LA BATALLA POLÍTICA ES CULTURAL, Y ES NUESTRA MISIÓN

LA BATALLA POLÍTICA ES CULTURAL, Y ES NUESTRA MISIÓN

LA BATALLA POLÍTICA ES CULTURAL, Y ES NUESTRA MISIÓN

 

Un primo me hizo llegar esta nota de Página 12, que no conocía, y me impactó. Es una explicación rotunda de la situación cultural del hombre, fundamentalmente occidental, en la actualidad.

Una dificultad evidente es el lenguaje técnico. Yo, que conozco el pensamiento de Freud y Lacan de manera general, también comprendí así la nota, pero no importa, alcanza y sobra: Todos/as conocemos cómo se vive hoy: cómo las propagandas nos moldean: cómo nos empujan a un estilo de vida superficial y tóxico (incluyendo los libros y cursos de auto ayuda que nos enseñan cómo vivir felices). Por lo tanto, esta nota es muy importante. Léanla, y tomemos nuestro lugar en el campo de batalla.

Extraigo un par de párrafos, para que los hagamos nuestros:

“Concentración totalitaria del poder, rechazo de la política y manipulación del afecto son elementos ideológicos que construyen cultura de masas. Recuperar la democracia implica dar batalla en estos tres frentes; nos detendremos en este artículo en las sedimentaciones afectivas neoliberales, porque esa manipulación que puso en marcha el neoliberalismo apoyado por las nuevas tecnologías será lo más difícil de conmover.

El neoliberalismo ha masificado y controlado los goces no sólo empujando al consumo bajo la promesa de felicidad, sino también a través de la satisfacción en el odio con la promoción de fantasmas racistas y xenófobos.”

Contra esto deberemos luchar, es nuestro puesto de lucha por una Argentina mejor.

 

Neoliberalismo y sedimentaciones afectivas

Ganar la batalla cultural al neoliberalismo y construir un nuevo pacto social es una tarea apremiante para la recuperación de la democracia.

Por Nora Merlin

https://www.pagina12.com.ar/237296-neoliberalismo-y-sedimentaciones-afectivas

 

El pasado 27 de octubre el campo popular ganó una batalla política, las elecciones nacionales, venciendo al gobierno neoliberal. Este rotundo triunfo no impide ignorar que desde fines de los 80 en la cultura han triunfado los ideales neoliberales: la modalidad empresarial para organizar lo social, consumo ilimitado, individualismo, meritocracia y egoísmo.

Si el neoliberalismo ha triunfado culturalmente no es porque el hombre por naturaleza es un depredador, “un lobo para el hombre” movido por el egoísmo y el miedo al otro, como planteaba Thomas Hobbes, sino que, a través de la publicidad, el marketing y los big data el neoliberalismo ha logrado reconfigurar la lógica del deseo, los fantasmas y los goces.

La pulsión amalgamada a fantasías se satisface con objetos irreales, como los nombra Freud, o bordeando la vacuidad lógica que implica el objeto “a” lacaniano. Para los dos maestros del psicoanálisis el goce absoluto de la cosa es imposible, lo que hay son señuelos que causan el deseo y cubren la falta. En este punto encuentran su lugar los hechizos tecnológicos que ofrecen el marketing y la publicidad, que suturan la falta constitutiva del sujeto y de lo social. Se venden fundamentalmente ilusiones, sueños que tapan cualquier falta rechazando la castración y la imposibilidad. Este circuito entre falta, sutura y exceso es ilimitado, porque lo encontrado por la pulsión nunca coincide con lo esperado: la tierra prometida por el marketing no se hace realidad. “Seguí participando” es la fórmula de la repetición del consumo ilimitado que estimulan los carteles de la carretera neoliberal, un laberinto sin salida.

En la necesaria batalla cultural por la hegemonía, el campo popular corre con serias desventajas porque sus estrategias se basan en la política, no en el marketing ni en las operaciones de la guerra como el ejército de trolls, las fakenews y el lawfare. ¿Debe renunciar a la política y emplear las técnicas del marketing, la publicidad, la autoayuda o la guerra? Nada más lejos de nuestro planteo, sólo estamos ubicando la dificultad de batallar y ganar con la acción política que es discursiva y se caracteriza por el desacuerdo, el antagonismo, las diferencias y la falta, desactivando el marketing y las operaciones. La dificultad no implica imposibilidad ni impotencia; como ejemplo reciente constatamos que la militancia y la inteligencia colectiva fueron capaces de ganarle a la inteligencia artificial.

La relación entre neoliberalismo y democracia es controvertida. El neoliberalismo, un sistema caracterizado por una concentración de poder económico, político y comunicacional pocas veces visto, produce democracias muy debilitadas de baja intensidad, que algunos autores denominan posdemocracias. Uno de los rasgos que presenta es la impotencia para la política, con la pretensión de sustituirla por la administración de los asuntos comunes. El déficit de la democracia neoliberal no se debe solo a la concentración totalitaria del poder y el rechazo de la política, sino también a la intensa y visible manipulación del afecto.

Concentración totalitaria del poder, rechazo de la política y manipulación del afecto son elementos ideológicos que construyen cultura de masas. Recuperar la democracia implica dar batalla en estos tres frentes; nos detendremos en este artículo en las sedimentaciones afectivas neoliberales, porque esa manipulación que puso en marcha el neoliberalismo apoyado por las nuevas tecnologías será lo más difícil de conmover.

El neoliberalismo ha masificado y controlado los goces no sólo empujando al consumo bajo la promesa de felicidad, sino también a través de la satisfacción en el odio con la promoción de fantasmas racistas y xenófobos.

El poder construye el enemigo y produce una matriz que se repite con fuerza inercial, hasta instalar en lo social un odio que se satisface como una fijación que resulta difícil desplazar. El clisé argumental utilizado es sencillo y aparentemente ingenuo: se trata de un semejante que supuestamente nos robó el goce, modelo que reproduce el sistema ideológico basado en el descarte, el odio y la obediencia inconsciente a esa normalidad neoliberal legitimada por lo social.

Ganarle la batalla cultural al neoliberalismo y construir un nuevo pacto social –tal como propusieron el presidente y la vicepresidenta– fundamentado en la solidaridad y la contención hacia los más vulnerables, es una tarea apremiante para la recuperación de la democracia.

¿Es posible romper los hechizos neoliberales?

En esta contienda será fundamental el desinvestimiento de la fijación al odio, para lo cual no serán suficientes los desenmascaramientos, la persuasión y el cognitivismo. Esta difícil tarea requiere llegar al nivel del goce en tanto constituye el núcleo en que se basa lo ideológico que sostiene la cultura neoliberal. Será necesario encontrar defensas sociales capaces de movilizar la Investidura libidinal fijada al odio y activar una nueva investidura afectiva; desinvestimiento y reinvestimiento son los prerrequisitos necesarios para el establecimiento de procesos de desidentificación y creación de nuevas identificaciones.

Los afectos no se reprimen, solo pueden sublimarse, transformarse en lo contrario, ee decir, en lugar de su expresión como agresión y racismo canalizarlos en una dirección democrática agónica. Esto implica darle nuevo ímpetu al discurso, restituir el conflicto político, causar esperanza inyectando pasión en la radicalización de la democracia como rearticulación de vínculos de afecto y goce. Y que, tal como le dijo Cristina a Alberto en su primer discurso como vicepresidenta, debemos ganar no solo el debate político, sino también el corazón del pueblo.

Es posible debilitar el totalitarismo normativizado del goce masificado estimulado por el neoliberalismo y trascender esa identidad. Es posible ir en contra del todo unificado de la masa, inscribir la falta y realizar la construcción política de la vacuidad.

La falta, sostenía Claude Lefort, es la condición democrática y en tanto tal puede adquirir valor positivo capaz de atraer y conmover. La institucionalización de la falta puede generar apego o adhesión y causar el deseo de involucrase en proyectos políticos.

No es imposible ni utópico reconceptualizar al ciudadano como alguien que no solo padece de la falta y demanda, sino que también goza la vacuidad y desea involucrarse en la creación de una democracia sostenible de alta intensidad, que no se constituye por miedo y obediencia, como afirmaba Hobbes, sino por deseo.

 

Nora Merlin es psicoanalista. Magister en Ciencias Políticas. Autora de Mentir y colonizar. Obediencia inconsciente y subjetividad neoliberal.

ADOLFO ARIZA

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Autor del Blog

La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.

Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.

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UNA IMPORTANTE ACLARACIÓN SOBRE LAS TAN CONVERSADAS RETENCIONES

UNA IMPORTANTE ACLARACIÓN SOBRE LAS TAN CONVERSADAS RETENCIONES

UNA IMPORTANTE ACLARACIÓN SOBRE LAS TAN CONVERSADAS RETENCIONES

 

(Del muro de Facebook de Ricardo Campero)

Mi intención era –y es- escribir lo menos posible sobre la etapa macrista para salir de temas que engruesan la “grieta” (término desgraciado, que hay que enterrar definitivamente), pero el comienzo de la gestión de Alberto Fernández ha desatado muchísimas noticias falsas, o títulos sesgados, y otras cosas. O sea que estamos frente a una oposición que se planteó así, sin concesiones, ni reglas de convivencia desde que Macri salió a hablar después de las elecciones, con una imagen de político maduro que no coincide en nada con lo que ha mostrado desde siempre.

Por lo tanto, sin enroscarme con estos temas, porque ahora somos gobierno, y el laburo es gestionar, trataremos de colaborar en compartir información fehaciente, o que ayude a entender la realidad, que no es poco.

Tomó notoriedad el tema de las “retenciones”, y justo, mi amigo Ricardo Campero, dirigente radical de toda la vida, ex Secretario de Comercio Interior, Exterior y Turismo de Ricardo Alfonsín, subió esta nota a su perfil de Facebook.

Es excelente, y espero que les sirva a los que quieren, de buena fe, comprender mejor la realidad internacional y argentina.

Esto dice Ricardo:

 

Nadie retiene nada.

Retenciones es un neologismo argentino que refiere a los derechos de exportación que gravan las ventas al exterior. La imposición del término fue una de las conquistas culturales más significativas de la oligarquía agrícola ganadera de fines de la década del 50. Tanto sugiere despojo, “me retienen”, que no es extensible a los derechos de importación que gravan a casi toda la nomenclatura arancelaria. No se dice para importar este producto “me retienen” x por ciento. Tan conquista cultural es que el propio Presidente se expresa al respecto hasta con complejo de culpa y lo que no es una originalidad, por otra parte.

Es mentira que se trata de una creación argentina. Remito a John Stuart Mill quien introduce el tema a propósito de la renta de la tierra y su relación con el comercio internacional.

En Argentina quien originó teóricamente el tema fue Raul Prebisch y desde la cuestión industrialización y ventajas comparativas dinámicas, el Ing. Alberto Davie, quien dice: “Todos los países pueden ser competitivos para cualquier cosa, la cuestión a qué tipo de cambio”. A lo que agregué, en mi caso, “y con qué costo de oportunidad”.

Es que Japón puede producir soja mediante una brutal devaluación que arruinará a los japoneses que pueden dedicarse a otra cosa sin tamaño costo social.

Estos derechos de exportación, y sus contrarios lo de importación, tienen que ver en nuestro país en una mirada industrial como factor principal de ocupación de la mano de obra. El tipo de cambio es relevador de productividades o eficiencias. Si se tratara de relevar la eficiencia de la producción de la pampa húmeda, el tipo de cambio necesario es mucho menor. Entonces cuando se habla de eficiencia la pregunta es “a qué tipo de cambio”. Si Argentina necesita un tipo de cambio alto, la cuestión es el beneficio adicional, marginal, para las producciones mineras o agropecuarias. En este caso último, a mayor tipo de cambio más costo de los alimentos para las masas urbanas que dependen de la industria y sus externalidades.

En Argentina, el productor agropecuario sufrió en su rentabilidad cuando sin gravámenes tuvo precios o tipo de cambio bajo. Entonces es un tema económico que, cuando se politiza, pasa a ser una cuestión social. Llama la atención que la política en los grandes conglomerados urbanos no atiendan esta puja por lo que resulta en una cuestión social. Definitivamente, creo que ignoran la importancia de los tipos de cambio reales. (Tipo de cambio – derechos de exportación). Obviamente la defensa de la producción introduce el tema de los precios internacionales.

El problema es que en Argentina al tema lo abordamos desde la cuestión fiscal y no de los tipos de cambio necesarios. ¿Es que un exportador de productos biotecnológicos debe tener el tipo de cambio igual al de un exportador agropecuario? ¿O un exportador de cuero crudo que el de marroquinería? Con una buena situación fiscal, ¿los gravámenes deben ser iguales y tender a 0 en todo el universo arancelario?

Y la politización deviene en puja política por la apropiación de los beneficios marginales. Durante nuestro gobierno, el de Alfonsín, la puja con la Sociedad Rural no se da por “las retenciones”. El verdadero interés era el de contar el sector primario pampeano con el tipo de cambio financiero en vez del denominado comercial. Eso es lo que estuvo en juego en la silbatina de la Sociedad Rural. En definitiva, el tipo de cambio redundante. Hoy sería una pretensión de beneficiarse con el tipo de cambio del turismo.

Entonces los derechos de exportación no son ni solidaridad ni concesiones sociales, sino un complemento del tipo de cambio con el que el país se vincula con la economía internacional con la necesidad de contar con un tipo de cambio adecuado para incrementar todas las exportaciones y con el menor costo social. No se le retiene nada a nadie y detrás de los prejuicios ideológicos está la disputa por la renta. Es la diferencia de trato entre las ventajas comparativas estáticas vs. las dinámicas.

Durante la denominada lucha del campo dije que una de las peores herencias del kirchnerismo iba a ser el factor cultural para el abordaje de este tema y la creencia que tenía la cuestión ribetes revolucionarios. Son las debilidades de hoy y que anticipé en las notas de más abajo.

El tema está politizado en desmedro de la modernización inclusiva de la Nación Argentina.

Nadie retiene nada. Decir eso es una trampa.

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

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MEDIOS PÚBLICOS: ¿CUÁL DEBE SER LA POLÍTICA DE LA NUEVA GESTIÓN?

MEDIOS PÚBLICOS: ¿CUÁL DEBE SER LA POLÍTICA DE LA NUEVA GESTIÓN?

MEDIOS PÚBLICOS: ¿CUÁL DEBE SER LA POLÍTICA DE LA NUEVA GESTIÓN?

 

Elijo para título de esta entrada el mismo que usaron en la nota de Página 12 que sintetizaré abajo porque es una de las preguntas que nos hacemos los argentinos a menos de una semana de que asuma el nuevo Gobierno de la Nación.

Es claro que en este contexto de una gestión saliente que casi no puede mostrar logros positivos, hay sectores, como el de la economía, que tienen prioridad, pero, tanto por su valor intrínseco, como como el estado en que los ha sumido el macrismo, el tema de los medios públicos es central para poner de pie al país.

Por esto, he hecho una selección de párrafos de esta extensa nota, cuyo link permitirá la lectura completa del que quiera hacerlo, para que tengamos acceso a algunas opiniones que nos ayuden a comprender la situación y algunas necesidades de este aspecto clave para la Patria.

El resto es lo que debemos poner cada uno de los argentinos en esta etapa en la que casi no tenemos chance de sentarnos a esperar las medidas de nuevo Gobierno: debemos informarnos lo más rigurosamente posible, tomar posiciones con sentido patriótico e inclusivo, y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que, definitivamente, levantemos las tres banderas que me hicieron abrazar al Peronismo hace más de cuarenta y cinco años: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.

Así sea.

 

Medios públicos: ¿cuál debe ser la política de la nueva gestión?

Por Emanuel Respighi

https://www.pagina12.com.ar/233849-medios-publicos-cual-debe-ser-la-politica-de-la-nueva-gestio

Los medios públicos recuperan la esperanza. El inminente cambio de gobierno pondrá en marcha una nueva gestión, que buscará revitalizar un sistema que en estos últimos cuatro años sufrió una política de abandono y vaciamiento, en tanto objeto del ajuste -económico, productivo y creativo- que sufrieron los trabajadores, pero también las programaciones.

Más allá de algunos matices, hay un hecho insoslayable: tanto la radio como la TV pública carecieron de identidad, producción y audiencia durante la gestión macrista. Los medios fueron más noticia por sus problemas y recortes que por sus estrenos, al punto que los históricos lanzamientos de programación dejaron de realizarse por una sencilla razón: no había mucho que anunciar. Como parte de una política que lejos estuvo de revalorizarlos, y en un contexto en el que la TV abierta sufre los embates de la era digital, los medios públicos deben reconstruirse, a la vez que repensarse en función de las nuevas tecnologías que conforman audiencias dinámicas.

El desafío que enfrentará la flamante gestión en los medios públicos será enorme. Desde la puesta en marcha de un sistema de producción que fue horadado por la gestión de Hernán Lombardi al frente de Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, hasta la recuperación del rol informativo de la TV Pública, donde se eliminaron los noticieros durante el fin de semana como si la información no fuera una de sus obligaciones, la política comunicacional que asumirá el 10 de diciembre deberá revalorizar el rol que los medios estatales tienen dentro del mapa mediático argentino. Página/12 reunió a diversos protagonistas del mundo audiovisual argentino, desde actores y productores, pasando por especialistas, para analizar qué televisión pública es posible en la Argentina y en el mundo actual, considerando razones culturales, ideológicas, económicas y tecnológicas.

“Al gobierno de Cambiemos lo público lo asustó, lo desbordó, lo superó y por eso decidió no atenderlo ni entenderlo”, analiza Carlos Ulanovsky, ante la consulta sobre qué hacer con los medios públicos. En la opinión del especialista, la reconstrucción del sistema deberá ser profunda. “Los números de la audiencia son reveladores: la desidia oficial llevó a la TV pública y a Radio Nacional a su mínima expresión, casi equivalente al silencio. Se interrumpieron proyectos muy valiosos como los de las señales Encuentro, Pakapaka y Depor TV. Pakapaka dejó de encabezar la grilla de las señales infantiles, tal como exigía la Ley de Servicios Audiovisuales, de la misma manera que Encuentro fue reubicado en lugares de la grilla difíciles y, para algunos, imposible de acceder. Enmendar esta lamentable ‘no política’ será una más de la extensa lista de nuestras deudas internas, tan grave como la deuda externa que deberemos afrontar”.

La coincidencia sobre el diagnóstico y sobre la importancia que debe tener el sistema de medios públicos en países trasciende, incluso, lo meramente artístico. Sin embargo, cualquier política comunicacional no puede privarse de producir contenidos que sean lo suficientemente atractivos para la vasta y diversa sociedad argentina. La conformación de una programación a la BBC que entretenga, informe y eduque, en proporciones similares, parece ser un aspiracional complejo de plasmar en la realidad. El dilema sobre si el sistema de medios públicos debe plasmar temáticas y lenguajes que los privados descartan, con un fuerte perfil cultural-educativo, o si deben competir con los comerciales en formatos que atraigan audiencias y anunciantes, se renueva cada vez que un nuevo gobierno asume su manejo.

Ampliar la mirada más allá de los límites artísticos y televisivos, entendiendo a los medios públicos como un sistema multimedia de finalidades diversas, parecen ser algunos de los desafíos que se presentan en el presente. No sólo desde su concepción multidimensional y diversa, sino también desde sus propias categorías a la hora de pensar una programación que contenga a toda la ciudadanía. “El contexto digital -desarrolla Llorente- obliga a plasmar de otras maneras los conceptos de pluralismo, de ciudadanía, de diversidad, de representatividades. La pluralidad no depende solo de la cantidad de voces que se expresan básicamente a sí mismas -conductores oficialistas u opositores como ejemplo- sino de colectivos sociales con distintos niveles de representatividad. Es a través de una apuesta a la creatividad, calidad, riesgo, disrupción e innovación desde donde los medios públicos deberán reconstruir empatía entre sus contenidos y la ciudadanía. Hay una audiencia dispersa, que le da la espalda a los medios tradicionales por falta de contenidos atractivos. Si los medios estatales son capaces de ocupar ese lugar vacante, seguramente tendrán una gran oportunidad de volver a atraer audiencias decepcionadas”.

Máximo historiador del sistema mediático argentino, Ulanovsky sostiene una hipótesis sobre qué televisión pública es posible y deseable en la Argentina actual. “Hay que hacer de la TV Pública -arriesga con genuino anhelo– el canal del orgullo cultural argentino, con una programación en donde tengan lugar los mejores, cada semana, de la mañana a la noche. Y así como soñamos con volver a encender toda la maquinaria apagada y poner de pie a la Argentina, lo mismo puede hacerse con los medios públicos, con imaginación, con talento propio, apelando muy excepcionalmente a las coproducciones, creando trabajo genuino, usinas de ideas y oportunidades, frente a las que los privados se pregunten ‘¿Por qué no se me ocurrió a mí?'”.

¿Qué hacer con la TV estatal?

Por Martín Becerra

En el próximo gobierno, Canal 7 cumplirá 70 años. Si algo muestra su recorrido, que no alteran los bandazos de cada cambio de gestión, es que carece de proyecto a largo plazo, de financiamiento estable (lo que incentiva su peculiar acumulación de publicidad y contratos comerciales), de programación auténticamente federal, de contenidos informativos y de actualidad respetados por públicos que no sean los contingentemente oficialistas, y de línea estética propia.

Pero no todo es pesar: su capacidad de supervivencia incluso en lapsos de vaciamiento de recursos y de público (como el que está terminando el presidente Mauricio Macri), su inestable pero manifiesta mejora tecnológica durante este siglo XXI, su inserción en un sistema más o menos articulado de señales audivovisuales del Estado como Encuentro (2005), PakaPaka (2010) o DeporTV (2012), su acervo de imágenes y sonidos de enorme valor documental y posible uso al servicio de programas formativos, su pasado no tan remoto de programación de eventos de interés relevante que masificaron la pantalla (como el fútbol), constituyen valores que alientan la proyección a futuro de la TV estatal.

Aparte, haciendo de la debilidad una virtud, están los reclamos de diferentes sectores de la comunidad para que la emisora generalista cuente con mayor despliegue federal y sea más respetuosa del pluralismo político, cultural y social en su programación. Estos reclamos, que las fuerzas políticas realizan cuando son oposición y olvidan cuando llegan al gobierno, son un indicio de que Canal 7 aún interesa. La “demanda social y política” es un activo a considerar.

La TV estatal en los próximos años podría aspirar al objetivo de oxigenar esa ecología con material en distintas pantallas y formatos que complemente la oferta existente aportando diversidad (cultural, social, geográfica, política), que el mercado no tiene por función proveer; un tratamiento no mercantilizado de los contenidos: una reconexión con su función educativa (interrumpida por la gestión actual) y transparencia, tanto en sus prácticas como en sus indicadores de desempeño. No es un objetivo revolucionario, pero que sea virtuoso y realista supondría una gran mejora.

La televisión pública es cool

Por Omar Rincón

Si quiere tener estilo, ser tendencia y estar donde la diferencia existe, vaya a la televisión pública, que es donde se está produciendo los mejores relatos audiovisuales latinoamericanos: esos que no están en Netflix, ni en Canal 13, ni en TN, ni en Telefe, ni en cable. La Televisión Pública nos da orgullo porque nos hace ser distintos y tener estilo de vida.

La televisión pública es “soberanía cultural”. Sus programas, formatos, voces y estéticas son “muy nuestros”, patrimonio de nuestro modo de ser, relatos de nuestros recursos humanos y naturales. No son formatos made in Miami de Netflix, NatGeo, Discovery o HBO. Aquí se reconoce los modos propios de narrar y expresarse. Por eso, para saber cómo somos de por aquí, para tener soberanía cultural, para eso está la TV pública.

La televisión pública es democracia expandida. Se hace para ciudadanos (sujetos políticos con derechos) y no para consumidores (usuarios con billetera o fe religiosa), se programa con inclusión social y diversidad cultural (todas las razas, todas las clases, todas las generaciones, todos los gustos). Muestra las regiones, hace visibles a los ignorados, narra con respeto por el ser humano.

ADOLFO ARIZA

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La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.

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LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES TRADICIONALES, ¿ESTÁN EN VÍAS DE DESAPARICIÓN?

LAS SOCIEDADES OCCIDENTALES TRADICIONALES, ¿ESTÁN EN VÍAS DE DESAPARICIÓN?

Hace un par de años, viajé a Europa y estuve unos días en Roma, alojado en la zona del Tuscolano, a unos 20 minutos de Termini, la estación romana de ferrocarril.

Es una zona comercial de bastante actividad, con una importante cantidad de negocios atendidos por extranjeros (paquistaníes, africanos).

Me llamó la atención ver pocos italianos con la estampa clásica que uno conoce de ellos, y también que, en general, eran gente grande.

Pensé que cuánto tiempo faltaría para que el perfil poblacional de Italia se modificara para siempre. Cerca de Termini vi edificios totalmente ocupados por africanos poco amistosos, y, hasta en Venecia me encontré inmigrantes africanos, obviamente ilegales, vendiendo baratijas en la calle.

Me gusta el fútbol, y recuerdo los equipos europeos a lo largo del tiempo. Tomo como ejemplo a Inglaterra. Si mi memoria no falla, en el Mundial de 1966 (donde los piratas hicieron honor a su historia), no había ningún jugador negro en el equipo, en 1986 había un par (recuerdo a John Barnes, en el partido con Argentina, que me hizo transpirar). Acabo de googlear equipo inglés actual, y conté diez jugadores de color.

En Francia, Bélgica, y otros países europeos colonialistas pasa lo mismo. Fueron colonizadores crueles, duros y rapiñadores. Ganaron mucho territorio y dinero, pero se poblaron de europeos de color. Eran ciudadanos de segunda, pero europeos de toda legalidad.

Después se agregaron los inmigrantes que buscaban –y buscan, aun a costa de la vida- huir de la pobreza, el hambre y las guerras. En esto, tampoco Europa, y su aliado EEUU (no olvidemos la OTAN) son inocentes, sino al contrario.

Entonces, este horror de la extrema derecha europea que encarna este escritor francés cuyo artículo voy a compartir con ustedes es, por lo menos, desvergonzado, pero no creo que esos facciosos –como los ejemplares locales que están envalentonados en América Latina- se preocupen por ningún detalle moral.

Es interesante conocer los procesos de formación y desarrollo de las ideologías que subyacen –o algo más- en los procesos sociales y políticos que nos afectan porque nos ayuda a entender lo que está sucediendo y tomar mejores decisiones.

De todos modos, según el autor, ese riesgo de reemplazo total de la población europea original por los provenientes de otras etnias no es real, pero ha tomado un alto valor simbólico para esas minorías de derecha.

Sin embargo, se me ocurre que hay un factor que Febbro no incorpora, y que es la concentración urbana de estos inmigrantes que van a las ciudades a buscar de qué vivir. Recuerdo los disturbios de hace unos años en ciudades de Francia, y eran protagonizados por personas de color.

Estos hechos urbanos, como las marchas y disturbios latinoamericanos de los que reclaman por siglos de injusticia social, tienen alto impacto mediático, y suelen ser tema de relatos generalmente sesgados y descalificadores de los sectores populares.

Es un tema para estudiar y desarrollar, y esta nota de Febbro es un buen punto de partida. Ojalá les sirva e interese.

El Gran Reemplazo, la idea de Renaud Camus para la extrema derecha

Por Eduardo Febbro

https://www.pagina12.com.ar/233464-el-gran-reemplazo-la-idea-de-renaud-camus-para-la-extrema-de

Aquellos que se denominan los “patriotas” tienen une convicción irrevocable: el “gran reemplazo” de las sociedades occidentales está en curso,” es real y visible en Francia y si no tenemos cuidado nuestra nación se apagará en poco tiempo”. La frase antes citada figuraba en el portal internet de un grupúsculo de extrema derecha, AFO (Acción de fuerzas operacionales) que en 2018 fue desmantelado cuando estaba cerca de cometer una serie de atentados contra los musulmanes de Francia (envenenamiento de la comida). Antaño restringida a una estrechísima galaxia ultra, la idea del “gran reemplazo” ha impregnado a las extremas derechas del mundo y hecho de su autor, Renaud Camus, un apóstol de la cruzada contra las sociedades multiculturales. Nada parecía destinar a este aristocrático escritor gay, cuyos libros fueron celebrados en los años 80 por su calidad, a convertirse en el ícono mundial de los extremistas de las ultraderechas. El enunciado es de una simpleza que, para muchos, resultó hipnotizadora: la pura cepa de la sociedad francesa, su vínculo más “tradicional”, está desapareciendo en beneficio de “un gran reemplazo” cuyos protagonistas son ciudadanos no europeos, entiéndase, musulmanes. Renaud Camus es una de las figuras que componen el triángulo de los intelectuales franceses que, desde los años 70, forjaron el zócalo del renacimiento de las ultraderechas: Alain de Benoist, el ideólogo fundador de la Nueva Derecha y pilar de la derecha alternativa norteamericana: Jean Raspail, autor de la novela El Campamento de los Santos (1973) donde el autor narra el desembarco de un millón de miserables de piel oscura en las costas de Francia. Y Renaud Camus. Dos de sus libros, De l’in-nocence. Abécédaire (2010) y Le Grand Remplacement (2011) desarrollan la temática del Reemplazo de las sociedades blancas occidentales.

Los polemistas radicales, algunos líderes del partido de extrema derecha Reagrupamiento Nacional (ex Frente Nacional), ciertos intelectuales y candidatos de esa corriente han convertido el libro de Camus en su manual de cabecera. La novela Sumisión, de ese idolatrado inocuo que es Michel Houellebecq, narra el ascenso al poder de los islamistas en Francia (La Fraternidad musulmana). Ese relato fue inspirado por las conversaciones que Houellebecq mantuvo con Camus. La teoría del ultraconservador consta de dos ejes: por un lado, según el autor, los datos demográficos (falsos) muestran que la inmigración masiva y la fecundidad elevada de las poblaciones no europeas están superando a la población originaria y, por consiguiente, imponiendo su religión y su cultura a todo el continente; por el otro, si esto es posible se debe a que una clase de dirigentes “remplazistas” ha organizado deliberadamente los flujos migratorios masivos con el fin de que emerja un nuevo hombre, desprovisto de todas las particularidades nacionales (étnicas y culturales). Ello, alega el autor, con el único propósito de modelar una suerte de individuo sin ataduras, intercambiable en cualquier circunstancia y dispuesto a ser un lacayo nómada al servicio de la globalización. La influencia de Renaud Camus ha sobrepasado las fronteras francesas. Su Gran Reemplazo figura en la tapa del manifiesto publicado en internet (The Great Replacement) por el terrorista australiano Brenton Tarrant que el 15 de marzo de 2019 asesinó a 51 personas en la mezquita de Christchurch, en Nueva Zelandia. En ese texto de 74 páginas, Tarrant sostiene que, luego de un viaje a través de Francia, se convenció de que era urgente pasar al acto porque hay “invasores por todos lados”. La misma idea del invasor reemplazante aparece en el texto que el supremacista blanco Patrick Wood Crusius publicó en internet antes de perpetrar la matanza en el Walmart de El Paso (3 de agosto de 2019) que dejó un saldo de 22 muertos. El manifiesto The Inconvenient Truth hablaba de “la invasión hispánica de Texas”.

Los libros de Renaud Camus no contienen llamados a la violencia o a la eliminación, pero han sido interpretados así por una minoría radicalizada que se nutre de su prosa altamente racista y dura, por la que ya fue condenado por “incitación al odio”. Camus puede evocar con total impunidad el “genocidio por sustitución”, acusar a los musulmanes de “colonizadores” o de ser el “brazo armado de la conquista”. Para alguien que se dice pacifista, sus palabras son un incendio. Para Camus, quienes asesinan son “locos”,” idiotas”,” descontrolados” y él no debe ser considerado “cómplice” de esas matanzas. No obstante, su obra ha tenido un poderoso alcance contaminante, tanto más cuanto que los estragos de la globalización sensibilizan a sus lectores antes ideas complotistas sobre la existencia de un “remplazismo global”, o aquella acerca de la meta secreta escondida en el corazón del capitalismo: convertir a cada ser humano en un consumidor “remplazable”. Renaud Camus sostiene que basta con pasearse por Francia y por Europa y “observar la realidad del Reemplazo”. El subjetivismo es completo. Las estadísticas francesas contradicen la veracidad de esa observación. En total, 12% de la población francesa es de origen extranjero. Las cifras están muy lejos de probar su teoría. Sin embargo, los estudios de opinión muestran que un segmento consistente de la sociedad sí cree en que hay un Reemplazo en curso, y que este está organizado como un complot. La fundación Jean-Jaurés, Conspiracy Watch y la encuestadora IFOP realizaron un estudio (2018) sobre el impacto del complotismo: una persona de cada cuatro compartía la idea según la cual “la inmigración ha sido organizada deliberadamente por las elites políticas, intelectuales y mediáticas con la meta final de remplazar a la población europea por una población inmigrada”.

Camus es un heredero de las etnoobsesiones que la extrema derecha europea desarrolló desde finales del Siglo XIX. El autor de El Gran Reemplazo, en pleno Siglo XXI, modernizó el objeto del odio: antes los judíos, ahora los africanos y los musulmanes. Los líderes políticos más importantes de la extrema derecha se cuidan de no emplear el término “gran reemplazo” pero tejen sus retóricas en torno a ese concepto. En vez de “reemplazo” pueden decir, como Marion Marechal Le Pen, que la inmigración pone en tela de juicio “la continuidad histórica” de Francia. Renaud Camus ha alimentado la circulación de un consistente flujo de libros escritos a partir de su teoría, incluso por autores que antes fueron de izquierda. Es el caso del hoy racista y purista conservador Alain Finkielkraut, autor de La Identidad Infeliz”. Sumisión, de Michel Houellebecq, es una extensión bajo forma de ficción de los desvelos de Camus. El Gran Reemplazo es puro humo, una inanidad llena de miedos, percepciones fugitivas, nostalgias por un mundo blanco y católico que la colonización alteró, emociones que adquieren el estatuto de ciencia demográfica y que pueden funcionar como un manual para los soldados al servicio del odio.

efebbro@pagina12.com.ar

AMÉRICA LATINA NUEVAMENTE, LA PATRIA GRANDE PELIGRA

AMÉRICA LATINA NUEVAMENTE, LA PATRIA GRANDE PELIGRA

Quiero compartir esta entrevista publicada por iProfesional porque me parece demostrativa de ciertos tipos de análisis políticos que se están haciendo por estos días. Es llamativo que se intente comprender América Latina desde conceptos más europeos que otra cosa. En este caso, la UCEMA es una universidad argentina, patrocinada por el Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina, pero el análisis de la situación argentina es parcial y limitado, ignorando la historia y estructura social y política del país.

Explicar que en Argentina no ha habido desbordes sociales porque se han generado “mecanismos de inclusión y asistencialismo”, y calificar de “retorno del populismo” al triunfo del Peronismo, revela una visión sesgada cercana a las políticas que han generado los problemas que han llevado a los pueblos latinoamericanos a reacciones potentes que no reciben mayor respuesta que represión violenta.

Esto no invalida aciertos en el análisis de la situación de Chile y Bolivia, pero responsabilizar casi exclusivamente a la voluntad de “perpetuarse en el poder” de Evo Morales del golpe en Bolivia es una simplificación difícil de comprender en un analista político. Es inevitable la referencia a que no se hace la misma observación respecto de Ángela Merkel que gobierna Alemania desde el 2005.

Bolivia es un país lleno de diversidades y desigualdades. Evo consiguió sacarlo de su ancestral pobreza, pero le faltó desarrollar un poder político que le permitiera seguir desarrollando su proyecto protegido de los ataques de los sectores económicos poderosos y de derecha. Es sabido –lo he visto- que en Santa Cruz de la Sierra y Beni (hay un equipo que se llama Oriente Petrolero, por ejemplo) rechazan a las poblaciones originales. Estas regiones estaban esperando una oportunidad para sacarse al indio (Evo) de encima, y el intento de reelección fue la brecha que esperaban.

Tanto Evo como Correa en Ecuador no pudieron –o no supieron- encontrar sucesores y equipos dentro de sus fuerzas políticas para continuar con su propuesta, y los traidores a la tradición integracionista de San Martín y Bolívar, con el Imperio del Norte atrás (como siempre), que tienen paciencia y esperan su momento, les arrebataron el poder.

Ese es el momento crucial que se vive en AL, en el que nos jugamos la posibilidad de llegar a ser un bloque continental que tenga chance de desarrollarse política y económicamente en el marco de los bloques mundiales.

Hace un rato Piñera dijo: “Llegó el momento de decir basta”, ante la violencia de las acciones que superan la voluntad de manifestación pacífica de la mayoría de los chilenos; ahora bien, si la propuesta de un Congreso constituyente, en lugar de una Convención, no genera seguridad a la gente de que, por ese medio, se llegará a un texto constitucional que les dé un marco legal superior para un Chile distinto, es muy difícil que se paren las marchas, aunque la represión sea cada vez más feroz. Tengo la sensación de que Piñera está terminado, game over, pero podría ser un proceso muy sangriento para Chile.

Estemos atentos con la evolución de estas situaciones y entendamos lo que sucede realmente para que no creamos mentiras.

ESTÁN EN JUEGO LA PATRIA GRANDE, Y LAS CHICAS, POR LO TANTO, TAMBIEN. NUESTRA INGENUIDAD Y DERECHIZACIÓN SERÁN CÓMPLICES

Corbacho: “Argentina desarrolló la capacidad para contener situaciones sociales que de otro modo serían muy peligrosas”

https://www.iprofesional.com/politica/304078-crisis-chile-alejandro-corbacho-Corbacho-Argentina-pudo-contener-situaciones-sociales-muy-peligrosas

El director del Observatorio de Política Exterior (OPEX) de la UCEMA dialogó con iProfesional sobre los conflictos en Chile, Bolivia y la región en general

Por Mariano Jaimovich

25.11.2019 • 06.06hs •POLÍTICA

“El caso Chile es una muestra que en la región existe la posibilidad de un estallido social aún en situaciones donde los indicadores de desarrollo económico y social son muy positivos”, resume en entrevista con iProfesional Alejandro Corbacho, director del Observatorio de Política Exterior (OPEX) de la UCEMA, sobre el clima que está acechando a América Latina.

Los hechos parecen indicar que están aflorando problemas de desigualdad social que están presentes desde hace tiempo en los países del continente.

En el caso de Chile, para este analista político, se representa una explosión de los problemas distributivos; y en Bolivia los disturbios tienen raíz en los intentos de la clase política de perpetuarse en el poder.

– ¿Qué está ocurriendo en la región?

-En la región eclosionaron problemas que han estado presentes por un largo tiempo y a los que no se les dio o da una respuesta satisfactoria: la desigualdad y la convivencia política. Los grupos progresistas incluyen la visión de partidos socialdemócratas escandinavos con regímenes de partido único como Cuba y Corea del Norte. Se declaran muy preocupados por la desigualdad, minimizan la convivencia política, y con tal de mantenerse en el poder aceptan las prácticas no democráticas. En el lado opuesto están los grupos que hacen hincapié en sostener los mecanismos de las democracias liberales modernas en lo político y en lo económico, pero muestran problemas en distribuir la riqueza y el bienestar. Chile representa una explosión para resolver problemas distributivos y Bolivia para frenar los intentos de perpetuarse en el poder por medios fraudulentos.

-Respecto a estos dos países que presentan disturbios, ¿cómo interpreta el momento que afrontan?

-Creo que Chile y Bolivia son claras expresiones de descontento en la sociedad que responden a distinto origen. El caso de Chile es un buen ejemplo de lo que la psicología social llama frustración relativa. Ésta expresa una creciente insatisfacción y enojo por la insuficiente distribución y acceso a bienes y bienestar.

Por otra parte, en Bolivia el descontento es político y está enfocado en las autoridades que ejercen el control del Estado. Se trata de una sociedad que a pesar de la denominación de estado plurinacional todavía no termina de resolver los diferentes clivajes regionales, económicos, culturales y raciales.

– ¿Cómo cree que impactarán estos conflictos en la Argentina?

-El caso Chile es una muestra que en la región existe la posibilidad de un estallido social aún en situaciones donde los indicadores de desarrollo económico y social son muy positivos. No es sorprendente que haya efervescencia en Ecuador o Bolivia, pero sí en el país trasandino. Éste se presentaba como la excepción de la región en cuanto a desempeño económico e institucionalidad.

Por otra parte, la Argentina puede presentarse como una sociedad en constante estado de ebullición lenta con ocasionales explosiones de malestar social que rápidamente son moderadas por mecanismos de inclusión y asistencialismo. En pocas palabras, la Argentina ha desarrollado cierta capacidad para contener situaciones sociales que de otro modo serían muy volátiles y, en consecuencia, peligrosas.

Es también importante señalar que el haber tenido este año un proceso de elecciones presidenciales que se presentó con posibilidades de ganar de una opción que asegura el retorno del populismo y, más aún, el que haya ganado, mejoró para las expectativas para el futuro en los sectores que pueden ser más proclives a expresarse en forma violenta contra el actual status quo. Sin embargo, no hay que olvidar que lo que les ocurre a los vecinos son experiencias que pueden reproducirse, por copia o contagio, si existen las condiciones para que ello suceda. Debemos entonces como sociedad estar atentos porque podría acontecer.

– ¿Qué salida posible tiene Chile ante una situación que no parece calmarse?

-Como se ha estado desarrollando el conflicto en Chile, creo que con una institución emblemática que modifique la Constitución. Digo emblemática porque la misma se origina en el gobierno de facto de Pinochet en 1980, y aunque desde entonces ha sufrido modificaciones, parece que éstas no han sido suficientes y existe una demanda de un nuevo texto libre de los resabios de su origen autoritario y que plasme tanto los valores como los deseos de la sociedad de este tiempo. El actual texto constitucional es bastante rígido para su modificación, por eso la solución de cambio a través del congreso constituyente es vista como un acto de continuismo. Por lo tanto, una solución sería la de una convención constituyente que abriría la posibilidad de construir desde cero un nuevo texto constitucional.

– ¿Esto qué implicaría?

-Esto supone un desafío muy grande para la sociedad en su conjunto, pero si resulta de un acuerdo serio y responsable de las partes, serviría mejor a los fines de mejorar la vida de los chilenos. Se trata de un nuevo inicio consensuado. Este camino parece ser el que aglutinaría a la mayoría de los sectores descontentos. Sin embargo, existen todavía grupos muy violentos, en particular de jóvenes, muy alienados de la sociedad que posiblemente este cambio tampoco los conforme. En ese caso, la respuesta de la mayoría de la sociedad chilena debe hallar el modo de enfrentar y terminar incorporando a estos sectores.

– ¿Y para Bolivia qué solución ve posible?

-La solución para Bolivia no parece tampoco sencilla. Sería importante, como primera medida, disminuir la conflictividad y, por sobre todo, buscar una solución política, aceptable para las distintas partes en conflicto. Tanto los seguidores de Evo Morales como los opositores que disminuyan el nivel de animosidad. Aquí podrían jugar un papel importante figuras no militares que moderen las posiciones y que, en realidad, busquen acercar las partes y que también ordenen detener la violencia entre las partes. Por supuesto, un tema que siempre es enarbolado por ambos sectores es la intervención o injerencia externa adoctrinando, incentivando y promoviendo la lucha. De seguir ese camino, hallar soluciones se dificultará y llevará a resultados peores. Como en toda comunidad política, las soluciones exitosas deberán provenir de los propios miembros, en este caso los bolivianos, y de la aceptación de sus diferencias.

– ¿Cómo considera las reacciones del gobierno argentino y de Alberto Fernández ante estos conflictos?

-Las reacciones del gobierno argentino y de Alberto Fernández no me sorprenden porque son las que podemos esperar en función de sus posiciones respecto de su visión de la política internacional y regional en general. El gobierno de Macri se unió al desmantelamiento del Unasur, participando en la conformación de un nuevo espacio multilateral, el Prosur. Además, restableció una relación seria con los Estados Unidos, Europa Occidental, Brasil e Israel, al mismo tiempo que mantuvo un equilibrio saludable con China. Fernández, en cambio, participa del Foro de Puebla que aglutina a los líderes de la izquierda regional que están celebrando la vuelta al poder y el futuro retorno a lo que se conocía como el bloque del ALBA o Alianza Bolivariana o Socialismo Siglo XXI. Por lo tanto, ambos apoyaron las posturas que más se ajustan a su visión de cómo debería insertarse el país en el mundo.