LA CAMPAÑA CONTRA LA CUARENTENA, O SEA CONTRA LA SOCIEDAD ARGENTINA

LA CAMPAÑA CONTRA LA CUARENTENA, O SEA CONTRA LA SOCIEDAD ARGENTINA

He elegido esta nota de Zaiat porque es categórica en cuanto a la descripción de esta fuerte movida del macrismo residual, los medios amigos y los trolls y bots que manejan la campaña en las redes.

Creo que es un sector minoritario de la sociedad el que apoya esta embestida contra la estrategia que, hasta ahora, nos ha venido guardando de vivir situaciones trágicas como otros países del mundo, pero esta campaña –que incluye noticias falsas de revueltas populares- le da una dimensión mucho mayor.

No estoy minimizando la dura situación que vive Argentina como gran parte del mundo, sino que la gente sigue bancando la cuarentena porque cree que es lo mejor que se puede hacer para preservar la salud pública.

Con esta entrada intento colaborar con esa gente que está sufriendo tanto, para que no se desanime por creer que tanto sacrificio es en vano, y piense que el Gobierno está equivocado y que hay que romper la cuarentena.

NO ES ASÍ, Y EN LA ENORME MAYORÍA DEL PAÍS, COMO EN MENDOZA, LA CANTIDAD DE INFECTADOS ES BAJA, Y SE ESTÁ AVANZANDO EN LA APERTURA, PERO CON LA NECESARIA PRUDENCIA QUE REQUIERE LA SITUACIÓN.

NO CREAMOS A QUIENES NO LES IMPORTAN LOS MUERTOS QUE COSTARÍA ESA APERTURA IRRESPONSABLE.

Dispositivo mediático de confusión sobre la situación social, política y económica del aislamiento social

Campaña anticuarentena, fake news y culto a la muerte

https://www.pagina12.com.ar/268184-campana-anticuarentena-fake-news-y-culto-a-la-muerte

La militancia anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica. Desprecian el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.

Por Alfredo Zaiat

Es tan potente el dispositivo mediático del poder económico que es necesario hacer aclaraciones obvias.

Quién puede estar contento o cómodo cuando se alteró en forma tan fuerte la rutina y los vínculos personales y familiares.

Quién puede estar feliz si por la cuarentena y por precaución no se está viendo a los padres ni hay reuniones con amigos.

Quién no está angustiado, ansioso y preocupado por la violenta alteración de la vida cotidiana.

Es tan evidente el hastío por esas restricciones que genera incomodidad tener que aclararlas para señalar que la campaña anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica.

Todo es debatible en democracia, pero no se transita el sendero de la racionalidad, en caso de ser bienintencionados, y de la honestidad intelectual, en muchos otros dedicados al entretenimiento periodístico, cuando se hace gala de la soberbia de la ignorancia al desafiar la evidencia científica y empírica. La controversia con la militancia social y periodística anticuarentena se parece a las discusiones delirantes con grupos terraplanistas y antivacunas.

Con fake news y apelando a la angustia personal por la cuarentena, lo que hacen es una provocación abierta a que una parte de la sociedad, atrapada por el cansancio, el miedo económico y la confusión, termine despreciando el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.

Trabajan para que la mayoría de la sociedad acepte que los adultos mayores y pobres se mueran por coronavirus. Esto es lo que ha sucedido en Suecia, Italia, España, que han dejado morir a las personas mayores contagiadas porque sus respectivos sistemas sanitarios han colapsado; o en Estados Unidos y en Brasil, donde el coronavirus se concentra en pobres e inmigrantes.

Existen datos objetivos, irrefutables, que muestran cuál es el saldo sanitario de la opción anticuarentena. El saldo es un desastre humanitario, fosas comunes, cementerios desbordados y, además, derrumbe económico.

La sociedad argentina posee una larga y rica historia de movilizaciones y resistencias sociales y políticas que no soportaría cantidades de contagiados y muertes como se anotan diariamente en Brasil, Chile, Perú, Italia, España, Gran Bretaña o Estados Unidos.

El objetivo político de los militantes anticuarentena es erosionar entonces la elevada aceptación social y política que hoy tiene el gobierno de Alberto Fernández. La campaña la lideran grupos conservadores porque les irrita que CFK y el kirchnerismo tengan un papel destacado en la alianza de gobierno.

O sea, la obsesión patológica con CFK y, fundamentalmente, lo que ella representa en términos de disputa histórica por el tipo de proyecto de país, no respeta ni el riesgo de vidas por la pandemia global.

Si se analiza la historia argentina, se descubre que los sectores reaccionarios no han respetado la vida, más bien son cultores de la muerte de los desvalidos, vulnerables y rebeldes: el combate a los gauchos, la matanza de comunidades indígenas en la Campaña del Desierto, la persecución y muerte de anarquistas y socialistas a principios del siglo pasado, el “Viva el cáncer” de Evita, el bombardeo a civiles en la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, hasta la muerte y desaparición de miles de personas en la última dictadura militar.

¿Por qué sería diferente ahora con la pandemia del coronavirus?

Ahora bien, es evidente que la economía está sufriendo y mucho con la cuarentena. Pero no sólo sufre la economía argentina; la economía mundial ha colapsado.

Cada uno de los países en crisis está viendo cómo encontrar una “nueva normalidad” en el funcionamiento de la economía. También se la está buscando en Argentina. Mientras, el Estado tiene que mejorar en rapidez y eficacia la inmensa red de contención previsional, social y económica (empresas y trabajadores) que se diseñó para la emergencia.

Es una obviedad que la cuarentena tiene costos económicos, pero la apertura como la piden los anticuarentena también los tiene. La economía no se recuperaría si se terminara de un día al otro el aislamiento social preventivo y obligatorio en la región del AMBA. El aumento exponencial de contagios y el crecimiento geométrico de muertos siguientes paralizaría también a la economía.

Es necesario ir adaptando el funcionamiento del sistema económico a esta nueva realidad en los lugares de trabajo y en los medios de transporte.

Nadie se enamora de la cuarentena. Es una mentira más que se suma a la extensa lista de fake news del dispositivo mediático dominante. La estrategia argentina fue preparar el sistema de salud luego del desastre dejado por los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, para luego ir abriendo con prudencia en los lugares donde hay pocos o ningún caso y concentrando la atención en el Área Metropolitana porque es la zona de más riesgo.

Se sabe que la cuarentena no es la solución; es un paliativo. La solución es una vacuna o un tratamiento que baje radicalmente la mortalidad del coronavirus. Todavía no hay vacuna ni ese tipo de tratamiento médico.

Somos contemporáneos de un evento extraordinario, como es esta pandemia global. No es algo que se elige; es una crisis con la que se tiene que aprender a convivir, situación personal y emocional que no es fácil, pero que exige reafirmar que el camino en sociedad no es el individual del sálvese quien pueda, sino el colectivo de cuidarse para cuidarnos y de ser solidario con el otro.

EL VIRUS HA MATADO LAS CERTEZAS

EL VIRUS HA MATADO LAS CERTEZAS

Por Graciela Cousinet – Socióloga. Ex Decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNCuyo

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=el-virus-ha-matado-las-certezas-por-graciela-cousinet

Ya nada se puede analizar con conceptos del diecinueve, no el siglo sino el año.

Intentaré listar los temas que no pueden dejar de ser tenidos en cuenta a pesar de que las respuestas todavía no están disponibles.

Desde hace tiempo las mentes más abiertas vienen insistiendo que hay que escuchar a las ciencias duras, que no son infalibles pero que son más confiables que diversos gurúes que pululan por ahí y hasta gobiernan países.

Paradójico es que el capitalismo que nació con ella y la promovió, se encierre ahora en su burbuja de intereses corporativos y ganancias inmediatas.

¿Y qué nos advierte la ciencia?

Que esta no es una pandemia sino una era de pandemias. Pandemias provocadas en gran medida por nuestra tóxica relación con la naturaleza y diseminadas por la descontrolada globalización.

Por lo tanto, las naciones con vocación de dominación van a priorizar ciertas garantías que les permitan afrontarlas de la mejor manera posible.

Soberanía alimentaria, farmacéutica y sanitaria serán esenciales. Hay que tenerlo en cuenta para prever cómo impactará en nuestro país.

El tema del transporte, tanto de pasajeros como de cargas, será revaluado. Su papel en la crisis climática y en la propagación de virus es probable que haga que se utilice con mayor prudencia.

Teletrabajo, peatonalización de los centros urbanos, transporte público, exportaciones de bienes de alto valor agregado y tecnológicos, promoción de consumos locales, siguiendo las pautas del movimiento gastronómico Kilómetro Cero, entre tantas otras medidas.

Los puntos calientes de los contagios del coronavirus han sido las metrópolis altamente densificadas. Ya hay personas y familias que están pensando en mudarse a ciudades medianas o pequeñas. Internet nos permite estar conectados e informados prácticamente en todos lados, lo que disminuye ciertos atractivos de las grandes ciudades. Ya se está hablando de desurbanización y por supuesto también de desdensificación, hasta hace poco uno de los postulados de la mayoría de los urbanistas, más enamorados de la moda que de la calidad de vida de los habitantes.

Otro problema que las estadísticas han señalado claramente es que los más pobres se contagian y mueren más por el coronavirus. Hay un factor que está asociado: enfermedades previas. Ahora bien, ¿por qué los pobres tienen más enfermedades previas, aún en gente joven? Más allá de lo obvio: peor atención sanitaria, hay otro factor poco destacado: la malnutrición que provoca obesidad, diabetes e hipertensión. Contra lo que la sensibilidad social, alentada por los intereses de las grandes corporaciones de la industria alimenticia, supone, no es el hambre sino el consumo de comestibles ultraprocesados que por su accesibilidad precio e impacto publicitario son una parte fundamental de la dieta de estos sectores. Enfrentarnos a estos enormes intereses será imprescindible para garantizar nuestra salud.

Otro tema que el virus contribuyó a resaltar son los adultos mayores. ¿Qué hacemos con una población que en algunos países llega a una cuarta parte del total? Para algunos, si están jubilados son un gasto, si siguen trabajando impiden el acceso de los jóvenes al mercado laboral. Los adultos mayores no son un gasto son una inversión que la sociedad ya realizó y debe aprovechar. Hay que pensar qué papel tendrán porque la mayoría se encuentra en óptimas condiciones de seguir aportando al bien común.

Mientras tanto la crisis climática sigue acortando nuestros plazos, la presión demográfica en África, algunos países asiáticos y centroamericanos, agravada por las consecuencias catastróficas del calentamiento global se hará sentir cada vez más en Europa y Estados Unidos.

A pesar de este panorama casi apocalíptico, hay soluciones que dependen de la voluntad política mayoritaria.

El feminismo es una herramienta poderosísima. Educar a las mujeres es una de las inversiones que más resultados produce. Terminar con el patriarcalismo es cambiar nuestro modo de relación con la naturaleza.

Frente a la desigualdad social y la falta de empleo, la economía social si fuera subsidiada del modo en que se subsidia a las petroleras, podría ser una de varias alternativas.

Menos productivismo menos consumismo podría ser igual a más trabajo, menos pobreza y mejor calidad de vida.

Pensar que obtendremos resultados diferentes con las mismas recetas es la definición de la locura.

OBJETIVO INELUDIBLE: UNA MENDOZA SOSTENIBLE Y SUSTENTABLE

OBJETIVO INELUDIBLE: UNA MENDOZA SOSTENIBLE Y SUSTENTABLE

Esta nota del Diario Los Andes que agrego abajo encara un tema crucial para Mendoza: el uso del territorio mendocino.

Me ha parecido un buen aporte, por eso lo rescato, pero quiero agregar algo a este replanteo de nuestra ruralidad. Hay otro aspecto que se ha hecho evidente en el contexto de la pandemia del coronavirus: la aglomeración en ciudades de manera no sostenible ni sustentable, como sucede en las villas de la CABA. No voy a entrar en la descripción de esos ambientes, porque los hemos visto hasta el cansancio por estos días, pero es claro que la vida en ellas no responde a los parámetros de calidad mínimos para una existencia razonablemente plena.

No voy a entrar en temas técnicos sobre los que no tengo formación, pero está claro que Mendoza no ha desarrollado un proyecto político (ni este Gobierno, ni sus predecesores) que tienda a mejorar la sostenibilidad ni la sustentabilidad de sus urbes.

La Fundación OXFAM Intermón, en su blog https://blog.oxfamintermon.org/cuales-son-las-caracteristicas-de-una-ciudad-sostenible/, dice: “Una ciudad sostenible es aquella que ofrece calidad de vida a sus habitantes sin poner en riesgo los recursos, ya que vela también por el bienestar de la humanidad futura y procura la justicia social.”

Más adelante: “Lo sostenible es lo que se abastece a sí mismo y garantiza su continuidad en el tiempo. En este caso, se refiere a la capacidad de las ciudades para desarrollarse bajo criterios ecológicos y de igualdad social.”

Es una nota que vale la pena leer para tener una mejor comprensión no solo de la ruralidad, sino también de lo que necesitamos requerir a nuestra sociedad, y a quienes aspiren a su conducción política.

El Gran Mendoza no da para mucho más, y si observamos el modo en que ha crecido, lo podemos comprobar sin mayor dificultad. Es cierto que, si se concretaran algunos temas pendientes, algunos poco probables: sistema de transporte colectivo, una avenida de circunvalación, red de agua potable y cloacas, etc., esto podría mejorar, pero ya –a mi criterio- es tarde para reparaciones, hace falta algo más integral y perdurable.

Repito lo que he dicho varias veces: no hemos tenido Gobiernos con proyectos políticos que merezcan ese nombre. Pongo como ejemplo el viaducto sobre Vicente Zapata: más allá de que permite superar mejor el nudo vial en la circulación Norte Sur y viceversa, solo ha servido para aumentar la cantidad de vehículos que entran a la ciudad. Podría citar otros de Gobiernos diversos, pero es suficiente para demostrar lo que afirmo.

Se ha hecho un avance cualitativamente muy importante, que es la Ley de Ordenamiento Territorial, sancionada en el 2017, después de ocho años de trabajo colaborativo muy destacable.

Hay Municipios que han elaborado –o están elaborando- sus propios planes de Ordenamiento Territorial, pero no es lo mismo que un proyecto político de un Gobierno, ya sea para ejecutarlo o como propuesta electoral.

En general, se trabaja en estos Planes de OT con seriedad, se termina desarrollando una propuesta local de OT, se la presenta en un acto público, pero de ahí de que el Municipio ajuste todas sus acciones a esa propuesta, hay una larga distancia.

Está claro que planificar es más fácil que llevar a la práctica, pero también que se sigue gobernando sin un plan de envergadura. O sea que no se llega al Gobierno por presentar la mejor propuesta política y social.

Por lo tanto, la sociedad debería plantearse que, si no cambia su actitud y criterio, informándose bien y con la objetividad posible –nada fácil en esta Argentina de medios direccionados y bandas sectarias de trolls-  para decidir qué es lo mejor para nosotros/as y la sociedad en su conjunto, estos problemas de sustentabilidad y sostenibilidad no terminarán, por el contrario, se agudizarán.

Por lo menos miremos nuestra realidad cercana: si tenemos problemas con el agua y/o las cloacas, si el acceso a nuestras casas es muy difícil, si no tenemos caleros automáticos accesibles, si no hay conectividad, o es muy mala, si no tenemos acceso a viviendas dignas y económicamente accesibles, o si falta –o es deficiente- cualquier otro servicio o elemento de la infraestructura que tenga que ver con una “ciudad sostenible” en una Provincia sustentable, anotémoslo, y hagámoslo conocer a los espacios políticos para que digan cómo solucionarían esas carencias si llegan al Gobierno.

Si no lo hacemos, nos seguirán diciendo algunas frases vacías, más o menos llamativas, y seguirán haciendo lo mismo que han venido haciendo los Gobiernos hasta ahora: poco, y sin un plan maestro que sea parte de una estrategia de desarrollo que se mantenga en décadas.

SI NO LO HACEMOS, SIGAMOS HACIENDO POLÍTICA EN LAS REDES, Y PAVADAS EN TIK TOK, PERO NO NOS QUEJEMOS DE LOS POLÍTICOS: SON COMO SON PORQUE LA SOCIEDAD NI GENERA POLÍTICOS MEJORES, NI ACTÚA PARA QUE LA REALIDAD SEA DISTINTA Y MEJOR.

De la ciudad “respirable” a la ruralidad sustentable

Desde la urbe siempre vimos al desierto y al oasis del que formamos parte como espacios “proveedores” de alimentos o petróleo.

Por Eduardo A. Sosa – Licenciado en Gestión Ambiental

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=de-la-ciudad-respirable-a-la-ruralidad-sustentable-por-eduardo-a-sosa

Quiero efectuar un pequeño aporte a la nota del arquitecto Diego Kotlik de fecha 11 de mayo del corriente, que tan bien expone lo que debería ser Mendoza en el ordenamiento de su territorio una vez que esta pandemia pase o sus efectos se reduzcan.

Si bien es cierto que una enorme mayoría de la población mendocina vive en urbes, hay un extenso espacio rural que espera medidas urgentes de organización para poder subsistir frente al avance de lo urbano, el acelerado cambio de uso del suelo rural-agrícola, las recurrentes crisis económicas de la producción agropecuaria y el avance sobre el piedemonte, solo por nombrar algunas causas de los desequilibrios territoriales.

El futuro de Mendoza no solo está en el adecuado diseño de sus ciudades sino también en la preservación complementaria de la ruralidad, de un buen vivir que debe incorporar la modernización y los progresos que son comunes en las urbes, pero también la reconversión hacia cultivos más ecológicos y orientados a la búsqueda de nuevos mercados, el desarrollo de emprendimientos de alto valor agregado, la creación de pymes ligadas a nuevos gustos del consumidor como el cultivo y comercialización de verduras y frutas orgánicas, la promoción de las energías renovables y de la eco-eficiencia, el cuidado de los valores de la ruralidad que son muy codiciados cuando uno vive en las ciudades y desea retener parte de esa mística del campo, el fomento del turismo ecológico y rural ligados a la belleza y la cultura del oasis, el apoyo a cultivos y ferias locales y tantas otras iniciativas de desarrollo que pueden intentarse.

Esta nueva ruralidad también va de la mano de infraestructura y equipamiento que debe proveer el Estado en función ya no de los intereses políticos o las urgencias, sino en la planificación territorial participativa y en alianzas con sectores de la economía que se benefician con las mismas.

Esto también incluye una nueva mirada de las tierras áridas, vistas como desiertos por la mayoría pero que posee una extraordinaria diversidad biológica e incontables bellezas para proteger y utilizar racionalmente.

Desde la urbe siempre vimos al desierto y al oasis del que formamos parte como espacios “proveedores” no solo de alimentos sino de maderas, petróleo o materiales para nuestras viviendas, pero nunca los integramos a nuestro vivir cotidiano como comunidad.

Pienso que es hora de revalorizar la ruralidad y ordenarla convenientemente para que los miles de mendocinos que viven en ella puedan permanecer allí y proyectarse en un futuro que no implique abandonar sus tierras, sus sueños y pasar a convertirse en la masa de refugiados económicos y ambientales que pueblan las periferias de nuestros aglomerados urbanos.

Si el gobierno provincial se activa y desarrolla todos los planes y actividades que prevé la ley de ordenamiento territorial y el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial que duerme desde su aprobación en 2017, este futuro será posible.

Es extraño el amor

Es extraño el amor

Es extraño el amor

A veces es un lento sueño, de dedos pesados

como la niebla

Otras un grito insonoro, de bordes azules

O un recuerdo cruel de años felices,

como una venda sobre los ojos ansiosos.

O unas huellas que se alejan por la arena

de la playa, hacia el mar

¿Es todo eso, o son los sueños del amor?

¿Es todo eso, o son los disfraces del amor?

No son los sueños, ni los recuerdos…

Es solo el instante en que los ojos se encuentran,

camino del alma.

Es la música de adentro, coro misterioso,

armonía perfecta

Es estar en un mundo de dos,

en el que nada falta ni nada sobra

Es la felicidad suprema

Es lo que nos pasa a los dos.

Adolfo Ariza

QUE NO VOLVAMOS A ESA NORMALIDAD INJUSTA, DEPENDE DE NOSOTROS, LA GENTE

QUE NO VOLVAMOS A ESA NORMALIDAD INJUSTA, DEPENDE DE NOSOTROS, LA GENTE

Sin mucha originalidad, he elaborado varias entradas sobe el coronavirus y el difícilmente predecible mundo posterior.

Algunas tienen que ver con que América Latina tiene mucho que decir en función de una propuesta que avance hacia un mundo mejor y más justo para no volver a esa “normalidad” inicua, insostenible e insustentable con la que llegamos a la pandemia.

Un ejemplo: la organización caritativa británica Oxfam afirmó que 82% del dinero que se generó en el mundo en 2017 fue al 1% más rico de la población global. Estos porcentajes han recibido críticas, pero sean 8, 42 o 61 las personas que tienen la misma cantidad de dinero que la mitad del mundo, esto sigue siendo una desigualdad enorme alrededor del mundo.

También podríamos hablar de la devastación del medio ambiente o de cualquiera de los temas que afligen a la humanidad, los que evidentemente van a empeorar con la pandemia.

Por eso, empecé a publicar entradas que tengan que ver con el “populismo latinoamericano”, y quiero establecer un hilo cronológico con las que avanzan en este sentido:

  • LA ECONOMÍA PARA FRANCISCO
  • DESPUÉS DE LA PANDEMIA – Humberto Podetti
  • EL MUNDO DESPUÉS DEL CORONAVIRUS
  • EL PROYECTO PERONISTA VALE PARA AMÉRICA LATINA PARA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS
  • OTRO APORTE PARA SEGUIR PENSANDO EL MUNDO Y ARGENTINA

En esa búsqueda encontré una entrevista que hizo Eduardo Febbro a Walden Bello en Página 12 (https://www.pagina12.com.ar/264898-el-impulso-es-hacia-un-sistema-postcapitalista)

Walden Bello es autor de “Desglobalización: ideas para una nueva economía mundial”, plantea alternativas, desde la izquierda, porque cree que hay una coyuntura de cambio de esa “normalidad” que critica por lo que habla de “las posibilidades que se ofrecen sin por ello esconder los límites de una transformación que, asegura, depende de la acción de las fuerzas progresistas y de la reconfiguración del Sur como actor renovado.”

Sus planteos son concurrentes con el sentido de lo que hemos compartido en el hilo que pongo arriba.

Analiza: “Creo que las posibilidades que ofrece el momento, la coyuntura, son el resultado de dos cosas: la crisis objetiva del sistema y la fuerza subjetiva que puede actuar sobre esta crisis. Mi sensación es que la crisis financiera mundial de 2008 fue una profunda crisis del capitalismo, pero el elemento subjetivo aún no había alcanzado una masa crítica. Debido al crecimiento impulsado por los gastos del consumidor y financiado con deuda, la crisis sorprendió a la gente, pero no creo que se hayan alejado tanto del sistema. Hoy es diferente. El nivel de descontento y alienación con el neoliberalismo es muy alto en el Norte global debido a la incapacidad de las élites arraigadas para enfrentar el declive, mejorar los niveles de vida y tratar la desigualdad vertiginosa en los años que siguieron a la crisis financiera. En el Sur global la crisis de legitimidad ya había afectado al neoliberalismo y la globalización y sus instituciones clave, como la Unión Europea, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, incluso antes de la crisis de 2008. La pandemia del covid-19 surgió a través de un sistema económico global ya desestabilizado que sufría una profunda crisis de legitimidad. La gente tenía la sensación de que las cosas estaban realmente de fuera de control. La ira, la frustración y la sensación de que las elites y los poderes gobernantes perdieron el control, y que el sistema se fue al diablo está muy extendida hoy, en contraste con las secuelas inmediatas de la crisis de 2008. Es este torbellino, es precisamente este elemento subjetivo el que debe ser aprovechado por las fuerzas políticas. El sistema global, por supuesto, intentará recuperar la “vieja normalidad”, como lo demuestra la infame teleconferencia de Goldman Sachs, cuyos participantes acordaron que no hubo una crisis sistémica inducida por covid-19 y que lo importante es garantizar una vuelta prolija al orden anterior al covid-19. Pero no hay que obligar al genio a que vuelva a la botella. Simplemente hay demasiada ira, demasiado resentimiento, demasiada inseguridad que se han desatado, y solo la izquierda y la extrema derecha están en condiciones de aprovechar esta tormenta subjetiva. Entonces, sí, el impulso es hacia un sistema post-capitalista o, en cualquier caso, post-neoliberal, y la pregunta clave es ¿quién será capaz de aprovechar toda esa ira desatada y dirigirla?”

Me pareció una excelente reseña de la evolución de la crisis y de la dura e insostenible realidad actual.

Febbro le plantea:

“-El fracaso de la democracia liberal para mejorar la vida de las personas y la igualdad ha llevado a la aparición de movimientos populistas en todo el mundo. En cierto sentido, la extrema derecha secuestró la desglobalización. Esta crisis ha expuesto como nunca antes la gran fractura del mundo. ¿El escenario posterior al virus puede ser una oportunidad mucho mejor para que la extrema derecha llegue al poder?”

Esta es la respuesta de Bello:

“-Desafortunadamente, es la extrema derecha la que está mejor posicionada para aprovechar el descontento global porque, incluso antes de Covid-19, los partidos de extrema derecha ya eran elementos claves de las posiciones y programas anti neoliberales promovidas por la izquierda independiente. Por ejemplo, la crítica de la globalización, la expansión del “estado de bienestar” y una mayor intervención estatal en la economía. Lo que hizo la extrema derecha fue plantearlos como un paradigma propio. En Europa, los partidos de derecha radical abandonaron parte de los viejos programas neoliberales que abogaban por una mayor liberalización y menos impuestos que habían apoyado y se pusieron a decir que estaban a favor del Estado de bienestar y de una mayor protección de la economía nacional ante los compromisos internacionales. Pero claro, sólo en beneficio de las personas con el “color de piel correcto”, la “cultura correcta”, la población étnica “correcta”, la “religión correcta”. Esencialmente, es la vieja fórmula “nacional socialista” inclusiva de clase, pero racial y culturalmente excluyente. La extrema derecha oportunista está, desafortunadamente, por delante de la izquierda en este momento. El amplio movimiento progresivo tendrá que moverse más rápido y asegurarse de que los socialdemócratas desacreditados en Europa y los demócratas de Obama y Biden en los Estados Unidos no vuelvan a canalizar la política hacia un nuevo compromiso con un neoliberalismo moribundo. Si esto sucede, entonces esa escena escalofriante que aparece en la película Cabaret, donde la gente común que apoya a los nazis canta “El futuro nos pertenece”, casi con seguridad se hará realidad.”

Hice la cita anterior porque se puede aplicar con bastante justeza a Argentina, y lo vemos desde que el macrismo perdió las elecciones. A pesar de que la mayoría de los argentinos y argentinas apoya al Gobierno peronista que asumió en diciembre (aunque parece que hubiera pasado una década de eso), esa minoría lo ataca permanentemente para desgastarlo, apoyada por los medios de comunicación dominantes y de los equipos de trolls remanentes de la gestión macrista.

La nota es larga, por eso no la incluí entera, pero recomiendo leerla completa. Solo seleccionaré algunos párrafos que me parecen útiles en el sentido que expliqué al comienzo.

Otra pregunta:

“–Usted acuñó la palabra desglobalización en su libro, “Desglobalización: Ideas para una nueva economía mundial”. ¿Siente en este momento que las condiciones son mejores para hacer realidad esa desglobalización teorizada en el libro?

—Sí, por ejemplo, la locura de las cadenas de suministro mundiales demostró que era completamente inoperante durante la crisis del coronavirus. Debido a los cálculos neoliberales basados en la reducción del costo unitario de producción, las élites corporativas, con el consentimiento de sus gobiernos, transfirieron gran parte de sus instalaciones industriales a China, de modo que cuando la producción china se detuvo durante la crisis de covid-19, muchos países carecían de componentes industriales claves y descubrieron que incluso producir máscaras y otros equipos de protección del personal era algo de lo que ya no eran capaces. Al mismo tiempo, la interrupción inducida por covid-19 de la cadena de suministro agrícola mundial amenaza con una hambruna generalizada. En varios países del Norte global y del Sur global se ha permitido que sus sectores agrícolas locales se marchiten. Entre el 30 y el 50 por ciento de los alimentos que se consumen en China, el sudeste asiático y América Latina ahora no se producen localmente, sino que son suministrados por cadenas de suministro agroalimentarias mundiales y regionales. Creo que habrá un movimiento hacia una mayor autosuficiencia en la producción industrial y agrícola. La pregunta es si tales estrategias serán desarrolladas por regímenes de derecha o gobiernos progresistas.”

Finalmente:

“-De los quince pilares incluidos en su concepto de desglobalización, ¿cuáles cree que son más urgentes de ahora en adelante?

-Creo que lo más urgente es la reorientación de la producción hacia el mercado interno y desvincular la producción local de las cadenas de suministro mundiales a través de una política comercial progresiva, una política industrial agresiva y una política agrícola que promueva la autosuficiencia alimentaria y la soberanía alimentaria. Nuevamente, es importante que tales políticas sean emprendidas por progresistas y no por nacionalistas de derecha que las utilizarán principalmente para servir a los intereses del grupo étnico y cultural dominante contra las minorías y los migrantes.”

Es muy importante que comprendamos todo lo que planteamos en este hilo porque no podemos dejarlo en manos de los que lideran la política, las organizaciones, y todos los sectores de la sociedad, porque hace falta que los pueblos se hagan cargo de esta situación crucial de la humanidad y del país.

Muchos/as de los dirigentes tienen que ver con esa “normalidad” inviable, y solo cambiará la dirección de las políticas cuando la sociedad asuma la necesidad de esas transformaciones y presione para que esos dirigentes (y otros/as, mejor) las hagan realidad.

INFORMÉMONOS, COMPRENDAMOS, HABLEMOS ENTRE NOSOTROS/AS, ORGANICÉMONOS, UNÁMONOS. NO PERDAMOS LA OPORTUNIDAD, NO SABEMOS SI HABRÁ OTRA.SOBRE TANTO DOLOR Y MUERTE CONSTRUYAMOS UN MUNDO MEJOR.

MENDOZA TIENE QUE EMPEZAR A CRECER

MENDOZA TIENE QUE EMPEZAR A CRECER

Casi por casualidad, porque, aunque compro el Diario Los Andes, lo miro muy rápidamente, y menos el Suplemento Económico. Sin embargo, hoy este Suplemento publicó esta nota:

Mendoza en crisis: una década sin crecimiento

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=mendoza-en-crisis&fbclid=IwAR1jBYfA5gUH0vopJSb7CKKgSNy_t0uqfbqvAXeIw7Tr2kTYHB3fnKsxyZs

Es una buena nota, que deberían leer y pensar todos/as los/las mendocinos/as, porque, si queremos parar este retroceso, hará falta encontrar un proyecto político que plantee una estrategia que nos permita empezar (será, si lo logramos poner en marcha, un largo y duro camino) el tránsito hacia un modelo provincial mejor para quienes habitamos esta hermosa Provincia (de paso, muchos/as se han ido buscando mejores horizontes).

Este tema ya lo había planteado en mi blog (HAY QUE DECIRLO: ESTA ES LA HERENCIA DEL CORNEJO-MACRISMO https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/03/28/hay-que-decirlo-esta-es-la-herencia-del-cornejo-macrismo/), pero la nota que menciono es más abarcativa y profunda, y supera el análisis del Gobierno que terminó en Diciembre, aunque hace manifiesta su gran responsabilidad al acompañar la propuesta macrista que amplió y profundizó los problemas mendocinos preexistentes.

Está claro que las culpas de nuestros problemas vienen de bastante antes, y me animo a decir que Mendoza no ha tenido buenos Gobiernos en democracia.

El único Gobierno que asumió con un plan integral fue el del Pilo Bordón (el no bien valorado Libro Verde), más allá del necesario análisis de la concreción de esa propuesta.

Voy a incluir el texto de la nota en mi entrada, pero, como tiene gráficos muy esclarecedores, aconsejo su consulta en la web del Diario y, si es posible, la lectura de la edición en papel, que está bien elaborada.

Una aclaración que me parece necesaria: aunque he sido crítico de la gestión cornejista, y creo que nuestra clase media menduca se ha derechizado (que no es lo mismo que ser conservadora) y no hizo un análisis crítico y objetivo de lo que había pasado en Mendoza (LA ELECCIÓN MENDUCA: ¿ACIERTO O ERROR? https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/03/09/la-eleccion-menduca-acierto-o-error/), es real que el Peronismo mendocino no ha sido una alternativa válida, en relación con un proyecto como el que reclamo arriba.

Esto no significa que no haya buenos dirigentes en el Peronismo de Mendoza, los hay, y muchos, pero los/las que hemos propuesto son los mismos –más o menos- de elecciones anteriores. Hay muchos/as dirigentes jóvenes que no llegan a esos lugares porque en las roscas internas (como en cualquier Partido) no tienen chance, pero significarían una alternativa muy interesante para la ciudadanía mendocina.

Creo que vale la pena leer estos aportes, pensar, reunirse, organizarse, para que Mendoza salga del tobogán que la mayoría no merece.

Mendoza en crisis: una década sin crecimiento

Si bien Mendoza es la quinta economía más importante del país, esto no se refleja en otras variables significativas para la población.

Por Soledad Gonzalez y Mariano Zalazar – mzalazar@losandes.com.ar

Industria, vino, petróleo, montañas y buen desarrollo de la industria TIC podría hacer de Mendoza una de las provincias más importantes de la región.

De hecho, la provincia es la quinta economía más importante del país (produce el 3,7% del Producto Bruto Interno de Argentina), detrás de Buenos Aires (34,2%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (15,7%), Santa Fe (8,8%) y Córdoba (7,8%). Sin embargo, este supuesto liderazgo, en los últimos diez años viene cayendo y en la comparación con las otras provincias de Cuyo -San Juan y San Luis- la nuestra, presenta una desmejora notable en muchos indicadores.

Para muestra, un botón: en la última década la provincia creció 0,62%, prácticamente nada. Los indicadores de desempleo, muestran que Mendoza duplica a San Juan y San Luis. El salario promedio privado mendocino es menor que el de San Luis y supera por 80 pesos al de San Juan. Claramente, la provincia ha tenido serios problemas para renovar su matriz productiva, sólo se ha empezado a movilizar con ingresos de la TIC. Pero un cambio mucho menor, al que sí dieron ingreso las vecinas, es la minería en San Juan y el de la soja en San Luis, que se pueden ver plasmados en el crecimiento de la infraestructura caminera, un ejemplo gráfico de ello.

El gigante que durmió

Además, el desempeño económico de Mendoza en la última década ha sido muy pobre. Según los informes presentados por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), entre 1991 y 2009 la provincia creció a un ritmo promedio de 4,4% anual (no hay datos comparables más antiguos). Entre 2010 y 2019, en cambio, la economía mendocina avanzó solo 0,62% promedio por año, un valor que según los economistas conduce al aumento de la desocupación y la pobreza.

En el total de Argentina también hubo un crecimiento económico lento durante ese período, pero fue mayor al de Mendoza en términos porcentuales (1,28% anual). En consecuencia, los resultados estadísticos llevaron a un pequeño deterioro de la importancia relativa de la provincia en el PBI nacional.

El economista Jorge Day del Ieral (Fundación Mediterránea), recordó que históricamente Mendoza representaba el 3,9% del total producido por el país, pero hoy se encuentra en el 3,7% mencionado anteriormente.

Al mismo tiempo, otras provincias ganaron terreno. Es el caso por ejemplo de San Juan, que gracias al impulso de la minería pasó de tener una participación de 1,1% en 2010 a 1,35% en 2019, según el Instituto de Investigaciones Económicas y Estadísticas de esa provincia (IIEE).

San Luis, tiene un peso promedio histórico de 1,07% sobre el PBI nacional. No hay datos estadísticos oficiales que muestren la evolución de su Producto Bruto Geográfico (PBG) en los últimos años, pero si hay otras variables que evidencian mejoras, como las que hacen referencia al mercado laboral. Sin embargo, es claro el desarrollo de San Luis con la soja. Si se analiza a partir del 2001 comenzó con ese producto, para la campaña 2009 ya tenía 155 mil hectáreas de superficie sembrada total y en la última campaña alcanzó las 308 mil hectáreas, según datos del ministerio de Agroindustria para el total de soja.

A esto también se le sumó la conversión de granos a carne y el atractivo que generan los campos para desarrollar maní. Un producto que trae inversiones de zona de Córdoba.

Qué pasó en 2019

El 2019 fue un año recesivo para todo el país y Mendoza no fue la excepción. Según la DEIE, el Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia -estudio que mide el tamaño de la economía local- retrocedió 1,5%.

La caída fue impulsada por el mal desempeño del sector agropecuario (cayó 7,5%) y retracción del comercio (-6,2%), la explotación de minas y canteras (-6,1%), el rubro de “electricidad, gas y agua” (-2,4%) y el de “transporte y comunicaciones” (-0,2%).

Otras cuatro ramas de actividad amortiguaron la caída. Se trata de la industria manufacturera (0,5%), la construcción (0,6%), los establecimientos financieros (1,9%) y los servicios comunales, sociales y personales (3,3%).

La buena noticia para Mendoza, es que la baja fue esta vez menor a la que se registró a nivel nacional (-2,5%), de donde se deduce que el año pasado la provincia recuperó al menos una parte de la participación perdida en la última década.

Salarios incoherentes

Si hubiera una relación directa entre el tamaño de la economía y el nivel de ingresos, Mendoza sería la quinta provincia con mejores salarios del país. Sin embargo, hay otras variables que entran en juego y llevan a la provincia a estar en el puesto número 13 en el ranking de sueldos. Analizando los números, se puede concluir que lo más importante en este caso, es la composición de la matriz productiva de cada región.

De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Trabajo de la Nación, Santa Cruz es la provincia con mayor nivel de ingresos en el sector privado registrado, con un salario promedio de $ 77.861 netos. Tiene mucho que ver con ese resultado el hecho de que Santa Cruz es el tercer mayor productor de petróleo del país.

Justamente, le siguen en el ranking dos provincias con mucha actividad hidrocarburífera, Chubut y Neuquén, que “explotó” tras el descubrimiento de Vaca Muerta.

Más abajo, en la posición número diez, aparece llamativamente San Luis, con un sueldo promedio de $ 38.261 netos. Según Jorge Day, el desarrollo económico logrado por la vecina provincia durante sus años de “promoción industrial” explica en parte por qué se encuentra por arriba de Mendoza.

La Pampa y Córdoba ocupan el puesto 11° y 12° respectivamente, antecediendo a Mendoza, que tiene un salario promedio de $ 34.685. Si bien nuestra provincia tiene también un perfil petrolero, ese sector viene cayendo desde hace varios años. De hecho, la producción de crudo durante el primer trimestre, antes del inicio del aislamiento social obligatorio, fue la más baja desde que se tiene registro (1999).

“El sector petrolero viene cayendo constantemente en el norte de la provincia. El sur tiene potencial con Vaca Muerta, pero el crecimiento fuerte ha llegado de la mano del gas, que está todo en Neuquén. Aun si hubiese gas en Mendoza, no podría explotarse fácilmente por la ausencia de gaseoductos”, explicó Day.

Apenas $ 80 por abajo de Mendoza está San Juan, que pese a tener un peso mucho menor en la economía nacional (está 2,35 puntos por abajo de Mendoza), tiene un nivel de ingresos similar al de nuestra provincia. Los economistas consultados, coinciden en que esto se debe al plus que le ha dado la minería del 2010 en adelante.

Desempleo en alza

El estancamiento de la economía mendocina trajo como consecuencia un fuerte incremento de la desocupación. Los informes publicados por el Indec demuestran que en los últimos tres años Mendoza pasó de tener el nivel de desempleo más bajo de Cuyo, a duplicar la desocupación de San Juan y San Luis.

Puntualmente, en el cuarto trimestre de 2016 la tasa de desempleo de la provincia era de 3,3%. Al final de 2019, ya había saltado a 7,3%. En el mismo período, San Juan logró una reducción de la desocupación, bajando la tasa de 5,1 a 3,5%. Lo mismo ocurrió en San Luis, donde la tasa pasó de 3,6 a 2,9 en el transcurso de los tres años.

Un atenuante de lo ocurrido en Mendoza, es que al mismo tiempo creció 1,5 la tasa de empleo. Lo que ocurre, señalan los economistas, es que, ante un escenario de pérdida del poder adquisitivo, muchas personas salieron a buscar trabajo para mejorar los ingresos del hogar. Un parte lo consiguió -por eso creció el empleo- pero fueron muchos más los que no lo lograron -por eso se duplicó el desempleo-.

No obstante, tampoco en ese punto se puede destacar el mercado laboral mendocino. Los números del Indec demuestran que en los mismos tres años la tasa de empleo de San Juan creció diez puntos y la de San Luis 6,5 puntos porcentuales.

Pobreza e indigencia

El bajo crecimiento económico, la pérdida de poder de compra de los salarios y el aumento de la desocupación, condujeron a un inevitable crecimiento de la pobreza y la indigencia en Mendoza. Una vez más, los resultados de la provincia son los peores de la región.

Desde que el Indec retomó la medición de los niveles de pobreza (segundo semestre de 2017) hasta el segundo semestre de 2019, el porcentaje mendocinos pobres creció de 26,4% a 38,6%. Eso significa que en solo dos años 144.000 personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza. En el mismo período, la indigencia creció 3,7 puntos porcentuales (40.619 se sumaron a esa condición).

En San Luis también creció la pobreza (3,7 puntos) y la indigencia (1,3 puntos), pero en ambos casos mantiene tasas más bajas que Mendoza. En tanto, San Juan, logró reducir sus 0,8 puntos sus niveles de pobreza y 1,1 puntos porcentuales la indigencia.

Al fondo de la coparticipación

El Régimen de Coparticipación Federal ha sido siempre un tema central de discusión entre las provincias y el Estado Nacional. Entre idas y vueltas Mendoza no se ha visto favorecida y el monto que recibe no tiene relación alguna con su aporte a la economía nacional.

A simple vista las estadísticas son engañosas, porque Mendoza recibió en 2019 el 3,78% de los aportes nacionales (coincide con lo que aporta al PBI), pero otras provincias con una participación mucho menor, recibieron mucho más. Es el caso por ejemplo de -Chaco (4,56%) y Tucumán (4,3%). San Juan y San Luis también reciben más de lo que aportan.

Si se analiza la coparticipación por provincia y por habitante (ver gráfico), se observa que Mendoza está en casi en el fondo de la tabla, superando únicamente a Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Las vecinas provincias de Cuyo, percibieron más del doble que Mendoza.

OTRO APORTE PARA SEGUIR PENSANDO EL MUNDO Y ARGENTINA

OTRO APORTE PARA SEGUIR PENSANDO EL MUNDO Y ARGENTINA

Hace poco en una entrada del blog (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/04/11/otra-vez-pensemos-en-el-mundo-despues-del-coronavirus/), reproduje una nota de Pepe Natanson en El Dipló, titulada Lo imposible, acerca de la dificultad de tener certidumbre sobre el futuro personal y geopolítico.

Ahora encontré otra de Natanson titulada Pánico que es, a mi ver, la continuidad de aquella. Si bien seguimos en la misma situación de incertidumbre (hoy escuchaba que Trump va a demandar a China por haber producido el coronavirus, aunque la OMS descarta la posibilidad de que se haya producido artificialmente), me pareció que esta nota nos actualizaba el Estado del Arte, con un avance interesante sobre la actualidad argentina, y alguna alternativa de cambio radical en las políticas socioeconómicas.

Si uno ve el papel de las entidades bancarias –podríamos ir bastante atrás, por ejemplo, al 2001-, está claro no solo que no nos han servido de mucho, sino que no han perjudicado.

El dólar aumentó porque los Bancos, en lugar de entregar préstamos a las Pymes con los fondos que les entregó el Gobierno para eso, los volcó a la especulación cambiaria.

O sea que, si queremos vivir en un país mejor para la mayoría de los/las argentinos/as, habrá que hacer cambios profundos, y no contar con quienes han sido socios en la destrucción del sistema productivo y social del país.

Me parece un buen aporte para los que quieran entender mejor a la Argentina en esta etapa tan crucial.

Pánico

Por José Natanson

En la primera escena de Soy leyenda, adaptación al cine de la novela de Richard Matheson, el científico Robert Neville, uno de los escasísimos sobrevivientes a un virus masivo que aniquiló a la mitad de la población y convirtió a la otra mitad en zombies, dedica sus mañanas a perseguir ciervos con su auto deportivo por las calles vacías de Nueva York. Tras muchos intentos, Neville arrincona a un ciervo, le apunta con el rifle y se prepara para disparar cuando se le adelanta… un león, que despedaza a su presa y se lo lleva. El coronavirus no mató a medio planeta (220.000 al cierre de esta nota) pero las imágenes de avestruces caminando por el centro de Ituzaingó, pingüinos en las playas en Miramar y ciervos paseándose por Tigre, por mencionar solo ejemplos locales, subrayan el carácter sobrenatural de lo que estamos viviendo.

La pandemia es un “hecho social total”, como sostiene Ignacio Ramonet, cuyos efectos se sienten en todo el planeta (1). Pero a diferencia de otros mega-acontecimientos del pasado, como la Segunda Guerra Mundial, la caída del Muro de Berlín o los atentados del 11 de septiembre, cuyo impacto llegaba a algunas zonas de manera diferida, esta vez el shock se siente en todo el mundo al mismo tiempo. Esta es la singularidad, el signo verdaderamente diferente de lo que estamos viviendo: la simultaneidad de la crisis y, con ella, su capacidad de trastrocar el tiempo. La historia, como señala Richard Haass, se está acelerando, los acontecimientos se condensan con espectacular rapidez (2): el primer caso de COVID-19 sucedió el 8 de diciembre, cuatro meses que parecen siglos. Y después siguió la cuarentena y su paradoja del tiempo: achicar el espacio para estirar el tiempo, recluirnos para dar tiempo a que el sistema de salud se prepare, mientras nuestro tiempo personal –el transcurrir lento de los días– se nos hace eterno.

Pero el signo de lo extraordinario reside también en el carácter igualador del virus: todos nos lo podemos pescar en cualquier momento, aunque desde luego no todos dispongamos de los mismos medios para enfrentarlo. Nadie puede no hacer nada frente al virus, e incluso si lo intenta el virus lo atacará igual (el hecho de que líderes mundiales que lo subestimaban como Boris Johnson hayan caído resulta ilustrativo). Medio planeta en cuarentena, clases suspendidas en casi todo el mundo y, de acuerdo con las estimaciones de la OIT (3), 81% de la fuerza laboral total o parcialmente paralizada. El historiador francés Patrick Boucheron sostiene que nunca experimentamos tan íntimamente la historia, que literalmente penetra nuestros cuerpos (4).

¿Era previsible? Parece que sí, a juzgar por los informes, libros y advertencias de organismos oficiales que llevaban años alertando sobre un virus de este tipo, lo que no le quita su carácter sorpresivo, del mismo modo que los antecedentes (SARS, Ébola, gripe aviar) no lo hacen menos inédito. Sencillamente, una pandemia de estas características no estaba en el radar de los grandes líderes mundiales ni en el de los organismos internacionales (salvo la Organización Mundial de la Salud).

Tan sorpresivo resultó el impacto que países ricos (Estados Unidos, Italia, Francia) y con sistemas de salud sólidos (España, Gran Bretaña) resultaron más afectados que otros, más pobres y con esquemas sanitarios frágiles; del mismo modo, el club de los “solofiebristas”, como denominan en España a los que defendían la idea de que el virus era “solo una fiebrecita”, está integrado por líderes de derecha, como Donald Trump o Jair Bolsonaro, y de izquierda, como Andrés Manuel López Obrador o Daniel Ortega. En rigor, la eficacia a la hora de contener la propagación del COVID-19 resulta de una combinación de: la celeridad para declarar la cuarentena (la empobrecida Grecia salió mejor parada que Italia), los niveles de conexión con el mundo y sobre todo de ingreso de personas provenientes de los países inicialmente afectados (lo que explica el éxito de Venezuela, expulsor neto de personas), la capacidad de cibervigilancia del Estado (como demostraron los países asiáticos e Israel, que recurrió a la ley anti-terrorista) y, por supuesto, la cobertura del sistema de salud.

El hecho de que los alineamientos no se expliquen, al menos en una primera etapa, por la riqueza del país ni por la ideología de quien lo gobierna demuestra que efectivamente estamos ante algo nuevo, diferente de todo lo anterior. ¿Qué mundo nos dejará la pandemia? La tentación es la de siempre: adaptar el pronóstico a nuestros deseos. Desde que el virus se instaló como un plato volador en nuestras vidas, los ambientalistas se ilusionan con un resurgir de la conciencia ecológica, los izquierdistas con una crisis fatal del capitalismo, los nacionalistas con muros y fronteras. Ahí donde Giorgio Agamben anticipa un refuerzo del estado de excepción (justamente el tema que investiga hace décadas), Slavoj Žižek, autodeclarado comunista, prevé un retorno… ¡del comunismo! (aunque sería un comunismo distinto).

Más atención merecen en cambio los planteos del progresismo liberal acerca de la necesidad de enfrentar el tema con una mayor articulación global, recuperando instancias de coordinación destartaladas como la Organización Mundial de la Salud. Nuevamente el deseo: quizás sería deseable, pero ¿es lo que va a ocurrir? Que el problema sea global no significa que la solución será global, como sostienen las Naciones Unidas. De hecho, la energía colectiva para enfrentar la pandemia –el sacrificio del quedáte en casa, el esfuerzo financiero del Estado– es, hasta ahora, nacional: la Nación sigue siendo la referencia más eficaz a la hora de pedir sacrificios, lo que una vez más demuestra que quizás existan Argentina y los argentinos (o Grecia y los griegos) pero que no está tan claro que exista tal cosa como “la humanidad”.

Sucede que la crisis del coronavirus trastrueca el tiempo, pero también reconfigura el espacio. La pandemia, cualquier pandemia, es una experiencia muy territorial: como el peligro llega de afuera, la naturaleza territorial de la autoridad política se refuerza. Y recupera centralidad el Estado-nación, única instancia con capacidad para cerrar fronteras y declarar confinamientos, que además sigue siendo el dispositivo más adecuado para gestionar el miedo, el sentimiento que prevalece en momentos en que la textura de la vida cotidiana, como sostiene John Gray (5), está cambiando, alterada por una espeluznante sensación de fragilidad.

El miedo suena de fondo, es la música funcional de la pandemia. El futurólogo Emiliano Gatto, que está diciendo cosas muy interesantes sobre la transformación en curso (6), sostiene que el pánico que nos atenaza se debe no tanto a la incertidumbre activada por el virus como a lo que éste tiene de certeza. El problema no es no poder hacerse una idea, sino no poder deshacerse de una idea, compuesta en este caso por sirenas de ambulancias, salas de terapia desbordadas, adultos mayores conectados a respiradores, gente obligada a morir en total soledad (solo un miedo muy profundo puede hacer que aceptemos sin protestar algo que hasta hace poco hubiera resultado intolerable). En este marco, quizás la tarea de un buen gobierno consista en asumir la incertidumbre y, parado bajo ese enorme cono de sombras, transformar el pánico irracional en temor productivo, el mismo que hace que nos lavemos las manos treinta veces por día. Al fin y al cabo, desde Maquiavelo sabemos que gobernar es en esencia gestionar el miedo.

Pero recuperemos la pregunta inicial. ¿Qué mundo nos dejará el virus? ¿Cómo imaginar un mundo que no sea una simple prolongación –mejorada, deteriorada, idealizada– del presente, pero tampoco una simple proyección de nuestros deseos? ¿Un mundo semejante al de la Primera PosGuerra, inestable, recesivo, con nacionalismos en ascenso? ¿O un mundo más parecido al de la Segunda PosGuerra, con crecimiento, un nuevo Estado de Bienestar y paz en Europa?

La suerte se está jugando en este momento. Si el futuro por un lado asoma sombrío, por otro es posible adivinar también algunos destellos de esperanza. En el editorial de El Dipló de abril mencionamos avances positivos, como el renovado protagonismo de la ciencia y el regreso del Estado. Un mes después podemos agregar dos más. El primero es cierta revalorización de la vieja idea de industria nacional asociada a la necesidad de recuperar segmentos de cadenas de suministros hasta hora deslocalizados: los especialistas coinciden en que el hecho de que Argentina disponga de dos de las pocas fábricas de respiradores artificiales que hay hoy en el mundo (se trata de una tecnología del siglo XX, es decir de la época en que el país contaba todavía con una industria pujante) constituye una ventaja sanitaria importante: la industria nacional como resorte de soberanía. El segundo es la recentralización en el gobierno nacional de áreas de gestión que habían sido cedidas al mercado, la sociedad civil o las provincias: el intento, finalmente frustrado, de declarar de interés público las camas de las clínicas privadas durante la emergencia, como hizo sin ir más lejos España, podría ser un primer paso hacia una mayor articulación del sistema de salud, cuyo problema no es tanto el gasto como la segmentación.

Pero es posible incluso pensar más allá. Las crisis suelen ser el momento en el que los gobiernos populares imponen decisiones audaces que en tiempos más normales hubieran generado una fuerte resistencia corporativa y años de interminables discusiones: la crisis del 29 dio pie al New Deal, la Segunda Guerra al Estado de Bienestar, Argelia a la Quinta República. En Argentina, la dictadura y Malvinas habilitaron el Juicio a las Juntas, la crisis del 2001 permitió el tratamiento de la ley de genéricos y la crisis del 2009 ayudó a estatizar las AFJP y concretar la Asignación Universal por Hijo. Hoy, a un costo fiscal nada desdeñable, el gobierno de Alberto Fernández está pagando el Ingreso Familiar de Emergencia, una ayuda extraordinaria para el amplio universo de trabajadores informales, irrepresentados e invisibles: transformarlo en un derecho permanente, en una versión local de la renta básica universal que se discute en el mundo, podría ser el primer gran saldo progresista de la pandemia.

1. Ignacio Ramonet, “La pandemia y el sistema- mundo”, disponible en https://www.eldiplo.org/notas-web/la-pandemia-y-el-sistema-mundo/

2. https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52314527

3. https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/—dcomm/documents/briefingnote/wcms_740981.pdf

4. Paris Match, 31-3-20.

5. “Adiós globalización, empieza un mundo nuevo”, El País, Madrid, 12-4-20.

6. https://medium.com/@ezequielgatto

EL PROYECTO PERONISTA VALE PARA AMÉRICA LATINA PARA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

EL PROYECTO PERONISTA VALE PARA AMÉRICA LATINA PARA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

En entradas anteriores he planteado, frente a las hipótesis sobre cómo será el mundo después del coronavirus, que hay alternativas desde América Latina. En el mundo después del coronavirus (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/04/06/el-mundo-despues-del-coronavirus/), hablé de “Populismos latinoamericanos” haciendo una breve reseña histórica, y resaltando al Peronismo como un proyecto válido por su trayectoria y su presente. En La economía para Francisco (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/03/20/la-economia-para-francisco/) subí una nota que me había mandado Humberto Podetti en la que se desarrollaba el pensamiento de Francisco que fue planteado en el encuentro que se realizó en Asís, en marzo de 2020, en el que el Papa convocó a economistas a hacer un pacto común. Ese pensamiento, y cito lo que escribimos en esa entrada, se elabora “con las categorías del pensamiento latinoamericano (principalmente, el pueblo como sujeto de la historia y el papel substancial de las periferias en el diseño de un futuro universal)”

Me pareció que estas alternativas merecían profundización y desarrollo, y le pedí al mismo Humberto Podetti (un gran representante del pensamiento latinoamericano), materiales para presentar al Peronismo como una alternativa, no solo válida, sino también la mejor que podríamos desarrollar en América Latina para proponer un proyecto continental que tenga chances para construir un espacio no residual como es ahora para los países centrales, sino en el que los latinoamericanos tengamos una mejor calidad de vida, y, como dicen las tres banderas justicialistas: Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social.

Humberto me mandó este aporte, escrito rápidamente, que transcribo abajo, porque es una excelente síntesis

“No hay dudas de que el modelo peronista del 45 al 55 es el modelo para el futuro. Pero eso no era el estado de bienestar, que fue el proyecto surgido en Europa a partir del Plan Marshall y la decisión de dejar atrás tres siglos de guerra en Europa. Fue nuevamente un modelo del centro a costa de la periferia. Ese modelo peronista es el proyecto político de Francisco, que, por supuesto no es exclusivamente peronista, sino fruto de los muchos otros aportes de los movimientos populares latinoamericanos. Por cierto, que fue universalizado y desprendido de sus localismos para ser comprendido por todos. El proyecto integral es un estado continental industrial, con industrias localizadas y organizadas continentalmente, sistema de democracia directa, donde el pueblo delibera y gobierno por los medios que hacen posible la expresión de su voluntad, una comunidad organizada continentalmente, con parlamentos de doble representación (representación política y representación social), mercado libre y equilibrado en la capacidad de negociación de ambas partes y sanción para el abuso de la posición dominante o las cláusulas abusivas, relocalización de la población mediante estímulos de propiedad, tecnología, comunicaciones, etc., tecnología sometida a aprobación social, medidas de fomento para el trabajo, el acceso a la propiedad, la educación en todos sus grados y a la salud que comienza por la posibilidad de una vida digna en un ambiente natural sano. La segunda parte es la reforma del sistema global, propiciando la reforma de todos los organismos internacionales ONU, OIT, OMC, FM, BM, para ponerlos al servicio de trabajo, propiedad, tecnología, conocimiento, etc. para todos los habitantes del planeta.”

HUMBERTO PODETTI (abril de 2020)

Está claro, y lo he manifestado varias veces en las redes, que esta construcción deberá ser hecha con la participación de todos los actores –individuales o sectoriales- que quieran realizar ese proyecto.

LOS LATINOAMERICANOS TENEMOS QUE PENSAR QUÉ MUNDO QUEREMOS Y ACTUAR EN CONSECUENCIA, SI NO OTROS LO DECIDIRÁN POR NOSOTROS.

LA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA ARGENTINA VALE, Y ES JUSTA

LA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA ARGENTINA VALE, Y ES JUSTA

Comienzo con una anécdota personal de hace muchos años, en una etapa muy difícil de mi vida por razones económicas. Tan grave fue esa etapa, que mi esposa y yo tuvimos los sueldos embargados.

Afortunadamente, pude salir de esa situación y pagar mis deudas, pero tuve varias entrevistas con responsables del cobro a morosos de las entidades financieras con las que tenía deudas impagas. Recuerdo una en la que el empleado me dijo, cuando estábamos negociando un plan de pago: “Quiero que, a partir de ahora solo piense en mí, en cómo va pagar esta deuda”. Me acuerdo, porque en esos momentos difíciles, esa insensibilidad cruel me pareció terrible.

¿A qué viene la anécdota? A que hace poco escuché a representantes de los fondos con los que Argentina está negociando (Pimco, Ashmore, BlackRock, Templeton, Fidelity –el que bloqueó el reperfilamiento bonaerense–, Macrosynergy, Greylock y Monarch, entre otros) hacer planteos semejantes al que relaté.

Uno dijo que Argentina no sabía con quién se estaba metiendo, que tenían espaldas para aguantar y esperar un Gobierno que entendiera a los mercados, como Macri (una amenaza patotera a un país soberano y a su Gobierno constitucional); otro planteó que debíamos mostrar un sacrificio que duela para que demostrar que merecíamos consideraciones (si ese dolor es porque la gente se muere de hambre, no tiene importancia, es un daño colateral).

Más allá del nivel en que estén, es el mismo criterio, que es común en las instituciones y organismos de crédito. Es el mismo que en el 2008 en Europa desahució a miles de personas (vi en Italia y España los edificios tapiados para que no se metiera nadie) y los dejó en la calle, lo que causó muchos suicidios, a pesar de que las mismas especulaciones financieras eran las que habían provocado la crisis.

Sin embargo, hoy hay tendencias diferentes causadas por el fracaso de modelo neoliberal expoliador de países y sociedades, y por la explosión de las terribles consecuencias de ese modelo, hoy agravadas por la pandemia del coronavirus.

Más allá de lo tremendo de haya hecho falta tanto dolor y sufrimiento para que se busquen soluciones más humanas y solidarias para paliar esas consecuencias en las que padece gente vulnerable e inocente, hay que resaltar que aparecen declaraciones personales e institucionales que rechazan ese modelo injusto e inicuo.

Tenemos que respaldar esta propuesta, porque de ello se juega mucho de nuestra vida y la de nuestros hijos.

El organismo rechaza planes de ajuste y avala la suba de impuestos a los ricos

Naciones Unidas asegura que la propuesta de canje argentina es sustentable

En un documento de la Conferencia sobre Comercio y Desarrollo, el organismo de la ONU respalda de manera categórica el enfoque de reestructuración de la deuda del gobierno argentino.

Por Cristian Carrillo

https://www.pagina12.com.ar/261671-naciones-unidas-asegura-que-la-propuesta-de-canje-argentina-

“El objetivo general de la resolución de la crisis de la deuda soberana debe ser poner al país en un sendero sostenible de sus compromisos, a lo largo del cual su relación deuda/PIB caiga permanentemente”, aconseja la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Casi calcadas de las palabras del ministro de Economía, Martín Guzmán, este objetivo es el único “compatible con estrategias de desarrollo a largo plazo para fomentar la producción nacional”.

Este lunes el gobierno argentino inició técnica y formalmente la operación de reestructuración de deuda bajo legislación extranjera, la cual implica una quita de capital de 5,4 por ciento y un recorte de 62 por ciento en intereses. La estrategia presentada por el gobierno argentina es que los compromisos estén alineados con la capacidad de pago del país sin que se requiera un ajuste adicional de las cuentas públicas.

En el informe de Naciones Unidas sobre le impacto de la pandemia en las finanzas de los países en desarrollo se analiza en un apartado el “el enfoque actual de Argentina para resolver su crisis de deuda”.

“La productividad y la capacidad de producción facilitan la diversificación estructural y social, la inclusión y, por lo tanto, pone a la economía en un camino virtuoso hacia un desarrollo social estable y un desarrollo económico sostenible”, destaca el documento. “En el corto plazo, las reestructuraciones de la deuda soberana deben permitir un ‘respiro'”, señala el informe.

Coincide también con el diagnóstico del Fondo Monetario, que aseguró que la Argentina requiere de un alivio sustancial en la carga de deuda, en un claro mensaje a la postura intransigente de algunos fondos de inversión. “Es una señal de dificultades por venir, ya que algunos acreedores privados están rechazando la oferta”, advierte el informe.

En el caso específico de compromisos en moneda extranjera, aclara que “los pagos del servicio de la deuda en divisas deben estar vinculados a la evolución de los ingresos de exportación”. En el marco de una caída global del comercio por la pandemia de coronavirus, el mensaje refuerza la posición argentina frente a los acreedores.

Ese alivio, para la Unctad, se logra “a través de estancias apropiadas en los pagos del servicio de la deuda, para que los gobiernos resuelvan o mitiguen el núcleo de desequilibrios macroeconómicos, tanto externos como internos”. Es precisamente el mayor problema que dejó el gobierno anterior en materia de deuda: plazos cortos y amontonados en pocos años. El canje ofrecido por el equipo de Guzmán plantea vencimientos hasta 2047 y un período de gracia de tres años sin pagar capital ni intereses.

La UNCTAD también rechaza los planes de ajuste y estimula reformas impositivas redistributivas. Para salir de los desequilibrios económicos plantea que es mejor hacerlo “a través de políticas para el crecimiento inclusivo en lugar de ajustes precipitados de austeridad”. “Por lo tanto, lograr una trayectoria fiscal sostenible puede requerir déficits fiscales iniciales para persistir o incluso crecer, junto con reformas tributarias redistributivas, para minimizar los impactos recesivos y lograr presupuestos equilibrados futuros sobre la base de un camino de crecimiento dinámico en lugar de depresión profunda”, agrega el informe del organismo.

“Del mismo modo, lograr una ruta de comercio sostenible de equilibrio para evitar crisis recurrentes de balanza de pagos requiere políticas para impulsar ganancias de exportación en línea con la demanda interna, en lugar de reprimir la última”, concluye el apartado.

El informe también analiza el impacto de la pandemia y de las medidas que toman los distintos países para amortiguar el efecto y mantener las respectivas cuarentenas. “A raíz de la crisis de Covid-19, cualquier ‘espacio de alivio’ requerido para devolver las economías al crecimiento sostenible, las trayectorias de la balanza fiscal y comercial deberán ajustarse para permitir absorber los impactos inmediatos de la crisis, además de resolver los ya existentes desequilibrios macroeconómicos y generación de amortiguadores suficientes contra futuros shocks exógenos”, afirma Naciones Unidas.

“Debe quedar claro que los principios básicos sobre los que se basa esta propuesta (así como los principios actuales de Argentina las negociaciones sobre su deuda multilateral con el FMI) se basan en elementos esenciales para garantizar que el mundo en desarrollo puede salir de las cargas de deuda insostenibles, de una vez por todas”, finaliza el apartado del informe.

LA SALVACIÓN ESTÁ EN NOSOTROS, JUNTOS, ORGANIZADOS Y SOLIDARIOS

LA SALVACIÓN ESTÁ EN NOSOTROS, JUNTOS, ORGANIZADOS Y SOLIDARIOS

Al leer esta nota se me vino a la cabeza uno de los temas que me andan rondando por estos días: la peste y su significado. Es un tema muy antiguo. Hay bastante escrito sobre esto por estos días, mucho con tenor apocalíptico, pero mi intención era –y es- encontrarle el sentido en nuestras vidas, hoy, y sobre todo mañana, en ese futuro tan poco cierto. Si nos fijamos bien, la mayoría de los temas que se plantean son controversiales, y tienen sesudos defendedores, por lo que es muy difícil saber qué hacer.

Salvo que el aislamiento y el lavado de manos son las únicas “vacunas” ciertas, lo demás es discutible –lo que se hace hasta el hartazgo en los medios. Hoy mi hijo me comentaba que había llegado a él un comentario (aparentemente científico, porque todas las teorías son dichas por científicos, analistas o catedráticos del más alto nivel posible) que decía que autopsias hechas en Wu Han demuestran que muchos de los muertos por corona virus, no han sido por neumonía, sino por inflamaciones que impiden el intercambio gaseoso, con lo cual se podrían curar con antibióticos y corticoides, y no necesitarían asistencia mecánica para respirar. Si vemos la frenética carrera para contar con la cantidad de respiradores artificiales necesarios para atender los pacientes graves, aquella noticia echaría por tierra las estrategias que se están usando en todo el mundo.

Personalmente, esperaré que el paso del tiempo vaya permitiendo tener alguna claridad sobre el futuro próximo y no tanto, pero está claro que muchas cosas no van a ser iguales, aunque no sepamos qué va a cambiar y de qué manera. Por lo tanto, pensemos y anotemos qué cosas queremos que sean distintas, dependan de nosotros/as o no.

Por esto, comparto esta nota de Marta Riskin, que nos puede ayudar a entender mejor la realidad, y lo que está detrás de la realidad, que es una manera de llegar mejor a ese futuro incierto.

Sigamos así, que, aun en medio de la tormenta, estamos en el camino correcto.

La Ventana

La peste del miedo

https://www.pagina12.com.ar/261037-la-peste-del-miedo

El comportamiento del sistema de medios en la coyuntura lleva a Marta Riskin a afirmar que cuando las comunicaciones están en poder de monopolios se excluyen ricas representaciones perceptivas y argumentales al acceso popular y se hace del miedo un instrumento de dominación política y control social.

Fosas comunes en Nueva York para enterrar a los muertos por coronavirus

Fosas comunes en Nueva York para enterrar a los muertos por coronavirus

Imagen: AFP

“Hay muerte en las nubes

Hay miedo en la noche”

“En brazos del miedo he sido transportado”

H.P. Lovecraft

Si el miedo fuese un mero instinto que se resuelve en huida, lucha o parálisis, la humanidad ya hubiese perecido.

Por cierto, el-miedo-que-no-es-zonzo alerta de peligros.

Asimismo, reactualiza traumas, dificulta vínculos profundos, provoca depresión, violencia e indiferencia ante el dolor ajeno.

Las grandes pesadillas son universales.

Hambre y miseria.

Dolor y enfermedad.

Soledad y desamor.

Todos los miedos se resumen en miedo a la muerte.

Sin embargo, presuponerlo un mero mecanismo de supervivencia no explica por qué, en situaciones límites (guerras, hambrunas, pestes) desborda como pánico, odio e ira y se descarga sobre algún Otre. Y nunca es sobre cualquier Otre.

Como toda emoción humana, el miedo es una construcción cultural y, cada pueblo ha cultivado (y sofocado) sus propias fantasmáticas.

Batalla cultural

Globalización mediante, la comunicación de masas cumple con su expreso objetivo de construir “masas”, comercializando mercancías materiales e ideológicas.

Utilizando expertos y tecnologías se segmentan públicos, se instituyen valores y se confirman prejuicios; ya sea hacia minorías (negros, judíos, musulmanes, pueblos originarios) mayorías (asiáticos, mujeres insumisas, sexualidades diferentes) o vendiendo a los jóvenes que sobran viejos en el planeta.

Sus “Divide y triunfarás” no solo siembran imperios y apocalipsis nucleares o ecológicos. También, resucitan circunstancias personales y colectivas traumáticas, propagan espantos sobre escenarios de crisis e incrementan sufrimientos; con el fin de generar dependencia y sometimiento a algún poder omnímodo, a cambio de espejismos de refugio y alucinaciones de inmortalidad.

Cuando las víctimas aceptan sus consignas se convierten en Masa.

La participación en la Masa no obedece al coeficiente de inteligencia.

Notables intelectuales apoyaron o creyeron inofensivo a Hitler.

El miedo puede ser muy zonzo si ignoran su poderío para motivar confrontaciones.

Justamente, la importancia simbólica de denuncias y resistencias reside en la capacidad de liberarse del miedo y cortar con el sometimiento a la muerte.

En “La Peste”, Albert Camus advierte: “Si el miedo no es clima adecuado para la reflexión se debe en primer lugar, enfrentarlo”.

La reflexión señala a la especie humana que la ayuda mutua es el imperativo categórico.

Nadie se salva solo

Solo el grupo contiene la frágil individualidad de la especie humana.

A quién no alcancen los hechos históricos para aceptar que los mejores resultados frente al peligro se logran cuando no solo se piensa en la propia tribu; vale recordarle que sus fundamentos biológicos fueron reconocidos por Darwin.

La ayuda mutua conforma Comunidad.

El compromiso solidario organizado por el Gobierno Nacional ante la covid-19, generó excelentes anticuerpos en los argentinos.

El Estado ha privilegiado la salud y la vida y puesto en valor a la Política; convocando a la ciudadanía a no dejarse arrasar por los miedos y construir en común.

Por contrario, la persistencia de fake news y desinformaciones tóxicas muestra que las pandemias ideológicas exigen medidas preventivas y vacunas culturales.

Cuando las comunicaciones están en poder de monopolios, estos se asumen como “Aquel-que-piensa-por-los-demás”, excluyen ricas representaciones perceptivas y argumentales al acceso popular y se autoadjudican patente de corso para hacer del miedo un instrumento de dominación política y control social.

Elegir entre Comunidad y Masa requiere educación, práctica y experiencias.

El gran desafío de la política sigue siendo construir una Comunidad auténticamente democrática de largo aliento.

Por Marta Riskin

Antropóloga UNR