by ariza_adolfo | Abr 22, 2020 | Temas políticos
Al leer
esta nota se me vino a la cabeza uno de los temas que me andan rondando por
estos días: la peste y su significado. Es un tema muy antiguo. Hay bastante
escrito sobre esto por estos días, mucho con tenor apocalíptico, pero mi
intención era –y es- encontrarle el sentido en nuestras vidas, hoy, y sobre
todo mañana, en ese futuro tan poco cierto. Si nos fijamos bien, la mayoría de
los temas que se plantean son controversiales, y tienen sesudos defendedores,
por lo que es muy difícil saber qué hacer.
Salvo que
el aislamiento y el lavado de manos son las únicas “vacunas” ciertas, lo demás
es discutible –lo que se hace hasta el hartazgo en los medios. Hoy mi hijo me
comentaba que había llegado a él un comentario (aparentemente científico,
porque todas las teorías son dichas por científicos, analistas o catedráticos
del más alto nivel posible) que decía que autopsias hechas en Wu Han demuestran
que muchos de los muertos por corona virus, no han sido por neumonía, sino por
inflamaciones que impiden el intercambio gaseoso, con lo cual se podrían curar
con antibióticos y corticoides, y no necesitarían asistencia mecánica para
respirar. Si vemos la frenética carrera para contar con la cantidad de
respiradores artificiales necesarios para atender los pacientes graves, aquella
noticia echaría por tierra las estrategias que se están usando en todo el
mundo.
Personalmente,
esperaré que el paso del tiempo vaya permitiendo tener alguna claridad sobre el
futuro próximo y no tanto, pero está claro que muchas cosas no van a ser
iguales, aunque no sepamos qué va a cambiar y de qué manera. Por lo tanto,
pensemos y anotemos qué cosas queremos que sean distintas, dependan de
nosotros/as o no.
Por esto,
comparto esta nota de Marta Riskin, que nos puede ayudar a entender mejor la
realidad, y lo que está detrás de la realidad, que es una manera de llegar
mejor a ese futuro incierto.
Sigamos así,
que, aun en medio de la tormenta, estamos en el camino correcto.
La Ventana
La peste del
miedo
https://www.pagina12.com.ar/261037-la-peste-del-miedo
El
comportamiento del sistema de medios en la coyuntura lleva a Marta Riskin a
afirmar que cuando las comunicaciones están en poder de monopolios se excluyen
ricas representaciones perceptivas y argumentales al acceso popular y se hace
del miedo un instrumento de dominación política y control social.
Fosas
comunes en Nueva York para enterrar a los muertos por coronavirus
Fosas
comunes en Nueva York para enterrar a los muertos por coronavirus
Imagen: AFP
“Hay muerte
en las nubes
Hay miedo
en la noche”
“En brazos
del miedo he sido transportado”
H.P.
Lovecraft
Si el miedo
fuese un mero instinto que se resuelve en huida, lucha o parálisis, la
humanidad ya hubiese perecido.
Por cierto,
el-miedo-que-no-es-zonzo alerta de peligros.
Asimismo,
reactualiza traumas, dificulta vínculos profundos, provoca depresión, violencia
e indiferencia ante el dolor ajeno.
Las grandes
pesadillas son universales.
Hambre y
miseria.
Dolor y
enfermedad.
Soledad y
desamor.
Todos los
miedos se resumen en miedo a la muerte.
Sin
embargo, presuponerlo un mero mecanismo de supervivencia no explica por qué, en
situaciones límites (guerras, hambrunas, pestes) desborda como pánico, odio e
ira y se descarga sobre algún Otre. Y nunca es sobre cualquier Otre.
Como toda
emoción humana, el miedo es una construcción cultural y, cada pueblo ha
cultivado (y sofocado) sus propias fantasmáticas.
Batalla cultural
Globalización
mediante, la comunicación de masas cumple con su expreso objetivo de construir
“masas”, comercializando mercancías materiales e ideológicas.
Utilizando
expertos y tecnologías se segmentan públicos, se instituyen valores y se
confirman prejuicios; ya sea hacia minorías (negros, judíos, musulmanes,
pueblos originarios) mayorías (asiáticos, mujeres insumisas, sexualidades
diferentes) o vendiendo a los jóvenes que sobran viejos en el planeta.
Sus “Divide
y triunfarás” no solo siembran imperios y apocalipsis nucleares o ecológicos.
También, resucitan circunstancias personales y colectivas traumáticas, propagan
espantos sobre escenarios de crisis e incrementan sufrimientos; con el fin de
generar dependencia y sometimiento a algún poder omnímodo, a cambio de
espejismos de refugio y alucinaciones de inmortalidad.
Cuando las
víctimas aceptan sus consignas se convierten en Masa.
La participación
en la Masa no obedece al coeficiente de inteligencia.
Notables
intelectuales apoyaron o creyeron inofensivo a Hitler.
El miedo
puede ser muy zonzo si ignoran su poderío para motivar confrontaciones.
Justamente,
la importancia simbólica de denuncias y resistencias reside en la capacidad de
liberarse del miedo y cortar con el sometimiento a la muerte.
En “La
Peste”, Albert Camus advierte: “Si el miedo no es clima adecuado para la
reflexión se debe en primer lugar, enfrentarlo”.
La
reflexión señala a la especie humana que la ayuda mutua es el imperativo
categórico.
Nadie se salva solo
Solo el
grupo contiene la frágil individualidad de la especie humana.
A quién no
alcancen los hechos históricos para aceptar que los mejores resultados frente
al peligro se logran cuando no solo se piensa en la propia tribu; vale
recordarle que sus fundamentos biológicos fueron reconocidos por Darwin.
La ayuda
mutua conforma Comunidad.
El
compromiso solidario organizado por el Gobierno Nacional ante la covid-19,
generó excelentes anticuerpos en los argentinos.
El Estado
ha privilegiado la salud y la vida y puesto en valor a la Política; convocando
a la ciudadanía a no dejarse arrasar por los miedos y construir en común.
Por
contrario, la persistencia de fake news y desinformaciones tóxicas muestra que
las pandemias ideológicas exigen medidas preventivas y vacunas culturales.
Cuando las
comunicaciones están en poder de monopolios, estos se asumen como
“Aquel-que-piensa-por-los-demás”, excluyen ricas representaciones perceptivas y
argumentales al acceso popular y se autoadjudican patente de corso para hacer
del miedo un instrumento de dominación política y control social.
Elegir
entre Comunidad y Masa requiere educación, práctica y experiencias.
El gran
desafío de la política sigue siendo construir una Comunidad auténticamente
democrática de largo aliento.
Por Marta
Riskin
Antropóloga
UNR
by ariza_adolfo | Abr 18, 2020 | Temas políticos
En la búsqueda de presentar opciones que sirvan para
avanzar hacia un mundo mejor, encontré una larga nota en la Revista NUEVA SOCIEDAD, citada por mi amigo
Ricardo Campero en un posteo en Facebook.
La socialdemocracia “es una tendencia política que surgió
en Europa en la segunda mitad del siglo XIX, como una ideología política de
izquierdas de carácter europeísta que promueve un socialismo democrático y
reformista. Es una versión socialista peculiar de países altamente
desarrollados.” (Wikipedia)
En qué medida
nuestras sociedades latinoamericanas podrían hacer propio este movimiento daría
para discusiones bizantinas, pero es evidente que ese modelo socialista
contiene propuestas y medidas mucho mejores que las que ha instalado el neo
liberalismo, tal como hemos sufrido en Argentina, y en otros países de América Latina.
Solo voy a incluir los párrafos finales, pero a quienes
les interese conocer mejor esta corriente política podrán leerla en forma
completa en el link que incluyo en la entrada.
Que les sea útil.
Apuntes para un
nuevo tiempo
Marc Saxer
https://nuso.org/articulo/saxer-futuro-socialismo-capitalismo-estado-neoliberalismo-socialdemocracia/?fbclid=IwAR1lF_4TV0VR208oPpdkjJAznHosiLk7qbJPTTyhUZbqYsChIHEko17gnD8
…
La
socialdemocracia puede salvarnos de la crisis
La crisis global
ha creado conciencia de cuán vulnerables nos ha hecho la hiperglobalización. En
un mundo globalmente interconectado, las pandemias se propagan velozmente a
través de las fronteras. Las cadenas de suministro mundiales se cortan con
demasiada facilidad. Los mercados financieros son vulnerables a las crisis. Los
populistas de derecha quieren cerrar las fronteras y aislarse del mundo. Pero
esa es la respuesta incorrecta a los desafíos globales de epidemias, guerras,
migraciones masivas, comercio y cambio climático. Más bien, nuestro objetivo
debería ser combatir las causas de estas crisis. Para hacer esto, la economía
global debe tener una base más resistente.
A raíz de la
coronacrisis, las cadenas de suministro mundiales ya se están reorganizando. Las
cadenas de suministro más cortas, por ejemplo, con fábricas estadounidenses en
México y europeas en Europa del Este, crean más estabilidad. Europa debe volver
a ser tecnológicamente soberana. Para hacer esto, tenemos que trabajar mucho
más estrechamente en investigación y desarrollo. El sistema financiero global,
que se mantiene unido, pero con una enorme fragilidad, necesita con urgencia un
nuevo orden. Hace más de una década que los bancos centrales no logran
controlar las tendencias deflacionarias con políticas puramente monetarias. Los
gobiernos con políticas fiscales expansivas están esquivando la crisis. De esto
se colige, en términos políticos, que, para hacer cumplir la lógica fundacional
del parlamentarismo, no debe haber impuestos sin representación. Los sistemas
financieros deben volver a ponerse bajo control democrático.
Los conflictos
surgen de la interdependencia excesiva. Estos conflictos deben ser amortiguados
por normas internacionales y por la cooperación multilateral. El manejo
competente de crisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) demuestra la
efectividad de la cooperación multilateral para combatir la pandemia. Sin
embargo, a diferencia de la crisis financiera de 2008, esta vez no hay una
respuesta coordinada de las 20 economías más grandes. La rivalidad geopolítica
de las grandes potencias, por un lado, y la apelación del populismo de derecha
al aislamiento, por el otro, se interponen en el camino de una mayor
cooperación internacional. Los elementos existentes de la gobernanza
multilateral deben fortalecerse con contribuciones concretas. Esto puede
comenzar por una mejor financiación de la OMS y continuar con una reunión del
G-20 para coordinar el manejo de la crisis económica. Aquí, la alianza de los
multilateralistas puede demostrar su valor añadido.
La crisis ha
dejado claro a la ciudadanía que las cosas no pueden continuar como antes.
Nunca ha sido mayor el deseo de una reorganización fundamental de nuestra
economía y nuestra vida en común. Al mismo tiempo, se deben evitar los peligros
existenciales sin restringir desproporcionadamente la democracia y la libertad.
¿Qué fuerza política puede negociar las necesarias soluciones de compromiso? La
politóloga estadounidense Sheri Berman tiene una esperanza inquietante: «¿puede
la socialdemocracia salvar al mundo nuevamente?». Pongamos manos a la obra.
Fuente: IPG
Traducción:
Carlos Díaz Rocca
by ariza_adolfo | Abr 16, 2020 | Temas políticos
Leí la nota de
abajo en la edición en papel del Diario Los Andes. Me había llamado la atención
el título (a esta altura de la vida de los medios de comunicación desconfío
mucho de los titulares, que es una especialidad muy valorada ya que mucha gente
solo lee los títulos) por el contenido y el estilo, y la lectura completa me
resultó muy interesante.
Esta nota me
describió rápidamente una selección de virus conocidos para sacar una
conclusión que justifica muy claramente el título.
No sé cuánto
tiempo nos llevará salir de esta cuarentena, creo que bastante, sobre todo a
los que, como yo, tenemos más de 65 años, pero podría haber otra(s)
pandemia(s), y mucho más letales. Por esto, la comparto, y me parece una buena
lectura para estos momentos de cuarentena.
PENSEMOS QUÉ
PODRÍAMOS HACER (CON NUESTRA PARTICIPACIÓN) PARA QUE ESTO NO VUELVA A PASAR.
ESTO INCLUYE QUÉ
GOBIERNOS VAMOS A ELEGIR Y QUÉ LES VAMOS A PEDIR.
Covid-19:
tuvimos suerte
Por Joaquín
Marias Baldillou – Licenciado en Ciencias Geológicas
https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=covid-19-tuvimos-suerte-por-joaquin-marias-baldillou
Las evidencias
científicas muestran que la vida apareció en la Tierra hace 3800 millones de
años atrás; pese a ello, los humanos hemos estado en este planeta desde hace
menos de 1 millón de años.
Se desconoce en
cambio, cuándo aparecieron o cuál fue el origen de los virus, que probablemente
existen en este planeta desde el momento en que se inició la vida como tal.
Hay
aproximadamente cinco mil tipos de virus precisamente identificados e
innumerables más que no han sido descubiertos o descriptos todavía, pero se
sabe que están ahí, viviendo en la naturaleza desde tiempos pasados en cada
rincón y ecosistema que podamos imaginar.
Estos aparatos de
ingeniería genética son extremadamente diminutos y tienen la capacidad de
copiarse a sí mismos y atacar células de forma selectiva. Sin ser animales y
estar al borde de lo que podría llamarse “vida”, son sólo material genético
protegido por capas de proteínas que dentro de un huésped pueden replicarse a
sí mismos innumerables veces.
A pesar de esta
diferencia de tiempo transcurrido en la Tierra, nosotros hemos desarrollado
nuevas herramientas y costumbres con nuestra inteligencia a un ritmo muy
acelerado. Entre las cosas a las que más cerebro le hemos destinado en estos
últimos años de gloria tecnológica se encuentran las comunicaciones, el espacio
cercano, el entretenimiento digital, formas de transporte rápido y seguro,
finanzas atractivas, dinero, y últimamente la conquista de Marte para probar si
podemos habitar otro planeta, como si acá abajo no tuviésemos nada que hacer.
El virus de Lassa
produce una fiebre hemorrágica de igual nombre y se lo conoce desde 1950 en
África. Mueren aproximadamente 5000 personas al año a causa de este virus que
no tiene vacuna y es contagiado por las ratas.
El virus de
Marburgo se conoció en 1967 producto de una fuga y contagio en un laboratorio
en esa ciudad alemana por trabajar con monos de Uganda. Causa una fiebre
hemorrágica parecida a la del Ébola y ya ha habido casi una docena de brotes en
el mundo, el último en 2014. Se han registrado tasas de mortalidad de hasta el
90%. Tampoco se conoce vacuna o tratamiento.
El virus de la
Viruela, es uno de los únicos 2 virus erradicados por el ser humano. A pesar de
tener tasas de mortalidad registradas de hasta el 30%, algunos tipos de viruela
eran 100% letales. Las vacunas que existen sólo están en custodia en caso de
necesidad mayor para contrarrestar un brote producido por algún hecho
imprevisto, entre los cuales se considera como hecho imprevisto a una guerra
bacteriológica o viral.
El virus Nipah de
Malasia y el virus australiano Hendra, son virus extremadamente raros de los
cuales no se conoce mucho y por lo tanto no hay vacuna o cura conocida. Este
último fue descubierto en 1994 y se transmite desde los caballos a los humanos,
habiéndose registrado más de 50 brotes en Australia desde su aparición, con una
tasa de mortalidad del 60%. El virus Nipah ha demostrado tasas de mortalidad de
aproximadamente 77% y se encuentra en igual estado de conocimiento que el virus
Hendra.
En nuestro país
podemos encontrar casos de Hanta virus que es transmitido por las ratas y
ratones que comen frutos en los bosques de la Patagonia. Este tampoco tiene
vacuna conocida y su mortalidad es del 35% aproximadamente. Brotes en los años
recientes han sido reportados por las noticias de Argentina y Chile.
La fiebre
hemorrágica de Crimea-Congo tiene una tasa de mortalidad del 40%, fue
descubierta en la década de los 40 y los últimos brotes sucedieron en el 2013
en la zona de los Balcanes, sin cura ni vacuna alguna conocida.
El temido Ébola
(Zaire ebolavirus) registró su último brote en el 2018 hasta fines de 2019 en
África, habiendo sido descubierto en 1976 en el ex-Zaire. La mortalidad de este
virus es entre el 83% y el 90%, se contagia por fluidos corporales causando
también fiebre hemorrágica. A fines de 2019 se aprobó una vacuna contra esta
enfermedad la cual está siendo aplicada actualmente en las zonas afectadas.
El HIV
seguramente es el más conocido de todos estos virus, el cual lleva 35 millones
de muertes acumuladas a la fecha desde su descubrimiento en 1981; uno de los
virus más estudiados del planeta que sigue sin tener vacuna ni cura alguna. Por
suerte, los pacientes mejoraron su calidad de vida debido a tratamientos y
terapias retrovirales.
Ya espantados por
haber leído los párrafos anteriores es necesario decir que queda una enorme
cantidad de otros virus que tampoco tienen vacunas y cuentan con altas tasas de
mortalidad; por suerte otros tantos como los causantes de las hepatitis,
algunas gripes y otras virosis tienen vacunas disponibles que logran contener
las enfermedades y por tanto la mortalidad.
El SARS-CoV de
2002 que surgió en China infectó más de 8400 personas matando al 11%, la Gripe
A H1N1 generó una pandemia (2009-2010) que contagió aproximadamente al 20% de
la población mundial y se llevó medio millón con ella, el MERS-CoV que apareció
en Arabia Saudita en 2012 sigue sin cura ni vacuna, y ahora el SARS-CoV2 que
empezó en 2019 nuevamente en China paralizó al mundo dejándonos a todos sin
aliento.
Esta última
pandemia se produjo en un proceso de contagio entre animales y humanos,
haciendo que la enfermedad pueda ser llevada entre nosotros de un lado al otro,
tal como sucedió con la gran mayoría de virus mencionados. Casualmente el brote
comenzó en una moderna súper ciudad de más de una decena de millón de personas.
C. Emiliani
describe en 1993 cómo la teoría de Evolución Extintiva predice que el ataque
viral sobre una especie en particular será más efectivo mientras más cantidad
de individuos la compongan y compara a los humanos con otra populosa especie
que de hecho está siendo actualmente atacada de forma viral. No obstante,
pensar en la extinción de los humanos por ahora es un poco prematuro.
El mundo avanzado
en el que vivimos, preocupado por el espacio, Marte, los smartphones, y el 5G
no pensó en ningún momento que un virus era un verdadero peligro latente que
nos podía paralizar y atacar sigilosa e intensamente como si fuese un enemigo
que no da tregua. Pasó hace 102 años en tiempos de la Primer Guerra Mundial y
no volvimos a pensar en ello como algo terrible.
Esta vez tuvimos
suerte de que este simple coronavirus no es como los descriptos arriba, que
causan espantosas fiebres hemorrágicas y donde las tasas de mortalidad superan
en la gran mayoría el 50%.
Tendremos que replantearnos qué hacemos en este planeta,
cómo vivimos en él y qué es lo que podemos aportar para transitar el camino
correcto. Es momento de dejar de pensar tanto en aparatos electrónicos, en
Marte, en lo lucrativo y en querer mostrar la foto de una playa virgen cuando
en realidad todos los océanos están llenos de nuestra basura, los hospitales
del mundo carecen de insumos para emergencias, las economías dependen en gran
parte del comercio extranjero y la humanidad demuestra ser igual de frágil
frente a una guerra de balas y cañones que de material genético microscópico y
vuelos cancelados.
De verdad, esta vez realmente tuvimos suerte. El próximo
virus podría ser mucho más serio y la historia bastante más trágica. Hasta
entonces, no perdamos la oportunidad de sanarnos y de buscar las curas a los
problemas que ya tenemos. Esta es la gran lección de que necesitamos un mundo
mucho mejor.
by ariza_adolfo | Abr 12, 2020 | Temas políticos
En realidad, no
tenía mayores intenciones de publicar otra entrada en mi blog, pero esta mañana
encontré esta nota en Los Andes. Es extraño como ese matutino, poblado de notas
anti Gobierno, y/o pro liberales, publica las de Krugman o Stiglitz, que son
muy críticas del capitalismo neoliberal.
De todos modos,
bienvenidas sean.
He venido
publicando entradas que avanzan en el tema del capitalismo contemporáneo –responsable
de muchos de los males que castigan a la mayoría de los seres humanos, y al
planeta.
Está claro que hay más opiniones sobre cómo será el mundo
después del coronavirus que certezas, pero rápidamente se han manifestado –incluso
desde antes de la pandemia- situaciones sociales, geopolíticas, ambientales, en
las que las formas actuales del capitalismo, ya desde países, o corporaciones o
personas, tienen directa –y nefasta- responsabilidad.
Sin embargo, esta nota de Krugman es un buen aporte para quienes quieran comprender mejor este mundo bajo pandemia, y poder ser parte lo más activa posible de ese mundo que se dará, antes o después.
EEUU está viviendo una situación inédita, más terrible que la del 11S, y es muy difícil predecir el desenlace, así que este aporte del Premio Nobel es muy interesante.
Que les sea útil.
El Covid-19
despierta a los zombies habituales
Por Paul Krugman
– Premio Nobel de Economía. The New York Times. 2020
https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=el-covid-19-despierta-a-los-zombies-habituales-por-paul-krugman
Permítanme
resumir la perspectiva de los medios del gobierno de Trump / de la derecha: es
un engaño o, en todo caso, algo sin importancia. Además, intentar hacer algo al
respecto destruiría la economía. Además, es culpa de China, por lo que
deberíamos llamarlo el “virus chino”.
Ah, y también los
epidemiólogos que han estado proyectando la propagación del virus a futuro han
sido objeto de un ataque continuo, acusados de ser parte de una conspiración
del “Estado profundo” contra Donald Trump, o quizás los mercados libres.
¿Todo esto no les
da una sensación de “déjà vu”? Debería hacerlo. Después de todo, es muy
parecida a la idea que tiene Trump / la derecha acerca del cambio climático.
Esto es lo que tuiteó Trump en 2012: “El concepto del calentamiento global fue
creado por y para los chinos con el fin de eliminar a la manufactura
estadounidense como competencia”. Ahí está: es un engaño y hacer algo al
respecto destruirá la economía, y China tiene la culpa de esto.
Además, los
epidemiólogos, asombrados al ver que sus mejores esfuerzos científicos eran
tachados de ser un fraude que obedecía a motivaciones políticas, debieron haber
sabido lo que ocurriría. Después de todo, sucedió exactamente lo mismo con los
climatólogos, quienes durante décadas han sufrido un hostigamiento constante.
Así que la reacción
de la derecha al Covid-19 ha sido casi idéntica a la del cambio climático,
aunque en una escala de tiempo muy acelerada. Pero, ¿qué hay detrás de este
tipo de negación?
Bueno, hace poco
publiqué un libro sobre el predominio de las “ideas zombis” en nuestra
política: ideas que, según pruebas contundentes, están equivocadas y deberían
desaparecer, pero que de alguna manera siguen arrastrándose y carcomiendo el
cerebro de la gente.
El zombi más
predominante en la política estadounidense es la insistencia de que los
recortes fiscales para los ricos producen milagros económicos y en realidad se
pagan solos; pero el zombi con mayores consecuencias, el que plantea una
amenaza a la existencia, es la negación del cambio climático. Y ahora el
Covid-19 ha despertado a todos los zombis habituales.
Pero, ¿por qué la
derecha está considerando una pandemia de la misma forma en que considera los
recortes fiscales y el cambio climático?
La fuerza que,
por lo general, permite que las ideas zombis sigan arrastrándose son los
intereses financieros personales. Los elogios a las virtudes de los recortes
fiscales los pagan de manera casi directa los multimillonarios que se
benefician de estos recortes. La negación del cambio climático es una industria
respaldada casi por completo por los intereses de los combustibles fósiles.
Como dijo Upton Sinclair: “Es difícil hacer que alguien entienda algo cuando su
salario depende de que no lo entienda”.
No obstante, es
menos evidente quién gana al minimizar los peligros de una pandemia. Entre
otras cosas, la escala de tiempo se comprime enormemente en comparación con el
cambio climático: pasarán muchas décadas antes de que se materialicen las
consecuencias del cambio climático, lo que les dará mucho tiempo a los
intereses de los combustibles fósiles para tomar el dinero y huir, pero ya
estamos viendo consecuencias catastróficas de la negación del virus después de
tan solo unas semanas.
Es cierto que tal
vez haya algunos multimillonarios que se imaginan que negar esta crisis les
traerá algunas ventajas financieras. Justo antes de que Trump hiciera ese
llamado aterrador para reactivar el país antes de Pascua, sostuvo una
conferencia telefónica con un grupo de administradores de fondos que quizá le
dijeron que terminar el distanciamiento social sería bueno para el mercado. Eso
es disparatado, pero nunca se debe subestimar la codicia de estas personas.
Recordemos que Steve Schwarzman de Blackstone, uno de los hombres que participó
en la conferencia, una vez comparó las propuestas de acabar con una exención
tributaria con la invasión de Adolf Hitler en Polonia.
Además, a los
multimillonarios les ha ido muy bien con los recortes fiscales de Trump y tal
vez teman que el daño económico del coronavirus tenga como consecuencia la
derrota de Trump y, por tanto, un aumento a los impuestos para personas como
ellos.
Pero yo creo que
la reacción desastrosa al Covid-19 se ha basado menos en los intereses
personales directos y más en dos formas indirectas en que se vinculan las
políticas públicas por la pandemia con el predominio general de las ideas
zombis en la mentalidad de la derecha.
La primera es que
cuando existe un movimiento político construido casi por completo en torno a
que son falsas las afirmaciones de cualquier experto, se tiene que promover una
actitud de desprecio hacia los conocimientos que penetre en todo. Cuando
ignoramos a las personas que analizan las pruebas sobre los efectos del recorte
fiscal y los efectos de las emisiones de gas de efecto invernadero, ya estamos
preparados para ignorar a las personas que analizan las pruebas sobre la
transmisión de la enfermedad.
Esto también
ayuda a explicar el papel central que tienen los conservadores religiosos que
odian a la ciencia en el conservadurismo moderno, el cual ha tenido una
influencia importante en la respuesta deficiente de Trump.
La segunda es que
los conservadores tienen una creencia verdadera: a saber, que existe una
especie de efecto halo en torno a las políticas exitosas del gobierno. Temen
—tal vez con razón— que si la intervención pública puede ser eficaz en un área,
los electores quizás consideren más positiva la intervención del gobierno en
otras áreas. En principio, las medidas de salud pública para limitar la
propagación del coronavirus no deberían tener gran repercusión para el futuro
de programas sociales como Medicaid. En la práctica, la primera tiende a
aumentar el apoyo para la segunda.
Como resultado,
la derecha a menudo rechaza las intervenciones del gobierno incluso cuando es
evidente que son para el bien común y no tienen nada que ver con la
redistribución del ingreso simplemente porque no quieren que los electores vean
que el gobierno está haciendo algo bien.
La conclusión es
que, así como con muchas cosas, Trump, la atrocidad de hombre que habita la
Casa Blanca, no es todo lo que hay detrás de las terribles políticas públicas.
Desde luego que es ignorante, incompetente, vengativo y totalmente falto de
empatía. Pero su incompetencia en cuanto a las políticas públicas relacionadas
con la pandemia se debe tanto al carácter del movimiento al que sirve como a
sus ineptitudes personales.
by ariza_adolfo | Abr 11, 2020 | Espiritualidad
Soy uno de los tantos católicos argentinos,
que cumplen formalmente los sacramentos, pero cuya vida no tiene en cuenta lo que
esa fe supone, aunque siempre me interesó lo espiritual.
Como Profesor, empecé a trabajar en una
Escuela católica, de los Misioneros de la Consolata, allí me invitaron a
participar de los Cursillos de Cristiandad. Fue una experiencia conmocionante,
que me llevó a practicar el culto con mucho fervor. Aunque el Cursillo no me
interesó para participar de sus actividades, seguí profundizando mi fe y mi
conocimiento del tremendo significado de vivir en Cristo. Me involucré en
actividades misioneras porque comprendí que ese era el llamado que significaba
ser parte de la Iglesia Peregrina. También hice estudios formales de materias
teológicas, y hasta llegué a escribir algún artículo sobre estos temas.
Después
fui buscando otros modos de espiritualidad, dejé de participar regularmente en
el culto, pero siempre fui católico militante.
En
este proceso el papado de Francisco tuvo un enorme significado para mí, porque significó
un reverdecer de esa Iglesia de la que enamoré después del Concilio Vaticano
II: la que se enfocó en ser “la opción de los pobres”. Por eso, sigo su
apostolado y sus directivas.
Dentro
de todo este proceso personal, la Pascua de Resurrección fue siempre una etapa central
en mi vida religiosa: porque Jesús es el Resucitado, y con él resucitó la
humanidad.
Me
llegó el texto de la Homilía de Francisco en la misa de la Vigilia Pascual. Me
pareció una buena manera de decirle Felices Pascuas al que me lea.
Felices Pascuas.
ÉL VIVE
Homilía de Francisco en la misa de la
Vigilia Pascual:
«Pasado el sábado» (Mt 28,1) las mujeres
fueron al sepulcro. Así comenzaba el evangelio de esta Vigilia santa, con el
sábado. Es el día del Triduo pascual que más descuidamos, ansiosos por pasar de
la cruz del viernes al aleluya del domingo. Sin embargo, este año percibimos
más que nunca el sábado santo, el día del gran silencio. Nos vemos reflejados
en los sentimientos de las mujeres durante aquel día. Como nosotros, tenían en
los ojos el drama del sufrimiento, de una tragedia inesperada que se les vino encima
demasiado rápido. Vieron la muerte y tenían la muerte en el corazón. Al dolor
se unía el miedo, ¿tendrían también ellas el mismo fin que el Maestro? Y
después, la inquietud por el futuro, quedaba todo por reconstruir. La memoria
herida, la esperanza sofocada. Para ellas, como para nosotros, era la hora más
oscura.
Pero en esta situación las mujeres no se
quedaron paralizadas, no cedieron a las fuerzas oscuras de la lamentación y del
remordimiento, no se encerraron en el pesimismo, no huyeron de la realidad.
Realizaron algo sencillo y extraordinario: prepararon en sus casas los perfumes
para el cuerpo de Jesús. No renunciaron al amor: la misericordia iluminó la
oscuridad del corazón. La Virgen, en el sábado, día que le sería dedicado,
rezaba y esperaba. En el desafío del dolor, confiaba en el Señor. Sin saberlo,
esas mujeres preparaban en la oscuridad de aquel sábado el amanecer del «primer
día de la semana», día que cambiaría la historia. Jesús, como semilla en la
tierra, estaba por hacer germinar en el mundo una vida nueva; y las mujeres,
con la oración y el amor, ayudaban a que floreciera la esperanza. Cuántas
personas, en los días tristes que vivimos, han hecho y hacen como aquellas
mujeres: esparcen semillas de esperanza. Con pequeños gestos de atención, de
afecto, de oración.
Al amanecer, las mujeres fueron al
sepulcro. Allí, el ángel les dijo: «Vosotras, no temáis […]. No está aquí: ¡ha
resucitado!» (vv. 5-6). Ante una tumba escucharon palabras de vida… Y después
encontraron a Jesús, el autor de la esperanza, que confirmó el anuncio y les
dijo: «No temáis» (v. 10). No temáis, no tengáis miedo: He aquí el anuncio de
la esperanza. Que es también para nosotros, hoy. Son las palabras que Dios nos
repite en la noche que estamos atravesando.
En esta noche conquistamos un derecho
fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza; es una
esperanza nueva, viva, que viene de Dios. No es un mero optimismo, no es una
palmadita en la espalda o unas palabras de ánimo de circunstancia. Es un don
del Cielo, que no podíamos alcanzar por nosotros mismos: Todo irá bien, decimos
constantemente estas semanas, aferrándonos a la belleza de nuestra humanidad y
haciendo salir del corazón palabras de ánimo. Pero, con el pasar de los días y
el crecer de los temores, hasta la esperanza más intrépida puede evaporarse. La
esperanza de Jesús es distinta, infunde en el corazón la certeza de que Dios
conduce todo hacia el bien, porque incluso hace salir de la tumba la vida.
El sepulcro es el lugar donde quien entra
no sale. Pero Jesús salió por nosotros, resucitó por nosotros, para llevar vida
donde había muerte, para comenzar una nueva historia que había sido clausurada,
tapándola con una piedra. Él, que quitó la roca de la entrada de la tumba,
puede remover las piedras que sellan el corazón. Por eso, no cedamos a la
resignación, no depositemos la esperanza bajo una piedra. Podemos y debemos
esperar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos, nos ha visitado y ha
venido en cada situación: en el dolor, en la angustia y en la muerte. Su luz
iluminó la oscuridad del sepulcro, y hoy quiere llegar a los rincones más
oscuros de la vida. Hermana, hermano, aunque en el corazón hayas sepultado la
esperanza, no te rindas: Dios es más grande. La oscuridad y la muerte no tienen
la última palabra. Ánimo, con Dios nada está perdido.
Ánimo: es una palabra que, en el Evangelio,
está siempre en labios de Jesús. Una sola vez la pronuncian otros, para decir a
un necesitado: «Ánimo, levántate, que [Jesús] te llama» (Mc 10,49). Es Él, el
Resucitado, el que nos levanta a nosotros que estamos necesitados. Si en el
camino eres débil y frágil, si caes, no temas, Dios te tiende la mano y te
dice: «Ánimo”. Pero tú podrías decir, como don Abundio: «El valor no se lo
puede otorgar uno mismo» (A. MANZONI, Los Novios (I Promessi Sposi), XXV). No
te lo puedes dar, pero lo puedes recibir como don. Basta abrir el corazón en la
oración, basta levantar un poco esa piedra puesta en la entrada de tu corazón
para dejar entrar la luz de Jesús. Basta invitarlo: “Ven, Jesús, en medio de
mis miedos, y dime también: Ánimo”. Contigo, Señor, seremos probados, pero no
turbados. Y, a pesar de la tristeza que podamos albergar, sentiremos que
debemos esperar, porque contigo la cruz florece en resurrección, porque Tú
estás con nosotros en la oscuridad de nuestras noches, eres certeza en nuestras
incertidumbres, Palabra en nuestros silencios, y nada podrá nunca robarnos el
amor que nos tienes.
Este es el anuncio pascual; un anuncio de
esperanza que tiene una segunda parte: el envío. «Id a comunicar a mis hermanos
que vayan a Galilea» (Mt 28,10), dice Jesús. «Va por delante de vosotros a
Galilea» (v. 7), dice el ángel. El Señor nos precede. Es hermoso saber que
camina delante de nosotros, que visitó nuestra vida y nuestra muerte para
precedernos en Galilea; es decir, el lugar que para Él y para sus discípulos
evocaba la vida cotidiana, la familia, el trabajo. Jesús desea que llevemos la
esperanza allí, a la vida de cada día. Pero para los discípulos, Galilea era también
el lugar de los recuerdos, sobre todo de la primera llamada. Volver a Galilea
es acordarnos de que hemos sido amados y llamados por Dios. Necesitamos retomar
el camino, recordando que nacemos y renacemos de una llamada de amor gratuita.
Este es el punto de partida siempre, sobre todo en las crisis y en los tiempos
de prueba.
Pero hay más. Galilea era la región más
alejada de Jerusalén, el lugar donde se encontraban en ese momento. Y no sólo
geográficamente: Galilea era el sitio más distante de la sacralidad de la
Ciudad santa. Era una zona poblada por gentes distintas que practicaban varios
cultos, era la «Galilea de los gentiles» (Mt 4,15). Jesús los envió allí, les
pidió que comenzaran de nuevo desde allí. ¿Qué nos dice esto? Que el anuncio de
la esperanza no se tiene que confinar en nuestros recintos sagrados, sino que
hay que llevarlo a todos. Porque todos necesitan ser reconfortados y, si no lo
hacemos nosotros, que hemos palpado con nuestras manos «el Verbo de la vida» (1
Jn 1,1), ¿quién lo hará? Qué hermoso es ser cristianos que consuelan, que
llevan las cargas de los demás, que animan, que son mensajeros de vida en
tiempos de muerte. Llevemos el canto de la vida a cada Galilea, a cada región
de esa humanidad a la que pertenecemos y que nos pertenece, porque todos somos
hermanos y hermanas. Acallemos los gritos de muerte, que terminen las guerras.
Que se acabe la producción y el comercio de armas, porque necesitamos pan y no
fusiles. Que cesen los abortos, que matan la vida inocente. Que se abra el
corazón del que tiene, para llenar las manos vacías del que carece de lo
necesario.
Al final, las mujeres «abrazaron los pies»
de Jesús (Mt 28,9), aquellos pies que habían hecho un largo camino para venir a
nuestro encuentro, incluso entrando y saliendo del sepulcro. Abrazaron los pies
que pisaron la muerte y abrieron el camino de la esperanza. Nosotros,
peregrinos en busca de esperanza, hoy nos aferramos a Ti, Jesús Resucitado. Le
damos la espalda a la muerte y te abrimos el corazón a Ti, que eres la Vida.
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