LA DESMESURA EN LA POLÍTICA, Y EL PELIGRO QUE NOS GENERA

LA DESMESURA EN LA POLÍTICA, Y EL PELIGRO QUE NOS GENERA

“El síndrome de «hubris» (SH) es un trastorno psiquiátrico adquirido que afecta a personas que ejercen el poder en cualquiera de sus formas. Se ha descrito en multitud de campos, desde la política a las finanzas. La relación médico-paciente también es una relación de poder. La falta de humildad y empatía en su ejercicio puede hacer que cualidades como la confianza y seguridad en uno mismo se transformen en soberbia, arrogancia y prepotencia.” (https://www.neurologia.com/articulo/2018355)

Si quiero traducir hýbris (en griego antiguo ὕβρις)) la mejor palabra es desmesura. Generalmente la hybris es el tópico de toda la tragedia griega. El héroe sobrepasa las capacidades humanas y desarrolla unos sentimientos o unas aspiraciones desmedidas en su actuación. La tragedia clásica contrapone a la hybris, la sophrosynê (σωφροσύνη), esto es, la moderación que respeta los límites que se imponen al hombre.

Hago esta introducción –en parte, seguramente, porque soy Profesor de Griego, y vi este tema cuando alumno-, pero, sobre todo, porque aparece mucho en política. Llevado al extremo, es una “paranoia” del poder.

De hecho, Nelson Castro lo aplicó a los dos últimos Presidentes argentinos: Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. A pesar de ser un excelente periodista, no parece, como muchos/as de sus colegas, una garantía de análisis objetivo.

Creo, sin dudas, que la hubris es un riesgo latente en cualquier actividad humana que nos ponga cerca del éxito, de la riqueza o del poder.

Está claro que puede manifestarse en jugadores famosos de fútbol u otro deporte popular o en artistas encaramados en millones de seguidores en Instagram, o, claramente, en la política.

Es que la política, además, nos pone cerca, de la manera que sea, del poder, la riqueza y del éxito. Estaremos rodeados de gente que nos alabará, aunque seamos unos pavos, nos seguirá obsequiosamente, y tratará de sacar tajada personal de la relación. No es fácil mantener el equilibrio en política, pero es necesario, más aun, imprescindible.

No voy a opinar sobre si los Presidentes que mencioné padecieron este síndrome, porque creo que haría falta una formación técnica de la que carezco.

Sin embargo, esta nota de Rosa Montero, (https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=empeorara-por-rosa-montero), me parece una buena manera de avanzar en la comprensión del síndrome, y, a la vez, tener una visión –terrible, por lo demás- del actual Presidente de los EEUU.

A pesar de lo desagradable de la sensación que deja saber en qué manos está el imperio más poderoso de la historia de la humanidad, y los riesgos que nos genera a todos/as los/las que habitamos este planeta, es conveniente conocer la realidad, y comprenderla acabadamente.

Eso siempre mejorará la posibilidad de tomar mejores decisiones y de no vivir en un mundo irreal.

Empeorará – Por Rosa Montero

La hybris es un estado de soberbia tan absoluto que te deja sordo y ciego.

Por Rosa Montero – © Rosa Montero / Ediciones El País, SL. 2019

Hay un ensayo que me encanta y sobre el que ya he escrito alguna vez: En el poder y en la enfermedad (Siruela, 2010), del neurólogo británico David Owen, más conocido como político, porque fue dos veces ministro, de Sanidad y de Exteriores, con los laboristas. Su libro, documentadísimo y deliciosamente escrito, trata de la enfermedad en los políticos.

De cómo la ocultan, sobre todo. Y entre otras cosas dice que, según un estudio de 2006, el 29% de todos los presidentes de Estados Unidos sufrieron dolencias psíquicas mientras ejercían el cargo, y que el 49% presentaron rasgos que indicaban trastorno mental en algún momento de sus vidas. Unas cifras aterradoras por lo elevadas, sobre todo si tenemos en cuenta que, según la OMS, la prevalencia de la población general estaría en torno al 22%.

Leí el libro de Owen cuando fue publicado en España, hace casi 10 años, pero al releerlo ahora sus palabras me han parecido espeluznantemente actuales. Sí, claro, sé que me entienden: estoy hablando del inaudito Donald Trump. Aunque, bien mirado, creo que el trastorno psíquico es una realidad demasiado seria y no justificaría lo que este señor es.

Yo diría más bien que debe de tener una de esas personalidades que no son consideradas enfermedad mental en los tribunales, un carácter psicopático, narcisista y ególatra.

En su formidable libro, Owen desarrolla una teoría propia sobre la borrachera de poder en la que caen demasiados políticos. Él bautiza esta enfermedad con el nombre griego de hybris. Esquilo decía que los dioses envidiaban el éxito de los humanos y que, para vengarse, enviaban la maldición de la hybris a quien estuviera en lo más alto, volviéndole loco. La hybris, pues, es un estado de soberbia tan absoluto que te deja sordo y ciego, haciéndote perder todo sentido de la realidad. A los poderosos les es sumamente fácil caer en esta dolencia: lo sabían bien los romanos, que por eso tenían al esclavo que iba susurrando el famoso “recuerda que eres mortal” al oído de los generales victoriosos. Ahora bien: si incluso Julio César podía perder la cabeza con el poder, imaginen lo que la hybris puede hacer con un tipo exhibicionista y mercurial como Trump.

Aunque no hace falta imaginarlo: lo estamos viendo. Ya saben que, por cuestiones de impresión, este artículo se escribe 15 días antes de su publicación. Tal como están las cosas, no descarto que en estas dos semanas el señor Trump haya lanzado al mundo otras dos o tres peligrosas bravuconadas. Está muy subido, muy crecido, hybrido total, que diría el sabio Owen. Porque además no creo que haya nadie en su entorno que aventure una crítica. Vamos, para mí Donald Trump tiene toda la pinta de mandar a la horca a quien le contradiga. Y esto es lo que los psicólogos llaman “pensamiento de grupo” (también viene en el libro), un fenómeno habitual en los poderosos, y que consiste en la creación de un pequeño grupo cerrado que se jalea a sí mismo apasionadamente, demoniza las opiniones ajenas y niega cualquier dato objetivo que contradiga sus creencias. Como es evidente, unir la hybris y el calentón del pensamiento de grupo trae consecuencias catastróficas.

Sí, Trump está muy crecido. Tiene la desfachatez de querer comprar Groenlandia, porque el deshielo del calentamiento climático ha hecho que su riqueza en tierras raras sea más fácilmente explotable (junto con su epígono Bolsonaro, parece dispuesto a expoliar la Tierra, a saquearla), y cuando los daneses le dicen que no está en venta, anula su viaje presidencial a ese país con alucinante pataleta, un gesto zafio y feroz semejante al empellón que el matón de la escuela da a un niño en el patio. Acto seguido, ordena a los empresarios norteamericanos que se vayan de China, cosa que me ha dejado turulata: pero ¿no era Donald Trump el adalid del liberalismo? ¿No se oponía con todas sus fuerzas a que el poder público y los políticos se inmiscuyeran en la sacrosanta libertad de mercado? La hybris parece estar haciendo tales estragos en él que incluso actúa como un tirano contra sus propias ideas. Yo diría que tiene grandes planes megalomaniacos y una cabeza demasiado pequeña para albergarlos. Me temo que esto sólo puede empeorar.

ELECCIONES 2019: OTRO APORTE PARA CONSTRUIR CONSENSOS

ELECCIONES 2019: OTRO APORTE PARA CONSTRUIR CONSENSOS

Suelo leer las notas de opinión del cura Reale en Diario Los Andes, porque son inteligentes, bien fundadas, y con un tono no de sermón. En este caso, casualmente, o no, tomó el mismo tema de la entrada anterior mía (ELECCIONES 2019: CONSTRUIR ACUERDOS Y CONSENSOS https://www.miradasdesdemendoza.com.ar/2019/09/03/elecciones-2019-construir-acuerdos-y-consensos/).

Por lo tanto, me pareció muy importante subir otra entrada con la nota que menciono porque todo lo que ayude a estimular y enriquecer la voluntad de un acuerdo entre los argentinos es una obligación de Patria hoy. Por lo demás, incorpora la visión del Papa Francisco, necesaria referencia hoy para la construcción de un mundo mejor.

Y… ¿si damos otro “Paso”?

Por Vicente S. Reale – Sacerdote Católico

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=y-si-damos-otro-paso-por-vicente-s-reale  (4/9/2019)

Desde las recientes PASO, los argentinos nos encontramos ante una coyuntura histórica que puede significar un volver a una realidad política trillada y perversa o encontrar, finalmente, una luz para salir del túnel del fracaso y de la creciente desesperanza.

Y no me refiero a que un determinado candidato o partido sea favorecido en las elecciones de octubre sino a la enorme posibilidad y responsabilidad que los ciudadanos tenemos -y tuvimos desde el año 1983, siempre dejada descartada- de “ponernos de acuerdo” sobre qué Nación y qué futuro queremos para nuestra querida y tan maltratada patria.

Providencial oportunidad

Siento que estamos ante la gran oportunidad de replantearnos, desde las raíces y de frente a los continuos fracasos institucionales y colectivos, qué representa -en los hechos- ser ciudadanos y vivir en democracia, y qué papel juega la política (las/los políticos) para lograr que democracia y ciudadanía sean realidades tangibles y no palabras vacías que, desde hace muchos años, nos están llevando a vivir de mal en peor.

Básicamente, me refiero a la verdad de lo que se dice y a la forma en que, de hecho, lo dicho se realiza o se traiciona.

Y me refiero, igualmente, a lo que todos quieren oír y creer, alimentando las “falsas verdades”. Se trata de cuestiones sociales y éticas, de la defensa de la justicia y de la vida, que no pueden separarse y que conciernen a todos, no sólo a uno u otro partido o exponente político.

 Porque, digámoslo, lo que hoy “domina” es el principio económico y tecnológico que inevitablemente empuja hacia un individualismo despótico, despojando de todo sentido a la vida de cada persona y de la sociedad en su conjunto.

Desde hace más de treinta años, algunos ciudadanos venimos bregando para que, entre los distintos partidos políticos, se establezcan “concordancias y consensos básicos” a fin de que la “Nación”, que todos conformamos, se desarrolle cada vez mejor y sus logros perduren en el tiempo; más allá del color político de quienes, en una etapa, asumen la tarea de preservar y de ayudar a caminar a la Nación.

Son las “políticas de Estado” que sobrepasan abundantemente las responsabilidades del partido gobernante en un determinado período. Sobre todo, cuando ese partido gobernante intenta realizar su cometido como si antes de él nada hubiese existido, o peor, intentando demostrar que lo que se hizo, se hizo mal. Y, entonces, se vuelve a la postura individualista y dogmática del “yo tengo la verdad”. Postura largamente extendida entre las/los argentinos, lamentablemente.

Políticas de Estado

  • La Constitución, que nos “constituye como Nación”, debe ser cumplida a rajatabla. Hoy, muchos de sus enunciados son palabras muertas o son incumplidos a sabiendas.
  • La División de Poderes. Se habla y se cacarea mucho sobre esto. Pero poco se observa. Creo que, en la Argentina, así como algunos se enorgullecen de “la avivada criolla”, del mismo modo, muchos políticos practican el “como si”, conscientes de la trampa cívica que significan los favores mutuos entre los Tres Poderes.
  • La Justicia Social. Teniendo como base lo que cada persona aporta a la comunidad y lo que cada persona recibe de ella. “No hay democracia con hambre, ni desarrollo con pobreza, ni justicia en la inequidad”. “La economía de los papeles, la democracia de discursos y la multimedia concentrada, generan una burbuja que condiciona todas las miradas y opciones desde el amanecer hasta la puesta del sol”. “Este proceder, además de poner en serio riesgo la democracia de los países, generalmente es utilizado para minar los procesos políticos emergentes y propender a la violación sistemática de los Derechos sociales”. “La defensa o priorización de los Derechos sociales sobre otros tipos de intereses, llevará (a los jueces) a enfrentarse no sólo con un sistema injusto sino también con un poderoso sistema comunicacional del poder, que distorsionará, frecuentemente, el alcance de sus decisiones”. (Papa Francisco)
  • La Educación en valores y en criterios para actuar. En otras ocasiones he hecho mención a la diferencia que existe entre “educar e instruir”. No abundaré sobre esto. De lo que se trata es de testimoniar con el ejemplo de cada uno/a las conductas que propenden al respeto y cuidado mutuo, al reconocimiento de legítimos derechos y al cumplimiento de las responsabilidades individuales y sociales. “No hagas a otros lo que no deseas que te hagan”. (Jesús) Advirtiendo que estamos siendo “colonizados culturalmente” por las economías de los países que dominan el planeta y que promueven una “invasión de costumbres” en los países emergentes. En la base, de un “distinto” paradigma social se encuentra “la cultura del encuentro”.
  • Política y Movimientos populares. “El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados” “Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son ‘sujetos activos’. Ellos anhelan la felicidad del “vivir bien” y no el ideal egoísta de la “buena vida” La “globalización de la indiferencia” ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad. “En este estado de parálisis y desorientación, la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los ‘falsos profetas’, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria”. (Papa Francisco)

Las tres “T”. Tierra, Techo y Trabajo, son derechos inalienables y fundamentales que representan los prerequisitos indispensables de una democracia no solo formal sino real, en la cual todas las personas, independientemente de su ingreso o de su posición en la escala social, son “protagonistas activos y responsables”, “actores del propio destino”.

Sin participación, la democracia se atrofia, llega a ser una formalidad porque deja al pueblo fuera de la construcción de su propio destino. 

“Estoy convencido, desde hace tiempo, que en el mundo postindustrial no hay futuro para una sociedad en la que solamente existe el “dar para tener” o el “dar por deber”. Se trata “de crear una nueva vía de salida” a la sofocante alternativa entre las tesis neoliberales y las neoestatales”. (Papa Francisco).

ELECCIONES 2019: CONSTRUIR ACUERDOS Y CONSENSOS

ELECCIONES 2019: CONSTRUIR ACUERDOS Y CONSENSOS

José Natanson, en una nota del 21 de agosto (The end of the grieta, última parte – https://www.pagina12.com.ar/213502-the-end-of-the-grieta-ultima-parte), analiza los resultados de las PASO y hace una síntesis que me parece valiosa en esta etapa tan decisoria para el futuro de la Patria.

Estamos frente a una variedad –tan diversa como interesada- de interpretaciones del momento histórico post PASO: sin mayor detalle, en general vienen de ambos lados de la “grieta” (para usar la denominación del relato macrista).

Hace poco leía al mismo Natanson, que decía: “La grieta es una forma de gobernar la Argentina desde una minoría intensa.” (Devorados por la grieta, José Natanson, Le Monde Diplomatique). Este concepto me interesó, porque explica los vaivenes de la República Argentina, y sus crisis cíclicas. Más de allá de que el análisis completo merecería alguna discusión (habría que considerar el papel de las Fuerzas Armadas, que interrumpieron muchas veces la continuidad democrática y sus proyectos de país), es real que las minorías intensas no han podido consolidar una estrategia de desarrollo que haya permanecido en el tiempo, como sí lo ha logrado Chile, más allá de la opinión que nos merezca este modelo de país.

O sea que las minorías intensas pueden permitir ganar elecciones, como lo hicieron el kirchnerismo y el macrismo, pero se hace muy difícil establecer un proyecto de país que incluya al resto de sus habitantes.

Es bastante conocida la descripción de Argentina que establece que un cuarto de su población es macrista y otro peronista. Más de allá de la discusión de los porcentajes en más o en menos, es una división real, y ganaron elecciones, y fueron Gobierno, pero no lograron concretar un proyecto valorado positivamente por el resto de la sociedad, y el necesario éxito para lograr continuidad.

No voy a intentar analizar el tema de la grieta (la nota de Natanson es muy interesante, léanla), sino el de la oportunidad inigualable de superarla.

Hay varias razones concurrentes para sostener lo de inigualable: el fracaso de ambas propuestas en construir un proyecto en el que se puedan encontrar la mayoría de los/las argentinos/as; el rechazo que genera en muchos/as de nosotros/as la actitud facciosa e intolerante de sectores de esas fuerzas; el deterioro social que hace insostenible seguir así, sin acuerdos básicos que integren a la mayoría de la población; la aparición de fuerzas renovadoras que pretenden una sociedad mejor y más equitativa, como el feminismo; la importante capacidad del país para aspirar una sociedad más desarrollada y equitativa, como la Educación y Salud pública, la estructura científico tecnológica, el sistema industrial, las redes de la sociedad civil que están permitiendo que el país  no estalle, y bastante más. Es cierto que el deterioro que ha producido este pésimo Gobierno es mucho, pero, si logramos estos acuerdos de que hablo, se puede empezar otra vez, como tantas otras, pero con una expectativa de un proyecto perdurable que permita que los/las argentinos/as tengamos la calidad de vida que merecemos.

No ha sido un camino producto de un plan, sino de sucesivas pruebas y errores, que nos han traído hasta esta instancia preelectoral, en una situación ya vivida de default (selectivo, técnico, virtual, o como se llame), pero, de cualquier manera, estamos frente a una propuesta que busca construir consensos, con la mayor cantidad de gente incluida y que la mayoría de los sectores sientan que pueden mejorar con ella, porque van a encontrar alguna solución a sus necesidades y problemas.

Debemos aprovecharla: informarnos, participar, no creer sin chequear otras fuentes en la marea de información (mucha falsa o sesgada, o interesada, o todo junto) que nos llega, y elegir candidatos/as desde nuestra conveniencia, más allá de las influencias que nos acosan.

Ya las PASO, y las elecciones municipales del 1/9/2019 han mostrado que una buena parte de la sociedad entiende esto.

Profundicémoslo en lo posible: no nos dejemos engañar: hace un buen tiempo que el Gobierno de Cornejo realiza una profusa campaña electoral que muestra, a costa de fondos públicos, los logros de su gestión. Es un lugar común de la política accionar en función de lo que le dicen las encuestas o los grupos focales (focus groups) y no por una estrategia de Gobierno basada en planes a corto, mediano y largo plazo y en una concepción política que determine que es lo mejor para la sociedad. Entonces, se pavimentan quince cuadras (es solo un ejemplo, pero basada en la observación de la realidad), y se dejan pendientes las anteriores o posteriores, o se hacen obras vistosas y que se pueden vender en los medios, en lugar otras más necesarias, pero no tan mediáticas. Estoy eludiendo intencionadamente referencias concretas para no caer en polémicas, pero las hay, y muchos/as de ustedes las conocen.

Seamos decididos, nos estamos jugando, no solo nuestro futuro, y el de nuestros/as hijos e hijas. Tengo varios amigos que los han despedido porque buscan horizontes que les permitan realizarse.

ESTÁ EN JUEGO NUESTRO MODO DE VIDA, NUESTRA EXISTENCIA COMO CLASE MEDIA, DEFENDÁMOSLO DE LA MEJOR MANERA POSIBLE, VALE LA PENA.

Les dejo un fragmento de la nota en la que he subrayado lo que me parece más relevante para el sentido de la nota:

“La perspectiva moderada del Frente de Todos –la propuesta de salir del laberinto por el centro- prevaleció sobre la apuesta polarizante del macrismo, aderezada ahora con el macartismo de Miguel Angel Pichetto. Por primera vez desde 2011, la gente eligió otra cosa. La macroeconomía de Nicolás Dujovne pudo con la microsegmentación de Marcos Peña. Y, sin embargo, por debajo de triunfos y derrotas, la sociedad macrista persiste: un tercio de los argentinos dispuesto a votar a Macri aún en las peores circunstancias y un tercio dispuesto a pensar su voto de acuerdo a una serie de factores, de los cuales el económico, para felicidad de los politólogos, sigue siendo el principal. Y así como ese tercio duro, y en menor medida ese tercio blando, siguen presentes, también las corrientes sociales y las sensibilidades que les dieron vida: la meritocracia, el valor del esfuerzo individual, la desconfianza respecto del Estado, la idea de que ascender socialmente implica privatizarse (en salud, educación, seguridad de barrio cerrado); todo lo que –en fin- le permitió al macrismo ganarle al peronismo en dos oportunidades y ahora lo esperanza con la posibilidad de retener su tercio.

La sociedad argentina salta cruelmente de la hegemonía a la explosión. El alfonsinismo, el menemismo y el kirchnerismo también lo tuvieron todo en un momento, y nada o casi nada al día siguiente. ¿Qué quedaba del alfonsinismo en julio de 1989, después de la entrega anticipada del mando? ¿Qué del menemismo en junio del 2001, con el ex presidente paseando por los jardines de su prisión domiciliaria en la quinta de Gostanian? ¿Y qué quedaba de Cristina en diciembre de 2017, después de la tercera derrota consecuentiva en la provincia de Buenos Aires, antes de que decidiera iniciar el camino que terminaría en Alberto? Si en el pasado los ciclos políticos duraban décadas, hoy todo se acelera: Emannuel Macron también pasó de Napoleón al presidente peor valorado de Europa en unos años. Podemos pasó del sorpasso a la derrota. El tic tac late frenético, pero el “pueblo macrista” va a seguir ahí, incorregible, con sus choriplanes y sus Tigres Verón.

Encender la economía, restañar la herida social y cerrar la grieta, tal los mandatos de Alberto. Recuperar la impronta nestorista del 2003-2007, recrear un kirchnerismo pre 125, lo que a su vez plantea dos cuestiones. La primera es económica: ninguna de las condiciones que habilitaron el éxito de crecimiento y bienestar del primer kirchnerismo se verifican hoy (China ya no crece a tasas chinas, la soja vale la mitad y la Argentina no se encuentra en default, es decir que hay que seguir pagando la deuda). La segunda es política: el imperativo de Alberto es cerrar la grieta y abrir el gobierno, más que renovar la política. Porque además ya no está claro qué significa renovar la política, tras una década de ministros sub-40 y embajadores sin corbata, de importación de figuras de la sociedad, el deporte y la empresa. Entonces abrir, como en su momento hizo Néstor (con Alberto) sumando a una Graciela Ocaña, una Marta Oyhanarte, pero también buceando entre los restos del Frepaso, conquistando a los radicales de saldo. Quizás ahora el camino consista en pensar en territorios, sectores y sensibilidades descartados por el kirchnerismo, apelar a una pedagogía infinita para seguir yendo a Córdoba, recuperar el diálogo con el agronegocio y la clase media de Caballito. ¿Qué significa ser nestorista hoy? ¿Qué ESMA hay que convertir en qué museo? Y la pregunta que se viene: ¿cómo se construye un nestorismo de la escasez?

La posición constructiva de Alberto en estos días de dólar al palo e ingobernabilidad, la tranquila sobriedad de su diálogo con Marcelo Longobardi y el cruce telefónico con Macri revelan la ubicación de un dirigente consciente de que todavía no es presidente y que tiene la chance de estirar la victoria (hasta la Ciudad está hoy en disputa), pero que cuando asuma se encontrará con una situación complicadísima que exigirá mucha responsabilidad y litros de sangre fría.”

CORNEJO TAMPOCO CUIDÓ A LOS VIÑATEROS

CORNEJO TAMPOCO CUIDÓ A LOS VIÑATEROS

Siempre tuve críticas a Arturo Lafalla. Me pareció una gestión despareja: quiso reformar la Policía, y había cosas buenas en la propuesta, aunque no fue continuada por Gobiernos posteriores, y hoy, Cornejo, en línea con Macri Bullrich, ha retrocedido en conceptos que tenían que ver con el pensamiento moderno sobre los DDHH y el delito, pero también cerró el Banco de Mendoza.

Más allá de esta evaluación, es un político formado, y que sigue la realidad nacional y mendocina con atención, y con una mirada desde principios peronistas en relación con la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.

Hoy, 29 de agosto de 2019, publicó en el Diario Los Andes la nota de opinión que reproduzco abajo porque me parece un análisis realista, aunque duro, de la vitivinicultura mendocina. Conozco esta realidad, y es como describe Lafalla: un sector concentrado, con muchos capitales extranjeros, que gana y prospera (el enoturismo es un ejemplo de eso), y una gran mayoría de pequeños productores que apenas sobreviven, o que han abandonado sus plantaciones.

Pienso que la solución que plantea la nota es válida, pero parcial, y se necesitaría desarrollar un proyecto político más integral. Es posible, la vitivinicultura es un sector con alta organización, que cuenta con un PEVI, que fue adelantado respecto de otros sectores económicos.

Está claro que lo central es este PROYECTO POLÍTICO, y hay que reclamarlo al próximo Gobierno, porque el Gobernador Cornejo es responsable, por esa condición, de esta triste situación de nuestra industria madre.

Cornejo fue adalid del macrismo, y descalificó permanentemente a los Gobiernos peronistas desde una cruzada anti populista que no condice con las ideas del Radicalismo, y será parte, creo, de las revisiones internas que generará, sin duda, este fracaso político terrible de todo el macrismo, UCR incluida. Hoy hay sectores del Radicalismo, que, fieles a su ideario, apoyan las fórmulas del Frente Para Todos. Es saludable para la democracia y la política que así sea.

Ya bastante dura es la vida del viñatero, pendiente del granizo, de la helada, la inflación, para que, además, los Gobiernos no le den el apoyo que merece.

La odisea de los giles (la de los viñateros mendocinos)

Por Arturo Lafalla – Abogado – Exgobernador de Mendoza

https://www.losandes.com.ar/article/view?slug=la-odisea-de-los-giles-la-de-los-vinateros-mendocinos-por-arturo-lafalla

La excelente película argentina narra la historia de unos pocos habitantes humildes del interior a los que, en la época del “corralito”, un inescrupuloso gerente de banco asociado con un abogado se apropia “legítimamente” de sus ahorros.

Con decisión los damnificados luchan por recuperar sus dólares que estaban destinados a reabrir bajo el régimen cooperativo una antigua acopiadora de granos abandonada del pueblo en que vivían. Esa es su “odisea”.

Nuestros viñateros, los giles de la película

Algo similar, se me ocurre, les pasa a nuestros viñateros. El fruto de su esfuerzo, el precio de la uva, está destinado invariablemente a continuar con el cultivo. Esto es volver a podar, abonar, curar, regar, etc. hasta la nueva cosecha y además reconvertir y tecnificar el viñedo. De lo contrario se quedan fuera de “mercado”. Esto es, se vuelven “ineficientes” porque la calidad y/o cantidad de la uva que producen no cubre los costos y por ende “game-over”; en criollo, están fundidos y deben vender y dedicarse a otra cosa. Obviamente la renta para su subsistencia o ahorro es una variable que el “mercado” no contempla.

¿Qué ha pasado con el precio de la uva?

Analicemos según datos de Bolsa de Comercio Mza y en el siguiente orden:  Año, varietal, origen, precio por Kilo, kilos cosechados, valor del dólar

* 2015, bonarda, Rivadavia, $2,13, u$s0,23, cc 1.169.900, $9,25

* 2016, idem, $4, 85, u$s0, 31, cc 1.095.500, $15, 23

* 2017, idem, $10, 24, u$s0, 58, cc 2.358.300, $17, 57

* 2018, idem, $9, 04, u$s0, 29, cc 1.425.200, $30, 61

* 2019, idem, $5, 84, u$s0, 10, cc 2.402.500, $58, 07

Paciente lector, haga las cuentas que quiera y deme por favor una explicación “racional” de estos valores. Las dos cosechas de mayor volumen 2,3/2,4 millones de kilos fueron los dos extremos en precio en dólar, ¡¡¡casi 6 veces de diferencia!!! ¿El vino que Ud pagó para consumir sufrió esta variación de precio? ¿El consumo per cápita o volumen de exportación sufrieron estos cambios? Rotundamente no, pero ese es el “mercado” ¿no? Entonces si no fue el mercado el que determinó estos cambios, ¿quién los generó?

Si Ud hubiera tenido algún dinerito para ahorro, ¿lo hubiera invertido en una viña? Los viñateros y tantos otros sí.

La provincia “ordenada”

Esto ocurre en la provincia “ordenada” de la que hace gala el gobernador Cornejo. ¿Qué entenderá por “ordenada” nuestro Gobernador? ¿O los giles son tan giles que no entran en las “cuentas ordenadas”?

Recientemente, hubo algún escándalo público por el salario del Superintendente de Irrigación, al que están atados los sueldos de menor jerarquía. Hace falta el producido bruto de 24 has de bonarda de Rivadavia para abonar el salario anual de quien es el encargado de organizar la distribución del agua para que los giles de esta historia rieguen sus cultivos.

Nadie diría que todo esto es justo, ni conveniente, ni deseable. Es por cierto “legal” y/o consecuencia de las reglas del “mercado”.

El mercado y las reglas existentes

Volvamos al razonamiento, entiendo lo del mercado, lo de las reglas existentes. De ninguna manera, en esta historia, se me ocurriría afirmar que hay un problema de buenos y malos, y que el mismo se resuelve con una guerra. Nunca las guerras resuelven ningún problema, que quede claro, pero tampoco se puede pretender que los giles sigan siendo giles hasta que se mueran mientras los gobiernos miran para otro lado. Estos temas de alta conflictividad y que nos involucra a todos los debe resolver la Política. Es un problema de sistema, de sistema de funcionamiento económico, en el que se privilegia la renta financiera por sobre la actividad productiva.

Este gobierno que tenemos ha utilizado insistentemente herramientas para intentar recobrar el necesario, indispensable diría, equilibrio macroeconómico. El resultado ha redundado en un inmenso beneficio para la especulación financiera por sobre la renta de la producción, con el agravante de que ha duplicado la inflación, quintuplicado el endeudamiento y profundizado gravemente la recesión económica, sin poder olvidar que aumentó mas de seis puntos la pobreza.

Pruebas al canto, ¿en estos cuatro años quiénes perdieron y quiénes ganaron? Ganaron los capitales (no importa el monto) destinados a la especulación financiera, perdieron (no importa el monto) los que invirtieron en producir.

La odisea de los giles

No se trata ahora, como en la película, que los giles se queden con la torta. Se trata de encontrar un sistema en el que, el que haga el esfuerzo del trabajo y la producción sistemática, en este caso, aceptando que su uva tiene que adecuarse a lo que el consumidor quiere, reciba una retribución que le permite continuar su explotación y vivir.

Con ello dejaría de ser un gil, nada más, ¡¡ni nada menos!!

Es un problema de sistema. Tengo el convencimiento, sin ser experto en la materia, que para modificar este perverso sistema generador de giles como nuestros sufridos viñateros, el gran instrumento es el sistema impositivo. Uno que estimule, promueva, aliente la inversión productiva, la solidaridad, la desconcentración de riqueza y desaliente la concentración, la renta financiera, obviamente en un respeto absoluto de las libertades ciudadanas que garantiza sabiamente nuestra Constitución.

Esta es la tarea de la Política, de los políticos, no armar guerras de buenos contra malos, que nunca sabemos quiénes son los unos y los otros, sino encontrar soluciones, armar un sistema de funcionamiento económico que equilibre las distintas fuerzas productivas que una sociedad libremente genera y necesita. En términos muy antiguos una armonización entre el capital y el trabajo donde se priorice el desarrollo humano integral por sobre la acumulación de capital y su exhibición obscena, donde se priorice conjuntamente con el imparable y espectacular avance tecnológico en todas las áreas que el mismo no se desvincule del ya mencionado desarrollo humano integral.

ARGENTINA EN DEFAULT SELECTIVO: YA NOS HABÍA PASADO, PERO AHORA ES PEOR

ARGENTINA EN DEFAULT SELECTIVO: YA NOS HABÍA PASADO, PERO AHORA ES PEOR

ARGENTINA EN DEFAULT SELECTIVO: YA NOS HABÍA PASADO, PERO AHORA ES PEOR

 

Hoy, finalmente, el Gobierno admitió el fracaso de su plan económico, y, por lo tanto, del político, porque siempre planteó su éxito como medida del proyecto del macrismo. Página 12 lo titula así:

El Gobierno no puede pagar y pide más plazo.

Lacunza anunció la reestructuración de la deuda pública

https://www.pagina12.com.ar/215000-lacunza-anuncio-la-reestructuracion-de-la-deuda-publica

Esta es una buena síntesis:

“Después de una jornada frenética en los mercados financieros, con otra pérdida de reservas de más de 500 millones de dólares, el ministro de Hacienda reconoció la imposibilidad de cubrir los vencimientos en tiempo y forma y planteó una reestructuración general de la deuda, de corto y largo plazo, local e internacional. Lacunza también admitió que está virtualmente caído el acuerdo con el FMI y planteó que se buscará “reperfilar” los vencimientos con el organismo. No se privó de atacar a los opositores.”

Es una situación semejante a lo que pasó en el 2014, cuando los fondos buitres no aceptaron el pago de Argentina y fueron a los Tribunales de Nueva York (Juez Griesa).

Se declaró un default selectivo; esto significa que de todas las deudas que tiene un país, no se está cumpliendo con una parte.

Es conocido el final de esta historia, y no lo digo porque tengamos un riesgo inminente de caer en las manos (garras, mejor) de los holdouts, pero nos acerca, porque este riesgo país de 2012 puntos básicos, permite a los capitales especulativos adquirir nuestros bonos a valores muy bajos, y aumenta la dependencia económica y financiera.

El Gobierno hablo de “reperfilamiento”, lo que es un eufemismo por restructuración, palabra que quiere evitar. Algunos lo llaman MEGACANJE, y no es un término alocado.

¿Qué se anunció?

“El Gobierno anunció una reestructuración de deuda con bonistas, bancos y el Fondo Monetario Internacional. Tras reconocer la imposibilidad de afrontar los próximos vencimientos de deuda, lo que quedó reflejado en que la licitación de letras de este miércoles quedó desierta, el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, presentó cuatro puntos que buscan extender los plazos de vencimientos de estos y otros instrumentos. La voluntad de los bancos y acreedores será clave para determinar si la operación tendrá o no éxito. Es decir, el gobierno de Cambiemos condujo a la Argentina a una nueva cesación de pagos. Una semana después de asumir, Lacunza reconoció que habrá que renegociar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y no informó si habrá un nuevo desembolso del organismo, como estaba previsto se hiciera el mes próximo. “Vamos a reperfilar los vencimientos con el FMI”, confirmó el ministro de Hacienda.”

Que sea selectivo, no quiere decir que no sea default, y mucho peor que el del 2014, porque, en ese momento, había una economía funcionando, y reservas en dólares, cosa que no ocurre ahora.

Veamos las medidas:

  • El primer punto corresponde a una renegociación de los plazos de Letes y Lecap en poder de los inversores institucionales, que representan el 10% de los tenedores, pero más del 90% del capital en esos instrumentos. Para éstos se extenderá entre tres y seis meses el vencimiento. Para los tenedores individuales no habrá, por el momento, una renegociación de los plazos de cobro, según informó el ministro. Lacunza no brindó detalles de cuál sería la estrategia si los bancos rehusaran no cobrar los vencimientos en tiempo y forma.
  • La segunda medida que anunció Lacunza es el envío al Congreso de un proyecto de ley para la reestructuración de deuda local, la cual se realizará sin quita de capital o intereses, contraviniendo la ley de administración financiera.
  • El tercero anuncio incluye una extensión de vencimientos de bonos bajo legislación extranjera y contengan cláusula de acción colectiva.
  • El último punto anunciado es el inicio de conversaciones para un “reperfilamiento” de los vencimientos con el FMI, los cuales caían principalmente en 2021-2022.

O sea que se llega a este default, medida dura y extrema, que va a crearnos muchos problemas, porque el Plan económico ha fracasado y no puede resolver la terrible situación del país, que –hay que recalcarlo- el mismo Gobierno provocó.

Las Letes y otras letras no se iban a renovar en buena parte, y esa plata iba a ir al dólar, aumentando la creciente dolarización del país. Es cirugía mayor, pero no para salvar al enfermo, sino para ganar tiempo, y que el país no se vaya de las manos.

El Ministro, mintiendo, claro, dice que va a ser una solución, no solo a corto plazo, sino para el próximo Gobierno; en realidad, este “reperfilamiento”, nos aumenta la deuda, globalmente, en un 20%, y no se tocan los intereses ni capital, solo se hace un nuevo plan de pagos. Por ejemplo, un pago que había que hacer en agosto, pasa a noviembre.

De todos modos, puede funcionar el algún sentido, si se aumenta la sequía de la plaza financiera, se incrementará la recesión, y, por lo tanto, se reducirá el impacto inflacionario de la mega devaluación post PASO, pero no es mucho más que una prolongación de la agonía para poder irse sin que el país estalle en llamas

¿Y la vida cotidiana de los argentinos?

Seguirá empeorando: los remedios subieron un 30%, los fideos secos, un poco menos. Mucha gente ya no pagaba los servicios, así que el congelamiento no les cambia mucho la vida. Las Pymes siguen cerrando, y hay –y seguirá habiendo- más gente sin trabajo.

El Gobierno actúa como ese jugador de fútbol que sabe que lo van a echar, e intenta llevarse a un contrario con él. Por lo tanto, intentan pegar a Alberto Fernández a su crisis, y si no, lo acusan de querer perjudicar al macrismo, porque los peronistas siempre quieren echar los Gobiernos no propios. Lacunza lo dijo explícitamente, y con poco saber histórico, diciendo que en los últimos 90 años –¿alguna precuela peronista que no conocemos? – el Peronismo no ha dejado que los Gobiernos de otro signo terminen sus mandatos.

El FMI también intenta sacarle a Alberto Fernández algún compromiso, aunque más no sea en una declaración, para la negociación que habrá que hacer en algún momento.

Lo seguro es que, con este Plan, como ya ha ocurrido antes, solo ganarán los especuladores económicos y políticos, y no la gente, que deberá seguir esperando que asuma un nuevo Gobierno que quiera de verdad la felicidad del pueblo argentino.

ADOLFO ARIZA

ADOLFO ARIZA

Autor del Blog

La actualidad de Argentina y el Mundo, Noticias vistas desde Mendoza por el Profesor Adolfo Ariza. Realidad, Información y Medios de Prensa en notas con una mirada local y abierta.

Profesor y Licenciado en Literatura. Coordinador Área de Vinculación – Secretaría Desarrollo Institucional – UNCuyo entre 2008 y 2014 (Desarrollo Emprendedor). Responsable de Kusca Gestión Colaborativa para Empresas.

Productor de los blogs: 

Kusca – www.kusca.com.ar

Miradas desde Mendoza – www.miradasdesdemendoza.com.ar .

¿Querés suscribirte al blog?

Sólo necesitás indicar tu e -mail y te enviaré mis posts, cada vez que publique uno nuevo.