EL NIÑO RESENTIDO. CÉSAR GONZÁLEZ

EL NIÑO RESENTIDO. CÉSAR GONZÁLEZ

POR ADOLFO ARIZA

Había comprado hace bastante estas dos novelas del nacido en la Villa Carlos Gardel, en el oeste del conurbano bonaerense.

Leí El niño resentido, después de una entrevista a González que le hizo Alejandro Bercovich en su programa La ley de la selva y me interesó su vida.

Es imprescindible poner algo de su biografía:

Preso entre los dieciséis y los veintiún años, al salir del encierro comenzó un vertiginoso despliegue artístico. Cineasta, poeta, ensayista y productor musical, publicó los libros de poesía La venganza del cordero atado (2010), Crónica de una libertad condicional (2012), Retórica al suspiro de queja (2014) y Rectángulo y flecha (2021), y el libro de crónicas El fetichismo de la marginalidad (2021). Además de videoclips y cortometrajes, realizó ocho largos.

Corto ahí, pero alcanza para que se entienda mi interés inicial; aunque, a pesar de eso, no me ponía a trabajar en las novelas.

Lo que me impulsó definitivamente fue la Ley 27.801, de Milei, promulgada en marzo de 2026, que establece el nuevo Régimen Penal Juvenil en Argentina, en el que se lleva la edad de imputabilidad de 16 a 14 años.

Está claro que desapruebo esta ley, que no me parece un avance en la política para mejorar la seguridad en Argentina, porque es ineficaz para reducir la inseguridad, porque no aborda la falta de infraestructura especializada y tiene un enfoque punitivo en lugar de preventivo

Algunos podrán celebrar la rigurosidad frente a hechos graves cometidos por adolescentes; otros cuestionarán la eficacia y la compatibilidad con estándares internacionales de protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Pero todo eso tiene que ver más con la “grieta” ideológica que divide a nuestra clase media urbana, que con un análisis serio de cómo mejorar nuestra vida social.

Me impactó mucho El niño resentido: si bien conocía –en general, por mentas o los medios de comunicación- la vida en las villas, me quedé sin aliento más de una vez, con la garganta anudada al participar desde adentro –desde la lectura de un texto preciso y objetivo- en la situación de miles de argentinos y argentinas.

Dice el mismo autor:

Pero a la vez es un ambiente que conspira contra la escritura y toda forma de interioridad. Acá adentro es difícil encontrar el silencio adecuado para una mínima concentración. Es imposible abstraerse del ruido histérico que sucede alrededor. A metros de la puerta de mi casa han caído pibes baleados y apuñalados, chocan autos y patrulleros luego de severas persecuciones. La sangre, el caos, la violencia policial y el aura de jóvenes destruidos respiran en mis ventanas mientras escribo esto. Me intimida la presencia de otros pibes que resucitan mi pasado. Me los cruzo todos los días a cualquier hora, haciendo sonar sus motos, paseándose brillantes y soberbios. Muchos de ellos van cayendo muertos; a otros, con suerte, se los llevan presos.”

Pero lo logró y nos mete en ese mundo, en el que la muerte y la violencia son naturales, lleno de carencias; un mundo de afectos totalmente extraño para nuestra vida cotidiana.

El mismo autor lo manifiesta así:

“Odiaba mi pobreza, nuestra casa tan miserable. (…) Lentamente en mí crecía el odio hacia todo ser humano que no compartiera nuestras paupérrimas condiciones de vida. No tenían que ser millonarios, como el patrón de mi abuela, con que tuvieran una casa de material, un auto y una familia normal alcanzaba para provocarme una envidia lasciva”. Una bomba de tiempo donde el hecho de salir a robar significaba, al menos, su “minúscula revancha”.

No se entra, como lector, gratis a ese mundo: se tensa la panza, hay que levantarse a tomar agua, pero es un precio necesario: desde hace bastante ese mundo es una parte de Argentina, y sigue creciendo, en manos de gobiernos malos e ineptos, a diferencia de otros países de América Latina que intentan soluciones mejores.

“Le tocó en suerte una mamá de 16 años, adicta y delincuente, un papá linyera, “borracho interminable”, y una abuela, la Genoveva, a quien le debe su capacidad de leer a los 4 años porque le hacía estudiar la Biblia. Dice que por eso terminó creyendo “firmemente en Dios” y en ella, y que, por lo tanto, aceptó sin chistar su vida miserable. Vida que, con el correr de los años, terminó odiando tanto como odiaba a los que tenían lo que él no podía tener.

Naturalmente se hizo delincuente: pibe chorro, o sea escruche, drogas, robos a mano armada, heridas de bala; y, al final un secuestro extorsivo, que lo llevó a un instituto de menores.

Después publicó Rengo yeta.

Rescato un comentario sobre la novela:

La caída es insoportable. Arden las heridas de bala, desespera la soledad, se subleva la sangre que reclama cocaína, poxirrán y pastillas. ¿Y ahora? Tras las rejas, las voces de otros pibes quieren captarlo para uno de los dos bandos enemigos que manejan el instituto de menores. Todos han visto su caso en la tele: vinculado a un secuestro, es ya una leyenda. Mal presagio. La gravedad de la acusación prevé años de cárcel y el Rengo yeta deberá aprender rápidamente sus códigos: jamás demostrar miedo, atacar antes de defenderse, ser macho. La enfermería en la que lo ubican es una extraña isla adonde llega atenuada la agonía de los pabellones. Pero cuando arriben un par de adolescentes de clase alta, la desigualdad y la injusticia le provocarán tal shock que amenazará con su desintegración emocional. Si en El niño resentido César González desplegaba la impetuosa fortaleza de una infancia en la villa, en su segunda novela autobiográfica retoma la narración para sumergirnos en el hueco que separa la calle del encierro. La vida de la muerte.

RENGO YETA” Fue elegido por la Revista Ñ como uno de los mejores libros de 2025.

El autor dice:

Es mi primera vez en una de estas listas así que quería compartir la alegría con ustedes. Con todos aquellos que lo han leído, que lo recomiendan, que lo prestan, que lo llevan a las aulas, a las cárceles e institutos de menores.

Gracias de todo corazón.

El nombre de la novela, tiene que ver con el apodo que le dieron en el Instituto de menores en el que ingresó a los 16 años, después del secuestro que realizó, a causa de la renguera que le causó la herida de bala que sufrió en su aventura criminal; es un apodo tumbero (como se dice en la cárcel), porque allí se considera que ser rengo trae mala suerte.

Voy a hacer algo que no acostumbro: citar el final de la novela. Lo hago porque es una definición perfecta de cómo vive el autor su vida y la novela sobre ella.

Esta valoración positiva de la dura vida que fue su vida, y sigue siendo de tantos otros pibes, que tal vez no saldrán nunca de ella, me ha parecido muy valiosa, y quiero decirlo, pero él lo dijo mejor:

—Sin embargo, hoy sos escritor y director de cine, es decir “saliste adelante”.

—No puedo negar que la lectura de superación es inevitable. El tema es la forma en que se comunica ese relato de superación. La superación es un mal en sí mismo. A mí me deja tranquilo que me escriba un amigo del barrio que se cruzó con alguien que conozco y estuvo en cana. Sin saberlo terminaron hablando de mí. Mi amigo dice “yo soy de la Gardel” y el otro le responde “Yo estuve en cana con un pibe de la Gardel, César, el rengo…” Y lo que le dijo es “César nunca fue antichorro”. Es un término de la calle: nunca fui y nunca me volví un antipibe. Nunca me volví alguien que opine “Bueno, el que roba y no cambia es porque no quiere, porque yo robé y cambié porque quise”. Nunca bajé esa línea.

Para mí, que me sigan identificado como uno de los suyos (a pesar que no soy más pibe chorro), es más importante que cualquier cosa. Y no lo busqué… Digo, el que lo dijo, estuvo en cana conmigo hace 15 años y no sabía que era escritor ni que hacía películas. Se acordaba que yo era eso y que no me volví otra cosa. Yo siempre digo: no es que cambié, abandoné una actividad, que es muy distinto. El que me conoce de chico sabe que sigo siendo el mismo. Abandoné una actividad: robar. Una actividad que te lleva a una muerte, a una muerte irreversible, literal o metafórica. O no tan metafórica. (el subrayado es mío)

Lo destaco porque me pareció una excelente síntesis, no solo de la novela, sino la vida en las villas, o sea adonde se llega porque la pobreza lleva a mucha gente a ese a ese nivel de existencia que Argentina no tenía.

Así se vive en la villa, y el autor eligió otra posibilidad, y su novela es una útil manera de que la conozcamos, porque hay que conocerla para luchar –sí, luchar- para hacer lo que podamos para ayudar a que menos argentino vivan así.

Léanlas, además son dos buenas novelas.

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FRANCELLA Y HOMO ARGENTUM: LO QUE NO HAY QUE HACER PARA DEFENDER EL CINE ARGENTINO POR ADOLFO ARIZA

FRANCELLA Y HOMO ARGENTUM: LO QUE NO HAY QUE HACER PARA DEFENDER EL CINE ARGENTINO POR ADOLFO ARIZA

Por Adolfo Ariza

Había decidido –visto el revuelo y la cantidad y variedad de opiniones que se generaron- no agregar nada al tema de Homo argentum, pero me encontré con la nota de Katja Alemann que cito abajo.

https://www.tiempoar.com.ar/ta_article/katja-alemann-francella-empleado-establishment-audiovisual-propia-mediocridad/

Sí, el 15 de agosto, después de ver la película, subí una opinión a las redes:

“Coincido bastante con las críticas a Homo Argentum. Pero, además, voy a resaltar un error en el título de la película: está en Latín y hay un error de concordancia: homo es masculino y argentum, como adjetivo, está en neutro, un género muy poco usado en Castellano.

Debería ser argentus para concordar.

Es cierto que son pocos los que podrían notar el error, pero llama la atención que se produzca en una película con tantos gastos de producción.

De paso, si yo fuera siciliano, protestaría por la visión denigrante que deja la película sobre ese sector de Italia.

Para terminar, la escena en que una muchacha se mete en una pieza para abusar de Franchella es igual a una de El ciudadano ilustre.

Nada más”

Después de leer la brillante nota de Katja Alemann, cambié de opinión: ella sale de los análisis cotidianos que han proliferado desde el estreno y nos entrega una visión profunda que excede a la película y nos pone frente al mundo de la producción cinematográfica.

La nota comienza su análisis así:

“Katja Alemann salió al cruce de Guillermo Francella tras sus recientes declaraciones sobre el cine de autor argentino, que según el protagonista de Homo Argentum “nadie vería” y que él mismo no iría a ver. La actriz criticó la postura de Francella, considerándola reduccionista y alejada del verdadero arte cinematográfico, y no dudó en cuestionar tanto su enfoque como su relación con la industria audiovisual.”

Me parece importante este criterio, que nos saca de las simples opiniones sobre la película, y aun de los análisis grietosos que el mismo Presidente generó con el armado de una platea del Gobierno para sus funcionarios.

Incluso dejó un mensaje en su cuenta de X que comienza así:

“HOMO ARGENTUM: DISONANCIA COGNITIVA EN EL CORAZÓN WOKE

La película de Guillermo Francella deja en evidencia muchos de los aspectos de la oscura e hipócrita agenda de los progres caviar (woke).”

Más allá de la pretensión intelectual del lenguaje presidencial, lo que hace es darle a la película un valor, que hoy Patricia Slukich, que de esto sabe mucho, hoy discutió y le bajó el precio.

Pero ya la grieta estaba instalada, montada también en la simpatía que ha mostrado Francella por Milei.

De todos modos, tal como demuestra Katja, el problema no es libertarios vs. kirchneristas, como intenta mostrar Milei, sino otro:

“Francella y la industria

Sobre la dimensión del arte y su relación con la industria, Alemann sostuvo que “las políticas de dominación se dan en todos los ámbitos, el entretenimiento es como su caballo de Troya. Te encajan todas las marcas y las costumbres para comprarlas. No vi esta película que hicieron ahora, tampoco creo que la vea, pero cuentan que es el festival de los chivos. Es una elección. O sos empleado, como en este caso Francella, y ganás fortunas, claro, o hacés lo que se te canta, cuando tenés la formación y capacidad de que se te cante algo. Y ahí la retribución económica es más trabajosa. No tenés a la industria atrás. Pero sos artista, con el verdadero sentido de la palabra artista. Entiendo que en su mente chiquita de ser empleado, no entre la dimensión del arte con todos sus infinitos matices y colores. Se debe sentir tan afuera de ese mundo de búsquedas y contradicciones, que ni siquiera le da curiosidad ver qué hacen, qué encuentran como estilo narrativo, qué personajes contemporáneos aparecen, más que el remanido cliché comercial del chanta argento, el siempre citado Isidorito Cañones, que parece ser el único personaje que le asegura el éxito, principal objetivo de este tipo de cine”.”

Es una crítica dura, pero a la altura de los planteos de Francella y Milei.

Está bueno que Katja ponga las cosas en su lugar: ese es el problema, y no hay que ceder en la defensa de la industria cinematográfica nacional, que tanto le ha dado a Argentina y a sus artistas.

Incluso adhiero al título de la nota, duro, pero que me parece que pinta bien la trayectoria de Francella, más allá de sus éxitos y popularidad:

“Katja Alemann sobre Francella: «Siempre ha sido un empleado del establishment audiovisual, eso sólo habla de su propia mediocridad»”

Y lo hago porque me parece muy bajo que Francella descalifique a todos/as los/las que hacen lo mismo que él ha hecho, y el éxito, montado en recursos como los que usa, no disimula la falta de valor positivo de las actitudes del actor.

De todos modos, les recomiendo leer la nota completa: vale la pena, y muestra una contracara de Francella, la de Katja Alemann. Lean algo de su vida, y lo entenderán mejor..

Notas para compartir

MERCEDES ARAUJO LA HIJA DE LA CABRA

MERCEDES ARAUJO LA HIJA DE LA CABRA

POR ADOLFO ARIZA

Ya he escrito una entrada sobre la segunda novela de la autora (de la que casi no sabía nada por entonces): Botánica sentimental (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2024/04/10/botanica-sentimental-de-mercedes-araujo-por-adolfo-ariza/).

Por lo tanto, creía que estaba en espacio conocido; es más, cuando Mercedes fue a una Feria de libros en Mendoza, le pedí que me firmara un ejemplar de La hija de la cabra, charlé con ella e iniciamos una relación que mantenemos en las redes.

Me sentí muy orgulloso cuando me dijo que le había gustado la entrada de arriba que comparto con Uds.

Poco de esa experiencia me sirvió con la lectura inicial de La hija de la cabra, aunque siguió abonando a lo que sostuve en esa entrada:

“Me atraen mucho las novelas sobre Mendoza. Me acuerdo de Álamos talados de Abelardo Arias o la obra de Di Benedetto, o Draghi Lucero.

Encontrar la tierra donde nací, crecí y vivo, la tierra de mis padres, de mis hijos y mi bisnieta en las letras me provoca una emoción muy interna, tenue, pero esencial.

Y Botánica sentimental también lo provocó, quizás más acentuadamente, porque está escrita desde la vida de Mercedes, su autora –tan mendocina- y de sus personajes, sus mujeres que aparecen desde la historia de Mendoza, de sus terremotos desde aquel que la destruyó en 1861, de sus montañas, de su vino fermentado desde la uva y la sangre, desde siglos.”

Y rescato otro fragmento de esa nota, porque ayuda a comprender también La hija de la cabra:

“Los mendocinos vivimos en oasis, en menos del 5% de la superficie total de Mendoza -y la autora lo menciona. El resto es desierto, y altas montañas.

Es un mundo duro, donde todo cuesta, como el agua que nos trae el deshielo. El sistema de irrigación para aprovechar el agua de los ríos fue comenzado por los huarpes, con técnicas originarias de los incas.

Terremotos, y agua, mirar para arriba para ver si va helar o granizar. Sí, una vida dura, fue mi vida, y la historia de los/las mendocinos/as.”

También encontré ese mundo en la primera novela de Mercedes, La hija de la cabra, que ganó en 2011 del Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes. En alguna de las síntesis que leí, encontré: “El relato se centra en la historia de amor de “la Juana” –una india huarpe mendocina, hija del cacique Cunampas– y un blanco durante la época del Virreinato. Pero también es la historia de la familia de Juana, de los hombres y mujeres de la comunidad, del hambre, de la sequía, de la ambición de quienes explotan la tierra; una verdadera épica del páramo.”

La copié porque es muy buena, aunque queda en el camino la difícil –para mí, ese momento- tarea de entrar profundamente (o sea leer) en el mundo del desierto de esa época en que nos meten los personajes de la novela, incluido el territorio.

Claro, utilicé el método menos adecuado (sobre todo para esta novela): no leerla de corrido. Por eso, cuando retomaba la lectura se me hacía difícil entender el juego de la vida de los personajes y el avance de la historia

Fui a buscar mi ejemplar de Botánica sentimental, volví rápidamente a recorrer ese territorio de 1861, esa época, esos personajes, y al completar La hija de la cabra, comprendí que el sentido era el mismo, solo que el territorio era distinto, era el desierto, el duro secano del Norte mendocino y sus habitantes, indios, cura, blancos prófugos.

Mercedes ha ido más atrás, antes del nacimiento del país, al Virreinato.

Dice Mercedes Araujo que la idea de la trilogía fue (https://www.agenciapacourondo.com.ar/fractura/mercedes-araujo-hay-que-ver-como-lo-que-uno-elige-contar-habla-de-todo-aquello-que-no-se):

“Nace con la idea de contar un territorio dentro de Mendoza que me impacto profundamente. Es realmente un desierto, que se asemeja al desierto del Sahara: altos limpios, médanos, vegetación, espinillos, animales del desierto, extensiones polvorientas. Empecé a estudiar el lugar que originalmente habitaban los Huarpes entre la frontera de Mendoza y San Juan. Habían tenido relación previa con los Incas y después, con la colonia que tuvo un impacto enorme sobre ese pueblo, fueron desplazados y llevados a pie a cruzar la cordillera para servir en las minas de oro. Ahí está una de las causas de su desintegración como pueblo.”

Conozco bastante esos ásperos lugares que describe la autora, y traté de comprender cómo serían en esa época, y fue un ejercicio duro. Entonces, traté de concebir la novela en el sentido que autora menciona en la misma entrevista:

“Después vino el proyecto de escribir la novela, que tiene un trabajo con el lenguaje particular. Es una búsqueda, un intento de crear y recrear una sintaxis o una cosmovisión, algo que fuera de otro que no conocemos, porque ese pueblo está devastado. Pero traté de trabajar en una mitología y trabajar con un lenguaje que se pareciera a una cuestión mística de una cosmovisión diferente, para poder recrear, ficcionalizar algo que cuente de lo otro que ya no está.”

O sea que lo que ya no está se introduzca entre nosotros como si fuera ahora, y lo logra: la agonía del blanco es real, aunque se cuente como historia.

Me resultó más dura esta lectura que la de Botánica sentimental a pesar de que en ella la vida ocurría en esa Mendoza destruida por el terremoto que aparece allí. Pensé, y comprendí que el territorio de esa época y sus habitantes (humanos y animales) era una Mendoza distinta, bella (con belleza de ese desierto de Mendoza) y terrible como era la vida entonces, en esos lugares.

Ese pueblo desvastado aparece ante nosotros con una realidad que solo la escritura puede lograr, y vemos –como es normal en la narrativa de Mercedes-, a las mujeres en toda la dimensión que tuvieron en la vida de la sociedad, a los hombres en un mundo donde la vida vale poco, al desierto con toda la riqueza que solemos ignorar, donde el agua es todo (Mendoza es así), y es escasa.

Mercedes cierra la entrevista así:

“APU: ¿Qué es lo más importante que tomás al momento de escribir?

M.A.: Lo más importante es ser fiel a lo que quiero decir y cómo quiero decirlo. El proceso de escritura es un diálogo constante conmigo misma, un ir y venir entre lo que siento, lo que pienso y lo que quiero expresar en el papel. Es un proceso íntimo y personal, donde el lenguaje se convierte en el medio para explorar y entender el mundo que me rodea. Escribir es una forma de reflexión, de introspección, pero también de comunicación, de conexión con otros. Así que, lo más importante es mantener esa autenticidad, ese compromiso con mi propia voz, sin dejarme llevar por las expectativas externas.”

Haber encontrado esta entrevista me ha permitido incorporar muchos elementos valiosos, pero no me ha hecho fácil agregar nuevos aspectos, salvo de lo que he sentido al leer la novela.

Para expresar esto tengo que aludir a las dos novelas mientras espero -si llega, como quiero-, la obra que complete la trilogía.

Ambas son Mendozas –históricas y presentes-, vivas desde las letras, porque la autora quiere contar lo que no han contado, como una arqueóloga, para que con esos elementos reconstruyamos no sólo el pasado, sino también el presente y el futuro.

Me gustaron esas reconstrucciones, y si bien es cierto que como mendocino vivir en esas narraciones de Mendoza, tiene un sentido profundamente bello, creo que para cualquiera conocer así nuestra tierra, vale mucho, y agradezco a Mercedes su aporte al encuentro con mi hermosa Provincia, que es así, bella y dura, fuente de grandes proyectos, como la independencia de la América colonial, como escribir narraciones y poemas, como producir música que sigue sonando.

Me gustaría leer la tercera novela.

EL PERONISMO SIGUE SIENDO UNA ALTERNATIVA: MONTEVERDE EN ROSARIO ES UN EJEMPLO

EL PERONISMO SIGUE SIENDO UNA ALTERNATIVA: MONTEVERDE EN ROSARIO ES UN EJEMPLO

POR ADOLFO ARIZA

Esta fue la noticia política del 29 de junio:

“Monteverde derrotó a los libertarios y el peronismo ganó Rosario después de medio siglo” https://www.lapoliticaonline.com/santa-fe/el-peronista-monteverde-le-gano-a-la-libertad-avanza-en-rosario/

Juan Monteverde ganó las elecciones al Concejo de Rosario encabezando una construcción política que nucleó a un amplio sector del peronismo y la centroizquierda.

En una nota de Página 12 el dirigente decía que “Hay una mayoría social que no está de acuerdo con la crueldad del proyecto de Milei”

Me resultó muy interesante el hecho en el contexto de que había una especie de consenso (incluidos dirigentes opositores al mileísmo) de que, aunque se criticaran algunas cosas, un ajuste era necesario.

Aunque en algún momento tuve tentado de aceptar esta idea, tenía –y tengo-, como peronista, un profundo rechazo al término ajuste, porque siempre es ajuste para los más vulnerables, para los ajustados de siempre. A éstos se aplicó la frase de Álvaro Alsogaray de que «Hay que pasar el invierno», en 1959, así como en todos proyectos neoliberales de Argentina, sea bajo Gobiernos democráticos o golpistas.

En cambio, Monteverde gana con otra propuesta:

“La sociedad argentina no se derechizó. No dejó de creer en la solidaridad ni en la igualdad. Lo que hay es una crisis de representación que tenemos que saldar. Y eso se logra si la política vuelve a hablar y trabajar en los problemas de la gente. Eso es algo que el domingo en Rosario quedó demostrado.”

Lo dijo en una nota con Alejandro Bercovich en La ley de la selva, y es interesante porque parte de la estrategia de la derecha neoliberal con apoyo –y conducción también- de las corporaciones fue la instalación como matriz cultural de que el problema es la “justicia social” y todos los que defienden proyectos de este tipo.

Son los chorros/as, los ñoquis, los corruptos, la casta. Hay que reconocer que han tenido éxito. En algún momento (antes del triunfo de Macri) escuché a mujeres comunes, sin ninguna militancia, decir que “En mi casa los domingos a la noche solo se escucha a Lanata.”

En la mayoría de los espacios públicos que tenían televisores prendidos se sintonizaba TN.

Fue un mensaje eficiente, organizado y permanente.

En ese contexto –por supuesto, a partir del fracaso de las sucesivas propuestas –sobre todo económicas- de los Gobiernos anteriores- se monta el esperpéntico triunfo del proyecto libertario, cuyo desastre y fracaso era –para mí- esperable.

No analizaré este Gobierno, porque la realidad lo está haciendo con toda la crudeza que siempre tiene´, pero me interesa la propuesta política que ha aparecido desde Rosario.

Las principales propuestas de Juan Monteverde durante su campaña estuvieron enfocadas en aspectos como la urbanización, seguridad, justicia y transparencia en la administración local. Entre sus ideas más destacadas se encontraban:

Mejorar la seguridad ciudadana: Implementar medidas para reducir la delincuencia y fortalecer la presencia policial en los barrios.

Reforma en la gestión urbana: Promover la urbanización y renovación de áreas deterioradas, con atención especial a viviendas y espacios públicos.

Transparencia y lucha contra la corrupción: Fomentar la transparencia en la administración municipal y combatir posibles irregularidades.

Fomentar la participación ciudadana: Incentivar la participación activa de los vecinos en las decisiones y en la gestión de la ciudad.

Políticas sociales y de inclusión: Impulsar programas de asistencia social, especialmente en sectores vulnerables.

Bercovich concluye su análisis diciendo que “para enfrentar esta crisis a la que nos trajo el hipercapitalismo y la política de la simulación hace falta ser más zurdos, más creativos, más audaces.”

Hace esta referencia desde su posición ideológica de izquierda analizando el camino que llevó a la gente a votar el proyecto libertario que se presentaba como una transformación total, que dejaba afuera todo lo que había fracasado en Argentina, y que instalaba un sistema más justo y menos corrupto.

Sin embargo, la propuesta de Monteverde, aunque creativa y audaz, no es zurda, se asienta en la doctrina peronista.

A una consulta en Página 12 respondió:

– ¿Cómo se trabaja para recomponer el vínculo entre la gente y la política?

– Para nosotros la idea de la construcción es desde abajo hacia arriba. Es decir, desde las ciudades. Esa es una hipótesis de construcción política que apunta a saldar esta distancia que hay entre la política y la gente, y abordar esta crisis de la democracia. Gobernar de manera diferente no es gobernar solamente con políticas en favor de las mayorías, sino inventando nuevas formas de participación directa, de cogestión entre el Estado y la sociedad, algo que nosotros encaramos mucho en nuestros proyectos. En la sociedad hay mucha comunidad que hay que ir a reforzar y con esa forma de gestión podemos hacer ese Estado más eficiente que hoy estamos discutiendo. Nosotros defendemos lo público, pero también entendemos que este Estado no está dando las respuestas y por eso también la democracia está en crisis como una promesa incumplida. Nuestro objetivo es ganar Rosario para que la ciudad sea un gran laboratorio a cielo abierto de una democracia diferente, que corra el límite de lo posible y que la política, el Estado y el gobierno vuelva a hablar de los problemas de la gente. Creo que cuando la gente vea que la política habla de eso, va a volver a participar.”

En Suma Política dice Monteverde:

“Y si algo demostramos nosotros, a diferencia de Sukerman, es la capacidad de gestión y el gobierno de organizaciones. Formo parte de una organización que no sólo se presenta a elecciones. Coordino una organización que todos los días abre y cierra escuelas, que todos los días hace producir la tierra, que todos los días da créditos para pequeños emprendedores, que abre espacios para la cultura. Nuestra característica es que con pocos recursos hacemos muchas cosas. Esa experiencia de gestionar, y muchas veces en la adversidad, yo creo que no la tiene ningún político tradicional.”

O sea, se lo eligió, no solo por declaraciones políticas, sino por una acción real a favor de la gente, y esas acciones se dan en el marco de un discurso explícitamente peronista, más allá, de que en su origen es una alianza a distintos partidos políticos, comunitarios, sociales y culturales que, pese a no pensar igual en todo, tenían una mirada unificada en tanto el objetivo de combatir los gobiernos autoritarios.

Una estrategia frentista de este tipo es lo que siempre planteó la doctrina peronista, lo que reafirma mi planteo de las características de la propuesta de Monteverde.

Ahora, ¿esto podría pasar en otros lugares de la Argentina?

¿En Mendoza?

Personalmente, no veo propuestas semejantes. Es más, pareciera que los candidatos peronistas están más cerca de lo que Bercovich llama “políticas de simulación”, o sea los que aceptan que había que hacer un ajuste –pero con mejores modales- con lo que habilitan a Milei.

Una reforma laboral en este contexto de caída y destrucción del empleo, no puede ser sino regresiva de las condiciones laborales de la sociedad, y creo que la instalación de las plataformas tecnológicas, como las de transporte o de delivery, que han creado una oferta laboral precaria, con muy pocos de los derechos –seguros, protección en caso de accidentes, y otros- que siempre tuvo el/la trabajador/a en nuestra sociedad.

A Monteverde lo votaron los que no quieren eso, sino una real defensa de sociedad, o sea “justicia social”, no declamada, sino efectiva.

Escribí con la idea de hacer un aporte para que tengamos una oferta política que contemple las necesidades de la mayoría de la sociedad.

Por supuesto, que creo que eso puede –y debe- proponerlo el peronismo, aunque me consta que hay muchas personas (jóvenes, sobre todo) que aspiran a que Mendoza tenga mejores gobiernos que los que ha tenido, casi sin excepción, desde la vuelta de la democracia.

Conozco a muchos/as compañeros/as que comparten esta propuesta política, y que no han sido tenidos en cuenta –de verdad, no declarativamente- por las conducciones del Peronismo de Mendoza.

Ojalá que muchos/as compañeros/as trabajen por una propuesta de este tipo para Mendoza.

NOS JUGAMOS LA VIDA EN ESTO.

Categoría: Temas políticos

ACTOS HUMANOS DE HAN KANG

ACTOS HUMANOS DE HAN KANG

POR ADOLFO ARIZA

Actos humanos no me resultó una novela fácil de leer. Esta novela de la surcoreana Han Kang, Premio Nobel de Literatura 2024, me enfrentó a una narrativa nueva para mí, que me hizo sentir un nudo en la garganta más de una vez.

“Ante la pregunta de cuál es el gran tema que aborda Han Kang en su obra, el traductor argentino Nicolás Braessas, de Hwarang Editorial —que solo publica literatura coreana—, responde: “El gran tópico de Han Kang es la violencia. La violencia en todas sus formas”. En esa línea, pone como ejemplo el libro Actos humanos (2014), que aborda la masacre de Gwangju de 1980, a través de la historia de siete personajes.”

https://www.latercera.com/culto/2024/10/12/la-sutileza-de-la-violencia-en-la-obra-de-han-kang-las-claves-para-entender-a-la-nobel-de-literatura-2024/#:~:text=%E2%80%9CEn%20cada%20entrevista%20que%20le,no%20feminista%E2%80%9D%2C%20dice%20Braessas.

Esa masacre no era una novedad porque recuerdo ese terrible momento de crueldad –uno de los tantos en la historia humana-, pero Kang me la puso delante de los ojos con su prosa poética, sin exageraciones, pero que desnuda el mundo narrado. Esa crudeza delicada me abrumó al comienzo. Sentí que esos cuerpos atravesados por las bayonetas estaban ahí, amontonados y pudriéndose, y tuve dejar de leer.

Como en otros momentos de mi vida de lector, le di tiempo al tiempo, aunque tuve momentos en los que necesité tomar aire y caminar un poco.

Es cierto que esta toma de conciencia de la fragilidad de la vida humana (característica de la escritura de una de las escritoras contemporáneas más importantes) no es fácil de asumir porque nos incluye, pero es inevitable y necesaria para entendernos como especie.

“La ganadora del Premio Nobel nació en 1970, en Gwangju, una ciudad marcada por la violencia, especialmente tras la Masacre de Gwangju en 1980, cuando el ejército reprimió una revuelta estudiantil, acompañada por los sindicatos y el grueso de la población, que exigía mayores libertades. Según estimaciones de la prensa internacional, esta masacre pudo haber causado la muerte de 2000 civiles. En Actos humanos (publicada por la editorial española Rata), la escritora revive esos sucesos a través de la experiencia de siete personajes diferentes. La novela arranca con Dong-ho, un joven de 15 años que busca el cadáver de su mejor amigo entre los cuerpos amontonados en las dependencias de un polideportivo municipal convertido en improvisada morgue.” (https://www.pagina12.com.ar/773772-han-kang-la-surcoreana-que-ama-a-borges)

Tengo que decir que no fue una lectura común, aunque tal vez ninguna lo sea, pero que cerré el libro con la certeza de haber descubierto un mundo que no conocía, tanto en lo que se relaciona con la misma Corea del Sur, como el ser profundo de sus habitantes.

No puede ser casual lo que cuenta de la autora Infobae (https://www.infobae.com/america/cultura/2024/10/10/la-entrevista-de-la-premio-nobel-han-kang-con-infobae-somos-seres-mas-comunes-de-lo-que-pensamos/).

“También cuenta que en su juventud disfrutaba mucho leyendo obras de escritores latinoamericanos ―además de Borges―, como César Vallejo, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Manuel Puig y Ariel Dorfman. Y agrega que entre sus últimas lecturas estuvieron otras dos argentinas: Samanta Schweblin y Mariana Enriquez.”

De Samanta Schweblin dije que asumía el mundo actual y lo hacía parte de la narración. Eso hace Kang en Actos humanos y esa Corea sumida en el terror, pero capaz de luchar por sus ideales, en su vida cotidiana, en sus tristezas y sueños, aparece ante nosotros y tenemos que sumergirnos en ese mundo, desconocido para mí hasta entonces.

Sentí cercana a Kang, desde adentro, y esa cercanía con la Literatura Latinoamericana –sobre todo Borges- no puede ser extraña a este sentimiento.

Así comienza La clase de griego (2023):

“Borges le pidió a María Kodama que grabara en su lápida la frase ‘Él tomó su espada, y colocó el metal desnudo entre los dos’. Kodama, la hermosa y joven mujer de ascendencia japonesa que fuera su secretaria, se casó con Borges cuando este tenía ochenta y siete años y compartió los últimos tres meses de la vida del escritor. Ella fue quien lo acompañó en su tránsito postrero, que acaeció en Ginebra, la ciudad donde el escritor pasó su infancia y donde deseaba ser enterrado”. Así empieza La clase de griego, que podría pensarse como un pequeño tributo al autor de El aleph, el único escritor que Kang pudo leer cuando tuvo un bloqueo y no tenía deseos de escribir ni de leer novelas.”

“El ciego que te hace ver”, como Borges, me parece una metáfora esencial de la escritura de la surcoreana.

En la nota de Página 12 se transcribe el pensamiento de Han Kang: ““Hacer preguntas, eso es para mí escribir -afirma Kang-. No escribo respuestas, simplemente me afano por responder preguntas, trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas. De rodillas, arrastrándome otras veces, espero llegar hasta el final, hasta el centro (aunque sea imposible)”.”

Seguramente este escribir desde adentro de la realidad, buscando respuestas sobre ella, es lo que hace a esta novela tan atractiva e inquietante.

No hay ninguna intención de hacer una invitación de compromiso a leer la novela, pero me gustaría que otros/as pudieran asomarse a ese mundo narrativo, duro, pero lleno de una belleza delicada, esencial, del que no se puede salir iguales a cómo entramos. LÉANLA, VALE LA PENA, SEGURO.

Literatura comentada

MARKAMA, EL DíA DE LA PATRIA, Y LA ARGENTINA QUE MERECE NUESTRA HISTORIA

MARKAMA, EL DíA DE LA PATRIA, Y LA ARGENTINA QUE MERECE NUESTRA HISTORIA

POR ADOLFO ARIZA

Anoche, 24 de mayo de 2025, fui al Teatro Independencia a la Velada de Gala patriótica del aniversario número 215 de la Revolución de Mayo de 1810.

El evento era “Markama sinfónico” y actuaban la Orquesta Filarmónica de Mendoza y Markama.

La imagen que acompaña la nota la saqué yo esa noche.

Cuando había visto la promoción del acto, no dudé: tenía que ir: se recordaban el Aniversario de la Revolución de Mayo, en el año en que el Teatro Independencia cumplirá su centésimo aniversario, y los cincuenta años de la formación de Markama.

¿Por qué lo de Markama me importaba tanto?

Markama se formó en Mendoza durante los primeros meses de 1975.

En 1972 tuve la enorme alegría de empezar a dar clase en la por entonces- Escuela Superior del Magisterio, en 6º A, el curso en el que se agrupaban las mejores voces de los ingresantes.

Familiarmente, ese era el curso de coro, y tuve como alumnas, no solo buenas cantantes, sino músicas, de familia de músicos.

Un ejemplo: Marita Perceval, hija del insigne Maestro Julio Perceval, figura enorme de la música clásica de Mendoza y otros varios; por eso, participé en varias actividades del mundo de la música mendocina.

Así, me encontré con Canturía, un símbolo enorme. Representó las intenciones de un puñado de artistas (catorce para ser precisos) que se propuso, sin planearlo mucho, ser un foco de resistencia libre, desde lo popular, en días en los que la libertad era una palabra peligrosa.

Pero fue también un conjunto coral que supo convocar a los poetas que habían fundado el Nuevo Cancionero, a actores que se convertirían prontamente en referentes, y a artistas plásticos con ganas de plasmar en óleos los gritos de una generación.

No duró mucho: desde junio de 1971 hasta 1975.

Integrantes:

Sopranos

ALICIA MARTINI – MERCEDES MARTINI – RAQUEL MARTINI

Contraltos:

MARÍA TERESA BAUZA – ELENA FARRANDO – HEBE YACANTE DE GONZÁLEZ

Tenores:

ANTONIO CONTRERAS – JOSÉ RAFAEL PURPORA

Barítonos

JUAN ALBERTO ABALOS – JULIO GONZÁLEZ – JORGE SOSA

Bajos:

JOSÉ COHEN – EDUARDO OCARANZA – EDUARDO ZAPATA

Batería:

EDUARDO ORDÓÑEZ -varios

Cornos:

ROBERTO J. FERRARA – FRANCISCO SÁNCHEZ

Bajo Eléctrico:

NORBERTO ATAGUILLE

Dirección y Arreglos Musicales:

DAMIÁN JOSÉ SÁNCHEZ

Los recuerdo para que se conozcan como se lo merecen.

La historia no terminó ahí: Este grupo vocal mixto que fundó la música popular, luego de cuatro años de trabajo, cambió su propuesta a una “altiplana”, dando lugar así a Markama que logró trascender como agrupación instrumental musical a nivel latinoamericano.

Tan relevante fue el aporte de Canturía a la historia de la música coral argentina, que referentes de todos los tiempos tuvieron que ver con ella, como la Voz de América, Mercedes Sosa.

Markama tuvo fundamentalmente la preocupación de dar forma a un nuevo proyecto musical que atendiera a las raíces populares latinoamericanas, e impulsó individual y conjuntamente el despliegue instrumental como el modo expresivo que los identifica.

Su primera formación estuvo compuesta por Archi Zambrano, Lars Nilsson, Nene Ávalos, Eduardo Ordóñez, Eduardo Ocaranza, Lázaro Méndolas y Tonio Contreras.

La actual formación de Markama es: Archi Zambrano, Mingo Casciani, Pablo Salcedo, Fabrizio Amicarelli y Diego Ferreira.

Con esto termino el recuerdo y homenaje formales.

Pero este reencuentro con Markama y su música significó también destapar el baúl de los recuerdos.

Los 70 fueron una época intensa, tremenda.

Hago un rápido detalle de hechos de esa etapa, producido por IA

EN EL MUNDO

Eventos clave:

  • Guerra Fría:
  • La tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética alcanzó su punto álgido con la Crisis de los Misiles de Cuba en 1962.
  • Guerra de Vietnam:
  • El conflicto en Vietnam se intensificó, generando protestas y divisiones en Estados Unidos y el mundo.
  • Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos:
  • Martin Luther King Jr. y el movimiento por los derechos civiles lucharon por la igualdad racial, marcando un punto de inflexión en la lucha por la justicia social.
  • Movimientos Sociales y Culturales:
  • La contracultura hippy, el movimiento feminista y el boom de la literatura latinoamericana reflejaron los cambios en la sociedad.
  • Avances Tecnológicos:
  • ARPANET, la precursora de internet, fue creada y el Concorde, el avión supersónico, realizó su primer vuelo.
  • Exploración Espacial:
  • La carrera espacial alcanzó su punto culminante con el aterrizaje de Neil Armstrong en la Luna en 1969.
  • Cambios Sociales y Culturales:
  • La aparición de la minifalda, el bikini y la “Beatlemanía” fueron ejemplos de los cambios culturales de la época.

Eventos específicos:

  • 1960: Se crea la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
  • 1961: La Unión Soviética lanza el primer satélite artificial, Sputnik 1.
  • 1962: La Crisis de los Misiles de Cuba pone al mundo al borde de la guerra nuclear.
  • 1963: Asesinato de John F. Kennedy, presidente de Estados Unidos, conmueve al mundo.
  • 1964: Se aprueba el Medicare en Estados Unidos.
  • 1965: El movimiento hippie se hace más popular y el primer trasplante de corazón se realiza exitosamente.
  • 1968: Se producen importantes revueltas estudiantiles y sociales en varias partes del mundo.
  • 1969: Neil Armstrong se convierte en el primer hombre en pisar la Luna.

En resumen, la década de 1960 fue un período de importantes cambios políticos, sociales, culturales y tecnológicos, que marcaron la historia de la segunda mitad del siglo XX.

EN ARGENTINA

Entre 1960 y 1970 en Argentina, la década de 1960 fue un período de gran convulsión cultural, artística, social y política, marcado por el auge de movimientos culturales, el surgimiento de la subcultura rock y la crisis del sistema político. La década de 1970, por su parte, estuvo marcada por la radicalización política, la guerrilla y la dictadura militar, culminando con el golpe de Estado de 1976.

Acontecimientos destacados de la década de 1960:

  • Auge del Instituto Di Tella:
  • Este centro cultural fue un importante espacio para el desarrollo de las artes plásticas, el teatro y la música, marcando un hito en la escena cultural argentina.
  • Nacimiento del rock argentino:
  • La música rock emergió como un nuevo lenguaje cultural, desafiando las normas establecidas y generando una fuerte identificación con la juventud.
  • El club del clan y la consagración de Sandro:
  • El éxito de estos programas televisivos y de este cantante reflejaron los cambios en los gustos y las preferencias culturales de la época.
  • Desarrollo masivo del psicoanálisis:
  • El psicoanálisis se convirtió en una práctica popular, marcando un cambio en la forma en que se abordaban los problemas de salud mental y las relaciones interpersonales.
  • La aparición de Mafalda:
  • La historieta de Quino reflejó la realidad social y política argentina de la época, ganando gran popularidad y convirtiéndose en un referente cultural.
  • El golpe de Estado de 1966:
  • El derrocamiento del presidente Arturo Illia marcó el inicio de la “Revolución Argentina”, una dictadura cívico-militar que gobernó el país hasta 1973.
  • El Cordobazo (1969):
  • Esta revuelta popular en Córdoba fue una manifestación de la crisis social y política, marcando un punto de inflexión en la historia argentina.
  • La noche de los bastones largos (1966):
  • Este episodio de violencia policial en las universidades fue una respuesta a las protestas estudiantiles y un símbolo de la represión política.

Acontecimientos destacados de la década de 1970:

  • La guerrilla:
  • La formación de grupos armados y la realización de acciones guerrilleras fueron una respuesta a la represión política y la crisis social.
  • La dictadura militar (1976-1983):
  • El golpe de Estado de 1976 marcó el inicio de un período de terror y represión, con la detención, tortura y asesinato de miles de personas.
  • La guerra sucia:
  • La dictadura militar implementó una política de terror y represión contra la población civil, utilizando métodos violentos y atrocidades.
  • El retorno de Perón (1973):
  • El regreso de Perón al país y su victoria electoral marcaron un nuevo período en la historia argentina, pero también una época de violencia y tensión política.
  • El Rodrigazo (1974):
  • La devaluación de la moneda impulsada por el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz provocó una crisis económica y social, exacerbando la situación política.
  • El fallecimiento de Perón (1974):

La muerte de Perón en pleno mandato fue un shock para la sociedad argentina y marcó el inicio de un período de transición política.

Personalmente, viví una etapa llena de hechos muy importantes.

  • Me recibí de Profesor en Literatura, me casé y nacieron mis primeros hijos.
  • Me designaron Interventor en la Escuela de Magisterio y Jefe de Trabajos Prácticos en la Facultad de Filosofía y Letras, pero en el 1975, después de la muerte de Perón, me echaron de ambos lugares.
  • Me hice peronista, milité mucho, y sigo abrazando esa doctrina, con toda el alma y el corazón.
  • Murió mi viejo, mi querido viejo.

Tuve que empezar una nueva vida para poder sacar adelante a mi familia.

Todo eso se agolpó en mí, mientras escuchaba ‘Camino del Indio’, de Yupanqui.

Por supuesto, había vivido todo eso, pero esa pantalla del pasado fue muy fuerte.

Fue una bella época, aunque es difícil objetivarla, por todo lo que sucedió después, incluida, claro, la actualidad, que nunca habría podido imaginar ni en ese momento, ni siquiera hasta hace poco, cuando se hizo claro que la derecha fascista –que nunca se marchó- logró instalar democráticamente el Gobierno de Milei.

Pero todo ese mundo de sueños, héroes, música –todo el arte- proyectos (sobre todo los proyectos enmarcados en lo nacional y popular), hermandad latinoamericana, justicia social para todos y todas, sigue vivo en los que seguimos estando, y en los/las que ya no están.

ESE MUNDO NO MERECE UN GOBIERNO FASCISTA QUE PROMUEVE UNA CONCEPCIÓN DE LA VIDA Y LA HISTORIA QUE NO ES LA QUE SUPIMOS CONSEGUIR COMO LOS LAURELES DEL HIMNO, LA QUE NOS COSTÓ SANGRE SUDOR Y LÁGRIMAS.

QUE ESE ESPÍRITU HEROICO, EL MISMO DE LOS/LAS QUE CONSTRUYERON LA PATRIA, NO SE PIERDA.

ES NUESTRO DEBER, Y LOS MÁS JÓVENES TIENEN QUE HACERSE CARGO: LA PATRIA NO COMENZÓ AHORA, Y LOS NECESITA.

NO LA TRAICIONEN.

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HABEMUS PAPAM, Y LA IGLESIA SIGUE SIENDO GUÍA DEL MUNDO

HABEMUS PAPAM, Y LA IGLESIA SIGUE SIENDO GUÍA DEL MUNDO

POR ADOLFO ARIZA

Estaba dispuesto a escribir algo sobre León XIV desde que escuché que el Cardenal Protodiácono Dominique Mamberti dijo: Annuntio vobis gaudium magnum: habemus Papam!,

Tenía claro lo que iba a escribir, pero me demoré un poco, y apareció información: las palabras del mismo Papa, lo que traían los medios y las redes, que iban agregando elementos a mi pensamiento.

Entonces preferí esperar que se asentaran las aguas, sobre todo en mi cabeza, y hoy voy a comenzar a partir de esta nota, que me pareció un buen principio, desde los contenidos hasta las ideas expuestas.

Los mensajes políticos del nuevo Papa León XIV: qué dijo sobre la economía, los abusos y los pueblos

https://www.eldestapeweb.com/sociedad/vaticano/los-mensajes-politicos-del-nuevo-papa-leon-xiv-que-dijo-sobre-la-economia-los-abusos-y-los-pueblos-202558195030

Robert Francis Prevost se convirtió en León XIV, pero antes de ser pontífice intervino en debates políticos y sociales, desde las redes, pero también en distintas entrevistas.

08 de mayo, 2025

Así comienza la nota:

“El cardenal estadounidense Robert Francis Prevost, desde este jueves el papa León XIV, fue uno de los grandes seguidores del Papa Francisco. El argentino lo había designado justamente responsable de los obispos de todo el mundo para hacer llegar su apertura a la Iglesia. De nacionalidad peruana y con orígenes españoles por parte de su madre, Prevost intervino en debates políticos y sociales desde las redes, pero también en distintas entrevistas. Opinó sobre cuestiones económicas, la crisis de migrantes y de los escándalos de abusos en la Iglesia.”

Está claro que la pregunta sobre si León XIV iba a seguir la línea de Francisco (el tiempo permitirá medir la dimensión de su papado, pero yo creo que es uno de los grandes Papas de la historia del Iglesia y del mundo), tanto por parte de los que querían la continuidad y profundización de su política, como de sus detractores. Por eso, me pareció un planteo necesario, clave tal vez.

En línea con este tema, agrego este aporte de Clarín:

“-No olvidemos que él tiene ancestros de raza negra: su madre era creole de Nueva Orleans, hija de un español de Republica Dominicana y por lo tanto también tiene identificación muy multiétnica. Su padre es de origen francés. Eso naturalmente también le hace una persona que tiene muy clara identificación con el sur, pero también con los grupos no privilegiados. Él se expresó muy claramente a favor de Francisco. Sobre todo, hizo hincapié que hay que seguir el camino de la Iglesia sinodal caminando juntos para los pobres, para la caridad y sobre todo para la paz. No lo eligieron porque era estadounidense. Lo eligieron porque es una persona ideal.” (https://www.clarin.com/mundo/nuevo-papa-va-continuar-mision-francisco-intentando-unificar-iglesia-afirma-reconocido-experto-religion-politica_0_vib0665cbs.html?srsltid=AfmBOop3CBvXqzzW3F4Xn87PhoRMx77u1fqZV9oCXrbOBaLLtfeq4yRL)

Es real que las opiniones en este momento tienen mucho de futurología, pero quise empezar a caracterizar con alguna certeza al nuevo Papa.

Dice la nota de El Destape:

“En línea con el Papa Francisco, León XIV remarcaba que su rol como prefecto del Dicasterio para los Obispos tenía que ser el de “servir, la de acompañar a los sacerdotes, la de ser pastores y maestros”. Pero también a los pueblos, porque consideró en una entrevista de 2023 que “un elemento fundamental del retrato de un obispo es ser pastor, capaz de estar cerca de los miembros de la comunidad”.”

Está claro que, a pesar de esto, León XIV tendrá particularidades que su historia preanuncia:

“De hecho, el último tuit que aparece en el perfil personal del flamante sumo pontífice es una crítica -en forma de retuit- a las políticas migratorias de Donald Trump. “Mientras Trump y Bukele usan el Salón Oval para reírse, los federales ejecutan la deportación ilícita de un residente estadounidense, quien alguna vez fue un salvadoreño indocumentado. Ahora, el obispo auxiliar de Washington, Evelio Menjívar, pregunta: ‘¿No ven el sufrimiento? ¿No les duele la conciencia? ¿Cómo pueden quedarse callados?'”, dice el mensaje.”

Siendo un nativo estadounidense, esta marcación es fuerte y marca una posición –a mi ver necesaria- en la iglesia católica. Creo que estos rasgos son suficientes como para entrar en la figura del nuevo Papa, y también para tener una fuerte esperanza de que la Iglesia seguirá siendo un faro para los que buscamos un mundo mejor.

EL NERVIO ÓPTICO DE MARÍA GAINZA POR ADOLFO ARIZA

EL NERVIO ÓPTICO DE MARÍA GAINZA POR ADOLFO ARIZA

La siguiente cita de Mariana Enríquez –sobre la que escribí una entrada de su novela Este es el mar”– es una excelente clave para leer El nervio óptico. Tal vez por eso la he encontrado varias veces en las referencias a la novela de Gainza.

“Entre la autoficción y las microhistorias de artistas, entre citas literarias y la crónica íntima de una familia, su pasado y sus desdichas, es un libro insólito, hermoso, en ocasiones delicado y a veces brutal”.

Parece extraña la conjunción de lo de delicado y lo brutal, aun en un libro poco común en el que nos encontramos con cuadros y arte pictórico, vidas de pintores y sus épocas, y la vida de la autora, pero así es la novela.

Comienza en primera persona:

A Dreux lo conocí un mediodía de otoño. Al ciervo, exactamente cinco años después.”

Y así es el modo de avance de la novela. Es cierto que, al principio, me tuve que acomodar a eso (además, mi falta de formación en el tema de la pintura en ese nivel de conocimiento y vivencia no me ayudaba), pero después lo viví con la naturalidad que esta excelente novela construye.

Abre la novela con la pintura y la cierra así:

“«Qué monótona sería la nieve si Dios no hubiera creado los cuervos», decía Renard. Las pelusas giran morosas en el aire, se arremolinan, forman finos labios sobre los techos, cubren las veredas de una delgada capa blanca que parece encaje, y yo saco de la guantera el gorro negro que puse ahí cuando empezó todo esto y por primera vez me lo calzo, me lo embuto hasta las orejas, salgo del auto y camino hacia ellos. Siento una suave felicidad en el bajón, felicidad poética creo que le dicen. Daría un brazo por acordarme de quién la llamó así.”

Cuervos sobre la nieve: ¿Así sería la felicidad poética que siente la autora? Más de uno ha hablado de esta felicidad. ¿De cuál de ellas hablaría? Son muy diversas las propuestas y me quedo con la de la escritora, tan personal y válida.

Podría ser un final abierto, pero no me parece necesario. Está claro que hay más pinturas para ver, pero ya comprendimos cómo funciona ese mundo de vidas en distintas épocas, colores y todo lo que nos queda de esos encuentros.

Me pareció excelente este resumen:

“Este es un libro singular y fascinante, inclasificable, en el que la vida y el arte se entretejen. Consta de once partes: once partes que son once capítulos de una novela que relata una historia personal y familiar, pero que también pueden leerse como once cuentos, u once incursiones furtivas en la historia de la pintura, u once ensayos narrativos que tratan de desentrañar los misteriosos vínculos entre una obra pictórica y quien la contempla.

En sus páginas el Greco trenza lazos secretos con un paseo por un bosque de secuoyas cercano a San Francisco, la enfermedad y la muerte; el aduanero Rousseau y el banquete que, entre la admiración y la mofa, organizó Picasso en su honor conectan con el miedo a volar… Y aparecen Toulouse-Lautrec deslumbrado por las estampas japonesas; el joven Fujita, que, atrapado por Cézanne, decide irse a París; Augusto Schiavoni, al que acaso una médium ponga en contacto con su gemelo muerto en una sesión de espiritismo en Florencia; la relación de Courbet con el mar… Todo ello actúa como catalizador de las vivencias de la narradora, de las historias de su familia de clase alta, de la evocación de Buenos Aires, de la pasión por el arte, el dolor de la pérdida, la lucha con la enfermedad, la vivencia del paso del tiempo, la banalidad cotidiana, el desasosiego.” (https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/el-nervio-optico/9788433998446/NH_594)

Elegí la última parte (o capítulo (¿o cuento?)) para comentar esta atractiva novela (un tema para conversar, claro)

“LOS PITUCONES

Dios taciturno, ¡háblanos!

JULES RENARD

Creo que era Anthony Powell quien decía que, al final, la mayor parte de lo que nos ocurre en la vida acaba por resultar apropiado. En Creta, en 1541, nació Dornenikos Theotokópoulos, para nosotros el Greco. No era el lugar ideal para nacer si uno quería ser artista, pero en esa pequeña isla donde convivían católicos venecianos y ortodoxos griegos se entrenó como pintor de iconos bizantinos, un arte bidimensional, elongado, que apelaba menos a representar lo divino que a invocarlo. Cruzó a Venecia, donde asimiló a Tintoretto, el más mercurial y cinematográfico de los cinco inmortales de la pintura veneciana. Bajó a Roma, donde reinaba Miguel Ángel, quien sería hasta el fin de sus días su supremo rival, y de quien el Greco tornó más de lo que nunca quiso admitir. Y una vez robados los suficientes trucos se fue a Madrid, donde primero quiso entrar en la corte y corno tarjeta de presentación pintó un cuadro para Felipe II.”

Si fuera lo único que leyéramos de la obra, podríamos pensar que se trata de un ameno comentario estético, pictórico sobre el Greco.

No es así, veamos algo más abajo:

“¿Alguien puede modificar su estrella?, me preguntaba yo mientras el estruendo del tren de aterrizaje me bajaba de las nubes. Iba a San Francisco a visitar a mi hermano mayor. Hacía diez años que no lo veía. Se había ido de Buenos Aires en los años ochenta, después de probar cuanta granja de rehabilitación y programa antidrogas ofreciera la ciudad. Nunca habíamos tenido una gran relación, aunque éramos las dos ovejas negras de la familia: para mí, era un quemado, una promesa echada a perder; para él yo era una pendeja soberbia, y la diferencia de edad, trece años, no había ayudado a acercarnos. La visita había sido su idea.”

En esta parte de la novela, con la entrada –dura, impiadosa- en la vida de la narradora y su re encuentro con su hermano se encuentra también con el Greco.

“Entré sola, aliviada, pero ni bien pisé la sala recordé que mirar la pintura del Greco es pelearse con uno mismo. Es el tipo de artista que amamos de adolescentes, cuando la pintura es todavía cosa nueva y la fuga de la imaginación el privilegio del novato. Luego, cuando los años nos vuelven informados y, por ende, cínicos, empiezan los tironeos. Nos molesta su dogma de hierro, pero también nos irrita su sensualidad. O nos cuesta hacer encajar las dos cosas en una misma imagen porque nos han enseñado que son elementos que no van juntos: la carne y el espíritu. En la pared central de ese pequeño museo de San Francisco había una Vista de Toledo, tan expresionista como si hubiera sido pintada en el siglo XX.”

Fue una sensación desconocida: ese ver un cuadro, conocer un pintor, desde un lugar (¿desde adentro?) al que no podría haber llegado solo.

Fue como descubrir un país ignoto, sentir la emoción de un lugar precioso, de un mundo esencial, y lleno de paisajes nunca vistos antes.

Fue ver una pintura como nunca la había visto.

“Cuando estudiaba historia del arte creía obedientemente que el Greco padecía un mal de los ojos. Un astigmatismo agudo, que lo hacía ver cómo veía. Ahora sé que eso es un reduccionismo que no termina de explicar su cosmogonía, como la epilepsia no explica a Dostoievski ni la tuberculosis a Keats. Lo que tenía el Greco eran unos celos descomunales. Cuando Jerónima de las Cuevas, una española a la que dejó embarazada, le dijo que quería ponerle a su hijo Miguel Ángel, los vidrios del palacio en Toledo se resquebrajaron por los gritos: «¡No sabes, mujer, que ese nombre me pone los pelos de punta!» Jerónima no tenía por qué saberlo.”

Mi experiencia de estudiar Historia del Arte no tenía nada que ver con esto, y eso tiene –para mí- un valor altísimo, y solo eso justificaría la lectura.

Pero además está la vida de la autora como fondo y espacio donde ocurren las pinturas, tan vivas como ella; una historia amena, más bien triste y desesperanzada, que nos envuelve como si fuera una vida cualquiera, pero su entrelazado con la pintura –no vista, vivida- la hacen única, una vida no prevista, bella, suave y duramente bella.

Léanla, es una experiencia que vale la pena.

PARA VOS, MAESTRO/A, PARA SIEMPRE

PARA VOS, MAESTRO/A, PARA SIEMPRE

Fueron 44 años dando clase. Fui profe de Lengua, Literatura, Latín y Tecnología.

Cuarenta y cuatro años recordando el Día del Maestro –en el que nos juntábamos todos/as los docentes, aunque también había un Día del Profesor- en actos, bailes, comidas, abrazos.

Decir discursos, escuchar discursos de todo pelaje, tranquilizar a algún/a alumno/a, aburrido/a, que hinchaba la paciencia.

Lo recuerdo con ternura. Las caras de mis alumnos/as, de mis compañeros de trabajo (nunca me gustó decirles colegas, aunque es una linda palabra), porque compartir el pan (cumpanis, el Latín, ¿vio?)) se acerca más a lo que hemos vivido –docentes, directivos, alumnos/as, celadores, etc.-, con todas las manos juntas.

Mando un abrazo a todos/as docentes: atrás, incluso los que ya no están; al costado, a los/las que siguen abrazando esta hermosa vocación (incluidos mi hija e hijos).

¡Qué orgullo que nos acompañen a mi esposa y a mí!

Y también a los/las ex alumnos/as que lo hacen.

Más orgullo todavía.

Al futuro, a todos los seguirán entrando a este mundo, heterogéneo, siempre distinto, como cada alumno/a.

TENGO EL CORAZÓN ANCHO, Y VEO BORROSO. ES DIFÍCIL QUE NO SE ESCAPE HOY UN LAGRIMÓN, BIENVENIDO SEA.

Un regalo de Día de Maestro, qué mejor que este poema de Armando Tejada Gómez.

COPLERA DEL VIENTO

Ando cantándole al viento

y no solo por cantar,

del mismo modo que el viento

Yo soy sangre en movimiento

y él es paisaje que va…

Me gusta andar en el viento

y es porque me gusta andar

empujado por los sueños

y empujando a los demás

yo sé que no empujo solo

y hay quien me empuja a soñar.

Tuve un amigo aquí cerca,

corazón de palomar,

le vieron viento en los ojos:

no lo dejaron pasar.

Ellos no saben que al viento

¡Nadie lo puede atajar!

Si la piedra es viento quieto

Que ha olvidado el arenal,

Los muros son solo viento

¡Que el viento se llevará!

Ando cantándole al viento

¡Y no solo por cantar!

Armando Tejada Gómez

El siguiente video me ha parecido la mejor conclusión, porque también he compartido esta vida en las escuelas del secano lavallino junto con mi hijo Mauricio.

Es cierto que no se puede generalizar porque es una experiencia particular, pero muchos/as hemos vivido caminos semejantes y caritas como esas, hemos compartido mesas y trabajos con docentes que sienten la belleza de caminar al lado de otras vidas que nos dan una trascendencia propia, quizás eterna en el universo.

Maestros en tierra arisca

ABRAZO, COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS, PARA SIEMPRE.

ADOLFO ARIZA, EL PROFE