“EL QUE NO ENTIENDE EL PERONISMO NO ENTIENDE LA ARGENTINA” – Mario Bunge

“EL QUE NO ENTIENDE EL PERONISMO NO ENTIENDE LA ARGENTINA” – Mario Bunge

Me llamó la atención el título de la nota, y la leí con cuidado, aunque no es corta. Bunge se caracteriza por sus declaraciones provocadoras, y tiene adeptos y detractores.

La nota alterna elogios y críticas al peronismo -a Argentina también-, y me interesaron algunos fragmentos que reproduzco, pero está el link para el que le interese leerla completa.

Estoy de acuerdo con la afirmación que sirve de título, aunque seguramente los anti peronistas protestarían con ganas. El otro día veía unas encuestas en la que le preguntaban a peronistas y macristas a quién nunca votarían: el 14% de los peronistas eligió al macrismo, pero el 72% de los macristas mencionaron al peronismo. O sea que el macrismo es centralmente antiperonista lo que garantiza el rechazo a una afirmación como la del título, y asegura que la “grieta” se va a mantener.

Sin embargo, el peronismo es lo que nos hace diferentes, aunque hay otras expresiones de populismo latinoamericano semejantes. La diferencia es que el peronismo ha sido –y vuelve a serlo- Gobierno, y Bunge menciona algunas de las políticas y hechos positivos que hay en Argentina desarrolladas por los Gobiernos peronistas. Si analizamos, por ejemplo, el papel que tienen las organizaciones gremiales, podremos ver una diferencia clave respecto de otros países.

Me parece importante destacar el concepto del título, porque muchas cosas que el neo liberalismo capitalista que intentó gobernarnos descalificó e intentó erradicar son las que nos permiten desarrollar un país más justo para la mayoría de los argentinos, aunque la pobreza alcance niveles tremendos.

Comprendamos al peronismo para valorar y defender todo lo que nos hace un mejor país. Cambiemos lo que no sirva para eso, pero no aceptemos que nos quiten la educación y la salud públicas, o una jubilación justa, o un proyecto económico que genere el trabajo que necesitamos.

Es lo único útil en esta etapa crucial y difícil: entender qué es lo mejor para el país, pero mirálo vos, no dejés que ningún programa de televisión te maneje la opinión. Buscá otras miradas, otros criterios.

De última, tiene que ver con tu vida y la de los tuyos. Vale la pena.

“El que no entiende el peronismo no entiende la Argentina”

https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-que-no-entiende-el-peronismo-no-entiende-la-argentina-nid1245326?fbclid=IwAR0b27SfW5akyZF_XMFGl1k01TuGKDmbBzpYerZ7MJhKC4sWd6Szd28HNAQ

21 de marzo de 2010 

Mario Bunge (físico, filósofo y epistemólogo)

“-Éramos tan apasionadamente antiperonistas que no fuimos capaces de hacer un análisis objetivo del peronismo. Más aún, usábamos categorías políticas europeas. Creíamos que el peronismo era una forma de fascismo. Y no lo es: es original, es un tipo de populismo. Creíamos también que Perón era bruto. Es falso. Era inteligente, no sólo habilidoso, y tenía cultura histórica, al fin y al cabo, era profesor de historia militar en el Colegio Militar. Lo menospreciamos y por eso no lo entendemos. Gino Germani, que fue el fundador de la sociología moderna en la Argentina, se fue del país en 1966 y al año siguiente me visitó en Montreal. Le pregunté: “¿Por qué te fuiste de la Argentina? ¿Por la persecución? No -me dijo-, me fui porque fui incapaz de entender al peronismo. Todavía hoy no lo entiendo”. Y es así: quien no entiende al peronismo no entiende el país.”

“-Algunos imaginaron que la crisis financiera internacional iba a permitir que surgiera un capitalismo distinto, más “sensible”. ¿Estamos a tiempo de esperar algo semejante? -Hubo cosas positivas y negativas. Hay que empezar por averiguar por qué China y la India son los dos únicos países en el mundo cuya economía ha crecido en los últimos doce meses. Ambos son proteccionistas y no son neoliberales. La India se ha salvado de los tsunamis financieros, en particular, porque regula el mercado financiero y no permite las especulaciones. Y a China le falta democracia, pero también está avanzando en ciencia y técnica a pasos agigantados. A propósito de esto, ¿sabe cómo se manejan las finanzas internacionales en este momento? Hay un cuento que lo ilustra. En un pueblo turístico de Europa, llega de pronto un alemán muy rico al único hotel del lugar, deja en el mostrador un billete de cien euros y le dice al dueño: “Me gusta mucho el lugar y quiero estudiar la posibilidad de pasar una semana acá. ¿Me permite mirar las habitaciones?” “Sí, suba, las habitaciones están todas abiertas”, le responde el dueño del hotel, que sale corriendo y le lleva el billete de cien euros al carnicero para saldar una deuda. El carnicero sale corriendo con el billete para pagarle al proveedor de alimentos para sus cerdos. A su vez, el proveedor de alimentos para cerdos va corriendo con ese billete y le paga a la prostituta una deuda por sus servicios. La prostituta toma el mismo billete de cien euros y lo deja en el mostrador del hotel para pagar la deuda que tiene por haber alquilado las habitaciones. Entonces, al cabo de un rato, baja el turista alemán y le dice al dueño del hotel que no le gusta ninguna de sus habitaciones, toma el billete y se va. Han transcurrido nada más que cinco minutos, nadie hizo nada, nadie produjo nada, pero todo el mundo está feliz porque todas las deudas han sido saldadas (risas). En esto consisten las grandes finanzas. Detrás de estas grandes manipulaciones no hay nada. Hay gente que se arruina, pero nadie se beneficia. Es monstruoso.”

¿CÓMO TIENE QUE SER LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA “NUEVA NORMALIDAD”

¿CÓMO TIENE QUE SER LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA “NUEVA NORMALIDAD”

La frase “nueva normalidad” se escucha por todos lados, aunque no se sepa qué será, y si se la podrá llamar normalidad, por lo menos en el sentido que tenía.

Se multiplican los opinólogos que hablan de que se había escondido la basura debajo de la alfombra y que la pandemia ha sacado todas esas miserias a la luz.

Resulta llamativo que Luis Rosales, aggiornado columnista de América, opine esto cuando fue candidato a Vicepresidente de Espert, que cuestionó el neo liberalismo de Macri porque había sido demasiado tibio y no había tomado medidas que nos hubieran sumergido, aún más, en el desempleo y la pobreza.

Sin embargo, muchos/as habíamos cuestionado y/o denunciado las desigualdades y asimetrías del mundo, y, sobre todo, de América Latina.

Ya los pueblos latinoamericanos habían salido a reclamar un cambio del sistema que les proporcionara mejores condiciones de vida: ingresos dignos, educación, salud, etc. Eso pasó en Chile, Ecuador, Colombia, y ahora, en Brasil.

Sin embargo, el problema no es solo lo económico, porque el tema de la participación ciudadana es clave, y la nota de Rocío Annunziata es útil para que empecemos a pensar en eso y en cómo podremos mejorarla, cualitativa y cuantitativamente, en el mundo después del coronavirus, y, en lo posible, empezar con acciones concretas ahora porque no será fácil lograr que los que propiciaron aquella normalidad injusta y desigual renuncien a sus negativos logros.

SEAMOS REALISTAS: EL MUNDO FUE –Y ES- ASÍ PORQUE ALGUNOS POCOS TRABAJARON PARA ELLO, Y OTROS MUCHOS LO PERMITIERON.

LA GRIETA EXISTIÓ SIEMPRE, POR LO MENOS TRABAJEMOS PARA QUE LOS QUE ESTÁN EN EL LUGAR EN QUE SE SUFRE MÁS SEAN MENOS.

PARA ESO, HACE FALTA MÁS Y MEJOR PARTICIPACIÓN CIUDADANA.

¿Democracia en pausa?

LA NUEVA NORMALIDAD DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

Por Rocío Annunziata Ilustración Sebastián Angresano

https://revistaanfibia.com/ensayo/la-nueva-normalidad-de-la-participacion-ciudadana/

Desde los ’80 hasta la pandemia del Covid-19, las políticas de participación ciudadana se multiplicaron al punto de ser una marca de nuestra región hacia el mundo. La pausa obligada por el aislamiento social plantea nuevos desafíos para que este espacio no se vacíe y reafirme su sentido de justicia social. Rocío Annunziata transcribe la memoria del debate Ciudadanía y Pandemia: ¿la democracia en pausa? del proyecto Partícipes, organizado por Fundación Avina y Revista Anfibia.

Cuando pensamos en la idea de “participación ciudadana” es inevitable imaginar una reunión de muchas personas en contacto unas con otras, ocupando un espacio público y dialogando “cara a cara”. Participación y aislamiento social no combinan nada bien. Por eso, entre las tantas actividades que parecen haber sido puestas en pausa por la pandemia del COVID-19, ésta es una de las que más inquietudes genera a quienes esperan la reactivación en la nueva normalidad.

Las instituciones participativas -instancias promovidas por los gobiernos, sobre todo de nivel local, que invitan a la ciudadanía a tener voz-, no hicieron más que multiplicarse desde las primeras experiencias latinoamericanas de fines de los ochenta, las que pusieron a la región en el lugar del laboratorio de innovación por excelencia en esta materia. América Latina fue emulada por otros continentes, y la expansión de estas prácticas cruzó colores políticos y etiquetas partidarias. Por mencionar sólo el ejemplo de la institución participativa más conocida, el Atlas Mundial de Presupuesto Participativo editado por Nelson Dias, Sahsil Enríquez y Simone Júlio cuenta más de 11.600 experiencias en todo el mundo en 2019.

¿Qué futuro tiene la participación ciudadana en las ciudades? ¿Cómo retomar los desafíos pendientes y los que surgen a partir de esta coyuntura? ¿Qué pueden hacer las ONGs y los gobiernos locales en este contexto? Estas preguntas estructuraron el encuentro Ciudadanía y Pandemia: ¿la democracia en pausa?, organizado por Fundación Avina y Revista Anfibia en el marco del Proyecto Partícipes, el 19 y el 21 de mayo de 2020. Participaron más de 300 miembros de organizaciones de la sociedad civil de Córdoba, Rosario, Mendoza y Buenos Aires, funcionarios locales y público general.

1 La “antigua normalidad” participativa no era ideal

Una de las primeras impresiones que surgen ante la pregunta sobre lo que la pandemia puso en pausa al interrumpir las instancias participativas implementadas en las ciudades es que la normalidad de la participación que conocíamos no era perfecta. ¿Cómo estábamos antes del COVID-19?

Lo primero que habría que decir es que la “normalidad” de las instituciones participativas era seguir expandiéndose. Hay que reconocerlo: muchos las impulsaban como verdaderos insumos para sus políticas, otros como una mera estrategia de imagen. Lo cierto es que la tendencia señalaba la inclusión creciente de este tipo de instancias en los gobiernos locales. Una prueba de ello es la pregnancia que tuvo el paradigma del Gobierno Abierto en la gestión pública.

Que ésta fuera la tendencia no implica que todos esos espacios fueran igual de fuertes, genuinos y transformadores. En algunos casos, la normalización y masificación del paradigma iba de la mano de prácticas muy debilitadas. Por eso la versión más desplegada por el mundo en estos años es la que identifica la participación ciudadana con una herramienta administrativa y despolitizada para conocer las preferencias de la gente y gestionar con mayor eficiencia. Lo que se venía viendo cada vez menos, en cambio, era la puesta en marcha de instancias participativas que fomentaran la creatividad social, el debate y el conflicto, y que tuvieran un horizonte de justicia social.

Esto nos reconduce a dos temas que surgieron en los webinar de Partícipes. 1) Muchas veces las instancias participativas están contenidas en normativas virtuosas y tienen un diseño institucional que hace suponer que habrá una participación sustantiva, pero en la práctica la capacidad de estos espacios de involucrar a los ciudadanos y considerar sus propuestas realmente es muy baja. Virginia Romanutti, de Nuestra Córdoba, citaba el ejemplo de las Juntas de Participación Vecinal de Córdoba para ilustrar instituciones bien diseñadas que no se traducen en buenas experiencias.

2) Las instituciones participativas tienden a estar orientadas hacia las demandas individuales y cuesta pensarlas como ejercicios colectivos, como advertía Luis Cardoso, de Acción Colectiva. La concepción mayormente administrativa de las instancias de participación que surgen “desde arriba” se corresponde con formatos de participación fragmentada, que privilegian que cada participante se lleve algo del proceso, cristalizándose en inquietudes poco diferenciadas de reclamos individuales. Un tema de larga data es que el participante convocado suele ser más el vecino que el ciudadano.

2. La pausa no son cinco minutos

¿Qué consecuencias están teniendo la pandemia y el aislamiento social sobre las instituciones participativas? En el mundo y en Argentina, las miles que estaban funcionando quedaron en suspenso. La reunión de personas en espacios públicos no está a la orden del día, por prohibiciones explícitas o por prudencia sanitaria. A este inconveniente indiscutible se suma el hecho de que, en Argentina, muchas gestiones gubernamentales acababan de asumir cuando llegó la pandemia y estaban recién ideando sus nuevos ámbitos participativos o analizando el estado de las instituciones heredadas.

En las situaciones de excepción los gobiernos tienden a cerrarse y a centralizar las decisiones. Como se advirtió en este encuentro, el argumento de que sería irresponsable o imposible planificar políticas en esta situación de crisis y urgencia es esgrimido por los funcionarios. ¿Cuán factible es escuchar muchas voces para decidir en este contexto? Facundo Heras –de Nuestra Mendoza- explicó que los gobiernos supieron dialogar muy bien con los sectores económicos en la creación de protocolos para habilitar actividades, y que ésto prueba que podrían dialogar de igual modo con las organizaciones comunitarias para atender a las necesidades de los territorios, como las ollas populares.

La combinación de aislamiento social, desconfianza interpersonal y gobiernos que se cierran puede significar un golpe muy duro para las instituciones participativas, que siempre han estado caracterizadas, incluso en la normalidad, por una gran volatilidad y dependencia de los cambios de gestión. Lo más probable es que la gran mayoría de estas instancias no se recuperen en el corto plazo.

3 ¿La “nueva normalidad” será digital?

Una de las estrategias posibles para enfrentar la pausa sería “digitalizarlo” todo, como sucede con mucho de nuestras vidas cotidianas. La incorporación de nuevas tecnologías para la participación en las ciudades ya venía en aumento, pero hoy puede presentarse como una alternativa salvadora. Así lo contaban los funcionarios que intervinieron en el segundo encuentro de Partícipes. Godoy Cruz (Mendoza) está buscando convertir su Presupuesto Participativo en un Presupuesto Participativo online, con el apoyo del Proyecto Cónsul, una plataforma creada por la gestión anterior del Ayuntamiento de Madrid. Este es también el modelo con el que se desarrolla desde 2017 BAElige, que permite cada año a los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires decidir el destino de 600 millones de pesos. Rosario, la ciudad argentina cuyas instituciones participativas se han hecho famosas en el mundo, ensaya realizar las reuniones de sus consejos barriales por Zoom.

La posibilidad que brindan las herramientas virtuales están también influyendo en formas de participación que promueven los gobiernos locales más allá de las instituciones participativas propiamente dichas: la comunicación directa con los vecinos a la que apunta Rosario, o el programa de voluntariado Mayores Cuidados que impulsó CABA son buenas ilustraciones. En todo caso, miembros de equipos de gestión de los gobiernos locales coinciden en que los recursos virtuales o digitales formarán parte del paisaje de la “nueva normalidad” de la participación.

Pero no todas las realidades son adaptables a la virtualización o digitalización de sus instancias participativas. La localidad de Maipú (Mendoza), por ejemplo, viene trabajando con un Presupuesto Participativo orientado a las áreas rurales que difícilmente podría transformarse en online. No solo es una cuestión de brecha y conexión. En lo que se refiere a la digitalización de las instituciones participativas la biblioteca está dividida. Algunos expertos se preocupan por si las herramientas digitales tienden a eliminar los momentos de deliberación y debate: es posible hacer propuestas online, es posible votar proyectos online, pero es mucho más difícil discutir ideas y llegar a propuestas colectivas si falta el encuentro “cara a cara”. En este sentido, uno de los desafíos para el futuro de las instituciones participativas será que la incorporación de lo digital no vaya en detrimento de instancias capaces de producir deliberación.

4. Puede ser una pausa creativa

El paréntesis en el que se encuentran las instituciones participativas puede representar también una oportunidad, una pausa creativa en la que surjan herramientas que terminen por mejorar algunos aspectos de la “antigua normalidad” de la participación. Otro ejemplo: quizás los Presupuestos Participativos digitales atraen una participación social más numerosa, y no sólo a quienes participan siempre, que disponen del tiempo para trasladarse y estar, como notan en la ciudad de Godoy Cruz.

Aquí está la otra parte de la biblioteca: la participación online puede ser más inclusiva en la medida en que se integra más fácilmente a la vida cotidiana y no exige la presencia física en horarios imposibles para muchos. Otro ejemplo es el que acabamos de mencionar de los encuentros de consejos barriales por Zoom; ¿podrán estos formatos revertir la difícil relación entre lo online y la deliberación?

Encontrar formas para mantener latentes las instancias participativas es el imperativo actual. Pero a la vez podemos usar la pausa para repensar la normalidad. Como sostuvo Matías Bianchi, de Asuntos del Sur, citando a Bruno Latour: “si todo está en crisis, podemos rediscutir todo”.

En la primera conversación Estrategias de la sociedad civil para sostener la participación ciudadana (19/5/2020) estuvieron Virginia Romanutti de Red Ciudadana Nuestra Córdoba (Córdoba); Matías Bianchi de Asuntos del Sur (Buenos Aires); Luis Cardoso de Acción Colectiva (Rosario) y Facundo Heras de Nuestra Mendoza (Mendoza). Moderó Hinde Pomeraniec.

En la segunda conversación Los gobiernos locales ante las demandas ciudadanas de participación (21/5/2020) disertaron Alejandra Torres (Secretaria de Planeamiento, Modernización y Relaciones Internacionales de Córdoba); Fernando Straface (Secretario General de Relaciones Internacionales de CABA); Laura Bartolacci (Subsecretaría de vinculación ciudadana de Rosario); Martín Appiolaza (Director de Prevención, Participación Comunitaria y Derechos Humanos de la Municipalidad de Godoy Cruz, Mendoza) y Gabriela Riveros (Directora de Planificación Estratégica de Municipalidad de Maipú, Mendoza). Moderó Hinde Pomeraniec.

LA CAMPAÑA CONTRA LA CUARENTENA, O SEA CONTRA LA SOCIEDAD ARGENTINA

LA CAMPAÑA CONTRA LA CUARENTENA, O SEA CONTRA LA SOCIEDAD ARGENTINA

He elegido esta nota de Zaiat porque es categórica en cuanto a la descripción de esta fuerte movida del macrismo residual, los medios amigos y los trolls y bots que manejan la campaña en las redes.

Creo que es un sector minoritario de la sociedad el que apoya esta embestida contra la estrategia que, hasta ahora, nos ha venido guardando de vivir situaciones trágicas como otros países del mundo, pero esta campaña –que incluye noticias falsas de revueltas populares- le da una dimensión mucho mayor.

No estoy minimizando la dura situación que vive Argentina como gran parte del mundo, sino que la gente sigue bancando la cuarentena porque cree que es lo mejor que se puede hacer para preservar la salud pública.

Con esta entrada intento colaborar con esa gente que está sufriendo tanto, para que no se desanime por creer que tanto sacrificio es en vano, y piense que el Gobierno está equivocado y que hay que romper la cuarentena.

NO ES ASÍ, Y EN LA ENORME MAYORÍA DEL PAÍS, COMO EN MENDOZA, LA CANTIDAD DE INFECTADOS ES BAJA, Y SE ESTÁ AVANZANDO EN LA APERTURA, PERO CON LA NECESARIA PRUDENCIA QUE REQUIERE LA SITUACIÓN.

NO CREAMOS A QUIENES NO LES IMPORTAN LOS MUERTOS QUE COSTARÍA ESA APERTURA IRRESPONSABLE.

Dispositivo mediático de confusión sobre la situación social, política y económica del aislamiento social

Campaña anticuarentena, fake news y culto a la muerte

https://www.pagina12.com.ar/268184-campana-anticuarentena-fake-news-y-culto-a-la-muerte

La militancia anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica. Desprecian el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.

Por Alfredo Zaiat

Es tan potente el dispositivo mediático del poder económico que es necesario hacer aclaraciones obvias.

Quién puede estar contento o cómodo cuando se alteró en forma tan fuerte la rutina y los vínculos personales y familiares.

Quién puede estar feliz si por la cuarentena y por precaución no se está viendo a los padres ni hay reuniones con amigos.

Quién no está angustiado, ansioso y preocupado por la violenta alteración de la vida cotidiana.

Es tan evidente el hastío por esas restricciones que genera incomodidad tener que aclararlas para señalar que la campaña anticuarentena, que lidera el Grupo Clarín con sus diarios, radios y canales de televisión, seguido por La Nación, el Grupo América e Infobae, es tan irresponsable socialmente como mezquina en términos políticos e ignorante de la cuestión económica.

Todo es debatible en democracia, pero no se transita el sendero de la racionalidad, en caso de ser bienintencionados, y de la honestidad intelectual, en muchos otros dedicados al entretenimiento periodístico, cuando se hace gala de la soberbia de la ignorancia al desafiar la evidencia científica y empírica. La controversia con la militancia social y periodística anticuarentena se parece a las discusiones delirantes con grupos terraplanistas y antivacunas.

Con fake news y apelando a la angustia personal por la cuarentena, lo que hacen es una provocación abierta a que una parte de la sociedad, atrapada por el cansancio, el miedo económico y la confusión, termine despreciando el destino sanitario de las personas mayores y de los grupos socioeconómicos vulnerables.

Trabajan para que la mayoría de la sociedad acepte que los adultos mayores y pobres se mueran por coronavirus. Esto es lo que ha sucedido en Suecia, Italia, España, que han dejado morir a las personas mayores contagiadas porque sus respectivos sistemas sanitarios han colapsado; o en Estados Unidos y en Brasil, donde el coronavirus se concentra en pobres e inmigrantes.

Existen datos objetivos, irrefutables, que muestran cuál es el saldo sanitario de la opción anticuarentena. El saldo es un desastre humanitario, fosas comunes, cementerios desbordados y, además, derrumbe económico.

La sociedad argentina posee una larga y rica historia de movilizaciones y resistencias sociales y políticas que no soportaría cantidades de contagiados y muertes como se anotan diariamente en Brasil, Chile, Perú, Italia, España, Gran Bretaña o Estados Unidos.

El objetivo político de los militantes anticuarentena es erosionar entonces la elevada aceptación social y política que hoy tiene el gobierno de Alberto Fernández. La campaña la lideran grupos conservadores porque les irrita que CFK y el kirchnerismo tengan un papel destacado en la alianza de gobierno.

O sea, la obsesión patológica con CFK y, fundamentalmente, lo que ella representa en términos de disputa histórica por el tipo de proyecto de país, no respeta ni el riesgo de vidas por la pandemia global.

Si se analiza la historia argentina, se descubre que los sectores reaccionarios no han respetado la vida, más bien son cultores de la muerte de los desvalidos, vulnerables y rebeldes: el combate a los gauchos, la matanza de comunidades indígenas en la Campaña del Desierto, la persecución y muerte de anarquistas y socialistas a principios del siglo pasado, el “Viva el cáncer” de Evita, el bombardeo a civiles en la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, hasta la muerte y desaparición de miles de personas en la última dictadura militar.

¿Por qué sería diferente ahora con la pandemia del coronavirus?

Ahora bien, es evidente que la economía está sufriendo y mucho con la cuarentena. Pero no sólo sufre la economía argentina; la economía mundial ha colapsado.

Cada uno de los países en crisis está viendo cómo encontrar una “nueva normalidad” en el funcionamiento de la economía. También se la está buscando en Argentina. Mientras, el Estado tiene que mejorar en rapidez y eficacia la inmensa red de contención previsional, social y económica (empresas y trabajadores) que se diseñó para la emergencia.

Es una obviedad que la cuarentena tiene costos económicos, pero la apertura como la piden los anticuarentena también los tiene. La economía no se recuperaría si se terminara de un día al otro el aislamiento social preventivo y obligatorio en la región del AMBA. El aumento exponencial de contagios y el crecimiento geométrico de muertos siguientes paralizaría también a la economía.

Es necesario ir adaptando el funcionamiento del sistema económico a esta nueva realidad en los lugares de trabajo y en los medios de transporte.

Nadie se enamora de la cuarentena. Es una mentira más que se suma a la extensa lista de fake news del dispositivo mediático dominante. La estrategia argentina fue preparar el sistema de salud luego del desastre dejado por los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal, para luego ir abriendo con prudencia en los lugares donde hay pocos o ningún caso y concentrando la atención en el Área Metropolitana porque es la zona de más riesgo.

Se sabe que la cuarentena no es la solución; es un paliativo. La solución es una vacuna o un tratamiento que baje radicalmente la mortalidad del coronavirus. Todavía no hay vacuna ni ese tipo de tratamiento médico.

Somos contemporáneos de un evento extraordinario, como es esta pandemia global. No es algo que se elige; es una crisis con la que se tiene que aprender a convivir, situación personal y emocional que no es fácil, pero que exige reafirmar que el camino en sociedad no es el individual del sálvese quien pueda, sino el colectivo de cuidarse para cuidarnos y de ser solidario con el otro.

OBJETIVO INELUDIBLE: UNA MENDOZA SOSTENIBLE Y SUSTENTABLE

OBJETIVO INELUDIBLE: UNA MENDOZA SOSTENIBLE Y SUSTENTABLE

Esta nota del Diario Los Andes que agrego abajo encara un tema crucial para Mendoza: el uso del territorio mendocino.

Me ha parecido un buen aporte, por eso lo rescato, pero quiero agregar algo a este replanteo de nuestra ruralidad. Hay otro aspecto que se ha hecho evidente en el contexto de la pandemia del coronavirus: la aglomeración en ciudades de manera no sostenible ni sustentable, como sucede en las villas de la CABA. No voy a entrar en la descripción de esos ambientes, porque los hemos visto hasta el cansancio por estos días, pero es claro que la vida en ellas no responde a los parámetros de calidad mínimos para una existencia razonablemente plena.

No voy a entrar en temas técnicos sobre los que no tengo formación, pero está claro que Mendoza no ha desarrollado un proyecto político (ni este Gobierno, ni sus predecesores) que tienda a mejorar la sostenibilidad ni la sustentabilidad de sus urbes.

La Fundación OXFAM Intermón, en su blog https://blog.oxfamintermon.org/cuales-son-las-caracteristicas-de-una-ciudad-sostenible/, dice: “Una ciudad sostenible es aquella que ofrece calidad de vida a sus habitantes sin poner en riesgo los recursos, ya que vela también por el bienestar de la humanidad futura y procura la justicia social.”

Más adelante: “Lo sostenible es lo que se abastece a sí mismo y garantiza su continuidad en el tiempo. En este caso, se refiere a la capacidad de las ciudades para desarrollarse bajo criterios ecológicos y de igualdad social.”

Es una nota que vale la pena leer para tener una mejor comprensión no solo de la ruralidad, sino también de lo que necesitamos requerir a nuestra sociedad, y a quienes aspiren a su conducción política.

El Gran Mendoza no da para mucho más, y si observamos el modo en que ha crecido, lo podemos comprobar sin mayor dificultad. Es cierto que, si se concretaran algunos temas pendientes, algunos poco probables: sistema de transporte colectivo, una avenida de circunvalación, red de agua potable y cloacas, etc., esto podría mejorar, pero ya –a mi criterio- es tarde para reparaciones, hace falta algo más integral y perdurable.

Repito lo que he dicho varias veces: no hemos tenido Gobiernos con proyectos políticos que merezcan ese nombre. Pongo como ejemplo el viaducto sobre Vicente Zapata: más allá de que permite superar mejor el nudo vial en la circulación Norte Sur y viceversa, solo ha servido para aumentar la cantidad de vehículos que entran a la ciudad. Podría citar otros de Gobiernos diversos, pero es suficiente para demostrar lo que afirmo.

Se ha hecho un avance cualitativamente muy importante, que es la Ley de Ordenamiento Territorial, sancionada en el 2017, después de ocho años de trabajo colaborativo muy destacable.

Hay Municipios que han elaborado –o están elaborando- sus propios planes de Ordenamiento Territorial, pero no es lo mismo que un proyecto político de un Gobierno, ya sea para ejecutarlo o como propuesta electoral.

En general, se trabaja en estos Planes de OT con seriedad, se termina desarrollando una propuesta local de OT, se la presenta en un acto público, pero de ahí de que el Municipio ajuste todas sus acciones a esa propuesta, hay una larga distancia.

Está claro que planificar es más fácil que llevar a la práctica, pero también que se sigue gobernando sin un plan de envergadura. O sea que no se llega al Gobierno por presentar la mejor propuesta política y social.

Por lo tanto, la sociedad debería plantearse que, si no cambia su actitud y criterio, informándose bien y con la objetividad posible –nada fácil en esta Argentina de medios direccionados y bandas sectarias de trolls-  para decidir qué es lo mejor para nosotros/as y la sociedad en su conjunto, estos problemas de sustentabilidad y sostenibilidad no terminarán, por el contrario, se agudizarán.

Por lo menos miremos nuestra realidad cercana: si tenemos problemas con el agua y/o las cloacas, si el acceso a nuestras casas es muy difícil, si no tenemos caleros automáticos accesibles, si no hay conectividad, o es muy mala, si no tenemos acceso a viviendas dignas y económicamente accesibles, o si falta –o es deficiente- cualquier otro servicio o elemento de la infraestructura que tenga que ver con una “ciudad sostenible” en una Provincia sustentable, anotémoslo, y hagámoslo conocer a los espacios políticos para que digan cómo solucionarían esas carencias si llegan al Gobierno.

Si no lo hacemos, nos seguirán diciendo algunas frases vacías, más o menos llamativas, y seguirán haciendo lo mismo que han venido haciendo los Gobiernos hasta ahora: poco, y sin un plan maestro que sea parte de una estrategia de desarrollo que se mantenga en décadas.

SI NO LO HACEMOS, SIGAMOS HACIENDO POLÍTICA EN LAS REDES, Y PAVADAS EN TIK TOK, PERO NO NOS QUEJEMOS DE LOS POLÍTICOS: SON COMO SON PORQUE LA SOCIEDAD NI GENERA POLÍTICOS MEJORES, NI ACTÚA PARA QUE LA REALIDAD SEA DISTINTA Y MEJOR.

De la ciudad “respirable” a la ruralidad sustentable

Desde la urbe siempre vimos al desierto y al oasis del que formamos parte como espacios “proveedores” de alimentos o petróleo.

Por Eduardo A. Sosa – Licenciado en Gestión Ambiental

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=de-la-ciudad-respirable-a-la-ruralidad-sustentable-por-eduardo-a-sosa

Quiero efectuar un pequeño aporte a la nota del arquitecto Diego Kotlik de fecha 11 de mayo del corriente, que tan bien expone lo que debería ser Mendoza en el ordenamiento de su territorio una vez que esta pandemia pase o sus efectos se reduzcan.

Si bien es cierto que una enorme mayoría de la población mendocina vive en urbes, hay un extenso espacio rural que espera medidas urgentes de organización para poder subsistir frente al avance de lo urbano, el acelerado cambio de uso del suelo rural-agrícola, las recurrentes crisis económicas de la producción agropecuaria y el avance sobre el piedemonte, solo por nombrar algunas causas de los desequilibrios territoriales.

El futuro de Mendoza no solo está en el adecuado diseño de sus ciudades sino también en la preservación complementaria de la ruralidad, de un buen vivir que debe incorporar la modernización y los progresos que son comunes en las urbes, pero también la reconversión hacia cultivos más ecológicos y orientados a la búsqueda de nuevos mercados, el desarrollo de emprendimientos de alto valor agregado, la creación de pymes ligadas a nuevos gustos del consumidor como el cultivo y comercialización de verduras y frutas orgánicas, la promoción de las energías renovables y de la eco-eficiencia, el cuidado de los valores de la ruralidad que son muy codiciados cuando uno vive en las ciudades y desea retener parte de esa mística del campo, el fomento del turismo ecológico y rural ligados a la belleza y la cultura del oasis, el apoyo a cultivos y ferias locales y tantas otras iniciativas de desarrollo que pueden intentarse.

Esta nueva ruralidad también va de la mano de infraestructura y equipamiento que debe proveer el Estado en función ya no de los intereses políticos o las urgencias, sino en la planificación territorial participativa y en alianzas con sectores de la economía que se benefician con las mismas.

Esto también incluye una nueva mirada de las tierras áridas, vistas como desiertos por la mayoría pero que posee una extraordinaria diversidad biológica e incontables bellezas para proteger y utilizar racionalmente.

Desde la urbe siempre vimos al desierto y al oasis del que formamos parte como espacios “proveedores” no solo de alimentos sino de maderas, petróleo o materiales para nuestras viviendas, pero nunca los integramos a nuestro vivir cotidiano como comunidad.

Pienso que es hora de revalorizar la ruralidad y ordenarla convenientemente para que los miles de mendocinos que viven en ella puedan permanecer allí y proyectarse en un futuro que no implique abandonar sus tierras, sus sueños y pasar a convertirse en la masa de refugiados económicos y ambientales que pueblan las periferias de nuestros aglomerados urbanos.

Si el gobierno provincial se activa y desarrolla todos los planes y actividades que prevé la ley de ordenamiento territorial y el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial que duerme desde su aprobación en 2017, este futuro será posible.

QUE NO VOLVAMOS A ESA NORMALIDAD INJUSTA, DEPENDE DE NOSOTROS, LA GENTE

QUE NO VOLVAMOS A ESA NORMALIDAD INJUSTA, DEPENDE DE NOSOTROS, LA GENTE

Sin mucha originalidad, he elaborado varias entradas sobe el coronavirus y el difícilmente predecible mundo posterior.

Algunas tienen que ver con que América Latina tiene mucho que decir en función de una propuesta que avance hacia un mundo mejor y más justo para no volver a esa “normalidad” inicua, insostenible e insustentable con la que llegamos a la pandemia.

Un ejemplo: la organización caritativa británica Oxfam afirmó que 82% del dinero que se generó en el mundo en 2017 fue al 1% más rico de la población global. Estos porcentajes han recibido críticas, pero sean 8, 42 o 61 las personas que tienen la misma cantidad de dinero que la mitad del mundo, esto sigue siendo una desigualdad enorme alrededor del mundo.

También podríamos hablar de la devastación del medio ambiente o de cualquiera de los temas que afligen a la humanidad, los que evidentemente van a empeorar con la pandemia.

Por eso, empecé a publicar entradas que tengan que ver con el “populismo latinoamericano”, y quiero establecer un hilo cronológico con las que avanzan en este sentido:

  • LA ECONOMÍA PARA FRANCISCO
  • DESPUÉS DE LA PANDEMIA – Humberto Podetti
  • EL MUNDO DESPUÉS DEL CORONAVIRUS
  • EL PROYECTO PERONISTA VALE PARA AMÉRICA LATINA PARA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS
  • OTRO APORTE PARA SEGUIR PENSANDO EL MUNDO Y ARGENTINA

En esa búsqueda encontré una entrevista que hizo Eduardo Febbro a Walden Bello en Página 12 (https://www.pagina12.com.ar/264898-el-impulso-es-hacia-un-sistema-postcapitalista)

Walden Bello es autor de “Desglobalización: ideas para una nueva economía mundial”, plantea alternativas, desde la izquierda, porque cree que hay una coyuntura de cambio de esa “normalidad” que critica por lo que habla de “las posibilidades que se ofrecen sin por ello esconder los límites de una transformación que, asegura, depende de la acción de las fuerzas progresistas y de la reconfiguración del Sur como actor renovado.”

Sus planteos son concurrentes con el sentido de lo que hemos compartido en el hilo que pongo arriba.

Analiza: “Creo que las posibilidades que ofrece el momento, la coyuntura, son el resultado de dos cosas: la crisis objetiva del sistema y la fuerza subjetiva que puede actuar sobre esta crisis. Mi sensación es que la crisis financiera mundial de 2008 fue una profunda crisis del capitalismo, pero el elemento subjetivo aún no había alcanzado una masa crítica. Debido al crecimiento impulsado por los gastos del consumidor y financiado con deuda, la crisis sorprendió a la gente, pero no creo que se hayan alejado tanto del sistema. Hoy es diferente. El nivel de descontento y alienación con el neoliberalismo es muy alto en el Norte global debido a la incapacidad de las élites arraigadas para enfrentar el declive, mejorar los niveles de vida y tratar la desigualdad vertiginosa en los años que siguieron a la crisis financiera. En el Sur global la crisis de legitimidad ya había afectado al neoliberalismo y la globalización y sus instituciones clave, como la Unión Europea, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio, incluso antes de la crisis de 2008. La pandemia del covid-19 surgió a través de un sistema económico global ya desestabilizado que sufría una profunda crisis de legitimidad. La gente tenía la sensación de que las cosas estaban realmente de fuera de control. La ira, la frustración y la sensación de que las elites y los poderes gobernantes perdieron el control, y que el sistema se fue al diablo está muy extendida hoy, en contraste con las secuelas inmediatas de la crisis de 2008. Es este torbellino, es precisamente este elemento subjetivo el que debe ser aprovechado por las fuerzas políticas. El sistema global, por supuesto, intentará recuperar la “vieja normalidad”, como lo demuestra la infame teleconferencia de Goldman Sachs, cuyos participantes acordaron que no hubo una crisis sistémica inducida por covid-19 y que lo importante es garantizar una vuelta prolija al orden anterior al covid-19. Pero no hay que obligar al genio a que vuelva a la botella. Simplemente hay demasiada ira, demasiado resentimiento, demasiada inseguridad que se han desatado, y solo la izquierda y la extrema derecha están en condiciones de aprovechar esta tormenta subjetiva. Entonces, sí, el impulso es hacia un sistema post-capitalista o, en cualquier caso, post-neoliberal, y la pregunta clave es ¿quién será capaz de aprovechar toda esa ira desatada y dirigirla?”

Me pareció una excelente reseña de la evolución de la crisis y de la dura e insostenible realidad actual.

Febbro le plantea:

“-El fracaso de la democracia liberal para mejorar la vida de las personas y la igualdad ha llevado a la aparición de movimientos populistas en todo el mundo. En cierto sentido, la extrema derecha secuestró la desglobalización. Esta crisis ha expuesto como nunca antes la gran fractura del mundo. ¿El escenario posterior al virus puede ser una oportunidad mucho mejor para que la extrema derecha llegue al poder?”

Esta es la respuesta de Bello:

“-Desafortunadamente, es la extrema derecha la que está mejor posicionada para aprovechar el descontento global porque, incluso antes de Covid-19, los partidos de extrema derecha ya eran elementos claves de las posiciones y programas anti neoliberales promovidas por la izquierda independiente. Por ejemplo, la crítica de la globalización, la expansión del “estado de bienestar” y una mayor intervención estatal en la economía. Lo que hizo la extrema derecha fue plantearlos como un paradigma propio. En Europa, los partidos de derecha radical abandonaron parte de los viejos programas neoliberales que abogaban por una mayor liberalización y menos impuestos que habían apoyado y se pusieron a decir que estaban a favor del Estado de bienestar y de una mayor protección de la economía nacional ante los compromisos internacionales. Pero claro, sólo en beneficio de las personas con el “color de piel correcto”, la “cultura correcta”, la población étnica “correcta”, la “religión correcta”. Esencialmente, es la vieja fórmula “nacional socialista” inclusiva de clase, pero racial y culturalmente excluyente. La extrema derecha oportunista está, desafortunadamente, por delante de la izquierda en este momento. El amplio movimiento progresivo tendrá que moverse más rápido y asegurarse de que los socialdemócratas desacreditados en Europa y los demócratas de Obama y Biden en los Estados Unidos no vuelvan a canalizar la política hacia un nuevo compromiso con un neoliberalismo moribundo. Si esto sucede, entonces esa escena escalofriante que aparece en la película Cabaret, donde la gente común que apoya a los nazis canta “El futuro nos pertenece”, casi con seguridad se hará realidad.”

Hice la cita anterior porque se puede aplicar con bastante justeza a Argentina, y lo vemos desde que el macrismo perdió las elecciones. A pesar de que la mayoría de los argentinos y argentinas apoya al Gobierno peronista que asumió en diciembre (aunque parece que hubiera pasado una década de eso), esa minoría lo ataca permanentemente para desgastarlo, apoyada por los medios de comunicación dominantes y de los equipos de trolls remanentes de la gestión macrista.

La nota es larga, por eso no la incluí entera, pero recomiendo leerla completa. Solo seleccionaré algunos párrafos que me parecen útiles en el sentido que expliqué al comienzo.

Otra pregunta:

“–Usted acuñó la palabra desglobalización en su libro, “Desglobalización: Ideas para una nueva economía mundial”. ¿Siente en este momento que las condiciones son mejores para hacer realidad esa desglobalización teorizada en el libro?

—Sí, por ejemplo, la locura de las cadenas de suministro mundiales demostró que era completamente inoperante durante la crisis del coronavirus. Debido a los cálculos neoliberales basados en la reducción del costo unitario de producción, las élites corporativas, con el consentimiento de sus gobiernos, transfirieron gran parte de sus instalaciones industriales a China, de modo que cuando la producción china se detuvo durante la crisis de covid-19, muchos países carecían de componentes industriales claves y descubrieron que incluso producir máscaras y otros equipos de protección del personal era algo de lo que ya no eran capaces. Al mismo tiempo, la interrupción inducida por covid-19 de la cadena de suministro agrícola mundial amenaza con una hambruna generalizada. En varios países del Norte global y del Sur global se ha permitido que sus sectores agrícolas locales se marchiten. Entre el 30 y el 50 por ciento de los alimentos que se consumen en China, el sudeste asiático y América Latina ahora no se producen localmente, sino que son suministrados por cadenas de suministro agroalimentarias mundiales y regionales. Creo que habrá un movimiento hacia una mayor autosuficiencia en la producción industrial y agrícola. La pregunta es si tales estrategias serán desarrolladas por regímenes de derecha o gobiernos progresistas.”

Finalmente:

“-De los quince pilares incluidos en su concepto de desglobalización, ¿cuáles cree que son más urgentes de ahora en adelante?

-Creo que lo más urgente es la reorientación de la producción hacia el mercado interno y desvincular la producción local de las cadenas de suministro mundiales a través de una política comercial progresiva, una política industrial agresiva y una política agrícola que promueva la autosuficiencia alimentaria y la soberanía alimentaria. Nuevamente, es importante que tales políticas sean emprendidas por progresistas y no por nacionalistas de derecha que las utilizarán principalmente para servir a los intereses del grupo étnico y cultural dominante contra las minorías y los migrantes.”

Es muy importante que comprendamos todo lo que planteamos en este hilo porque no podemos dejarlo en manos de los que lideran la política, las organizaciones, y todos los sectores de la sociedad, porque hace falta que los pueblos se hagan cargo de esta situación crucial de la humanidad y del país.

Muchos/as de los dirigentes tienen que ver con esa “normalidad” inviable, y solo cambiará la dirección de las políticas cuando la sociedad asuma la necesidad de esas transformaciones y presione para que esos dirigentes (y otros/as, mejor) las hagan realidad.

INFORMÉMONOS, COMPRENDAMOS, HABLEMOS ENTRE NOSOTROS/AS, ORGANICÉMONOS, UNÁMONOS. NO PERDAMOS LA OPORTUNIDAD, NO SABEMOS SI HABRÁ OTRA.SOBRE TANTO DOLOR Y MUERTE CONSTRUYAMOS UN MUNDO MEJOR.

MENDOZA TIENE QUE EMPEZAR A CRECER

MENDOZA TIENE QUE EMPEZAR A CRECER

Casi por casualidad, porque, aunque compro el Diario Los Andes, lo miro muy rápidamente, y menos el Suplemento Económico. Sin embargo, hoy este Suplemento publicó esta nota:

Mendoza en crisis: una década sin crecimiento

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=mendoza-en-crisis&fbclid=IwAR1jBYfA5gUH0vopJSb7CKKgSNy_t0uqfbqvAXeIw7Tr2kTYHB3fnKsxyZs

Es una buena nota, que deberían leer y pensar todos/as los/las mendocinos/as, porque, si queremos parar este retroceso, hará falta encontrar un proyecto político que plantee una estrategia que nos permita empezar (será, si lo logramos poner en marcha, un largo y duro camino) el tránsito hacia un modelo provincial mejor para quienes habitamos esta hermosa Provincia (de paso, muchos/as se han ido buscando mejores horizontes).

Este tema ya lo había planteado en mi blog (HAY QUE DECIRLO: ESTA ES LA HERENCIA DEL CORNEJO-MACRISMO https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/03/28/hay-que-decirlo-esta-es-la-herencia-del-cornejo-macrismo/), pero la nota que menciono es más abarcativa y profunda, y supera el análisis del Gobierno que terminó en Diciembre, aunque hace manifiesta su gran responsabilidad al acompañar la propuesta macrista que amplió y profundizó los problemas mendocinos preexistentes.

Está claro que las culpas de nuestros problemas vienen de bastante antes, y me animo a decir que Mendoza no ha tenido buenos Gobiernos en democracia.

El único Gobierno que asumió con un plan integral fue el del Pilo Bordón (el no bien valorado Libro Verde), más allá del necesario análisis de la concreción de esa propuesta.

Voy a incluir el texto de la nota en mi entrada, pero, como tiene gráficos muy esclarecedores, aconsejo su consulta en la web del Diario y, si es posible, la lectura de la edición en papel, que está bien elaborada.

Una aclaración que me parece necesaria: aunque he sido crítico de la gestión cornejista, y creo que nuestra clase media menduca se ha derechizado (que no es lo mismo que ser conservadora) y no hizo un análisis crítico y objetivo de lo que había pasado en Mendoza (LA ELECCIÓN MENDUCA: ¿ACIERTO O ERROR? https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2020/03/09/la-eleccion-menduca-acierto-o-error/), es real que el Peronismo mendocino no ha sido una alternativa válida, en relación con un proyecto como el que reclamo arriba.

Esto no significa que no haya buenos dirigentes en el Peronismo de Mendoza, los hay, y muchos, pero los/las que hemos propuesto son los mismos –más o menos- de elecciones anteriores. Hay muchos/as dirigentes jóvenes que no llegan a esos lugares porque en las roscas internas (como en cualquier Partido) no tienen chance, pero significarían una alternativa muy interesante para la ciudadanía mendocina.

Creo que vale la pena leer estos aportes, pensar, reunirse, organizarse, para que Mendoza salga del tobogán que la mayoría no merece.

Mendoza en crisis: una década sin crecimiento

Si bien Mendoza es la quinta economía más importante del país, esto no se refleja en otras variables significativas para la población.

Por Soledad Gonzalez y Mariano Zalazar – mzalazar@losandes.com.ar

Industria, vino, petróleo, montañas y buen desarrollo de la industria TIC podría hacer de Mendoza una de las provincias más importantes de la región.

De hecho, la provincia es la quinta economía más importante del país (produce el 3,7% del Producto Bruto Interno de Argentina), detrás de Buenos Aires (34,2%), Ciudad Autónoma de Buenos Aires (15,7%), Santa Fe (8,8%) y Córdoba (7,8%). Sin embargo, este supuesto liderazgo, en los últimos diez años viene cayendo y en la comparación con las otras provincias de Cuyo -San Juan y San Luis- la nuestra, presenta una desmejora notable en muchos indicadores.

Para muestra, un botón: en la última década la provincia creció 0,62%, prácticamente nada. Los indicadores de desempleo, muestran que Mendoza duplica a San Juan y San Luis. El salario promedio privado mendocino es menor que el de San Luis y supera por 80 pesos al de San Juan. Claramente, la provincia ha tenido serios problemas para renovar su matriz productiva, sólo se ha empezado a movilizar con ingresos de la TIC. Pero un cambio mucho menor, al que sí dieron ingreso las vecinas, es la minería en San Juan y el de la soja en San Luis, que se pueden ver plasmados en el crecimiento de la infraestructura caminera, un ejemplo gráfico de ello.

El gigante que durmió

Además, el desempeño económico de Mendoza en la última década ha sido muy pobre. Según los informes presentados por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), entre 1991 y 2009 la provincia creció a un ritmo promedio de 4,4% anual (no hay datos comparables más antiguos). Entre 2010 y 2019, en cambio, la economía mendocina avanzó solo 0,62% promedio por año, un valor que según los economistas conduce al aumento de la desocupación y la pobreza.

En el total de Argentina también hubo un crecimiento económico lento durante ese período, pero fue mayor al de Mendoza en términos porcentuales (1,28% anual). En consecuencia, los resultados estadísticos llevaron a un pequeño deterioro de la importancia relativa de la provincia en el PBI nacional.

El economista Jorge Day del Ieral (Fundación Mediterránea), recordó que históricamente Mendoza representaba el 3,9% del total producido por el país, pero hoy se encuentra en el 3,7% mencionado anteriormente.

Al mismo tiempo, otras provincias ganaron terreno. Es el caso por ejemplo de San Juan, que gracias al impulso de la minería pasó de tener una participación de 1,1% en 2010 a 1,35% en 2019, según el Instituto de Investigaciones Económicas y Estadísticas de esa provincia (IIEE).

San Luis, tiene un peso promedio histórico de 1,07% sobre el PBI nacional. No hay datos estadísticos oficiales que muestren la evolución de su Producto Bruto Geográfico (PBG) en los últimos años, pero si hay otras variables que evidencian mejoras, como las que hacen referencia al mercado laboral. Sin embargo, es claro el desarrollo de San Luis con la soja. Si se analiza a partir del 2001 comenzó con ese producto, para la campaña 2009 ya tenía 155 mil hectáreas de superficie sembrada total y en la última campaña alcanzó las 308 mil hectáreas, según datos del ministerio de Agroindustria para el total de soja.

A esto también se le sumó la conversión de granos a carne y el atractivo que generan los campos para desarrollar maní. Un producto que trae inversiones de zona de Córdoba.

Qué pasó en 2019

El 2019 fue un año recesivo para todo el país y Mendoza no fue la excepción. Según la DEIE, el Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia -estudio que mide el tamaño de la economía local- retrocedió 1,5%.

La caída fue impulsada por el mal desempeño del sector agropecuario (cayó 7,5%) y retracción del comercio (-6,2%), la explotación de minas y canteras (-6,1%), el rubro de “electricidad, gas y agua” (-2,4%) y el de “transporte y comunicaciones” (-0,2%).

Otras cuatro ramas de actividad amortiguaron la caída. Se trata de la industria manufacturera (0,5%), la construcción (0,6%), los establecimientos financieros (1,9%) y los servicios comunales, sociales y personales (3,3%).

La buena noticia para Mendoza, es que la baja fue esta vez menor a la que se registró a nivel nacional (-2,5%), de donde se deduce que el año pasado la provincia recuperó al menos una parte de la participación perdida en la última década.

Salarios incoherentes

Si hubiera una relación directa entre el tamaño de la economía y el nivel de ingresos, Mendoza sería la quinta provincia con mejores salarios del país. Sin embargo, hay otras variables que entran en juego y llevan a la provincia a estar en el puesto número 13 en el ranking de sueldos. Analizando los números, se puede concluir que lo más importante en este caso, es la composición de la matriz productiva de cada región.

De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Trabajo de la Nación, Santa Cruz es la provincia con mayor nivel de ingresos en el sector privado registrado, con un salario promedio de $ 77.861 netos. Tiene mucho que ver con ese resultado el hecho de que Santa Cruz es el tercer mayor productor de petróleo del país.

Justamente, le siguen en el ranking dos provincias con mucha actividad hidrocarburífera, Chubut y Neuquén, que “explotó” tras el descubrimiento de Vaca Muerta.

Más abajo, en la posición número diez, aparece llamativamente San Luis, con un sueldo promedio de $ 38.261 netos. Según Jorge Day, el desarrollo económico logrado por la vecina provincia durante sus años de “promoción industrial” explica en parte por qué se encuentra por arriba de Mendoza.

La Pampa y Córdoba ocupan el puesto 11° y 12° respectivamente, antecediendo a Mendoza, que tiene un salario promedio de $ 34.685. Si bien nuestra provincia tiene también un perfil petrolero, ese sector viene cayendo desde hace varios años. De hecho, la producción de crudo durante el primer trimestre, antes del inicio del aislamiento social obligatorio, fue la más baja desde que se tiene registro (1999).

“El sector petrolero viene cayendo constantemente en el norte de la provincia. El sur tiene potencial con Vaca Muerta, pero el crecimiento fuerte ha llegado de la mano del gas, que está todo en Neuquén. Aun si hubiese gas en Mendoza, no podría explotarse fácilmente por la ausencia de gaseoductos”, explicó Day.

Apenas $ 80 por abajo de Mendoza está San Juan, que pese a tener un peso mucho menor en la economía nacional (está 2,35 puntos por abajo de Mendoza), tiene un nivel de ingresos similar al de nuestra provincia. Los economistas consultados, coinciden en que esto se debe al plus que le ha dado la minería del 2010 en adelante.

Desempleo en alza

El estancamiento de la economía mendocina trajo como consecuencia un fuerte incremento de la desocupación. Los informes publicados por el Indec demuestran que en los últimos tres años Mendoza pasó de tener el nivel de desempleo más bajo de Cuyo, a duplicar la desocupación de San Juan y San Luis.

Puntualmente, en el cuarto trimestre de 2016 la tasa de desempleo de la provincia era de 3,3%. Al final de 2019, ya había saltado a 7,3%. En el mismo período, San Juan logró una reducción de la desocupación, bajando la tasa de 5,1 a 3,5%. Lo mismo ocurrió en San Luis, donde la tasa pasó de 3,6 a 2,9 en el transcurso de los tres años.

Un atenuante de lo ocurrido en Mendoza, es que al mismo tiempo creció 1,5 la tasa de empleo. Lo que ocurre, señalan los economistas, es que, ante un escenario de pérdida del poder adquisitivo, muchas personas salieron a buscar trabajo para mejorar los ingresos del hogar. Un parte lo consiguió -por eso creció el empleo- pero fueron muchos más los que no lo lograron -por eso se duplicó el desempleo-.

No obstante, tampoco en ese punto se puede destacar el mercado laboral mendocino. Los números del Indec demuestran que en los mismos tres años la tasa de empleo de San Juan creció diez puntos y la de San Luis 6,5 puntos porcentuales.

Pobreza e indigencia

El bajo crecimiento económico, la pérdida de poder de compra de los salarios y el aumento de la desocupación, condujeron a un inevitable crecimiento de la pobreza y la indigencia en Mendoza. Una vez más, los resultados de la provincia son los peores de la región.

Desde que el Indec retomó la medición de los niveles de pobreza (segundo semestre de 2017) hasta el segundo semestre de 2019, el porcentaje mendocinos pobres creció de 26,4% a 38,6%. Eso significa que en solo dos años 144.000 personas cayeron por debajo de la línea de la pobreza. En el mismo período, la indigencia creció 3,7 puntos porcentuales (40.619 se sumaron a esa condición).

En San Luis también creció la pobreza (3,7 puntos) y la indigencia (1,3 puntos), pero en ambos casos mantiene tasas más bajas que Mendoza. En tanto, San Juan, logró reducir sus 0,8 puntos sus niveles de pobreza y 1,1 puntos porcentuales la indigencia.

Al fondo de la coparticipación

El Régimen de Coparticipación Federal ha sido siempre un tema central de discusión entre las provincias y el Estado Nacional. Entre idas y vueltas Mendoza no se ha visto favorecida y el monto que recibe no tiene relación alguna con su aporte a la economía nacional.

A simple vista las estadísticas son engañosas, porque Mendoza recibió en 2019 el 3,78% de los aportes nacionales (coincide con lo que aporta al PBI), pero otras provincias con una participación mucho menor, recibieron mucho más. Es el caso por ejemplo de -Chaco (4,56%) y Tucumán (4,3%). San Juan y San Luis también reciben más de lo que aportan.

Si se analiza la coparticipación por provincia y por habitante (ver gráfico), se observa que Mendoza está en casi en el fondo de la tabla, superando únicamente a Ciudad de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Las vecinas provincias de Cuyo, percibieron más del doble que Mendoza.