NOTAS SOBRE LA POBREZA ANTES DE LAS ELECCIONES

NOTAS SOBRE LA POBREZA ANTES DE LAS ELECCIONES

PRIMERA

Los titulares de los medios dieron la noticia de que el Premio Nobel de Economía se concedió a investigaciones para aliviar la pobreza. Se trata de que Banerjee, Duflo y Kremer han contribuido a desarrollar políticas e incentivos para ayudar a los hogares más pobres. Concretamente, dice: “por su aproximación experimental al alivio de la pobreza global”.

A pesar de que he leído algunas opiniones que discrepan con la capacidad de esta metodología para aplicarse globalmente y generar patrones válidos en diferentes contextos, está claro que son un importante aporte en pos de reducir el flagelo de la pobreza en el mundo. Justamente, que la Academia sueca –con sus criterios tan particulares a veces- haya priorizado este tema refleja el peso del problema.

SEGUNDA

El INDEC dio a conocer la cifra de pobreza en el país y también en Mendoza. Tal como se esperaba, el número sigue creciendo y en la provincia trepó al 37,6% de las personas, y al 27,3% de los hogares. A nivel país la cifra es de 35,4% y 25,4% respectivamente.

Las cíclicas crisis de nuestro país han hecho que los niveles de pobreza también hayan sido variables. Trataré de mostrar algunos datos que ayuden a la comprensión del problema desde el retorno a la democracia.

En general, “Si bien la pobreza multidimensional se redujo lentamente en la Argentina en las últimas décadas (como se explicó en esta nota), entre 1983 y 2018 la pobreza medida por ingresos sólo disminuyó después de las dos crisis macroeconómicas, luego de que había crecido, y “en el período de excepcionales circunstancias externas durante parte de los 2000”, según destaca un estudio del Cedlas, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Según la misma fuente, en octubre de 1982 la pobreza en el Gran Buenos Aires llegaba al 21,6% de los hogares (CEPED-UBA).

Cuando finalizó el mandato de Cristina Fernández la pobreza habría bajado de 37% a fines de 2007 a 30% a principios de 2015.

Por eso, una de las promesas incumplidas de campaña del macrismo fue la de “Pobreza cero”, incluso como parámetro absoluto de evaluación del éxito de su gestión.

Sin embargo, “Los datos que publicó hoy el INDEC -que son comparables con los del Cedlas- muestran que en la primera mitad de 2019 la pobreza llegó al 35,4% de las personas y la indigencia al 7,7% de los argentinos, siendo los niveles más altos desde 2009 -al tomar la estimación del Cedlas-.” (Chequeado, 15 de octubre de 2019)

Aunque el macrismo rechazó la observación está claro que, además de la tragedia de la pobreza e indigencia en sí mismas, tienen incidencia en la criminalidad y narco criminalidad.

TERCERA

Es imprescindible que el próximo Gobierno tenga un Programa que permita empezar a revertir la pobreza, más allá de los largos plazos que requiere superar significativamente el problema.

Por eso, me pareció necesario hacer conocer el Plan Alimentario que presentó Alberto Fernández, en caso de que sea el próximo Presidente de los Argentinos.

Dada la cercanía de las elecciones generales, creo que es imprescindible asegurarnos de que la próxima Gestión tenga una propuesta consistente, no promesas mediáticas.

El candidato opositor dijo que, si bien el plan “puede ser implementado inmediatamente”, prevé medidas a tomar a nivel ejecutivo.

El candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, convocó a la sociedad a poner en marcha una política de Estado “para terminar con su mayor vergüenza, que es el hambre”. Fue durante la presentación de la campaña “Argentina contra el hambre”, que se hizo en la Facultad de Agronomía, donde estuvo acompañado por líderes empresarios, de opinión pública, sindicales, de organismos de derechos humanos y a las organizaciones sociales y religiosas, entre otros sectores.

En qué consiste

Bajo el título “Argentina sin hambre, comer es un derecho y no un privilegio”, el plan marca siete ejes: mejor alimentación y nutrición; bajar el precio de los alimentos; generar más ingresos familiares; romper el círculo hambre, exclusión, pobreza; crear empleos; articular en red de alimentación con salud, educación, desarrollo local y generación de trabajo; y por último, implementar un sistema de alimentación sustentable y sostenible desde la producción hasta el consumo (mejorando prácticas, producción y precios).

Prevé tres etapas en su implementación: acciones urgentes, locales y estructurales para la puesta en marcha de cinco patas básicas del plan: constituir el Consejo Federal Argentina sin Hambre; acceso a la Canasta Básica de Alimentos; canales de comercialización y economía social; Programa Nacional de Seguridad Alimentaria y Sistema Federal de Financiamiento.

Amén de la injerencia de los Ministerios de Desarrollo Social, Educación, Salud y Producción y trabajo, se coordinarán los esfuerzos del Gobierno nacional con las provincias y los municipios.

Consejo Federal

El Consejo Federal Argentina sin hambre estará integrado por universidades, sindicatos, cámaras empresariales, Iglesias, organizaciones sociales y otros actores locales, espacio en el que articularán acciones los tres niveles del Estado.

Estará complementado con la creación del Observatorio Interdisciplinario ”Argentina sin hambre“ con la función de realizar el monitoreo, seguimiento y evaluación del plan.

Alimentos

Para garantizar el acceso a la Canasta Básica de Alimentos (CBA), proponen: regulación de precios; creación por Ley del Programa Precios Cuidados; fortalecer y ampliar la Tarjeta de Alimentación; implementar una nueva CBA Saludables: crear una gran red de círculos de productores locales y consumidores para comprar a precios baratos frutas, verduras, lácteos y carnes; control sanitario y nutricional; refuerzo alimentario escolar; elaborar una CBA de Primera Infancia; devolución del IVA a las familias en situación de vulnerabilidad sobre los productos de la CBA, destinada prioritariamente a titulares de los derechos a la AUH y la Asignación por Embarazo, de la pensión y jubilación mínima, y de pensiones por discapacidad; y reducir los precios de los productos saludables.

Comercialización

En cuanto a los canales de comercialización y economía social, anticipan: promover la sanción de una Ley de Góndolas; créditos a tasas bajas e incentivos a la economía social y la agricultura familiar; promover el Compre Argentino; crear un Sistema de Financiamiento y Apoyo técnico a la producción de alimentos; financiar infraestructura para agregado de valor; Generar programas de articulación conjunta con Inta/Inti /Inaes; promover Marcas Colectivas productos nacionales alimenticios; régimen especial impositivo para figura colectiva de cooperativa de la agricultura familiar; restituir el monotributo agropecuario y el monotributo a cooperativas sociales; impulsar la Ley de Economía Social, Solidaria y Popular, entre otros.

Seguridad alimentaria

Sobre el Programa Nacional de Seguridad Alimentaria, indicaron: articular controles de salud en establecimientos educativos; programas de educación y nutrición saludable; transformación progresiva de Comedores Comunitarios y Merenderos en Centros Comunitarios de Seguridad Alimentaria y Nutricional; crear una red de Promotoras y Promotores de Seguridad Alimentaria y Nutricional con todas las madres que perciben la AUH, de los programas Haciendo Futuro, Primera Infancia, etc.; incluir alimentos frescos (frutas, verduras, carnes y lácteos) en las políticas públicas compradas por el Estado a la agricultura familiar y campesina y a micro, pequeñas y medianas empresas; crear becas para estudiantes de carreras vinculadas a la nutrición y a la alimentación, etc.

Financiamiento

Por último, en cuanto al Sistema Federal de Financiamiento, establecen que estará: financiado por un Fondo Federal de Alimentación y Nutrición sobre la base de un porcentaje del presupuesto nacional; Compre estatal a los productores de la economía social y popular, de la agricultura familiar y campesina y a micro y pequeñas empresas; y transferencias de recursos Nación, Provincias y Municipios.

NO HAY MARGEN DE ERROR, QUE NUESTRO VOTO SEA ÚTIL PARA LA MAYORÍA DE NUESTRA SOCIEDAD, NO CAIGAMOS EN LA TRAMPA DE LOS ARGUMENTOS QUE APELAN A NUESTRAS EMOCIONES BÁSICAS.

QUE NO NOS VUELVAN A MENTIR, MIREN CUÁNTO HEMOS PERDIDO EN ESTOS CASI CUATRO AÑOS.

¿QUÉ ES, EN VERDAD, NUESTRO FRACASADO NEOLIBERALISMO CRIOLLO?

¿QUÉ ES, EN VERDAD, NUESTRO FRACASADO NEOLIBERALISMO CRIOLLO?

En la entrada anterior traté de colaborar con la comprensión de las razones que llevaron a los mendocinos a elegir continuar con un Gobierno que es parte del macrismo que ha devastado Argentina.

Mirando medios digitales, encontré en Página 12 del 10 de octubre de 2019, esta nota que reproduzco abajo. Realmente, me pareció excelente porque logra una descripción y una explicación excelentes de lo que Halperín llama el Capitalismo de derecha, lo que es una mejor denominación de este “neoliberalismo progresista” (en Argentina es solo el nombre, claro).

Tal vez alguien podrá discutir los conceptos del autor, pero en verdad me quedó una visión integral de la situación actual, y encontré sentido a muchos términos o posiciones que andan dando vuelta por ahí: anti populismo, rechazo de organizaciones y políticas populares, defensa de un republicanismo externo, alianza con el mundo empresario, operaciones judiciales contra la oposición, Gobiernos de derecha, etc.

No es difícil sentir que este mundo de hoy es contradictorio, paradojal y cargado de incertidumbre, por eso me pareció muy bueno que alguien intentara su explicación integral.

La comparto, estaría bueno que, si hay otras opiniones, o aportes, se incorporaran al blog: entender lo que nos pasa, sobre todo en estas instancias electorales, es mejorar nuestra capacidad de intervención en la realidad.

Finalmente, es importante entender que este macrismo en retirada, casi en desbande, fue una mala versión de este neoliberalismo global en extinción, que fracasó por ineptitud, pero también por incapacidad de entender la política que requiere el mundo y qué es Argentina, su historia, sus organizaciones, sus ideas.

El progresismo ya no es lo que era

Por Jorge Halperín

https://www.pagina12.com.ar/224433-el-progresismo-ya-no-es-lo-que-era

Si algo tiene de distinta la última versión neoliberal en Argentina, la de Macri, es que enamoró a amplios sectores de clase media, como el gobierno de Menem, pero también sedujo en su momento a muchos intelectuales progresistas que fueron enemigos de Menem en los ’90, y que en 2015 llegaron a saludar a Cambiemos como una “derecha moderna”.

¿Cómo lo logró? En gran parte hay que atribuirlo a un enemigo común, el peronismo kirchnerista, que es tanto el fenómeno maldito de la sociedad burguesa que hoy hablamos de progres de derecha. En otras palabras, el peronismo de los primeros 15 años del milenio provocó reacciones no sólo en la oligarquía y en clases medias aspiracionales sino también en izquierdas y en gente frustrada de las izquierdas.

¿Qué clase de categoría es progres de derecha?

Lo define Nancy Fraser, que es una filósofa política y feminista estadounidense de quien acaba de publicarse entre nosotros el libro “¡Contrahegemonía ya!”.

En una conversación celebrada el año pasado con Shray Mehta, sociólogo de South Asian University, en Nueva Delhi, Fraser plantea que la agenda de justicia social de la izquierda fue secuestrada por lo que ella llama el “neoliberalismo progresista”. Y cree que, como solución, una economía política marxista matizada puede guiar a la izquierda para reconquistar a las masas con una agenda adaptada a nuestro tiempo.

El hindú le habla de lo que califica como “alarmante” ascenso de líderes populistas en el mundo, pero está pensando en los votos masivos que dieron triunfos a Trump, el Brexit, a Modi o al Movimiento Cinco Estrellas en Italia.

Es decir, un populismo de derecha.

Y Fraser define que el populismo es síntoma de una crisis hegemónica del capitalismo –o, mejor dicho, de una crisis hegemónica de la forma específica que hoy presenta el capitalismo: una variante globalizante, neoliberal y financiarizada–.

Dice que este régimen capitalista financiarizado sustituyó al modelo anterior de capitalismo gestionado desde el Estado, y redujo las conquistas de las clases trabajadoras.

Afirma Fraser: “He llamado a este bloque ‘neoliberalismo progresista’”. Como poder dominante, el neoliberalismo progresista se centró en los estados más poderosos del norte global, aunque hizo avanzadas en todas partes, incluyendo América y el Asia Meridional. Son ejemplos el Nuevo Laborismo de Tony Blair, el Nuevo Partido Demócrata de Clinton, el Partido Socialista en Francia y los gobiernos recientes del Partido del Congreso en la India.

¿Cómo identificarlos? Porque combinan políticas económicas regresivas y de cuño liberal con políticas de reconocimiento aparentemente progresistas. Su política económica se centra en el “libre comercio”, lo que significa, en realidad, el libre movimiento del capital, y en la desregulación de las finanzas, que da más poder a inversores, bancos centrales e instituciones financieras globales para dictarle políticas de austeridad al Estado por decreto y mediante el arma de la deuda (Lagarde en Argentina).

Mientras tanto, esta derecha seduce y gana reconocimiento con una comprensión liberal del multiculturalismo, el ecologismo y los derechos de mujeres y LGBTQ [lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, queer].

Son plenamente compatibles con la financiarización neoliberal. ¿Por qué? Porque estas comprensiones son meritocráticas, esto es, no igualitarias. Orientando la discriminación, tratan de asegurar que unos cuantos individuos “con talento” de “grupos poco representados” –sólo unos cuantos– puedan llegar a la cima de la jerarquía corporativa ¡y lograr puestos por los que les paguen como a los hombres blancos heterosexuales de su misma clase!

Lo que no se dice, en cambio, es que mientras esta minoría “rompe el techo de cristal”, todos los demás siguen atrapados en el sótano.

El reconocimiento ha funcionado como coartada del lado económicamente regresivo. Ha facilitado que el neoliberalismo se presente como cosmopolita, emancipatorio, progresista y moralmente avanzado –en oposición a unas aparentemente provincianas, retrógradas e ignorantes clases obreras–.

Muy bien, agrega Fraser: el neoliberalismo progresista fue hegemónico durante un par de décadas. Presidiendo grandes aumentos de la desigualdad; entregó una gran prosperidad principalmente al 1% más rico, pero también al estrato profesional directivo.

Quienes fueron atropelladas fueron las clases trabajadoras del norte, que se habían beneficiado de la socialdemocracia; los campesinos del sur, que sufrieron un renovado despojo por medio de deudas a escala masiva. Y también sufrió un creciente sector urbano sometido a la precariedad en todo el mundo.

Lo que se ha llamado populismo es una revuelta de estos estratos contra el neoliberalismo progresista. Votando a Trump, el Brexit, a Modi o al Movimiento Cinco Estrellas en Italia han manifestado que no quieren seguir siendo corderos sacrificados en un régimen que no tiene nada que ofrecerles.

Y el liberalismo tiene una larga historia en lo que se refiere a intentar deslegitimar su oposición –estigmatizando a su oponente por ser, por ejemplo, “estalinista”, “fascista”, lo que sea–. Esto es sin duda lo que está ocurriendo en la actualidad con el término “populismo”.

Desde luego que Cambiemos ha sido una muy adulterada versión de aquel neoliberalismo progresista. Tienen mucho mayor impacto sus diatribas contra el populismo que sus escasos tintes “progres”, pero estos también forman el combo: el ambientalismo simbolizado por las bicisendas y vaciado por el rabino Bergman; el apoyo a Margarita Barrientos y sus comedores; la nueva mirada de género apenas esbozada al estimular el debate sobre la legalización del aborto, debate rápidamente abortado por Macri; las ideas de “libertad” y “República”, retóricas e insípidas pero útiles para descalificar al populismo peronista.

La naturaleza esencialmente retrógrada del modelo de Cambiemos, concebido casi exclusivamente para los grandes grupos de negocios, ha producido un colapso que deja a la intemperie a esos sectores progres que sucumbieron en 2015. Pero el ímpetu revulsivo del peronismo de la inclusión sigue siendo un factor de rechazo para estos liberales tardíos.

No cederán. En todo caso, emprenderán su viaje por el desierto, a la espera de un nuevo canto de sirena.

ELECCIONES PROVINCIALES 2019: ¿CUÁNTO DE GANSO TENEMOS LOS MENDOCINOS?

ELECCIONES PROVINCIALES 2019: ¿CUÁNTO DE GANSO TENEMOS LOS MENDOCINOS?

Desde que terminaron las elecciones provinciales recientes, tuve la intención de subir una entrada sobre esta Mendoza y el peronismo local que perdió las elecciones. Me demoré, y el 3 de octubre en Página 12, Javier Ozollo presentó un buen análisis -que incluyo más abajo-, con lo que mi idea perdió sentido.

Sin embargo, creo que puedo hacer algunos aportes propios o acotaciones que sean útiles a los que les interese el tema.

Una aclaración inicial: vi en el perfil de Patricia Slukich un posteo sobre la nota que menciono, que incluye observaciones de Laura Antún en la que se destacan muchos logros mendocinos, a modo de contraposición con lo que dice Ozollo; sin embargo, el mismo autor aclara que su nota es solo un análisis electoral de coyuntura, y que no debe de ser leída de otra manera. Personalmente, en este blog Miradas desde Mendoza, digo: Mirar desde Mendoza no es sencillo, parece una ciudad grande, pero, en realidad, es una aldea grande, llena de gente brillante: músicos, programadores, hacedores de vino, escritores, deportistas (el olvido de los/las políticos/as no es casual), pero con una mirada conservadora y pacata en una buena parte de nuestra sociedad urbana.

Estos rasgos no descalifican la enorme historia mendocina, pero intentan describirla, y no podemos ignorarlos a la hora de comprender la elección de referencia.

Yendo al tema de la nota: coincido con Javier en que el porcentaje de votos del Peronismo mendocino es, más o menos, el histórico, así que no cabe el análisis conspirativo de que hubo compañeros/as que no la votaron. Sin embargo, hay otro rumor conspirativo que se puede mencionar: Anabel era la candidata que Cornejo quería. Es difícil saber cuánto pudo influir en que lo fuera, pero es real que, si bien el Gobernador de Mendoza no ha demostrado ser un gran político, que haya gobernado con un proyecto importante, y que nos hiciera avanzar como Provincia, sí ha dejado en claro su capacidad para la intriga política. Lo hizo durante el Gobierno del Paco Pérez, trabándole el endeudamiento provincial, con el objetivo de que cayera en cesación de pagos. Lo logró, lo vivimos, y eso ayudó bastante a ganar la elección, aunque, después, argumentando lo contrario de lo que objetó a Pérez, tomara una importante deuda pública. Esto lo demuestra un informe del Observatorio Económico Regional Urbano, dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo), que expresó que la deuda pública de Mendoza registró un incremento entre el 2015 y el 2018 de 3,2% del Producto Bruto Geográfico (PBG). Es más, Cornejo siguió usando los problemas de caja de Pérez como argumento electoral hasta ahora, al igual que el Gobernador electo, Rody Suárez.

Esto –como otras objeciones políticas que se pueden hacer a la gestión de Cornejo (una visión electoralista y cosmética muy diferente de un proyecto político serio y del vuelo que merece Mendoza, el ítem aula, la inseguridad o los problemas de presupuesto del sistema de salud)-, no fue considerado por los votantes mendocinos, que lo apoyaron fuertemente.

Hay que destacar que la oposición fue muy complaciente con que Cornejo terminara su gestión con una aureola de éxito que era discutible, más de allá de sus habilidades como intrigante político (que es una virtud necesaria, pero no suficiente) y como administrador.

Solo un comentario más sobre los candidatos: Anabel fue una buena candidata, trabajó bien, con solidez y capacidad, e hizo una buena elección; sin embargo, reitero las objeciones que hice cuando presentó su candidatura: me pareció que había armado las candidaturas sobre un Peronismo histórico que ya había fracasado y que, a muchos militantes, y a la misma sociedad, no convencían, o directamente, lo rechazaban.

En Guaymallén, donde vivo, eso fue muy claro, se dejó de lado a dirigentes y militantes valiosos y reconocidos, y tuvimos que acompañar a un candidato al que muchos le reclamábamos por su responsabilidad en el bochorno que significó que Luis Lobos estuviera al frente de la Comuna. Fue difícil la campaña, y no pudimos remontar esa imagen negativa nunca.

Creo que corresponde el análisis del peso que tuvo el conservadurismo mendocino en los resultados de estas elecciones, porque, si un gran porcentaje de argentinos/as ha sido capaz de revisar su apoyo al macrismo, y votar por otra opción con la esperanza de tener un mejor Gobierno, que Mendoza siga sosteniendo a una gestión que tiene responsabilidad directa con la llegada y permanencia del macrismo en el poder, tiene que haber factores locales que expliquen esa decisión.

Recordemos que Sanz tuvo mucho que ver con la Convención Radical que, en su momento, aceptó la alianza con el PRO, y que Cornejo es el Presidente de la UCR que se cansó de defender al macrismo y a sus ideas, hasta que tuvo que ocultar al Presidente para que no se los llevara puestos.

¿Por qué no darse cuenta de esto? ¿Por qué cuatro años más de lo mismo? ¿Por qué lo votaron hasta los pequeños productores que están en la lona?

Incluso Cornejo tratará de impulsar la minería metalífera que muchos mendocinos rechazan.

O sea que lo ganso sigue funcionando, con su carga de anti peronismo esencial, y se ha integrado a una variante de radicalismo menduco que es el que nos gobierna.

Una aclaración final: hubo un conservadurismo que tuvo mucho que ver con el desarrollo de Mendoza. Son los dirigentes que pusieron las bases de la que fue, por lejos, la Provincia más importante del oeste argentino. Si vemos lo que ha progresado San Juan (y comparto las críticas al modelo de extracción metalífera que lleva a cabo), nos daremos cuenta de que necesitamos replantearnos qué Provincia queremos para nosotros y nuestros descendientes.

Si no lo hacemos, y no generamos los dirigentes que nos defiendan y la organización que asegure que el proyecto político sea lo mejor para Mendoza, seguiremos retrocediendo, y yendo al Plumerillo a despedir a nuestros hijos que buscan el lugar en que puedan cumplir los sueños que acá no podrán.

Tengamos esto en cuenta en las próximas elecciones: nos estamos jugando mucho.

Opinión / Lo que dejaron las elecciones provinciales

Mendoza, la pacata

Por Javier Ozollo

https://www.pagina12.com.ar/223263-mendoza-la-pacata

En las recientes elecciones de Mendoza, el Frente Cambia Mendoza ganó la gobernación con el 49,88 por ciento de los votos, seguido por el Frente Elegí con el 34,96 por ciento. Muy atrás quedaron, el nuevo partido provincial Protectora, con el 8,44, y el FIT, con 3,30. De esta manera, el oficialista Rodolfo Suárez, sucesor de Cornejo y de fuertes lazos con Macri, fue elegido gobernador con una diferencia de casi 15 puntos sobre la candidata opositora Anabel Fernández Sagasti, representante en la provincia de Alberto Fernández.

Nuevos escenarios

Si bien Anabel mantuvo el mismo porcentual que en las PASO provinciales de junio obtuvo todo el Frente Elegí e incluso, en votos nominales, aumentó su caudal (lo que hace inviable cualquier análisis serio de “fuego amigo”), lo significativo de la elección es que la brecha aumentó en alrededor de 7 puntos en relación con las primarias y que el Frente no pudo capturar todos los votos de Alberto en las PASO nacionales, en un contexto de debacle política y económica del oficialismo a nivel nacional, del cual es socio el radicalismo local.

La población mendocina, en su mayoría, desmejoró su condición económica, sin embargo, no se ha comportado electoralmente a nivel provincial de acuerdo a ello, y sí lo ha hecho a nivel nacional: el Frente de Todes ganó las PASO nacionales en la provincia por 3 puntos.

A pesar de las posibilidades de gestión de las provincias, está claro que la política económica es principalmente resorte del gobierno nacional. Por lo tanto, para los ciudadanos los problemas económicos tienen dimensión nacional y el éxito o fracaso depende de la gestión nacional. La inflación, la deuda, los servicios energéticos, valor del dólar, etcétera, son, según el votante medio, problemas nacionales.

Primer acierto obvio del oficialismo mendocino, desdoblar la elección y desmarcarse profundamente del gobierno de Macri. Digamos rápidamente, el mendocino votó mayoritariamente con el bolsillo a Alberto Fernández y con las creencias a Rodolfo Suárez.

Se puede inferir que la elección nacional provocó una “sobre-reacción” cultural, y la diferencia a favor de Cambia Mendoza provino de un aumento en la cantidad de votantes (del 74,6 al 79 por ciento del padrón), de una disminución de los votos en blanco (del 3,74 al 2 por ciento), del vuelco de los votantes de los partidos que no obtuvieron el mínimo en las PASO, y de un insignificante porcentual de votantes peronistas no conformes con la candidata del Frente Elegí.

Ahora bien, ¿cómo se compone el sistema de creencias, valores y expectativas de los mendocinos? Muy por encima podemos decir que Mendoza, basada en el desarrollo de la industria vitivinícola, entre otras cuestiones, ha generado pautas culturales conservadoras en lo político. Ese conservadurismo político ha tenido tres vertientes: el conservadurismo tradicional, que se ha identificado más o menos con el Partido Demócrata (PD) y recoge históricamente un 15 por ciento aproximado del electorado; el conservadurismo republicano y de clase media, que se ha identificado con el radicalismo y ha tenido un piso del 30 por ciento histórico, y finalmente el conservadurismo popular, adscripto al peronismo y que se sostuvo en otro 30 por ciento histórico. Queda un 25 por ciento que se reparte en los indecisos que basculan entre una y otra según la coyuntura, los nuevos partidos y la izquierda clasista. Ahora bien, ¿si todos son mayoritariamente conservadores por qué sólo el espacio popular y nacional puede impulsar candidat@s progresistas?: por su origen de clase, el conservadurismo tradicional tiene poco margen para oscilar a posiciones fuera de las ideas conservadoras clásicas (clasismo, liberalismo y neo liberalismo, catolicismo, admiración por la cultura hegemónica mundial, etc.), mientras que en el otro extremo, por lo mismo, el conservadurismo popular tiene mayor margen para bascular y puede ir desde candidatos conservadores hasta candidatos abiertamente progresistas y disruptivos como Anabel.

El segundo acierto (este estructural y no coyuntural) de Cornejo fue subirse a la ola de derecha y aliarse al sector conservador tradicional (el PD) y así subir el piso histórico del radicalismo. Eso le significó transformar al radicalismo mendocino en el nuevo partido de derecha, pero ganando elecciones. Como efecto de este segundo acierto es la imagen del candidato Suarez, el típico hombre blanco rubio, anti-derechos, con traje almidonado y parco en su elocuencia. Una imagen acorde a la nueva estructura de Cambia Mendoza y a ese piso de 45 por ciento de votantes de ambas identidades conservadoras.

El tercer acierto es más bien territorial. Los municipios de Mendoza, vía endeudamiento provincial, se llenaron de pavimento, plazas y circuitos para bicicletas. No hay cambios estructurales ni mejoras profundas, pero hay mejoras que “se ven”.

Los errores de la oposición fueron también importantes. Un primer error es histórico: los anteriores gobiernos justicialistas de Celso Jaque y Francisco “Paco” Pérez no supieron aprovechar la ola económica de crecimiento que produjeron los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández a nivel nacional. Este es un punto en el cual machacó Cambia Mendoza en campaña. Un segundo error es territorial y también histórico. Muchos de los intendentes peronistas, en los departamentos más populosos, hicieron hasta el 2015 gestiones muy malas o con importantes niveles de corrupción. En su comparación las gestiones mediocres de los intendentes de Cambia Mendoza, con plazas y adoquines, fueron valoradas por los votantes.

Hay un punto que no se puede considerar un error sino un acierto, aunque influyó negativamente en la elección tomando en cuenta la matriz conservadora de una mayoría de la población. En una Mendoza pacata, Anabel, mujer, joven, progresista y de La Cámpora, … fue demasiado.

Finalmente, hay un error enorme que se podría cometer: pensar que una elección de particularidades muy específicas como las mendocinas puede nacionalizarse. Lo que para Mendoza fue demasiado, para la Argentina puede ser imprescindible.

* Javier Ozollo es director de la Maestría en Política y Planificación Social, Universidad Nacional de Cuyo.

EL GENOCIDIO DE LAS TRIBUS ORIGINARIAS LLAMADO CONQUISTA DEL DESIERTO

EL GENOCIDIO DE LAS TRIBUS ORIGINARIAS LLAMADO CONQUISTA DEL DESIERTO

 Encontré este posteo en Facebook, y me pareció bueno compartirlo, porque no falta quien, a partir del eufemismo con lo ha acuñado la Historia, cree que fue una especie de gesta militar argentina. Si bien era real que era imposible que el proyecto de la Generación del 80 se concretara sin lograr controlar el tema de los malones indios, no lo es menos que el modo de hacerlo solo puede ser descripto con la palabra genocidio.

Voy a usar a Wikipedia como fuente porque me parece una conclusión adecuada cuando dice: “Desde hace algunas décadas, una postura más actual y basada en fuentes estatales cuestiona el accionar del Estado argentino contra los pueblos indígenas, tanto por la violencia con que se desarrolló la conquista, como por la imposición unilateral, la insuficiencia de derechos y el objetivo de beneficiar a un grupo de terratenientes. Una opinión más reciente, compartida por las comunidades indígenas, un sector argentino y estudiosos de otras nacionalidades, llegan hasta sostener que se trató de un genocidio y un etnocidio institucional.”

Los eufemismos disfrazan la realidad, aunque sea pasada, y es necesario saber cómo se construyó la Patria, aunque sea duro, para mejorar el país futuro.

Espero que esta lectura sea un paso para lograr ese país que queremos y necesitamos.

 

LA CONQUISTA DEL DESIERTO FUE UN GENOCIDIO

@efemeridesenriquehopman

Hoy reparto de indios. A toda familia que requiera se le entregará un varón como peón, una china como sirvienta o un chinito como mandadero”

 

Reportaje a Osvaldo Bayer

Facebook: Efemérides Culturales, Históricas, Sociales y Políticas

 

¿Cuál es el origen de la distribución de la tierra?

La distribución de la tierra se originó con las llamadas “campañas del desierto” sobre la tierra donde vivían los pueblos originarios. La mayor de esas masacres fue llevada a cabo por el general Julio A. Roca en 1879. La Sociedad Rural, creada por los estancieros de la provincia de Buenos Aires en 1866, cofinanció la campaña. El Ejército argentino marchó sobre los pueblos originarios y perpetró un verdadero genocidio. Roca reestableció la esclavitud en Argentina –eliminada en 1813–. En los diarios argentinos se podía leer: “Hoy reparto de indios. A toda familia que requiera se le entregará un varón como peón, una china como sirvienta o un chinito como mandadero”. También se repartieron 42 millones de hectáreas a 1.800 estancieros integrantes de la Sociedad Rural. Al presidente de la Sociedad Rural, el señor José María Martínez de Hoz, se le entregaron 2.500.000 ha. Los Martínez de Hoz eran una familia de españoles que habían llegado al Virreinato del Río de la Plata cuando era de dominio español como traficantes de esclavos. Luego se convirtieron en una familia de terratenientes y hoy todavía dominan la escena. Tanto es así que el ministro de Economía más famoso de la última dictadura militar era bisnieto de aquel traficante de esclavos.

¿Cuáles fueron las justificaciones para la “conquista del desierto”?

Primero tildaron a los indios de ladrones, decían que se llevaban las vacas. Para luchar contra eso empiezan a construir la famosa zanja de Alsina, un foso de cinco metros de profundidad y tres de ancho, desde el Atlántico a la cordillera de los Andes. Se hicieron más de 360 kilómetros de zanja. Pero los pueblos originarios tuvieron mala suerte. Murió Alsina y el presidente Nicolás Avellaneda nombró al general Julio A. Roca como ministro de Guerra. Roca decide imitar la estrategia norteamericana: importa 10.000 fusiles de repetición, para terminar para siempre con los “salvajes”. Con apoyo de los grandes diarios de Buenos Aires se inició una gran campaña contra los pueblos originarios. El resultado fueron 14.000 indios muertos y unas 14.600 personas tomadas como esclavas, peones que irían a trabajar en las fortificaciones militares de la isla Martín García [en el Río de la Plata] o en la zafra del azúcar en la provincia de Tucumán. A las indias se las pone como sirvientas y se las separa de sus hijos. Para los integrantes de los pueblos originarios que se salvaron empezó un periodo de indigencia, de mucha pobreza. Muchos de sus nietos forman hoy parte de las villas miseria.

“A los pueblos originarios se les tildó de salvajes, los héroes son gente como Sarmiento, que les llamaba ’indios piojosos”, Para los poderes feudales provinciales ‘el mejor indio sigue siendo el indio muerto’..

¿Cómo se enseña hoy la historia de esta época en Argentina?

Los grandes héroes de la patria, además de los que lucharon en la independencia contra España, son los de la conquista del desierto. A los pueblos originarios siempre se les tildó de salvajes y los héroes son Roca, Bartolomé Mitre o Domingo Faustino Sarmiento. Sarmiento era un racista insoportable. Él casi siempre hablaba de los “indios piojosos”, a pesar de que tenía un 25% de sangre india, por su madre. Roca tiene el monumento más grande de Buenos Aires. En la Patagonia, las calles principales se llaman Julio A. Roca. Hace diez años hemos empezado con una campaña para cambiar esto y hemos logrado algunos triunfos. En algunos pueblos se ha cambiado el nombre de la calle Roca por Pueblos Originarios. Y ya hemos recolectado más de un millón de llaves de bronce para construir un monumento a la mujer originaria que reemplace el de Roca en el centro de Buenos Aires.

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

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LA OPORTUNIDAD QUE NO HAY QUE PERDER: UN PAÍS MEJOR EN UN MUNDO MEJOR

LA OPORTUNIDAD QUE NO HAY QUE PERDER: UN PAÍS MEJOR EN UN MUNDO MEJOR

En la recta final de esta etapa electoral, en este contexto social, económico tan grave, me estaba planteando cómo organizar las categorías de mi blog Miradas desde Mendoza. Inicialmente, puse la de “Temas políticos”, porque la política siempre me ha interesado. Como militante peronista, además, quería hacer aportes para que en mi Patria no dejara de haber un proyecto nacional y popular que posibilitara una Argentina más justa, libre y soberana.

La primera entrada del blog es de noviembre del 2015, cuando ya el macrismo había ganado las elecciones; un año antes, en agosto del 2014, habíamos perdido las elecciones en la UNCuyo, y se había terminado mi participación en un proyecto político de gran nivel, que condujo el Ing. Somoza, y había pasado a ser un jubilado que debía encontrar el mejor lugar posible para trabajar por la Patria en el marco de un proyecto continental para América Latina.

Hoy, después de que el Peronismo perdió las elecciones provinciales, y ante la posibilidad concreta de que vuelva a ser Gobierno de la Nación, se me plantea cómo organizar los aportes de mis blogs en esta nueva etapa institucional tan compleja y difícil que afrontará Argentina.

Cualquier aporte deberá tener en cuenta la realidad actual, por lo demás tan dinámica, porque en ese marco debemos concretar nuestro proyecto de país. Voy a citar un libro muy interesante, aunque inquietante, de un Profesor de Historia judío:

“Los grandes desafíos del siglo XXI serán de naturaleza global. ¿Qué ocurrirá cuando el cambio climático desencadene catástrofes ecológicas? ¿Qué ocurrirá cuando los ordenadores superen a los humanos cada vez en más tareas y los sustituyan en un número creciente de empleos? ¿Qué ocurrirá cuando la biotecnología nos permita en el futuro mejorar a los humanos y alargar la duración de la vida?” (Yuval Harari, 21 lecciones para el siglo XXI, p.131).

Esos son los temas políticos que nos atañen, aunque lo primero será empezar a resolver los problemas de la pobreza y el desempleo.

En eso estaba, cuando encontré una nueva nota de opinión del sacerdote Vicente Reale en la que plantea problemas que tienen que ver con esos desafíos, y con una mirada política desde un humanismo católico.

En esta etapa que estamos por empezar –voy a ubicarme en la hipótesis del triunfo electoral de Fernández Fernández porque tiene las mayores posibilidades de concretarse- hace falta esa mirada integradora que es la que posibilitará la comprensión de la realidad que supone consolidar una Argentina justa, moderna y próspera.

ASÍ TENDREMOS QUE PLANTEAR LOS TEMAS POLÍTICOS, CON UNA MIRADA AMPLIA, Y SALIR DEL ELECTORALISMO QUE NOS CONGELA EN UN MUNDO PEQUEÑO, EN EL QUE SOLO VALE LO QUE NOS DA VOTOS, Y NOS IMPIDE CONCRETAR UN PROYECTO POLÍTICO NACIONAL, INTEGRADO AL MUNDO.

Hacia una “ecología integral”

Por Vicente S. Reale – Sacerdote católico

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=hacia-una-ecologia-integral-por-vicente-s-reale

Científicos y ciudadanos repetimos, con insistencia y perseverancia, que la Tierra es “nuestra casa”. Más aún: que es la “única” casa de la que disponemos, por lo menos hasta ahora. Y que es nuestra responsabilidad “cuidarla” para que nos siga cobijando, a nosotros y a las generaciones venideras.

¿Es lo que hacemos todos los días?, o ¿nos desentendemos de ella?  O peor: nos dedicamos a destruirla derrochando la poca agua de la que disponemos, infectando la atmósfera -que es el escudo espacial que protege toda vida- provocando el efecto invernadero con el consiguiente calentamiento global; llenando de basura y desechos la tierra, los ríos y los mares; deforestando y realizando una megaminería altamente contaminante y destructora de nuestras montañas.

Felizmente, por ahora, y hasta que autoridades y habitantes tomemos plena conciencia de lo que estamos poniendo en juego, muchos árboles y especies animales continúan haciendo su cotidiana tarea para mantener “con vida” a nuestro planeta.

La Amazonia

Los recientes incendios en la Amazonia pusieron de manifiesto la importancia del bioma amazónico para el equilibrio y para el futuro de la vida. El descuido con el que muchas autoridades mundiales y las grandes empresas multinacionales, sobre todo las referidas al agronegocio, continúan tratando la cuestión ambiental -negando los datos científicos más serios- muestran la gravedad de la situación.

Según algunos especialistas internacionales, la Amazonia es la “segunda área más vulnerable del planeta” en relación al cambio climático provocado por los seres humanos. El propio Papa Francisco advirtió “que el futuro de la humanidad y de la Tierra está vinculado al futuro de la Amazonia. Por primera vez, se manifiestan, con toda claridad, los desafíos, conflictos y oportunidades emergentes en un determinado territorio y son la expresión dramática del momento que atraviesa la supervivencia del planeta Tierra y la convivencia de toda la humanidad”. Son palabras graves, menospreciadas por las grandes corporaciones depredadoras, porque se dan cuenta de que deberían cambiar los modos de producción, de consumo y de descarte.

Se trata de enfocarnos en una “ecología integral”, que involucra al ambiente, la sociedad, la política, la economía, lo cotidiano y la dimensión de conciencia y espiritual. Tierra y Humanidad formamos una única entidad. El ser humano es aquella “porción de la Tierra” que comenzó a sentir, a pensar, a amar y a cuidar. Somos Tierra, y de ella hemos venido.

Ha llegado el tiempo de organizarnos para garantizar los medios que sustentarán nuestra vida y la de la naturaleza. Nadie es dueño de la Tierra. Ella es nuestro mayor Bien Común. Todos tienen derecho a estar en ella y nadie puede considerar sólo suyo lo que es un Bien de todos y para todos.

Actualmente el bioma amazónico es objeto de la codicia mundial a causa de sus riquezas y potencialidades. El G7, reunido en agosto en Biarritz, se dio cuenta de la importancia de la Amazonia para el equilibrio de los climas y de la propia Tierra.

Sospecho que, todavía, la ven como un baúl de recursos para sus proyectos económicos. Sospecho que no han incorporado la visión de la nueva ecología que entiende la Tierra como un superorganismo vivo, y nosotros como parte de él y no como sus dueños y señores.

Violencia contra la Amazonia y contra la Naturaleza

En pocas hectáreas de la selva amazónica, existe un número de especies de plantas y de insectos, mayor que toda la flora y la fauna de Europa. Paradójicamente, la Amazonia es también el lugar que sufre más violencia. Si queremos ver la cara brutal del sistema capitalista depredador, visitemos la Amazonia. Ahí emerge el gigantismo del espíritu de la modernidad, la racionalización de lo irracional y la lógica implacable del sistema anti-naturaleza.

Es un modo que se define como una forma de producción/destrucción terriblemente depredadora, con la aplicación intensiva de tecnología contra la naturaleza, declarando la guerra a los árboles, exterminando poblaciones originarias, superexplotando la fuerza de trabajo, incluso a modo de esclavitud, en vistas a la producción para el abastecimiento del mercado mundial.

El proyecto consiste, fundamentalmente, en la ejecución plena de lo que se denomina “Liberalismo Económico”. Esta corriente de teoría económica es conocida como la Escuela de Chicago, que propugna que el derecho de propiedad es el único derecho universal, fundamental y absoluto que comienza con el derecho sobre el propio cuerpo e incluye todos los bienes que se puedan adquirir. De este derecho, se derivan el derecho absoluto de no agresión a la propiedad conquistada y el derecho a defender esa propiedad a como dé lugar.

La única institución éticamente aceptable, en la actividad económica, es el “Libre Mercado”. Todos en el mercado libre tienen los mismos derechos (en teoría, agrego yo). Cada individuo es el único responsable por sus objetivos. Sus reglas constituyen un mecanismo semejante a las leyes de la naturaleza: son algo objetivo que el ser humano no tiene condiciones de modificar. El mercado es entendido como un mecanismo auto-organizador y, como tal, su evaluación tiene como criterio la eficacia y no la valoración ética. No hay derechos fuera de las leyes del mercado. Por tanto, la desigualdad y la exclusión no tienen nada que ver con la injusticia social. Por ello, la pobreza no es un problema ético, sino una incompetencia técnica. Los pobres son individuos que, por culpa propia, perdieron la competición con otros.

Con toda razón el Papa Francisco, en repetidas ocasiones, expresa su convicción de que “este proyecto de sociedad es anti-vida, asesino de los pobres y de la naturaleza”.

Termino con una expresión para meditar: lamentablemente, en el mundo actual, no existe la verdadera política, que se define como la implementación del mejor bien común posible para los habitantes. Hoy la política, aquí y en todo el mundo, es esclava de la economía. Y así nos va. Hasta que los ciudadanos permitamos que esto siga sucediendo.

ELECCIONES PROVINCIALES, PERO NO TANTO. ¿QUÉ HAREMOS LOS MENDOCINOS/AS?

ELECCIONES PROVINCIALES, PERO NO TANTO. ¿QUÉ HAREMOS LOS MENDOCINOS/AS?

 

Hoy, 27 de septiembre, en vísperas de elecciones provinciales en Mendoza, pensando en qué podía publicar en este blog de Miradas desde Mendoza, me encontré con esta nota de la Revista Anfibia, de la Universidad de San Martín, que me pareció una excelente base para cerrar mis aportes para estas elecciones.

Es cierto que la nota supone comprensión de la política, y manejo de lenguaje técnico, cosas no tan probables en estos tiempos de desvalorización de la política, propuesta que una buena parte de nuestra clase media urbana compró, en parte por razones ideológicas, en parte por la experiencia que nos han dejado las últimas décadas de la vida argentina. Sin embargo, es un buen análisis, y vale la pena su lectura.

¿Cuál es el panorama?

  1. La derrota catastrófica del Gobierno de Macri en las PASO nacionales el 11A
  2. Una elección provincial, en la que solo se elige Gobernador y se renovará la mitad de senadores y diputados de la Legislatura

Las estrategias son obvias: el macrismo (aunque Cornejo y los candidatos traten de que no se lo vea) quiere que se provincialice la elección, y el peronismo, que se nacionalice.

Mi análisis tiende a plantear qué nos conviene a los mendocinos (por supuesto, lo hago como peronista, pero que no mastica vidrio) que no la estamos pasando bien en la Tierra del Sol y del buen Vino.

Hay un ambiente de triunfo del oficialismo, en parte, instalado por el Gobierno provincial, que ha gastado mucho dinero en propaganda desde mucho antes de que estuviera habilitada la campaña electoral; en parte, motivado por los 7, 25 puntos de diferencia que dieron los resultados de las PASO en Mendoza; también hay una muy importante campaña nacional del Gobierno nacional, que potencia la del provincial; y no podemos olvidar que hay factores ideológicos, que tienen que ver con el anti peronismo de una buena parte de nuestra clase media urbana potenciado por la estrategias duranbarbeanas que buscan que los votantes odien al enemigo político.

La experiencia electoral dice que es difícil que esos 7.25 puntos de diferencia se reviertan porque el que ya se definió su voto una vez no suele modificarlo.

Sin embargo, si leemos la nota de abajo, los factores que llevaron a que el peronismo triunfara contundentemente en las PASO, no solo se mantienen, sino que se han agudizado: la inflación mayorista de agosto fue del 11,25%, y las proyecciones llegan a un 60% anual; el FMI no va a girar dólares antes de las elecciones nacionales; el índice estimado de pobreza (lo conoceremos el 30 de septiembre) orillará el 35%.

¿Qué harán los votantes mendocinos?

En esta Provincia tan conservadora (y brillante, a la vez) cuesta pensar que la gente revisará su voto. Sin embargo, debería: este Gobierno macrista (digan lo que quieran, pero han sido macristas hasta el chupamedismo) es claramente responsable de esta situación de desastre que vive Argentina, y Mendoza, claro. ¿O acá no se cierran negocios (vayan al centro, y miren cuántas persianas bajas hay)? ¿O los pequeños productores agrícolas no están en la lona? ¿O cuánta gente hay en la calle vendiendo cosas para comer?

Cornejo termina su mandato sacando chapa de buen gobernante (tal vez el peronismo debió hacer ver más evidentemente que no es tan así), pero a OSEP te lo reciben en muy pocos lugares, y faltan vacunas, y estamos llenos de calles cortadas, y obras sin terminar.

Guaymallén, donde resido, es un claro ejemplo de los mismos problemas, sin ahondar en el tema de la inseguridad que nos acecha casi permanentemente. También Iglesias disfruta de la misma aura exitosa que Cornejo, y también se lo puede cuestionar como al cornejismo, sin negar los méritos adicionales que pueda tener.

Desde hace rato tengo claro que es necesario que se vaya Macri, el peor Gobierno que he conocido. Hay muchas posibilidades de que ello suceda, pero también deberían irse quienes fueron socios y ejecutores de su gestión.

No quiero pensar en cuatro años más de cornejismo, mucho más cuando es muy factible que Alberto Fernández sea el Presidente, y el país entre en un camino de esperanzada recuperación del país industrial y autónomo que supimos ser.

MI VOTO IRÁ EN LA DIRECCIÓN DE QUE MENDOZA –Y EL PAÍS- MEJOREN. ESPERO QUE HAYA SUFICIENTES MENDOCINOS/AS QUE PIENSEN COMO YO.

 

POR QUÉ (CASI) NADIE LA VIO VENIR

Revista Anfibia http://revistaanfibia.com/ensayo/por-que-casi-nadie-la-vio-venir/

Más que en encuestas, lo definido como “posible” en un escenario electoral se origina y cultiva en endogamias cognitivas que reproducen verdades sin respaldo empírico. Mientras la sugestión colectiva del empate en las PASO llegaba a analistas, encuestadores y periodistas, militantes y muchos dirigentes sostenían que bastaba con caminar los barrios para anticipar un masivo castigo electoral al gobierno. Esperanza Casullo e Ignacio Ramírez escriben sobre cómo se construye esa frontera entre lo posible y lo imposible.

 “En política lo que no es posible es falso”, Max Weber.

El 11 de agosto, a las nueve de la noche, ganadores y perdedores reaccionaron con similar y simétrica perplejidad ante el resultado; perplejidad surgida de la contradicción entre la expectativa y el desenlace. En este caso la expectativa más extendida no era tanto un subproducto del deseo, sino que se trataba de una expectativa interferida por lo posible. Un triunfo tan amplio del Frente de Todos no era o no parecía posible.

La comunicación política actúa como administración de la imaginación de lo posible. La comunicación de Cambiemos no logró la victoria en las PASO, pero sí consiguió convencer a mucha gente de que tal victoria era posible y de que un triunfo tan contundente del kirchnerismo era improbable.

Mirado retrospectivamente, es evidente que el resultado de las PASO no fue un rayo en un cielo estrellado, ni tampoco el tan mentado cisne negro (fenómeno o episodio imposible de ser anticipado y que altera el curso de los acontecimientos), habitualmente invocado como parche explicativo cuando fallan todas las hipótesis.

Repasemos.

En primer lugar, el país llegaba a las PASO luego de un año y medio con la economía por el piso, con la producción industrial y el consumo de las familias muy deprimido. Segundo, Mauricio Macri arrastraba un largo período con una imagen mayoritariamente negativa. Por su parte, la gestión de gobierno desde hace mucho tiempo suscita críticas en todos los sectores; críticas desprovistas de los atenuantes narrativos de otras etapas, cuando la gestión del pasado (“pesada herencia”) o la escatologia macrista (sacrificio en el presente a la espera de un futuro de bienestar) servían para amortiguar, o desviar, el malestar.

La lista de condiciones desfavorables para el gobierno continúa con la vigencia política y electoral de Cristina Fernández de Kirchner y la confusa, vacía y llamativamente mala campaña oficialista. Este escenario adverso para el gobierno empezó a manifestarse por adelantado a través de la imparable sangría electoral que sufrió Cambiemos en las elecciones provinciales y terminó por consolidarse con la unidad del peronismo que, esta vez, se encolumnó detrás de buenos candidatos.

Desde ya que todo esto resulta evidente hoy. Pero ¿por qué lo que ahora resulta tan obvio, hasta hace pocos meses parecía irrepresentable? ¿Si ahora resulta tan sencillo explicar el fracaso electoral del gobierno, por qué resultó imposible estimarlo?

La sugestión colectiva de los analistas

El 11A fue tan (socio)lógico como inesperado. ¿Por qué lógico? Porque la derrota del Gobierno confirmó las principales teorías sobre comportamiento electoral y la experiencia acumulada. Las razones (y emociones) del voto constituyen uno de los principales enigmas de las ciencias sociales. En el voto interactúan factores más estructurales (clase, género, edad) con factores más coyunturales (candidatos, campañas, coyuntura), mediados por aspectos culturales e ideológicos. Las diversas teorías ponen el acento explicativo sobre diferentes motivaciones o factores, pero existe un punto de encuentro: la centralidad explicativa que se atribuye a la economía. La teoría del voto retrospectivo -se la ha llamado también voto racional- sostiene que si el desempeño económico de un Gobierno es muy malo… next, change. Si, por el contrario, la tarea económica ha sido favorable, siga-siga. Resulta muy difícil encontrar un antecedente de intento re-eleccionista exitoso acompañado de los resultados económicos que consiguió el macrismo.

Sin embargo, pese a ser tan lógico el resultado fue inesperado. ¿Por qué? Nuestra hipótesis no pone el centro de gravedad sobre el error de las encuestas. La irrupción y desarrollo del PRO en la vida pública estuvo envuelta por una fuerte fetichización en la que participaban propios y extraños, de sus habilidades comunicacionales, como si Marcos Peña y Durán Barba dominaran la séptima función del lenguaje, aquella que permite encantar y convencer y por la que muchos mueren y matan en la última novela de Laurent Binet. Fetichización en virtud de la cual asumimos que la competitividad del gobierno era un dato de la realidad, y no uno de los efectos de la performativa mitología amarilla. Competitividad que resultaba aún más “mágica” ya que se sostenía desafiando la ley de gravedad que nace del nexo entre economía y política (lo dicho: un gobierno al que le va muy mal en la economía tiene el destino electoral condenado). Horas y horas de programas de análisis político de TV y radio giraron alrededor del enigma: con semejante panorama socioeconómico, ¿cómo es posible que el gobierno mantenga posibilidades de ganar? Ahora lo sabemos, no era posible.

Desde el sismo electoral del 11A se viene responsabilizando, especialmente en el gobierno, a las encuestas por el fracaso de los diagnósticos y escenarios que se evaluaban como posibles. Pero, muchas veces, el sentido de esa relación no es tan clara (datos de encuestas y escenarios calificados de posibles) dado que lo definido, construido, como posible/imposible condiciona el resultado de las encuestas, que luego terminan convalidando aquellas hipótesis.

Se suele pensar que los encuestadores elaboran estimaciones sin intervención subjetiva, lo cual es absolutamente falso. Los encuestadores toman muchas decisiones, muchas de ellas interpretativas (por no decir intuitivas). Ejemplo: una base de datos puede ser procesada utilizando diferentes ponderadores, o períodos de medición, que, a su vez, generan escenarios y resultados muy diversos. Es decir, el encuestador elige un dato entre escenarios diferentes que surgen de su propia cocina.  La versión estereotipada de la discusión imagina al encuestador eligiendo el camino más favorable a sus clientes, pero lo cierto es que, en contextos electorales, los encuestadores tienen pocos incentivos para equivocarse. En suma, tratan de estimar correctamente los resultados ya que, en buena medida, el prestigio en el campo demoscópico se consigue acumulando credenciales predictivas.

Tal es así que el mito fundador de la autoridad científica del método se remonta a las elecciones ganadas por Franklin D. Roosevelt en 1936, correctamente anticipada por Galup, a contramano de lo que sugerían estimaciones de otra naturaleza. Justamente, esa ansiedad predictiva condiciona la tarea de los encuestadores, los vuelve conservadores, muchas veces procuran evitar aquellas ponderaciones o resultados que desafíen lo que analistas y periodistas imaginan como posible.

¿Y, entonces, dónde surge eso definido como posible? Más que en encuestas, se originan y cultivan en endogamias cognitivas y círculos rojos que reproducen verdades cuya circulación no descansa sobre la autoridad del respaldo empírico, sino más bien sobre la fuerza contagiosa de las sugestiones colectivas. Lo interesante es que, mientras analistas, encuestadores y periodistas miraban los datos y veían empates, este discurso posibilista no se replicaba tanto en militantes y muchos dirigentes políticos, que sostenían insistentemente que la situación social en los barrios era muy mala, que el malestar con el gobierno era muy fuerte y por lo tanto se vendría un masivo castigo electoral. Moraleja: echarle la culpa a las encuestas no alcanza, pero debe revisarse la autoridad que muchas veces les atribuimos, en nombre de la ciencia, a diferentes instrumentos o categorías de análisis.

Contra el techo, imaginación y voluntad política

Sin embargo, el resultado de las PASO exige sensibilizar aún más el análisis ya que, si bien está claro que el marcado deterioro socioeconómico hizo posible la derrota macrista, este argumento deja sin explicar a quiénes, y con qué marco discursivo, derrotaron al Gobierno. Esta dimensión agrega un segundo nivel de incredulidad: si no parecía posible pensar hace un año que María Eugenia Vidal, la gobernadora que muchos veían angelada y que, se repetía en coro, medía diez puntos más que el presidente en las encuestas, perdería la provincia de Buenos Aires por veinte puntos, menos creíble aún resultaba que quien la derrotara fuera Axel Kicillof, ex ministro de economía del último período de Cristina Fernández de Kirchner.

Se dijo una y otra vez que si al macrismo alguna vez le tocara perder (escenario que algunos analistas contemplaban posible en 2032 tras la segunda presidencia de Horacio Rodríguez Larreta), lo sucedería en todo caso un peronista racional, una variación social de la misma estética y orientación política que rigió estos años el posibilismo macrista.

En síntesis: el resultado de la fórmula Fernández-Fernández y el triunfo de Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal demolieron un edificio de mitos políticos construidos durante los últimos seis años. Al respecto, la teoría del techo electoral del kirchnerismo desempeñó durante mucho tiempo una función paralizante por la cual se asumía, con un tipo de resignación más religiosa que política, una suerte de fatalidad macrista, un destino de inexorable derrota para cualquier experimento de convergencia opositora. Frente a esto, el fracaso de un Gobierno es también el fracaso de la constelación discursiva (¿ideología?) subyacente que legitimó sus actos y sus palabras, y que aspiró a determinar la frontera entre lo posible y lo imposible. Por tres años, pareció poder ampliar al máximo esta línea divisoria. Contra esto, fueron la imaginación y la voluntad política (ni los consultores, ni la pura economía) las principales responsables de correr en un sólo gesto ese límite: el 11 de agosto, a las nueve de la noche, lo que parecía imposible irrumpió en la realidad con la fuerza imparable de lo evidente.

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

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