¿QUÉ HACEMOS CON EL ODIO EN LA SOCIEDAD? TENEMOS QUE HACER ALGO

¿QUÉ HACEMOS CON EL ODIO EN LA SOCIEDAD? TENEMOS QUE HACER ALGO

ATENTADO CONTRA CRISTINA

El discurso y el acto

Por José Natanson

https://www.eldiplo.org/notas-web/el-discurso-y-el-acto/?utm_source=newsletter&utm_campaign=53768-

Por supuesto, he leído y escuchado bastante sobre este tema en los últimos días, y pensé en escribir una entrada, pero me contuve porque sentí que era difícil no caer en frases hechas de las muchas que andaban dando vueltas por ahí.

Sin embargo, me llegó esta nota de Pepe Natanson y me encontré con una presentación sólida –obvio- de muchos temas que más de una vez he comentado. Por ejemplo, que el 17 de octubre de 1945, junto con el peronismo, nació el anti peronismo.

El rechazo que produjeron “las patas en la fuente” de los manifestantes que fueron a Plaza de Mayo a pedir por la liberación del Coronel Perón pasó a ser un símbolo eterno de los sentires peronistas y anti peronistas.

Así presenta el tema el autor:

“El odio anti-peronista es tan antiguo como el peronismo, pero desde la recuperación de la democracia en 1983 la sociedad argentina había logrado evitar que se tramitara con violencia, como en las cinco décadas anteriores. Lo que lo trae al presente es la polarización social extrema, el aumento de la intolerancia y el recurso al odio como discurso dominante, un fenómeno contemporáneo largamente estudiado y que trasciende a nuestro país.”

Este es un hecho clave: desde 1983 Argentina logró que en sus procesos políticos no apareciera la violencia que vemos en otras sociedades.

La nota finaliza así:

“El politólogo Marcelo Leiras viene advirtiendo sobre el resquebrajamiento de lo que llama el “consenso alfonsinista”, ese núcleo de coincidencias básicas que hizo que la violencia dejara de ser considerada una herramienta válida del juego político. Lo que vemos ahora es que, derrotadas las organizaciones insurgentes y cancelada la amenaza militar, la violencia fue reapareciendo bajo otra forma en los medios, las redes y la conversación pública. Ayer pasó del discurso al acto.”

El acto al que se refiere es al intento de asesinato de Cristina Fernández.

He escuchado más de un comentario que considera que este hecho marca un punto de inflexión en la historia de nuestro país, y todo lo que hemos visto desde ese jueves lo confirma.

Para bien o para mal.

Este intento frustrado de magnicidio es un tremendo catalizador político y social, y no me animaría a hacer un pronóstico de adónde nos va a llevar este acelerado proceso.

A pesar de que los legisladores de JxC rechazaron que la declaración que condenó el intento de magnicidio contra la vicepresidenta hiciera referencia a “los discursos del odio” (casi una confesión), no podemos ignorar el papel que tiene este sentimiento (exacerbado hoy hasta el paroxismo) en el mundo y entre nosotros/as.

Natanson cita algún estudio externo:

“En “La era de la indignación”, el especialista estadounidense Jonathan Haidt cita datos del estudio elaborado desde hace tres décadas por la consultora Gallup y el Centro de Investigación Pew, que revela un aumento del porcentaje de personas que responden afirmativamente cuando se les pregunta si creen que el partido rival constituye un peligro para el país, el incremento de quienes afirman que les molestaría que su hijo se casara con un demócrata (si son republicanos) o con un republicano (si son demócratas), o el hecho de que cada vez más familias estadounidenses admitan su rechazo a que su hijo se haga un amigo ateo (si es cristiano) o viceversa.”

Hace un rato escuché un comentario de Dolina de hace diez años en el que advertía –en relación con la actuación de algunos periodistas que siguen haciendo lo mismo ahora- del peligro de estos discursos de odio, con una afirmación premonitoria sobre que cuando se llega a cierto nivel de ataques y ofensas, no hay vuelta atrás y la convivencia es imposible.

¿HABRÁ TIEMPO PARA NO CAER –O SALIR DE ÉL– EN ESE NIVEL DE ENFRENTAMIENTO?

Está claro que esa decisión es personal. Más de una vez he dicho que no odio a Macri, que es solo un rival político, del que tengo muy mala opinión, pero no le deseo la muerte, como a nadie en realidad.

Me ha costado bastante (me sigue costando) llegar a ese modo de pensar y sentir: en un tiempo me involucré en peleas en las redes contra anti peronistas, trolls, bots, y toda la parafernalia reinante. Incluso llegué a tener distanciamientos con amigos/as por estos temas, además de vivir “encabronado” como dicen en España y algunos otros países.

En algún momento caí en la cuenta del error en que estaba viviendo, y dejé de pelearme por las redes (además, es una pavada hacerlo), o de enojarme por el modo en que pensaban otras personas. Empecé a mandar mensajes afectuosos a gente con la que me había distanciado, y todo mejoró. Todavía soy impulsivo para discutir, pero, cuando me subo demasiado a la moto, pido disculpas, y trato de que no se repita.

Está claro que es un ejemplo demasiado doméstico, pero vale en estos tiempos de reacciones violentas en la mayoría de los espacios sociales, niveles etarios y estadios económicos.

Por supuesto que el fenómeno es mundial. Veamos lo que dice Natanson:

“El odio circula subterráneamente por la sociedad; es una emoción, tan humana como el amor, el miedo o la envidia. El problema aparece cuando un líder, un partido o un comunicador –es decir, alguien con poder en la discusión pública– moviliza ese odio en contra de un grupo social, una ideología o una persona. Esa es la dimensión neofascista del momento actual, sobre la cual vienen advirtiendo sociólogos como Daniel Feierstein, Ezequiel Ipar y Pablo Stefanoni. No se trata de que el odio anide solo en un polo de la política, en la derecha o en la izquierda. El odio fluye por todos lados, no es monopolio de un partido. Hay palabras de odio en todas las ideologías, incluyendo el peronismo, y de hecho uno de los motivos que explican su propagación es la dificultad de uno de los bandos para entender el rechazo que produce en el otro.”

No es la primera vez que trato este tema en mi blog (https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/09/17/cual-es-el-papel-del-odio-hoy-en-la-politica-y-en-la-sociedad/); y en esa entrada analizo cómo se instaló el odio como herramienta política en Argentina y quiénes fueron sus ideólogos.

Esa entrada es de hace dos años, y ahora tenemos este hecho del intento de magnicidio de la Vicepresidenta. Tal vez podríamos citar el título de la novela de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, porque esta estrategia del odio como herramienta (¿o arma?) no solo no cesó, sino que fue in crescendo, incluso con nuevos y tremendos matices, como colgar bolsas mortuorias identificadas en las rejas de la Casa Rosada.

He leído hoy alguna frase en las redes sobre que estos planteos del odio son el nuevo relato del kirchnerismo.

Está claro que eso no es verdad, y que la situación nos requiere que, en conjunto y en forma personal, tomemos una actitud decidida para rechazar todos los gestos de odio en la vida cotidiana.

Tal vez, como dijo Dollna, para muchos sea tarde, y no tengan retorno de ese odio visceral y salvaje (recordemos a la señora que blandía un cuchillo tramontina cerca del departamento de Cristina o a ese desaforado que golpeaba la ventanilla de un móvil periodístico, y le gritaba al periodista: “Ya van a tener miedo”.

Ahora avanzamos mucho más, ya vimos gatillar el arma contra la cabeza de la Vicepresidenta, y deberíamos hacernos cargo del abismo en qué podría haber caído la Argentina si el atentado hubiera tenido éxito.

LOS QUE TENGAMOS TODAVÍA CAPACIDAD DE REFLEXIÓN, HAGÁMOSLO, Y CORTEMOS CON TODO ACTO QUE ABONE EL ODIO ENTRE ARGENTINOS Y ARGENTINAS.

DEMOSTRÉMOS QUE ES POSIBLE VIVIR LA DEMOCRACIA EN PAZ.

Más Temas políticos

EL DILEMA HUMANO DE JOAN CWAIK

EL DILEMA HUMANO DE JOAN CWAIK

Del Homo sapiens al Homo tech. POR ADOLFO ARIZA

Una vez más Alejandro Bercovich mencionó, hace un tiempo ya, este libro en su programa Brotes verdes. Lo encargué y lo leí con demasiados intervalos.

Mi gusto por la lectura de libros que tratan temas tecnológicos y la vida humana no es nuevo.

La tecnología es transversal a la actividad humana, siempre lo fue.

Recuerdo charlas con mis colegas del Departamento de Lenguas Clásicas del Colegio Universitario Central (el querido CUC) en las que me planteaban, ante mi interés por la Informática (diría que a fines de la década de los ’80, más o menos), que ellas eran humanistas y que, por eso, no les interesaban los temas tecnológicos. Mi respuesta fue que el humanismo de ese momento –como hoy y siempre- incluía la tecnología del siglo XX, del mismo modo que el cincuecento italiano incluía la de los siglos XV y XVI. Creo que el ejemplo de Leonardo da Vinci alcanzaría como demostración.

Una vez más, usaré Wikipedia (¿por qué hay un desprecio intelectualoide por esta enciclopedia?): “La Tecnología se define como el conjunto de conocimientos y técnicas que, aplicados de forma lógica y ordenada, permiten al ser humano modificar su entorno material o virtual para satisfacer sus necesidades, esto es, un proceso combinado de pensamiento y acción con la finalidad de crear soluciones útiles.”

Este proceso, que supone un marco de conocimiento, permitió que tuviéramos la rueda, o los canales de riego, o la fisión nuclear, o lo que llamamos tecnología informática en su inicio, y hoy es todo el desarrollo digital que vemos: Internet de las cosas (IoT), machine learning, asistentes virtuales por voz, Big Data y analítica, e innovaciones como blockchain que están acelerando la transformación digital y dando la oportunidad a los CEOs de reinventar los modelos de negocio creando nuevos productos y servicios.

Con este libro de Cwaik, completo una trilogía no buscada de entradas sobre estos temas tecnológicos. Los anteriores fueron:

INFOCRACIA DE BYUNG-CHUL HAN POR ADOLFO ARIZA

https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2022/05/13/infocracia-de-byung-chul-han-por-adolfo-ariza/

BIG DATA & POLÍTICA DE LUCIANO GALUP POR ADOLFO ARIZA

https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2022/07/01/big-data-politica-de-luciano-galup-por-adolfo-ariza/

Esto sucedió sin intención, porque fui leyendo cada libro en su momento, y por alguna gracia divina, los tres títulos se complementan y enriquecen.

En este sentido el libro de esta entrada hace un buen cierre de este ciclo que podría incluir otras obras o notas o ensayos, pero me viene bien para tratar de darles una visión integradora.

Transcribir la contratapa de El dilema humano me parece una buena manera de presentar inicialmente el libro:

“¿Quién tiene el poder en el siglo XXI? ¿Estamos ante una crisis del capitalismo? ¿Qué lugar ocupan los medios de comunicación en el universo articulado por las redes sociales? ¿Cómo serán los humanos del futuro? ¿Vivimos una batalla tecnológica invisible? ¿Amenaza o salvación? ¿La humanidad está en jaque?

La revolución tecnológica que transita la humanidad ha producido un movimiento sísmico radical en todos los planos de la vida; el trabajo, la educación, las fuentes de información, el entretenimiento, los vínculos, son solo algunos de los ámbitos en los que los paradigmas tradicionales han dejado paso a nuevas maneras de ser humano en un mundo de datos y algoritmos.

Por eso, en medio de esta transformación vertiginosa, resulta importante detenerse a reflexionar acerca de la tensión humano-tecnológica que abre una serie de temas clave para comprender el presente del futuro. Esta es la tarea de El Dilema Humano que, a lo largo de sus siete debates, analiza las luces y sombras de una relación crucial de cara a los nuevos tiempos.

Con un estilo directo y ágil, y dejando en claro su rol reconocido como divulgador tecnológico, Joan Cwaik invita al lector a pensar juntos para entender el nuevo mundo que habitamos, sin caer en distopías ni en utopías solucionistas, y recorrer el camino que va del Homo sapiens al Homo tech.

El momento llegó. Da vuelta el libro, y sumáte a El Dilema Humano.”

A pesar de su trayectoria, este no es un libro de divulgación tecnológica, sino de reflexión sobre el mundo de hoy y los riesgos y posibilidades que acechan a la humanidad por el desarrollo tecnológico.

Veamos al autor en la biografía que está en el sitio web del libro:

“Joan Cwaik (Buenos Aires, 1990) es docente y divulgador especialista en tecnologías emergentes y sociedad. Lleva dictadas más de 360 conferencias en quince países y está terminado un MBA (IAE, Universidad Austral). Realizó estudios en UBA, UdeSA y cursos y programas ejecutivos en Stanford y Singularity University. Es Gerente de Marketing para Latinoamérica de Maytronics. Es coleccionista de cartas Pokémon y Magic: The Gathering. De mente innovadora y espíritu disruptivo, fue reconocido por la revista Forbes Argentina, el INJUVE, OIJ, LLYC entre otros y escribe periódicamente como columnista del Diario Perfil. El Dilema Humano (Galerna, 2021) es su segundo libro.”

Pero el libro no es disruptivo, aunque habla mucho de ese tema en el mundo de hoy porque, claramente la tecnología tiene un efecto claramente disruptivo en la sociedad, y va por más.

Es muy interesante el formato del libro, y tiene que ver con el texto de la contratapa, o sea con interrogantes, pero no con la intención de responderlos, porque sería difícil en el medio de esta travesía a algún lugar que desconocemos, sino de plantear –mejor, ayudar a plantear- los temas claves que van a determinar nuestra vida y nuestro futuro.

Por eso, copiaré el índice en el que los temas se presentan como debates dentro de los cuales aparecen, sobre todo, las preguntas que el autor piensa que debemos hacernos.

DEBATE 1

¿QUIÉN TIENE EL PODER?

El poder de los datos

El poder de los Estados

El poder de los individuos

¿Quién nos librará de nuestros liberadores?

El poder multiplex

¿Y los humanos?: ¿Secuestrados o millonarios?

DEBATE 2

¿CAPITALISMO EN CRISIS O FORTALECIDO?

 El capitalismo del siglo XXI

¿La era de los monopolios?

¿Estamos ante el fin del capitalismo?

El nuevo capitalismo cripto

Warren Buffet vs. Satoshi Nakamoto

El capitalismo intangible

¿Y los humanos?: ¿Empoderados?

DEBATE 3

¿ENTRE LA NUBE Y LA TIERRA?

Las tres dimensiones

El espacio híbrido

Adiós fronteras

Poder, influencia y dinero

¿Y los humanos?: ¿Enjambrados?

DEBATE 4

¿LA MUERTE DE LOS MEDIOS?

La información en el siglo XXI

Un mundo mediatizado

¿La muerte de los medios?

Fake news: la viralización y sus consecuencias

¿Y los humanos?: Del Homo Sapiens al Homo Videns

DEBATE 5

¿GUERRA DE GENERACIONES?

¿Milenial al poder?

Educación para milenial

Trabajo para milenial

Emojis: ¿el nuevo idioma universal?

¿Y los humanos?: ¿Reemplazados por las máquinas?

DEBATE 6

¿Efecto reality?

En búsqueda de la infelicidad

Amor en tiempos de Tinder El algoritmo del amor

Amistad en tiempos de likes

¿Y los humanos?: El show del yo

DEBATE 7

¿Cómo serán los humanos del futuro?

¿Y los humanos? ¿De superhombres a cyborgs?

¿El Homo Tech?

Creo –por lo menos, así lo sentí yo- que la lectura de este índice alcanza para comprender que en el libro están los temas que deberíamos comprender en su profundidad y alcance para saber (en realidad, no con la Matrix en que vive un gran porcentaje de la sociedad) cómo es, y cómo puede ser este mundo tan complejo e incierto.

Por supuesto, como siempre suelo hacerlo, recomendaré la lectura del libro, con una diferencia de otras recomendaciones: no podemos no comprender el mundo en que vivimos porque tenemos que saber cómo manejarnos con el enorme poder de la tecnología digital y con los poderes que deciden qué se desarrolle o qué no (estoy hablando de los Estados centrales y de las corporaciones concentradas).

Para ejemplificar la dimensión de las transformaciones que se han producido en el mundo de hoy, voy a citar lo que Cwaik dice sobre El espacio híbrido:

“”Estamos y no estamos”, pensé. Conté -además de mí- 14 personas en el local, de las cuales seis estaban aprovechando el free Wi-Fi con su computadora, y otras siete estaban con la cara sumergida en la pantalla del teléfono celular. Uno solo de ellos tenía un libro en la mano, que intercalaba con algún scrolleo de vez en cuando.

El mundo híbrido, que fue ganando cada vez más lugar en nuestras vidas en los últimos años, podría definirse como aquel espacio en donde la tierra y la nube se juntan. Donde lo ‘real’ y lo ‘virtual’ se superponen para crear algo totalmente distinto. Estamos juntos con alguien, compartiendo un café, y al mismo tiempo estamos escribiendo un tweet, contestándole a la que nos gusta una historia de lnstagram -y subiendo otra a ver si nos la contesta- y discutiendo en el chat del edificio porque los del 7C tienen una pérdida de agua que molesta a los de planta baja.” (El dilema humano, p. 148)

Claro, este mundo híbrido tiene grados: desde el muchacho –o no tan muchacho- que se pasa todo el tiempo de una reunión social con la cabeza clavada sobre su celular, hasta los momentos puntuales en que debemos habitar los dos mundos (chatear con un hijo/a mientras compartimos una comida con otras personas), pero es importante tener conciencia de esto para mantener el equilibrio que supone una vida que atiende a los dos espacios: lo real y lo virtual.

Es un riesgo real que creamos que el mundo válido es el virtual, el de las redes (por eso hablo de Matrix). Cwaik nos dice lo siguiente:

“Ya hemos visto en debates anteriores los efectos que puede ejercer la dopamina que nos provoca un like, una mención, o una notificación. Esa especie de adicción que generamos con el teléfono, que por momentos puede llegar a abstraernos de lo que está sucediendo a nuestro alrededor, no es casual. La mayoría de las aplicaciones que consumimos a diario están expresamente diseñadas para convertirnos en adictos: sistemas de recompensa, notificaciones cuando no las usamos (“Ey Joan, ¿estás ahí? Hace mucho que no usás nuestra app. Acá tenés un código de descuento…”), y otras estrategias del estilo.” (El dilema humano, p. 196)

Notemos que habla de adicción, y no es una exageración, sino pensemos el efecto que tiene en muchos de nosotros/as que perdamos el smart.

Podemos pensar en el futuro pensando que será como propone la terrible distopía que nos presenta Black Mirror (lo que sería casi espantoso), o no, pero tampoco podemos vivir creyendo que todo está bien, y que solo necesitamos un celular y un cargador para ser felices.

En el final Cwaik nos hace esta reflexión:

“Quizás esto no es más que una advertencia. una llamada de atención que nos impulse a volver a aquello que nos hace humanos. Que nos lleve a priorizar tos vínculos y lo emocional. Que nos permita volver a valorar el largo plazo sin la necesidad de romper con la tecnología. Sino más bien aprovechándola para desarrollar nuestro máximo potencial como especie.”

NO PODEMOS TENER OTRO OBJETIVO DISTINTO DE ESTE COMOSERES HUMANOS, PORQUE HOY TENEMOS LO NECESARIO PARA VIVIR MEJOR QUE LO QUE CUALQUIER SER HUMANO HA PODIDO NUNCA, PERO TAMBIÉN PODEMOS LLEGAR SER CYBORGS IDIOTIZADOS.

EMPECEMOS A ELEGIR.

# Eldilemahumano #JoanCwaik #Homotech #Homosapiens

ACERCA DE RODERER DE GUILLERMO MARTÍNEZ POR ADOLFO ARIZA

ACERCA DE RODERER DE GUILLERMO MARTÍNEZ POR ADOLFO ARIZA

Mi hija me regaló Acerca de Roderer de Guillermo Martínez (Bahía Blanca, 1962), publicado en 1993, y que es su primera novela.

Ya había leído otras novelas de Martínez: Yo también tuve una novia bisexual (2011), Crímenes imperceptibles (2008), que fue llevada al cine por Álex de la Iglesia como Los crímenes de Oxford y La muerte lenta de Luciana B (2007), que fue adaptada por el director argentino Sebastián Schindel en la película La ira de Dios.

Esperaba una novela semejante a las que había leído. De Crímenes imperceptibles, Wikipedia dice: “novela de trama policial, que conjuga elementos tomados de la filosofía, matemática y otras ramas del saber, al narrar los actos de un asesino múltiple, cuyos crímenes siguen una serie aritmética, con intrigas, ambigüedades, lógica y teoremas matemáticos involucrados.

En la obra aparecen algunos sesgos ligeramente autobiográficos, dado que los protagonistas son un joven matemático argentino becado en Oxford y su profesor, un eminente especialista en lógica.

A lo largo de toda la novela, existen una serie de elementos simbólicos que, en tanto símbolos, remiten al lenguaje matemático, al álgebra y a la lógica, dentro de una estructura narrativa de policial inglés clásico.”

De La muerte lenta de Luciana B leo una sinopsis de Librenta:

“Diez años después, nada queda en Luciana de la muchacha alegre y seductora a la que el famoso escritor Kloster dictaba sus novelas. Tras la trágica muerte de su novio y, después, uno a uno, las de sus seres más queridos, Luciana vive aterrorizada, atenta a cada sombra, cada persona que pasa a su lado, con la sospecha de que esas muertes son parte de una venganza metódica urdida en su contra, un círculo que sólo se cerrará con la séptima víctima. En la desesperación más absoluta, recurre a la única persona capaz de adentrarse en el siniestro universo de Kloster. Los cuadernos de notas de Henry James y una Biblia de Scofield serán claves en un pasaje sin retorno a la región más primitiva del mal.

¿Podría un asesino simular cuidadosamente el azar, concebir una geometría de muertes y quedar impune? ¿Cuál es el castigo para el que nos ha despojado de todo y nos ha causado el máximo dolor?”

Hay elementos comunes en estas dos novelas: son policiales, o sea que, en ellas se usa la observación, el análisis y la deducción para resolver un enigma, normalmente un crimen, y encontrar al autor y el móvil; también hay referencia a las matemáticas y a la filosofía, particularmente a la Lógica.

Acerca de Roderer es distinta, no hay un crimen a resolver en el inicio, pero sí un camino hacia una muerte personal, que se va haciendo inevitable, aunque no lo sepamos hasta el final. Sin embargo, la narración construye un camino de suspenso hacia el desenlace de una manera propia de la novela policial.

El comentario de La muerte lenta de Luciana B menciona al mal y acá encontramos un tema que hay que mencionar para comentar Acerca de Roderer.

El mismo autor dice en Literatura y racionalidad, publicado en La Nación, en 1994:

“Así, la racionalidad es un proceso. Un proceso que avanza entre contradicciones, aproximaciones sucesivas, límites difusos y teorías siempre precarias, siempre provisorias, en la tierra de nadie de la realidad.

Mirando por un momento las cosas de este modo, mirando a la razón como una facultad viva y cambiante, tiene sentido preguntarse si no será posible refundar el entendimiento sobre una nueva forma de racionalidad, más ampliada, más sutil, más potente, que escape por igual a Kant y a Gödel y de la cual la razón filosófica tal como se conoció hasta ahora sea un caso “limitado” y particular. Mi novela Acerca de Roderer es una ficción en torno a esta pregunta, que equivale en el fondo a preguntarse sobre la posibilidad o imposibilidad de reinstalar una visión prometeica en esta época de pactos fáusticos.”

Esta afirmación contextualiza con claridad la novela que quiero comentar. Y hace necesario desarrollar el tema de los mitos de Fausto y Prometeo, tan presentes en la historia de la cultura occidental.

“En la mitología griega, Prometeo (en griego antiguo Προμηθεύς, ‘previsión’, ‘prospección’) es el titán amigo de los mortales, honrado principalmente por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los hombres para su uso y posteriormente ser castigado por Zeus por este motivo.” (Wikipedia)

Esto trajo a la sociedad beneficios importantes para su prosperidad. De allí, que el adjetivo prometeico sirva para calificar a aquella persona cuya actitud le da al Hombre conocimientos transcendentes que elevan su espíritu hacia lo épico; lo ético o lo místico, mejorando su condición y haciéndolo mejor.

En cambio, Fausto es “un hombre inteligente y de gran éxito, pero también insatisfecho con su vida, por lo que hace un pacto con el diablo, entregando su alma a cambio del conocimiento ilimitado y los placeres mundanos. La historia de Fausto, que remite directamente al tema de Job (el justo que sufre injustamente), es la base de muchas obras literarias, artísticas, cinematográficas y musicales. “Fausto” y el adjetivo “fáustico” implican una situación en la que una persona ambiciosa renuncia a la integridad moral para alcanzar el poder y el éxito durante un plazo limitado.” (Wikipedia)

O sea que lo fáustico se refiere al hombre que abandona los principios y valores personales para conseguir conocimiento, riqueza u otros beneficios.

Esta visión dicotómica, de algún modo es un planteo de “blanco y negro”, con claras implicancias morales, y tiene que ver con la misma concepción de lo que es –o debiera ser o buscar-el SER humano.

Esta valoración es la que lleva a la búsqueda del fuego de Prometeo que hacen los protagonistas de la novela: Gustavo Roderer y el narrador (nunca supimos su nombre), dos adolescentes que viven en un pueblito imaginario al lado del mar –Puente Viejo- y que se conocen en el Bar Olimpo donde se jugaba al ajedrez –también al billar, un clásico bar argentino de otras épocas.

Se enfrentan al ajedrez –el narrador era un ajedrecista que se preparaba para el Torneo Abierto Anual- y Roderer lo vence sin dificultades.

Luego, explica lo que significaba el ajedrez para él:

“-Es que el ajedrez … -dudó, como si fuera a encogerse de hombros-. Nunca me interesó demasiado. Era sólo un experimento; un modelo. En pequeña escala, por supuesto.”

Su búsqueda era de otro nivel y tiene que ver lo que dijo el autor: es una búsqueda a lo Prometeo, pero un Prometeo de hoy, de esta etapa de la humanidad, con toda la historia del pensamiento como base, y sin límites: un viaje hacia lo desconocido, y aterrador.

Algo más dice el autor:

“El error, siempre el mismo, está en considerar el dominio de lo racional de una manera injustamente estrecha, como un conjunto acabado e inmutable de operaciones lógicas, una especie de tabla definitiva de silogismos; en una palabra, confundir a la razón con la parcela que utilizan, sobre todo, los matemáticos y los científicos. Pero ni siquiera en estos dominios la razón es algo acabado y rígido: así, por ejemplo, Lobachevsky, al negar el quinto postulado de Euclides, no solo expandió la geometría sino también la razón matemática, y en la física contemporánea dar un modelo adecuado para el mundo subatómico equivale a encontrar una lógica suficientemente elástica para explicarlo.” (Literatura y racionalidad,1994)

Gustavo Roderer y el Narrador son los protagonistas-antagonistas que transitan caminos paralelos en sus vidas que se cruzan en un mundo lleno de acechanzas y tentaciones. Ambos buscan realizar sus destinos, el sentido de sus vidas.

Se enfrentan a lo mismo: lo demoníaco y lo maligno, la seducción de las mujeres, las formas precarias de existencia, la droga, la guerra e incluso la muerte, pero sus búsquedas son de distinto orden. Comparten un lapso en el Colegio, al que Roderer acepta ir por obligación, pero sin prestar ninguna atención a sus profesores, lleva sus libros (filosofía, arte, ciencia, historia), lee y anota lo que le interesa.

En cambio, el narrador es un muchacho brillante, que quiere realizarse por los caminos comunes que le ofrece la vida y triunfar en ellos. Elige estudiar Matemáticas (Roderer se lo aconseja porque la Filosofía y la Teología están muertas), se va a estudiar a Buenos Aires y, luego, consigue una beca para Cambridge.

Es claro el sesgo autobiográfico en este personaje como en Crímenes imperceptibles, pero me parece que Roderer es también el autor, y comparte su búsqueda ontológica –que incluye la pregunta de qué es la Ontología.

Es llamativo el hecho de que Roderer alcanza –a costa de sí mismo- a entrever algo de lo que buscaba, pero no sabemos lo que es, salvo que pareciera que entró a un mundo que está más allá y más arriba.

Es Prometeo y Fausto a la vez, y esto último tal vez explica su desenlace trágico, el que, sin embargo, lo haya hecho también Prometeo.

No es casual que esta novela haya sido analizada desde una perspectiva teológica:

“En este ámbito se despliega el conflicto de Roderer como un problema espiritual que atañe específicamente a la esfera del conocimiento y desemboca en la viejísima tentación: ser como Dios, ocupar el lugar de Dios, que concreta lo que se conoce como mysterium iniquitatis. Si bien este hecho está en la intención del protagonista desde el principio, el lector accede al mismo mediante los sucesivos descubrimientos y comentarios del Narrador, quien juega contrapuntísticamente con Roderer. La búsqueda del conocimiento total, “soberbio y virtuoso”, la persecución del logos divino, es realizada por Roderer a través de una lectura y relectura obsesiva de textos de diversa especie, actividad que lo lleva a dejar la educación formal y a vivir en una permanente vigilia pensante.” (Alicia Inés Sarmiento, Acerca de Roderer de Guillermo Martínez: el mysterium iniquitatis en el fin de siglo literario, CUADERNOS DEL CILHA. Nº 7/8 (2005-2006).

Para explicar mysterium iniquitatis (el misterio de la iniquidad o el mal) copiaré esta cita de Juan Pablo II (Audiencia General, 1984):

“Al intentar reconstruir una imagen sintética del pecado, nos servimos también de todo lo que dice de él la variada experiencia del hombre a lo largo de los siglos. Pero no olvidamos que el pecado es en sí mismo un misterio de iniquidad, cuyo comienzo en la historia, y también su desarrollo sucesivo, no se pueden comprender totalmente sin referencia al misterio de Dios-Creador, y en particular del Creador de los seres que están hechos a imagen y semejanza suya. Las palabras del Vaticano II que acabamos de citar, dicen que el misterio del mal y del pecado, el “mysterium iniquitatis”, no puede comprenderse sin referencia al misterio de la redención, al “mysterium paschale” de Jesucristo, como hemos observado desde la primera catequesis de este ciclo.”

Tampoco es casual que el narrador vaya a la casa de Gustavo a buscar un libro ficticio de un autor inexistente, cuyo título es La Visitación y su argumento y la discusión posterior remiten a la novela Doktor Faustus de Thomas Mann. El narrador y Roderer toman un café hablando de ella. Esa conversación es clave para entenderla.

En relación con episodio de un personaje de la novela con una prostituta, Gustavo dice lo siguiente:

“Ese romance con la prostituta, ¿no es un poco decepcionante? Por lo menos, hay que reconocer, es extraño. Extraño, por supuesto, respecto de la personalidad de Lindström, la aventura en sí es muy vulgar, casi un lugar común de la literatura; se nota incluso que a Holdein le incomoda contarla: está narrada, y no por puritanismo, del modo más indirecto posible, y como no puede justificarla termina hablando de una “transformación química” en la naturaleza de Lindström. Toda la historia parece insertada. ¿Pero por qué necesitaba incluirla?

-Se explica más adelante -dije yo-: representa la perdición, el acto en que Lindström sacrifica su salvación.

-Se dice eso, es cierto; pero no deja de sonar como una justificación a posteriori, un esfuerzo de astucia para no retroceder ante lo escrito, para salvarlo yendo más allá, y en el fondo sólo consigue empeorar las cosas. Porque el amor puede provocar mil caídas, pero no la perdición. Es un terreno demasiado resguardado por lo divino; en todo abrazo, aun en el que pueda parecer más depravado, hay un vestigio religioso, un eco de la comunión. -No necesito decir lo desconcertantes, lo insólitas que sonaban en su boca palabras como “amor” o “abrazo”. Y sin embargo yo no dejaba de sentirme algo impresionado, porque Roderer, que después de todo tenía la misma edad que yo, parecía saber hondamente de qué estaba hablando. -La perdición -dijo y su voz vibró por un instante, antes de recuperar la frialdad de siempre- se supone que es un acto solitario, a espaldas de todos los hombres; un acto, además, que debe ser tan terrible como para desafiar una misericordia infinita. Hay en realidad una sola ofensa a Dios sin retorno: el intento de suplantarlo

-El asesinato como en Dostoievski –dije yo.

-O el conocimiento –y debió advertir en mí un gesto de sorpresa porque añadió secamente – No por supuesto las cuatro o cinco leyes con que se entretienen los hombres; no las sobras, la cuota de sabiduría tolerada, sino el verdadero conocimiento, el logos, que resguardan juntos el diablo y Dios.”

Eso –el Logos– es lo que busca Gustavo. Es una aventura espiritual – ¿un viaje hacia el Sol, como Ícaro? – en la que parece haber un pacto mediante el cual Roderer consigue tiempo para alcanzar la meta de la iluminación, tiempo que habría de convertirse en el de su propia y breve vida solitaria y enferma, gracias al consumo de opio para alcanzar los estados de mayor lucidez.

No hay manera de que intente ahondar más en esta obra–una nouvelle, en realidad-, aunque quedan varios temas posibles.

Me ha dado mucho trabajo cerrar esta entrada, porque es una narración que cumple el pensamiento del autor, hablando de la novela:

“es un artefacto autónomo, con sus propias leyes y artificios, que no tiene por qué guardar correspondencias con los modos y usos en que se confunden poder y lenguaje en el mundo prosaico y real y político que le toca (al autor) como ciudadano. Cualquier escritor sabe también que debe crear su propio registro, su retórica para cada nuevo libro, como una lengua dentro de la lengua y que esa selección, ese proceso de “extrañamiento” debe independizarse y enfrentar no sólo la lengua del poder, sino también las fuerzas anodinas de la costumbre, el peso de lo “ya hecho”, las diferentes tradiciones, la historia de la literatura.” (2005)

ES UNA NOVELA DISTINTA, QUE VALE LA PENA LEER, AUNQUE TENGA MOMENTOS DE PLANTEOS TEÓRICOS PROFUNDOS, COMO ALGUNOS QUE HE CITADO, PERO ASÍ ES EL TEMA QUE SE ABORDA.

#AcercadeRoderer #GuillermoMartinez

BIG DATA & POLÍTICA DE LUCIANO GALUP POR ADOLFO ARIZA

BIG DATA & POLÍTICA DE LUCIANO GALUP POR ADOLFO ARIZA

Desde que comencé con las entradas políticas y/o político tecnológicas en este blog, manifesté mi interés en colaborar con una comprensión de la realidad argentina e internacional que nos permita tomar mejores decisiones; en este sentido, el tema que da título al libro es clave desde hace un buen tiempo y cada vez más.

Esta capacidad tecnológica que permite a los algoritmos que analizan los Big Data microsegmentar la sociedad y, por lo tanto, saber qué nos gusta y qué no nos gusta, es el medio, que, aunque no nos demos cuenta, nos hace creer que tomamos decisiones libremente, cuando, en realidad, lo hacemos determinados por la información segmentada que nos llega en función de las opciones previas que nuestros clicks activaron y que los algoritmos registran, analizan, y utilizan para filtrar lo que nos llega por nuestro navegador y redes sociales.

Por esto recomiendo la lectura de este libro, aunque requerirá un cierto esfuerzo si nuestra formación en la tecnología de Internet y también en política, sea precaria.

Vale la pena ese esfuerzo, si no, quedaremos a merced de las propagandas, de los bots (robots que trasmiten información maliciosa), trolls y todo desarrollo tecnológico destinado a manejar nuestra vida.

El nombre completo de este libro es:

Big data & Política: De los relatos a los datos. Persuadir en la era de las redes sociales

En Penguin Libros se presenta así al autor:

“Cursó la Maestría Interdisciplinaria en Estudios sobre Servicios de Comunicación Audiovisual (UBA). Diplomado por el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) en Big Data, se especializa en medios sociales, comunicación política y análisis de datos.

Desde 2011 dirige la agencia digital Menta Comunicación de Argentina. Asesora en Comunicación Gubernamental y Big Data a gobiernos y espacios políticos. Participó de campañas electorales a nivel provincial y nacional.

Es columnista en diversos medios, entre ellos Perfil, C5N y FM Blue. También es docente de Comunicación política de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Coordina el área de Innovación y Desarrollo del Centro de Estudios Metropolitanos de Buenos Aires (CEM). Es miembro de ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales) y de ASACOP (Asociación Argentina de Consultores Políticos). Big Data & Política es su primer libro.”

Es de 2019, por lo tanto, en estas épocas de grandes avances tecnológicos, habría que actualizar los análisis, sobre todo luego de las elecciones de ese mismo año en Argentina en las que el macrismo -que había sido el primero en Argentina que comprendió y usó, con todo éxito, las redes sociales en su campaña electoral- perdió las elecciones.

Sin embargo, la situación y las tendencias que marca Galup tienen completa vigencia, y deberían ser conocidas, comprendidas y utilizadas en el análisis de la realidad por los argentinos/as.

Justifico esta información, con una cita del libro que aparece en el análisis hace de la situación de los diarios y portales de noticias (tradicionalmente, los proveedores de la información que nos permite conocer lo que sucede en el mundo):

“Este modelo se sustancia en una lógica que deja en un lugar peligroso al usuario, al consumidor de medios de comunicación. Las prioridades informativas, los recursos y los estímulos están puestos al servicio de aquellas noticias que gozan de mayores posibilidades de viralización y no de las que ayudan a construir una agenda de información verdaderamente relevante para la ciudadanía. Los medios de comunicación que apuestan a este esquema generador de clics, aunque suene radical, están renunciando a su rol histórico de servicio público para convertirse en una góndola pública de información, en la que sólo se ofrecen los productos de mayor demanda, reservando al resto de los “productos” -es decir, al resto de las noticias- espacios marginales y de alcance más dificultoso. Y si algo saben las empresas que comercializan productos o servicios es que el consumidor no quiere que le hagan complicada su tarea de consumir. Como ya vimos anteriormente, la avaricia cognitiva puede más que una dieta informativa variada.” (Big data & Política: De los relatos a los datos. Persuadir en la era de las redes sociales, Luciano Galup, Penguin Random House Grupo Editorial Argentina, 2019)

Esto se da en un marco social en el que las noticias nos llegan más que nada en forma de títulos destacados, que son casi lo único que se lee, e imágenes, lo más llamativas posibles para captar nuestra atención.

El tema de la atención es central, y lo analicé en una entrada: ECONOMÍA DE LA ATENCIÓN: NO LA REGALEMOS, VALE MUCHO https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/12/09/economia-de-la-atencion-no-la-regalemos-vale-mucho/.

Otro tema que debemos considerar en este análisis de las redes es planteado en el libro:

“El análisis de las noticias falsas tiene una dependencia absoluta de las emociones en la toma de decisiones de las personas, de las que ya hemos hablado anteriormente. Resulta imposible aislar este fenómeno en las redes sociales, por fuera del conjunto político, cultural y económico.

A mayor grado de polarización en una sociedad, mayor es la probabilidad de que circulen como verdaderas noticias probadamente falsas. Esta polarización, propia de los fenómenos populistas, crea condiciones favorables para la proliferación de noticias falsas porque pone sobre la mesa la disputa de un sentido: no importan los hechos, sino la capacidad de las noticias de fortalecer identidades políticas previamente asumidas. Aquí es donde las fake news encuentran su razón de ser. Su función es amalgamar sentidos que fortalezcan pertenencias e identidades políticas de los espacios en disputa para construir un relato hegemónico de lo social. Su rol es formar parte de un relato ficcional del universo social.” (p. 165-166)

Por eso, tenemos que entender cómo funcionan las estrategias que utilizan como ámbito los Big Data. Porque este es el mundo que viene:

“Este cambio generacional tendrá impacto directo en las formas de consumir información y cultura. Los medios de broadcasting, sobre todo la televisión, no van a desaparecer, pero sí verán diluirse su hegemonía año a año, hasta perderla. Surgen y surgirán nuevos lenguajes, nuevas narrativas que cruzarán, a su vez, las formas de hacer política, de relatar la política para incidir sobre el imaginario colectivo. Para eso se elaborarán nuevas propuestas comunicacionales, que nacerán de ideas que buscarán quebrar para siempre la mecánica tradicional utilizada para contar la política. “

Para concluir comparto un párrafo del Epílogo que me parece demuestra con claridad lo que será nuestro futuro y, por lo tanto, lo imperiosa que la necesidad de comprenderlo mejor:

“Otra certeza es que la tecnología tendrá cada vez más peso en las formas de sociabilidad, en el control de los ciudadanos y en las mediaciones de lo político. Los algoritmos gobernarán partes cada vez más importantes de las estrategias y la toma de decisiones de la comunicación política. Conviviremos con algoritmos e inteligencia artificial. Quienes no tengan recursos para usar eficientemente estas herramientas tendrán fuertes desventajas para acceder a la esfera pública en igualdad de condiciones.” (p. 184)

ACONSEJO SU LECTURA.

VOY A SEGUIR PUBLICANDO ENTRADAS SOBRE LOS TEMAS TECNOLÓGICOS QUE CONSIDERE QUE TIENEN QUE VER CON LA REALIDAD TAN COMPLEJA EN LA QUE NOS ENCONTRAMOS.

#temascientificos #temastecnologicos #libros #BIGDATA&POLITICA #lucianogalup

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS DE DINO BUZZATI POR ADOLFO ARIZA

EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS DE DINO BUZZATI POR ADOLFO ARIZA

Arg-é Bam (ارگ بم en persa, Ciudadela de Bam) era la mayor edificación del mundo realizada con barro moldeado, combinando técnicas como el adobe y el tapial. Se encontraba en Bam, una ciudad de la provincia de Kermán, en el sudeste de Irán. Junto con sus alrededores está considerada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. La enorme ciudadela, situada en la ruta de la seda, fue construida con anterioridad al año 500 a. C. y continuó siendo habitada hasta 1850. No se sabe con certeza la razón por la que fue abandonada.

El 26 de diciembre de 2003 la ciudadela fue destruida casi por completo por un terremoto, junto con gran parte de Bam y sus alrededores. Pocos días después del terremoto, el presidente iraní Mohammad Khatami declaró que la ciudadela sería reconstruida. (Wikipedia)

“El lugar, además, inspiró “El desierto de los tártaros”, una de las grandes obras maestras de la literatura del siglo XX.

La ciudadela, que según algunas fuentes está toda derrumbada, es la famosa Fortaleza Bastiani del libro escrito por Dino Buzzati y publicado en Italia en 1940, símbolo y mito del escenario de la espera existencial en la que se deteriora una vida.” https://cadenaser.com/programa/2021/08/22/un_libro_una_hora/1629619208_421683.html

Allí Valerio Zurlini filmó en 1976 la versión cinematográfica de “El desierto de los tártaros”.

Mi primera impresión, al comenzar la lectura, fue dubitativa: me parecieron largas las descripciones y muy minucioso el relato, como sucede en la cabalgata del oficial Giovanni Drogo, el protagonista, hacia su primer nombramiento en la Fortaleza Bastiani.

Inclusive me llamó la atención el prólogo de Jorge Luis Borges, del que cito el final:

“Este libro, que es acaso su obra maestra y que ha inspirado un hermoso filme de Valerio Zurlini, está regido por el método de la postergación indefinida y infinita, caro a los eleatas y a Kafka. El ámbito de las ficciones de Kafka es deliberadamente gris y mediocre y sabe a burocracia y a tedio. Tal no es el caso de obra. Hay una víspera, pero es la de una enorme batalla, temida y esperada. Dino Buzzati, en estas páginas retrotrae la novela a la epopeya, que fue su manantial. El desierto es real y es simbólico. Está vacío y el héroe espera muchedumbres.”

No veía la epopeya, solo el relato de la vida de los militares en la Fortaleza Bastiani, un lugar perdido entre montañas altísimas, y asomado al desierto del Norte, por el que alguna vez atacarán los tártaros. pueblos enemigos del norte, a los que desde hace muchísimos años no se los ve.

Aquella antigua misión en el presente ha perdido interés por lo que la actividad militar se ha reducido a una rutina repetitiva, casi sin sentido, un mero trámite administrativo de cambios de guardia y protocolos de defensa sin ningún justificativo.

Drogo, como los otros militares que están allí, acepta –inclusive lo elige- vivir y consumir su vida en esa Fortaleza ya descuidada, aunque con buena comida como se menciona en la novela.

A pesar del detalle de la descripción de la fortaleza y del paisaje donde está enclavada, nos queda la sensación de estar ante un espacio difuso, inasible. Podría ser un paisaje alpino, pero esa ventana rodeada de montañas agudas frente a un desierto, que podría ser africano, nunca se siente como real, sino como algo casi imposible.

Tampoco la vida en la Fortaleza parece real: es cierto que la vida militar se muestra con detalle, y Buzzati es un buen escritor, pero nunca nos sentimos convencidos de que todo eso pase de verdad. La gente –como Drogo cuando llega o a la Fortaleza o cuando lo sacan enfermo, muchos años después, en su viaje final-, se mueve a caballo o en carroza, por lo que podría ser en el siglo XIX, pero eso es también parte de la vaguedad que instala la novela. Más bien, todo eso simboliza otra cosa: es una metáfora de cierto tipo de vida que a alguna gente – ¿a toda? – le pasa.

“No hay escenas felices, ni alegres, todo es rigor militar llevado al máximo extremo, que por momentos roza el absurdo.

Estos elementos hacen que la crítica coloque su obra en la misma línea de Kafka. Siempre hay un inocente solitario que es víctima del sistema. Ciudadanos K.

De planteamiento kafkiano, El desierto de los tártaros analiza en profundidad el tema de la postergación, el aplazamiento, la pasividad existencial del individuo, sin lucidez que le permita cuestionarse la posibilidad de estar equivocado. No se atreve a vivir el futuro, como si el tiempo no huyera de su lado, porque para él, ese futuro nunca llega.” (https://elplacerdelalectura.com/2013/02/el-desierto-de-los-tartaros-de-dino-buzzati.html)

Esta síntesis es buena, y, además nos lleva –como Borges- a Kafka.

Es real que la vida de Drogo nos deja esa sensación kafkiana: su vida transcurre –desde ese camino final a la fortaleza hasta su final, cerca de la edad del retiro, solo y enfermo-, sin nada que la haga, en alguna manera, valiosa.

Ya describí el ambiente de la Fortaleza, y esa vida repetitiva, con rutinas absurdas, que incluso llevan a que un guardia mate a otro por no dar una contraseña, también podría analizarse como kafkiana.

Quiero comentar un hecho que me parece relevante: la novela es de 1940, y ese contexto de guerra, después de que el mundo vivió la Primera Guerra –la Gran Guerra, la que iba a terminar con todas las guerras-, la crisis de 1929, la Guerra Civil española, terrible y cruel, y, finalmente, la Segunda Guerra Mundial, hacen que la desesperanza y el pesimismo invadan a la humanidad, y, por supuesto, a los escritores.

Por ejemplo, en Argentina, Alfonsina Storni y Horacio Quiroga (aunque este tenía una enfermedad terminal) se suicidan.

La realidad es que a lo largo de toda la novela sentimos que estamos frente a una realidad patética, melancólica e inquietante. Veamos el final:

“El cuarto se había llenado de obscuridad, sólo con gran esfuerzo se podía distinguir la blancura de la cama y todo lo demás estaba negro. Al cabo de poco saldría la luna.

“¿Tendría tiempo, Drogo, de verla o debería irse antes? La puerta del cuarto palpitaba con un crujido ligero. Tal vez fuera un soplo de viento, un simple remolino de aire de aquellas inestables noches de primavera. Tal vez fuese, en realidad, ella quien entrara, con paso silencioso, y ahora estuviese acercándose al sillón de Drogo. Haciendo fuerza, Giovanni levantó un poco el busto, se arregló con una mano el cuello del uniforme, echó otro vistazo afuera por la ventana, un brevísimo vistazo, para su última ración de estrellas. Después, en la obscuridad, aunque nadie lo viera, sonrió.”

Esta sonrisa, punto final de una vida dilapidada a la espera de la noticia de que, finalmente, llegan los tártaros, es uno de los pocos actos que significan una esperanza de que algo ha valido la pena.

Hay una situación semejante: en una excursión a la montaña para ver si había realmente enemigos, el Teniente Angustina se deja morir de frío, arropado solo con su capote en una posición que le recuerda algo a Drogo:

“Había, en una sala de la Fortaleza, un viejo cuadro que representaba el final del príncipe Sebastián. Mortalmente herido, el príncipe Sebastián yacía en el corazón del bosque, apoyando la espalda en un tronco, con la cabeza un poco abandonada hacia un lado, el capote cayendo en armoniosos pliegues; nada había en la imagen de la desagradable crueldad física de la muerte; y al mirarlo nadie se asombraba de que el pintor le hubiera conservado toda su nobleza y una suma elegancia.”

Y así describe el final de la vida del Teniente Angustina:

“Cuando el viento hizo una pausa, Angustina levantó unos centímetros la cabeza, movió despacio la boca para hablar, le salieron sólo estas dos palabras: «Mañana habría…», y después nada más. Dos palabras sólo, y tan débiles que ni el propio capitán Monti advirtió que había hablado.

Dos palabras, y la cabeza de Angustina se dobló hacia adelante, abandonada a sí misma. Una de sus manos yació blanca y rígida dentro del pliegue del capote, la boca consiguió cerrarse, de nuevo en sus labios fue formándose una sutil sonrisa.”

Se deja morir con la nobleza y el heroísmo que no tenían su triste vida de oficial en la Fortaleza.

Así se cierra el capítulo:

“Al renegar Monti, le respondió sólo, desde el precipicio negro, la voz del viento. «¿Qué querías decir, Angustina? Te has marchado sin terminar la frase; quizá era algo absurdo e insignificante, quizá una absurda esperanza, quizá incluso nada».

¿Alcanza esto para romper la sensación –mejor la certeza- de “la infinita postergación” que menciona Borges?

Tal vez para esa época terrible, lo fuera.

Repito la novela es una metáfora de la vida, en la que aparecen los más hondos problemas de la existencia humana: la seguridad como valor contrapuesto a la libertad (Drogo renuncia a la mujer por la que había sentido amor, para volver a encerrarse en la Fortaleza), la progresiva resignación ante el estrechamiento de las posibilidades vitales de realización, la frustración de las expectativas de hechos excepcionales que cambien el sentido de la existencia.

En este momento del comentario, siento que valió la pena la lectura.

Fue una inmersión en un micro mundo en el que se manifiestan vidas y sus modos de resolver la existencia.

Podrían parecer solo vidas grises y sin sentido, pero muchas vidas son así y, en las épocas de crisis existencial, pueden llegar a la conclusión de que la vida no vale la pena, ya sea que me deje morir, o me suicide, o, como Drogo, transcurra tristemente hasta el fin de sus días.

Esta es una época parecida, en la que cuesta encontrar motivos de esperanza para mantener la vida en alto.

Formar parte de este micro mundo durante la vida de Drogo me ayudó a visualizar el riesgo y las consecuencias de afrontar la vida con pasividad existencial, sin capacidad de plantearse alternativas, ni de tener el valor y la fuerza para realizar una vida mejor.

Tal vez esta sea la epopeya que menciona Borges.

Eso solo justificó la lectura.

Además, es una buena novela, brillantemente escrita, con un manejo excelente de los tempos de la vida de los personajes.

LÉANLA, Y DÉJENSE LLEVAR A ESE MUNDO, OPRESIVO EN MUCHOS MOMENTOS, ES UNA MANERA DE COMPRENDER MEJOR LA VIDA, DE AYER Y DE SIEMPRE.

#ELDESIERTODELOSTARTAROS #DINOBUZZATI

EL AVANCE DEL FASCISMO: SITUACIÓN Y ALTERNATIVAS

EL AVANCE DEL FASCISMO: SITUACIÓN Y ALTERNATIVAS

Encontré esta nota de abajo y me interesó el título: “El neoliberalismo es una de las fuentes del ascenso de las formas fascistas y autoritarias”.

https://www.eldiplo.org/notas-web/el-neoliberalismo-es-una-de-las-fuentes-del-ascenso-de-las-formas-fascistas-y-autoritarias/

Estoy muy atento a este tema del fascismo en la sociedad de hoy, porque creo que –mirando la realidad global y la nacional- es una amenaza para los proyectos democráticos que ha logrado duramente, en forma embrionaria en muchos casos, la humanidad.

Lo que resulta muy evidente es que, en esta tendencia hacia proyectos de derecha –con una gran gama de opciones-, es muy difícil hacer una caracterización que las agrupe razonablemente.

Hay una nota en Página 12 que es un buen ejemplo de lo que digo, es un conjunto de ensayos y entrevistas reunidos en el libro Neofascismo:

Intelectuales advierten sobre el avance de la extrema derecha  (https://www.pagina12.com.ar/426651-intelectuales-advierten-sobre-el-avance-de-la-extrema-derech?utm_source=FB&fbclid=IwAR2IoVjSWcNEZCQgsEBUGv4RVI79o-xTREBRvmxD71A3QZvqNZmCrSOOuw8)

Se lee allí:

“Un libro de reciente publicación reúne una serie de ensayos y entrevistas que tienen como protagonistas a intelectuales como Judith Butler, Chantal Mouffe, Alain Badiou, Alvaro García Linera, Noam Chomsky, entre otros. Se llama Neofascismo, un nombre que es poco preciso para definir el amplísimo arco de la extrema derecha actual, pero sirve para ofrecerle al lector un marco de inteligibilidad. Un punto de partida. Decir de Bolsonaro que es un “neofacho” puede ser una inexactitud en términos de teoría política, pero casi todo el mundo entiende de qué se está hablando.”

Es cierto lo que dice, pero establecer puntos de contacto que nos permitan una comprensión de la situación es muy complejo. Trump, Bolsonaro, el caso húngaro, Milei, por dar algunos ejemplos, expresan una gran gama de modos y pensamientos difíciles de agrupar con coherencia.

La misma nota lo sintetiza así:

“La extrema derecha global asume una doble condición, desconcertante, por cierto: es un cambalache y avanza. Frente a una izquierda o centro izquierda acomplejada, a la defensiva, liberalizada, las fuerzas más reaccionarias crecen en su autoestima y encarnan, para millones de personas en todo el mundo, una ilusoria idea de “progreso”. En sus amplias reden conviven la Biblia y el calefón: los hay globalifóbicos, anti musulmanes, euroescépticos, xenófobos, anti derechos de las minorías sexuales, pro LGTB, ultra católicos, cristianos evangelistas, anti establishment, veneradores de la liberalización total de la economía, etc. La tendencia mayoritaria refleja un cambio de paradigma respecto de la extrema derecha clásica: la cuestión racial va perdiendo peso frente a las más diversas formas de la llamada “batalla cultural”.”

Esa expresión “batalla cultural” es clave, porque esa amplitud –difusa, en más de un sentido- permite que toda esa diversidad aparezca con una consistencia que no es real, aunque eso no disminuya los riesgos que suponen la llegada de alguno/a de ellos/as al poder.

Inclusive es complejo precisar cómo va a seguir el proceso: Milei, que logró algunas importantes convocatorias, ha aumentado en pocos días un 10% su imagen negativa, aparentemente a causa de sus desaforadas, casi cercanas a lo delictivo, declaraciones.

Creo que mucho de esto se da porque esta aceptación de la derecha se monta en el descontento –real, pero también fogoneado por los medios que actúan en función de intereses corporativos y de baja política- que se manifiesta en un gran porcentaje de los países del mundo.

En la nota que mencioné primero, se lee, en relación con EEUU y el libro En las ruinas del neoliberalismo. El ascenso de las políticas antidemocráticas en Occidente, “Tenemos que pensar que la expresión “las ruinas” refiere a algo que ya está viejo pero que, sin embargo, no terminó. Uso el término “ruinas” porque aún estamos viviendo en el neoliberalismo, el neoliberalismo no ha terminado, pero está en un proceso de decadencia. Muchas cosas se están derrumbando o arruinando. En el aspecto económico, el neoliberalismo dispersó y dislocó a las comunidades, las regulaciones estatales desaparecieron y muchas empresas locales fueron sustituidas por empresas globales. Todo esto redundó en que millones de personas en todo el mundo empeoraron su situación, quedaron en la precariedad. Nunca, desde la Gran Depresión, la clase trabajadora estadounidense había estado en una situación de tanta debilidad y con un futuro tan complicado. Estas son las ruinas económicas del neoliberalismo.”

Entonces, si fracasan los partidos políticos en darnos una forma de vida justa y deseable, si “22 hombres tienen más dinero que todas las mujeres de África”, tipos como Milei, que nos ofrecen soluciones incomprobables y sin sentido pueden aparecer como una alternativa viable.

Si no, no se puede entender que haya gente que se embandere en la anulación del Estado, en momentos en que la pandemia ha demostrado que los Gobiernos estatales –y no las corporaciones- son los que han permitido empezar a salir de la mayor tragedia sanitaria que ha vivido la humanidad.

Resulta difícil de entender que se defienda la desaparición de los controles cuando las corporaciones internacionales han abusado de sus posiciones dominantes para enriquecerse escandalosamente y no dudan en, por ejemplo, desforestar el mundo para ganar dinero.

En realidad, esta “liberalización” –casi paradojalmente, la palabra libertad y sus derivados aparecen a cada rato- en realidad no es mucho más que una regresión a etapas superadas por la humanidad. Por ejemplo, los blancos del interior de EEUU temen que van a llegar a ser minoría –la tendencia es esa- y se defienden como en el “Far West”.

Hay un rasgo que atraviesa a estos movimientos: un anticomunismo visceral y violento. Esto es irracional, no estamos en los ’50, no hay casi comunismo, y no hay proyectos geopolíticos que tiendan a establecer esta ideología en el mundo.

El mundo es capitalista, y sí hay proyectos de poder geopolítico, como el de la OTAN, o China, pero no tiene sentido utilizar –o darle valor- al anticomunismo como una bandera de lucha. Lo que sí está claro que esta idea ha sido fogoneada también desde más de un lugar.

Frente a esta situación, creo que es central que, quienes creemos en avanzar hacia un mundo más justo, con acceso a los derechos del hombre que permitan una vida que merezca llamarse así, tenemos que pensar en qué haremos para no seguir perdiendo frente a los poderes concentrados de las corporaciones y su aparato de comunicación.

En la primera entrevista, Wendy Gago responde a las siguientes preguntas:

“En el libro hablás de alimentar perspectivas de izquierda, ¿cómo podría repensarse una noción de libertad que no quede conjugada en términos de una libertad ingenua o rápidamente capturada en términos liberales y que, tampoco, sea absorbida por la idea de libertad que el neoliberalismo ha logrado acoplar con la de seguridad?

¿Cuál sería, entonces, la forma de libertad capaz de escapar a estas dos?

Lo más importante para lxs estadounidenses –y no creo que sea necesariamente el mismo desafío que afrontan brasileñxs, argentinxs o chilenxs, porque ustedes tienen una tradición más robusta en materia de socialismo y de democracia social, tanto en términos intelectuales, como en un nivel más popular– es que la izquierda pueda explicar y hacer circular, en términos muy sencillos, una noción de libertad que conecte con el corazón del socialismo. Una noción de libertad que incluya ser libres de carencias, ser libres de la desesperación y de la precariedad, ser libres del desamparo de no tener vivienda. “Libertad de”, pero también “libertad para”: libertad para realizar nuestros sueños, y no solo sobrevivir; libertad para elegir, no simplemente abortar o con quién dormir –que es importante–, sino también libertad para construir vidas, construir comunidades y mundos en los que todos queramos vivir. Si no trabajamos inmediatamente en la resignificación de la libertad, para hacer de ella un concepto que afirme las visiones de la izquierda, para alejarla de esa clase de iteración libertaria, agresiva, antisocial y antiestatal, perderemos esta batalla.”

La investigadora va más allá, y propone estrategias de acción política y social para ganar la batalla:

“Los movimientos sociales de izquierda, los populismos de izquierda no pueden permitir que toda la energía de los movimientos sociales sea desviada hacia política legislativa y electoral, donde sería neutralizada y diluida. En lugar de eso, los movimientos tienen que volver a las calles, tienen que volver a la organización y a organizar a la gente que todavía no participa. Por ejemplo, la población latinx a lo largo de la frontera de Texas, que apoyó fuertemente a Trump –en parte, porque son familias de segunda y tercera generación que, en muchos casos, trabajan para ICE, nuestra agencia de deportación, o son emprendedores, o tienen negocios por cuenta propia– fue organizada y movilizada por el Partido Republicano, apelando a la idea de libertad, a valores sociales conservadores y al miedo a lo que los demócratas les iban a hacer. Mientras tanto, los movimientos sociales y el Partido Demócrata ni siquiera se les acercaron. Los movimientos sociales necesitan crecer, tienen que salir de sus burbujas, salir a organizar. Hablo de la organización convencional, del tipo de organización que sale de Facebook y de las redes sociales y va al encuentro de los seres humanos en sus barrios, en sus casas, en sus comunidades, donde éstas personas viven y, movilizándolas por mundos mejores, se vuelve parte de esas comunidades. Si esto no pasa, los movimientos sociales seguirán siendo un estímulo eficaz para la política electoral, pero no van a tener realmente poder para hacer valer sus demandas, ni van a crecer más allá de la población básicamente urbana a la que ya llegan hoy.”

Esto vale, aunque no sea la única posibilidad de acción política, y lo hemos visto en Chile. Sería impensable que Boric hubiera llegado a la Presidencia y se hubiera avanzado en la reforma constitucional, sin la lucha –dura y sangrienta- que dio el pueblo chileno en las calles.

Ahora bien, el ejemplo de Chile sirve también para demostrar lo que dije antes: las calles sirvieron para llegar al Gobierno, pero no alcanzan para gobernar: ahora es la política la que debe consolidar un poder rodeado de acechanzas de los fuertes sectores de la derecha chilena, con sus apoyos extra nacionales.

Hay que derrotar al fascismo, cualquiera que sea su versión, con militancia, organización social y acción política.

Esto vale para Argentina, aunque estemos en medio de situación muy crítica, pero llena de posibilidades hacia adelante:

  • el manejo de la pandemia (aunque hay que lograr que los cuatro millones de argentinos/as que tienen una sola dosis se vacunen);
  • la recuperación económica que ha hecho crecer el empleo (aunque la pobreza amplificada por la inflación sea terrible aún);
  • el desarrollo científico tecnológico que nos permite crecer, y producir elementos para mejorar la vida y la economía de nuestro país, y también exportar productos de alto valor agregado;
  • la disponibilidad de riquezas naturales: alimentos, combustibles, minerales altamente requeridos en el mundo de hoy (esto se valoriza más con lo del punto anterior);
  • los avances en el reconocimiento y desarrollo de políticas adecuadas de los Derechos Humanos, tanto individuales como sociales (a pesar de todo, somos un país de avanzada en este tema);
  • las organizaciones de la sociedad, muchas surgidas por las crisis, como la del 2001, y que son garantía de que hay ámbitos de la vida que tendrán que ser respetados, inclusive por los Gobiernos.

Gago desarrolla algo que ya hemos mencionado: el fascismo medra en el desencanto social.

“Porque muchas de estas personas de las que he estado hablando, que viven en la precariedad, sienten que la libertad es lo único que les queda, es lo único que creen tener. Se sienten abandonadas y desechadas; con tantas cosas que pasan en el mundo, se sienten bombardeadas por poderes que no comprenden; sienten que son objeto de desprecio por parte de un mundo más sofisticado; y se aferran a eso que llaman libertad, pero nosotrxs tenemos que resignificar esa libertad. La libertad tiene que cifrar no solo solidaridad social y bienestar social, sino también la capacidad de vivir vidas en un ambiente sostenible y protegido que hoy está en un tremendo peligro. Este es el modo en que nos concierne la libertad.”

Esa sensación de precariedad es muy contagiosa, y los medios la aumentan persistentemente: recordemos la cantidad de notas y entrevistas relacionadas con la gente que se va o quiere irse de país. Tal vez hayan disminuido un poco ahora, porque están dedicados a la escasez de gasoil, pero es difícil para nuestra clase media urbana mantener la esperanza con este bombardeo de noticias desalentadoras.

No hablo que se escondan los problemas, pero también pasan cosas positivas en nuestro país y en el mundo, y conocerlas ayudaría a sobrellevar la dura realidad argentina.

La lucha contra el fascismo y el neoliberalismo que le ha abierto –y lo sigue haciendo- el camino al fascismo, es una lucha por un humanismo contemporáneo que asuma todos los avances de la humanidad y proponga una vida mejor, más igualitaria y justa, para la mayoría de las personas.

TENEMOS QUE TENER UN LUGAR EN ESA DURA LUCHA, SI ES POSIBLE EN LA PRIMERA LÍNEA DE COMBATE, PORQUE NOS JUGAMOS TODO: LO QUE TENEMOS Y LO QUE NOS FALTA.

#neoliberalismo # fascismo

LA ESQUINA A MITAD DE CUADRA DE LUIS ALFREDO VILLALBA POR ADOLFO ARIZA

LA ESQUINA A MITAD DE CUADRA DE LUIS ALFREDO VILLALBA POR ADOLFO ARIZA

Esta entrada requiere una introducción distinta porque en ella se da una situación particular y original.

Fui a la Librería García Santos a consultar si tenían un libro que quiero comentar (El Dilema Humano de Joan Cwaik). Se lo consulté a Pilar García Santos, que estaba charlando con una persona a la que no conocía. Mientras Pilar iba a ver si tenía el libro, me puse a hablar con ella. Durante la charla, comenté mi actividad en este blog, y mi interlocutor me ofreció regalarme un libro, porque le interesaba que lo leyera y comentara. Por supuesto, acepté el ofrecimiento porque siempre apoyaré a los autores locales, y me pareció un gesto muy valioso.

La persona es Luis Alfredo Villalba y el libro, La esquina a mitad de cuadra.

“Luis Alfredo Villalba nació en Mendoza en 1939. Es poeta, narrador y guionista. Escribió y dirigió Fiestas de la Vendimia nacionales y departamentales. Es docente de cine. Realizó guiones y montaje de largometrajes experimentales.”

“Publicó su primer cuento en Los Andes, en el año ’66, con el apoyo de Antonio Di Benedetto. “A lo largo de mi vida he hecho búsquedas personales apartándome de las reglas rígidas de los géneros”, reflexiona.” (https://www.losandes.com.ar/foto-360-luis-villalba-escritor/)

Estos dos párrafos me parecen muy importantes para empezar a comprender la novela. No es trivial este interés por nuestra Fiesta de la Vendimia y por el cine. Es más, en alguna entrevista dijo que después de ver por primera vez el Acto Central se propuso dirigirla alguna vez, como lo hizo.

El formato de la Fiesta y el del cine marcan su modo de escribir literatura y de asomarse a la vida.

Después de entregarme la novela, me dijo:

-Esta es una novela surrealista.

Me llamó la atención esta afirmación, porque sentí que suponía una síntesis grande y profunda.

Según Wikipedia; el surrealismo “fue un movimiento cultural desarrollado en Europa tras la Primera Guerra Mundial, influenciado en gran medida por el dadaísmo. La RAE lo describe como “movimiento artístico y literario que intenta sobrepasar lo real impulsando lo irracional y onírico mediante la expresión automática del pensamiento o del subconsciente.

El movimiento es conocido por sus artes visuales y su escritura mezcladas a una imaginación inusual. Los artistas pintaban imágenes desconcertantes e ilógicas, a menudo con una precisión fotográfica, creando extrañas criaturas de objetos cotidianos y desarrollando técnicas pictóricas que permitían desvelar el subconsciente. El objetivo era, según André Breton, “convertir las contradicciones de los sueños y la realidad en una realidad absoluta, una súper realidad”.”

El término lo usó por primera vez por Guillaume Apollinaire en 1917, aunque André Breton es la figura central del Movimiento.

He introducido esta descripción del movimiento porque me parece que en él se encuentra mucho de lo que se manifiesta en las búsquedas del autor y en la novela.

Por ejemplo, fue un movimiento revolucionario, que en muchos de sus representantes se acercó al comunismo y al anarquismo.

Del dadaísmo tomó técnicas de fotografía y cinematografía, llevó el concepto del collage a la creación de objetos, sin importar la congruencia. También se manifiesta en la literatura, y, específicamente, en la novela de Villalba

Se deshizo de la tradición cultural, tanto en los contenidos como en lo formal, y creó libre y disruptivamente.

Esto también se manifiesta en la novela.

En efecto, es una novela surrealista. Tengamos en cuenta que, si bien no se prolongó mucho temporalmente, el surrealismo influyó en la obra creativa de varios creadores, como Dalí, Picasso, Frida Kahlo (“Yo no pinto sueños… pinto mi realidad”, dijo ella). En Argentina, Cortázar y Alejandra Pizarnik recibieron su influencia, aunque solo fuera en ciertos momentos de su evolución literaria.

En la entrevista de arriba, se lee:

“El absurdo y el contrasentido es, según Luis, el camino más lúcido para abrazar una realidad. “La mentira del Realismo hizo creer que puede existir un orden. Pero sólo existe el caos”. Por eso, su libro ejerce la fascinación de las paradojas.”

Villalba valoriza el arte sobre todo lo demás: la filosofía, la ciencia, la religión (“una fantasía”, la llama). Es lo que permite crearse a uno mismo.

Prefiere ser un cómico de la legua (“comediante nómada que, en el Renacimiento y durante el Siglo de Oro español, solo o formando pequeñas compañías, hacía sus representaciones en pequeñas poblaciones de un circuito rural que recorría a pie, en caballerías o carros. El nombre de esta forma de teatro itinerante tuvo su origen en la naturaleza trashumante de los cómicos y más concretamente en la obligación por ley de acampar a una legua de la población en la que iban a actuar”. (Wikipedia)), que un bufón del rey, porque aquel puede mirarse “en la mirada del otro”, es la verdadera manera de verse, de verdad y en lo profundo.

Prefiere el cine a la literatura, porque en aquel cabe toda la dimensión humana, en todos sus aspectos, es “el sonido y la furia”.

No importa que no haya relato, son unidades de espacio-tiempo, fragmentos relacionados aleatoriamente (decoupage prefiere llamar a este modo de construir la realidad, que es construir con recortes – ¿se acuerdan del collage?)

Así es la novela (de paso la novela es un personaje más, que quiere conducir su propia escritura y que discute con el escritor, que también es un personaje).

Por supuesto, tiene muchos elementos autobiográficos.

No he incluido fragmentos de la novela porque creo que es difícil de presentarla de esa manera: hay que leerla toda, lo que no es sencillo. Ayuda mucho entender lo que he desarrollado más arriba, o sea, no intentar comprenderla de los modos que tenemos asumidos como los correctos.

Hablando del cine –o de la vida, que es lo mismo-, dice que hay que romper todo para llegar a la verdad de las cosas, pero eso duele, pero es la única manera de ser feliz de verdad.

Claro que es una novela surrealista.

Así la presenta la entrevista de Los Andes: “La esquina a mitad de cuadra”, un libro que él concibe como un film materializado en la escritura. “Nunca se termina de contar todo. La anécdota más pequeña es insondable”.

Una novela película.

LÉANLA. VÉANLA.

LA MORAL HUMANA ESTÁ REZAGADA A LOS AVANCES TECNOLÓGICOS

LA MORAL HUMANA ESTÁ REZAGADA A LOS AVANCES TECNOLÓGICOS

Había leído la opinión de Noam Chomsky a que alude Zaffaroni en https://www.pagina12.com.ar/422407-raul-zaffaroni-la-moral-humana-esta-rezagada-a-los-avances-t.

Conozco el pensamiento de Chomsky, y me interesó la recuperación de Zaffaroni porque tiene que ver con un tema –me he dedicado mucho a lo tecnológico- sobre el que he reflexionado más de una vez: la distancia entre la evolución tecnológica de la humanidad y su capacidad para usarla para que este sea un mundo mejor.

Sobre el tema de la guerra Rusia-Ucrania hay demasiado escrito y dicho, sobre todo porque el mayor porcentaje es relato falso y sesgado (para el lado que sea) propio de esta guerra híbrida –un concepto que fue utilizado por primera vez a principios de los años 2000, y que consiste en una estrategia (o varias) de confrontación que no pasa necesariamente por un combate de tipo militar- en la que los medios de comunicación y las redes sociales desempeñan un rol central. Por lo tanto, solo mencionaré mis conclusiones, que son previas a la lectura de la nota.

Esta invasión –que tiene un largo proceso previo- es una cabal demostración de que la humanidad no ha superado a la violencia bélica como modo de resolver diferencias geopolíticas (la lista de conflictos armados sucedidos es muy larga y sobra para demostrar lo que digo).

Hay una afirmación muy conocida: “La guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios” (ensayo de Carl von Clausewitz (1832)), que se podría analizar también en el sentido de que llegar a ese instrumento político que significa violencia, destrucción, muerte, desplazamiento de poblaciones civiles y todo lo que conocemos en demasía, demuestra el abandono de otros instrumentos como la negociación, el diálogo, y los acuerdos propios de la etapa de la historia humana que se supone que estamos viviendo.

O sea, demuestra un fracaso y un retroceso en épocas de desarrollos científicos, tecnológicos, aun espirituales, que no impiden que el hombre siga siendo básicamente un cavernícola. Nuestro inconsciente, nuestra mente más antigua, se sigue manejando con las reacciones básicas de sus inicios: pelear (si cree que puede imponer su fuerza); huir (si no), reproducirse, alimentarse (de eso depende la sobrevivencia de la especie).

Ahora bien, este análisis es válido para la guerra Rusia-Ucrania, pero también para todas las intervenciones de la OTAN, como las de las guerras de Kosovo, Afganistán y Libia. No hay diferencia, pero si vemos el enorme despliegue propagandístico y las baterías de medidas tomadas contra Rusia por la OTAN con la complicidad de organismos internacionales de los que se podría esperar una actitud objetiva tendiente a buscar paz y armonía internacional y no apoyar a uno de los bandos.

Esta situación en las relaciones geopolíticas de los hombres (y mujeres) no es muy distinta de lo que vemos en niveles más limitados en la sociedad, y en las mismas relaciones personales.

Junto con la enorme evolución tecnológica y científica de la humanidad, cuya velocidad de transformación se acelera cada vez más, vemos una enorme degradación del mundo: en lo social, hambrunas, pueblos que emigran buscando una mínima calidad de vida; en el medio ambiente que avanza casi inexorablemente al colapso; en lo económico, con corporaciones cada vez más concentradas y poderosas a las que solo les interesa la ganancia material.

No es muy factible que las minorías dirigenciales que han hecho todo lo posible para que estemos en esta situación, cambien por sí mismas. Si tuvieran las condiciones para ser mejores, lo serían.

Es cierto que hay muchas personas que rechazan este estado de cosas y reclaman –incluso luchan- un mundo mejor.

El Papa Francisco ha hecho grandes esfuerzos para denunciar estas injusticias (sus Encíclicas, Laudato Si, Lumen Fidei y Fratelli tutti son documentos claros y trascendentes).

Pienso que debería darse un cambio de actitud social para encontrar alguna salida a esta situación. Hoy un enorme sector de la sociedad que acepta este estado de cosas sin lucha, sin buscar información que revele los crímenes de lesa humanidad que se comenten, sin intentar agruparse con quienes buscan lo mismo, sin generar líderes sociales y políticos que encabecen movimientos en direcciones distintas de lo que se da hoy.

Justamente, decidí escribir esta entrada para hacer un aporte en búsqueda de un mundo mejor. Es cierto que parece ingenuo creer que una nota en Internet puede significar algo en la lucha contra los enormes poderes que gobiernan el mundo, pero esa actitud derrotista sería aceptar que no hay opción, que el mundo está perdido (hay un grado de exageración, pero no tanta).

ES LA DECISIÓN PERSONAL QUE HAY QUE TOMAR, YO LA HE TOMADO, Y QUIERO COLABORAR CON QUE OTROS HAGAN LO MISMO.

Una reflexión sobre el análisis de Noam Chomsky

Raúl Zaffaroni: “La moral humana está rezagada a los avances tecnológicos”

El exjuez de la Corte Suprema de Justicia trazó un paralelismo entre la guerra en Ucrania y la primera guerra mundial. 

18 de mayo de 2022 – 09:05

https://www.pagina12.com.ar/422407-raul-zaffaroni-la-moral-humana-esta-rezagada-a-los-avances-t

En su columna semanal en AM750 Raúl Zaffaroni reflexionó sobre las últimas declaraciones del pensador Noam Chomsky que analizó la guerra en Europa, el rol de los Estados Unidos y el futuro de la humanidad y trazó un paralelismo con lo que le dijo Hipólito Yrigoyen a Herbert Hoover cuando se inauguró la primera comunicación telefónica entre Washington y Buenos Aires.

En una entrevista que fue publicada esta semana, el lingüista, filósofo y politólogo estadounidense criticó la política externa de los Estados Unidos y su participación en las distintas guerras.

En ese sentido, Chomsky realizó dos clasificaciones sobre los responsables de las relaciones exteriores norteamericanos. Por un lado, habló de los negociadores; y por el otro lado, de los desangradores. “Hoy los desangradores ocupan puestos máximos”, sentenció el pensador.

Luego, Chomsky sostuvo que Estados Unidos no quiere una salida diplomática en el conflicto bélico entre Ucrania y Rusia y advirtió que está situación abre la puerta a la guerra nuclear. Por este motivo, el filósofo y politólogo consideró que la guerra hizo que la humanidad viva un retroceso en “las pocas y limitadas medidas” que se habían tomado para la protección del medioambiente.

“Es probable que la humanidad se vaya por el lado de una muerte lenta, por medio de envenenamiento del planeta. La esperanza de que haya un mundo habitable requiere que dejemos de usar combustibles fósiles y avanzar con firmeza hacia su propia eliminación. El efecto de la guerra actual es poner fin a las de por sí limitadas iniciativas existentes, y de hecho revertirlas y acelerar la carrera hacia el suicidio”, expresó Chomsky.

El pensador norteamericano dijo que esta “carrera hacia el suicidio” comenzó a verse con claridad en agosto de 1945 cuando Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima.

Según Comsky, ese día aportó dos lecciones: por un lado, que la inteligencia humana, en su gloria, se acercaba a la capacidad de destruirlo todo, y segundo la capacidad moral humana iba muy rezagada a los avances tecnológicos.

“Lo que señala Chomsky es sumamente interesante y preocupante. La alta inteligencia técnica no va pareja con el progreso moral de la humanidad”, reflexionó Zaffaroni.

La primera comunicación telefónica entre Hipólito Yrigoyen a Herbert Hoover

Tras repasar las declaraciones de Chomsky, el exjuez de la Corte Suprema trazó un paralelismo entre el pensamiento del pensador norteamericano y el presidente argentino Hipólito Yrigoyen.

Para eso recordó lo que Yrigoyen le dijo a su par estadounidense Herbert Hoover en la primera comunicación telefónica entre Buenos Aires y Washington que se realizó el 30 de abril de 1929, después de la primera guerra mundial.

En esa comunicación, Hoover ponderó al teléfono como una tecnología que iba a facilitar la comunicación y la unión entre los países. Yrigoyen, con cierto escepticismo, le respondió que para él la uniformidad del pensar y sentir humanos no debía afirmarse en los adelantos de las ciencias exactas y positivas, sino en los conceptos que, como inspiraciones celestiales, deben constituir la realidad de la vida.

“Cuando creíamos que la humanidad estaba completamente asegurada bajo sus propias garantías morales fuimos sorprendidos por una hecatombe tal que nada ni nadie podía referirla en toda su magnitud”, dijo Yrigoyen refiriéndose a la primera guerra mundial.

“Ante semejante catástrofe era justamente imperativo creer que sobre ella recaería la más profunda condenación señalando el renacimiento de una vida más espiritual y más sensitiva. Por lo que sintetizo esta grata conversación reafirmando mis evangélicos credos de que los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos y en común con cierto reconstruir la labor de los siglos sobre la base de una cultura y una civilización más ideal, de más solidad confraternidad y más en armonía con los mandatos de la divina providencia”, agregó el presidente argentino.

“Se mantiene aquella observación de Yrigoyen. Avanzamos tecnológicamente pero no avanzamos como humanos a la misma velocidad. Estamos atrasados en eso”, completó Zaffaroni.

INFOCRACIA DE BYUNG-CHUL HAN POR ADOLFO ARIZA

INFOCRACIA DE BYUNG-CHUL HAN POR ADOLFO ARIZA

Este libro no es una novela, como las que vengo trabajando en mis entradas. Lo mencionó Alejandro Bercovich en Brotes verdes por C5N, y lo compré porque es un tema que siempre me interesó.

“Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han) (Seúl, 1959) es un filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín. Escribe en alemán y está considerado como uno de los filósofos más destacados del pensamiento contemporáneo por su crítica al capitalismo, la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia.” (Wikipedia)

Es un pensador interesante. Tiene varios libros, además de muchos otros escritos. Les comparto algunos títulos, que muestran los temas –muy centrales- que aborda:

La sociedad del cansancio

La sociedad de la transparencia

La expulsión de lo distinto

Psicopolítica

La agonía de eros

En el enjambre

El aroma del tiempo

La salvación de lo bello

Es un libro pequeño, y me pareció una buena lectura para esta época en que estamos viviendo en una coctelera de información y hechos de los cuales solo tenemos versiones sesgadas y/o parciales, y/o falsas.

Tratar de entender nuestro mundo me parece clave, a pesar de lo difícil que sea, para intentar sobrevivir en todos los sentidos en momentos en que los riesgos de fin de nuestro mundo conocido parecen –son- reales y no imaginarios.

El subtítulo que leemos en la tapa es muy directo: La digitalización y la crisis de la democracia.

En la contraportada hay frases como las de abajo, debajo de un título terminante: “El régimen de la información es una nueva forma de gobierno.”

“Hoy la digitalización también afecta a la esfera política y provoca graves trastornos en el proceso democrático. Las campañas electorales son guerras de información que se libran con todos los medios tecnológicos y psicológicos imaginables.”

Se analiza el uso de los bots y los trolls, y toda la parafernalia con que cuenta el capitalismo, los partidos políticos y los medios de información para que creamos en cosas que no son verdad, inclusive involucionando de los relatos a solo información.

Los argentinos conocemos esto porque acá, como en otros lugares, se usaron estos recursos como estrategias electorales exitosas porque Macri llegó a la Presidencia de la Nación, tal vez no solo por ellas, pero que fueron centrales en ese proceso.

Una lectura atenta del libro nos ayudaría a entender los porqués de este enorme poder que sigue creciendo. Esa comprensión me parece fundamental para tratar de determinar qué podríamos hacer como ciudadanos expuestos y casi indefensos frente a lo que Byung-Chul Han llama “régimen de la información”.

Así lo define el filósofo coreano:

“Llamamos «régimen de la información» a la forma de dominio en la que la información y su procesamiento mediante algoritmos e inteligencia artificial determinan de modo decisivo los procesos sociales, económicos y políticos. A diferencia de régimen de la disciplina, no se explotan cuerpos y energías, sino información y datos. El factor decisivo, para obtener el poder no es ahora la posesión de medios de producción, sino el acceso a la información, que se utiliza para la vigilancia psicopolítica y el control y pronóstico del comportamiento. El régimen de la información está acoplado al capitalismo de la información, que hoy deviene en un capitalismo de la vigilancia y que degrada a las personas a la condición de datos y ganado consumidor.” (Infocracia La digitalización y la crisis de la democracia, Buenos Aires, Taurus, 2022. El régimen de la información, p.9)

Es bastante terrible la lectura de las conclusiones del filósofo; mucho más, por la conciencia que tenemos de que, en gran manera, son verdad, y que lo único que tenemos como arma de defensa es la posibilidad de desarrollar conciencia para colaborar en la conformación y crecimiento de una masa crítica de ciudadanos que contrarresten en sí mismos y en su entorno los efectos de la acción de este “capitalismo de la información”.

A riesgo de que piensen que he caigo en el tremendismo (justificado por lo tremendo de la situación), voy a agregar otra cita que dimensiona el mundo en que vivimos.

“Un nuevo nihilismo se extiende en nuestros días. No se debe a que las creencias religiosas o los valores tradicionales estén perdiendo su validez. Ya hemos superado ese nihilismo de los valores que Nietzsche anunció con expresiones como «Dios ha muerto» o la «transvaloración de todos los valores». El nuevo nihilismo es un fenómeno del siglo XXI. Es fruto de las distorsiones patológicas de la sociedad de la información. Se alza cuando perdemos la fe en la propia verdad. En la era de las fake news, la desinformación y la teoría de la conspiración, la realidad y las verdades fácticas se han esfumado. La información circula ahora, completamente desconectada de la realidad, en un espacio hiperreal. Se pierde la creencia en la facticidad. Vivimos en un universo desfactificado. Junto con las verdades fácticas desaparece también el mundo común al que podríamos referirnos con nuestras acciones.” (Op. Cit., La crisis de la verdad, p.71-72.)

Tal vez haga falta cierto conocimiento y comprensión filosófica (que yo no tengo) para entender acabadamente el planteo del libro, en el que se cita a Foucault, Arendt, Habermas, Postman. Conozco a esos autores solo por sus nombres y por citas, pero creo que pude entender razonablemente el texto (lo que no es poco, dada mi intrínseca dificultad para enfrentar los textos filosóficos).

Por eso, no dudé en incluir este libro en mis entradas. La situación del mundo de hoy, y su involución creciente (concuerdo con el coreano), justifica todo el esfuerzo posible para comprender esa realidad que mucha gente ni sospecha, mientras vive alegremente sin cuestionar nada, creyendo que esta banalidad y superficialidad son buenas y que hay que acomodarse a ellas.

PUES NO, HAY QUE REACCIONAR, HAY QUE DESARROLLAR ESTRATEGIAS PROPIAS, HAY QUE JUNTARSE CON GENTE PARA CHARLAR DE ESTE PROBLEMA.

HAY QUE USAR LAS REDES PARA COMPARTIR VERDADES, DENUNCIAR LAS FAKE NEWS.

NO TENER MIEDO DE LO QUE DIGAN, AUN DE LAS AGRESIONES, PORQUE ES PROBABLE QUE LAS HAYA.

ASÍ SEA.

TÚ ERES PARA MÍ DE JOSÉ NIEMETZ POR ADOLFO ARIZA

TÚ ERES PARA MÍ DE JOSÉ NIEMETZ POR ADOLFO ARIZA

“Magistralmente escrita, y al ritmo de un thriller sexual, la historia crece en cada página alimentada con la prolífica imaginación de su autor, un docente de 56 años, licenciado en Letras que vive en General Alvear, donde tiene una librería.”

“Me gustaría escribir como Alex de la Iglesia filma y esta historia sale de esa falta absoluta de límites que propone Alex de la Iglesia” (https://www.telam.com.ar/notas/201812/317655-jose-niemetz-cultura.html)

Y así es esta historia de desmesura que le permitió a José Niemetz ganar el Premio Clarín Novela 2018.

En este caso mi lectura ha tenido matices diferentes de lo que me ha sucedido con otras novelas que he comentado:

El autor es Licenciado y Profesor en Literatura, egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, como yo, aunque con Planes de Estudio diferentes;

Es mendocino como yo (alvearense, nacido en 1962). Claro que General Alvear, ese Departamento sureño de Mendoza, bastante pampeano, es diferente de la vida en el oasis norte: es muy conservador (como todo el sur mendocino), tanto que, después del orgullo inicial (lo recibieron casi como al ciudadano ilustre de la película de Cohn y Duprat), cuando leyeron la novela, algunos le retiraron el saludo;

Una diferencia es que yo leí siempre, desde que mi viejo me enseñó a leer antes de comenzar la Primaria. En cambio, él tuvo otra trayectoria: “Sin embargo, Tú eres para mí es su primer libro publicado. ¿Por qué recién ahora, a los 57 años? “Yo no fui el alumno que leía”, confiesa. El niño que le daba cuerdas a su imaginación con kilos y kilos de literatura no era él. “Lo único que quería era jugar en la Primera de Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Era mi gran sueño. Pero bueno, era un patadura horrible y no tenía ninguna chance de jugar”, bromea.” https://www.infobae.com/cultura/2019/06/07/jose-niemetz-escribo-lo-que-no-puedo-vivir/

Hoy da clases de Literatura en la Universidad Champagnat y es dueño de la librería Había una vez en General Alvear.

En la misma entrevista leemos:

“—¿Cuándo llega, entonces, la literatura a tu vida?

—Yo descubro la literatura en la dictadura. Yo cumplo 14 en el 76, cuando comienza la dictadura. Justamente mi cumpleaños es el 24 de marzo y hay una marca fuerte ahí. En el 76 hubo mucho miedo en mi casa, en mi familia, en mi grupo. Había una represión muy grande en mi escuela. Y siento que me refugié mucho en la lectura. Mi vieja fue una gran lectora, una mina que leyó de una manera impresionante durante años y años. Cuando yo tenía 15, 16 años empecé muy de a poquito a leer.”

Claro, las diferencias de épocas son enormes: lo primero que me acuerdo de la vida política de Argentina son las marcas de los tiros frente a la Plaza Independencia en 1955 cuando ocurrió el golpe militar, aunque ambos sean hitos semejantes del proceso que terminó en 1983.

Como él, soy básicamente un lector. Así lo expresa Niemetz: “Tal vez haya una etiqueta que engloba a todas: lector. De hecho, esa es la razón por la cual transformó esta historia en una novela. “Porque es mi género predilecto como lector —sentencia—, porque básicamente soy eso: un lector.”

Otro hecho –extraño, casi- es la reacción que me provocó el primer intento de lectura, el año pasado.

La novela es el diario de una gorda, desde su niñez hasta el final de sus días. Su insensibilidad –el modo que encontró para sobrellevar el trato (mejor, el no trato) de su madre o el bullying escolar y social- y la perversidad de los hechos narrados, me hicieron dejar de leerla porque estaba en una etapa emocional medio complicada. Después –ahora- me dio vergüenza y la terminé.

Es cierto que los temas de terror, tanto en la lectura como en películas, nunca me han atraído porque me produjeron miedo desde niño, pero la lectura de Tú eres para mí me hizo, por su intensidad narrativa, convivir con una tremenda vida como la de Estela, y la de su madre y su abuela, llenas de perversidades sexuales –no solo la de la protagonista- y de producción y uso de pócimas y venenos, para sanar, enloquecer y matar.

Hay muchas cosas adentro de la novela, en general, autobiográficas, ya sea porque tienen que ver con experiencias del autor (la gordofobia, por ejemplo, no por él, sino por el padre o lo que vio en la escuela) o por temas que le interesaron para llevarlos a la literatura. En la misma entrevista de Infobae dice: “Esto claramente tiene que ver con mis gustos —continúa Niemetz, con la oreja apoyada en su celular— y en descubrir los placeres y los monstruos que nos habitan. Creo que uno escribe, al menos en mi caso personal, lo que de alguna forma no puede hacer en la vida consciente, en la vida cotidiana, en la vida diurna, y de alguna manera tenemos que soñarlo o lo tenemos que escribir. Supongo que escribo lo que no puedo vivir. Creo que hay algo de esto. El tema de la oscuridad, de lo sombreado, de lo horroroso, de lo siniestro que me atrae profundamente tanto como lector como escritor.”

La novela se desarrolla en una ciudad no identificada, y concretamente en un vivero familiar que contenía un sector secreto llamado Huerto Bendito, donde la madre (cuando no estaba viajando por todo el mundo buscando hierbas, raíces y substancias extrañas, usadas en la brujería y la hechicería) y la abuela se sumergían y no salían durante mucho tiempo.

Ese vivero, del que no sabemos todo lo que contiene, es el ámbito misterioso y terrible de la vida de Estela, obesa y asesina.

Es difícil hablar de la novela sin spoilers, pero trataré de encontrar el equilibrio entre el vértigo narrativo y original de la novela –cuya lectura recomiendo- y no anticipar los hechos narrados de este thriller intenso que nos deja sin aliento más de una vez.

Este lector que es Niemetz escribe de “mis propios fantasmas, de mis obsesiones, de mis miedos y de mis preocupaciones por la discriminación que sufren muchas minorías, como por ejemplo los obesos.”

Esas preocupaciones por las injusticias lo han llevado a ser candidato a Concejal en las PASO por el Partido Justicialista.

Niemetz lo explica así en la misma entrevista:

“Es que mi candidatura no surge de la nada. Yo no tengo militancia partidaria pero sí en los Derechos Humanos, en la educación pública, he hechos clases públicas, he estado siempre en las marchas del 24 de marzo. Todo el mundo sabe quién soy, lo que pienso, entran en Facebook y está.”

La novela está llena de elementos autobiográficos como este, con mayor o menor peso narrativo, pero que colaboran con que el lector nunca sepa lo que va a venir, aunque si miramos –al final de la novela- el camino seguido, vemos que todo confluye en el camino de Estela hacia “fusionarse en todo” en el desenlace.

Estela llega a ser ese personaje terrible porque fue una víctima, pero sale de esa victimización, por un camino de perversidad sexual y crímenes, del cual dice Niemetz en la entrevista de Télam citada antes:

“Ella decide ser la gorda que ve en el cuadro Las jardineras, de Botero, y entonces muestra arrogancia y orgullo de sí misma. Cuando ve esa imagen del cuadro dice: ahí descubrí la gorda que yo quería ser. Es una gorda que va empoderándose de a poco y descubre en el crimen el placer y su forma de vivir y ser feliz.”

Me llamó la atención que, en el contexto de la novela, no sentí rechazo por Estela, sino que la comprendí, consciente de su destino inevitablemente trágico, pero casi glorioso.

Otros elementos autobiográficos en la novela, además de los mencionados antes, son la fuerte relación con las plantas que tiene relación con su vida en el ámbito agrícola de General Alvear. Por eso, la obra transcurre centralmente en el vivero mencionado que es el necesario ámbito para que ocurra todo lo que ocurrió.

Está el episodio de Sandro, el tatuador, que llega al vivero con una “mujercita” (así la llama Estela, la narradora), y que después será Violeta, como la mujer que tiene tatuada en su cuerpo Sandro.

El nombre Violeta recorre toda la novela; tiene que ver con Violetta Valéry, que cantaba La Traviata mientras Sandro tatuaba a Estela, pero mucho más con Violeta Rivas, como Estela llamó a su muñeca.

Este episodio con Sandro y Violeta parece por momentos extraño e injustificado, pero es una pieza clave en ese puzzle desmesurado que termina construyendo ese personaje descomunal que es Estela, tanto en lo real como en lo narrativo.

Estela fue llamada así por su madre, que quedó embarazada en su primera relación en un club, mientras sonaba Tú eres mi destino cantado por Estela Raval y los Cinco Latinos. No es el único tema musical que aparece en la novela, también las canciones de Gigliola Cincuetti o Rita Pavone, siempre relacionadas con momentos narrativos en la vida de la protagonista.

Tú eres para mí, así comienza ese tema musical, atraviesa toda la novela, como Estela Raval marca a la madre de Estela, y por lo tanto a ella también, porque la actitud indiferente de la madre la hace sufrir tanto que es el origen de su personalidad trastornada.

Dije que la novela es un puzzle, lo es, pero poco común, porque lo vemos como si fuera un caleidoscopio de imágenes, sonidos, ciencia, brujería, una historia policial, sexo (cotidianas perversidades llevadas al paroxismo), dolor y tristeza, soledades humanas.

No es una novela común, pero cualquier buen lector, que busque una lectura original y valiosa, sabrá valorarla.

Me abruma bastante no poder trasmitir todo lo que gira alrededor de esa vida que es como un cometa que avanza hacia su propia destrucción, pero confío en que podré haberlos interesado lo bastante para que quieran leer la novela: es una experiencia única, terrible por momentos, pero siempre atrapante.

Es muy bueno que el autor la produzca en General Alvear, y se siga quedando en esa ciudad que quiero mucho, porque este texto disruptivo –y los que vienen- son buenos para su ambiente.