO ALEATORIAMENTE, SIGUIENDO PERSONAJES PARA COMPLETAR ESAS RICAS HISTORIAS DE VIDA Y DE ESA REGIÓN DEL SUR DE ITALIA.
Este libro fue comprado por mi hija en San Martín de los Andes buscando materiales de Literatura Juvenil para sus clases.
Como se ve en la tapa del libro, el título completo es: Señora de la Patagonia sangre india, sangre blanca (lo último en una segunda línea).
Algo que me ha sorprendido es no hay casi nada sobre la autora y el libro. Es una obra interesante, bien hecha, y su temática debiera ser difundida, sobre todo entre los/las jóvenes, en estas épocas en que se manifiestan reivindicaciones de sectores postergados y/o discriminados, como las del género femenino. El de las poblaciones originarias es uno de ellos (no solo en Argentina). Fueron exterminados, echados de sus tierras, sometidos a condiciones indignas de vida. Solo por eso, vale la pena leer la novela de Silvina Pose.
Por lo de arriba, voy a incluir los datos biográficos de Silvina Pose que están en la solapa de la novela (es un tema interesante el del género de la obra).
Nació en Buenos Aires en 1966. Se recibió de Licenciada en Letras en la UBA en 1993. Diploma de Honor en 1997 y Profesora en Letras en 1995.
Trabajó como docente de talleres de escritura y lectura, y en cursos de ingreso al secundario y de capacitación continua para el personal no docente de la UBA.
Publicó libros de cuentos para niños, como coautora, en la Colección Manijita, de Editorial El gato de hojalata.
Publicó el cuento Tiempo récord en la Revista Billiken y obras para adultos como ¿Para quién es el grupo de Whatsapp? en la Revista Aula Abierta.
Además, creo importante compartir los propósitos que la llevaron a escribir la novela, y que manifiesta en la contratapa:
“La presente novela está inspirada en personajes de la vida real y en circunstancias de la realidad argentina.
Sin embargo, nuestro país no es rico en información sobre la época y región en que transcurre. Pareciera que el viento frío, las circunstancias durísimas y la soledad del paisaje se empeñaran en escondernos los hechos de la realidad.
Es por eso que, si bien el trasfondo que me inspira es de la vida real, muchos hechos fueron extrapolados por mi imaginación, recreados, ficcionalizados a partir de los rumores que la región y la cultura me hicieron llegar.
He encontrado muchas veces versiones contradictorias, como casi siempre ocurre cuando la historia llega a nosotros de boca en boca. La mayor parte de las veces la historia tiene dos caras, como Jano. Sabrá el lector tomar partido por aquella que más se adecue a su razón, o a su corazón. Hay quienes puedan sentirse dolidos por una posición. Pero también quienes puedan sentir lo mismo por la versión contraria. Espero, con mi relato, achicar las diferencias, allanar el camino.
Permítaseme decir que el valor que esta novela pueda llegar a tener radica en la posibilidad de brindar un homenaje a Bibiana García. Una mujer que, habiendo tenido una vida llena de dificultades, eligió luchar de manera pacífica e inteligente por su tribu; y conseguir resultados que de otra manera no se hubieran alcanzado. Tanto más valiosos sus logros, puesto que su vida transcurrió en una época en la que algunas de sus acciones eran, además, impensables para una mujer.
Invito al lector a conocerla, a seguir el derrotero por el que transcurrió su vida, a rescatar el valor que tuvieron ella y sus logros, a amar a su tribu y a su mundo duro, pero hermoso, como ella supo amarlo.”
Destaco este párrafo: “Es por eso que, si bien el trasfondo que me inspira es de la vida real, muchos hechos fueron extrapolados por mi imaginación, recreados, ficcionalizados a partir de los rumores que la región y la cultura me hicieron llegar.”, porque es fundamental entender su intención, que no es la de atenerse a la verdad histórica, sino escribir una obra de ficción a partir de aquella.
Lo que sí es central en su producción es lo que dice después: “el valor que esta novela pueda llegar a tener radica en la posibilidad de brindar un homenaje a Bibiana García”.
Así es, y la he sentido valiosa como la autora pretendió.
Busqué una biografía de Bibiana García (mejor, Dughu Thayen, como eligió llamarse), y muchos datos coinciden con lo que leemos en la novela.
De todos modos, además de la intención que destaqué, hay que tener en cuenta lo que la misma autora dice: hay poca información y, muchas veces es poco segura, por lo que no es fácil tener datos fidedignos.
Una buena manera de presentar a Bibiana, de madre india y padre español, es contar las circunstancias en que eligió el nombre indio, que significa “Cascada rumorosa”.
Ella y su hermana mayor, Eufemia, fueron llevadas cautivas por un malón de indios catrieleros, en un ataque (circa 1855). Cuando fueron rescatadas, en 1867, (en la novela por su padre Florencio García, pero en alguna biografía el padre había sido muerto cuando se las llevaron), Bibiana, a diferencia de su hermana, eligió quedarse con los Catriel, “su gente”, como lo dice ella misma.
¿Quiénes eran los Catriel?
Catriel es el nombre de una dinastía de caciques “pampas”. Dicha dinastía de caciques se desarrolló durante fines del siglo XVIII y durante el siglo XIX. (Wikipedia)
Los indios pampas son la presencia humana más antigua en territorio argentino. La designación de “pampas” les fue dada por los españoles, y es una palabra quechua (lengua de los incas), que significa “llanura”.
Los pampas antiguos eran del tipo racial “pámpido”, altos y atléticos, y habitaron Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y San Luis.
Se podría considerar la figura de Bibiana con la de una “india blanca” (generalmente cautivas que se asimilaron a la vida de los aborígenes), pero lo diferencial es que ella tenía –como indica el título- sangre india y blanca, y eligió ser india porque prefirió esa vida dura y primitiva, tanto que llegó a ser cacica y “Machi”, o sea la curandera y bruja de la tribu.
Siempre me interesó el tema de los indios, sobre todo desde que – cuando cursaba Literatura Argentina I- entendí cómo eran considerados por la clase dirigente de la segunda mitad del siglo XIX.
José Hernández en el Martín Fierro defiende al gaucho, sector social descartado por esos dirigentes que formaron inicialmente la Generación del 37 y llegaron a su máxima expresión en la Generación del 80, pero no al indio, al que, además, descalifica.
El tema es que Hernández –más allá de su oposición con Sarmiento- era parte de esa clase dirigente que concibió el modelo de país que se consolidó a partir de 1880. Ese modelo se centraba en la exportación de materias primas, o sea buscaban que Argentina fuera un país agroexportador.
Por eso, el indio era un obstáculo que había que desplazar para liberar las extensiones de la pampa que había que cultivar y llenar de vacas.
Y fue lo que hicieron, y la Campaña del Desierto es un punto culminante de esta política. Los indios fueron echados de las tierras que siempre habían habitado, muchos muertos o usados como mano de obra barata. Incluso en esa época se habló de encomiendas modernas, para hacer ver la crueldad y la injusticia que padecieron esas poblaciones originarias.
Personalmente, adhiero la figura de genocidio y de crimen de lesa humanidad y rechazo la caracterización de esas políticas contra los indios como una gesta nacional.
Es claro que no había posibilidades de coexistencia del proyecto de Nación Argentina que se buscaba y las tribus originarias, pero nada justificaba su cruel destrucción.
Hay poca literatura sobre los indios, al que más recuerdo es a Lucio V. Mansilla, con su Excursión a los indios ranqueles, en la que describió coloquialmente sus costumbres. Por esto, valoro más la novela de Silvina Pose, que rescata la vida de esas tribus, sus costumbres y valores y narra cómo se los llevó a la desaparición.
También es muy valioso lo que ya mencionamos antes: la novela es un homenaje a una mujer que no solo eligió ser india, sino también trabajar para que su pueblo pudiera encontrar una forma de vida distinta de su pasado, pero con validez y dignidad. En la obra se incluye un decreto de Roca, de 1889, por el que se crean dos colonias pastoriles para que instalen indígenas de Río Negro y La Pampa. Más allá de lo pobre que es este logro para los pobladores originarios que habían perdido casi todo, lo que quiero realzar es que fue el fruto de un largo y paciente trabajo de Dughu Thayen y de la gente que la acompañó hasta su muerte.
Solo por estas cosas, vale la pena leer la novela, que, además, se lee con interés, a pesar de su formato de crónica (los hechos se narran según el orden temporal en que ocurrieron), en el que las Partes (forma de división que elige la autora) están divididas en años). No es fácil hacer interesante ese formato poco amigable con la ficción, pero la novela es llevadera.
Esto nos lleva al tema del subgénero en el que se inscribe la novela. A mi modo de ver, es una novela histórica.
¿Qué es una novela histórica?
Es un subgénero narrativo que nació alrededor del siglo XIX y que sigue teniendo valor hoy. Se basa en tramas ubicadas en un contexto histórico real con personajes reales, pero con historias que pueden ser o no ficticias.
Hay una nueva novela histórica que hace una relectura crítica del pasado, intentando una reconstrucción que supone tanto el conocimiento de los hechos históricos, como también su distorsión, o sea produce una “versión” que nos pone frente a lo esencial de la historia o el real sentido de lo que sucedió.
Eso quiso hacer Silvina Pose, y lo logró, porque nos permite adentrarnos en una etapa vergonzante de la Historia argentina (no la única, sino recordemos la Guerra de la Triple Alianza, en la que fuimos cómplices de la destrucción de Paraguay, para colmo como brazo ejecutor de la política brasileña).
Ya que no podemos remediar el pasado, por lo menos entendamos lo que pasó, así por lo menos no compramos cuentos como el ridículo que inventó el macrismo contra los mapuches para cubrir los excesos represivos de Gendarmería.
Es un libro interesante, que nos lleva a un mundo poco conocido: el de las poblaciones aborígenes que ocuparon vastos sectores de nuestro país.
Tengamos en cuenta que muchos de sus descendientes hoy siguen viviendo en pésimas condiciones, sin gozar de los mínimos derechos que significan una vida digna.
LEAMOS ESTA HISTORIA DE BIBIANA GARCÍA (NO, MEJOR DUGHU THAYEN) Y COMPRENDAMOS CÓMO SE TRATÓ A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS. ES UNA MANERA DE AYUDARLOS.
Como verán, esta nota ya tiene unos días. La guardé, después me fui unos días de vacaciones con mi familia, y ahora, en la búsqueda de retomar la actividad en mis blogs, la retomo porque me pareció que incluso tiene mayor relevancia que antes por la evolución de la pandemia, en Argentina y en el mundo.
Además, lo hago en una situación de mucha tristeza por la muerte por COVID de Lilian Montes. Ella me acompañó como preceptora en mi curso de 1º 2ª del Colegio Universitario Central, donde dictaba Latín. En esa época cursaba la carrera de Literatura en la F.F. y Letras de la UNCuyo. Se recibió, fue Profesora, Vice y Directora de la Escuela. Tenía 61 años y fue un golpe fuerte para mí.
¿Tiene algo que ver con lo que plantea tan bien Juan Carlos Aguiló (hemos compartido actividades en la UNCuyo)?
En un sentido sí, y voy a citar los párrafos finales de la nota que incorporo a mi entrada:
“La profecía autocumplida de los que alentaron los períodos de desfinanciamiento, desinversión y deslegitimación y, cuando ocupan el gobierno, acuden a las consultoras privadas para solucionar problemas de “gerenciamiento” y escasa “resiliencia” de las/os servidores públicos.
Es crucial confrontar estos discursos en la arena pública desmontando su pretendida neutralidad, develando sus intereses e historizando sus derroteros como una forma de contribuir a la disputa cultural ineludible, que persiga el desenmascaramiento del sentido común liberal como una de las tareas inevitables en la confrontación de las fuerzas democráticas, progresistas y populares con los sectores dominantes en la Argentina.”
Es mi intención colaborar en este poner en evidencia aquellos factores que están avanzando en un proceso hegemónico contra los proyectos nacionales y populares con terribles resultados, en muchos sentidos, no solo políticos.
Veamos el título de la nota: Aguiló destaca los aspectos del neo conservadorismo y del libre mercado como los dos rasgos relevantes de esta etapa del neoliberalismo y sus consecuencias en el mundo actual.
Personalmente, quiero avanzar en algunos aspectos que también signan a esta etapa, algunos mencionados en la nota, como “los problemas actuales de desigualdad global, debilitamiento de las democracias y degradación ecológica”, pero que considero importante resaltar en este intento –uno más- de colaborar en que nuestra clase media urbana comprenda que hay un plan global perverso, con el que está colaborando, en general por ingenuidad, por decirlo suavemente.
Creo que la pandemia permite visualizar y resaltar algunas consecuencias de este plan, que no es nuevo.
Algunas referencias:
Recordemos que fue el régimen de Pinochet desde 1973 el que, con sus “Chicago Boys” instaló un proyecto neoliberal y de ajuste en Chile. En Argentina fue, a partir del golpe de Estado de 1976, el gobierno genocida del Proceso de Reorganización Nacional el que empezó un plan semejante continuado por Gobiernos democráticos como los de De la Rúa, Menem y Macri.
Además de ejemplos como estos, tenemos que comprender que hay aportes teóricos que fundamentan esta declamada hegemonía del neo liberalismo.
Wikipedia lo sintetiza así: “liberalización de la economía, el libre comercio en general y una drástica reducción del gasto público y de la intervención del Estado en la economía en favor del sector privado, que pasaría a desempeñar las competencias tradicionalmente asumidas por el Estado.”
Mencionaré un ejemplo de un aporte que en su momento tuvo mucho auge: el de Francis Fukuyama, que planteó la idea de que la democracia liberal —capitalista, se entiende— era el final de la Historia en tanto “punto final de la evolución ideológica de la humanidad”, que derivaría necesariamente en la “universalización de la democracia liberal occidental como la forma final de gobierno.”
Es cierto que recibió muchas críticas desde el comienzo y que, además de la descalificación teórica, la realidad demostró la imposibilidad de que el resto del mundo aceptara ese modelo de “democracia” como forma de gobierno y gestión válidos, pero, en su momento, pareció que realmente estábamos entrando en un mundo nuevo, que nos llevaría a resolver todos los problemas que teníamos.
¿Por qué hago estas referencias en relación con esta nota y el contexto de la pandemia?
Porque quiero colaborar en la comprensión de que el mundo en que vivimos hoy está profundamente marcado por las consecuencias de este proyecto político que nos está poniendo en gravísimo riesgo de destrucción.
Encontré una nota de Diego Marinelli sobre la pandemia en el número 920 de la revista Rumbos que me parece interesante para compartir:
“EI cine catástrofe nos ha ayudado a entender nuestro lugar en la pandemia bastante mejor que los libros de historia. Sin faltarle el respeto a las crónicas de la gripe española de 1918, a comienzos del siglo XX no existía el contexto de la revolución tecnológica ni la descomunal circulación global de bienes y personas que definen la identidad-y la gravedad- de esta crisis del coronavirus. Allá por los comienzos de las cuarentenas duras, la película Contagio, de Steven Soderbergh, fue durante semanas lo más visto en los streamings de todo el planeta. Definía, con una certeza alarmante, lo que estaba ocurriendo (ocurriéndonos), pero en una visión que tenía varios años de anticipación: murciélagos infectando a cerdos en un mercado chino, gentes contagiadas que desperdigan el virus por todo el mundo, sistemas de salud colapsados…”
Está claro que el virus se ha difundido tan terriblemente en buena medida por la enorme cantidad de viajes en avión que hoy se realizan. Y esto tiene que ver con la globalización, ese proceso de integración mundial en los ámbitos económico, político, tecnológico, social y cultural, que ha convertido al mundo en un lugar cada vez más interconectado, tanto que incluso se llega a hablar de “aldea global”. Esto comenzó a mediados del siglo XX, continúa y ha hecho que en poco tiempo el mundo sea bastante diferente del que conocí (nací en 1946). A la vez ha posibilitado que el proyecto neoliberal haya desarrollado estrategias que le han dado enorme poder a las corporaciones de los países centrales.
La pandemia ha puesto en claro la enorme significación económica del turismo hasta el punto de que mucha gente concibe el viajar a otros países –muy remotos muchos- es una especie de paraíso soñado.
¿Cuánta necesidad hay de que gente de recursos económicos medios esté un año o más pagando un viaje all inclusive de pocas noches a Tailandia?
¿Se ve que lo que nos plantea Aguiló es importante, y tiene que ver con nuestra vida y la de nuestros descendientes?
Supongo que para la mayoría será evidente que muchos de los problemas que tenemos son consecuencia del proyecto neoliberal y su fracaso irremediable, que nos está llevando puestos.
La banalización de la vida que muestra el ejemplo de los viajes innecesarios como parte de un consumismo exacerbado desde las corporaciones que incluyen medios de comunicación propios que difunden lo que les haga falta para mantener y profundizar su poder económico y político, ha deteriorado la capacidad de análisis de los verdaderos valores de una vida significativa para nosotros y un futuro válido.
“La globalización de fines del milenio suponía un desafío al mundo organizado en naciones y mercados, homogéneos y permanentes. El covid19 cruzó toda actividad humana, en todas partes haciendo que la propia naturaleza -que ignoramos con entusiasmo- sepultara ideas y creencias sobre las que transitaba nuestra vida.
Las viejas y nuevas tecnologías -desde las antiguas TIC a las recientes: NBIC, RA/RV, AI, 3/4D, y 5/6G, entre otras- abren opciones para tentar nuevos caminos, suponen oportunidades, pero también riesgos, que suelen quedar ocultos por el lucro que guía a la innovación sin consideración de consecuencias que pueden generar, ni responsabilidades, lo que conjuga también conocimiento e ignorancia.”
Agrega:
“La globalización 2.0 muestra cambios en las fuerzas motrices de la primera: de la aceleración de la historia pasamos a la aceleración del futuro; de la dilución de las fronteras a la confusión de la noosfera de Chardin con la biosfera; y de la crisis del Estado-Nación a la crisis generalizada de Estados, instituciones, organizaciones, de la autoridad y las comunicaciones.
Del diseño de múltiples formas de sociabilidad pasamos al diseño de la vida y de la muerte. El hombre que renunció a Dios en la modernidad, confiado en la racionalidad y la ciencia, cayó en el desconcierto y la incertidumbre, que se alimenta de la falta de conocimiento y la ignorancia. Es necesario reconocer el nuevo mundo que surge frente a nuestros ojos, sumado al mental y físico de las personas, como contextos donde toda posible combinación, intercambio, y configuración de redes es posible.”
En este punto estamos, y es bueno sacar una conclusión política. Les propongo la mía:
Hemos vivido una etapa política en que pareció que se consolidaban los Gobiernos que desarrollaban el proyecto neoliberal. Es más, varios de esos Gobiernos en América Latina nacieron como producto de maniobras armadas por las corporaciones de los países centrales –claramente EEUU. Es bueno señalarlo cuando se está haciendo evidente la ilegalidad y corrupción de las estrategias que los llevaron al poder.
No he visto nunca antes Presidentes tan malos –en todo sentido- como Trump o Bolsonaro. Tan malos que las sociedades han reaccionado y se ha producido el hecho sin antecedentes de que pierdan sus reelecciones, como Trump o Macri.
En Perú habrá ballotage: el que ganó es Pedro Castillo, un maestro de izquierda. Es una oportunidad más para salir de Gobiernos neo liberales que no creen en un proyecto progresista para América Latina.
O sea que la democracia no acepta este neoliberalismo destructor y nefasto, lo que da esperanzas, pero para lograr una transformación global significativa (como la que hace falta en el tema de la crisis ambiental) es necesaria una mayor conciencia social y una acción organizada que parece difícil, pero que es el camino.
Cuando buscaba una novela para mi esposa en un mesón de una librería, encontré esta novela corta de Enríquez, a la que apenas conocía. Me atrajo por alguna razón todavía desconocida, y me la llevé.
Alcancé a leer unas páginas y la dejé: la narración de cómo Helena lleva a una fan de Fallen –una chilena adolescente- al suicidio, me impactó mucho. La describe así: “Había elegido bien, pensó Helena, antes de evaporarse en el calor del vagón. Era débil y estúpida y cobarde.”
Dejé de leerla. He dado clases en el Secundario durante más de cuarenta años y he estado con muchos adolescentes –algunos de los cuales deben de haber sido como Estefanía, una de esas adolescentes a las que cazaban las de la especie de Helena, las del Enjambre, fans no humanas, que “nunca dormían, como los tiburones.”
No pude sobrellevar, en ese momento, la dureza de ese mundo de ficción y volví la novela a la estantería de mi biblioteca.
Como ya he dicho, no suelo dejar novelas a medias, y retomé su lectura hace unos días. La leí casi de corrido, porque es muy atrapante esa historia del tipo de las que le gustan a Mariana Enríquez, historias de sectas, de monstruos, que le permiten adentrarse en la parte oscura e inexplicable de nuestras vidas
No es un hecho casual, ni circunstancial:
“Durante su infancia, Mariana Enríquez creció impactada por las historias de magia negra en las que creía fervientemente su abuela, y que le contaba mientras vivió en Lanús, un suburbio de Buenos Aires, junto a sus padres. Cuando se mudaron a Buenos Aires, a finales de los años ochenta, arranca la democracia, hay una profunda crisis económica y ella descubre la música punk, la cultura gótica y la literatura de terror. Durante un tiempo estudió periodismo para poder escribir crónicas de conciertos, y con 19 años publicó una novela, ‘Bajar es lo peor’, que tenía todo lo que tiene que tener una novela escrita con 19 años: drogas, sexo y autodescubrimiento juvenil.” (https://www.xataka.com/literatura-comics-y-juegos/mariana-enriquez-oscuro-mundo-gran-autora-literatura-terror-espanol).
Ella misma relata la influencia que tuvo sobre ella el Informe sobre ciegos, tercer capítulo de la monumental Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, y que se puede leer de forma independiente. Esta es una historia de terror psicológico en la que un hombre se obsesiona con que todos los ciegos del mundo estén confabulados en una conspiración.
Debo confesar que me costó comprender en su momento por qué Sábato lo incluyó y el sentido que tiene dentro del universo ficcional de la novela, pero lo real es que para Enríquez fue un elemento clave para su escritura.
Como en Informe sobre ciegos, Enríquez usa como entorno y espacio actuante de su ficción a ambientes urbanos, en algún caso, Buenos Aires y en Este es el mar, Santiago de Chile y Los Ángeles, o donde haya recitales de rock o esté radicada la banda de rock.
¿A qué se dedica el Enjambre?
Así se lo describe en la novela:
“El enjambre era vasto, eran muchas sus integrantes; pero no podían cambiar de rostro ni de cuerpo, tan sólo de ropa: les tocaba un único cuerpo humano. Y muchas integrantes del Enjambre se repetían en las fotos. Habían pasado sesenta años entre una foto y otra y, sin embargo, el mismo rostro adolescente lloraba en primera fila y había llorado tantas veces durante décadas y había aparecido en tantas fotos y nadie, jamás, se había dado cuenta”.
Son una especie de musas que se integran y sobrevuelan a esas/os adolescentes capaces de cualquier cosa para estar cerca de cantantes que aman sin límites. Son las responsables de que músicos como Kurt Cobain, Sid Vicious o Jim Morrison mueran de repente –aunque sus vidas sean un muestrario de adicciones que los llevarían seguramente a una muerte casi sorpresiva que será la clave para que se transformen en leyenda para siempre.
Ahora bien, en la autora lo real y lo imaginario se mezclan permanentemente. Recordemos la historia del “Club de los 27”: las estrellas del rock que murieron trágicamente a los 27 años: Robert Johnson, Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Amy Winehouse, y veremos cómo funciona el mundo que recrea Enríquez.
Helena era una más del Enjambre, del que quería salir, y fue elegida para llegar a ser una “Luminosa”, o sea una de las responsables de haber guiado a cada uno de los artistas que mencioné a ser una leyenda. Ella deberá lograr que el cantante de Fallen, James Evans, también llegue a ser una de esas leyendas con lo que ella pasará a formar parte de ese selecto grupo de seres de supra e inframundos: las Luminosas.
Pero, si no lo logra, desaparecerá.
Hay también una visión crítica del mundo del rock, del star system, en el que el valor musical tiene menos importancia que esos rituales místicos, construidos desde el conocimiento de la comunicación sociológica y la tecnología para reducir a esos fans a seres primitivos impulsados por emociones y pulsiones básicas e inmanejables.
He escuchado a más de una personalidad del rock quejarse de que este ha dejado de ser, no solo lo que fue, sino lo que le dio sentido y fin.
Es permanente –y muy atrayente, aunque tensiona la lectura- este ir y venir de la realidad a lo mágico, de lo simbólico a la descripción de sectores sociales en sus instancias más terribles y degradantes.
“Enríquez ve, como derivación de esa crítica social, a la ciudad también como una catedral de cemento y horrores. Decía en ‘Marea nocturna’ que su relación con el terror es un perfecto reflejo de la vida anónima e insensible en las ciudades: éstas y su ritmo acelerado te obligan a dejar que lo terrible, aunque suceda a nuestro alrededor, siga su curso. Y de ese modo te distancias del otro, del diferente. Todo ello (las casas, las ciudades, los niños, la sociedad) conforman el panorama aterrador que Enríquez refleja en sus cuentos, y que convierte en relatos de miedo con un uso único del folclore, las leyendas urbanas y la mitología.” (Xataka, link citado).
LAS MUSAS Y EL SUPRA E INFRA MUNDO
Las Musas son las divinidades inspiradoras de las artes, por lo tanto, tiene sentido que lleven a los artistas a ese punto supremo de lo que sería hoy la creación artística, pero ya mencionamos que el rock en la actualidad es distinto de lo que alguna vez fue.
O sea que el arte ya no es lo que era; y tampoco las musas son lo que las enciclopedias describen.
“En sus orígenes, Zeus creó el mundo y preguntó a los demás dioses si creían que se había olvidado de hacer alguna cosa. Le dijeron que sí, que faltaba algo capaz de expresar toda la belleza de aquella producción, algo que alabara ese mundo. Y así aparecen las Nueve Musas. Deidades, diosas con la función de inspirar a los auténticos artistas. O, dicho de una forma más exacta, de raptarlos. (http://vein.es/que-hay-detras-de-las-musas/)
Walter F. Otto –en la misma nota- dice que “las musas traen el canto de “lo divino que hay en el mundo”. Porque cuando raptan a un artista, este pronuncia todo aquello que merece la pena ser dicho. Lo más hermoso e importante, y lo más terrible. Lo que tiene la capacidad de trascender el tiempo y la persona y permanecer.”
Sería arriesgado decir que Enríquez tiene en cuenta esta visión al concebir a estas musas elusivas y terribles, pero tiene sentido.
Tengamos en cuenta que las musas tienen que preservar la magia, la inspiración, para permanecer vivas por siglos (las musas de Éste es el mar también).
Tienen reglas entre ellas, que todas las musas deben de cumplir. Y no todas las musas cumplen esas reglas (como Helena, que empieza a sentir como humana).
Algunas musas se saltan las reglas y, entonces, el resto debe hacer pagar a la musa que desafía las reglas su castigo por su traición. En esta novela, hay una relación mucho más protectora y empática, aunque la amenaza del castigo –terrible- siempre está.
Están las Imago, que nacieron de una gota de sangre y “enloquecen y torturan a quienes persiguen en la tiniebla”. Si ellas atrapan a James, “para él significaría una vida desgraciada y el olvido”. Son las tres erinias, diosas infernales del castigo y la venganza divina. En la obra aparece Megera (La de los celos) tatuada como las fans, y Erín, la mayor, la más terrible.
Está la Madre Hécate, diosa de la hechicería y lo arcano, con una antorcha en la mano.
Es una red oscura, y una red de mujeres, que también es un rasgo de la autora: siempre el sexo femenino es la fuente de poder mientras que los hombres son sujetos pasivos. James Evans, la estrella que va a ser leyenda, se deja llevar y se limita a tocar y ser tocado. Helena, convertida en su asistente, decide por él sin llamar la atención.
Voy a resistir la tentación de seguir penetrando en ese supra mundo que contiene a los fans y al rock. Vale la pena leerla.
Mariana Enríquez nació en 1973 en Buenos Aires. Es licenciada en Periodismo y Comunicación Social, trabaja como subeditora del suplemento Radar del diario Página/12 y es docente de la Universidad Nacional de La Plata.
Su último libro, Las cosas que perdimos en el fuego, está siendo traducido a dieciocho idiomas y recibió el premio Ciutat de Barcelona a la mejor obra en lengua castellana.
VALE LA PENA LEERLA.
UN RECUERDO DE HACE MUCHO TIEMPO
Esta novela ha seguido actuando en mí: por ejemplo, el tema de las musas como guardianas de la magia y que, cuando raptan a un artista, éste dirá: “Lo que tiene la capacidad de trascender el tiempo y la persona y permanecer.” Hace unos momentos vino a mi recuerdo algo que aprendí –creo- en la Facultad de Filosofía y Letras, cursando Latín IV, con el querido Claudio Soria: poema en Latín es carmen, pero carmen también es canción, hechizo, conjuro, o sea es magia.
Tengamos en cuenta que la poesía nació unida a la música, de ahí que el término canción fuera aplicado a las composiciones en verso que cantaban los poetas.
En algún lugar, hoy, se encuentra todo esto, y lo he encontrado en Éste es el mar.
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